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WANDERLUST Pasión por viajar

TÁMESIS Y UNA DESPEDIDA

EL DARIÉN UN MUNDO POR DESCUBRIR

LA CASA EN EL AIRE www.cotelcoac.org


ASOCIACIÓN HOTELERA Y TURÍSTICA DE COLOMBIA COTELCO CAPÍTULO ANTIOQUIA CHOCÓ Calle 29 No. 41-105 Oficina 304 Edificio S.O.H.O Teléfono: (4) 381 77 78

DIRECTORA EJECUTIVA Johana Martínez Martínez

COORDINADOR CONTABLE Y ADMINISTRATIVO Dora Echeverri Castrillón

PRESIDENTE JUNTA DIRECTIVA

ASISTENTE ADMINISTRATIVA Y FINANCIERA

Gonzalo Castaño Gil

Tatiana Londoño Galeano

VICEPRESIDENTE DE JUNTA DIRECTIVA

ANALISTA ADMINISTRATIVA

Juan Fernando Roldán

Alejandra Tamayo Tobón

MIEMBROS DE JUNTA DIRECTIVA

LÍDER DE FORMACIÓN Sandra Restrepo González

Daniel Piñeros Camacho Delfim Passos Pinheiro Diana Aguilar Palacio Guillermo Obregón Henao Isabel Laverde

COMUNICACIONES

RELATORES INVITADOS Cristian Marín Macías José Zapata Toro

comunicaciones@cotelcoac.org

Sara Muñoz Arboleda

ISSN: 2346-0458

Gloria de los Ríos Posada

Sergio Ríos Mena

PROFESIONAL RUEDA DE NEGOCIOS Karla Cardona Vallejo

PROFESIONAL EXPO Laura Pino Arias

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

Jaime Rincón Rincón

Guillermo Londoño Arango

Jorge Restrepo Palacio

Rina María Aguilar

Juliana Zuluaga Tamayo

DISEÑADOR GRÁFICO LÍDER DE EVENTOS

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EDITORA

Wilson Claros Ballesteros

Carolina Ramírez Velásquez

Martha Lucía Jaramillo

Cotelco Capítulo Antioquia-Chocó

Katerine Villa

José Jaime Díaz

Luis Gonzalo Giraldo

COMERCIALIZACIÓN

DISEÑO Misael Henao Garcia

© 2018 Revista Wanderlust es una publicación de Cotelco Capítulo Antioquia - Chocó y se reserva los derechos de autor sobre el material de la presente edición. Se prohíbe su reproducción parcial o total sin autorización. Las opiniones vertidas en los artículos no representan necesariamente las de la revista, de la editora o de Cotelco Capítulo Antioquia - Chocó. La empresa editora se reserva el derecho de aceptar o rechazar todo tipo de material publicitario, y no se hace responsable por el contenido, la forma o fondo de los avisos, incluido el uso de la fotografía, marcas y patentes. Impresa en Colombia por El Colombiano.


EDITORIAL 4

Narrar de forma detallada la maravilla de destinos turísticos que tienen Antioquia y Chocó ha sido la misión de Wanderlust. Llevar a cada uno de ustedes, nuestros lectores, a vivir una experiencia a través de los relatos, es nuestro principal impulso para lograr que marquen una ruta para que su próximo destino sea inspirado por cada artículo que cuidadosamente editamos para generar la curiosidad y el anhelo de embarcarse en una aventura turística. Pero queríamos algo más. ¿Quién no se emociona contanto sus experiencias de viaje una y otra vez?. Pensando en ello decidimos abrir nuestra primera edición de 2018 a los ciudadanos que quisieran narrar sus historias de viaje. Por eso nació el concurso #Los12Viajeros que motivaba a que todos aquellos que quisieran narrar un viaje, tuvieran el gusto de hacerlo a su manera. Nos llegaron relatos en notas de audio, en textos de whatsapp, archivos de word y en PDF en los que tímidamente los viajeros se arriesgaron a dejar en una página en blanco sus experiencias turísticas. Gracias a todos ellos por atreverse a contar y antojarnos con las anécdotas vividas en sus recorridos por Antioquia y Chocó. Ustedes, como nuestros destinos turisticos, nos inspiran para continuar con Wanderlust, pasión por viajar.

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TA MÉ S I S Y U N A DE S PE DI DA

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CON OCI E N DO E L MA R E N TI R G A N Á

E L DA R I É N U N MU N DO POR DE S CU BR I R !

