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Número 0

Enero 2011

Magazine Digital de Arte

MÚSICA

LUIS CARO De repente

ANA PRADA

La paz que bajó de Paysandú

IGNACIO SUBIROS

Dedos mágicos. Un Hammond. Abbey Road.

TEATRO

LA MISERIA ES ILEGAL

Murga estilo uruguayo, muy marplatense

PEDRO BENITEZ Jugar al Teatro

FOTOGRAFÍA

CECILIA PEREIRA ALVAREZ

CLAUDIA MOSSO Casualidad

Coloniense. El arte de poder ver mas allá. LA VENTANA

Espacio destinado a la difusión de obras. LITERATURA ARTES PLÁSTICAS

MARÍA ALICIA BARREIRA

Marialí Insurgente. Sensibilidad, talento y compromiso.

LIANA WENNER

Nuestro Vinicius en Mar del Plata


Editorial

Enero 2011

EDITORIAL

STAFF DIRECTORES Raúl Rodrigo Alonso Guillermo Abel Bandi EDITOR GENERAL Raúl Rodrigo Alonso COMITÉ EDITORIAL Raúl Rodrigo Alonso Guillermo Abel Bandi ARTE Y DIAGRAMACIÓN Guillermo Abel Bandi

La actividad artística se desarrolla allí donde exista una necesidad. Estas necesidades sociales, que van desde lo existencial hasta lo meramente económico, generan a su vez producción cultural, como testimonio, como vía de escape, como modo de seguir viviendo. Mar del Plata no escapa a esta concepción. Hombres y mujeres que muchas veces restan tiempo a su escaso tiempo libre en pos de testimoniar su visión del mundo, de la historia, de su hábitat, de su presente, de su futuro. Hombres y mujeres que escriben, que pintan, que esculpen, que danzan, que fotografían, que elaboran música, que actúan, que hacen del arte una forma de vida, con el ánimo de que sea mejor la propia vida y la de sus vecinos. Cirque nace con el firme propósito de difundir, sin red, esa actividad social, que, a menudo, queda restringida a pequeños círculos incomunicados entre sí, alejados unos de otros, expulsados o directamente ignorados por los medios de mayor difusión, en general, enamorados de los espectáculos u obras provenientes de la gran capital o del exterior. Cirque se funda como la expresión genuina de variadas charlas de café o sobremesas de amigos, en las cuales siempre surgía la necesidad de que hubiese un espejo que reflejara pequeños o grandes aportes de artistas marplatenses, que se pudiesen conocer con cierta facilidad las distintas opciones que presenta la ciudad y también que se conozcan las historias personales, en cierto sentido mínimas, de esos hombres y de esas mujeres. Ha transcurrido un tiempo bastante prolongado, discusiones de la más variada índole, sobre su estilo, sobre su filosofía, sobre sus objetivos. Hoy podemos observar con cierto orgullo el embrión digital de nuestro proyecto final. Con innumerables falencias y carencias, con poco tiempo, con escasos medios. Pero con el gusto y el apoyo de gran cantidad de artistas e intelectuales que ven en Cirque una posibilidad, un punto de encuentro, una necesidad en vías de ser satisfecha. Estamos seguros de que lo lograremos. Con la colaboración de los mismos artistas, con el ímpetu de un sueño a cumplir, con la ilusión de cambiar ciertas realidades aparentemente inexpugnables. O tal vez ya lo estemos logrando y no nos demos cuenta.

Raúl Rodrigo Alonso - Guillermo Abel Bandi Directores

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Sumario

Enero 2011

Año 1 - Nº 0 - Enero 2011

SUMARIO

Música

Literatura

04 - 05 06 - 07 08 - 10 11

De repente - Luis Caro Ana No Duerme - Ana Prada Talento marplatense en Abbey Road - Ignacio Subiros El viejo Hammond y ese color tan especial

12 - 13 14 - 15 16 - 19

Nuestro Vinicius en Mar del Plata - Liana Wenner La Ventana (poesía) - Varios La Ventana - Punto de Retorno (cuento) - Raúl Alonso

20 - 21

Coloniense - Cecilia Pereira Alvarez

22 - 23

Marialí Insurgente - María Alicia Barreira

24 - 25 26 - 27 28 - 29

Murga Estilo Uruguayo - La Miseria es Ilegal Jugar al Teatro - Pedro Benitez Casualidad - Claudia Mosso

Fotografía

Artes Plásticas

Teatro

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Música Luis Caro. Lucho. Un marplatense que ha trascendido las fronteras, no sólo geográficas. Ha elegido o le ha sido destinado sortear distintos límites a lo largo de su vida, transformándolo en una persona respetada. En un artista (o artesano, a secas, como a él le gusta autodenominarse) que recibe el afecto de la gente de esta ciudad, a cada paso, en cada café, producto de una historia que, juntos, intentamos reconstruir. Un hotel de la calle 3 de Febrero lo vio corretear, de niño, rodeado de marginales, chorros, putas, pendencieros y también, músicos. Una madre de escasa adhesión a las prohibiciones y un colegio católico que lograba una cierta abstracta compensación entre lo que debe ser y lo que, en realidad, es. Boxeo en el Bristol y una guitarra de poco valor. A los ocho o nueve años ya tocaba precariamente el instrumento y cantaba. El secundario lo encontró en un nuevo colegio, el Colegio Nacional, donde pudo desarrollar nuevas sensaciones, nuevas vivencias, entre ellas, convivir a diario con el sexo opuesto. Su destreza musical y su voz le comenzaban a brindar los primeros frutos. Comenzaba la década del ´70 y allí no hubo espacio para la duda. Luis pertenece a esa generación, que iba en busca del hombre nuevo. Que no luchaba por reformas, que iba por todo. Una generación que se entregó de lleno, hasta el hueso. A los 16 años comenzó a trabajar en la Comedia Marplatense, creada y dirigida por Gregorio Nachman. Fue Gregorio quien montó

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DE REPENTE LUIS

CARO

una sala pequeña en Rivadavia y Santa Fe, donde los lunes y martes se hacían presentaciones de rock progresivo (como se le llamaba en esa época, a expensas del actual rótulo de rock nacional) Allí conoció a Pedro y Pablo, íconos de la época, y a quienes ellos apadrinaban, un cuarteto denominado Sui Generis. Estos cuatro muchachos contaban con gran talento pero poco dinero, por lo que vivían en un hotel de poca monta, Las Tres Damas, en la calle Santiago del Estero. Lucho fue testigo mudo de la transformación del grupo en un dúo, y de cómo se le daba forma a Vida, su primer LP. Corría el año 1971. En 1974 viajó a Venezuela, en ocasión del II Festival Internacional de Teatro de Venezuela, un evento muy importante, donde conoció


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gente de la talla de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y otros integrantes de la incipiente trova cubana. Fueron años en los que no existía, prácticamente, el límite entre lo artístico y lo militante. Luis Caro colaboraba con cualquier causa que encerrara justicia, un golpe certero contra la puta miseria, como él la califica. En junio de 1976 secuestran a Gregorio Nachman, por lo que Luis decide exiliarse en Perú. Allí comienza un periplo de más de cuatro años por todo Sudamérica, cantando en bares, en la calle, conociendo y asimilando las formas musicales de estos países, tan distintas a las nuestras, gobernadas por la diversidad. Compartiendo el nacimiento de la Nueva Canción Latinoamericana se presentó junto a Alí Primera, Cecilia Todd, Chabuca Granda, Nicomedes Santa Cruz, Amparo Ochoa, Soledad Bravo, Pedro Luis Ferrer, Sara González, Los Jaivas, Los Trovadores, Facundo Cabral, Fito Páez, Joan Manuel Serrat y Mercedes Sosa, entre otros grandes artistas. Regresa a Argentina en 1980. En esos años del pop reinante, la música latinoamericana que Luis enarbolaba era considerada de baja estofa, a nuestro decir, grasa. Luego llegó Malvinas y, con el conflicto, el redescubrimiento de todas estas formas musicales. Entre 1995 y 1999 realizó un espectáculo de música y títeres, con más de 2200 representaciones, en los más diversos ámbitos, desde escuelas, institutos de salud mental, cárceles, villas, etc.

zález Tuñón. “La poesía te va encapsulando, pero es maravilloso”. También ha escrito libros de cuentos, donde narra distintas experiencias vividas en estos años de lucha, arte y vida. “No quiero disfrutar de la moral del fracaso, a lo Quijote, ni tampoco me interesa ser el payaso de este circo.” Escéptico de la realidad musical y de un sistema poderoso y perverso que se fagocita todo. “La vida no es una imagen de TV, la vida son muchas tristezas, muchas alegrías, mucha angustia.” Actualmente está trabajando en la Crónica de la Canción Latinoamericana, un proyecto de raíz folklórica, como un resumen de todo lo aprendido en todos estos años de destino sudamericano. Terminando también un proyecto que incluye un libro de cuentos (“Morales Moralitos”), algunas presentaciones dispersas en el verano de la ciudad y un viaje a Europa en el mes de febrero, para volver a retomar las calles, para volver a ver esos rostros que se transforman ante sus acordes y su poesía, de forma tan única, tan de repente.

