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feature 16.17| AGOSTO|2011

SUB20

Muchachos con sueños de niño Veintiséis muchachos están a punto de hacer historia. La selección Sub-20 nos representará a todos los guatemaltecos, por primera vez, en una Copa Mundial de futbol, por lo que millones de aficionados están pendientes de lo que sucederá en Colombia a partir de este domingo 31 de julio. Pero este logro depende sólo del arduo trabajo de un equipo de jóvenes que buscan hacer realidad su sueño de niños, tomando tiempo prestado a sus estudios y a su familia.


antes de irse a Colombia 2011. En uno de ellos, minutos después de haber refunfuñado contra sí mismos por algunos errores cometidos durante la práctica, el capitán los animó a entrelazar sus brazos para entonar una porra que les provocó brincar de un lado a otro y les sacó carcajadas.

Wendy García Ortiz

De este lado de la malla, alrededor de 15 personas esperamos, impacientes, a que los muchachos se desocupen. En este grupo de espectadores hay parejas de novios, jóvenes entusiastas, una familia con niñas pequeñas y muchos periodistas. A todos nos tienen prohibido el paso al otro lado, por lo que nos limitamos a observar, con nuestros brazos recostados en esa división metálica, cómo entrena la Selección Sub-20 de futbol. Pese a que el partido que vemos es sólo parte de su preparación física previa a la Copa Mundial Sub-20 en Colombia, es evidente y hasta sorprende, la seriedad con la que cada uno se desempeña en la cancha. Algunos jugadores se disgustan si el contrincante les arrebata el balón, otros se indignan si resbalan y pierden un buen pase. Al final del entrenamiento apenas tienen tiempo para tomar una botella de agua de las hieleras que ya los esperan cerca de la banca porque, como ya es costumbre en estos días, deben sentarse en la grama alrededor de su mentor, el paraguayo Éver Hugo Almeida, para escuchar sus comentarios. Ninguno de quienes estamos a la orilla de la cancha alcanzamos a escuchar lo que dice. En realidad nadie puede imaginar lo que hay que decirle a estos 26 jóvenes que hasta hace poco sólo querían jugar futbol y que ahora llevan en sus pies la esperanza de un país entero.

“El futbol, es uno de los deportes más hermosos que hay en el mundo y a mí lo que más me apasiona es meter goles”. Gerson Lima, delantero

“Cada sueño que uno tiene puede ser real, por algo lo concibe uno en su mente. Con esfuerzo, sacrificio y creyendo en las capacidades de cada uno, se puede lograr”. Henry López, delantero

Estar aquí no es fácil Mientras más se acerca el día en el que deben partir hacia Sudamérica, las sonrisas de los jugadores de la Selección Sub-20 van disminuyendo. No porque no les guste la idea de irse, sino porque casi no hay tiempo para la novia, la familia o los amigos. Sus jornadas son más rigurosas, sus entrenadores más estrictos y la concentración que de ellos demandan más intensa. El día comienza con un entrenamiento que dura casi toda la mañana y sigue con otro similar, por la tarde. En los pocos momentos libres que tienen están obligados a descansar. Además, por regla general, todos estudian. Algunos están concluyendo los básicos, otros el diversificado y los menos, inician la universidad. Tienen muy claro que su paso por este deporte tiene fe-

cha de caducidad, probablemente hasta que cumplan 35 años. Por ello quieren estar preparados y cultivar otra profesión. Pero les resulta difícil llevar en paralelo los estudios y el futbol, pues debido a los torneos deben solicitar permisos para ausentarse de éstos. A su regreso, el trabajo para ponerse al día duplica el esfuerzo. “Le dedicamos ahora más tiempo al futbol que a nuestros estudios y a la familia”, confiesa el portero Mynor Padilla. Pero en la mayoría hay algo que los motiva a seguirse sacrificando: se sienten afortunados porque están viviendo el sueño que siempre tuvieron de niños. Una segunda familia En toda disciplina deportiva el entrenador no es sólo un profesor o un ejemplo a seguir; también se convierte en un padre o una madre, un ente protector que vela porque nada malo les suceda a los muchachos. Por eso mismo Éver Hugo Almeida, el entrenador paraguayo de la Selección, es quien se encarga de usar su enérgica voz contra los que distraigan a sus protegidos o se atrevan a ingresar a la cancha durante el entreno. Y cuando las bromas se hacen presentes en el equipo siempre hay un tiempo medido para las carcajadas. Él es la máxima autoridad y todos la respetan. Ésta es una familia postiza que han debido formar como estrategia de equipo y como medida emocional ante la lejanía de sus verdaderas familias, pues algunos vienen desde el interior del país. El volante Cristian Lima, por ejemplo, tiene a su mamá en Estados Unidos y a sus abuelos en Jalapa, todos pendientes de él en la distancia. El equipo ha elaborado sus propios códigos morales. No le achacan a un jugador los errores que comete en un partido, sino asumen todos su responsabilidad, ayudándolo en la cancha. “Eso fue lo que nos llevó hasta donde estamos. Este grupo es muy unido, lo hemos demostrado. Pero además, hay que ser responsables, disciplinados”, explica Kendell Herrarte, delantero. Y esa complicidad fue notoria en los entrenamientos, especialmente en los últimos