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DI R E CTOR I O DE A F I LI A DOS


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CA PURG A N Á A PIE

CON E L R E CU E R DO LA TE N TE

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LÍNEA HOTELERA

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LA CA S A EN EL AIRE

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Cortesía Ecocartama

Cortesía Ecocartama

TÁMESIS Y UNA DESPEDIDA CRISTIAN MARÍN / COMUNICADOR

Quien escribe es el padrino, un servidor de esa pareja aventurera que se embarcó en el viaje de las argollas, el cura, vestido blanco y luna de miel. A ellos y a los más cercanos les compartí mi idea de una despedida de solteros menos convencional y nos fuimos para Támesis. Menos de tres horas y un peaje nos separaron de este rincón del suroeste antioqueño.

en una aventura apasionante y liberadora. Él es el referente de la aventura en “la tierra de siempre volver” y a él acudimos para hacer posible mi empresa de las despedidas de soltero no-ortodoxas. Al otro día, 7:00 am, comenzó la fiesta que cobraba un cover de 70 mil pesos.

Allí habíamos ido meses atrás a descubrir un destino poco conocido y con mucho por descubrir. Queríamos ser difusores de este tesoro lleno de aventuras y paisajes. Llegamos, como la primera vez, al Balcón Tamesino. Bueno, bonito y barato. 50 mil pesos la noche por pareja, más desayuno, son una buena carta de presentación de un lugar que se quiere dar a conocer a todos los que quieran virar por La Pintada a la derecha. El hotel está en el parque principal en una ubicación privilegiada para los visitantes. Llegamos y preguntamos por “Rodri”, el de Eco-Cartama, con él ya habíamos descendido por una cascada de 70 metros de alto

Cortesía Ecocartama


TÁMESIS Y UNA DESPEDIDA

Y comienza la aventura Una botella de agua, calzado cómodo, protector solar y repelente fueron los elementos del kit que nos acompañó en el camino hacia las cuevas en las que Támesis muestra su cara más oscura y apasionante. Emprendimos cuesta arriba por un viejo

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Cortesía Ecocartama

camino pre-hispánico. Es un ascenso con un nivel de exigencia moderado que nos desafiaba con la pendiente al frente y nos deleitaba con un hermoso paisaje al lado.

Cortesía Ecocartama

El recorrido incluye un punto de descanso para abrocharse los cascos o para decidir quedarse a esperar el grupo de aventureros. Este punto es una bella finca, asentada en medio de las montañas, sin vecinos y con muchos animales para ver. Allí más adelante será el almuerzo que está incluido en los 70 que le dimos temprano a Rodri. Además, desde ese lugar está cerca el ingreso a las cuevas, donde la aventura con-


TÁMESIS Y UNA DESPEDIDA

siste en superar miedos, abrirse paso entre grandes rocas y entregarse al agua pura que en Támesis no es escasa.

El paseo, con muchas cosas más para contar, terminó con almuerzo en Jericó. De paso paramos en el Río Frío, ubicado al borde de la carretera y con unos buenos charcos para mandarse un refrescante chapuzón.

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Cortesía Ecocartama

Después de la oscuridad viene la luz y con ella un suculento almuerzo casero en la finca donde habíamos parado previamente. La aventura, que en total puede llegar a sumar seis horas, termina con una postal en el punto donde se encuentra la imagen del Cristo que cuida al municipio. Ese “Corcovado” del suroeste puso a nuestros pies las montañas de una región donde se dejaban ver las demás localidades que habrá por descubrir en una próxima ocasión.

Cortesía Ecocartama


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Cortesía Ecocartama

Nuestra segunda vez en Támesis nos mostró más lugares por visitar y más caminos que valdrá la pena transitar, tal vez por eso es “la tierra del siempre volver”. ¡Ah! y la pareja del viaje terminó felizmente cansada y después de su sí en el altar habrá muchas historias por contar. La despedida y el pueblo fueron el matrimonio ideal.

Cortesía Ecocartama


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CAPURGANÁ A PIE JAIME RINCÓN / GUÍA DE TURISMO

Cuando pensamos en las playas del Caribe Colombiano se nos viene a la mente imágenes de arena blanca, mar claro, sol, multitud de turistas y vendedores de gafa, panelita y ceviche. Si pensamos en las del pacífico colombiano, lo que viene a la mente es arena y mar oscuro, zona selvática frente al mar, más tranquilidad y misterio. Pues lo curioso de Capurganá y sus alrededores es que reúne lo mejor de nuestros dos mares, es Caribe y es Chocó, que nor-

malmente asociamos con el Pacífico, pero que tiene entre sus tesoros a este rincón caribeño, frontera con Panamá. Para ver esta particularidad llegué a Turbo, Antioquia luego de 7 horas de carretera desde Medellín. Turbo se ubica en la base del Golfo de Urabá y como voy al extremo izquierdo del mismo y hacia allá no existen carreteras, este municipio de banano y deportistas actúa como puerto principal del transporte marítimo de la zona. A Capurganá también


Una vez en Capurganá te encuentras frente a una calle con un puñado de casas alrededor y una cancha de fútbol al final. Parece que no hay nada y hay de todo. Hoteles, hostales, restaurantes, tiendas, bares; todo menos carros. Al lado del cacerío hay una playa blanca y amplia que te recuerda que estás en el Caribe. Mi hospedaje fue en un hostal, que así como este corregimiento del municipio de Acandí, maneja la ambigüedad de tener apariencia de hotel, con el relajo de un hostal. Desde allí partí en una primera expedición, hacia el norte a explorar a pie hasta Panamá.