Por Raúl Alonso Serodino

En 2001 viaja a España. Con escasos medios comienza a realizar presentaciones callejeras en Madrid, donde puede generar nuevamente “ese vínculo que pasa nada más que por lo que vos sos y de repente. No era nadie y, de repente, era todo para la persona que me estaba oyendo.” Musicalizó la poesía de Juan Gelman, León Felipe y Raúl Gon-

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Música

ANA NO DUERME A n a P ra d a Paysandú refleja la paz, la tranquilidad, la suavidad de su gente. Década del setenta, ciudad obrera, simple, sin ostentaciones. En junio de 1973 comenzó la noche, y en esa noche aprendieron a convivir el miedo, la desconfianza y también la esperanza, en tanto individual. La noche del Uruguay urbano no era la misma noche de Paysandú. Ni sus tardes, cálidas, frente al río. Chiquita, Ana, mira. Observa. Y escucha.

Uruguay y Ana se completan. Comienza el tiempo de elegir. Ya las gurisas no imponen sus canciones. El río Uruguay la contempla. Es ella la que tiene crecientes, la que siembra atardeceres. Estudio y música. Viajes, estudio y música. Llegan los viernes impuestos por Carlos Casacuberta. Cada viernes una canción. Nace Soy Sola. Ana queda mano a mano con la música.

“Repasa el equipaje como ausente ya sabe que no habrá ninguna meta que el pasado termina en el presente y que el presente empieza en su maleta” Papá trabaja. Mamá trabaja. Las gurisas la cuidan, la miman, la controlan. Humildad y música al cuidado de Anita. La radio es un visillo al mundo, a un mundo un poco más lejano que ese mundo de la tarde. Radio uruguaya, velocidad dialéctica, publicidad impúdica, aquí está su disco. Camilo Sesto, Rafaela Carrá, Mocedades, Nino Bravo. Chiquita, Ana, escucha. Y absorve. “Cuando fue que la vi, que la ví creciendo Y de tanto mirar, se me va perdiendo Y de solo mirar, se me va perdiendo”

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“Peleamos todo el tiempo por mostrar Quien se quiere más Quien extraña menos Lo bueno de tenerte siempre ahí Es como sentir Que te me estas yendo”


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Ana Prada visita Mar del Plata por primera vez. Nos recibe en un pequeño camarín del Teatro Guemes, se la nota cansada, pero también feliz. Y a su lado, la guitarra. Hablamos un rato, sin un plan determinado. Esta mujer, psicóloga (profesión que dejó paso a su verdadera vocación), amante de la naturaleza, de los “bichos”, que le gusta andar a caballo, contemplar el río, o sumergirse en él en cualquier tipo de embarcación… Parte integrante de una familia en donde sus primos hermanos (los Drexler) marcan también un camino

a seguir. Intima, sensible, simple, como sus canciones, en definitiva. Mujer de izquierdas, feliz de ver a su país en manos del Pepe, aquel que luchaba en la oscuridad, mientras ella retornaba de la escuela. América Latina es su horizonte. Su música y sus letras hacia allí se dirigen. Está en sus orígenes un nuevo trabajo, de folklore uruguayo, despojado, desnudo, tajante. Ana va y viene por el mundo. Pero su cordón está firme junto a ese litoral que la veía corretear, entre bichos y poesía. Por Raúl Alonso Serodino

Soy Sola - 2006 TEMAS: Amargo De Caña - Soy Sola - Tentempie - Lo Que Viene Despues - La Maleta - Tierra Adentro - Dulzura Distante - No Me Ves - Brillantina De Agua - La Red - Cada Mancha De Tu Cuero - Pero No - Un Cuarto - Yo No Tengo Soledad MÚSICOS: Gabriel Casacuberta, Luciano Supervielle, Nicolás y Martín Ibarburu, Fernando Cabrera y Jorge Drexler.

PRODUCCIÓN: Carlos Casacuberta

Soy Pecadora - 2009 TEMAS: Soy pecadora - Me quiere sonar - Mientras tanto - Adiós - Hojas de tilo - Camalotes sueltos - Tres llaves - Tu vestido - Violeta - El tero Juveniles bríos - Salud por mí - Da buena suerte - Mandolín - Sal y Agua MÚSICOS: Diego López Arcaute - Fernando Mántaras - Matías Cella Juan Buonome - Ariel Polenta - Ariel Hassan - Javier Tenembaun - Xavi Lozano - Campi Campon - Queyi.

PRODUCCIÓN: Matías Cella

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Música

Talento marplatense en

do escuché por primera vez a Deep Purple y su disco “Machine Head”. ¡Nunca imaginé que un órgano pudiera sonar de esa manera!

¿Cómo se desarrolló tu formación, tu técnica? Tengo un poco de todo….. no podría decir que se trata de una formación clásica, aunque he estudiado 6 años esa música entre conservatorios y profesores cercanos a la misma. Sólo quise aprender lo mejor posible esa técnica, dentro de mis posibilidades. Creo que siempre estuve más cerca de la música de raíz “negra” (como lo es el jazz, el blues, el gospel o el soul) que de Mozart o Beethoven. Aunque está claro que disfruto de cada uno de ellos por igual.

Abbey Road

I g n acio S u b ir ó s Ignacio Subiros es pianista. En su bunker (que retrotrae a In Treatment en algún aspecto) se respira música. Sus cuadros, sus equipos, su talento. En esa guarida lo entrevistamos, en referencia a su viaje a Londres, más precisamente a colaborar en una grabación en los Estudios Abbey Road, templo sagrado de la música internacional, lugar para muy pocos. Ignacio, ¿cómo se despierta tu amor por este instrumento? Se despierta a los 14 o 15 años cuando estaba en la escuela y empecé a conocer a algunos compañeros que ya venían tocando y que me empezaron a mostrar la “otra música”…la que ya no se pasaba en las radios por aquel entonces. No recuerdo muy bien cómo se me despertó el interés por el piano específicamente…pero sí, perfectamente, por el órgano. Fue cuan-

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¿De qué manera surgió la posibilidad de este viaje y la grabación en Abbey Road? Surgió de forma inesperada. El año pasado había llegado hasta sus puertas para sacarme la foto en la calle como todos y para mí eso ya era un sueño cumplido. Para ese momento, pensaba que esa visita sería lo más cerca que podría llegar a sentir a los Beatles. Curiosamente, hace poco más de dos meses, un amigo que vive en Madrid desde hace 10 años y que toca con un grupo español “onda beatle” , me manda un mail comentándome acerca de la posibilidad que existía de que una persona les produjese su primer disco de estudio con temas propios y que él habia


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puesto sus votos para que yo fuera el organista de la grabación. El grupo es madrileño y se llama “The Brandys”. Son conocidos en España pero aún no han llegado por estas tierras. La experiencia fue íncreible ya que todo se dio muy rápidamente. Del mismo modo, resulta increíble que tres personas de Mar del Plata (Martin Muollo en bajo, Mariano Quintana en batería y yo) pudiéramos pisar por primera vez este mitico espacio junto al resto de The Brandys, que son madrileños. ¿Qué sensaciones te despertó una experiencia como ésta? La primera sensación creo que aún no puedo explicarla. Es realmente fascinante llegar a un lugar que uno ha visto miles de veces, en fotos y videos, y de golpe te encontrás con que estas ahí dentro y respirando el mismo aire que todos ellos. El lugar aún mantiene su esencia. Sus salas aún están intactas, y el estudio conserva cada uno de los intrumentos, equipos y micrófonos que han sido utilizados a lo largo de 60 años de historia y todo está listo para usarse. En lo personal, marca un antes y un después. Nada se entiende, se escucha ni se ve igual, luego de haber conocido un lugar como éste, en persona. En el plano técnico, ¿qué cosas te llamaron la atención, qué viste en ese templo que te haya sorprendido?

