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ECONOMÍA MODERNA

AUTOR: Lic.WELLINGTON CABRERA OCHOA


La economía de estados unidos ha cambiado enormemente en los últimos cincuenta años. Los agricultores constituyen una parte de la población en peligro. El trabajo fabril ha disminuido en la industria manufacturera hay mas persona que trabajan con computadoras que en las cadenas de producción. Los impuestos son más altos y el estado se ha convertido en un elemento permanente del paisaje económico. La tecnología

ha

revolucionado

la

vida

diaria.

Los

sistemas

avanzados

de

telecomunicaciones permiten a las empresas controlar sus operaciones en todo el país y las computadoras cada vez mas potentes han eliminado muchas de las tareas repetitivas que solían dar empleo a muchos personas. Los bienes y el dinero traspasan fácilmente las fronteras nacionales.

Sin embargo, tras cincuenta años de cambio, los objetivos fundamentales de la política macroeconómica siguen siendo los mismos: buenos puestos de trabajos, un bajo desempleo, un aumento de la productividad y de las rentas reales y una inflación baja y estable. El reto es encontrar un conjunto de medidas que puedan lograr estos objetivos ahora que la economía ha entrado en el nuevo milenio. En este capitulo, utilizamos los instrumentos de la macroeconomía que hemos desarrollado para examinar algunas de las grandes cuestiones que plantean actualmente la política económica. Comenzamos valorando las consecuencias de los


déficit públicos y de la deuda publica para la actividad económica y analizamos la sorprende transformación del déficit de Estados Unidos en un superávit.

A continuación analizamos las controversias sobre la estabilidad económica a corto plazo, incluidas las interrogantes actuales sobre el papel de la política monetaria y fiscal. ¿Debe dejar los gobiernos de tratar de allanar los ciclos económicos y recurrir, por el contrario, a unas reglas fijas en lugar de basarse en la discreción? Concluimos con un análisis de las persistentes inquietudes que suscitan la desaceleración de la productividad y el crecimiento de los salarios reales que se han observados en las dos ultimas décadas e indagamos en las medidas a largo plazo que pueden adoptar los países para mejorar sus productividad y crecimiento. A. LAS CONSECUENCIAS ECONOMICAS DE LA DEUDA PÚBLICA

Como un monstruo que surge de las profundidades parece que el déficit presupuestario se trago los recursos fiscales de Estados Unidos y aterro a la población en los años ochentas y principio de los noventa. El déficit presupuestario paso de 40 000 millones de dólares en 1979 a un máximo de 290 000 millones en 1992.

Tras un largo periodo de austeridad fiscal, el monstruo del déficit desapareció y a partir de 1998 el presupuesto federal mostro un superávit. ¿Cómo aumento tanto el déficit presupuestario? ¿Por qué se convirtió en un superávit? ¿Qué debe hacer el gobierno con el creciente superávit? En el presente apartado abordaremos estas importantes cuestiones. Veremos que la preocupación


de la opinión pública por el déficit tiene sólidos fundamentos económicos. La presencia de un elevado déficit y de una elevada deuda publica en los periodos de pleno empleo tiene grave consecuencias, entre las cuales se encuentra la reducción de la ahorro y de la inversión nacionales y desaceleración del crecimiento económico a largo plazo.

 Tendencias y definiciones: Durante los doscientos primeros años de la guerra de la independencia, el gobierno general de Estados Unidos equilibro generalmente su presupuesto fiscal. El enorme gasto militar realizado durante de la guerras se financio endeudándose, por lo que la deuda publica – la cantidad total que debe el estado – tendió a dispararse en las épocas de guerra. En las de paz, el estado devolvió una parte, por lo que disminuyo la carga de la deuda.

Este patrón cambio en los años ochenta, cuando la administración Reagan adopto una política de oferta consistente en una gran reducción de los impuestos y una escalada militar sin una disminución compensatoria de los gestos civiles. Al ser menores los ingresos y mayores los gastos, el estado tuvo que endeudarse para cubrir la diferencia. El déficit presupuestario federal supero los 200 000 millones de dólares al año a mediado de la década de 1980 y la deuda publica paso durante las administraciones Reagan – Bush (1981 -1982) de 660 000millones a 3 billones.

Los gobiernos utilizan presupuestos para planificar y controlar las cuestiones fiscales. Los presupuestos muestran los gastos planeados de los programas públicos y los


ingresos que se esperan que genere en un año dado el sistema de impuestos. Generalmente contiene un alista programas específicos (educación, asistencia social, defensa, etc.), así como las fuentes de impuestos (el impuesto sobre la renta de las personas, las cotizaciones a la seguridad social, etc.).

Existen superávit presupuestario cuando todos impuestos y demás ingresos son superiores al gasto público durante un año. Existe un déficit presupuestario cuando el gasto es superior a los impuestos. Cuando los ingresos y los gastos son iguales en determinado periodo – algo que raras veces ha ocurrido en estados unidos a escala federal-, el estado tiene un presupuesto equilibrado. Cuando el estado incurre en un déficit presupuestario, debe pedir préstamos al público para pagar sus facturas. Para pedir préstamos, emite bonos, que son pagarés que prometen pagar dinero en el futuro. La deuda pública son los préstamos totales o acumulados que ha recibido el estado; es el valor monetario total de los bonos el estado.

Resulta útil distinguir entre la deuda total y la deuda neta. La deuda neta, también llamada deuda en manos del público, excluye la deuda en manos del propio estado. La deuda neta se encuentra en manos de los hogares, de los bancos, de las empresas, de extranjeros y de otras entidades no federales. La deuda bruta es igual a la deuda neta mas los bonos en manos del estad, principalmente del fondo fiduciasrio de la seguridad social. Este fondo tiene un elevado superávit, por lo que la diferencia entre estos dos conceptos esta aumentado rápidamente en la actualidad.


1. LA POLITICA PRESUPUESTARIA

El presupuesto del estado desempeña dos grande funciones económicas. En primer lugar, es un instrumento por medio del cual el gobierno puede establecer las prioridades nacionales, repartiendo la producción nacional entre el consumo y la inversión privados y públicos y dando incentivos para aumentar o reducir la producción de determinados sectores. Desde el punto de vista macroeconómico, el presupuesto afecta, a través de la política fiscal, a los objetivos macroeconómicos claves. Más concretamente, por política fiscal entendemos la fijación de los impuestos y del gasto público para ayudar amortiguar las oscilaciones del cielo económico y contribuir a mantener una economía creciente de elevado empleo y libre de una alta e inestable inflación.

Algunos de los primeros entusiastas del enfoque keynesiano creía que la política fiscal era como un pomo que se podía girar para controlar o “sintonizar perfectamente” el ritmo de la economía. Un aumento del déficit presupuestario significa un estimulo mayor para la demanda agregada, que podía reducir el desempleo y sacar a la economía de una recesión. Un superávit presupuestario podía frenara una economía recalentada y eliminar la amenaza inflacionista.

Actualmente, pocos creen que el ciclo económico puede eliminarse con tanta facilidad. Unos sesenta años después de keynes, las recesiones y las inflaciones siguen entre nosotros y la política fiscal funciona mejor en la teoría que en la


práctica. Por otra parte, la política monetaria se ha convertido en el instrumento preferido para modelar las oscilaciones cíclicas. Aun así, siempre que aumenta el desempleo normalmente a opinión pública presiona para que el gobierno aumente el gasto público. En este apartado, pasamos revistas a las principales maneras de utilizar la política fiscal y examinamos los inconvenientes prácticos que han quedado patentes.

a.

Presupuesto ciclico, estructurales y efectivos

La hacienda pública moderna distingue entre el déficit estructural y los cíclicos. La idea es sencilla. La parte estructural del presupuesto es activo, es decir, es determinada por

políticas discrecionarias, como las que se refieren a los tipos

impositivos, las obras públicas o el gasto en educación o la magnitud de gasto de defensa. En cambio, la parte cíclica es determinada pasivamente por la situación del ciclo económico, es decir, por el grado en que la renta y la producción nacionales son elevadas o bajas. Las definiciones exactas son las siguientes:



El presupuesto efectivo, registra los gastos, los ingresos y el déficit

monetario efectivos de un determinado periodo. 

El presupuesto estructural calcula cuales serian los ingresos, los gastos y

los déficit del estado si la economía se encontrada en el nivel de producción potencial.




El presupuesto cíclico es la diferencia entre el presupuesto efectivo y el

estructural. Mide la influencia del ciclo económico en el presupuesto, teniendo en cuenta la influencia del ciclo y los ingresos, en los gastos y el déficit.

b.

Dos Décadas de Deficit

Desde 1980 hasta 1998 la cuestión macroeconómica más desconcertante fue el creciente déficit presupuestario federal aun a pesar de que el congreso aprobó medidas legislativas que intentaban contener la creciente ola de tinta roja, los déficit continuaron durante todo este periodo y la deuda pública aumento. Los déficit no eran algo nuevo en la economía de Estado Unidos, pero en un déficit de tal magnitud en tiempo de paz era algo extraordinario, excepcional e inquietante.

¿Por qué aumento tanto el déficit? Los republicanos le echaron la culpa a los cincuenta años de política demócrata “impuesto y gastos”. Los demócratas contraatacaron afirmando que los presidentes republicanos eran los responsable y echaron la culpa de la creciente deuda pública a la política de oferta.