Archivo Cotelco

se puede llegar en vuelo desde Medellín, pero creo que hacerlo por agua le suma a la experiencia, además de ser más barato. Hasta hace poco la única opción acuática era la lancha o panga, como se conoce en la región, pero descubrí que ahora está la alternativa del katamarán, que es una embarcación más grande que cuenta con baño, refrigerios, un guía y tiene poco movimiento en las olas, lo cual es su principal ventaja. En el trayecto hay una parada en Triganá que es otro corregimiento con opciones de alojamiento y es un abrebocas para lo que viene. Desde allí el mar se vuelve más azul y el paisaje selvático mejora aún más y se enriquece con rocas que hacen las veces de islotes donde prosperan plantas y aves.

Subiendo el cerro vecino se llega a un mirador muy fotogénico, desde donde se ve a un lado la bahía de Capurganá, con su roca/ islote al frente y al otro la bahía de Sapzurro, que es el último corregimiento del noroeste colombiano. Al bajar a Sapzurro la vista es similar a Capurganá con una playa blanca y un caserío con un par de hostales de restaurantes. Allí hay un desvío hacia Cabo Tiburón, que es un área de pequeñas playas y terreno rocoso y que recibe su nombre porque visto desde arriba tiene la forma de un tiburón martillo. Pasando Sapzurro se sube otro cerro, esta vez con cientos de escalas, donde la cumbre hace las veces de puesto fronterizo con presencia de soldados de Colombia y Panamá. Bajando la cuesta se observa un caserío más pequeño que los anteriores y se ven banderas del vecino país, pero en realidad el ambiente, la gente y las casas, son iguales a las del lado nuestro. Esta localidad panameña es conocida como La Miel y tiene la mejor playa del sector, amplia y blanca.

CAPURGANÁ A PIE

Reconociendo Capurganá

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CAPURGANÁ A PIE 12

Hasta aquí la caminata fue de 5,5 Km en hora y media, pero el tiempo de cada persona depende de su ritmo. Hay que tener en cuenta que a estos lugares también te puede llevar una lancha contratada. Luego de un caluroso retorno por el mismo camino y un baño en la playa blanca de Capurganá, solo hubo tiempo y energía para una cena de patacón con camarones y una cerveza con vista al mar. A descansar porque al día siguiente la exploración sería hacia el sur bordeando el mar en búsqueda del sector El Aguacate.

De caminata El camino es muy divertido aunque exigente. Se pasa por prados, playa, roca y pequeños cerros de hasta 20 metros de altura, siempre con el mar al lado. Hay un par de acantilados donde realmente no hay camino si no que se pasa por las rocas y las olas pueden salpicarte. El Aguacate es como un pequeño barrio lejano de Capurganá, ubicado en una bahía chiquita muy agradable que cuenta con restaurante. Este recorrido fue de 4,5 Km en hora y 20 minutos. Habiendo andado hacia el norte y hacia el sur hasta donde los pies dieron y con el mar al frente (este), la única opción en la

tarde de ese día fue el oeste, lo cual significa adentrarse en la selva. Saliendo por el aeropuerto hay un camino que empieza a subir “monte adentro” y rápidamente se encuentra con una quebrada que hay que atravesar. En ese momento uno cree inocentemente que puede avanzar sin mojarse y busca piedras que sirvan de puente. En 4 brincos estaba del otro lado. El problema es que la quebrada es una letra S y el camino es la línea que la atraviesa para formar el signo pesos $. Esta quebrada aparece como una docena de veces y al tercer cruce ya tenía agua hasta los tobillos. Después de 3,7 Km y poco más de una hora estaba en El Cielo y no porque hubiera muerto de cansancio si no porque así se conoce este sector donde no llega casi el sol por la espesura de la selva y que cuenta con varios pozos o “charcos” para refrescar la caminata. El tercer día y último día de viaje lo tomé como descanso y el único recorrido fue a 10 minutos de Capurganá a una piscina natural que se forma entre las rocas con el agua

Archivo Cotelco


Archivo Cotelco

Capurganá es un destino que ha sido conocido por el buen buceo que allí se practica, pero solo en temporada en el segundo semestre del año cuando el mar es claro. También se conoce como destino de descanso e incluso de luna de miel, pero en lo personal, lo recomiendo como destino natural y de aventura.

CAPURGANÁ A PIE

que salpican las olas más grandes y que se conoce localmente como “La piscina de los dioses”. Es un lugar muy bonito y una caminata apta para todo público, pero no es recomendable meterse en la piscina por el riesgo que representa la combinación de rocas, más olas impredecibles. Tome sus fotos y entreténgase viendo las olas chocar, pero si quiere mojarse mejor visite la playa del pueblo que es bastante agradable.