Creo que esto también tiene que ver un poco con lo que hablábamos antes. Me refiero a que, a pesar de que uno ve que ciertas cosas van evolucionando en materia de audio, ellos conservan todo lo que se ha usado desde los años 50´s hasta hoy. El 90% de los micrófonos que se usaron en esta grabación datan de los años 60 ó 70. En lo unico que ví tecnología actual es en la computadora donde volcaban toda la información final. El resto es todo equipo, de los años 60 o 70 en su grabn mayoría, y que al día de hoy no sólo cuestan muchisimo dinero, sino que también casi no llegan a conseguirse en ningún lado y mucho menos en el estado en que todo se conserva allí. Y claro está, nada funciona sin la mano de un ingeniero de sonido acorde a esas latitudes. La persona que nos grabó a nosotros es un hombre que no llega a los 40 años de edad pero que ya tiene en sus espaldas dos premios Grammy y que es el operador de grupos como Oasis, Green Day, Eric Clapton, Paul McCartney y de todo lo que se grabe en el famoso estudio Número 2 de Abbey Road. En el plano artístico, ¿cómo se ha desarrollado tu carrera? La respuesta podría ser interminable (risas). Por suerte, y a lo largo de 17 años que ya llevo tocando, he tenido la gran fortuna de tocar con

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Música los mejores músicos de la ciudad y eso me permitió crecer mucho más rápidamente y de forma segura, dándome la confianza suficiente como para poder probar suerte fuera de Mar del Plata y de mi país en varias oportunidades y haber sentido que pude hacer bien las cosas gracias a tanto esfuerzo y trabajo diario. Pasé por muchas músicas y por muchos estilos. De todos obtuve grandes aprendizajes. Del mismo modo tuve la suerte de tener grandes maestros que me enseñaron por dónde pasa la música realmente y que no todo lo que suena o lo que se escucha por ahí, realmente es lo que se supone que deba ser o lo que nos quieren hacer creer. Creo que la honestidad en lo que uno hace es una de las tres claves que tiene la musica. Las otras dos, como siempre les digo a mis alumnos, creo que pasa por tener “ritmo y actitud” en lo que uno interpreta. De ahí en mas…. todo se hace mas fácil…..jaja. ¿Qué estás haciendo actualmente? Actualmente, llevo adelante mi propio proyecto de jazz funk. “Subiros Organ Quartet” nació hace poco más de 3 años bajo la necesidad de hacer sonar mucha de la música que tenía dentro de mí. Los músicos que me acompañan en este proyecto son realmente increíbles. Mi devolución y mi agradecimiento para cada uno de ellos es total por hacer sonar estos mismos temas como nadie. Hace dos años editamos nuestro primer trabajo de forma independiente: “Tiempos Raros” y para principios del

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año siguiente, creo que se viene el segundo. Aún no consigo definir su nombre. Ya pensaré en algo…. También estoy con otros proyectos. Estamos reflotando poco a poco lo que fue considerado el mejor tributo a Deep Purple en Argentina (según Mario Pergolini) ”Purple nights”… que está formado por músicos de Mar del Plata y con el cual estuvimos tocando hasta hace un año atrás y ahora estamos empezando nuevamente. Y desde hace un par de semanas, estoy tocando con Doctor Queen, uno de los mejores tributos a Queen que pueden verse actualmente. Esta gente es muy profesional en lo que hace y realizan giras mundiales con su proyecto. Y también me dedico a dar clases en mi estudio. Es una actividad que disfruto mucho por que también significa un aprendizaje constante, para mí también… La forma de contactarse por clases con Ignacio Subiros es a través del mail: cira2001@ hotmail.com o por Facebook: Ignacio Subiros.

Por Raúl Alonso Serodino


en el teclado. George GersEl órgano Hammond es un hwin también se interesó en el instrumento musical basado nuevo instrumento. Quedó tan en los principios del electroimpresionado que inmediatamagnetismo y de la amplifimente ordenó a uno. cación a través de altavoces En Junio de 1935 entra en individuales, creado por el producción el modelo A, desde inventor estadounidense Lauel número de serie 2501 en rens Hammond (1895-1973) adelante. y cuya producción va desde El órgano Hammond tuvo 1935 hasta 1978. Como caapogeo en los años 60 y 70, racterísticas principales, este destacando en diversos géneórgano presenta un mueble de ros musicales, como el jazz, madera, cerrado o con cuatro rock, soul, gospel, funk, y Ska, patas (modelo B3), de aspecentre otros. to sobrio con un sistema de Los modelos considerados 25 (modelo B3) ó 32 (modelo y ese color tan especial. “clásicos” aparecen recién RT3) pedales para los sonidos en 1955 (B3, C3 y RT3), que del bajo. En la cónsola, hay fueron adoptados por innumedos teclados de cinco octavas rables tecladistas en distintas partes del mundo, y encima de éstos, hay cuatro juegos de nueve (ver recuadro). drawbars o barras deslizantes que permiten añadir En el año 2002, la empresa japonesa Suzuki armónicos (generados mediante ruedas fónicas adquirió el nombre y desde entonces se llama -Tone Wheels, por su nombre en inglés-) a los Hammond-Suzuki. Bajo esta marca, fabrica recreasonidos fundamentales del instrumento. ciones del instrumento original usando sonidos Cuenta con un altavoz giratorio acabado en dos muestreados del órgano modelo B3 original. En la trompetas (una de ellas muda) instalado sobre un motor que gira a dos diferentes velocidades: Slow actualidad aún es posible adquirir nuevas ver- Fast (Lento-Rápido) / Tremolo-Chorale. Este siones digitales del modelo B3; incluso existe sistema de amplificación, llamado Leslie, es en la versión de lujo, y la versión portátil. gran parte responsable de su característico timbre, pero no fue nunca vendido por Hammond, ya que Leslie y Hammond fueron (durante el período dorado de la marca) empresas totalmente separadas, y rivales puesto que Laurens Hammond nunca fue partidario de la utilización de este tipo de altavoz. En 1934 se concede la patente para el órgano de ruedas de tono. El órgano fue presentado oficialmente al público en la primera (y única) Exposición de Artes Industriales en el edificio Radio City de RCA, el 15 de abril de 1935. Pietro A. Yon, organista de San La Catedral de Patrick, y Fritz Reiner, quien más tarde se convirtió en director Recopilación de Guillermo Bandi de la Orquesta Sinfónica de Chicago, se turnaban

El

viejo

órgano

H a m m o n d

Fuente: http://www.hammond-organ.com

Jimmy Smith

Jimmy McGriff

Steve Winwood

Richard Wright

Joey De Francesco

Rick Wakeman

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Literatura Mi encuentro con Liana no resultó fácil. El invierno hizo lo suyo y la medicina dió su veredicto. Estado gripal, fuerte, inaccesible. Y postergaciones infinitas. En su última noche en la ciudad pude observarla a través de la vidriera del lugar donde habíamos consensuado el encuentro. Pocas personas estaban allí. Mientras Marcos observaba, obediente, un partido de fútbol diferido, añejo, ella se distendía. Y yo también.

Liana es tranquila, como sus ojos claros. Se expresa con suavidad. Hablamos de Mar del Plata, de la literatura de playa. Hablamos de Pauls y de Forn. De esta revista y de una novela que llegará con el tiempo, seguramente. Liana es periodista cultural y de espectáculos y actualmente se desempeña como emprendedora cultural. Trabajó para diversos medios, como Graffiti (Montevideo), Línea, Así y Gabo. Es traductora de inglés y portugués.

N V

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Wenner

La historia de NUESTRO VINICIUS (Vinicius de Moraes en el Río de la Plata) se genera en una causa que nos une. Ese mítico disco, grabado en La Fusa, giraba en su tocadiscos al igual que en el mío. Y sin comprender sus letras, sin entender de qué se trataba esa armonía alegre, nos obligaba a repetir la escena, levantar el brazo, acomodar la púa, y otra vez, Vinicius… Expresa Liana en su prólogo: “… allá afuera la belleza y el amor habían desaparecido…” No lo entendíamos, sí lo intuíamos. Esos temas que escuchaba, una y otra vez, me protegían. Y Liana tuvo el buen gesto de volver a protegerme, sin saberlo.