Se necesitan nervios de acero Para un muchacho que no se dedica al futbol es normal que al toparse en la calle con los papás de alguno de sus amigos, reciba una palmada en la espalda y un “que te vaya bien, patojo”. En cambio, para los jugadores de la Sub-20, estos encuentros están llenos de recias exclamaciones como “¡arriba Guatemala!”, “¡vamos campeones!” y, a veces, aplausos. Por otro lado, en la sede de la Fedefut, en Vista Hermosa, ya se había vuelto costumbre observar a más de un sonriente aficionado deleitándose con los entrenos. Los tímidos apenas se atreven a saludar de lejos a los jugadores. Pero los más atrevidos les dan la mano, los abrazan, les piden que firmen sus camisolas, que se tomen fotos con ellos y hasta que entablen una breve plática para recordarles que el país espera muchos goles. “En esto del futbol no hay nada escrito, pero vamos a hacer lo posible por ganar y por traer un buen resultado para la afición guatemalteca”, dice José Carlos García, portero que detuvo el balón estadounidense en aquel partido que los lanzó a la fama. Pese a que terminan el entrenamiento sudados, adoloridos y cansados, algunos muchachos acceden y se quedan un rato con los aficionados. Los demás caminan rápidamente hacia aquel edificio donde está restringido el paso a particulares, si no es que los entretenemos algunos periodistas que estamos al acecho de sus pasos. “Sí, nos ponemos nerviosos porque es la primera vez que estamos viviendo esto, pero yo trato de relajarme porque los nervios sólo me hacen sentir incómodo”, confiesa el volante Cristian Lima. Entre las exigencias de los entrenamientos, los viajes, la disciplina, la ausencia de sus familiares, la distancia de sus amigos y los estudios en pausa, el futbol ya no es un juego. Es un compromiso serio que han adquirido para cambiar sus vidas, para empezar a recorrer el largo camino al sueño que tuvieron de niños, como bien lo cuenta el capitán Elías Enoc Vásquez: “Desde pequeño me identifiqué mucho con los futbolistas porque mi papá tenía un equipo y mi hermano me llevaba al estadio a ver a jugadores como Juan Carlos Plata y Dwight Pezarozzi”. Lejos estaban de imaginar que, en abril pasado, alcanzarían un triunfo que otras selecciones no habían logrado: clasificar para un Mundial, el primero en toda la historia del futbol guatemalteco. Por esa razón, millones de ojos voltearon a ver con orgullo a estos 26 muchachos, quienes están convencidos de que, como asegura el delantero Gerson Lima, “con mucho esfuerzo y sacrificio se pueden lograr las cosas, siempre confiando en Dios y en las capacidades que tiene cada uno”. Y sólo por eso, por empezar con buen pie el largo camino que han decidido recorrer, en Guatemala ya se les considera campeones. Fotografías: Eny Hernández, Deportes Siglo.21

“Soy apasionado de los videojuegos, más de los de fútbol y acción. Mi favorito es el de FIFA y Medalla de Honor”. Mynor Padilla, portero

“Desde pequeño me identifiqué mucho con los futbolistas porque mi papá tenía un equipo y mi hermano me llevaba al estadio a ver a jugadores como Juan Carlos Plata y Dwight Pezarozzi”. Elías Enoc Vásquez, Capitán

“Me gusta encarar al rival y correr bastante. Cuando juego contra chavos pequeños, no siento la adrenalina que me producen los que ya tienen experiencia”. Cristian Lima, volante

¡CON TODO!

Estos son los contrincantes y los horarios de los primeros partidos de la Sub-20 en Colombia. ¡Apoyemos a nuestros campeones! Guatemala vs. Nigeria Domingo 31 de julio, 3 p.m. Arabia Saudita vs. Guatemala Miércoles 3 de agosto, 5 p.m. Croacia vs. Guatemala Sábado 6 de agosto, 8 p.m.


Muchachos con sueños de niño