¿Qué dicen los hechos? Aunque no basta un simple análisis para responder a esta compleja pregunta, la tabla 34-1 puede ayudar a mostrar las grande tendencias esta tabla enumera las principales partidas presupuestarias federales y el porcentaje que representaron en el PIB en el periodo 1940-2000. Las características fundamentales que se encuentran tras este cambio son las siguientes:




El porcentaje del PIB correspondiente a los gastos e impuesto federales

aumento vertiginosamente entre 1940 y 1960, debido principalmente al incremento de los gasto militares este crecimiento se financiación con un significativa subida de los impuestos sobre las personas y sobre las sociedades. 

Entre1960 y 1980, el pocertanje correspondiente a los impuesto se estabilizo,

pero en este periodo se pusieron en marcha los programas de sanidad, mantenimiento de los ingresos y aumento de la seguridad social de la “nuevas sociedad”. Como consecuencia, el porcentaje correspondiente al gasto creció vertiginosamente. El porcentaje del PIB correspondiente a los ingresos federales se estableció durante este periodo. La combinación de las medidas económicas provoco un déficit presupuestario en 1980 y se registraron déficit durante casi dos décadas. 

En el periodo 1980- 2000 – los dos grandes partidos políticos comenzaron a

luchar contra el “gran estado”. Las reducciones de los impuestos del lado de la oferta llevadas a cabo a principios de los años ochenta provocaron una serie de creciente déficit. la preocupación de la opinión pública por el elevado déficit elevo a adoptar una serie de controvertidas medidas para reducirlas de las cuales las más importates fueron las leyes presupuestaria de 1990 y 1993 de las administraciones Bush y Clinton. Esta limitaron rigurosamente el crecimiento del gasto y elevaron los impuestos, especialmente los que pagaban los hogares de renta alta. Como consecuencia, aunque los gastos sanitarios crecieron enormente casis todas las demás partidas del gasto disminuyeron en porcentaje del PIB.


2. CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LOS DÉFICIT Y DE LA DEUDA

¿Qué problemas económicos plantea un elevado déficit? ¿Qué relación existe entre el ahorro privado y el ahorro público? ¿Qué oportunidades brinda un elevado superávit presupuestario? Responder a estas interrogantes es una importante tarea de la macroeconomía. Por una parte, debemos evitar la práctica habitual de suponer que los déficit públicos son malos porque se castiga a los deudores privados. Por otra, debemos reconocer los verdaderos problemas que causan los déficit públicos excesivos y las ventajas de una disminución de la deuda pública.

a.

Tendencias históricas

La figura de la parte inferior de la contraportada de este libro contiene datos de Estados Unidos referentes a un periodo más largo; éstos muestran el cociente entre la deuda del federal y el PIB desde 1879. Obsérvese que las guerras han elevado el cociente, mientras que el rápido crecimiento, unido a unos presupuestos más o menos equilibrados en las épocas de paz, generalmente lo ha reducido. Sin embargo, los patrones históricos cambiaron entre el 1980 y 19998 y los déficit alcanzaron unos niveles en los periodos anteriores de paz y prosperidad. La mayoría de los países industrializados tienen actualmente una deuda pública que está creciendo rápidamente. La tabla 34-2 compara las situaciones de Estados Unidos con la de otros siete grandes países industriales. El cociente entre la deuda del PIB del Japón se ha disparado en la última década debido a la agresiva política fiscal y a una prolongada recesión. La calificación de la deuda japonesa se ha


rebajado y muchos economistas temen que el Japón se encuentre atrapado en un círculo vicioso de elevada deuda que obliga a pagar unos elevados intereses, los cuales aumenta, a su vez, el crecimiento de la deuda. El cambio de tendencia de la situación fiscal de Estados Unidos, con un superávit presupuestario y un menguante cociente entre la deuda y el PIB, es único hoy en el grupo de los grandes países industriales. Para comprender cómo influyen la deuda y los déficit públicos en la economía, resulta útil analizar por separado los resultados a corto plazo y a largo plazo. A Corto Plazo, el volumen de deuda pública está dado y el déficit puede efectuar al ciclo económico y al equilibrio entre el ahorro y la inversión. La influencia a corto plazo de los déficit presupuestarios en la economía se conoce con el nombre de “efectoexpulsión” y se aborda en primer lugar. A Largo Plazo, que es útil analizar como una economía de pleno empleo, la deuda pública afecta a la formación de capital actual y al consumo de las futuras generaciones. Esta cuestión, que se conoce con el nombre de “carga de las deudas”.

Tabla 34-2

LA

DEUDA PÚBLICA DE

ALGUNOS

GRANDES

PAÍSES

INDUSTRIALES. Le lento crecimiento y el aumento de los programas de prestaciones basadas en derechos adquiridos provocaron un aumento de los déficit y una creciente deuda pública en la mayoría de los países industriales durante las décadas de 1980 y 19990. Estados Unidos fue el único que consiguió reducir su cociente entre la deuda y el PIB en los últimos diez años (Fuente OCDE, Analytical Data bases, que puede consultarse en la web en http://www.oced.org/puma/status;


obsérvese que estas cifras se refieren a la deuda bruta y comprenden las tendencias de los fondos fiduciarios públicos)

Cociente entre la deuda pública y el producto interior bruto (PIB) 1970

1980

1990

2000

Italia

38

58

104

118

Japón

11

48

61

105

Suecia

31

43

43

68

Francia

--

30

40

65

Alemania

18

30

42

63

Estados Unidos

45

40

61

59

Reino Unido

78

55

39

54

Corea del Sur

24

16

8

14

3. LA CONTROVERSIA SOBRE EL EFECTO-EXPULSIÓN

Los políticos y líderes empresariales suelen sostener que el gasto público socava la economía y afirman, de hecho, que el “gasto público mina la vitalidad del país”. Cuando el Estado gasta el dinero de los ciudadanos en programas sociales, lo único que hacen estos fondos es expulsar inversión privada. Este argumento, según el cual el gasto público reduce la inversión privada, invoca la hipótesis del efecto-expulsión. Esta hipótesis, en su inversión extrema, sugiere


que cuando el estado Gasta 100$ en bienes públicos, la inversión privada y otros gastos sensibles a los tipos de interés disminuyen en 100$.

a.

El efecto-expulsión y el mercado de dinero

¿Cuál es el mecanismo del efecto-expulsión? Supongamos que el Estado gasta dinero en almuerzos escolares o en combustible para barcos. Según nuestro modelo del multiplicador, a corto plazo, si no varían los tipos de cambio, el PIB aumenta al doble o el triple. El razonamiento es el mismo (con un multiplicador menor) si se reducen los impuestos. Este análisis es exclusivamente simplificado, ya que debe tener en cuenta

la

reacción de los mercados financieros. Cuando la producción y la inflación aumentan, es probable que este aumento provoque una contracción monetaria, elevando los tipos de intereses y generando una apreciación del tipo de cambio si el país tiene un tipo de cambio fluctuante. La subida de los tipos de interés

y la apreciación de la moneda tiende a ahogar

“expulsar” inversión menor y exterior. Cuando analizamos el ahorro y la inversión mostramos que un déficit fiscal provoca una reducción de la inversión interior y de las exportaciones netas. Pero obsérvese que el efecto-expulsión sólo se produce con los déficit estructurales. Si el déficit cíclico aumenta como consecuencia de una reacción, no se aplica la lógica del efecto-expulsión. Una reacción provoca una disminución de la demanda de dinero y una reducción de los tipos de interés; las autoridades monetarias tienden a suavizar la política monetaria en las recesiones. El hecho de que el efecto-expulsión


no se produzca en las reacciones en un recordatorio de que no existe una relación automática entre los déficit y la inversión.

b.

Evidencia empírica

¿Corrobora la experiencia real las teorías del efecto-expulsión? Depende del periodo que examinemos. Parece que en los años

sesenta las expansiones fiscales

fomentaron la inversión en Estados Unidos, debido en que parte a que había muchos recursos sin utilizar y , en parte, a que la Reserva Federal permitió que se expandir la economía sin elevar los tipos de interés. En cambio, parece que en los años ochenta el aumento de los déficit redujo claramente los incentivos para invertir. La tabla 34-3 muestra el patrón real del ahorro y de la inversión de tres periodos: antes, durante y después del experimento del lado de la oferta de los años ochenta y principios de los noventa. Esta reducción fue sorprendente porque los tipos impositivos no eran más bajos y los rendimientos reales del ahorro después de los impuestos eran mayores. Obsérvese que la inversión interior privada en vivienda y planta y equipo de las empresas disminuyó en porcentaje del PIB, al aumentar los déficit: la subida d e los tipos de interés de ese periodo expulsión inversión empresarial. Por otro lado, una parte significativa del efecto se tradujo en una disminución de la inversión externa neta. Como señalamos en nuestro análisis macroeconómico de la economía abierta, en los países que tienen tipos de cambio flexibles y capital móvil, parte del exceso de ahorro se difunde a los mercados financieros mundiales. Si esta entrada de capital


financiero extranjero, los déficit presupuestarios habrían expulsado aún inversión privada.