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Nuestro Vinicius nos lleva de la mano por el sendero del Poetinha. Nos habla de su primer libro editado en Buenos Aires, a través de Daniel Divinsky, y, a partir de allí, de su llegada a un Buenos Aires espléndido, nocturno, abarcativo. Corrían los primeros años de los ´70, época de nocturnidad, alcohol, genialidad. La noche de Buenos Aires unía a Troilo, a Piazzolla, el teatro, el Luna Park, el café concert, Borges. En ese contexto de efervescencia llega un Vinicius golpeado por haber sido despedido del cuerpo diplomático de Brasil. Y es allí donde comienza a generar su leyenda en estas tierras. Cultiva la amistad de Horacio Ferrer, de Astor Piazzolla, de Horacio Molina, de Mono


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Sei lá… a vida tem sempre razão Tem dias que eu fico pensando na vida E sinceramente não vejo saída. Como é, por exemplo, que dá pra entender: A gente mal nasce, começa a morrer. Depois da chegada vem sempre a partida, Porque não há nada sem separação. Sei lá, sei lá, a vida é uma grande ilusão. Sei lá, sei lá, só sei que ela está com a razão. Villegas, sus libros son best-sellers (palabra que aún no amenazaba a la buena literatura) Lo que a mí me generó un verdadero placer fue el viaje que Liana nos propone hacia el verano de 1971 cuando Vinicius desembarca junto a Toquinho y Maria Bethania en La Fusa, local que se ubicaba en Rodriguez Peña al 100, en Playa Grande. Allí compartían escenario con Horacio Molina, con Eladia Blasquez, con Antonio Gasalla, con Carlos Perciavalle. También podemos revivir la presencia de Les Luthiers, de Nacha Guevara, de Chico Buarque. En fin, un pasaje del libro de Liana que refleja, con claridad y vasta documentación, una ciudad y una actividad cultural dentro de ella que nos obliga, cuanto menos, a ejercer una nostalgia afectuosa y recurrente. Vinicius despilfarró coherencia. Coherencia entre su espíritu, su talento poético y su propia vida. Amante de la amistad, del alcohol y de las mujeres. Y de la alegría. Este libro de Liana Wenner nos devuelve un poco de todo eso, y, en cierta forma, nos hace mejores.

A gente nem sabe que males se apronta. Fazendo de conta, fingindo esquecer Que nada renasce antes que se acabe, E o sol que desponta tem que anoitecer. De nada adianta ficar-se de fora. A hora do sim é o descuido do não. Sei lá, sei lá, só sei que é preciso paixão. Sei lá, sei lá, a vida tem sempre razão.

Por Raúl Alonso Serodino

Liana Wenner nació en Buenos Aires en 1969. Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. Es periodista cultural y de espectáculos. Trabajó para medios como Graffiti (Montevideo, Uruguay), Línea, Así y Gabo, entre otros. En radio, dirigió la columna Feos, sucios y malos, destinada a difundir la obra y trayectoria de poetas jóvenes. Además, es traductora de inglés y portugués, y dicta clases de literatura en establecimientos del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Actualmente, se desempeña como emprendedora cultural.

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Literatura

Poema Diáfanas gotas de rocío como frutospendían en la intemperie de la catedral de hojas,donde la noche era una boca oscuraabriéndose por las ventanas de la túnica verde.Y al desplomarse la hematita carnívora,sobre la húmeda dinastía de erizadas mandrágorasel cielo arrebol fue devorado por el sosiegode cien cuevas abiertas como fauces podridas.Al núcleo de las tinieblas ahora me dirijo,con versos que sólo serán más granos en el rojogranero de nuestro fatal destino,enervado por dioses lejanos del oprobio y la desidia.Desde la médula viscosa de la selva,nos contagiamos de las palpitaciones sagradasy con lívidos pies prometemosembriagarnos de pasión de lanzas procelosas.Romperemos el prisma que encierra a la rosay con él las lóbregas cadenasque los demonios acerados entrelazan entresulfurosos silbidos de plomo que araña.Beberemos de la pócima de nuestro polen de tierray sentiremos las yemas de la esenciaapretar como caricia a la mano nuestros pechosy lianas enredando nuestras venas.Prometemos embeber en nuestra sangreeste futuro serpentario, nido de calcáreos pesarescon nuestro epitafio como sombra de planetaeclipsando hasta el último día de la última estrella.

por Mauricio Hankovits

La Ventana Espacio para la

Ancianidad

En mi periferia

A través de los tiempos

Antes de que el tiempo se acuñara en días intenté andar por tus caminos Antes de verte bajar imponente entre montañas intenté subir por tu sendero Cuando tu pelo todavía no se trenzaba Cuando tus ojos todavía no decían nada yo vagaba por tus caminos ahora ya no soy ya no puedo más mientras caes a mi lado no puedo ni pensar hasta del hablar me despojaste Se agolpan solo a un lado para dejarme pasar antes de que el tiempo se acuñara en días ya no podía ni mirar…

grises amarillentos disimulados en la arruga cruel Esos días iguales simétricos Anularon tal vez los sentimientos primarios. El galardón al esfuerzo gris amarillento disimulado por humildad o timidez Esos pasos estrechos silencio dudan de la vigencia del intento diario ¿Quién podrá devolverte, quién ha de hacerlo a través de los tiempos impostergables? Te encontrarás perdiendo la batalla. Mientras el sol se esconda por las tardes.

por Raúl Alonso

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por Ramiro Alfaya


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Sólo un sonámbulo Largas túnicas azabaches,encerrando a erráticasalmas en pena. Oscura,profunda cuevaapenas clareada por los tímidos haces queen íntima comunión con la sangre púrpura,atraviesan diáfanosprismas rojos. ¿Quién es Dios aquí? Las quebradizas yemas crujen.Los deliciosos granos de cereal,recuerdo de tiempos venturosos y ricosse deslizan suavemente por el enervado dedo. Si se caen al suelo,ya se habrán olvidado de ser,si es que se puede olvidar,si es que se puede caersiendo nada. La naturaleza se desploma y es engullidapor el mismo devorador del hombre,que araña el núcleo de su médulaque aprieta su fláccida nuca. Se devora y prescinde de sí mismo,inmortalizando su semblante en áurea figura,sobreviviendo a su propia combustión fatua. Sólo un sonámbulo sólo un soñador podrá despertar de este triste averno.

entana

por Joaquín Galindo

difusión de obras

País, de vuelta

Sumisión

Quisiera envolver mi asombro

El teclado viudo en su color en su alma me vierte y me sumerge en su reparo. Resuelto en filas desconsuelos calma. Frágil me amparo. Suprimo la antinomia de los seres racionales calculando el paso en lasciva porfía. Establezco pausas confusas, irreales. Gentil me guía. Nuestro vínculo no entiende de remansos ni de solapados olvidos, ni censuras. A través de signos mágicos alcanzo la verdad más pura.

por Raúl Alonso

tras esta ausencia diabólica, que carcome mi tiempo. Al retocar los canteros de vieja estirpe sucumbiendo al placer de adoquinar mis dedos. Vieja casona gris, latifundio inocente y firmamento. Aquí estoy, otra vez, como aquella para entonar estrofas con voz muerta sin deseo de vulnerarte, pero hiriéndote recorriendo calmo tus pasillos pocos con los disparos de luz arañándome el rostro vislumbrando hormigas rebeladas guardando para el invierno.

por Raúl Alonso

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Literatura

C

Punto -¿Querés más vino?-me preguntó Juanito, con un movimiento de ojos hacia la botella de tinto casero que había traído Tía Isabel desde San Juan. Pobre Tía. Qué alegría le causaba cada llegada de julio, cuando año tras año salía la excursión del Pami para la provincia que le había dado la vida y el primer y único amor. Tenía ganas de beber. La compañía de Juanito, desde la mañana muy temprano, en ese tramo en que el sol nos recuerda que somos inevitable y torpemente humanos, me hacía muy bien y mi rostro creo que lo reflejaba pues los gatos se ordenaban recostados como en un perfecto círculo mágico alrededor de mis zapatos, acción que emprendían sólo en esas circunstancias, tal vez uno o dos veces cada lustro. Aquella mañana era por donde se la mirase distinta al resto de las mañanas. Y no hablo solamente de no haber bajado por una vez a la Plaza San Martín hasta Florida y no haber discutido una vez más con Mario sobre la posibilidad de ver a Racing campeón. No. Esa mañana habían regresado a mi alma las ráfagas de desafío y de temor juveniles, aniquilando (palabra tan usada en este país, por gente que usa lo que tiene a mano, sean palabras, fusiles o picanas) las telarañas ya formadas y decididamente establecidas en ciertos rincones oscuros y tenebrosos del corazón que me ha tocado en suerte… Ignoro por qué ese lunes opté por la bufanda escocesa, roja y verde, muy tradicional, tal vez demasiado. Se anticipaba de una manera muy acabada la frialdad que nos envolvería durante toda la jornada, y para colmo el 33 no llega nunca. Hacía meses que había intentado cambiar de Banco por uno que estuviese más cerca, bien podría ser el Nación que está frente a la estación Lanús. Pero nunca suce-