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Archivo Cotelco

CON EL RECUERDO LATENTE SARA MUÑOZ ARBOLEDA / ENFERMERA

Esta es una historia de sol, playa, brisa, mar y una pareja joven de enamorados. Inició el 4 de enero de 2017 desde la ciudad de Medellín con destino a Necoclí, una especie de escala para seguir rumbo a la costa chocoana de Triganá. El viaje comenzó desde la Terminal de Transporte del Norte a las 7 de la noche y duró 10 horas y media. En este se rodean municipios como San Jerónimo, Santa Fé de Antioquía, Uramita, Cañasgordas, Dabeiba, Mutatá, Chigorodó, Apartadó, entre otros.

A eso de las 5:30 a.m., llegamos a Necoclí, a decir verdad era un poco extraño el panorama, (imagínense en un lugar desconocido en casi total soledad). Por eso decidimos esperar en las escalas donde nos dejó el bus hasta que se vislumbró mayor actividad laboral a eso de las 6 de la mañana. Caminamos rumbo al muelle y vimos amanecer en el mar de Necoclí (era tan hermoso ese amanecer, que se convirtió en un presagio de los siguientes días). Salimos finalmente, a las diez de la mañana en panga, mar adentro, en un recorrido que duró 40 minutos. Hicimos una parada en


CON EL RECUERDO LATENTE

San Pacho y el turno siguiente fue para los viajeros a Triganá.

EN EL PARAÍSO Triganá es una playa tranquila, selvática. Allí está la opción de acampar, de hospedaje en habitaciones o renta de cabañas. Hay restaurante y un lugar para tomar cerveza en la noche. Es pequeña pero la ventaja es que se puede caminar hasta San Pacho, lugar más grande y concurrido, que dentro de sus atractivos turísticos tiene quebradas de agua dulce, el bosque de los gigantes y el domo. En éste último se presenta una forma de vida ecológica, respetando y aprovechando los recursos disponibles sin afectar la naturaleza misma del bosque y la tierra, sus propietarios comparten con los visitantes su manera de ver el mundo.

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Cortesía Sara Muñoz Arboleda


CON EL RECUERDO LATENTE 16

Cortesía Sara Muñoz Arboleda

En Triganá estuvimos cuatro días, en los que se realizamos caminatas ecológicas y disfrutamos de la tranquilidad de la playa y el mar. De allí no olvidaremos el despertar con el sonido de los monos aulladores. Era algo simplemente espectacular. Para quienes son más aventureros y les gusta caretear, en esta zona es posible hacerlo.

En este viaje también decidimos visitar Sapzurro. Aunque desde Triganá no salen lanchas directamente, primero hicimos una parada en Capurganá y de ahí nos dirigimos a Sapzurro. ¡Qué puedo decir!, un paraíso total. Allí acampamos y para esta opción encontramos varias alternativas. Los lugareños rentan el espacio con acceso a baño,


mente recomendado para desconectarse de la ciudad.

Como atractivos turísticos está La Miel en donde se cruza la frontera con Panamá subiendo y bajando la montaña a través de escalas. Su playa es conocida como “Playa Blanca”, en la cual se mezcla el azul claro del agua con el blanco de la arena, ¡realmente hermoso!.

En comparación con Triganá, Sapzurro es más grande, más concurrido y su oferta gastronómica es más amplia. Nosotros culminamos nuestros viaje allí con una rica pizza y con recuerdos maravillosos de la exhuberancia de la naturaleza que es un verdadero regalo que hay que cuidar y disfrutar.

Para los caminantes empedernidos está el desplazamiento hasta Capurganá a través de la montaña, en un recorrido de aproximadamente dos horas, en medio de selva y con el sonido de los monos aulladores de fondo. Esto es algo de no olvidar y total-

Al día siguiente, 11 de enero de 2017 nos montamos en una lancha desde Capurganá rumbo a nuestros hogares. Todo el viaje lo hicimos con un presupuesto de $800.000 para dos personas.

CON EL RECUERDO LATENTE

cocina y hasta se puede optar por dormir en hamacas con toldillo.

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Cortesía Gloria De Los Ríos Posada

CONOCIENDO EL MAR EN TRIGANÁ GLORIA DE LOS RÍOS POSADA / MASTER EN PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL

De Triganá solo sabía que era parte del municipio de Acandí, Chocó pero no estaba muy segura de lo que me iba a encontrar. Partí con tres amigos más la noche del 17 de noviembre del 2017 en un bus que de Medellín nos llevó a Turbo. Al llegar desayunamos una tradicional arepa de huevo y luego nos embarcamos en el Catamarán del hotel Nautilos Triganá, que era nuestro destino final. Navegamos dejando atrás el departamento de Antioquia para acercarnos al Chocó, pasando de un mar pantano-

so a uno de azul profundo y verde esmeralda que solo daba una sensación de paz indescriptible. Desembarcamos en el pequeño puerto del hotel, un pequeño condominio con las comodidades suficientes y que comulgaba perfectamente con la naturaleza que lo bordeaba. La ubicación de nuestro cuarto era ideal para disfrutar de la bahía. Con ese olor a mar y esa sensación de libertad que nos daba la selva, tuvimos un ambiente propicio para nuestra aventura.


