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INTRODUCCION: Fue mi hijo quien me trajo su primer libro y pude ver en el andamiaje, la capacidad, volumen y contenido de un poeta importante, acaso el más importante en décadas, cardinalmente hablando, de la obra que hasta ahora conocemos de Walter Faila. Siguió luchando, el bucólico se debate con el citadino y, creo que mantiene la fibra y esencia de su origen. Tiene la sensibilidad de ver cosas grandes en las más sencillas, virtud noble, insigne probidad que trasciende más allá del hombre, en el vuelo de la poesía, cuando imagina al amor -como ovejuelas peludas- que pastorean en los prados por mientras él tañe en la lira, la ternura de su tonadilla, cual ropón para la augusta razón del casto transitando por un mundo de tinieblas y sufrimientos. Humano, capaz de concebir un sueño de antemano, tan lozano como el común que emerge de la gente, con la urgencia del rayo, en el “llajta” donde naciera con perfume de tanino y paseara con su traje de doncel bajo un cielo sin orillas. Y cuando ama, sutiles redondillas conjugan lo que siente para abundar la dicha de gozar lo que le anima cuando concibe sangre corriendo por el río manada de nubes voladoras, las que le contienen en el cuenco de sus alas. Es allí donde entrega sus coplas y sus trovas revelando la sinrazón de la injusticia, revelando la bronca notoria, sufrimiento y dolor compartida por el poeta. Ante tanta miseria se impone su generosidad, reflexión y altruismo frente a los diarios padeceres, en su afán de darle latigazos a la desgracia. Del mismo modo sabe dar las gracias cuando es gratificado por una caricia de su ser amado, mientras bebe la agridulce lágrima de la suave mejilla, en un grito de justicia. Con la misma voluntad es capaz de cantarle a sus recuerdos, reflejados en el espejo rojo de unos labios amados o en el andar cansino de “un hermano, con sus alforjas llenas de pena y de dolor”. Valientemente sostiene que “ser poeta es una buena cosa”, le permite navegar por el virtuoso canto de los grillos, sorteando las espinas y cuchillos, más allá del mar y su bravura, tras hacer el amor entre las algas, sin olvidar sus ovejuelas, las de Moreno, blancura que resalta a la luz de las candelas que emergen del amor por recordarlas. Cuando el hombre se revela, el poeta recatadamente corre la cortina y se deleita con lo que aquel escribe. La sentencia “de aquí nadie se escapa” implica un razonamiento maduro de quien, en su plenitud, observa -fríamente- la vida cotidiana y sabe que es imposible coger las de Villadiego, en afán de evadir responsabilidades. Sugiere “bancarse” lo cotidiana, con compromiso sin conformismo, vivos y con ganas de vivir, con ingenio y esperanza, con afán e imaginación, bajo el mismo sol que tanto alumbra al rico como al pobre, en la lucha diaria por la noble misión de existir con alegría “en este mundo”, lejos de la avaricia y la miseria, espacio que reservado para quienes apuestan a la felicidad, lejos de oropeles y fantasías, dejando lo huella fértil de la sabiduría, donde no cotizan las dudas, los miedos pero sí las certezas, las que marcan rumbos, calman ansiedades, evitan el pánico, permiten tomar decisiones, proponen cambios. Me gusta “Poemas desde el subsuelo”, imagino a Walter Faila, hombre y poeta, poeta y hombre, preparados para mostrarse, salir de ese sótano conjeturado, la experiencia les dio la


3 valentía, conjugando la esencia humana con la virtud divina. San Pablo en Romanos, compara la cualidad del apóstol con la del filósofo y la del poeta, por ser difusores de la palabra, reveladores o anunciadores de hechos importantes de la humanidad, y lo que es más, hacer de la palabra el vehículo más importante para motivar al espíritu, para conmover el alma, para el alterar el corazón, para despejar la mente. Reitero, Walter Faila, tiene fibra, su trascendencia se agranda, su calidez avanza en todos quienes le conocen, acaso muchos más de lo que imaginamos y… por encima de colegas que aun se resisten a reconocerles sus bien ganados méritos.

CESAR CISNEROS DE LA HOZ / POETA Y ESCRITOR DE LA NACION. 180610 Santiago del Estero, Argentina, Junio de 2010.-


4 Callejones (a Tintina) Hay un misterio de ojos rompiendo el paisaje de éstas callejas anchas, donde abundan los recuerdos. Una insensata discordia en las fachadas modernas y una conspiración de labios pronunciando mi nombre, en la empotrada vereda. Un niño rubio y un viejo calvo, dos madres conservadoras, y ataúd de nogal, en medio de la represa. Hay un molino de ausencia, en estas grandes callejas, festín de aguas servidas en cordones y cunetas un tren a leña, que suena como a derrumbe por las vías infinitas en que se alarga mi mirada hasta el sinfín de la senda. Hay telegramas de olvidos debajo del calendario mis tres o cuatro mendigos rodeando una vaga mesa la voz del rito dormido y una estación de quimeras. Misterios, misterios de ojos perdidos buscando a tientas la huella el sobre roto del tiempo, posdatada la memoria. Hay un bálsamo de gloria debajo de éstas callejas sepultadas junto a mi infancia mis dulces niñas de seda, las manos de mi Sofía, los pechos de mi azucena. ¿Te acuerdas? Corazón, ¡que grande fue tu vergüenza! cuando a Rocío besaban tus labios por vez primera. Ay, callejas, callejas de pueblo herido baldosas flojas del tiempo raíces de mis eventos, vejamen de mi anatema. Hoy, un misterio de ojos rompe el paisaje en éstas anchas callejas, yo fui feliz un día, corazón, ¿acaso tu lo recuerdas?


