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Los quistes y el cáncer de ovario Producir quistes ováricos es una función natural de los ovarios. Estos quistes benignos son producidos de forma rutinaria durante el ciclo menstrual en mujeres premenopáusicas, e incluso con cierta frecuencia, en las mujeres que ya están en la menopausia. Se dice que no hay una edad o etapa de la vida de una mujer en la que el útero y los ovarios ya no son necesarios. Al igual que la altura o el tamaño de las manos y pies de una persona, el tamaño de los ovarios varía y suele ser un rasgo familiar. Los ovarios son mayores durante la adolescencia y comienzan a disminuir de tamaño unos años antes de la menopausia. En las mujeres que aun menstrúan pueden variar el tamaño de 1 cm a 6 cm aproximadamente. Conocer las características de los quistes ováricos, nos permite distinguir entre los quistes comunes y los no comunes, así como determinar qué pruebas diagnósticas son necesarias para obtener un diagnóstico más exacto. Un quiste ovárico es como un saco cerrado que puede encapsular el ovario (el ovario está en el interior del quiste) o más comúnmente, puede estar encapsulado dentro de él (el quiste está dentro del ovario). Existen diferentes tipos de quistes ováricos benignos que se pueden desarrollar alrededor o dentro de un ovario. Pueden contener fluido, un óvulo u otro material, dependiendo del tipo que sea. La mayoría de los quistes de ovario son benignos, de ahí que el cáncer de ovario sea poco frecuente, en comparación con otros tipos de cáncer. Los quistes fisiológicos, también llamados quistes foliculares, son quistes funcionales benignos que contienen folículos. Se desarrollan de manera natural durante el ciclo menstrual. Los quistes ováricos después de la menopausia también son quistes funcionales normalmente benignos, pero no contienen folículos. Las niñas nacen con más de un millón de folículos ováricos y cada folículo contiene un óvulo. En la ovulación uno de los ovarios desarrolla un óvulo maduro dentro de su folículo y lo libera. Desde la pubertad hasta la menopausia, los ovarios se turnan para el desarrollo de un óvulo maduro cada mes, un mes en el ovario derecho, el próximo mes en el ovario izquierdo. A medida que el óvulo madura, la pared del ovario se adelgaza en la zona del folículo que contiene el óvulo maduro. En ese punto se produce una ruptura que crea una pequeña abertura en la pared del ovario para permitir que el óvulo pase y entre en la trompa de Falopio, donde puede o no tener lugar la fecundación. En ocasiones, el óvulo no es liberado o la ruptura no desaparece de inmediato, dando lugar al surgimiento de un quiste alrededor del óvulo o en el punto de la ruptura. Estos quistes foliculares funcionales, también llamados quistes fisiológicos, suelen desaparecer en los próximos ciclos menstruales. La mayoría de los quistes ováricos son asintomáticos, es decir, que no presentan síntomas,


aunque algunos quistes de gran tamaño pueden causar presión en la pelvis. Estos quistes son descubiertos frecuentemente durante un examen pélvico de rutina. Algunos ginecólogos suelen preocuparse cuando un quiste ovárico crece ligeramente, pero esto no debe ser motivo de tanta alarma. Los quistes ováricos tienden a crecer y menguar, volviéndose cada vez más grandes antes de la menstruación o más pequeños después de ella. Algunos quistes ováricos benignos parecen tener una o más de las características asociadas con un posible cáncer, por eso se conocen como quistes límite. De cualquier forma tienen un bajo potencial maligno. Cuando una mujer se siente preocupada acerca de si un quiste de ovario límite sigue siendo benigno o maligno, se le puede realizar una cistectomía, donde sólo se elimina el quiste, sin quitar el ovario. Se recomienda buscar un cirujano que haya realizado este procedimiento en otras ocasiones con resultados consistentemente buenos. Los ovarios son muy resistentes. Tras una operación suelen curarse, suturar el tejido dañado completamente y por lo general siguen funcionando de manera normal. Las características de un quiste ovárico benigno o maligno a menudo se pueden ver con un ultrasonido. Los quistes ováricos con todas las características de cáncer de ovario ameritan la recomendación de extirpación para determinar definitivamente si es benigno o maligno. Un quiste ovárico sólido con proyecciones papilares y una cantidad importante de líquido libre en la pelvis tiene una mayor probabilidad de ser maligno. Aquellos que no cuentan con esas dos características de quistes malignos, tienen mayor probabilidad de ser benignos. Si un quiste ovárico tiene todas las características de un tumor maligno, la paciente debe saber que hay una mayor probabilidad de que el cáncer esté presente. Otra prueba para determinar si el quiste es benigno es un flujo de color Doppler, una prueba similar a un ultrasonido por la forma en que se realiza y por la forma en que se experimenta. Se utiliza para medir el índice de resistencia, cuando el índice de resistencia es normal en ambos ovarios, hay una alta probabilidad de que el quiste sea benigno. Es importante medir el flujo de sangre en ambos ovarios, no sólo en el ovario del quiste. Otros quistes ováricos benignos comunes incluyen a los quistes hemorrágicos, los endometriomas y los quistes dermoides. Los quistes hemorrágicos son quistes benignos que contienen sangre. Los endometriomas son llamados “quistes de chocolate” porque contienen sangre y tejido endometrial que luce como el chocolate negro. Estos quistes a menudo se producen sin la presencia de endometriosis y tienden a crecer de forma bilateral, en ambos ovarios, aunque también pueden desarrollarse de forma unilateral, en un solo ovario. Los endometriomas pueden desarrollarse alrededor del ovario y encapsularlo, o pueden crecer dentro de este, o sea, con el ovario encapsulando el endometrioma. A diferencia de los quistes funcionales, los endometriomas no aparecen y desaparecen, no se vuelven más grandes y más pequeños con el ciclo menstrual. Pueden permanecer del mismo tamaño o pueden crecer durante un período de meses o años. No es inusual que los endometriomas crezcan hasta 18cm-20cm (7-8 pulgadas).