NOCHE MÁGICA

Recuerdo, tan pronto nos instalamos, acercarme a la orilla para dejar que el mar me refrescara los pies y ella, mi compañera de viaje, estaba simplemente parada ahí. Así que la animé para que probara conmigo la temperatura del agua. Después de unos minutos se quitó tímidamente sus sandalias, caminó hasta que el agua le llegó a las rodillas y me pidió que le tomara una foto de espaldas para que se viera el mar.

En la noche y al estar tan lejos de una ciudad capital, las pocas luces del lugar facilitaron la inigualable vista de una danza de estrellas fugaces. Fueron innumerables las veces que mi corazón brincó al ver pasar una estrella fugaz. Estaba en el paraíso.

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Durante el tiempo que estuvimos ahí, simplemente nos dedicamos a contemplar lo cristalina que era el agua. En ese momento ella me sorprendió con la siguiente afirmación: “Esta es mi primera vez en el mar”. La abracé y le dije lo feliz que me sentía de poder acompañarla en este momento tan especial. En la tarde emprendimos una caminata por un sendero hacia Sardi, para llegar hasta unas refrescantes cascadas. En ese camino maravilloso abrazamos árboles milenarios y nos deleitamos con la naturaleza en su estado más puro. De regreso, el cielo se tornó rosado mientras contemplábamos la forma en que la selva iba desembocando en el mar, en aquel oasis de descanso natural.

CONOCIENDO EL MAR EN TRIGANÁ

PRIMERA VEZ

Cortesía Gloria De Los Ríos Posada


CONOCIENDO EL MAR EN TRIGANÁ 20

Cortesía Gloria De Los Ríos Posada

Al amanecer viví otro de esos espectáculos digno de fotografiar y vivir. Un sol imponente apareció en el horizonte mientras en contraluz se veían los pescadores de la zona salir a sus labores diarias. El tranquilo y cálido mar se sumaba a la fauna que nos rodeaba por todo el condominio. Allí pude

ver a las iguanas jugar con los pájaros y a los osos perezosos abrazar los árbole. Increíblemente por un cómodo precio de $620.000, pude disfrutar de un fin de semana en comunión con la naturaleza y de un descanso real. Al llegar la noche me dejé

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CONOCIENDO EL MAR EN TRIGANÁ 21

Cortesía Norma Pim

arrullar con la suave brisa y las estrellas, para dormir profundamente y preparar al día siguiente, nuestro viaje de regreso. Al volver, no podía dejar de pensar en esta experiencia y no pude decidir si me alegraba de que Triganá fuera aún ese rincón tan desconocido para muchos viajeros, para que así pudiera conservar su magia; o, si por el contrario, era una suerte muy ingrata para un destino tan espectacular, que aún se mantuviera en el secreto de los afortunados que como yo, ya se habían unido al club de los que habíamos conocido este paraíso chocoano.

Cortesía Gloria De Los Ríos Posada

(Medellín y área metropolitana Aeropuerto José María Córdova)


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Archivo Cotelco

RETRATOS DE MONTAÑA SERGIO LEONARDO RIOS MENA / FOTÓGRAFO

Antes de empezar a contarles acerca de cómo fue recorrer las vías frías que me llevaron a estar en medio de las pacíficas montañas de una de las veredas de Jardín, es necesario hablarles acerca de mi compañero de viaje y más grande ejemplo cuando de aventuras se trata, me refiero a José Agustín Ríos, mi padre; un hombre fiel a sus principios al igual que a la brisa de la carretera, hablar de esto no solo me obliga a recordar a un hombre que ha recorrido totalmente emocionado gran parte de Colombia, sino también a la primera persona que escuche hablar de fotografía.

De la misma forma, no puedo evitar verme en sitios alejados a los que me llevaba, enseñándome a montar caballo, para luego dirigirnos río arriba en busca de cualquier charco para mostrarme cómo nadar cuando la corriente es fuerte, porque debo aceptar que es un hombre que siempre me ha exigido dar lo mejor de mí en lo que yo considere preciado, aunque eso signifique que estar en contra de lo que pudiera gustarle. Es un apasionado en busca de tranquilidad, con él nunca he visitado un balneario o sitio concurrido, normalmente siempre vamos a donde no llega cualquiera.