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u e n t o

de retorno Raúl Alonso - 2004 día nada. Con este gobierno ya ni los acomodos funcionan y el cuñado de Elba, Ricardo, nada había logrado hacer con ese pedido hecho a sus amigotes del comité. Cercano a las diez, un cuarto de hora retrasado, subí al 33, aguardando como casi siempre que algún jovenzuelo tuviese esa antiquísima costumbre de ceder el asiento a un anciano. Que eso era, qué otra cosa, seamos sinceros Abelardo. La ancianidad nos había asaltado, como nos sorprendió la juventud y como nos jodió la adultez. Puta adultez, que nos sorprendió con un jodido trabajo, que nos brindó esta puta y jodida jubilación. Lo de siempre. Por Rivadavia la colas de los números impares. Por Talcahuano los de números pares. Abelardo Acosta. Par. Talcahuano. Algunos insistían con la lectura de los diarios, creyendo inocentemente matar el tiempo, sin tomar cuenta –mientras el gris del cemento parecía unificarse arriba nuestro y poco a poco ajustaba una medida más sus manos sobre nuestros cuellos, quitándonos el oxígeno que tan ordinariamente habíamos desperdiciado en un competición sin sentidoque el tiempo, lentamente, era quien los mataba. Y ella. Nos separaban una treintena de personas, no obstante lo cual mi vista, tan castigada, tan subestimada por mí, volvía a contar con quince años, y me asistía. Primero sus zapatos (juraría que eran los mismos que usó esa noche, la noche en que nos sumergimos en una decisión conjunta, feliz, humana en su real sentido –animal en el sentido que siempre me gustó describirla- que no cambió nada en el desarrollo externo de nuestras vidas, pero que


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nos cambió, qué duda cabe) Luego sus medias, siempre impecables, y su vestido preferido, blanco, increíblemente blanco, que resiste el paso de los años, tal vez porque su silueta ha sido generosa con el mundo y le permite saborearla aún hoy, luego de más de treinta años. La imagen de Alicia apareció en mi mente casi al mismo tiempo. No han pasado más de doce horas desde que sucedió, pero ya he olvidado. Anhelaría recordar con precisión el orden en que se establecieron en mí las emociones, tal vez porque volví a sentirme vivo. Ese estado de alerta somnolencia, en el cual todas las palabras comenienzan a significar cada minuto algo menos, en el cual el mundo entero, sí, el mundo entero desaparece y no se escucha más que Mozart y no se siente más que un corazón latiendo como debería latir siempre, si uno fuese tan inteligente de elegir vivir y no se ve más que esa imagen, expresiva, enérgica, que se ajusta a la escenografía más acabada, más real y, a la vez, más metafórica que se nos puede ocurrir. La observé detenidamente. Cualquiera hubiese pensado que cobraba por primera vez, dato extraído de su rostro, redondo de alegría, su sonreír, su peinado de sábado a la tarde con reminiscencias de spray. Caminó por Talcahuano muy despacio, como en puntas de pie, eludiendo baldosas en flojo estado, ancianos, yuppies de celulares incandescentes y esperanzas torturadas, casi avergonzadas. Esperan-zas. Esperan. Esperamos. Comenzaron a girar en torno a mí figuras muy arraigadas en mi memoria, en distintas tonalidades

que abarcaban múltiples gamas de azules pero que no eran figuran inmóviles, sino como actos teatrales, sí, teatrales, con diálogos que se escuchaban tan nítidamente como desde la fila veinte, con ese efecto tan difícilmente explicable, voces huecas, roncamente masculinas, tan dulcemente femeninas, sí, era teatral, el espejo sobre el placard doble de la habitación, corbata gris, no, mejor la bordó, Abelardo, que te corta el azul, te queda linda. Vamos Alicia, llegamos tarde. Mi vida en círculos, como en un abrazador tío vivo, en manos de Bretch. Sus ojos estaban enmarcados dentro de una gran esfera negra; no había nada fuera de ellos, sus contenidos celestes me impactaron, me desequilibraron. Desde hacía bastantes años no contaba con esa sensación en todo mi cuerpo. Creo no mentir en esto: cuando conocí a Alicia (feliz noche invernal, de esas en las cuales los sueños y las realidades se aparean, se cogen sin estupor, sin recelo y permiten que uno sea íntegra y desconocidamente uno mismo, entero, orgulloso) tuve la impresión de quien acaricia por primera vez los senos de una mujer, sin haberlos tocado, diría más, sin siquiera tocar ni sus manos, sólo Ah ella es Alicia, próxima psicóloga, y no escuché más, ni quise. Ese calor desde mis entrañas y mi corazón trabajando doblemente con la mitad de esfuerzo. El celeste en los ojos de Antonia permitió que renaciera en mí la sonrisa, tal vez no por imaginar ningún principio o final, sino por reconquistar mis fantasías, volver a contar en mi mente con todo el proceso interno que lleva a imágenes deseadas, diálogos compartidos y sensaciones comunes y la inevitable, feliz, desafiante aventura

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Literatura de esperar con calma que esa realidad finalmente coincida. El viento comenzaba a hacerse sentir, como acompañando al sol en su subida hasta lo más alto. Cada golpe fuertemente aplicado en mi rugosa y curtida piel era como la orden de un imaginario director que cambiaba automáticamente la escenografía, las frases, y las consecuencias emocionales de mí, pobre espectador, antiguo protagonista, pobre y antiguo ser que lucha contra sí mismo para no dejar pasar esta última oportunidad de demostrar que los sueños son órdenes dadas al Universo para convertir la felicidad en asfalto y transitarla, y no dejar de hacerlo, gastar todas las suelas y los suelos. No alcanzo a sobrevivir sin vos, Antonia. Faltan pocos metros. Me observa. Toda de blanco, hermosamente de azul. Sin duda, todo aquello había causado dentro de la familia cierto revuelo interior, más allá de lo poco que Alicia había decidido dar a conocer, casi siempre a través de gestos manifiestos o comprobaciones verbales que acercaban y diferían explicaciones que nunca llegarían en el tiempo justo. Creo no mentir si aseguro que Estela –mientras devoraba como acostumbraba los exquisitos buñuelos de banana que Tía Isabel preparaba los días doce (nunca supimos bien por qué había elegido esas fechas para tan disparatada costumbre)- fue la primera en regar pacientemente de dudas la mente de Alicia. Recuerdo que en ese anochecer, Alicia recorrió el gran jardín de la casa de Adrogué con su cabeza muy baja, como dialogando con su corazón, tal vez como única salida posible a la virtual imposibilidad de dialogar conmigo. En muchas ocasiones me pregunté cuál era el motivo por el cual mis diálogos con Alicia

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culminaban de la manera más inesperada. Podían finalizar muy bien, o bien, o mal, pero nunca de una forma que uno pudiese prever y mucho menos planear. Esa noche, en la casa de Adrogué, observé a Alicia caminar a tientas por el jardín y muy próxima a ella, casi adherida a su sombra la imagen de Antonia, que reproducía su lenguaje corporal magistralmente, como si fuese una sola persona, una sola unidad que creaba en mi emoción la más heterogénea mezcla de sensaciones, de pasos en falso, de caídas y rebeliones. Por un instante estimé prudente terminar mi costumbre de acompañar los buñuelos con caña importada, pero bien sabía que la caña no producía sombras ni figuras, sólo yo con mis discusiones. Sólo Alicia y yo. Y Antonia. Al volver a verla, en esta pobre fila de jubilados muertos, vivos pero muertos, comprobé la ligereza con que la vida había pasado a mi lado, invitándome muy de vez en cuando a alguna tediosa reunión donde casi nunca conocía a nadie. Al volver a verla en esta pobre fila de personas tercas, que insisten en un país que no desea que insistan, volví a preguntarme qué hubiese sucedido si Antonia no hubiese entrado en mi vida, si hubiera sacrificado tan felices momentos a cambio de tener a Alicia viva, a mi lado, al lado de Juanito. Nunca nadie podrá responderme, excepto ella, si fue esa discusión en el viejo caserón de Don Octavio, aquel verano pegajoso, negro y asquerosamente fraudulento, el causante del ataque de Alicia. Sólo sé que en cinco días de veinticuatro horas, no más, sucumbí ante Dios. Universal jugada de ajedrez. Perdí una dama. Perdí la partida.


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Al volver a verla, todos estos interrogantes cruzaron vertiginosamente la barrera impune de mis silencios y pensé que era tarde, que había sido el involuntario creador de una novela ampliamente aceptada, pero careciente de final.

otros brazos, amamantando mis miedos, mis excusas y mis terribles deseos de huír. Cada paso dado con dificultad permitía que, mágicamente, Antonia se alejara dos pasos de mí. El grupo de Alicias la rodeaban, la protegían.