5 Remembranzas Es mucho más, amada mía Es entrar en el cuarto y percibir la palabra de tu voz que no habla, de tu voz que no dice Es mirar al espejo y observar tus cabellos, anudando en tus trenzas los pedazos del tiempo. Es entrar en un libro y leer en tus ojos la pestaña del beso parpadeando en la ausencia. Y es perder el origen en las manchas de hollines que rellenan de humo el mural de tu vida.. Y es buscar sin distancias en tus senos de agua Y es bucear en el vientre de tu húmedo olvido. Es crear en las sombras tu luz y cadencia Y es morir en tu nombre, y es vivir en tu grito. Es mucho más, amada mía Más que tu imagen tallada en retazos de ébano y peñascos de auroras Más que el mausoleo de lívidas estrellas en que guardas celosa tu rastro y tu memoria. Es más que esta escoria de un manojo de letras en que oculto la sombra de tu tímida gloria, cuando al hablarte trazo éstos versos de angustias y mi ebria tristeza cojea sin rumbo ante los ojos atentos de una anémica luna.-


6 Remembranzas contrapuestas No aprendieron mis ojos a olvidar tu mirada, Ni mis manos supieron derrumbar tus recuerdos. Palmo a palmo se cayeron los sueños y en el cristal del mundo se rompieron mis alas.Fueron los desdenes la materia y la sustancia que labraron las rutinas de todos los empeños. Y a la flácida greda de tu alma puso velos la polvareda de la vida con telones a dos aguas. Han sido mis desvelos como platos de balanzas inclinando la osadía a las huellas de tu cuerpo, y asistieron con cordura a la hora de tu entierro sin cargar entre mis manos un racimo de palabras Nunca pudo ni podrá ésta célula de hierro detener tus nenúfares en medio de la nada, vistiendo tu memoria en piélagos azules desnudando tu nombre en bajeles de esperanzas. Estás escrita con mi sangre sobre el tiempo estás adjunta a los guiones de ésta fábula, no podrán tus madreselvas navegar en el leteo ni mi boca lisonjera esquivar tanta nostalgia


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Remembranzas contritas Es un niño viejo que camina en la infancia Descolando barriletes en el tiempo Cazando mariposas en su barba. Es un cuerpo etéreo en la tormenta Con olor a heno, a barro y bosta de relojes. Con perfume a fresas verdes a pólvora, a cobre y a cuchillo, a besos de amantes, a burdel y prostitutas. Es la fragua ciñéndose a mi pecho, por tu boca celeste y tu mirada negra Por tu ebria aventura, por tu noche sucia. Es la pierna aserrada de la nube Un dios vegetal con su sexo de abeja. Es algo más que el orfanato de mi alma. Es buscar la mañana y encontrarla dormida Es hurgar en la tarde con los ojos cerrados Es mancharse los dedos con las sombras del sol. Es hablarte y decirte, aunque se que no escuchas, que en mis letras se rompen tus vocales sin verbos que conjugo tus años en paredes mugrientas que tu mármol me ofrenda epitafios de luna. Es algo más, amada mía. Es exceso y quebranto, es cincel y martillo. Es mirarte sin ojos y es beberte sin prisa Es tallar la memoria con las manos vacías Es quedarse parado en la huella cuando el paso se hace rastro al otro lado de la vida.


8 Remembranzas de domingo Una junta de adoquines se dilata en la calleja, bajo el sol implacable de Santiago. Declinan dos gestos a la vera de tus cejas buscando explicaciones en el silencio irascible de mi cráneo. No hay máculas que borren tus sudarios Ni brasas que consuman mi noveno cigarrillo. Los laureles han quedado ya amarillos y los chopos se durmieron desvelados de rocío. Estoy diciendo que no vuelven los cauces de los ríos a besar los pies de su madre en las montañas. Que el viento no regresa después que ya se ha ido ni los remos empujan dos veces igual agua. Que no hay acero que soporten a las fraguas ni flores que perduren con aliento de retoño. Que remendando inventarios en las hojas del otoño he quedado hurgando los vestidos de la infancia. Estoy diciendo que hoy te extraño más que nunca que es domingo de orfandad y de nostalgia. Que ordeno mostradores en el sesgo de las horas y no hay espacio que no tenga tu mirada. Que se muy bien que ya te has ido Que la vida devoraste en la cena de los tiempos. Que no regresan los pétalos perdidos ni vuelven los rosales a crecer en el invierno Estoy diciendo que soy un perro herido ladrándole a una mancha soez de tus luceros.-


9 QUE MAS DA No te digo que escuches porque ya no te hablo Ni que nada concedas porque nada te pido. Solo quiero que entiendas que no soy tu esclavo sino un hombre que a medias camina aun herido. Que me duele en el alma saber has perdido la rienda del mundo en manos del hombre cuando alguna mañana al quedarte dormido te cambiaron los sueños, la dicha y el nombre. Me dijeron que andabas buscando el ensayo de un bautizo de gracia que devuelva tu verbo Que trocaste tu estampa una noche de mayo al llegar a la casa donde mora tu ciervo. Me contaron que al alba perdiste las rutas en un puesto de hierbas del mercado del cielo Que fumabas dos porros con cirujas y putas y apostabas milagros con sabor a consuelo. Si recobras el mundo y has tomando consciencia solo espero que cambies por amor tantos leños Que no crezcan los niños sin tener en su esencia una cuota de dicha que alimente sus sueños. Si retornas triunfante de ésta guerra de fuego a la diestra del padre del que yo no me ufano no te olvides que el mundo ya no juega tu juego y aun confían en ti mil millones de hermanos. Por mi lado concluyo éstos versos que abordo que me juzgue quien quiera por haberte juzgado si cuando ellos te hablan tu te haces el sordo que mas da que al hablarme yo me quede callado.


10 POSDATA Es tiempo muerto en la ciudad, el sol acaricia las verdes hojas de los árboles serenos y gozosos. Una que otra paloma se acerca buscando las migajas en la vereda de un bar. Camino sin rumbo por las calles vacías en un martes extraño de fiesta patria. Miro las paredes aun húmedas donde una araña teje su esperanza y el colibrí ignora los musgos para darle besos de amor a una margarita. Todo me sabe a primavera en éste otoño que niega su presencia. Esquivo mis escombros y mi sombra vulnerando los motivos de ésta estancia que carcome la mente por las noches. Dejo que la brisa acaricie mi rostro y los senderos que marcan mis arrugas. ¡No me pregunto!, no quiero preguntarme, es un día necesario para esconderme del dolor y la desdicha. Mirar en la hierba como duermen las gotas de rocío extasiadas de placeres y de sueños. Pensar en tus manos blancas en tus ojos de luz y de esmeraldas. Recordar tus gemidos y susurros tu piel nacarada, tu beso indestructible. ¡No me pregunto!, no quiero preguntarme. No me detengo ante el paso del mendigo No miro los pies de los niños de la calle Dejo que me abrace el ruido de mis pasos sin otro pensamiento que las hiedras de la nada. No rezo ni blasfemo, ni me hago cargo de los burdeles enllamados del infierno. Hoy es un buen día para pensar en ti para escapar de la cárcel de la ausencia para escribirle una carta a mi destino para agregar una posdata a mi existencia.-