RETRATOS DE MONTAÑA

La mañana en que me enteré que íbamos a viajar hacia Jardín no hubo mucha sorpresa. Cosa distinta fue cuando después de pasar dos días en el pueblo y no saber qué cosa nueva hacer, me vi corriendo hacia la terminal porque el bus nos iba a dejar y además iba a perder los dos tiquetes del teleférico que había comprado minutos antes. Al llegar a la terminal ambos sorprendidos y decepcionados nos dijimos que no podríamos ir hacia donde nos dirigíamos porque no había espacio para nosotros. Para mi grata sorpresa no se trataba de un bus cómodo con aire acondicionado sino de un jeep que como lo dijo José A. Ríos, cuenta con una particularidad, “es un carro que no deja a nadie. Los hombres y mujeres van adentro, arriba, a los lados; van tantas personas que parece un ramillete de humaPauta HN febrero 22x14 cm curvas copy.pdf

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2/27/18

5:51 PM

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Archivo Cotelco


RETRATOS DE MONTAÑA 24

nos rodantes”. En esta ocasión iba lleno de sacos con enseres y mi papá y yo resultamos colgados prácticamente de los sacos junto a unas siete personas.

A la conquista de la montaña Al principio del recorrido pensaba que nos dirigíamos hacia Andes pero dimos un giro hacia la izquierda y el carro se detuvo. Algunos niños se bajaron y los que quedaron iban organizando un puesto, menos yo, que resulté en el techo, justo encima de la cabina del conductor. No puedo negar que realmente resultó más cómodo y lleno de adrenalina, vértigo y uno que otro sustico. La carretera parecía eterna, estaba realmente asombrado de cuán profundas estaban las localidades entre las montañas, desde allá arriba todo se veía con facilidad, menos las ramas que me golpeaban la cara de vez en cuando por andar distraído pensando en lo que decía la joven que tenía al lado, por ejemplo que, a donde íbamos solo había una iglesia pero todos acudían a ella aunque tocara caminar durante treinta minutos o una hora.

Hacía frío, hambre, ya empezaba a bajar el sol, llevábamos una hora y algo más de camino por esa carretera que poco cambiaba; siempre eran esas curvas cerradas y después otra montaña, a veces era mucho más cómodo cuando se subían lomas pero cuando bajamos se sentía un vértigo impresionante sumado al frío y a que las manos estaban semi-tiesas. Nos detuvimos en un sitio donde todos se conocían y saludaban con entusiasmo y vendían unas empanadas recién hechas al carbón. Más adelante cuando llegamos al primer asentamiento pensé que ya era momento de bajar pero la joven me dijo que justo al fondo detrás de las casas y al filo de la montaña quedaba la iglesia, ella se bajó ahí y además me comentó que me bajaría en donde el jeep ya se devuelve. Seguimos yendo más adentro, ya estaba muy oscuro pero aún podía ver el camino. Hubo un momento en que desde arriba del sendero se podía ver una luz encendida al fondo pegada al río y era hacia donde nos dirigíamos. Cuando llegamos, había un billar, una casa de dos pisos, unas cervezas, un viejo puente y el río, apenas descargamos empezamos a subir la montaña.

Archivo Cotelco


RETRATOS DE MONTAÑA 25

Archivo Cotelco

Estábamos encima del puente y mientras caminábamos me contaban que ese puente había sido construido por alguien de la familia hace mucho tiempo y que antes, justo en esas piedras gigantes brillaba el oro. A medida que subíamos, los alrededores se hacían más oscuros mientras llovía, cuando llegamos a la casa que era nuestro destino final no se veían más que las luces que brillaban en la oscuridad y el silencio.

DEJARSE SORPRENDER Brazo Seco, cerca a Santa Gertrudis, es un sitio donde amanece más tarde. Eran las 7 de la mañana y el sol apenas se aparecía entre las montañas, las personas son muy atentas, viven de la venta de café, madera y pescado; todas las casas tienen una particular cruz afuera simbolizando su creencia católica y la distancia para encontrar al primer vecino no es mucha. Transportan normalmente el cultivo, mercado y cosas que necesiten en un cajón de madera que va de montaña a montaña empujado por un motor, lo que también se convirtió en nuestro camino para acortar el viaje de regreso. De ese viaje me quedaron recuerdos inolvidables, huellas imborrables y sobre todo ganas de seguir viajando para seguir teniendo historias para contar.


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Cortesía Lonely Planet

EL DARIÉN UN MUNDO POR DESCUBRIR JOSÉ ZAPATA TORO / COMUNICADOR DE LENGUAJES AUDIOVISUALES Que después de más de 500 años de infructuosas conquistas aún es indomable. No es gratuito que el 25 por ciento de las especies del planeta habiten ésta región. La vida fluye como sus ríos y como las bocas con salida al mar que tiene el Atrato, la gran serpiente que atraviesa todo su territorio.

norte en el último bus con el fin de dormir durante todo el viaje y poder llegar en la mañana a Turbo, y de este modo tomar el bote que me llevó a la primera parte de mi aventura.

