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Papelh

Wido Soch贸n Duarte (Zeta)

Hucha de letras y pretextos


Papelh Wido (Zeta) Sochón Duarte. Publicado de manera independiente y electrónica por Hucha de letras y pretextos. Ciudad de Guatemala, 17 de abril de 2013.

Segunda revisión: Ciudad de Guatemala, 18 de junio de 2013. Segunda edición: Ciudad de Guatemala, 07 de noviembre de 2013. Diseño: Portada y contraportada Wido (Zeta) Sochón Duarte Fotografía: Primero de noviembre, Wido (Zeta) Sochón Duarte, Noviembre de 2012.

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Papelh Wido Soch贸n Duarte (Zeta)


A lo lejos (A la manera de Odiseo) A lo lejos brillas, a los lejos el rumor de tus ecos, y las sonrisas de compatriotas y enemigos se levantan; a lo lejos. Las fuerzas son insuficientes para alcanzar tu rocosa topografía. Vuelves con los besos de esta bella ninfa, y vuelves, porque es mayor el deseo de verte, y morir en ti… Y morí ya en vida, porque el odio de Poseidón me aleja del sagrado mar, y el mar, de la paternal casa. Te veo, a lo lejos.


Vamos a jugar a que fingimos Vamos a jugar a que fingimos, a que somos sólo dos extraños, cuando nos vea la gente riendo no sabrán que estamos actuando. Vamos a jugar a que fingimos, a que solamente somos amigos; sin conocer nuestros miedos ni los juveniles anhelos. Otros solamente, y nada más... Aunque me llames en los suspiros, o te busque yo en los caros versos. Otros solamente, y nada más... Guardados para los días de vejez, o los desvelados amaneceres.


La mitad Ahora, únicamente soy la mitad… Mitad para mí y mitad para tu risa, mitad para las palabras de tu boca y mitad para malgastarlo en tu lejanía. Antes, ya existía con la mitad de mi vida; ahora que vivo mitad para tu ser, vivo por la cuarta parte de mi existencia.


Mientras duermes Con los ojos cerrados por el comisionado diario de Morfeo, te suelo escuchar mientras me encuentro lejos. Busco abrazar tu voz durante las noches y los momentos, cuando juntos nos encontramos en ningún lugar. En silencio, háblame otra vez, no ves, cuanta falta hace tu cintura por las noches cuando ya el presente es pasado. Déjame repetir sin sonido tu nombre… El alma se me va, y va a dar nuevamente hasta tus músculos dormidos. Soy el duende diluido por tu ventana; el espíritu errante, acomodado perpetuamente en tu respiración.


Una sola palabra basta Leer la palabra Escuintla y volver por un momento a escuchar en aquellos labios intocados, la misma palabra adosada por un leve sonido, enmarcado por ese cabello corto, y esa risa coqueta que sabía ser a la vez inocente y provocadora… ¡Y luego tus ojos! La forma de verme y de estar junto a mí. Tu delgada silueta, graciosa, bonita, juguetona; rematada muy a la precisión con la falda escolar a cuadros y la blusa blanca de algodón… ¡Oh, la remembranza! A veces no es nada más que el puñal hiriente, dispuesto a sacar del pecho el sangrante corazón… Por esta tarde, me dejaré ser suicida, y será tu eco en el aire, la parca que me secuestre.


Antes de la eternidad Si un día por cosas de la vida partes antes que yo a la eternidad, espérame allá, y tenme paciencia, pues llegaré para vivir junto a ti. Si un día por cosas de la vida marcho antes que tú a la eternidad, te esperaré, y te tendré paciencia, para recibir con un beso tu alma. Pero si vivimos juntos la vida, cada día reinventaré para ti el amor. Esperaré con gusto a Perséfone, para que tome mi alma luego de amarte. Te encontré un día en este camino, ahora no sé qué haría sin ti. Preferiría nunca haber conocido la luz, a que un día me abandones tú.


Papelh Es papel moviéndose en el viento… Gritos y gritos de los niños, risas y sonrisas de los mayores, quietud y silencio en los labios de los que bajo tierra duermen. Sólo aquí existe el cielo hecho de retacitos de colores, papel de china y yuquilla espantando a los que una vez, sólo una vez se les permite volver. Es el populacho en romería, largas colas de personajes: El niño que chilla, el amante que besa; unos tras otros, unos tras otros, vivos tras vivos, vivos sobre muertos, Los de aquí, saliendo de la rutina de permanecer a diario en sus labores, y los “del norte” o el Japón; absortos, boquiabiertos, pasmados observando el arte volar. Es papel moviéndose en el viento, papel, papel, nada más que papel… papel que une este mundo y el de los otros, los que ya se fueron, y vuelven hoy a reír como chiquillos.


Imagen, imagen y nada más Te he imaginado, caminando a prisa por la calle, con tu blusa blanca y tu falda de "paletones", las calcetas altas y el cabello halado hacia atrás y sujeto por una "cola alta". Te he imaginado; como la patoja rebelde y altanera, fugada de tu centro de estudios. del billar a los video juegos, de comer sentada en la acera, a reír torrencialmente con las burlas en el autobús. Antes caminada, iba por las calles esperando a que aparecieras al doblar la esquina, o a que tropezaras conmigo al saludar a un amigo. Antes te esperaba, sólo te esperaba. Ahora, gastado por el tiempo y a veces cansado ya de andar, sólo levanto la mirada para ver plácidamente como la imagen de tu cuerpo estudiantil se escapa del roce de las manos y del amoroso saludo.