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Dernier Voyage Las nubes invaden la mañana de Buenos Aires De la voz de Murane me llega “Dernier Voyage” como un suave martillo dando golpecitos al alma. Las copas de los árboles parecen embriagadas y se mueven bamboleando sus ramas y sus flores. Miro los pájaros desde mi habitación prestada en éste quinto piso de la linda Avellaneda. Nadie entra ni sale, solo esos pájaros que pasan con un signo de interrogación en sus destinos. ¿Sabrán ellos que apoyado en la ventana yo los miro cuando surcan el espacio con sus vuelos acrobáticos? ¿Sabrán que mis iris se pierden detrás sus alas y me duelen los ojos cuando miro la tierra? ¿Podrán entender las complejidades de mis sueños? ¿La ira y la desdicha que me hunde en los abismos cuando busco en la mirada de algún niño el proceso ineludible de los años y la vida? Quizá huyan de los prados donde el hombre construye telarañas de edificios y espejismos Construyen y destruyen, viven, gimen, gritan, matan, mueren. Tal vez huyan de los hombres…no del prado, No puedo descifrar de sus ojos una lágrima porque esos pájaros lloran en silencio, porque ellos aman ésta vida, porque ellos no saben que estoy triste. Buenos Aires sigue mustia, no hay en mis oídos un tango arrabalero, ni una chacarera de mis pagos ni una gota de entusiasmo ni un refresco de ternura. El amor se ha caído por el hueco de las alcantarillas Apesta el aire el olor a oquedad e hipocresía se rompe la magia de los sueños, de la vida. Murane concluye con su canto el “último viaje” no puedo comprender que mas me dice pero tampoco los pájaros me entienden pero tampoco he logrado yo entenderlos. En medio de mis costillas se ha dormido un grito acurrucado como un feto, en las fallebas herrumbradas del destino.La mañana de Buenos Aires está gris…como mi alma.-


12 De Barro y Cristal Hoy te he visto en la plaza… aun jugaban dos niños, uno tenía mi gesto y mi rostro el otro…no sé, era de aspecto lejano y difuso. ¡Cuanto tiempo ha pasado por encima del tiempo sin que nadie perciba la postal de tus ojos, sin que nadie te nombre, sin que nadie te busque! ¿Será que el adiós ya se ha echado a la suerte y en la voz silenciosa ha crecido el olvido? Hoy he visto tus alas rozando las nubes a la luz de la tarde, al caer el crepúsculo. ¿Cuanto escombro ha esquivado tu boca? ¿Cuanta muerte ha bebido tu vida? De barro y cristal vestías el aire De barro y cristal soñabas desnuda ¿A que espejo robaste tu forma? ¡Cigüeña de trapo! ¡Arcángel herido! Mujer de nieve, que palpaste mi sueño ¿En que ébano oscuro tallaste tu dicha? Hoy he visto tu alma en la plaza, vagabas errante por medio los niños ¿Acaso tu los mirabas, envuelta de hiedras, detrás del peñasco de tus grandes muros? ¡Cuánto tiempo a pasado por encima del tiempo! ¡Cuánto acoso de sombras! ¡Cuanto grito ahogado, cuanta llama perdida! De barro y cristal te he visto en la plaza clamando y gimiendo detrás de las nubes aun la brisa no enjugaba el llanto ¡Aun jugaba solitario un niño!


13 Negaciones A qué juega la vida con el pobre deseo con el hombre perdido, con el cándido beso. Por qué ciñe la vida sus oscuros cejos por el filo del vidrio de su pálido espejo. Por qué no lava los pies de los niños enfermos ni condice su gloria con los gritos del viento ¿Es acaso esa vida tus cuarteles de invierno y los hombres las ramas para hacer tu fuego? ¡Negaré toda forma que me quite la risa Negaré que me has visto caminar por el tiempo! Si es que acaso la vida que pusiste en mi pecho no reparte la paz que menciona tu verbo. ¿A que juega la vida que inventaste sin verlos consumidos de hambre en la arteria del cielo? Si al mover tus alfiles los peones murieron y la reina dormida se quedó sin deseos. ¡Que me trague el dolor si blasfeman mis versos! Si es acaso mentira que subsidias infiernos Si Belcebú no rinde los honores pequeños con burdeles y putas a tus pies de bohemio. Que se quiebre mi paso y se rompa mi aliento si es verdad que éste grito no es el grito del pueblo Si es mentira que existe tu abandono inquieto entregado a placeres en los bares eternos. ¿Que es acaso esa vida que inventaste en tu juego mientras gime errabundo un arcángel del suelo ¿Es que burla la fama que le dio su dueño al crearnos mirando como mueren los sueños? Negaré toda forma que me arranque la risa que me enfríe el alma con varillas de hielo Negaré que me viste siendo nada en la brisa Negaré que te he visto temblando de miedo.


14 Negaciones II Eres una áurea sedienta en medio de la noche divagando entre los astros azules de los sueños. Proyectas sombras de una misma sombra y caminas confundido, extraviado por las huellas ilusorias que trazan tu destino. Eres el espía de un susurro que empaña los espejos cuando el aliento se suicida en oquedades Una estampa que proyecta negligencias en los hijos de tus hijos, en los vientres de tus madres. Dejaste suelto los espermas clandestinos que ungieron pariciones de cuervos y de lobos te olvidaste de abortar las creaciones por tu asco a la sangre y tu anemia divina. Ahora te pregunto si es posible provocar desde tu aliento un suspiro de inocencia que contenga a la desdicha. Un ángel que se cuele por debajo de la mesa y sople las llagas de los pies ensangrentados. Ahora, que nadie desvía el viento norte con el golpe de un poema ni acaricia la tempestad que envuelve tu cintura Ahora que se llena de niebla el horizonte de tus labios. mientras tu libro sagrado atesora secretos desprolijos. Ahora te pregunto si es posible Que mi alma y que su alma se unan en un grito Que nazcan rosas blancas en todas las banderas que se mezan como niños inocentes los poderes que nos pisan el orgullo. Ahora te pregunto, y tu me niegas Ahora te reclamo y no respondes ¡Eres un pájaro sediento en medio de la noche! aleteando entre las frondas azules de una acacia.-