Temí acercarme. En realidad, toda mi vida conté con esa dificultad primaria. Ciertas personas encierran una naturaleza de gran secreto que disfruto en develar, pero que me crea un gran muro de palabras entrecruzadas que me detienen, me inmovilizan. En muchas de aquellas ocasiones en las cuales decidí saltar ese muro, la dicha optó por acompañarme, no obstante lo cual, una y otra vez recaía en mi ineptitud original. Creo que Antonia no me dio lugar a la consabida elección de abandonar mis sueños, sembrando frustraciones también conocidas, ya que comenzó a observarme bastantes metros antes de que llegara a su lado. El camino hacia ella no fue del todo cómodo. Banstantes ancianos fueron testigos de mi torpeza al caminar, producto de esde bastón medio peño que me guía y estas veredas Argentina de los noventa, tan proclives a dejarse violar por empresas privadas (de humanidad, de respeto). El hecho de sentirme observado me impulsó a no regresar a mi posición en la fila sin haber cumplido mi objetivo inicial. Creo que allí, frente a ella, todas las miradas de la fila, los empleados que comenzaban a llegar, los taxistas, colectiveros y particulares que esperaban frente al semáforo, todos los ojos del Universo, del cielo, de los Dioses, de las canchas, de los ringss, de los colegios y de los cuarteles, se centraban sobre mí, aguardando mi frase, disfrutando mi transpiración, regocigándose ante mi falta de pulso.

Es casi medianoche. Tendido en esta antigua cama de bronce, tan brilloso como el primer día, (mérito del trabajo diario de Marga), repienso lo sucedido este lunes y lo analizo como un acto de injusticia, de una atrocidad y desmesura, propio de las peores dictaduras del alma. Cuán injusto es saber fehacientemente que tanto el vivir como el morir nos deparan el mismo destino, los mismos padecimientos internos. La mayoría de la gente cuenta con la genuina esperanza de encontrar otra vida, que acontecerá la dicha y le esperarán nuevos y brillantes horizontes. Yo sé que en la otra vida me aguardan todas las Alicias que ví en este frío lunes de agosto, tal vez en algún tiempo, junto a todas las Antonias que observo vacilante en este momento, al cerrar mis párpados.

La distancia entre Antonia y yo era, en la más estricta realidad, no superior a diez metros, trece o quince personas, treinta años. Los rostros de aquellas personas encontraban mansamente destino metamórfico, transformándose lentamente en Alicias, distintas, plásticas, deformes. Acusando algunas, con enormes dedos índices agitándose de arriba hacia abajo, mientras otras lloraban. Las menos sonreían con cierto placer instintivo tomando mi cuerpo por el cuello y alzando mis pies con sus

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Fotografía Literatura

ninguno. Sólo alguna idea leve de su aspecto, que incluía pelo negro y ojos, también negros, y vivaces. Sí contaba con la certeza de su inclaudicable manía de fotografiar todo aquello susceptible de ser fotografiado y, aún más, todo aquello que la mirada común, la mía, no alcanzaba a observar. Claro que este detalle no me sería de gran ayuda. Gran parte de las personas que caminan por Colonia, en cualquier momento del día, llevan una máquina de fotos encima. Me paré, no sin esfuerzo. Comencé a caminar sin ningún rumbo definido, intentando demostrarme una seguridad de la que carecía casi totalmente. Pensaba que se trataba de una utopía en marcha, la cual me encargué de alimentar a diario y a la cual había penetrado de tal forma que ya formaba parte de mí mismo, de mis músculos y de mi alma. El sol de junio solía despedirse temprano. El amarillento de las hojas y una tímida bruma generaban un entorno favorable para la fotografía, pensé. Tenía en mi mente sólo el objetivo de encontrarla, de mirarla a los ojos, de ser sujeto de su arte. Ingresé a la Calle de los Suspiros, imaginando cómo serían las noches frías de aquellos inviernos, qué sentirían esos marineros que la transitaban en busca ecilia ereira lvarez de un placer efímero, suspirando por las figuras de las prostitutas que se presentaban a su paso. Aunque otras leyendas más románticas y menos carnales, haLlegué a Colonia en las primeras horas de la blan de prisioneros que la caminaban rumbo al río, tarde. Su costa me era familiar, recuerdos de alguúltima etapa de una vida de sinsabores. Y también nos viajes muy cortos y placenteros en compañía de la enamorada que fue acuchillada en su pecho y de mi padre. Nada especial. Sólo la conjunción con su suspiro dijo adiós. Sea cual fuese el origen de realidades pobres, si se quiere, y una nostalgia de esa calle, sentía a cada paso un leve frío en mi que agrega valor a todo. O a casi todo. El viento cuerpo, mientras el golpeteo de mis tacos contra era leve, aunque imprimía un especial ruido que se la piedra se veía amplificado, por el silencio, por la mezclaba furtivamente con el sonido del río. Me soledad. quedé sentado un largo rato, observando su cosNo encontraba un consuelo digno. Me pregunta, y pensando si realmente podría dar con ella. té una y mil veces por qué había tenido la idea de No contaba con demasiados datos, casi diría que

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buscarla allí. Tal vez porque había oído de su gusto por Colonia, tal vez porque lo imaginaba como el escenario ideal para un encuentro, tal vez porque pensé que ella con su máquina podría retratarme con mi padre, volviendo el tiempo atrás. Quizás de eso se tratara. De volver el tiempo atrás. Observé el Faro y el Convento San Francisco. Me levanté el cuello de mi sobretodo y decidí esperarla en un lugar fijo. En un lugar emblemático. En algún momento del día ella pasaría por allí. Si la suerte estuviese de mi lado, no tendría que aguardar mucho. La noche presentaba ya sus credenciales y no me quedaba demasiado tiempo. Caminé muy lentamente hasta llegar a la Plaza de Toros Real de San Carlos. Un siglo atrás, los hermanos Bombita (Ricardo y Rafael Torres) reunían a diez mil personas allí. Hoy se alza como un esqueleto de un cuerpo que brilló en otros años, que era adorado por su belleza mora, que arrancaba júbilo y ansiedad en porteños y montevideanos, que se acercaban hasta allí. Pensé que era un buen lugar para aguardarla. Más temprano que tarde llegaría ella, me dije. Y esperé.

mundo, como egresada de la Facultad de Ciencias Económicas de Montevideo, retratos de realidades, disímiles, variadas. Un concurso por casualidad. Otros por decisión. Y premios. Uno y otro más. Cecilia tiene dos nenas. Y trabaja para el fisco uruguayo. Entonces queda la madrugada, para la ceremonia heroica, ella, sus fotos y su ordenador. Y la inspiración. Y el trabajo. Cecilia presentó su muestra Coloniense en el Hotel República de nuestra ciudad el pasado mes de setiembre, con motivo de los festejos del Día del Patrimonio Uruguayo en el marco del Proyecto Bicentenario Argentina-Uruguay 2010-2011 cuya directora es Mónica González Gibbs . Alli, además, se hizo la entrega de premios del Concurso Bicentenario y se pudo observar el cortometraje que realizó Cecilia con la colaboración de Stefano Rachel, compositor italiano. Por Raúl Alonso Serodino

Cecilia Pereira Alvarez es montevideana. Es joven. Es madre. Es esposa y madre. Es Contadora Pública. Es Licenciada en Administración. Es fotógrafa. Fue autodidacta en fotografía. Es talentosa. Es amable. Sus comienzos se establecen en el dibujo. Hasta que descubrió que un obturador podía hacer maravillas y allí comenzó su romance y su aventura. A solas. Ella y su máquina. Luego llegaría su perfeccionamiento en edición de imágenes con Enrique Abal Oliú. Al principio la timidez, sus trabajos para sí y para amigos. Viaje por el

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Artes Literatura Plásticas Ví sus cuadros por primera vez en las paredes de Polo Norte. No quise preguntar. Atiné y decidí, finalmente, a tomar un pequeño folleto que estaba en el mostrador, dispuesto a investigar al día siguiente quién era la autora de ese arte especial, bello, transparente. Mariali pinta. Si por pintar se entiende a aquel que plasma sinceramente un sentimiento profundo de manera plástica, sin pensar en modas, sin pensar en vender, sin pensar en cómo combinarlo con un sofá o en qué buscan los coleccionistas… En este sentido se podría hablar de compromiso, único, personal, de un pacto genuino entre Mariali y el arte, su arte. Es entrerriana. Y sin haber dejado, quizás, sus pañales, ya estaba en Mar del Plata. Y creció. Estudió en el Centro Polivalente de Arte. Y también comenzó Letras en la Universidad de Mar del Plata, carrera que abandonó acuciada por el humo de los cigarrillos negros y por una Alejandra Pizarnik omnipresente y embriagadora. Ingresó en la Malharro, cansada de huír de lo que más amaba. Luego de casarse por cinco días, decidió partir. Ezeiza fue la plataforma para llegar al lugar más propicio para sufrir. Halló lo que bus-

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caba muy lejos del país, sufrió todo lo que pudo y tomó todo lo malo que estuvo a su alcance.