Mi viaje comenzó en la ciudad de Medellín partiendo desde la terminal de buses del

El Darién no es recóndito, pero es una isla en medio de una selva verde, rodeada de agua

UN DESTINO PARA DESCUBRIR


Cuando conocí por primera vez el interior del Darién en Unguía, Chocó, fue por la curiosidad que me generaba las historias de viajeros y mochileros que 12 años atrás me encontraba en las zonas costeras del Golfo de Urabá cuando iba a ver el desove de las tortugas Caná. Esos viajeros descomplicados me contaron que en el interior de las tierras de Unguía se encontraban las ruinas de la primera ciudad española construida en tierras suramericanas llamada Santa María de la Antigua del Darién, o que si iba a Balboa me encontraría con unas termas y

Archivo Cotelco

EL DARIÉN UN MUNDO POR DESCUBRIR

dulce y salada, de esteros y riachuelos, de cascadas y ciénagas que circundan toda la región de Urabá. Por el occidente le bordea la serranía del Darién que parece fundirse en las nubes que hacen parte del complejo pero delicado sistema climático que permite tanta abundancia en una región única. Un lugar tan especial brinda la posibilidad de encontrar el punto donde el mar detiene el avance de la selva para transformarse en el Golfo del Darién. El mismo lugar donde comenzó la historia hispanoamericana y desde el cual se han formado conquistas que no terminan, porque la región es como la misma sierpe que atraviesa una de las últimas selvas tropicales del planeta; no ofrece tratos.

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Archivo Cotelco

que sería bueno sumergirse en sus aguas porque son saludables. Que también había resguardos indígenas y que muchos ríos bajaban desde la serranía del Darién tan claros como los cielos reflejados en la ciénaga. Siempre supe que para conocer, aunque sea una parte de todo lo que me contaban, era necesario emprender una travesía y documentar cada nuevo lugar o cada espacio de la geografía única de ésta parte del continente suramericano. Después de navegar durante 40 minutos por las aguas del Golfo me adentré por una de las tantas desembocaduras del río Atrato y comencé a conocer las cuencas de uno de los ríos más caudalosos y sorprendentes del planeta. Navegué por bocas que a lado y lado están cubiertas de selvas y pantanos. Las aves de muchas clases, las propias y

las migratorias encuentran en este lugar su paraíso, un paraíso que están dispuestas a compartir. Me sorprendí cuando conocí el Amazonas, pero nada como el Atrato: sus canales, sus ciénagas, sus pueblos flotantes, sus selvas, su mega biodiversidad y sobre todo su aire limpio. Un mundo aún por descubrir. Una vez pasé el primer pueblo a orilla del Bajo Atrato llamado Bocas, seguí hasta encontrarme con el canal principal del río, y así hasta el canal que lleva hasta la ciénaga de Unguía, mi primer destino y el punto de partida para la aventura al interior del Darién.

UNA HISTORIA QUE SE RECONSTRUYE Unguía es un municipio del departamento del Chocó que limita con el vecino país de Panamá. Es un territorio muy rico en lo que se refiere a sus recursos naturales. Su historia, tierras, plantas y animales son un testimonio más de lo indomable del Darién. Aguas cristalinas, ríos de colores, montañas verdes que se extienden hasta las nubes con la frontera en Panamá, llanuras que parecen interminables y que llegan al golfo de Urabá, caminos llenos de barro y biodiversidad.

Cortesía Corporación Turística Urabá Darién Caribe


Santa María fue la primera ciudad construida por españoles en el continente y La Gloria, un fuerte utilizado para sacar las primeras arrobas de oro. Para llegar a Santa María hay que tomar un mototaxi y por el precio de 20 USD uno llega hasta Santa María La Nueva, puesto que la vieja está en un proceso de recuperación por parte de expertos arqueólogos. Te sorprenderás cuando después de recorrer por varias horas llanuras y pedazos de selva te encuentras con el museo que se encarga de emplazar y poner a disposición del público la historia de la primera ciudad hispanoamericana, una historia que apenas se está develando. No pierdas la posibilidad de conocer el principio de la nueva historia del continente mientras te tomas un refresco bien helado y discutes con las personas de Santa María La Nueva porque fue que allí comenzó parte

Cortesía Corporación Turística Urabá Darién Caribe

EL DARIÉN UN MUNDO POR DESCUBRIR

Una vez en Unguía tomé un mototaxi o una zorra halada por caballos hasta el casco urbano. Despúes de instalado decidí cuál de tantos caminos tomar: Asistir al resguardo de Arquía en el Parque Natural Los Katíos; a Balboa, donde hay termales y ríos cristalinos, al resguardo de Tanela, a Titumate frente al mar, a la famosa Santa María de La Antigua del Darién, a Jilgal, Cuqué, Tarena o Marriaga, en fin son tantos y tantos lugares que hay por conocer que tendré que repetir muchas veces éste viaje. ¡Pero eso sí! Hay unos lugares que llaman más mi atención y son los principales motivos por los cuales me encuentro en la región: Santa María de la Antigua del Darién y Bahía La Gloria.