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Negaciones III (Final) Un placido ensueño atrapa tu tenue fatiga desde el vidrio escarchado en que miras los despojos del árbol del bien y del mal. Quizá por los muros repletos de sal en que el mundo desliza su cruel condición carcelero te sientes de aquella prisión mientras gozas la muerte detrás del cristal. Por eso te niego y negaré toda gracia que me invite el deseo de llegar a tu casa Si es que existe una huella que me deje el espacio volveré por el vientre que me ha dado la vida. Porque he visto a los niños mendigando en la calle oliendo y volando, sin sueño y con hambre Porque he visto quebrado el estambre del santo sudario de la dignidad perdida. Porque de oro y de plata es tu justicia divina y de las flacas almas que subyuga y domina se sirve en el plato de tu rota balanza humeante y cuantiosa tu pronta comida. Sin ser Pablo, sin ser Pedro, sin ser Judas negaré que me has dado solo gotas de vida Negaré que al mirarte me has abierto una herida que no cierra mis años, ni tu torpe desidia . Negaré que las luces las proveen del infierno cinco ramas de un árbol que mantienen el fuego. Negaré hasta la muerte cuando muera de nuevo con los ojos cerrados de esta muerte que llevo. Negarás con tus libros y tus hijos de negro que es mentira que existen celestes vicios sin temores ni miedos Negarás que yo existo, negarás lo que siento Negaremos los dos, sin ponernos de acuerdo Tu, con tu ancho de espada disolviendo mis versos Yo, con la voz de los viejos que se mueren enfermos. Con el fusil sangrante de un soldado sediento Con la pena del pobre y la lepra del cielo. Negarás que me has visto escribiendo estos versos Negaré que te he visto en el bar del infierno.-


16 Finitud Sin orden, sin juicio, sin esperas. Sin una ilusión corta, sin un sueño largo. Así fue, así será. La vereda ancha, la calle angosta, un remiendo a cada paso, un agujero en la avenida. ¡Ni un día distinto, ni una cama perecida, ni una queja igualitaria! No quedan ya ni telones ni escenarios, para los cuartos menguantes que amanecen con la luna. ¡Esta brevedad de amor quepa en unas cuerdas de violines afinados con las flacas gotas de la lluvia! Este latir entra en la palma de mi mano cerrada, en mi pulso de sombra, en mi oquedad de utopías irascibles. Sin Góngora, sin Quevedo, sin Martí, sin una prosa maldita, ni una rima sagrada, ni un soneto preciso. Esta vida cabe en el hueco de una pared sangrante en la herida repulsiva de un misterioso grito. ¿Cuanta pena mas te hace falta?, ¿Cuánta tristeza? No hay maderas para armar el fuego Ni tampoco brasas para dispersar cenizas Desde éste incómodo borde donde agoto el equilibrio, Donde no existen verdades ni preguntas sin censuras. Donde nada comienza y donde nada termina. No queda ya una carta entre las manos ni siquiera la posdata en lo ancho del camino Los sobres rotos, las letras enquistadas, el beso interrumpido. Sobre éste límite abrazo… la finitud de la vida.


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Cuando nazcas (Romance para mi muerte) ¿Será que tu cuando nazcas, me traerás rosas frescas? Petunias lilas y blancas ¿un gran balcón con adelfas? ¿Vendrás con tus ojos pardos sobre alguna piel morena con tus fogatas de talas y con una urna alfarera? ¿Será que me traigas patrias que carezcan de fronteras y un pasaporte de lunas con un visado de estrellas? Acaso cuando tu nazcas un día de primavera pretendas traerme versos para mirar hacia fuera por la ventana infinita donde escapa la tristeza. ¿Será que tu cuando nazcas muy junto a la luna llena para mi, traigas en bálsamo una muerte mas serena mas razonable y mas justa que ésta muerte que me apena? ¿Será que cuando tu nazcas me traerás azucenas? ¿Un campo sin espinillas y un mundo sin tanta guerra? Ojos cargados de dicha Un amor sin tanta espera. ¡Ay, al fin cuando tu nazcas! Como musgos en la piedra trepando para taparme la palidez de la idea no te olvides de traerme petunias lilas y blancas algún balcón con adelfas Una fogata de talas, y con una urna alfarera. Una cubierta para mi alma un umbral y una escalera Muchos sueños cargando hadas mi lapicera de pluma mi manantial de tristeza ¡Ay, si a lo mejor pudieras! traerme cuando tu nazcas alivio para mis penas.-


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VOY Solo sé, amor, que voy, en un trópico nocturno debajo de la lluvia. Empañando cristales con el humo de mi boca. Que extiendo la mirada en el norte de la luna que instruyo mis suspiros al roce con el viento. Porque consiento que el camino conduce a alguna parte y no es Roma el final de cada huella. Intuyo que el estambre que cubre tus auroras es un hilo de sueños escondido esperando ávida que mi alma lo revele. Y voy como un temporal de pájaros de greda sobrevolando las aldeas de adobe que colapsan los pablados de tu vida. Privado de la sabia geometría que traza la línea paralela de mi gloria.. Aullando como un lobo entre bambúes en la selva impenetrable de la vida. Porque sé que aún me esperas, voy Desconozco si aun soy barro en las retinas desprendida de los dioses, o una brizna de olvido en las manos encogidas de la noche. No sé en que espuma está grabado mi destino Ni en que página del labio el beso se desglosa Pero voy, amor, Con mi última huella hacia los nardos de tu cuerpo Con mi última luz hacia el poniente de tu boca.-


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Pálido Verso Ésta terca costumbre de beber la poesía y embriagar la locura De encontrar lo que no busco y alcanzar lo que no sueño Ésta absurda ironía de ser piedra y llenar de musgos mis mañanas. Estas vanas ideas de canjear en el verbo el latido y la risa, de mirar sin miradas y quebrarme en las luces. De calar en la noche una sombra confusa. Estas huellas sin pasos, éste nombre sin letras, ésta rama sin árbol. Este beso sin labios, esta voz sin palabras, éste mudo alarido. Y aquel otro segundo, aquel otro momento, Aquel soplo preciso que alojaba mis manos en la piel de tu cuerpo Aquel hijo dormido ¡ Magdalena ingenua! que buscabas ansiosa mirando mis ojos subir a tu vientre. Aquel sitio prohibido de atisbos y leyes Aquel trino extraviado, aquél sol iracundo, aquel cuarto creciente. Entre estos y aquellos han pasado los años Ofrendé a tu memoria dos pedazos de alma un nirvana de ensueños, un clavel de obsesiones, un vellón de esperanzas. Aterrizó mi lengua en misterios de pájaros Despegó mi secreto palpitando las sienes Intenté rescatar de tu cielo fugado la última estrella… pero todo fue vano Está torpe intriga de borrar con los dedos las manchas del planeta Esta resistencia inútil de pensarte dormida ignorante del beso De dormir con un sueño y esperar sin anuncios milagrosos regresos. Ésta maldita rutina de estar vivo, día a día, en el sepulcro de la vida De trepar a una espiga masticando la harina del trigal y la hierba. Esta herida tan triste, éste claro de luna… éste pálido verso.-