Los acontecimientos de las dos últimas décadas, especialmente la disminución de la inversión que acompañó al aumento del déficit presupuestario, confirman el argumento de que los déficit presupuestarios estructurales públicos expulsan realmente inversión privada. Pero esta relación no es una ley absoluta que se cumple en todas las situaciones. La relación entre el gasto deficitario y la inversión depende de tantos factores, entre los cuales se encuentran la conducta del ahorro, las expectativas, los tipos de cambio y el comercio exterior, los mercados financieros y la política monetaria, que es difícil predecir exactamente las consecuencias de los cambios de la política fiscal.

Tabla 34-3.

EL INCREMENTO DEL DÉFICIT PÚBLICO PRODUJO UNOS

EFECTOS SORPRENDENTES EN ESTADOS UNIDOS. Le incremento de los déficit en los años ochenta sirvió de laboratorio para ensayar las diferentes teorías macroeconómicas. Durante los años de la economía del lado de la oferta, los déficit públicos (o el desahorro) aumentaron enormemente. El desahorro público se vio reforzado por la reducción del ahorro personal y del ahorro empresarial. El efecto se observó tanto en la inversión interior como en la extranjera. Con la vuelta a un presupuesto equilibrado a finales de los años noventa, la inversión comenzó a recuperarse. (Fuente: U.S. Departament of Commerce)


AHORRO E INVERSIÓN NACIONALES (porcentaje del PIB) Medidas

Política

de Aparición

fiscales activas oferta

y superávit

de

elevados

estabilización

déficit

(1961-1981)

1996)

Ahorro nacional neto

8,5 %

4,1 %

4,8 %

Personal

5,7 %

5, 4 %

3,2 %

Empresarial

4,7 %

3, 3 v

1,7 %

Público

-2,0 %

-4,6 %

-0,1 %

Inversión nacional neta

8,5 %

4,1 %

4,8 %

privada 8,1 %

5,6 %

7,2 %

-1,5 %

-2,4 %

Inversión

interior

de

presupuestario

(1982- (1997-1999)

(residencial y empresarial) Inversión exterior neta

0,4 %

4. LA DEUDA PÚBLICA Y EL CRECIMIENTO ECONÓMICO

Dejamos el análisis del efecto a corto plazo de los déficit públicos para preguntarnos cómo afecta la deuda pública al nivel de vida a largo plazo. Para responder a esta pregunta, es necesario analizar las dificultades para pagar los intereses de una levada deuda exterior; la ineficiencia de la recaudación de impuestos para pagar los intereses de la deuda; y la influencia de la deuda en la acumulación de capital.


a. Deuda exterior frente a deuda interior

Lo primero que debe distinguirse es la deuda interior de la exterior. La

deuda

interior es lo que se debe a un país a sus propios ciudadanos. Muchos sostienen que ésta no impone ninguna carga porque “nos la debemos a nosotros mismos”. Aunque esta afirmación exagerada, es cierta. Si cada ciudadano poseyera 10.000$ de bonos del Estado y todos tuviéramos obligaciones de pagar impuestos para pagar simplemente los intereses de esta deuda, no tendría sentido concebir la deuda como una pesada carga de piedras que debe soportar cada ciudadano. Los individuos se deben simplemente la deuda a sí mismos.

La deuda exterior, que es la que un país contrae con extranjeros, sí representa una reducción neta de los recursos de que puede disponer la población del país deudor. En la década de 1980, muchos países atravesaron graves dificultades económicas debido a que habían incurrido en una gran deuda exterior. Se vieron obligados a exportar más de lo que importaban, para tener superávit comerciales, con el fin de poder mantener su deuda exterior, es decir, para pagar los intereses y el principal de los créditos obtenidos anteriormente. Algunos países como Brasil y México tienen que destinar a tal fin entre un cuarto y un tercio de sus ingresos por exportaciones. La carga de la deuda exterior representa una reducción de las posibilidades de consumo de un país.


En los años noventa Estados Unidos se sumó a la lista de países deudores, cuando sus grandes déficit exteriores los transformaron, dejando de ser un país acreedor para convertirse en un deudor. En el 2000, debía cerca de 1’500,000 millones de dólares a extranjeros. Aunque parezca muchos miles de millones de dólares más en aviones, alimentos y otros bienes y servicios de los que importa para pagar los intereses de sus créditos exteriores.

b. Perdida de eficiencia causada por los impuestos La deuda interna requiere l pago de intereses a las personas que poseen bonos, para lo cual deben recaudarse impuestos. Pero aunque se gravara a esas mismas personas para pagar la misma cantidad que reciben en intereses, seguirán produciéndose los efectos distorsionadores en los incentivos que están presentes inevitablemente en cualquier impuesto. Si graváramos la renta procedente de intereses

o el salario de Paula para pagar los intereses a la misma Paula,

introduciríamos distorsiones microeconómicas. Es posible que ella trabajara y ahorrara menos; cualquiera de estos resultados debe considerarse como una distorsión de la eficiencia y del bienestar.

c. Desplazamiento de capital Tal vez la consecuencia más grave de una deuda pública sea el hecho de que desplaza capital de la cantidad de riqueza privada de un país. Como consecuencia, el ritmo de crecimiento económico se desacelera y el futuro nivel de vida disminuye. ¿Cuál es el mecanismo mediante el cual la deuda afecta al capital? Recuérdese que en nuestro análisis anterior vimos que la gente acumula riqueza con muy distintos


fines, como la jubilación, La educación y la vivienda. Los activos que tiene pueden dividirse en dos grupos: Deuda pública y Capital como viviendas y activos financieros como acciones de sociedades que representan la propiedad de stock de capital privado.

La deuda pública lleva a la gente a acumular deuda pública en lugar de capital privado, por lo que el stock de capital privado del país es desplazado por la deuda pública. Para explicarlo, supongamos que la gente desea tener exactamente 1.000 unidades de riqueza para la jubilación y para otros fines. A medida que aumenta la deuda pública, otros activos que tienen el público deben disminuir en la misma cuantía, ya que conforme el estado vende sus bonos, deben disminuir otros activos, puesto que la cantidad total de riqueza que se desea tener es fija. Pero estos otros activos representan, en última instancia, el stock de capital privado: las acciones, los bonos y los créditos hipotecarios son la contrapartida de las fábricas, el equipo y las viviendas. En este ejemplo, si la deuda pública aumentara en 100 unidades, veríamos que el capital y otros activos privados que posee el público disminuirían en la misma cantidad. Estamos ante un caso de desplazamiento de 100 por 100 (que es un caso análogo a largo plazo al del efecto-expulsión del 100 por 100).

El desplazamiento total es improbable en la práctica. El aumento de la deuda pública puede elevar los tipos de interés y fomentar el ahorro interior. Por otra parte, el país puede pedir créditos exteriores en lugar de reducir su stock de capital interior (como hiso estados unidos en la década de 1980). El grado exacto de desplazamiento


dependerá de las condiciones de producción y de los patrones de ahorro de los hogares y de los extranjeros.

Análisis geométrico. En la figura 34-2 se muestra el proceso mediante el cual se desplaza el stock de capital a largo plazo. En el panel de la izquierda mostramos la oferta y la demanda del capital en función del tipo de interés real o del rendimiento del capital. Cuando suben los tipos de intereses, las empresas demandan menos capital, mientras que es posible que los individuos deseen ofrecer más. El equilibrio se alcanza con un stock de capital de 4.000 unidades y un tipo de interés real del 4 por 100.

Supongamos ahora que la deuda pública aumenta de 0 a 1.000 como consecuencia de una guerra, de una recesión, de una política fiscal de oferta o por alguna otra razón. El panel de la derecha de la figura 34-2 muestra el afecto del aumento de la deuda. Representa el aumento de la deuda de 1.000 unidades en forma de un desplazamiento de la curva de oferta de capital (o SS). Tal como se ha representado, la curva de oferta de capital de los hogares se desplaza hacia la izquierda que como la curva en 1.000 unidades, a S”S”.

El aumento de la deuda pública se representa por medio de un desplazamiento de la curva de oferta d capital de los hogares hacia la izquierda. Obsérvese que como la curva SS representa la cantidad de capital privado que el público está dispuesto a tener a cada uno de los tipos de interés, las tenencias de capital son iguales a las


tenencias totales de la riqueza menos las de deuda pública. Como la cantidad de deuda pública (o de activos que no son capital) aumenta en 1.000 la cantidad de capital privado que puede comprar el público una vez que posee las 1.000 unidades de deuda pública es igual a 1.000 menos la riqueza total a cada uno de los tipos de interés. Por tanto, si SS representa la riqueza total que posee el publico S”S” (que es igual a SS menos 1.000) representa la cantidad total de capital que posee el publico. En suma, la nueva curva de oferta de capital una vez vendida 1.000 unidades de deuda pública es S”S”.

Al desaparecer la oferta de capital---invirtiéndose en ahorro nacional en bonos del estado y no en vivienda o en acciones y obligaciones de empresas---el equilibrio del mercado

Figura 34-2. LA DEUDA PUBLICA DESPLAZA CAPITAL PRIVADO.


Las empresas demandan capital, mientras que los hogares ofrecen capital mediante el ahorro depositado en activos privados y públicos. La curva de demanda es la demanda de k por parte de las empresas de pendiente negativa y la curva de oferta es la oferta de k por parte de los hogares de pendiente positiva. En la situación anterior a ñola deuda (a), se muestra el equilibrio sin deuda pública: k es 4,000 y el tipo de interés real 4 por 100.

