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PROYECTO ARQUEOLOGICO BANDURRIA

La Isla Don Martín

Bandurria es un sitio arqueológico monumental que tiene una antigüedad de 5,000 años. El sitio arqueológico cronológicamente corresponde al periodo conocido como Precerámico Tardío o Arcaico Tardío que abarca desde los años 3,500 a 1,800 años antes de Cristo. Es un sitio monumental porque presenta un sector publico ceremonial compuesto por pirámides de piedra y barro ubicado en el lado norte del sitio. Aparte se tiene un gran sector residencial/doméstico en el lado sur del sitio. En este sector se observan los restos de las viviendas, entierros humanos, y restos de las actividades de los antiguos pobladores de Bandurria. El nombre con el que se conocía a la zona antes de 1973 era Pampa de las Bandurrias en alusión al ave conocida como Bandurria que habitaba esta pampas. Con la ocupación humana de la zona las bandurrias han desaparecido completamente. Bandurria se descubrió en el año de 1973 cuando las aguas de la Irrigación Santa Rosa destruyo parte del sitio arqueológico. El Ing. Domingo Torero fue el descubridor del sitio arqueológico al percatarse que las aguas arrastraban material arqueológico y él fue el primero quien hizo el rescate de lo que las aguas destruían. Posteriormente, la Dra. Rosa Fung de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos realizó investigaciones arqueológicas en el sitio, siendo la primera en reportar la existencia de Bandurria a la comunidad científica. Desde Agosto del 2005, con las investigaciones del Proyecto Arqueológico Bandurria bajo la dirección del Lic. Alejandro Chu Barrera se ha redescubierto el sitio arqueológico al hallarse el sector monumental de Bandurria que no había sido reportado por ningún investigador anterior. Bandurria queda ubicado en la región Nor-Central de la costa del Perú, políticamente se encuentra ubicado en el distrito de Huacho, Provincia de Huaura, Departamento de Lima. Para llegar a Bandurria se toma el desvío al oeste ubicado en el kilómetro 141 de la carretera Panamericana Norte, la trocha de aproximadamente

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La Isla Don Martín o de Végueta porque a la llegada de la Expedición Libertadora logra ser el primer asiento de la soldadesca patriota, desde donde San Martín observaría la exuberante vegetación del Valle y los sitios estratégicos para el desembarco, después del cual se dirigiría a la Villa de Carrión de Velasco (Huaura) y tomaría como Cuartel General a la antigua casa del Duque de San Carlos, don Fermín Francisco de Carbajal Vargas y Alarcón (“El Balcón”). La altura que alcanza, fluctúa entre 80 metros hacia el lado Oeste y 60 a 50 metros en otros sectores. Tiene una extensión total de 16.58 hectáreas y en la mayor parte de ella habitan diversas especies de aves marinas. La distancia que existe entre el puerto de Huacho y la isla es de 6.38 millas marítimas según la Carta Nacional, hoja H-23h, distancia que también fue referida en 7 millas (Raymondi, 1920:403).

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Arribo y desembarco de la Expedición Libertadora en la Apacible Bahía de Huacho