20 HOY TE AMO Te amo, y suenan los arpegios de tu voz y surgen desde la arena, asfixiada de éxtasis, veletas de ébanos rosados, que son bajeles etéreos en el océano de tu piel y de mis sueños. Libero plenilunios que mutilan la noche y subo a tu hombro mi aliento de ceniza Avanzo entre hachearles de infortunios por la in cordura sutil de tus suspiros y es un conjuro de hierbas el jardín de tu horizonte por donde muerde el sol tu cintura sudada y presurosa. Hoy te amo, cabalgando en un rectángulo mudo desde las crines sedosas de tus talle y es un coro perenne e implacable tu clamor ante el eclipse ¡Corazón Salvaje! Bebo en tu vertiente la savia de tu ombligo y emerjo hacia tus ojos para descubrir mi delirio en los montes de tu selva Te amo, y el muro oculta su lepra de musgos y los borrachos del mapa zigzaguean por los fronteras del derrumbe, donde ya nada impide el exilio hasta sus senos, y nada bloquea mi éxodo de labios al borde interminable de tu abismo.


21 Noche insensata Por qué será que éstos dientes aprietan tanto grito, que ésta boca cierra el ministerio de la palabra, invocando liturgias en las piras de los bonzos, maldiciendo la rutina sin plato de los pobres, los dedos encallados de los niños en la fría madrugada de junio. Por que será que no acostumbro a revestir de paños negros la mirada, ni consigo achatar mi corazón en tanta mugre de lisonjas, de necedades barbudas en medio de la nada. Por qué no logro hacer envejecer a los abismos, para cortarle los cabellos a los Sansones del poder y la desdicha, caballeros de la orden de la reina, burócratas chantajistas de las almas divagantes y borrachas. Por qué me sabrá a estiércol éste aire de prosa vagabunda, que navega desolada por los ríos putrefactos de éste invierno de miseria y lejanía. Por qué será que se inunda en la garganta un diccionario de vergüenzas y estallan rebeliones de dolor en cada verbo, y revientan sin esquirlas los pregones de la absurda anarquía de la vida. Por qué, Dios mío, no supe encontrarte en el camino, para entregarte una parte de ésta carga que dobla mis rodillas ante el tiempo, que rebasa por las cumbres de mis sienes. Por qué será que en ésta noche necesito mas que nunca mi costilla, la mano limpia de mi hermana, la sonrisa de mi madre, el consejo de mi padre y la inocencia perdida, en las calles de piedra que enterraron los años de mi infancia.Por qué no encuentro el límite que detenga mi bramido, cuando el cráneo dilata los músculos del pecho y se vuelve vagabunda la sustancia que alimenta, insensata, mi paz y mi querencia.


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Reclusión Y llega la hora en que tengo que besar, y noto en la boca el sabor de la sangre, los colmillos sucios, los labios hinchados por el tiempo y por la muerte. Y se aproxima el momento de la breve caricia, y veo en mis dedos espinas secas, playas vacías y rocas vulneradas. Entonces comprendo el collar de cactus que envuelve mi cielo y el sexo del sol violando mis ansias. Me quedo mirando el camino donde pasan los extraños y los ausentes, y me siento un mendigo alegando a los pájaros mis vuelos imposibles.Y aun así, me niego al mundo, me escondo en sótanos misteriosos y en túneles fétidos, socavando en tumbas dormidas mis sueños de bardo. Entiendo que la poesía sirve para disfrazar el horizonte y decir que la luna viste camisones de seda. Que es útil para descargar el arroyo que se rebasa en mi ánimo, ante la ferviente crecida de mis lluvias internas.Ha comenzado el frío en el sur de mi alma y veo que nada florece entre las hojas secas; me empeño en llevar a contrapelo la piel del destino, a caminar por las sombras suplicando una palabra que alimente mi osamenta, entre tanta ruina descalza, entre tanto escombro maldito.Confirmo que la poesía es útil para falsearle a la piedra, que ha parido dos flores en plena madrugada, que sirve para tapar la mierda que corroe las dentaduras de hierro con que me muerde la vida. Y aun así, me guardo los trapos húmedos en los bolsillos rotos y salgo por las tardes para esconderme, de los espejos y los diablos que moran bajo los maderos de mi cama, hasta que llega la hora en que tengo que besar, y me doy cuenta que el sabor a sal que llevo en la boca no es mas que una gota de lágrima que zozobra bajo el techo de cinc que contiene la tormenta oscura de mi sangre de poeta.Es la hora de mentirle al sol, que sus hilos de oro entran como rayos de vida a través de la ventana, es hora de sentarse bajo el sauce, a mirar como pasa imperturbable por el lecho del río, el barco de los sueños, llevando en su proa el cadáver mutilado de mis últimos versos.Es hora de llorar, amor, como lloran los pájaros… cantando hacia el silencio.-


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Presiento que he de amarte Como un aborigen que huele el agua antes que se haga la lluvia, presiento que he de amarte De una manera cándida y serena, de una forma intuitiva y soberana Te amaré como el sol cuando penetra en la mañana para besar las algas en el lecho del mar. Como cuando salta el óxido de todos los cerrojos en las jaulas de rocío de tu áurea corporal. Presiento que he de amarte como presiente un ave el cercano vendaval. Como vislumbra las cítaras un canto de sirena cuando las manos de Apolo las vuelven a tocar. Sospecho que te he de amar hasta que el hombre aprenda a alimentar al hombre y desarme la furia de todas sus banderas. Que te amaré como un infante a su zapato cuando la mágica noche de reyes llega contemplativa a su ilusión de cera. Como aman los soldados al silencio con el alma cautelosa de las piedras. Como aman las estrofas de sus himnos los niños desgraciados de la guerra Como el mendigo a sus harapos y la gaviota a cada nueva primavera. Intuyo que he de amarte Como intuye el tapiz al pincel y la acuarela. Como el monje ama a su abadía como Cristo a María Magdalena. Te amaré con mis guerrillas contenidas en los montes clandestinos donde pían y reposan mis frágiles quimeras. Te amaré hasta que el aire se termine hasta que sea solo mármol y bronce la luz definitiva de toda mi conciencia.-