En la situación posterior a la deuda (b), se muestra el efecto de 1,000 unidades de deuda pública. La deuda desplaza la oferta neta de k hacia la izquierda en 1,000 unidades de deuda pública. El nuevo equilibrio se encuentra al noroeste a lo largo de la curva de demanda de k, desplazándose del punto A al B el tipo de intereses es más alto, las empresas no tienen incentivos para mantener k y es esto de capital disminuye.

Se desplaza hacia el noroeste a lo largo de la curva de demanda de k. Los tipos de interés suben. Las empresas reducen sus compras de nuevas fábricas, camiones y computadoras.

En el nuevo equilibrio a lo largo plazo ilustrativo, el stock de capital disminuye de 4.000 a 3.500 y, por tanto, en este ejemplo la deuda publica de 1.000 unidades a desplazado 500 de capital privado. Esa reducción tiene, por supuesto, importantes consecuencias económicas. Al ser menor el capital, también son menores la reducción potencial, los salarios y la renta del país.


Los diagramas de la figura 34-2 son ilustrativos. Los economistas no tienen una estimación firme de la magnitud del efecto-desplazamiento. Si se examinan las tendencias históricas, los mejores datos inducen a pesar que la deuda pública desplaza en parte al capital interior, pero que parte del efecto se traduce en un aumento de la deuda exterior.

d. Deudas y crecimientos: Considerando todos los efectos que produce la deuda pública en la economía, es probable que la presencia de un enorme volumen de deuda pública reduzca el crecimiento económico a largo plazo. La figura34-3 muestra esta relación. Supongamos que una economía no tuviera ninguna deuda a lo largo del tiempo. Según los principios de crecimiento económico esbozados en el capítulo 27, el stock de capital y la producción potencial seguirían la senda hipotética indicada por las líneas de trazo continuo de color negro de la figura 34-3.

Consideramos ahora una situación en la que está aumentando la deuda nacional. A medida que va acumulándose deuda con el peso del tiempo, se desplaza una cantidad cada vez mayor de capital, como muestra la línea de trazo discontinuo de color azul de la parte inferior de la figura 34-3 que representa el stock de capital. Al subir los impuestos para pagar los intereses de la deuda, la ineficiencia reduce aun más la producción. Por otra parte, el aumento de la deuda exterior reduce la renta nacional y eleva la proporción de la producción nacional que ha de destinarse a pagar los intereses. Considerando todos los efectos en su conjunto, la producción y el consumo crecen a un ritmo más lento que si no hubiera una deuda y un déficit


públicos enormes, como se observa comparando las líneas superiores de la figura 34-3.

¿Qué efectos produce un superávit presupuestario y una disminución da la deuda pública? En este caso, el razonamiento va en sentido contrario. Una reducción de la deuda nacional significa que se destina más riqueza nacional a capital y menos a bonos del estado. Un aumento del stock de capital eleva el crecimiento de la producción y los salarios y el consumo por capital.

Figura 34-3. INFLUENCIA DE LA DEUDA PÚBLICA EN EL CRECIMIENI`O ECONÓMICO. Las líneas de trazo continuo muestran la senda del capital y de la producción si el Estado equilibra sus cusmas y no contrae ninguna deuda. Cuando el Estado incurre en una deuda, el capital privado disminuye. Las líneas (la trazo discontinuo muestran las consecuencias M aumento de la deuda publica para el capital y la producción Ésta es la principal observación sobre la influencia a largo plazo de una gran deuda pública en el crecimiento económico: una gran deuda pública tiende a reducir el


crecimiento de la producción potencial de un país porque desplaza capital privado, aumenta la ineficiencia derivada de los impuestos y obliga al país a reducir el consumo para pagar su deuda exterior.

e.

El gran debate presupuestario de 1999-2000 En Estados Unidos

Supongamos que un país descubriera que tiene de pronto 3 billones de dólares ¿Qué haríamos con el dinero? Podríamos dedicarlo a mejorar la educación o el medio ambiente o a construir una red ferroviaria de alta de alta velocidad o podríamos pensar que es importante elevar la renta de los pobres o crear un fondo para los países en vías de desarrollo. Algunos utilizarían el dinero para reforzar la seguridad social y mejorar la atención sanitaria de los ancianos. Podríamos llegar a la conclusión de que el dinero pertenece

a los contribuyentes y decidir bajar

considerablemente los impuestos o podríamos quedarnos simplemente con los fondos y reducir la deuda pública.

Sorprendentemente, no se trata de una cuestión académica. Es exactamente el feliz dilema en que se encontró Estados Unidos en 2000. Una década de rígidas normas sobre el gasto y de reducción de los impuestos, varias subidas de los impuestos (especialmente de las de 1990 y 1993) y una economía dinámica provocaron un cambio radical en el panorama presupuestario. A principios de 2000, la congressional budget office previo que en la década siguiente (en la que los programas crecerían al mismo ritmo que la inflación) el superávit presupuestario federal acumulado seria de 3,1 billones de dólares. Este total estaba formado por 2,3 billones de superávit de


la seguridad social y 0,8 billones de superávit presupuestario (excluida la seguridad social) el nuevo superávit provoco un virulento debate sobre las prioridades fiscales del país. El presidente Clinton y el candidato demócrata a la presidencia. Al Gore propusieron retener la mayor parte del superávit y dedicarlo a eliminar la deuda pública. El candidato republicano de la presidencia George W. Bush contraataco con propuestas para eliminar el superávit presupuestario de 0,8 billones bajando radicalmente los impuestos. ¿Qué era lo que verdaderamente se debatía? En economía siempre debemos mirar detrás de las cifras monetarias y analizar la repercusión en las variedades reales. Una importante diferencia es que el cómo, el qué y él para quien sean decididos por el gobierno o por el sector privado.

Un superávit permite al gobierno utilizar los ingresos fiscales para financiar nuevos programas como un aumento de la asistencia sanitaria, unos programas de prestaciones más generosos a unos sistemas de defensa antimisiles. En cambio, una reducción de los impuestos pone las decisiones sobre la asignación de los recursos en manos de los particulares. Los recursos podrían destinarse a comprar alimentos, ropa y un automóvil usado si las reducciones de los impuestos beneficiaran a las personas de renta baja o yates, BMW y segundas viviendas si las reducciones de los impuestos beneficiaran a los ricos.

En segundo lugar el resultado del debate tiene importantes explicaciones para el ahorro nacional. Recuérdese que el ahorro nacional tiene dos componentes: el ahorro privado y el ahorro público. Supongamos que el gobierno reduce los


impuestos en 1 billón de dólares. Manteniéndose todo lo demás constante esa medida reduciría el ahorro público en 1 billón. Pero como es probable que la propensión marginal a ahorrar con las reducciones de los impuestos sea muy inferior a la unidad, es probable que el ahorro privado solo aumente en una pequeña proporción del billón de dólares. El ahorro nacional total podría disminuir en los diez años en 800.000 o 900.000 millones de

dólares si se adapta por reducir los

impuestos.

La tercera diferencia se refiere a la distribución de la renta. Las grandes reducciones de los impuestos van destinadas principalmente a los hogares de renta alta. Por ejemplo, la propuesta del congreso de 1999 y va bajar los impuestos del 1 por 100 superior de los hogares una media de 54.000 dólares al año. En cambio, los impuestos de los hogares del 60 por 100 inferior disminuiría en promedio 175 $ y los impuestos de los grupos de renta más baja (que no pagan impuestos sobre la renta) no bajarían nada.

¿Es el gran debate fiscal de 1999-2000 un simple revuelo que no significa nada? en absoluto. Ay mucho en juego en el resultado, que afecta al ahorro nacional, a la distribución de la ente y al reparto de la producción entre el sector público y el sector privado.


B. LA ESTABILIZACION DE LA ECONÓMICA

Mientras que estados unidos ha disfrutado de un periodo de crecimiento económico, así como unos bajos niveles de desempleo y de inflación que son la envidia del mundo, otros países no han sido tan afortunados. Europa y Japón se han visto sumidos en una recesión que ha durado 10 años y en la que las tasas de desempleo han sido altas. Las economías del Este asiático vieron como su milagro se venía abajo temporalmente como consecuencia de las convulsiones de los mercados financieros. La economía del mercado de Rusia ha visto poco más que inflación y disminución de la producción desde 1990. Aunque la inflación se ha apaciguado en la mayoría de los países, pocos pueden olvidar las desenfrenadas subidas de los precios de los años 70 y principios de los 80. Nadie puede predecir si y cuando golpear de nuevo un virulento ciclo económico.

Sigue siendo, pues, fundamental encontrar medidas que den con el justo medio entre un desempleo demasiado alto y una inflación inaceptable. Hemos visto que la senda de la producción y de los precios viene determinada por el juego de la oferta y la demanda agregada. Pero las medidas para estabilizar el ciclo económico deben actuar principalmente a través de su influencia en la demanda agregada. En otras palabras, los gobiernos pueden luchar contra las recesiones o frenar la inflación principalmente utilizando sus instrumentos monetarios y fiscales para influir en el crecimiento de la demanda agregada.


Estas observaciones dejan sin respuesta dos preguntas fundamentales.: ¿Cuál es la mejor división del trabajo entre la política monetaria y la fiscal para estabilizar la economía? ¿Es posible que los responsables de la política monetaria y fiscal hagan más daño que bien tratando de estabilizar la economía?