Végueta Morada del dios

Vichama

Tomado de la Crónica Moralizadora del Orden de San Agustín en el Perú, de Fray Antonio de la Calancha, 1638, II, capitulo XIX. "Dice una fabula que los yungas creian infaliblemente, hasta la llegada de los españoles que lucharon contra idolatría, dicha fe se abarco hasta Huarmey por la parte de los Llanos costa peruana, y que el origen de los indios de los llanos fue sus guacas y comidas, de estos. En el principio del mundo no existía comidas para un hombre y una mujer que el dios Pachacámac había creado, murió el varón de hambre quedando sola la mujer, un día salió a los campos a buscar raíces de yerbas entre las espinas, para saciar su hambre, alzo los ojos al Sol, y entre abundantes lagrimas, y quejosos suspiros, le dijo al Sol: Amado hacedor de las cosas, ¿para qué me sacaste a la luz del mundo? ¿para matarme con pobreza, y consumirme de hambre? Nunca te acuerdas de mí y de haberme hecho de la nada, o me acabaras estoy sola en este mundo, vivo sola y sin hijos, pobre, sufriendo en soledad. ¿Para qué, oh Sol, nos creaste si ahora nos destruyes? ¿Porqué? si eres el que ordena la luz, no seas mezquino negándome los alimentos. No pareces piadoso, pues no te compadeces de los afligidos, y no socorres a los que creaste, soy tan desdichada; ayúdame o que el cielo me mate con un rayo, o la tierra me trague acabando tan trabajosa vida, o socórreme por piedad, para que nos creaste omnipotente entonces. Compadecido el Sol bajo alegre saludando piadosamente y pregunto la causa del llanto, fingiendo ignorar: y ella le dijo la congoja de su vida, el trabajo de buscar el alimento entre espinas y la triste pesadilla y lucha para desenterrar raíces. Mandándole que continuase en sacar las raíces, y ocupada en ello le infunfio sus rayos el Sol, y concibió un hijo, que dentro de cuatro días con gran gozo pario, segura ya de ver sobradas las venturas, y amontonadas las comidas, pero salió al contrario, porque el Dios Pachacámac indignado de que al Sol se le diese la adoración debida a él, y naciese aquel hijo en desprecio suyo, cogió al recién nacido Semi - dios, y sin atender a las defensas y gritos de la madre, que perdía socorro al Sol padre de aquel hijo, y también padre del Dios Pachacamac, lo mato despedazando en menudas partes a su hermano. (...) fraticidio de que a lamentosas voces, y a quejas justas pedía venganza al Sol, su Padre (...) pero Pachacamac porque nadie otra vez se quejase de la providencia de su Padre el Sol de que no producía mantenimientos, ni la necesidad obligase a que otro que a él se le diese extrema adoración. Sembró los dientes del difunto y nació el maíz, semilla que asemeja a los dientes; sembró las costillas y huesos, nacieron las yucas, raíz que redonda tiene proporción en lo largo y blanco con los huesos, y las demás frutas de la tierra que son raíces. De la carne precedieron los pepinos, pacaes y lo restante de sus frutos y arboles, y desde entonces ni conocieron hambre ni lloraron necesidad, debiéndose al Dios Pachacamac el sustento y la abundancia, continuado de suerte su fertilidad la tierra.

Ciertamente que el general San Martín no llegó por casualidad, desembarcó en Huacho y en las playas aledañas porque tenía planes e información detallada que le proporcionaron las dos expediciones realizadas en 1819 por el almirante Tomás Alexander Cochrane, que confirmaron las noticias que se tenía y sirvieron para perfeccionar los planes de arribo y desembarco en estratégicos lugares de la costa cercanos a Lima; que sirvieron además para elaborar mapas al detalle, y conocer la inclinación política de sus gentes y las posibilidades de abastecimiento y víveres, para no menos de seis mil hombres más la caballada que traían. Fue así, que, cuando llegó Cochrane en 1819, los hijos de esta región hicieron toda clase de sacrificios para brindarles el apoyo que necesitaban, abandonando

abandonando casi todos la causa del Rey, para convertirse en amantes de la libertad, con excepción de uno que otro vecino que huyó. Y cuando los realistas volvieron a recuperar las poblaciones, decretaron los más duros castigos contra los huachanos, por haber estado entre los más cooperadores, siendo larga la lista de los sentenciados a ser pasados por las armas. Esas, entre otras, fueron las razones que llevaron al general San Martín a elegir a Huacho como el lugar de desembarco de sus tropas, por estar bien ubicado, a distancia prudencial de Lima y con todos los factores deseables a su favor.

"Huacho puede sentirse orgulloso de su pasado histórico sanmartiniano con esta importante obra pública, que motivará el orgullo de su población y la admiración de sus visitantes".

PROGRAMA RADIAL

“SENTIR CAJATAMBINO”

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PEDRITO BEJARANO ROBLES DIRECTOR

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RADIO SOL ANDINO 107.7 FM – HUAURA 1.0 A 2.00 PM

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DISTRITO DE HUACHO

Huacho es visitada diariamente por gran ca nt i d a d d e t u r i sta s p e r u a n o s y extranjeros, ambos para disfrutar de su agradable clima, de la hospitalidad de sus habitantes y, para conocer y contemplar su apacible y hermosa bahía que escogiera el general José de San Martín, para el desembarco de la Expedición libertadora del Perú que comandaba.

"Concluido el armisticio, fue d e s p l e ga d a u n a p u j a nte ofensiva hacia el sur de Pisco, hasta Nazca, para excitar el levantamiento de los pueblos. Al mismo tiempo, el General San Martín se movilizaba en la escuadra (24-X), para trasladar su cuartel general al norte de la capital, situándose luego (30-X) en las quietas aguas de Ancón. La escuadra se movió hacia las playas de Huacho (9-XI) y cuando en las primeras horas del siguiente día (10-XI) se dispuso a desembarcar frente a sus playas, la población entera participó masivamente en las operaciones respectivas, ofreciendo agua fresca y frutos de la tierra a los soldados, cooperando en el traslado de las piezas de artillería si ello era menester". "El pueblo entero demostró su adhesión a la libertad, renovando de esta manera sus generosos servicios; los cuales tambien presto durante el dominio español. De lo cual el propio Virrey Pezuela tuvo exacto conocimiento, pues, según apuntó: “la opinión general es que en toda la costa, desde Chancay hasta Santa, no hay dos docenas de habitantes fieles al Rey". "Pero de modo particular comprobó el pueblo de Huacho su decisión de trabajar por la libertad, cuando prestó auxilios a la primera expedición comandada por Tomás Alexander Cochrane y la salvó de los estragos que en sus hombres pudieron ocasionar el hambre y la sed".