24 Carrusel Hubiera mirado el horizonte por sus ojos aquella tarde, cuando los lapachos lloraban sus lágrimas violetas, en un carrusel arremolinado de verbos silvestres y quejidos etéreos. Hubiese sembrado en el jardín de su obligo, el desparpajo de un pétalo rebelde, soñando con otoños de hogueras y de tálamos. Era la primara vez que la paz y la batalla se liaban en los besos. Era quizá la última ocasión de observar, cuando algo parecido al universo, confundía en dioses vegetales su sexo de abeja ,crisálida y ameba. Entonces yo, lo hubiese logrado. Hubiese podido observar la piel senil de la aurora, masticando cardos y margaritas entre los tules tenues de la vida. Tal vez lograba que nazca desde su pezón herido, el maná para aquél pájaro que se murió en la nieve, reclamando su morada a los árboles blancos. Pero ya ves, en éste carrusel sigo girando, sin que nadie me diga que el tiempo es viejo y la mañana vomita putrefacta sus relojes de soles y de nubes. Nunca me avisaron que la noche no era virgen, que engendrando fantasmas paría sus saudades en el hueco oscuro de mi cráneo, taladrando gestas de infantes, en los campos ambiguos de la heredad condicional de mis auroras. Perdóname, amor mío, de haberlo sabido no hubiese bebido la sangre del odio, ni hubiere roto mi palabra en un verso. Perdóname, vida, de haberlo imaginado, no habría arrancado los lirios de tu pecho.-


25 Angustias Ésta noche soy el vencedor de la memoria y emergen necesidades como un arroyo turbio desde el océano de mi pecho. Mi destino de rumbo aun no sabe su meta y regreso sin ir, por un cofrade de natalidades perversas, por los suburbios de los mercados, donde mendigan los pájaros las migajas de las luces, y los hombres le hacen el amor a las sombras de la miseria. No quiero evadirme del espanto de la risa, ni reírme espantado de todos los recuerdos, solo quiero naufragar abrazado a mi madera de saudades y escribir un poema que se desangre entre ausencias y tristezas. Por eso te pido No me niegues la hoguera del infierno, no me hundas en antagónicos olvidos Déjame desmembrar el esqueleto del enigma y besar los labios de la muerte Es necesario desfallecer entre el oleaje de los verbos y enfermar una vez más ante el evento inevitable. No te olvides que agonizo entre tus brazos No abandones mis residuos de aire y de materia No me dejes caminando en la sordera de un crepúsculo, con el grito adherido a los biombos de la idea. Estoy golpeando mi propia puerta, atiende por favor, mi súbito reclamo Que su silencio trenza rastros en la peregrinación interminable de todas mis angustias y es mi alfabeto silvestre un cachorro extraviado en el papiro de su alma.-


26 DESCONCIERTO Suena una música lejana sobre los prismas recluidos del horizonte otoñal y pueblerino. El enigma equidistante, irresoluto, me conduce a preguntarme ¿ cuánta ironía cabe en tu palabra adversa?, allí donde el testimonio cobra el coraje de un verso y se vuelve corrupta la desidia del razonamiento. He visto amanecer al sol, coqueteando con sus brillos a la cara oscura de la luna, detrás de dos cuartetas cubiertas de rocío. He descubierto la contemplación plena de los ojos cerrados, y la ceguera absoluta de las necias miradas, justo cuando hablaba con los jueces, una mañana de mayo, antes ser arrojado a las hogueras del silencio. He palpado la voluntad tergiversada de un poema roto, en la audaz degeneración de la originalidad contemporánea, imbuido en el mito de un sueño esperanzado de grandeza. Y sin embargo, aun no puedo descubrir cuanta ironía cabe en tu palabra adversa. No he podido aprender a caminar ese territorio de milagros, para des gangrenar los mensajes oscuros de las sucias estrellas. Y de pronto me veo con tribulaciones iracundas, in retóricas, banales, hastiado del hastío y encadenado a la desdicha. Ignorante de la desnudez del alba y de sus senos de sombras, mientras un frío sudor de angustias moja los pies de la ausencia, recordando las horas en que solo esperaba el momento para amarte. Hoy la tarde menstrua su gótica adolescencia de resplandores bizantinos, misceláneas de perversas y prostituidas soledades en los cajones encorvados del tiempo, y es la palabra, esa palabra, todas las palabras, las que sucumben como presas insalvables de Artemisa, en un campo de algodones donde sangran a tus pies, escasos de ilusiones, mis pálidos poemas.


27 Son Poetas Se juntan en una esquina, se amontonan, se besan, se muerden, se sirven un café, se acusan, se coaccionan. Sufren hasta que la lluvia toca sus gargantas, sienten la vergüenza del amor vegetal y el dolor del nudismo de todas las alegrías. Se rompen los dedos una y otra vez con igual piedra, aman y odian, bostezan y tiritan, emigran y retornan. Riegan sobre endecasílabos la greda temporal de la palabra, miden, suman, restan, mueren, matan. Son los herederos de la cripta, los guerrilleros de la luz y del subsuelo. Alucinan como mariposas al amparo de la luna, lamen la inercia del cosmos disfrazados de gerentes y de obreros, tocan la epidermis de los hongos con la mueca sublevada entre los cejos. Son hombres como yo, mujeres como tu, hombres y quizá mujeres, mujeres y quizá hombres, arrugando las tensiones, cantando y puteando contra el mundo. Nostálgicos gemidos de cielo y de pantanos, en un universo de transistores y pantallas planas. Burbujean como lavas de volcanes, violan la solemnidad de los sonetos y las cuartetas, avanzan, investigan, rezan y blasfeman, enfatizan la caldera donde se cocina el verso, para bombardear el templo de la bestia y agotar la risa en misterios de metáforas y espontáneas cavilaciones.Son ellos, sembradíos de consciencias entre ángeles ausentes y dioses presentidos, estallan en la plenitud de la creación y germinan civilizaciones entre las hojarascas del camino. Son vestigios del pasado, son la pista del presente, son las guías del futuro, olvidados o inmortales, son la tierra, el canto, el dolor, la alegría, la tristeza. Son hombres y mujeres, o ambas cosas Llevan el signo encarnado en el germen, se confunden con su sombra y se asustan ante los espejos, se reproducen y disipan, recorriendo las huellas del árbol y el gemido. Se destruyen y modelan, abren y cierran la tumbas y las puertas, se elevan como globos simbióticos cegando las fronteras de las jaulas y los gritos, con los ojos brillantes en la noche, con el pecho abierto a la batalla, con las manos desgarradas en la nada, con el hueco poseído en las venas rimbombantes de su don y su flaqueza.