1. LA INTERDEPENDENCIA DE LA POLÍTICA MONETARIA Y LA POLÍTICA FISCAL

En el caso de una gran economía como Estados Unidos o Europa, la mejor combinación de la política monetaria y la fiscal depende de dos factores: la necesidad de gestionar la desanda y la combinación deseada de medidas fiscales y monetarias.

a. La gestión de la demanda

El principal factor que hay que considerar en la gestión del ciclo económico es la situación general de la economía y la necesidad de ajustar la demanda agregada. Cuando la economía está estancándose, puede utilizarse la política monetaria y la fiscal para estimularla y fomentar la recuperación económica. Cuando amenaza una inflación, la política monetaria y la fiscal pueden ayudar a frenar la economía y a apagar los incendios inflacionistas. Se trata de ejemplos de gestión de la demanda,


expresión que se refiere a la utilización activa de la política monetaria y la fiscal para influir en el nivel de demanda agregada.

Supongamos, por ejemplo, que la economía está entrando en una grave recesión. La producción es baja en relación con su potencial. ¿Qué puede hacer el gobierno para reavivar la economía? Puede aumentar la demanda agregada incrementando el crecimiento del dinero o el gasto presupuestario o ambas cosas al mismo tiempo. Una vez que la economía a respondido al estimulo monetario y fiscal, el crecimiento de la producción y el empleo aumenta y el desempleo disminuye. (¿Qué medidas podría tomar el gobierno durante los períodos inflacionistas?). Veamos cuáles son las virtudes y los defectos relativos de la política monetaria y de la fiscal.

 ¿Qué es la Política Fiscal? La política fiscal es una rama de la política económica que configura el presupuesto del Estado, y sus componentes, el gasto público y los impuestos como variables de control para asegurar y mantener la estabilidad económica, amortiguando las oscilaciones de los ciclos económicos y contribuyendo a mantener una economía creciente, de pleno empleo y sin inflación alta.

La política fiscal, cumple la función estabilizadora, trata de conseguir la estabilidad del sistema económico y evitar los desequilibrios y provocar los ajustes necesarios


en la demanda agregada para superar en cada caso las situaciones de inflación o desempleo.

 ¿Es importante la política fiscal? En las tres últimas décadas, la política fiscal ha perdido una gran parte de su atractivo para los responsables de la política económica y los macroeconomistas cono instrumento de estabilización. En las primeras fases de la revolución keynesiana, los macroeconomistas hacían hincapié en que la política fiscal era la solución más poderosa y equilibrada para gestionar la demanda. Poco a poco quedaron patentes sus defectos. Se debían al momento oportuno para aplicarla, a la política y a la teoría macroeconómica.

Uno de los problemas que plantea se halla en que el período de tiempo que transcurre entre la perturbación cíclica y la respuesta efectiva es largo y está aumentando. En primer lugar, los economistas tardan en darse cuenta de que se ha llegado a un punto de giro cíclico. Además del desfase en el reconocimiento, también existe un desfase en la respuesta, que va desde el momento en que el Presidente decide qué hacer hasta que el Congreso debate y aprueba la medida. Por último, incluso aunque se modifiquen los impuestos o el gasto, existe un desfase en la eficacia antes de que responda la economía.

Aunque los desfases en el reconocimiento, la respuesta y la eficacia están presentes tanto en el caso de la política monetaria como en el de la fiscal, en el caso de la


política fiscal el desfase en la respuesta puede ser tan largo que resulte inútil para estabilizar la economía. En Estados Unidos, el desfase en la respuesta se ha alargado en los últimos años, ya que los procedimientos presupuestarios del Congreso se han vuelto más complejos: existe un desfase de casi un año entre las recomendaciones del Presidente y las medidas finales del Congreso.

Otro problema de la política fiscal se halla en que resulta más fácil bajar los impuestos que subirlos y aumentar el gasto que reducirlo. Durante la década de 1960, el Congreso de Estados Unidos aprobó encantado las reducciones de los impuestos de Kennedy y Johnson. Dos años más tarde, cuando la expansión provocada por la guerra de Vietnam avivó las presiones inflacionistas, era necesario tomar medidas contractivas. Pero el Presidente Johnson y el Congreso sólo intervinieron cuando la inflación ya había aumentado. Asimismo, el Presidente Bush tuvo que luchar denodamente para conseguir que el Congreso aprobara una subida relativamente pequeña de los impuestos dentro de un conjunto de medidas adoptadas en 1990 para reducir el déficit e incluso este pequeño paso le perjudicó enormemente dentro del Partido Republicano y contribuyó a su derrota en 1992. El Presidente Clinton hizo una poderosa campaña en 1993 para reducir el déficit subiendo los impuestos: esta medida tardó un año en llevarse a cabo y enfureció a muchos cuyos impuestos subieron.

Por otra parte, la política fiscal puede no dar tan buen resultado cono antes pensaban los macroeconomistas, ni siquiera cuando se pone en marcha


rápidamente. Por ejemplo, muchos economistas solían defender el recorte temporal de los impuestos durante las recesiones y su subida temporal cuando la economía se recalentaba y se avecinaba una inflación. Sin embrago, algunos estudios indican que los consumidores

se dan cuenta de que los cambios de los impuestos son

temporales y, por tanto, no alteran mucho sus patrones de gasto, ya que los cambios temporales de los impuestos apenas afectan a la renta permanente, es decir, a la renta que tienen a lo largo de toda su vida.

 ¿Qué es la Política Monetaria? La política monetaria es una política económica que usa la cantidad de dinero como variable de control para asegurar y mantener la estabilidad económica. Para ello, las autoridades monetarias usan mecanismos como la variación del tipo de interés, y participan en el mercado de dinero.

i. Objetivos  Estabilidad del valor del dinero  Plena ocupación (mayor nivel de empleo posible)  Evitar desequilibrios permanentes en la balanza de pagos

ii.Eficacia de la política monetaria. La política monetaria actúa mucho más indirectamente en la economía que la política fiscal. Mientras que una política fiscal expansiva en realidad compra bienes y servicios o pone renta en manos de los consumidores y de las empresas, la política


monetaria afecta al gasto alterando los tipos de interés, las condiciones crediticias, los tipos de cambio y los precios de los activos. En los primeros años de la revolución keynesiana, algunos macroeconomistas dudaban de la eficacia de la política monetaria: algunos decían que “la política monetaria era como empujar una cuerda». Sin embargo, en las dos últimas décadas este recelo ha desaparecido, ya que la Reserva Federal ha demostrado que es capaz de frenar o de acelerar la economía.

La Reserva Federal está en condiciones mucho mejores que los responsables de la política fiscal para gestionar la política de estabilización. Sus economistas profesionales pueden reconocer las variaciones cíclicas tan bien como cualquiera. Y pueden actuar rápidamente cuando es necesario. Por ejemplo, el 28 de enero de 1994, el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció que la economía estaba creciendo sorprendentemente deprisa a finales de 1993; sólo una semana más tarde, el Fed intervino para frenarla subiendo los tipos de interés por primera vez desde hacía cinco años. Este episodio contrasta claramente con el endurecimiento de la política fiscal durante 2 años en la guerra de Vietnam. Un ingrediente clave de la política del Fed es su independencia, y el Fed ha demostrado que puede soportar las quejas que suscitan las decisiones políticamente impopulares que toma cuando son necesarias para frenar la inflación. Y como hemos señalado antes, lo más importante es que desde el punto de vista de la gestión de la demanda, la política monetaria puede hacer o deshacer cualquier cosa que pueda lograr la política fiscal.


Naturalmente, para estabilizar la economía, el banco central tiene que aplicar la cantidad correcta de estímulo o de restricción monetaria. La Tabla 34-4 muestra estimaciones recientes de la influencia cuantitativa de la política monetaria en la economía en diferentes modelos macroeconómicos. En este estudio se estima el efecto que produce en la economía de Estados Unidos un aumento de la oferta monetaria de un 4 por 100 por encima de la oferta monetaria de una proyección básica y el mantenimiento por tiempo indefinido de la oferta monetaria en ese nivel.

Los resultados indican que el PIB real responde al principio significativamente a un aumento de la oferta monetaria. En cambio, el incremento del nivel de precios es lento: menos de un quinto del aumento que experimenta el PIB nominal en el año 1 se refleja en los precios. Según las simulaciones de los modelos, al final de los 5 años la mayor parte del aumento del PIB nominal se refleja en los precios y no en la producción real. Los modelos confirman la predicción keynesiana de que los salarios y los precios reaccionan lentamente a las variaciones de la oferta monetaria, pero también indican que la economía se comporta cada vez más como una economía clásica a largo plazo.

¿Cómo podrían utilizar las autoridades monetarias estos resultados estadísticos? Supongamos, por ejemplo, que el banco central predice que el PIB real crecerá un 4 por 100 el próximo año y que cree que lo máximo que puede mantener la economía sin correr el riesgo de provocar una inflación inaceptable es una tasa de crecimiento


del 3 por 100. ¿Cuánto habría que reducir la oferta monetaria para frenar la tasa de crecimiento del PIB real un punto porcentual? Algo más de un 4 por 100.