1973

- Lanuse impide el retorno al país de Juan Domingo Perón. - EE UU se retira de Vietnam del Sur. - Pink Floyd lanza The Dark Side of the Moon. - Fallece Pablo Picasso, pintor español. - Asume la presidencia de Argentina Héctor Cámpora.


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M ariali Insurgente María Alicia Barreyra Muy poco de todo lo que vio en las montañas zapatistas, -en el Chiapas que se pierde entre las nu- Golpe de estado en Uruguay - Fallece Otto Klemperer, director de orquesta alemán. - Sui Generis edita Confesiones de Invierno.

bes, de todo lo que vivió siendo parte de un pueblo al que le cuesta construir un futuro, pues se cimenta sobre miles de cadáveres- intenta ahora mostrarlo, con sensibilidad, con talento, con compromiso. “El verdadero artista es para mí lo contrario a la prostitución. Las verdaderas putas no son las que trabajan brindando sexo a cambio de dinero, sino aquellas mujeres que se casan por interés económico”. Su abuela fue la que la llamó Mariali, transformando mágica y agradablemente un María Alicia elegido por su madre, algo anticuado. Mariali pinta. Cuando regresó a Mar del Plata fue a ver a Pupeto Mastropascua a la Villa Victoria. El le aseguró que le diría si ella era o no pintora. Mariali no pudo contener su risa. Mariali es Maestra de Artes Visuales, pero nunca dictó clases. “Nunca pagaría una clase dictada por mí…”, asegura.

- Muere Salvador Allende. - Fallecen Victor Jara y Pablo Neruda. - Juan Domingo Perón asume como presidente de Argentina. - Genesis edita Selling England by the Pound. - Debuta “Invisible” en el teatro “Astral”.

Por Raúl Alonso Serodino

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Teatro Literatura Murga uruguaya. Y es a partir de cada salida al escenario de este grupo de marplatenses cuando uno se transporta al otro lado del Río de la Plata. Son más de una veintena de personas que trabajan, cada cual en lo suyo, largas horas. Y al final del día se juntan, se amalgaman, se corporizan definitivamente en otra cosa. En arte. Son incontables las semanas en que estos artistas se han reunido durante estos cinco años, para que el producto final sea respetuoso de su público, para buscar la temática original, el texto adecuado, la música certera. La palabra murga tiene su origen en España. Si bien se puede determinar su origen en el siglo IXX, fue en los primeros años del siglo XX cuando llega al Río de la Plata un grupo de zarzuela. Hasta ese entonces las agrupaciones del carnaval más parecidas a lo que es la murga uruguaya de hoy en día se llamaban “troupes”, que eran conjuntos que interpretaban canciones con ritmos musicales clásicos. Las murgas del Uruguay tienen un formato similar a las murgas españolas de Tenerife, Islas Canarias y de Las Palmas, siendo una especie de operas donde se combinan letras de humor y protesta, músicas, arreglos corales, puesta en escena, vestuario y maquillaje. Las murgas son el principal atractivo del carnaval uruguayo.

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Como no podía ser de otra manera, Ernesto Iche (pieza fundamental del elenco de La miseria) nos recibe con mate. Y algún que otro cigarrillo también se enciende, mientras charlamos sobre este misterioso y apasionante mundo de la murga. Es visible, nítido, claro, el amor que Ernesto le brinda a esta actividad. Nos cuenta sobre la historia de este grupo, sobre su composición, sobre sus proyectos. La Miseria es Ilegal cumple cinco años. En este tiempo fueron tres espectáculos los que se presentaron. El primero, “Circo de Marionetas”, el cual preguntaba sobre el concepto de libertad -¿quién mueve los hilos de nuestras vidas, realmente?-. El segundo se llamó “Colores”, donde se mostraba un mundo gris, sin color, donde los hombres abandonaron sus sueños. El actual espectáculo se denomina “Esquizofrenia” y su temática se cierne sobre la locura, la de aquellos que están dentro de los manicomios, y, fundamentalmente, de los que estamos fuera de ellos. Se está escribiendo, componiendo y pensando en vestuarios y puesta en escena de un cuarto espectáculo, que se llamará “Infierno”. Allí morirá la murga y buscará su destino final, un escenario donde bailar por toda la eternidad… La Miseria cuenta con aproximadamente 25 personas que trabajan, 17 que salen a escena, con rotaciones, reemplazos, exilios, abandonos. Se apuntala esta estructura con un gestor cultural, dos


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La Miseria M urga

estilo

maquilladoras, arregladores musicales y director teatral. Este grupo de talentosos artistas marplatenses se presentarán en el próximo Festival de Salto, en Uruguay, al cual asisten por tercera vez. Hace pocos días festejaron sus cinco años de vida y, como no podía ser de otra manera, lo hicieron sobre un escenario, en este caso, del Teatro Colón. Compartieron escenario en setiembre con Ana Prada.

es

Ilegal

U ruguayo

Recomendamos fervientemente la apreciación de su arte. Notarán, como nosotros, que en ese grupo de hombres y mujeres comunes, el arte nace y se expande sin pausa, en sus voces, en sus gestos, en sus parches. Arte y mensaje. Murga uruguaya. Y marplatense. Por Raúl Alonso Serodino

Lista Ilegal CUERDA DE PRIMOS: Alejandro Loroni Santiago Arto Gabriel Silva Rodrigo Argain Carolina Necco Magdalena Buby Iche Leo Barreiro Maite Ariznabarreta CUERDA DE SOBREPRIMOS Flavia Maldonado Noelia Pereyra Micaela Lescano Yanina Paganelli

CUERDA DE SEGUNDOS León Masciarelli Maxi Liotta Paco Dipierri Juan Alvarez Ernesto Iché BATERÍA Bombo: Matias Romani Redoblante: Victor Hugo Vega Platillos: Gustavo Sampietro DIRECCIÓN ESCENICA Leo Barreiro / Ernesto Iché

SELECCIÓN DE MELODÍAS Ernesto Iché, Paco Dipierri, Ale Loroni ARREGLOS/DIRECCIÓN MUSICAL Rodrigo Percha Gonzalez LETRAS Y TEXTOS Ernesto Iché, Paco Dipierri, Ale Loroni (con aportes de Santiago Arto, Maxi Liotta y Lucas Perez) ASESORAMIENTO TEATRAL Lucas Perez MAQUILLAJE Ana Soledad, Goncalves Jorge, Ayelén Bechouart

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Teatro Literatura

J u g ar al T eatro P e d ro

Benitez

En el momento exacto en que Antonio Mónaco le dijo “Sí, acepto”, Pedro no pudo evitar el tránsito por diversas imágenes de su vida, signada toda por el amor al teatro, por el “juego del teatro”, como a él le gusta llamarlo. A escasas semanas del preestreno de El Vestidor, la obra que soñó realizar y que definió como objetivo de trabajo en el 2007, junto con Lalo Alías, esta vez en su nuevo rol de director. En 1978, en un país en sombras, Pedro tenía 16 años. “Mientras yo esté aquí, usted no egresará nunca”. Colegio Industrial. Frase que, en ese contexto, no llamaba la atención. Pero él no la aceptó. Son esos momentos en que los pasillos de la vida se entremezclan y, simultáneamente, se bifurcan. En pocas horas ya estaba trabajando en una imprenta, dejando la culminación de su educación formal para más adelante. En esa imprenta trabajaba José. Y fue José el que lo instó a inscribirse en la Escuela de Arte Dramático, donde comenzó a cursar en 1980. Allí conoció a Antonio Mónaco.

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La cínica y absurda guerra que devino en 1982 lo obliga a reingresar a un servicio militar que había abandonado tres meses antes. Este hecho genera en su espíritu y en su mente un estado que lo obliga a replantear muchas cosas. Es en ese proceso que Antonio Mónaco lo aparta de sus estudios durante más de un año, decisión que Pedro hoy agradece, asignándole una importancia central en su continuidad con la actividad. Se reencontró con este juego tiempo después, aunque durante su suspensión siguió trabajando y creando personajes. Culminó sus estudios en 1985. Este defensor a ultranza del teatro independiente se declara dueño de una importante timidez. -“Suelo generar una imagen de antipático” –confiesa, a sabiendas de que esa imagen se desvanece casi de inmediato, cuando surge su don de gente y hasta –sí, claro, tambiénsu coherencia ideológica.