10 DE NOVIEMBRE DE 1970 La Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, que presidía el Grl. DIV. EP Juan Mendoza Rodríguez, inaugura el busto en bronce del Generalísimo José de San Martín, en la Plaza que lleva su nombre y que todos conocimos erróneamente como de “La Merced”. En esa ocasión se recordó el 150° aniversario del arribo y desembarco de la Expedición Libertadora del Perú al mando del General San Martín. "Despuntaba el alba el 10 de noviembre de 1820, cuando los laboriosos pobladores de Huacho se apostaron jubilosos frente a la playa, para contemplar un acontecimiento largamente esperado. A corta distancia se destacaban en el horizonte las airosas siluetas de las unidades de la Escuadra Libertadora, al ancla y con las velas recogidas. Algunos pescadores debieron aderezar febrilmente sus barquichuelos, para aproximarse hasta los buques y ofrecer sus servicios en la eventualidad que se presentaba; otros reconocieron quizá las maniobras que se efectuaban a bordo, o escuchaban aisladas voces de mando, y esperaban el inminente desembarco de las fuerzas patriotas. Pronto fueron lanzados los botes y centenares de soldados bajaron a tierra".

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“Desde hacía dos meses era conocida en todo el valle la presencia de la Expedición Libertadora del Perú, gracias a los abnegados emisarios que habían llegado con las noticias de sus acciones. El armisticio y las conversaciones sostenidas en Miraflores (24 a 30-IX) fueron sólo una estratagema dilatoria, mediante la cual logró superar el Virrey los efectos psicológicos de la sorpresa del desembarco de la Expedición, y, por añadidura, neutralizar la desconfianza que inspiraban el número y la prestancia de los patriotas existentes en el país" "En aquella oportunidad, las naves habían fondeado en la isla de San Lorenzo y, no obstante repeler un ataque de las embarcaciones destacadas desde el Callao (25-III-1819), dirigieron sus proas hacia el norte. A los tres días se hallaron frente a Huacho, y Lord Cochrane envió un mensaje al comandante militar de la plaza para darle a saber que no intentaba hacer daño alguno a la población, sólo deseaban obtener agua y víveres, pero el comandante Rafael Cevallos Escalera pretendió detener el aprovisionamiento, y de modo imprudente dispuso el embargo de los toneles destinados para el agua, e incluso ordenó fusilar a dos hombres que demostraron notoria diligencia en la prestación de sus servicios. Ello fue menester el desembarco de unos 500 hombres, que protegieran la operación iniciada y castigaran el abuso descargado contra el pueblo de Huacho. Virtualmente se les unieron los habitantes y juntos viajaron hacia Huaura, sin encontrar resistencia organizada". "Nuevamente se hicieron a la mar (5-IV). Al día siguiente llegaron las fuerzas a las cuales confiara el Virrey la oposición armada contra los expedicionarios, pero en Huacho no hallaron un solo hombre, porque todos habían abandonado el pueblo para evitar las represalias y se hallaban ocultos en la campiña o tras los montes. Fueron perseguidos en forma implacable, apresados y sometidos a proceso; pero la acción y el efecto de la causa se vio con toda claridad que en ese lugar, así como en Supe y Barranca, “no debiera haber quedado sino uno que otro sin castigo”, porque habían manisfestado su patriotismo en alto grado e inclusive habían tenido ocultos a fugitivos de las rígidas prisiones de las Casas Matas chalacas, etc".