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de lo que somos ahora. Pregúntales a ellos, nadie mejor para interpretar el territorio que sus propios habitantes. Allí puedes pasar la noche en la casa para visitantes y por un módico valor de 10 USD dormir en una habitación con toldillo. Al día siguiente seguí mi viaje en mototaxi por un valor de 25USD hasta llegar Titumate ya frente al Golfo y desde allí tomé un bote a Bahía La Gloria; por algunos especialistas considerado el primer fuerte español en el continente americano. En ella hay al parecer un puente semi sumergido que

cruza a tierra insular y que es toda una sorpresa que podremos descubrir, además de practicar el snorkeling o simplemente ver las aves migratorias que se perchan en los arboles de la isla, o quizás apreciar la flora sorprendente de una isla inhabitada. Estoy satisfecho con lo que he descubierto pero sé que aún me faltan más viajes y contar más de la historia de ésta región Una exclusiva aventura que no solo descubre la historia sino que también nos muestra la biodiversidad de una de las últimas selvas tropicales del planeta.

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Cortesía Wilson Montaña

LA CASA EN EL AIRE WILSON ALEJANDRO CLAROS / DRAGONEANTE DEL INPEC

En mayo de 2017 me dio la inquietud de conocer un poco más de mi país y quería iniciar recorridos en los pequeños espacios que no me absorbía mi trabajo como guardia de seguridad del Inpec. Por eso decidí que el primer paso serían los pue-

blos que tenemos en Antioquia. En la tarea de indagar, que inicié motivado por la curiosidad, me di cuenta de la existencia de un gran tesoro en el municipio de Abejorral. Allí descubrí “la casa en el aire”. ¡Sí! Un hermoso paraíso rodeado de montañas


Me llené de muchísimo entusiasmo y me aventuré a reservar a través de un número telefónico que encontré en internet. Andrea, la persona con la cual tuve contacto me indicó las tarifas y la forma en la se podría acceder al lugar y sin pensarlo dos veces reservé para pasar la noche el 31 de mayo y 1 de junio; días que llevaré en la memoria para toda mi vida. Decidí viajar en mi motocicleta hasta el municipio de Abejorral, en un trayecto que me tomó 3 horas de viaje. Una vez allí me dirigí a la vereda La Peña en una chiva, el transporte típico de este hermoso municipio, que por 5 mil pesos, me dejó en la entrada del lugar. De ahí partí por un sendero realtivamente fácil de un 1 kilómetro hasta que me topé con la roca sobre la cual está la casa que había visto en el mundo virtual

PURA EMOCIÓN Cuando los guías me recibieron me indicaron el acceso al cual se puede llegar a través de la tirolesa. Respiré profundamente cuando pisé la casa-hostal que pare-

Cortesía Wilson Montaña

LA CASA EN EL AIRE

y ubicado cerca al casco urbano de este municipio del oriente del Departamento. Se trata de una casa empotrada sobre una roca separada del suelo por aproximadamente 20 metros y por la cual se accede gracias a unas escaleras y luego por un puente elevado movedizo.

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ce sacada de un cuento. Está construida en madera sobre una peña gigantesca, incluso puedes llevar tus propios alimentos para preparalos allí. Realmente es una experiencia maravillosa. Compartí el lugar con personas provenientes de Suiza, Estados Unidos, Pereira, Buga y Bogotá. Como también quería experimentar más adrenalina en la altura opté por vivir una

tarde de hamacas. Es un miedo profundo mezclado con una felicidad indescriptible cuando te montas en la hamaca debidamente asegurada a unos 49 metros de altura. El paisaje es inolvidable, la sensación del frío te hace sentir vivo. Durante la hora que pasé allí solo pude maravillarme y agradecer a la vida. En la noche disfruté de una deliciosa copa de vino que venden en el lugar, departí con los nuevos amigos


LA CASA EN EL AIRE 35 Cortesía Wilson Montaña

Cortesía Wilson Montaña

con el sonido de los animales y el silencio de fondo que ofrece el campo. Esa noche había una hermosa luna que me acompañó mientras conciliaba el sueño en el lugar más espectacular de mi bello departamento de Antioquia. Al día siguiente tuve la oportunidad de disfrutar de otras dos aventuras. La primera, saltar desde la casa en el aire de un péndulo debi-

damente asegurado y posteriormente subir 10 metros más de la casa, sobre una malla metálica en la cual te puedes acostar y ver lo grande que este este mundo y lo pequeño que puede llegar a ser tu más grande problema. Definitivamente vivir ese maravilloso recorrido en este lugar que se encuentra tan cerca de nosotros fue la mejor y más bonita aventura que realicé ese año.


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D I RE CT O RIO DE AF I LI ADOS COTELCO CAPÍTULO ANTIOQUIA-CHOCÓ

Cortesía David Uribe


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Támesis y una despedida, El Darién un mundo por descubrir, La casa en el aire  

Narrar de forma detallada la maravilla de destinos turísticos que tienen Antioquia y Chocó ha sido la misión de Wanderlust. Llevar a cada un...

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