28 Caminar Caminar, caminar y tropezar, sentir en el aire, embebido de hollín y de azahares, una extraña mezcla de vida y de muerte. Voltear una sonrisa en el camino donde se cosechan las lágrimas. Mutilar un eclipse con anteojos de sol en el alma. Caminar, avanzar mientras te rompes las uñas, con las piedras del sendero que trazaste, sin prevenir los desatinos de las controversias y el sometimiento de lo absurdo y lo mundano. Caminar, caminar sin encontrar, en la búsqueda improlija, el bifurcado espejo que te puso ante la vida. Trepar por los rincones donde se esparcen los abismos y cantan los crespines, la leyenda de un suelo lejano, donde el zupay gobierna su salamanca, poblada de brujas y de duendes. Caminar en el hechizo de lo incierto y un bocado de ansia entre los dientes. ¿Qué puede pretender un errabundo? ¿ Qué puede pretender la anarquía de un poeta? ¡La razón se deshizo en los dedos de mis pies inquietos, de mi corazón anclado en espejismos! ¡Busco los inciensos que aromaron la magia absurda de mis ángeles poblanos! Intento vivir entre los surcos, donde las semillas imploran el agua, y la lluvia se burla de los pétalos que destroza su granizo. Caminar, mirar las manos estiradas del mendigo y hurgar en el bolsillo solo oquedad y miseria. Sentir a cada paso el dolor de los dolidos, la exclusión de los indigentes, la ambición de un puñado de bastardos, que cuelgan carteles de justicia, en el estómago flaco del hambre y la cultura. Caminar, cansado, herido, agotado, sin querer hacerlo, sin tener más que hacer y sentirme entre la niebla gris de la existencia, claudicar como un grano de arena ante las olas. Caminar hasta que se acabe ya el camino, o el camino que conduce hasta mi ser Caminar entre historia de reyes, arquitectos y matanzas, en la lujuria detallada de la blasfema y la soberbia de cinco siglos de tormentos memoriosos. Cerrar los puños impotentes, apretar los ojos conteniendo en ellos las rocas milenarias de los templos. Entender que nada es distinto, sentarme a la vera del mar mientras los peces flotan inertes y llorar con lagrimas contaminadas sobre los musgos negros de la vida.-


29 Paisajes La lluvia le hace cosquillas a la tierra Los árboles se ríen contagiando a los pájaros su húmeda alegría. Las nubes han tapado las montañas y desde su ombligo urbano, parado frente a una ventana veo transcurrir el tiempo en la quietud sombría del alba. Las luces se encienden fugaces en el destello hiriente del cielo Los techos lloran desaguando cascadas de agua pura que se asfixian entre el herrumbre de las cubiertas de chapas que amontonan los años declarados de sus vidas. Me interrogo en ésta instancia donde asumo ignorante la razón de la consciencia ¿en que punto la vida te designa mercenario del sueño y la quimera jinete del amor y las palabras? ¿Hasta donde somos constructores del destino y de los pasos sin la mano de la suerte o de la gracia? ¿Absoluto o relativo? ¡Si acaso las cadenas se rompieran uniendo los extremos donde se juntan los cuerpos y las alas¡ Si acaso una caricia se cayera desde el eco infinito en que cantan las mañanas, y un clarín de mil silencios anunciara en un latido su llegada, le haría yo también, como la lluvia, un manojo de cosquillas a la tierra contagiando a mis poemas la húmeda alegría de los pájaros.-


30 Suicidas Quien dijo que morir era tan fácil. Tal vez un vaso con cicuta Un revolver apuntando hacia el cerebro Una bala en el centro de tu pecho, un alma que se queda ciega y muda. A quién se le ocurrió la idea loca de pensar que morir era tan fácil. Hace falta ver flamear como bandera sobre un mástil el hastío en la saliva de tu boca. Se necesita no sentir que tu pasión es asesina Poseer los ovarios de Alfonsina, la frialdad sin pensamiento de una roca. Saberse responsable del fracaso o de la gloria. No poder enderezar la cruel balanza Sentir que el amor es una noria. Quien dejó librado a ultranza La ironía de la muerte de los cuerpos Si viviendo ya sabían que habían muerto que mas daba terminar con tanta historia.


31 Volver a empezar Calla el grito penoso e insurgente Al fin el hombre olvida la distancia En silencio regresa hacia la fuente para beber de la fe en que sustancia su gran alma de Fénix malherida con su áspero rostro y sin prestancia. Quizá dentro del sueño y conmovida ella extiende el valor sin lontananza quitando del pecho y en mitad partida la sangrante punta de la mísera lanza. En el lapso en que todo ha perecido sienten ellos un mañana con augurio. Porque saben que no hay nada más espurio que dejar en los escombros el olvido. Y marchan procurando los motivos que causaron sus males y sus manchas Con las alas de unos pájaros heridos y las manos dispuestas en revanchas. ¡Sabe Dios!, si tal vez han merecido tanto odio de la tierra y sus falacias ¡Pero no será un pueblo derrotado ni vencido aun poniendo a sus pies diez mil desgracias! ¡Porque el hombre es amor, también castigo! Sabedor de sus trampas y sus redes No habrá en el universo ni un testigo viendo morir su corazón entre paredes.