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El Sol y el Vichama no pudiendo deshacer el castigo, quisieron satisfacer el agravio y determinaron de dar honra de divinidad a los Curacas y Caciques, a los nobles, a los valerosos, y llevándolos a las costas y playas del mar, los dejaron a unos para que fuesen adorados por guacas, y a otros puso dentro del mar, que son peñones, escollos o curipos, a quien les diesen titulo de deidad, y cada año ofreciesen una hoja de plata, chicha y espinco, con que se aplacasen los tales convertidos, dando el primer lugar al Curaca Anat, que es un peñol o roca, una legua de tierra rodeada del mar, por ser el mayor que entonces era de los hombres, (y por ello de mayor adoración entre estos indios) viendo el Vichama el mundo sin hombres, y las guacas y Sol sin quien los adorase, rogo a su padre el Sol criase hombres nuevos, y él le envió tres huevos, uno de oro, otro de plata y otro de cobre. Del huevo de oro salieron los Curacas, los Caciques, y los nobles que llaman segundas personas y principales, del de la plata se engendraron las mujeres de estos, y del huevo de cobre gente plebeya, que llaman Mitayos, y sus mujeres y familias. Este principio creían como si fuera artículo de Fe todos los indios de Huaura, de Cupi, de la Barranca, de Aucayama, de Guacho, de Vegueta y los que habitaban la costa, como se averiguo por el visitador Fernando de Avendaño y por los padres Pablo Yosef de Arriga y padre Luis Teruel, y los indios desde Carabayllo cinco leguas de Lima al norte y Pachacamac, cinco leguas al sur, y los pueblos que corren la costa al Mediodía hasta Arica, que veneran sus peñoles, rocas o escollos, solo diferencian este origen diciendo que los hombres que se criaron después para poblar este mundo, y adorar con sacrificios a los dioses y guacas, los crio el Dios Pachacamac que a las tales estrellas que el habia enviado y las volvía al cielo y a los Caciques y Curacas convertidos en piedras los adorasen las guacas, ofreciéndoles su bebida y plata en hoja. Esta es la fabula que como nosotros la Fe creían, y aun creen mucho esta ficción y esta es la causa de adorar a este dios y estas guacas" Végueta fue la morada del dios Vichama. A este lugar arribaban peregrinos de muchos lugares del Perú para adorar a esta deidad. Julio C. Tello habría dicho en una oportunidad que el ídolo de Vichama podría ser de oro o piedra y que, probablemente, estaría oculto. Para entonces, se desconocía que bajo los cerros cerca al poblado de La Perlita había una ciudad enterrada.

No se aplaco la madre con estas abundancias, porque en cada fruta tenía un recuerdo del hijo, y un fiscal de su agravio; así su amor y la venganza le obligaban a clamar al Sol, y pedir al castigo o al remedio de sus desdichas, (...), bajo el Sol, no poderosos contra el hijo Pachacamac, sino condolido de la mujer que le lastimaba, y preguntándole donde tenía la vid y ombligo del hijo difunto, se lo mostro, y el Sol dándole vida el otro hijo, y se le entrego a la madre, diciéndole, toma y envuelve en mantillas a este niño que llora, que su nombre es Vichama (otras informaciones dicen que Villama) creció hermosísimo, hasta ser bello y gallardo mancebo, que a imitación de su padre el Sol, quiso andar el mundo, y ver lo criado en el, consulto a la madre y continuo su viaje; no hubo bien comenzado su ausencia, cuando el Dios Pachacamac mato a la madre que ya era vieja, y la dividió en pequeños trozos, y los hizo comer a los cuervos índicos que llaman gallinazos, y a los buitres peruanos que llaman cóndores, y los cabellos y huesos guardo escondidos en las orillas del mar; crió hombres y mujeres que poseyesen el mundo, y nombró Curacas y Caciques que lo gobernasen. Volvió el semidios Vichama a su patria, que se llama Végueta, valle abundante de arboledas y hermoso país de flores, conjunto una legua poco más o menos de Huaura. Deseoso de ver a su madre no la hallo, supo de un Curaca el cruel castigo y arrojaban fuego sus ojos de furor, y llamas su corazón de sentimiento (...) convoco los que habitaban aquellos valles. Pregunto por los huesos de su madre, supo donde estaban, fueron componiendo como solían estar, y dando vida a su madre la resucito a esta vida, y trato de la venganza, porque solo ella aplacara el furor, (...), y disponiéndose el aniquilar al Dios Pachacamac, pero el, por no matar a este otro hermano, enojado con los hombres, se metió en la mar en el sitio y paraje adonde ahora esta su templo, y hoy el pueblo y valle se llama Pachacamac de quien vamos hablando. Viendo el Vichama que se le había escapado el Pachacamac, bramando encendía los aires y centellando atemorizaba los campos, (...), volvió el enojo contra los de Végueta y culpándoles de cómplices, no porque mataron, sino porque permitieron; y cuando no cooperasen en el castigo, se alegraron de la muerte, llevado a su repentino furor, sin admitir disculpas ni mitigarse con ruegos, pidió al Sol, su padre, los convirtiese en piedras, conversión que luego se hizo. Viéndose en piedras convertidos, las criaturas que formo el Pachacamac ya invisible, para que vea cuan dificultoso es a los Dioses falsos aplacar la ira una vez atizada (...). No bien hubo bien ejecutado el castigo el Sol y el Vichama, cuando se arrepintieron de la impiedad, que lo que la ira yerra, y el arrepentimiento no puede enmendar, lo castiga el dolor de haberlo hecho, y la pena de no hallarle remedio