Muchas cosas han sucedido en estos 25 años. Decenas de obras, personajes, premios, giras. Pedro ha obtenido el Premio Estrella de Mar en tres oportunidades, habiendo sido ternado catorce veces. Ha realizado giras por el exterior, incluída una llevada a cabo en Francia, cuando pudo representar obras a teatro lleno en diversas localidades de la campiña gala. Esta etapa lo sorprende en una nueva función, en un nuevo desafío. El dirigir no encierra para él ninguna postura especial, sigue apostando al trabajo en equipo, al consenso y al mirar indefectiblemente la puesta en escena desde su óptica de actor, en primera instancia. Para él el teatro es estudio. Es preparación. Pero, fundamentalmente, es un juego. Un escenario donde se pueda jugar, libremente, con ideología y con talento, y –siemprediciendo algo. Por Raúl Alonso Serodino


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Jugando al Actor Sacco y Vanzetti (2010). La Faena (2009). El Predilecto de los Lepidópteros (2008 y 2009). Maximiliano diez años después... (2006 a 2008). La Historia del Soldado (2006). Viento en Popa (2005). Gurka …frío como el agua seco (2004 a 2010). Inquietud de una Sombra (2003). Valhala (2003). Corto pero Intenso (2002). Nuestra Decencia se Puso Idiota (2001). Trifolium (1999). Visita (1999 y 2000). Viento en Popa (1998). Ritos del Alma (1996 a1998 / 2000). Rinocerontes (1994 y 1995). Macbeth (1993 y 1994). 300 Millones (1992). Viaje (1991). El Fabuloso Robo de la Sombrerera (1990). La Granada (1990). Historia Tendenciosa... (1990). Sí Tocas Calcuta (1989). La Farsa del Lic. Pathelein (1988) . El Payaso, una noche de luces negras (1987). Fort Export (1987). Murga Teatral (1986 al 1989). Poniendo la casa en orden (1986). Y nos Dijeron que Eramos Inmortales (1986). El Cuidador (1985). Juguemos a Soñar (1985). El ColonNauta (1981). El Vía Cursis (1981). El Retablo de D. Cureses (1980). Saverio el Cruel (1980)

Jugando al Director

1962

El Vestidor. La Pasión Sucede Hoy. Gurka … frío como el agua seco. Saverio Minimo Caruso Detective Privado. Quien dijo que mañana no saldría el sol . Fiesta De la Catequesis. La Pasión Sucede Hoy. Inquietud de una Sombra. El Payaso, una noche de luces negras. La Farsa del Lic. Pathelein

■ Estados Unidos comienza un bloqueo económico a Cuba. ■ Arturo Frondizi es depuesto por un golpe de estado. ■ Comienza la crisis de los misiles cubanos. ■ Gabriel García Márquez publica La viuda de Montiel. ■ Se estrena Vivre sa vie de Jean-Luc Godard. ■ Aparece el documental Mondo Cane, que daría inicio al género Mondo. ■ Ringo Starr se une al grupo de rock The Beatles ■ Nace David Fincher, cineasta estadounidense. ■ Nace Juana Molina, cantautora y actriz cómica argentina. ■ Nace Jodie Foster, actriz y directora estadounidense ■ Nace Antonio Salinero, novelista español.

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Teatro Literatura ¿Existe la casualidad? Depende. Tal vez podamos afirmar que la casualidad se presentó en determinados momentos en la historia y generó cambios que aún perduran. ¿Es la casualidad la que provocó que Arquímedes eligiera bañarse justo ese día, a esa hora? ¿O fue casual que la manzana diera de lleno en la cabeza de Newton? Podemos decir que la casualidad también se hizo presente esa mañana en la cual Claudia Mosso buscó trabajo en el diario. No demasiado convencida estudiante de Ciencias Exactas, cursó el primer cuatrimestre del profesorado de Matemáticas. Buscando avisos laborales, encontró un llamamiento a participar de un taller de teatro (Grupo de Teatro de la década, dirigido por Mario Moyano), al cual asistió e inauguró una actividad que seguiría marcando su vida por las próximas tres décadas. Estudió en la Escuela Municipal de Arte Dramático, de la cual egresó en 1987. Son muchos los años y muchas las actividades que ha realizado. Tomó clases de entrenamiento actoral con Rubens Correa, Daniel Lambertini, Ernesto Suarez, Tony Lestingi y Eduardo Calvo, entre otros. Participó en diferentes seminarios de murga callejera, acrobacia, clown y match de improvisaciones. Integra la compañía El Rabdomante teatro y ha realizado espectáculos como “Disparate” de Guillermo Yanícola, con el cual ha ganado numerosos premios a nivel nacional, participando, por ejemplo, en la Fiesta Nacional de Teatro, y ha recibido el Premio

Estrella de Mar a Mejor Actuación Femenina Marplatense en el año 2008, entre otros galardones. Claudia nos recibe en su hogar, en el cual se puede respirar armonía. Tomamos mate, no fumamos esta vez, y oímos su historia. Conocemos su proverbial timidez en su juventud, sobre su participación en un radioteatro durante su escuela primaria, sobre su gusto por cantar (aunque aún no se haya animado a hacerlo sistemáticamente y con público) y hacemos un paseo por todas las actividades que ha desarrollado durante todos estos años. En 1990 decide, junto a otras compañeras, ir en busca del público, llegar a la gente allí donde la gente estaba, en los bares. Fue un actividad pionera aquí en la ciudad, con un espectáculo humorístico que contaba con guión pero que invitaba muchas veces a la improvisación. El grupo se denominó Las Divinas con Medias y trabajaron en conjunto durante cuatro años, realizando tres espectáculos diferentes, ganando el Primer Premio en la Bienal de Arte Joven en Rosario 1992 y siendo nominadas al Premio Estrella de Mar.

C a s ualidad C lau d ia M osso

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Es difícil detallar todas y cada una de las obras y actividades en las que participó. Podemos mencionar, entre otras, “Antígona”, “La felicidad del olvido” con dirección de José Luis Britos, “Entomología Forense”, “Nuestra decencia se puso idiota” con dirección de Adrian Canale, “Los Fines”, “Porque las


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casas se enfrían” con dirección de Guillermo Yanicola, “Ponerse en pie” con dirección de Adrian Canale y Paola Belfiore.

1965

Integró el elenco de “Historia tendenciosa de la clase media argentina” y del espectáculo infantil “Y que tengan felices juegos”, ambos ganadores del Premio Estrella de Mar, entre otros. También participó en “Boogie, el aceitoso”, espectáculo seleccioEstrella de Mar, de Guillermo Yanícola - 2010 nado por la Comedia de la Provincia en el MAR edición 2009, bajo las órdenes del reconocido “Plan de Apoyo a elencos independientes 2002”. Es director Manuel González Gil. contratada en reiteradas ocasiones por Cultura de General Pueyrredón y por el teatro Auditórium para Actualmente actúa en “Estrella de mar” de Guillerparticipar en los diferentes ciclos para niños como mo Yanicola y dirige “Una Muñeca veneciana” de “A desaburrir el invierno”, “Aventuras con historias I Olivia Diab. y II”, “Cultura en zapatillas”, etc. Desde el año 1995 coordina talleres de teatro para niños, adolescentes Por y adultos en distintos centros culturales , institutos y Raúl Alonso Serodino colegios de la ciudad de Mar del Plata. También participo del espectáculo “AMARDELPLATA” dándole marco a la FIESTA NACIONAL DEL

Arturi Illia, es Presidente de la Argentina

The Beatles comienzan el cambio con Rubber Soul

Bob Dylan estrena su famoso disco Highway 61 Revisi-

ted. Se estrena Help! con The Beatles, del cineasta Richard Lester.

En EE. UU. es liberado Martin Luther King.

Asesinan al activista negro Malcolm X.

Los Wild Cats llegan a Capital, rebautizados Los Gatos Salvajes.

The Who edita My Generation.

The Byrds edita Mr. Tambourine Man.

Se estrena Doctor Zhivago de David Lean

Se estrena El Coleccionista de William Wyler.

Fallece Stan Laurel, actor y cómico de origen británico.

Fallece Alejandro Casona, dramaturgo español.

Fallece Albert Schweitzer, premio Nobel de la Paz 1952.

Disparate, de Guillermo Yanícola - Estrella de Mar 2008

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Cirque Nº 0