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CONTENIDO DEL PLAN DE AUTOPROTECCIÓN La Norma Básica de Autoprotección establece, en su Anexo II, el contenido mínimo de la documentación del Plan de Autoprotección, en el que se enumeran nueve Capítulos y tres Anexos, con sus correspondientes apartados. Sin embargo, en ningún momento la Norma describe, de forma clara, la información básica que se debe incluir en los diferentes apartados lo que, por otro lado, no es fácil hacerlo teniendo en cuenta la gran variedad de actividades que existen y la gran cantidad de información que habría que tener en cuenta. Independientemente de la información que se incluya en cada apartado, la persona encargada de redactar la documentación debería respetar dos consignas fundamentales: • La documentación tendrá que aportar información útil para los usuarios finales del Plan, especialmente para los Servicios de Emergencia. • La documentación debe ser de fácil comprensión no solo para el técnico que la ha redactado, sino para terceras personas que, probablemente, consulten la documentación en situaciones de emergencia. En muchas ocasiones, la documentación del Plan no cumple ninguna de las anteriores consignas, convirtiendo al Plan en algo difícilmente utilizable, tanto en el día a día como en el desarrollo de una emergencia. Con el fin de evitar esta falta de claridad, los técnicos deberían prestar especial atención al contenido de las siguientes partes de la documentación y destinar el tiempo necesario a analizar la información que se debe incluir en cada caso. DESCRIPCIÓN DE LAS INSTALACIONES La descripción de las instalaciones, tanto de las generales como las de Protección Contra Incendios, que se debe incluir en un Plan de Autoprotección no es igual que la que se requiere para la redacción de un proyecto de ingeniería. Por tanto, el hecho de incorporar en el Plan toda la información que se recoge en el proyecto implica, en la mayoría de las ocasiones, que la descripción de las instalaciones se convierta en una lista de datos técnicos difícilmente comprensibles, a no ser que se sea un especialista en las instalaciones. Además, la información realmente útil para los Servicios de Emergencia puede quedar escondida entre tanta información técnica.

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EVALUACIÓN DEL RIESGO La Evaluación del Riesgo es una de las partes más importantes y más complicadas de realizar de un Plan de Autoprotección. Es necesario tener muy clara la información que se debe incluir en este capítulo, para lo que es muy útil realizar un análisis previo, no solo de la configuración de la actividad, sino de su funcionamiento. A menudo se incluyen en este capítulo estudios muy extensos sobre las probabilidades de que ocurra un determinado accidente que no aportan ninguna información al Plan de Autoprotección. Evidentemente, la evaluación de riesgo debe ser completa y contemplar todos los posibles riesgos de la actividad, pero siempre teniendo presente que esa información debe ser de utilidad para los usuarios finales del Plan. Por ejemplo, se puede incluir todo el estudio sobre la probabilidad de que caiga un rayo sobre una determinada actividad, pero lo realmente importante es que estén claros los procedimientos que se deben activar para minimizar los efectos que puede causar el rayo. MANTENIMIENTO DE INSTALACIONES La Norma Básica de Autoprotección exige que, además de describir el mantenimiento preventivo de las instalaciones, se adjunte un cuadernillo donde queden reflejadas las operaciones de mantenimiento y las inspecciones de seguridad. Para un gran número de actividades, si no se organiza correctamente la información, este cuadernillo puede resultar inmanejable por el tamaño y el número de instalaciones de la misma. La información relevante de este capítulo debería ser el programa anual de mantenimiento, de forma que se pueda comprobar que las instalaciones están correctamente mantenidas a lo largo del año. No tiene sentido aportar las hojas de

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comprobación de un determinado trimestre cuando, con toda probabilidad, la revisión del Plan por parte de la Administración se realizará algunos meses después de la fecha de revisión que aparezca en el cuadernillo. PLAN DE ACTUACIÓN ANTE EMERGENCIAS El Plan de Actuación ante Emergencias es uno de los capítulos más importantes del Plan de Autoprotección y en el que es fundamental que la información contenida en el mismo no genere dudas al usuario del Plan. Por tanto, siempre se debería tener claro que cada Plan de Actuación es distinto y que no es válido incluir un plan genérico que sea imposible de implantar en la actividad. Una de las mayores confusiones que existen en este capítulo se produce a la hora de clasificar los accidentes. No se deben confundir los estados en los que se pueden encontrar los equipos de emergencia (alerta, alarma, intervención, apoyo…) con la clasificación de los accidentes (por ejemplo: conato, emergencia parcial y emergencia general). Confundir estos conceptos implica que, ya desde el inicio, el Plan se hace inabordable, ya que se empiezan a definir todo tipo de estados de actuación y fases del accidente, cuyo resultado es que los afectados por la emergencia no saben cuál es el procedimiento que deben seguir. El Plan de Actuación se puede complicar extraordinariamente si, además, para cada estado y cada fase, se definen las actuaciones de cada colectivo implicado en el accidente. De forma general, a la hora de diseñar un Plan de Actuación es necesario tener siempre en cuenta que debería ser lo más simple posible y que siempre se pueda llevar a la práctica. INFORMACIÓN DE LAS ACTIVIDADES CON REGLAMENTACIÓN SECTORIAL ESPECÍFICA La Norma Básica de Autoprotección respeta la existencia

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de una determinada normativa básica sectorial que impone obligaciones de Autoprotección frente a riesgos específicos, de forma que las disposiciones de la Norma tienen carácter supletorio para las actividades con esta normativa sectorial. Las entidades que deban aplicar la normativa básica sectorial no deberían olvidar que la Norma Básica de Autoprotección especifica obligaciones de Autoprotección frente a riesgos específicos. Por tanto, las personas encargadas de aplicar esta normativa específica tendrían que ser muy cuidadosas a la hora de decidir la información sectorial que es necesario incluir en los Planes, y tener claro la diferencia entre: • Información aportada por la normativa sectorial directamente relacionada con la Autoprotección de la actividad, la cual se tendría que incluir en el capítulo correspondiente de la documentación del Plan. • Información aportada por la normativa sectorial que puede tener consecuencias en la Autoprotección de la actividad, la cual se debe discutir si se debe incluir y de qué forma se debe incluir en la documentación del Plan. • Información aportada por la normativa sectorial relacionada exclusivamente con la operatividad normal de la actividad, que no se debería incluir en la documentación del Plan. Uno de los factores más importantes a la hora de redactar la documentación de un Plan de Autoprotección es saber qué información se va a incluir en cada apartado definido por la normativa. En la mayoría de las ocasiones, esta información será en función de diferentes variables relacionadas con la actividad, por lo que puede resultar muy complicado regular hasta este nivel de detalle el contenido de los Planes de Autoprotección. Luis Carmena Servert. Director Técnico. Fundación Fuego.

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