Naturalmente, la utilidad de esos cálculos depende de que las correlaciones estadísticas existentes en el pasado sigan siendo ciertas en el futuro. Los economistas monetaristas

hacen hincapié en

que los efectos de la política

monetaria son inciertos y que pueden cambiar con el tiempo a medida que evoluciona la economía. Por ejemplo, cuando la economía está cada vez más expuesta al comercio exterior, la influencia de la política monetaria en las exportaciones netas cobra más importancia, al tiempo que la liberalización financiera reduce su influencia en la vivienda y en otros sectores interiores.

La situación actual de la política fiscal y monetaria puede resumirse de la forma siguiente: En Estados Unidos, actualmente la Reserva Federal estabiliza la economía principalmente por medio de la política monetaria. Pocos dudan de su eficacia en la determinación de la demanda agregada, si bien sus efectos se dejan sentir con largos y variables retardos. Actualmente, la política fiscal se utiliza poco en Estados Unidos para estabilizar la economía debido a los largos retardos y a las dificultades políticas para que tenga éxito su aplicación.

Tabla 34-4. EFECTO ESTIMADO DE LA POLÍTICA MONETARIA EN LA PRODUCCIÓN Y EN LOS PRECIOS.


En un estudio de ocho modelos econométricos se examinó la influencia de la política monetaria. En cada caso, se introdujo en una versión básica del modelo una perturbación consistente en elevar la oferta monetaria un 4 por 100 en el año 1 y mantenerla en ese nivel en los siguientes. En la tabla se muestran las estimaciones de la respuesta media de los modelos. Obsérvese la poderosa respuesta inicial de la producción real a un cambio de la política monetaria: la respuesta máxima se produce en el año 3. La influencia en el nivel de precios se va acumulando gradualmente debido a la respuesta tendencial de la conducta de los precios y los salarios. Obsérvese que la influencia en el PIB nominal es menos que proporcional al crecimiento del dinero incluso después de 5 años. (Fuente: Ralph C. Bryant, Peter Hooper y Gerald Holtham,

“Consensos and

Diversity in the Model Simulations», en Ralph Bryant y otros)

DINERO, PRODUCCIÓN Y PRECIOS Respuesta de la variable afectada a una variación de la oferta monetaria del 4% (variación porcentual de la variable afectada con respecto a la senda de referencia) Variable afectada PIB real Precios PIB nominal

de

Año 1

Año 2

Año 3

Año 4

Año 5

0,9

1,1

1,2

1,1

0,8

0,2

0,7

1,1

1,5

1,8

1,1

1,8

2,3

2,5

2.7


b. La combinación de medidas fiscales y monetarias El segundo factor que afecta a la política fiscal y monetaria es la combinación (le medidas fiscales y monetarias deseadas, que se refiere al poder relativo de las medidas fiscales y monetarias y a su influencia en los diferentes sectores de la economía. Un cambio de la combinación de medidas fiscales y monetarias es un enfoque que endurece una política y suaviza la otra de tal forma que la demanda agregada y, por tanto, la producción total permanecen constantes. Se basa esencialmente en la idea de que la política fiscal y la monetaria son sustitutivas en la gestión de la demanda. Pero aunque pueden utilizarse distintas combinaciones de medidas monetarias

y fiscales para estabilizar la economía, estas producen

diferentes efectos en la composición de la producción. Modificando la combinación de impuestos, gasto público y política

monetaria, los gobiernos pueden alterar la

proporción del PIB dedicada a la inversión empresarial, al consumo, a las exportaciones netas y a las compras de bienes y servicios por parte del Estado.

c. Efecto de un cambio de la combinación de medidas monetarias y fiscales.

Para comprender los efectos de un cambio de la combinación de medidas fiscales y monetarias, examinemos un conjunto específico de medidas. Supongamos que el gobierno reduce el déficit presupuestario público en 100.000 millones de dólares y que un aumento del crecimiento monetario contrarresta exactamente el efecto restrictivo de las medidas fiscales. Este conjunto de medidas es similar al que adoptó Clinton en 1993 para reducir el déficit junto con una política monetaria que


contrarrestó la rémora derivada de la subida de los impuestos y de la reducción del gasto público.

Podemos estimar el efecto utilizando un modelo económico cuantitativo, como el complejo modelo a largo plazo de Estados Unidos de DRI'-. La Tabla 34-5 muestra los resultados de este experimento. Se observan dos interesantes rasgos: en primer lugar, la simulación indica que un cambio de la combinación de medidas fiscales y monetarias alteraría realmente la composición del PIB real. Aunque el déficit disminuye en 100.000 millones de dólares, la inversión empresarial aumenta en 30.000 millones. La inversión en vivienda también aumenta al bajar los tipos de interés. Al mismo tiempo, el consumo personal disminuye, liberando recursos para la inversión. Esta simulación muestra que una modificación de la combinación de medidas fiscales y monetarias puede alterar la composición de la producción.

La simulación contiene un resultado especialmente interesante: las exportaciones netas aumentan mucho más que el gasto en vivienda o la inversión empresarial en capital fijo, debido a la enorme depreciación del dólar provocada por la bajada de los tipos de interés. Aunque este resultado es claramente sensible a la reacción de los mercados financieros y de los tipos de cambio al conjunto de medidas para reducir el déficit, induce a pensar que algunos de los populares análisis del efecto de ese conjunto de medidas pueden ser engañosos. Muchos analistas han afirmado que un conjunto de medidas para reducir el déficit influiría significativamente en la inversión empresarial interior y en la productividad. Sin embargo, en la medida en que la


reducción de

los déficit ayude principalmente a las exportaciones netas y a la

vivienda, es probable que el crecimiento de la productividad aumente relativamente poco. Según el modelo DRI, la reducción del déficit presupuestario en 100.000 millones elevará la tasa de crecimiento de la producción potencial de 2,3 por 100 al año a 2,6 en un período de 10 años. Tal vez la pequeña magnitud de los resultados explique por qué es tan difícil aunar las voluntades políticas para reducir el déficit. Tabla 34-5. LA MODIFICACIÓN DE LA COMBINACIÓN DE MEDIDAS FISCALES Y MONETARIAS. ¿Qué consecuencias tendría una modificación de la combinación de medidas fiscales y monetarias en Estados Unidos? Esta simulación supone que el déficit federal se reduce en 100.000 millones de dólares subiendo los impuestos sobre las personas y reduciendo los gastos civiles federales, al tiempo que el banco central utiliza la política monetaria para mantener el desempleo en la misma trayectoria. La simulación toma la media de las variaciones con respecto a la senda establecida como base para el período 1990-1999. (Fuente: Simulación basada en el modelo DRI de la economía de Estados Unidos.) Variación de la producción Sector Sectores de inversión •

Inversión interior privada bruta

(m. m. $, precios de 1999) 132 48

 Vivienda

18

 Inversión empresarial fija

30

Exportaciones

83


Sectores de consumo -106

• Compras de bienes y servicios por parte del -68 Estado 38 • Gastos personales de consumo Pro memoria:

26

• Variación del PIB real -100 • Variación del déficit federal

d. Distintas combinaciones en la práctica La combinación de medidas fiscales y monetarias se ha debatido vehementemente en la política económica de Estados Unidos. He aquí dos grandes alternativas.

Política fiscal suave-política monetaria dura. Supongamos que la economía tiene inicialmente una baja inflación y un nivel de producción igual al potencial. Un nuevo presidente decide que es necesario aumentar considerablemente el gasto destinado a defensa sin subir los impuestos. Esta medida elevaría por sí sola el déficit presupuestario y la demanda agregada. En esta situación, el banco central se inclinaría por endurecer la política monetaria para impedir que la economía se recalentara. El resultado sería una subida de los tipos de interés reales y una apreciación del tipo de cambio de la moneda. La subida de los tipos de interés reduciría la inversión y la apreciación de la moneda reduciría las exportaciones netas. El efecto neto sería, pues, la expulsión de inversión interior y de exportaciones


netas como consecuencia del incremento del gasto de defensa. Esta política se siguió en Estados Unidos a principios de los años ochenta.

Política fiscal dura-política monetaria suave. Supongamos que a un país le preocupa su baja tasa de ahorro nacional y desea elevar la inversión con el fin de aumentar el stock de capital y elevarla tasa de crecimiento de la producción potencial. Para poner en práctica este enfoque, el país podría subir los impuestos sobre el consumo y reducir las transferencias con el fin de reducir la renta disponible y, por tanto, el consumo (política fiscal dura). Esta medida iría acompañada de una Política monetaria expansiva para bajar los tipos de interés y aumentar la inversión, reducir el tipo de cambio y expandir las exportaciones netas. Eso fomentaría la inversión privada al aumento del ahorro público. Esta era la idea económica del presidente Clinton que se plasmo en la ley presupuestaria de 1993 y que genero el superávit presupuestario al final de la década.

2. ¿REGLAS FIJAS O DISCRECIÓN?

Hemos visto que la política fiscal y la monetaria pueden estabilizar en principio la economía. Muchos economistas creen que los países deben tomar medidas en la práctica para reducir las oscilaciones del ciclo económico. Otros dudan de nuestra capacidad para predecir los ciclos y tomar las medidas oportunas en el momento oportuno por las razones oportunas; este segundo grupo llega a la conclusión de que


no se puede confiar en que el gobierno adoptará una buena política económica, por lo que debe limitarse estrictamente su libertad para intervenir.