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Distrito de Carquín

LA EXPEDICIÓN LIBERTAD

Etimología o ¿de dónde viene el nombre Carquín? Existen diferentes hipótesis respecto a la etimología (origen, significado) de la palabra Carquín: Hay quienes afirman que proviene de un gran guerrero inca llamado Carquín quien eligió como dominio esta caleta por sus aguas y bello panorama. Otros dicen que en tiempos de la conquista se nombró en la zona como catequista a un cura franciscano llamado Carquín. Incluso están los que aseguran que proviene de la palabra quechua Karca que significa suciedad o basura pues en tiempos de los incas, los pocos pobladores que existían en la zona veían como las caudalosas aguas del río Huaura arrasaban con todo lo que encontraba a su paso, depositando gran cantidad de desperdicios en la bahía. Es probable que históricamente sea más factible que provenga de Carquín, divinidad vinculada a la producción de trigo. Las primeras menciones sobre esta divinidad provienen del Padre Felipe Medina, extirpador de idolatrías, luego de hacer una visita a las zonas de Huacho y Carquín, entre los días 19 de Febrero al 23 de Marzo de 1650. El Padre Medina manifiesta, basándose en la versión de un indio lugareño llamado Juan Soclac, que los indios admitían que en el Cerro Carquín se les había aparecido lo que para el clérigo era el demonio y no un Dios, ordenándoles que lo adorasen y le presentan sacrificios, pues de lo contrario serían aniquilados con viruela y lepra. Los indios de Huacho y alrededores adoraron pues, desde entonces a este ídolo, que según la misma versión era una “piedra sarnosa”, despreciable que representaba al demonio. ¿Era Carquín un Dios, un demonio, una persona o una palabra? Probablemente nunca lo sepamos a ciencia cierta, es un enigma que a nosotros los carquineros nos preocupa hondamente. Las evidencias indican que los primeros pobladores de Carquín se establecieron en lo alto del Cerro Carquín en épocas anteriores a los incas gracias a la bondad de su clima, su aire fresco de amor y belleza, una fauna marina al alcance de las manos y abundantes manantiales de agua dulce y cristalinas, leña en tiempo de río, peñascos llenos de mariscos y moluscos de diferentes variedades, hermosas playas dada las condiciones climáticas y una excelente situación geográfica. Se sabe que las principales ocupaciones de los antiguos carquineros eran la agricultura y la pesca. La mayoría se dedicaba al salado y secado de los abundantes pescados, abundancia que es indicada por los innumerables tendales o plataformas que a manera de gradas eran utilizadas para el secado de la anchoveta a lo largo del Cerro Carquín. Se dice que cuando llegaron los españoles al Perú en el siglo dieciséis (XVI) Carquín era una caleta de pescadores lejana de su antiguo esplendor pre inca, de esta época se han encontrado en el cementerio vestigios de tejidos, redes y telas, entre otras herramientas que los pobladores de ese entonces empleaban para la pesca. Varios años tuvieron que pasar para que Carquín fuera nuevamente parte de la historia del Perú. Nolberto Oyola Sánchez

hía de la Caleta de amanecieron frente a la ba desembarco. Los ora ad ert lib ión dic pe ex la al buques de guerra de para que se proceda El día 11 de Noviembre los ntamente con los pescadores pidiéndoles ayuda para el desembarco de las tropas, las pro tes a inmediata con sus bo Carquín, comunicándose por el camino estas lides, prestaron ayud ieron su marcha con dirección a Huaura pasando quinero Don en s rto pe ex , ros ine qu car s. Cuenta el pescador car breve descanso emprend mismas que después de un Grande que fue propiedad de hacendados españole los pescadores carquineros fueron mo sa real frente a la antigua Ca 101 años de edad que familiares suyos contaban co camino con dirección a Huaura, sino el s de ole za nd Me alá ar ión no sólo señ n con mucha Florencio Bazal n las tropas de la expedic También les acompañaro sumamente generosos co scados, mariscos, azúcar, arroz, papas, frijoles. temente creada por el Libertador Don pe también obsequiándoles ida de Carquín ondeando la bandera bicolor recien ia. sal alegría y vítores hasta la as generaciones no deben olvidar esta gran histor ev nu José de San Martín. las

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