Page 7

abecé - SUPLEMENTO ESPECIAL DEL INSTITUTO REDES

07

INFORME

FALTAN RECURSOS Soyla Martah Ortega Sánchez Presidenta del directorio de la Sociedad de Beneficencia de Huancayo

De acuerdo a los planes, el primer piso de la casa hogar Sor Teresa de Calcuta está destinado a las oficinas administrativas, en el segundo piso deben funcionar los talleres y recién en el tercero los dormitorios de las menores. Por ahora, las chicas y sus hijos comparten un solo ambiente, amplio, del primer piso. Falta construir los demás pisos. Necesitamos el apoyo de la sociedad en su conjunto para ofrecer un mejor servicio y mejor calidad de vida para nuestras beneficiarias”.

Marianela es fiel concurrente del hogar de niñas y adolescentes Ana María Gelicich de El Tambo donde estudia corte y confección. Le gusta. Ya ha confeccionado ropa para su hijito. Va acompañada de su amiga y compañera Karol, otra adolescente que llegó desde Tarma con una historia similar. Un rompecabezas “¡Eres igual que tu madre, prostituta!”, es una de las frases que alguna vez le gritó su padre. Karol tiene 17 años. Al igual que Marianela, su verdadera identidad

A los 15 años, Karol se enteró que esperaba una hija. Tuvo que distanciarse de su padre. Tuvo que viajar en busca de sus tías. Su vida discurría entre Lima, Huancayo y Tarma. Dejó de estudiar. “Cuando mi bebé tenía ocho meses, iba al mercado a trabajar cargándola en la espalda. Tranquilita se dormía sobre los cartones”. Su hija ahora tiene dos años y tres meses. Es aquella niña que asomó por una puerta y luego desapareció en silencio. Karol llegó a esta casa luego de que un fiscal tomara conocimiento de su estado

Mi vida era antes un rompecabezas; ahora ese rompecabezas se está armando”.

3

4 digo: yo soy madre adolescente, yo tengo un bebé de un año y ocho meses”. Marianela mira con orgullo a su bebé, lo abraza y confiesa: “Mi hijo me acompaña en mis momentos de tristeza”. El hogar cuenta con el apoyo de un equipo de profesionales en medicina, nutrición y psicología para acompañar todo el proceso de reinserción a la sociedad. La casa

5 ayuda a las menores a establecer un proyecto de vida. Ayuda a promover nuevos aprendizajes y a desarrollar capacidades productivas. “Ellas tienen que ganar al tiempo para lograr el autosostenimiento. La idea es que salgan con trabajo. Una de las madres que salió de aquí ya tiene trabajo estable en una panadería conocida”, explica la coordinadora Edith Rimari.

ha sido cambiada por tratarse de una menor de edad. El infierno de Karol empezó a los quince días de edad, cuando murió su madre. Su padre se comprometió con otra señora con quien tuvo tres hijos, a quienes luego Karol tendría que mantener. “Mi papá me insultaba mucho. Y mi madrastra me pegaba. Una vez me pegó hasta mandarme al hospital. Peor que delincuente me pegaba. Todo mi cuerpo verde, hasta quedar inconsciente. Así llegué al hospital de La Oroya”, su memoria no puede borrar estos pasajes y hasta hoy tiene miedo de volverse a encontrar con su padre que “es muy malo y toma mucho y me hacía trabajar para mis hermanos menores y para él. Yo trabajaba de todo, vendiendo ropa usada, de todo”.

de abandono. “Aquí me siento tranquila —confiesa—. Los tutores son buenos. Aquí nadie me insulta”. Karol estudia industria del vestido. Y gracias al programa estatal ProJoven aprende gastronomía. Este año acabará el colegio. Aquella muchacha que en años idos creía que todo estaba perdido hoy está decidida a reconstruir su vida, gracias a la casa hogar cuyas paredes resplandecen con cuadros de flores y corazones pegados sobre la pared, una sala modesta con música para el alma y un entorno humano que inspira tranquilidad. Karol tiene una frase que resume su vida y la de sus compañeras: “Mi vida era antes un rompecabezas; ahora ese rompecabezas se está armando; el día que termine una carrera se habrá terminado de armar; ese es mi mayor sueño”●

Abecé 3  
Abecé 3  

Boletín publicado por el Instituto Redes.

Advertisement