Por ejemplo, los conservadores fiscales temen que sea más fácil para el Congreso aumentar el gasto y bajar los impuestos que lo contrario. Eso significa que es fácil aumentar el déficit presupuestario durante las recesiones, pero mucho más difícil dar un giro y reducirlo durante las expansiones, como exigiría una política fiscal anticíclica. Por ese motivo, los conservadores han intentado varias veces limitar la capacidad del Congreso para asignar nuevos fondos o aumentar el déficit.

Al mismo tiempo, a los conservadores monetarios les gustaría atar de pies y manos al banco central y obligarlo a fijar un objetivo para el crecimiento monetario o para la inflación. Ese enfoque tiene por objeto eliminar la incertidumbre sobre la política económica y aumentar la credibilidad del banco central como luchador contra la inflación.

En un plano más general, el debate sobre las «reglas o la discreción» se reduce a saber si la incertidumbre y la posibilidad de que se recurra abusivamente a tomar decisiones que no están ujetas a restricción alguna anulan las ventajas de la flexibilidad

para

tomar

decisiones.

Quienes

creen

que

la

economía

es

inherentemente inestable y compleja y que los gobiernos generalmente toman decisiones prudentes se sienten cómodos otorgando a los responsables de la política económica un elevado grado de discreción para reaccionar enérgicamente con el fin


de estabilizar la economía. Quienes creen que el gobierno constituye la principal fuerza desestabilizadora de la economía y que es propenso a ser egoísta y a errar en sus valoraciones se muestran partidarios de atar de pies y manos a las autoridades fiscales y monetarias.

a. ¿Debe limitarse la capacidad presupuestaria del Parlamento? Cuando comenzaron a aumentar los déficit en Estados Unidos durante la década de 1980, muchas personas sostenían que el Congreso carece del autocontrol necesario para impedir que el gasto crezca excesivamente y que aumente la deuda pública. Una de las propuestas formuladas por los conservadores fue una enmienda constitucional que exigiera un presupuesto equilibrad. Esa enmienda fue criticada por los economistas porque sería difícil utilizar la política fiscal para luchar contra las recesiones. Hasta ahora ninguna de las enmiendas constitucionales propuestas ha sido aprobada por el Congreso.

Éste aprobó en su lugar una serie de leyes presupuestarias para limitar el gasto y reducir los impuestos. El primer intento fue la ley Gramm-Rudman de 1985, que obligaba a reducir el déficit en una determinada cantidad todos los años y ponía 1991 como fecha límite para equilibrar el presupuesto. Si el congreso no era capaz de cumplir el objetivo cuantitativo, debían recortarse automáticamente todos los gastos.

Los resultados se quedaron muy lejos del mandato del congreso. La ley GrammRudman entro en vigor a finales de 1985. Pero no se cumplieron los ambiciosos


objetivos marcados en ella en relación con el déficit. Se enmendó en 1987, por el control de los déficit resulto inviable e ineficaz. En 1990 se sustituyeron los objetivos por una serie de limitaciones del gasto. Estas limitaciones se incorporaron a la ley presupuestaria de 1993 y restringieron rigurosamente el crecimiento de los programas discrecionales (que comprenden la defensa y los programas civiles, como la educación, las ciencias y la administración pública, excluidos los de prestaciones basadas en brechas adquiridas). Las leyes presupuestarias de 1993 y 1997 exigieron que los programas discrecionales disminuyeran un cuarto en términos reales en el periodo 1993-1998.

El otro cambio importante introducido en las enmiendas de 1990 e incluidos en las leyes de 1993 y de 1997 es un sistema de pagos a cargo de los ingresos corrientes, según la cual el congreso debe encontrar los ingresos necesarios para pagar cual nuevo programa de gasto. Esta disposición impone una restricción presupuestaria al congreso, exigiendo que los costes de los nuevos programas se reconozcan explícitamente bien subiendo los impuestos, bien reduciendo el gasto en otras áreas.

¿Qué efectos han producido las restricciones presupuestarias impuestas al congreso? Los expertos fiscales creen que las leyes presupuestarias impusieron una significativa disciplina fiscal, ayudaron a reducir el déficit en los años 90 y acabaron produciendo un superávit a partir de 1998. Pero cualquier ley que apruebe el congreso puede ser modificada por él cuando cambian las circunstancias. Cuando el déficit se convirtió en un superávit y desapareció la urgencia de reducirlo, los


responsables de la política económica comenzaron a soslayar las limitaciones anteriores del gasto con trucos como “gasto de emergencia” en conceptos predecibles como el censo. El papel d las leyes presupuestarias en una era de superávit sigue siendo una cuestión controvertida.

b. ¿Deben fijarse unas reglas monetarias para el banco central? Tradicionalmente, las reglas fijas se han defendido argumentando que la economía privada es relativamente estable y que es probable que la política económica la desestabilice en lugar de estabilizarla. Las reglas fijas atan, además, de píes y manos a los bancos centrales, en caso de que se sientan tentados a expandir la economía antes de las elecciones y a crear un ciclo económico político. Los macroeconomistas

modernos

señalan,

además,

el

valor

que

tiene

poder

comprometerse de antemano a seguir una determinada política. Si el banco central puede comprometerse a seguir una regla no inflacionista, las expectativas del publico se adaptaran a esta regla y es posible que desaparezcan las expectativas inflacionistas.

c. Fijación de un objetivo para la inflacion Los bancos centrales han enfocado de muchas formas la política monetaria en las últimas décadas. Van desde los enfoques sumamente discrecionales que coordinan las medidas monetarias y fiscales bajo la dirección del gobierno hasta los enfoques muy mecanizados con objetivos fijos para la oferta monetaria o para las reservas bancarias.


Uno de los acontecimientos más importantes de la última década ha sido la tendencia de muchos países a fijar un objetivo para la inflación. La fijación de un objetivo para la inflación consiste en anunciar un objetivo oficial para la tasa de inflación y declarar explícitamente que la meta primordial de la política monetaria es mantener la inflación en nivel bajo y estable. La fijación de un objetivo mas o menos estricto para la inflaciones e ha adoptado en muchos países industrializados, entre los cuales de encuentran Canadá, gran Bretaña, Australia y nueva Zelanda. Por otra parte, el tratado que autorizó el nuevo banco central europeo fijo como principal objetivo del BCE la estabilidad de los precios, aunque no exigía formalmente la fijación de un objetivo para la inflación. Algunos economistas y legisladores estaba defenci3endo también este enfoque es EE.UU. la fijación de este objetivo implica lo siguiente:

El gobierno o el banco central anuncia que la política monetaria luchara para

mantener la inflación en unas cifras cercenas a un objetivo especificado numéricamente.

El objetivo generalmente es un intervalo, por ejemplo, entre 1 y 3 x 100 al año

más que la estabilidad literal de los precios. Generalmente el gobierno fija como objetivo una tasa de inflación tendencial o subyacente como el IPC excluidos los predios de los alimentos y de la energía,, que son muy variables y sin tener en cuenta la influencia de los impuestos que elevan los precios.


La inflación es el objetivo primordial o fundamental de la política económica a

medio y largo plazo. Sin embargo los países siempre dejan abierta la posibilidad de establecer objetivos de estabilización a corto plazo, especialmente a lo que se refiere a la producción, el desempleo, la estabilidad financiera y el tipo de cambio. Estos objetivos acorto plazo reconocen que las perturbaciones de la oferta puedan afectar a la producción y al desempleo y que puede ser deseable alejarse temporalmente de l objetivo fijado para la inflación con el fin de evitar un desempleo o una perdida de producción excesivos.

Los partidarios de fijar un objetivo para la inflación señalan sus numerosas ventajas. Si ya no existe una disyuntiva a largo plazo entre el desempleo y la inflación, es razonable fijar un objetivo para la inflación que maximice la eficiencia del sistema de precios.

C. PERSPECTIVAS ECONOMICAS EN EL NUEVO SIGLO

Es mucho lo que esta en juego en el crecimiento económico. Ahora que comienza el siglo XXI, es bueno recordar las sorprendentes palabras de Paul Krugman, profesor del Mit:


La productividad no lo es todo, pero a largo plazo loes casi todo. La capacidad de un país para mejorar su nivel de vida en el paso del tiempo depende casi y enteramente de su capacidad para elevar la producción por trabajador.

Conseguir un alto y creciente nivel de vida para lo residentes de un país es uno de los objetivos fundamentales de la política macroeconómica. Dado que el nivel actual de renta real refleja la evolución del crecimiento de la productividad podemos medir el éxito relativo del crecimiento pasado examinando el PIB per cápita de diferentes países. En la tabla n°34 se compran las rentas util izando tipos de cambio basados en paridad del poder adquisitivo que miden el poder adquisitivo del pode (la cantidad de bienes y servicios que se pueden comparar con) las diferentes monedas nacionales. Evidentemente, el crecimiento de EEUU ha sido satisfactorio en el pasado. Tal vez lo más preocupante en los últimos años sea que el crecimiento del nivel de vida no se ha repartido por igual en la población. Cuando se analizan las tasas de crecimiento, las cifras suelen parecer diminutas. Una política fructífera solo podría elevar la tasa de crecimiento de un país un punto porcentual al año (recuerde el efecto estimado de un conjunto de medida para reducir el déficit del apartado anterior). Pero esa cifra es importante cuando se trata de un largo periodo.

a. ¿Cómo pueden la política económica aumentar el crecimiento? El crecimiento de la producción por trabajador y del nivel de vida depende de la tasa de ahorro del país y de sus avances tecnológicos. El cambio tecnológico comprende


no solo los nuevos productos y procesos, sino también las mejoras de la gestión, así como la iniciativa empresarial y el espíritu de empresa.