Debido a que con frecuencia no causan síntomas, los endometriomas suelen ser descubiertos incidentalmente durante un examen pélvico de rutina. Si crecen demasiado y causan síntomas molestos como presión en la pelvis, se pueden extirpar con una cistectomía. Los quistes dermoides, también llamados teratomas quísticos, son benignos y tienden a crecer de forma bilateral, en ambos ovarios, aunque pueden desarrollarse en un solo ovario. Al igual que los endometriomas, los quistes dermoides se pueden desarrollar alrededor del ovario y encapsularlo, o pueden dentro de este. Pueden permanecer del mismo tamaño durante meses o pueden crecer, algunos crecen hasta 18 cm-20 cm. Generalmente no causan síntomas y suelen ser un hallazgo incidental durante un examen pélvico de rutina. Los endometriomas y los quistes dermoides por lo general sólo se rompen si se produce un golpe fuerte en el área de la pelvis. Es poco probable que se rompan de manera espontánea. En caso de suceder una ruptura, se realiza una cirugía para limpiar la pelvis y lavar el contenido del quiste con una solución salina. Los quistes funcionales aparecen generalmente durante la ovulación y desaparecen después de la menstruación. De vez en cuando estos quistes no se desvanecen y pueden llegar a ser bastante grandes. Como suelen estar llenos de líquido y no contienen sangre o material sólido, su contenido puede ser eliminado mediante la aspiración con aguja fina. Después de aplicar un agente anestésico local, se inserta una aguja larga y delgada en la pelvis y a continuación, en el quiste, permitiendo que el fluido que drene fuera. Este líquido es enviado a un laboratorio de citología para determinar exactamente qué tipo de fluido se ha encontrado. Algunos factores dietéticos pueden provocar el crecimiento de los quistes. Una dieta rica en soja, por ejemplo, puede estimular la producción de exceso de estrógenos y favorecer el crecimiento de estos. Los factores ambientales también pueden causar el desarrollo y el crecimiento de algunos tipos de quistes. El consumo de los disruptores endocrinos, como el bisfenol-A, puede estimular niveles anormalmente altos de estrógeno y causar el desarrollo de quistes distintos a los quistes funcionales típicos. Algunas mujeres son propensas a desarrollar quistes dermoides o endometriomas y nunca saben que los tienen. Pueden no experimentar ningún síntoma, mientras que otras pueden sentir presión en la pelvis, que más que un problema, es una molestia. Si se elimina el quiste, en varios meses o años se pueden formar nuevos quistes. Cuando eso ocurre y dependiendo de las condiciones de la paciente, los médicos suelen recomendar la extirpación de los ovarios y la histerectomía, para evitar las continuas cirugías. En otros casos se puede realizar una cistectomía, que preserva las funciones principales de los ovarios. De vez en cuando ocurre una torsión en el suministro de sangre a un ovario, con o sin la presencia de un quiste ovárico. Es una situación muy dolorosa y a menudo resulta en una visita a la sala de emergencias de un hospital por el dolor agudo. Generalmente se sugiere una laparoscopia de diagnóstico para evaluar la causa del dolor. Si se trata a tiempo, el cirujano puede restablecer el suministro de sangre al ovario. El dolor va a desaparecer y el ovario funcionará normalmente. Si el tratamiento no es inmediato, el ovario puede llegar a ser necrótico, es decir, el tejido muere y el ovario no puede ser salvado.


Cuando hay cerca de 15 o más quistes en un ovario generalmente se diagnostica el síndrome de ovario poliquístico (SOP). Aunque el SOP es benigno y los quistes son funcionales, no desaparecen por completo después de los ciclos menstruales. Debido a que estos quistes están llenos de líquido y contienen un alto nivel de hormonas, particularmente andrógenos, el síndrome de ovario poliquístico provoca exceso de pelo facial, crecimiento excesivo de vello corporal y adelgazamiento del cabello del cuero cabelludo, con un patrón masculino en la parte frontal superior y la corona. Un síntoma del síndrome de ovario poliquístico es una línea vertical intensa de pelo desde el ombligo hasta el hueso púbico. Los niveles elevados de hormonas asociadas con el síndrome de ovario poliquístico pueden causar estragos con la menstruación y el estado de ánimo. La diabetes es más común entre las mujeres que tienen este padecimiento, el cual puede ser evaluado con una ecografía pélvica y transvaginal. Entre los tratamientos más comunes se encuentran los medicamentos que bloquean la producción de hormonas, pero pueden causar problemas endocrinos y otras cuestiones graves de salud, como huesos frágiles. La acupuntura a menudo es útil cuando hay un desequilibrio endocrino, especialmente si es hormonal. A pesar de que no va a curar el SOP, puede ayudar a remediar algunos de los síntomas. Aunque como ya se ha mencionado, los médicos a menudo se alarman por la presencia de quistes en los ovarios, no hay ninguna razón para eliminarlos, a menos que causen síntomas significativos. Si una ecografía muestra que un ovario o quiste es sólido, con nódulos o proyecciones papilares y / o una cantidad significativa de líquido libre en la pelvis, es necesaria la realización de más pruebas de diagnóstico. Por ejemplo, una cistectomía, una biopsia del quiste u ovario, ayudarán a determinar el tipo de quiste que es. Publicado por endometrio.net.

Los quistes y el cáncer de ovario  

Artículo con información sobre los quístes y el cáncer de ovario o endometrio.

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