Esas palabras que tú te callas A la distancia le bastan las palabras escritas para poder encontrar el humilde rincón, para aguardar las ganas de salir del aislamiento y encontrar las acciones que le hagan sentirse viva... Así somos tú y yo; un montón de deseos tardíos que se desplazan por las calles y soleadas veredas diciendo para sus adentros: ¡Estoy vivo(a)... Pero sin ti! Maldita estampa, apenas sentimos las delicadas caricias rosando la gastada piel, arañando viejos sueños. ¡Y si tú no existes! ¡Si sólo eres un sueño! ¡Y si yo no existo! Tal vez, tú no existes... Tal vez tú no existes realmente, tal vez, tal vez sólo eres el sueño que me desviste y araña los espacios más escondidos de la piel, para hacerme sangrar, para desgastarme... Y luego morir. .......... Ahora los ojos pesan, extiendo la mano a tu figura, pero mi alma cae precipitada al abismo, lento, lento, lento, leeeeentooo, a morir, a morir por la calle, sonriendo, mintiendo. Muero, mueres tal vez tú también, porque las palabras que se callan son pesadas piedras que arrastran el débil cuerpo al oscuro fondo, ¡Muero! Sí, para no olvidarme que eres real.


El día aquel de octubre Fue una tarde de octubre cuando te encontré. Entre el afán del trabajo, mi mente a mi corazón te trajo. ¿Y qué más da? cuando se va de allá para acá, ocupado por hacer algo bien, no le pregunté al corazón quién. Y me caí de la nube donde andaba, por entretenerme en tu mirada. Vas a creer ahora, mi corazón por ti llora. Y me quedé junto al viento para ver si así pierdo el tiempo, y así conservar en el vientre el día que te encontré. Y cuando al fin te conocí, encontré algo en ti: A veces eres omnipotente, otras tan dependiente. Hoy sé que tienes metido en el corazón o las sienes, algún fantasma que atemorice, ¡Yo seré el crucifico que te exorcice! Y me quedé junto a tu voz, armando un sueño para dos. Vas a creer ahora, mi corazón por ti llora.


Y me quedé junto al viento para ver si así pierdo el tiempo, y así conservar en el vientre el día que te encontré… Aquel de octubre


Princesa Si fueras tú una princesa, no te encerraría en un palacio ni en un castillo lejano. Llevaría tu ambrosíaco y hermoso cuerpo a la habitación que es santuario de mi alma. Depositaría tu bello ser en el lecho donde tu humedad y mi deseo pagano hagan una fiesta hasta llegar a la cima última del placer. Dejaría que el tiempo fuera sólo un vagabundo, para dejarlo ir en paz y dejarnos disfrutar uno del otro; y ambos del goce sumo de la pasión. Te dejaría con ganas de volver a mi vera y mi lecho para repetir una vez y otra más el acto, en el cual pueda saciarse por completo nuestra humedad.


XII Voy lamiendo tu clítoris, mientras gritas y gimes de deseo y vas mojando mis labios con ese néctar de tu cuerpo Tus pechos, bien labrados y formados, se estremecen al paso de mi cuerpo; pero mi cuerpo, él sucumbe al favor de tu belleza desnuda. Te voy penetrando, mientras beso tu cuello, mientras mis manos sostienen tu espalda. Y voy, de lo lento a lo rápido y de lo rápido, paso al goce suave de un quieto momento.


Wido Soch贸n Duarte (Zeta)


Hucha de letras y pretextos Guatemala de la Asunci贸n 07 de noviembre de 2013


WIDO SOCHÓN DUARTE (Zeta) Nació en la ciudad de Guatemala, el 12 de agosto de 1986, hijo de Eduardo Sochón López y Lidia Duarte Ramírez, es el menor de los tres hijos del matrimonio. En el 2003 inició estudios de la carrera de Magisterio de Educación Primaria Urbana, en el Liceo Técnico Ciencia y Desarrollo (LCD), en donde cursaría el cuarto y quinto grado de dicha carrera, en los años 2003 y 2005 respectivamente. Posteriormente, en 2006 se traslada, para continuar sus estudios, a la Escuela Normal Central para Varones (ENCV), en donde se gradúa como maestro ese mismo año. Durante el 2007, inició sus estudios de Lengua y Literatura en la Escuela de Formación de Profesores de Enseñanza Media (EFPEM), cursando el primer y segundo semestre de dicha especialidad. Asimismo, se desempeñó como profesor de educación primaria en un colegio cercano a su residencia, y formalizó su relación con Aura González García, con quien contrajo matrimonio el 20 de noviembre del mismo año, y procrearía a sus dos hijos; Yenddry Mirely (2008) y Arles Jahel (2011). Prosigue sus estudios de literatura en los años 2011 y 2012, haciendo una pausa durante el 2013, para reordenar su vida personal, y encontrar nuevamente el norte que dirija la brújula de su futuro y los planes que posee para su obra escrita. widosd86@gmail.com http//:facebook.com/WZETA

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