Política Tecnológica: La consecución de mayores recursos destinados a la inversión en nueva y mejor tecnología, produce la obtención de nuevos métodos mejorados para producir bienes y servicios. Una innovación tecnológica permite obtener, con los recursos existentes, un aumento en la capacidad productiva de la economía. La inversión en centros de desarrollo científico y tecnológico, podrían obtener nuevos métodos de cultivo o el desarrollo de u nuevo fertilizante o herbicida puede lograr que con el empleo de una misma cantidad de trabajo y tierra se produzca una mayor cantidad de alimentos sin necesidad de reducir la cantidad de otros productos. Esta claro que los países que tienen una real política de apoyo al desarrollo tecnológico, son países que han logrado un desarrollo económico sostenido.

Inversión: En toda economía también se producen bienes de capital que contribuyen a la producción futura. La inversión privada incluye tres categorías: Inversión en planta y equipo de las empresas, Construcción habitacional y variación de inventarios. En la contabilidad nacional las dos primeras categorías se engloban bajo el capítulo común de "Formación Bruta de Capital".

b. El papel del Estado en el crecimiento económico.


La relación entre la economía y el Estado El papel sustancial del Estado en la sociedad actual es el de asegurar la obtención de los beneficios de las empresas, permitiendo la acumulación de capital por parte de unas pocas personas (en comparación a la gran masa trabajadora) y el conservarlo privadamente con tranquilidad. Como estos beneficios deben ser constantemente ampliados por la repetición del circuito de producción descrito en capítulos anteriores, el Estado debe asegurar las condiciones para que exista un crecimiento económico suficiente para lograr este objetivo. A esto se refieren los economistas actuales con la expresión “crear un ambiente de negocios”, un entorno social e institucional que favorezca la existencia de excedentes y les posibilite su retención en manos privadas. En lenguaje empresarial un sistema donde se garantice la propiedad privada de los medios de producción, las reglas de juego (leyes, decretos, políticas económicas) sean claras y con relativa permanencia, la justicia proteja lo que entienden sus derechos (la apropiación del excedente) y exista una cultura empresarial desarrollada.

Desde este punto de vista, no es posible considerar el sistema actual como un sistema económico únicamente privado. Esto no significa que no se cumplan los análisis y tendencias que hemos descrito con anterioridad, por el contrario no se puede explicar las fluctuaciones de la economía de la sociedad actual sin estas leyes. Pero sí significa que la economía capitalista basada en unidades empresariales no coordinadas

no se podría sostener sin las actividades de

protección, estimulación y socialización que realiza el Estado. Baste nombrar en


cada caso y a manera de ejemplo no taxativo el aseguramiento de los derechos de propiedad en sus diversas formas (para asegurar al empresario la apropiación de los excedentes creados por el trabajador), las actividades de investigación básicas y aplicadas (contribuyendo al progreso técnico tan necesario al capitalismo, realizando el Estado estas actividades no rentables en sí mismas) y la educación de la población (para reproducir la fuerza de trabajo en condiciones adecuadas al grado de progreso técnico alcanzado.)

Es totalmente cierto que en la sociedad actual Estado y empresarios no son la misma cosa. El capitalismo, a diferencia de los sistemas anteriores tales como el feudalismo y la esclavitud, es un nuevo sistema en el que la estructura económica no tiene acceso directo a los medios de violencia para imponer una coerción directa de acuerdo a sus intereses. En ese sentido en la sociedad actual existen una dimensión económica y una dimensión política que en determinados momentos de la vida de los países pueden entrar en tensión. La sociedad económica conforma un sistema en donde todos los elementos se relacionan y producen resultados que no se pueden explicar en forma aislada. Pero en la marcha normal del sistema y, más aun en los momentos de crisis, el Estado interviene en la organización social en representación de los grupos dominantes económicamente.


RESUMEN

a) Las consecuencias económicas de la deuda pública

1. Los presupuestos son sistemas que utilizan los gobiernos y las organizaciones para planificar y controlarlos gastos y los ingresos. Los presupuestos muestran un superávit (o un déficit) cuando los ingresos del estado son mayores (o menores) que sus gastos. La política macroeconómica depende de la política fiscal, que comprende la orientación global del gasto y los impuestos.

2.

Los economistas dividen el presupuesto efectivo en su componente estructural y

su componente cíclico. El presupuesto estructural calcula lo que recaudaría y gastaría el estado si la economía se encontrara en su nivel de producción potencial. El presupuesto cíclico tiene en cuenta la influencia del ciclo económico en los ingresos fiscales, los gastos y el déficit. Para evaluar la política fiscal, debemos prestar mucha atención al déficit estructural; los cambios del déficit cíclico son el resultado de los cambios de la economía, mientras que los déficit estructurales son una causa de los cambios de la economía.

3. La deuda pública representa los préstamos aculados pedidos por el estado a los particulares. Es la suma del déficit de años anteriores. Un útil indicador de su magnitud es el cociente entre la deuda y el PIB, que en el caso de EEUU ha tendido a aumentar durante las guerras y ha disminuir durante las épocas de paz. La década


de 1980 fue una excepción, pues este cociente aumento extraordinariamente durante este periodo.

4. A corto plazo, los economistas temen que el déficit público estructurales expulsen inversión. El grado de expulsión depende de los mercados financieros y de las relaciones internacionales, de los determinantes de la inversión y de cómo se financian los déficits. La mejor apuesta hoy es que, salvo en las profundas recesiones, el gasto publico expulsa una cantidad significativa de inversión nacional (tanto interior como exterior).

5. En la medida en que pidamos préstamo a otros países para consumir y comprometamos la prosperidad para devolver los intereses y el principal de esa deuda exterior, nuestros descendientes se encontraran, de hecho, con que tendrán que sacrificar consumo para pagar sus intereses y devolverla. Si dejamos a las futuras generaciones una deuda interior pero no varia el stock de capital, se producen diversos efectos internos. El proceso de grabar a Pedro para pagar a Pablo o de grabar a Pablo para pagar a Pablo puede introducir varias distorsiones microeconómicas en la productividad y en la eficiencia, pero no debe confundirse con deber dinero a otro país.

6. El crecimiento económico puede ser lento si la deuda pública desplaza capital. Este síndrome se produce cuando la gente sustituye capital o activos privados por deuda pública, reduciendo así el stock de capital privado de la economía. A largo


plazo un aumento de la deuda publica puede frenar el crecimiento de la producción potencial y del consumo debido a los costes de pagar los intereses de la deuda exterior y de devolverla, a la ineficiencia derivada de los impuestos necesarios para pagar dichos intereses y a la reducción de la acumulación de capital provocada por el desplazamiento de capital.

b) La estabilización de la economía

7. Los países han de hacer dos consideraciones cuando fijan la política monetaria y fiscal: el nivel adecuado de demanda agregada y la mejor combinación de medidas monetarias y fiscales.

La combinación de medidas fiscales y monetarias contribuye a determinar la composición del PIB. Una estrategia de elevada inversión exigiría un superávit presupuestario así como unos bajos tipos de interés reales.

8. Tras la revolución con Keynesiana, muchos economistas tenían muchas esperanzas puestas en la política de estabilización anticíclica. En la práctica, la política fiscal ha resultado ser una política engorrosa, debido especialmente a que es difícil subir los impuestos y reducir el gasto durante los periodos inflacionistas. Por consiguiente, para estabilizar la economía, EE.UU recurre actualmente casi exclusivamente a la política monetaria.


9.

¿Deben seguir los gobiernos unas reglas fijas o gozar de discreción? En la

respuesta interviene tanto la economía positiva como los valores normativos. Los conservadores suelen defender las reglas, mientras que los liberales suelen abogar por una sintonización perfecta para alcanzar los objetivos económicos. Mas básica es la cuestión que se refiere ala conveniencia o no de adoptar medidas activas y discrecionales para estabilizar o desestabilizar la economía. Los economistas suelen destacar la necesidad de adoptar medidas creíbles, ya se basen en reglas fijas o en un liderazgo sensato. Recientemente, los países han tendido a fijar un objetivo para la inflación, que es un sistema flexible basado en reglas que fija un objetivo para la inflación a medio plazo y permite al mismo tiempo tener flexibilidad a corto plazo cuando las perturbaciones económicas hacen que resulte demasiado costoso alcanzar un objetivo rígido.

c) Perspectivas económicas en el nuevo siglo

10.

Recuérdese la máxima: “la productividad no lo es todo, pero a largo plazo lo

es casi todo”. La capacidad de un país para mejorar su nivel de vida con el paso del tiempo depende casi enteramente de su capacidad para mejorar sus tecnologías y el capital utilizado por la población trabajadora.

11. El fomento del crecimiento económico o también significa mejorar la tecnología. El principal papel del estado es garantizar la existencia de libres mercados, proteger


unos sĂłlidos derechos de propiedad intelectual, fomentar la competencia y financiar la ciencia bĂĄsica y la tecnologĂ­a.


 SAMUELSON, P. (2002). Economía. Madrid: Mc. Graw Hill  MARTHA ,P (2005). Economía.  Isabel P. (2004),Economía mundial.  www.google.com  www.wellingtoncabrera.blogger.


economia moderna