32 Yo sé que fuiste buena Ha nacido entre rocas y es un musgo que va por humedades y buscando el sentido real de una palabra. Ella sale en las noches sin un rumbo llega al río que la abraza con sus aguas. No conoce la verdad de su destino No percibe si es certera su nostalgia solo sueña con el rostro de algún niño que sonriendo le alegre su mirada. Ha nacido entre las piedras e iracundo su canto se expandió por las montañas sin saber de que fueron los asuntos que un día la colmaron con sus lágrimas. Desde entonces ella vaga por los limbos en el límite mortal y abandonada Arrastrando sus cadenas cual verdugo que se ríe de la sangre mientras sangra. No sabrá que yo la observo ciego y mudo en el latido que me entrega con sus alas Nunca supo ni sabrá que fui el testigo de su dolor y su muerte no anunciada. Ella busca su panteón en un poema donde pueda descansar de la falacia que cargó cuando pasando por la vida se encontró con el vicio de la trampa Ay, almita, yo se que fuiste buena Que triste es saber que ya te marchas Con tus alas remendadas de tristezas en el llanto inmoral de mi palabra.-


33 Sin ganancia Me perdí por los caminos de la vida entre flores silvestres y palomas blancas. La luna me vio pasar de prisa en un silencio de duendes y de algas, envuelto en el luto de la noche fría siguiendo la huella de la fiel manada. Desprovisto de corazas y de miedos me fui alejando una mañana con el corazón entre los dedos y un puñado de arena en la mirada. Pero aun así me sigues queriendo como queriendo sigue el lucero al alba aunque a su paso fugaz encienda solo un destello en cada madrugada. Y yo te sigo queriendo (si bien suena a un verbo paria) te sigo queriendo aunque tu amor y el mío ya no dejen ganancias. Es que del labio no se pierde el beso repartido en abundancia ni del pecho se te quita lo que siembra cada instante la nostalgia. Y tu… amor… distancia Cabalgando la cintura del eclipse perdida entre los pliegues de tu falda Seguirás presta a tus sueños Seguirás siendo cristal y hacha. Y yo… amor…distancia Buscando entre las hierbas húmedas acaso encuentre un musgo de esperanza Quizá la piedra me devuelva en versos tal vez la vida me resople el alma


34 INGENUIDADES Ella era una ciudad de jaspe y una gota perenne perforó su mármol. Mercachifles embusteros colmaron su orificio con ojivas de ilusiones y cántaros de barro. La habité desde la pintura de sus letras porque ella era una acuarela de estrellas y un pincel de sombra ennegreció su arte. Y la hambruna de su alma entró en sequía, y la tormenta desgarró su pecho, y sus ranchos de adobe se fueron por el río. Ella era una mujer calcárea un peñasco de mi artesana infancia, y se perdió con las vías detrás del horizonte cuando mis años fueron derritiendo minerales, esculpiendo en su tiempo cicatrices tallando en su cintura ingenuas libertades.-


35 AMORES CONTRAPUESTOS Vengo del último gemido, del labio rojo de un beso Llego esta noche desde la víspera de la nostalgia, borracho de su sabor a mujer y de mi amarga tierra. Un temblor de flautas me acompaña en el camino donde el inca cabalga un caballo rengo en cinco siglos de historia desmembrada Llego del último beso, extasiado y malherido. Desde su contorno sublime de hembra, y la realidad obesa de una aldea que se rompe. ¿Como separar tus manos cálidas de mi boca de la greda seca de mi ciudad callada? ¿Como disfrutar éste momento de pasión sublime cuando se mueve en el pecho la sinrazón de mi patria? Cóctel de amor que me embriaga y desconcierta: Piel de rocío, con cortijo de barro y techo de caña Senos despiertos, con niños dormidos en trochas oscuras ¡Tu lo entiendes, Mujer, se que lo entiendes! Gracias por decirme adiós con tu arroyo de fuego Por dejar tus huellas en mi carne finita. Llevo conmigo tu aliento de amante indestructible La piel encendida por tus manos de nácar Llevo en el pecho ésta asombrosa mezcla de tus labios dulces y de mi país amargo. Vengo de tus cabellos húmedos y tu mirada rubia. Con una paradoja de amor y un latido de pueblo que me apena. Me marcho, parado al borde del olvido, por un bulevar del alma donde se cruzan los sentidos y el cuerpo es una despedida que la razón no comprende.


36 SIGNOS DE AMOR DE ESPALDAS AL MAR Aun no ha nacido el amor en su pausa de playa. pero su llanto atraviesa las ventanas del aire, y se mezcla entre los rayos del sol. Aun yace pegado a su placenta, pero su cuerpo sucio de sangre se lava con la lágrima del tiempo no surgido. Aun no ha llegado la hora en que la brisa seque sus cantaros vacíos en medio de la tarde prometida sin embargo es mas veloz que la sombra del águila, mas notorio que la luz de los espejos, mas augusto que las huestes supremas del caudillo. Y mueve el mar como envuelto en un chaleco de fuerzas, queriendo explorar la osadía de la dicha venidera.Pero todos corren, nadie lo mira, nadie lo toca, huyen de espaldas al faro en busca de sus signos. Creen que sus pupilas son los ojos de la historia, que sus aleteos convictos son horizontes de pájaros, que en la luna amanecen las nimiedades de sus huellas. Huyen distraídos en medio de la bruma Sin advertir la desesperación rutinaria de sus pasos Se cuelgan de una almeja, de un Chandon o de un guiso de lentejas. Devoran tiempo y precipicio en autobuses de dos pisos o automóviles importados con energía nuclear. Ya no hay horas disponibles para decir te quiero Ni limpiar los mocos de los niños o las heridas intangibles de las almas.Aun no ha nacido el amor en su pausa de playa Acorralado de luciérnagas observa pasar la tormenta entre gritos mutilados de relojes y de ruedas. El agua vuelve a ser virgen, la noche vuelve a ser casta. El mar espera con su vientre de espumas, para parir el sereno esplendor de la paz que esquivan, los hombres que corren entre sus páginas blancas esquivando anatemas de sollozos y conjuros. Mientras tanto, mujer mía, es el momento de excavar en tu cuerpo De extraer de tus labios el polen de la aurora, cerrando con candados las ventanas del cuarto para que nada perturbe tu gemido de ángel.


37 Falacias No se puede separar lo que queda… es falacia. Ni la burla, ni la gracia, ni el rosal que se desploma, ni el ruiseñor que canta. El fastidio de la duda, la certeza de las canas. El limón que se hace dulce, en una boca extraña. La reja que no se rompe, la ilusión ensangrentada, Los pies sobre el abismo en la noche destemplada. No se puede separar. Lo que queda, es nostalgia. Ni una cuerda que no afloje ni un yunque en que se forje un amor comprometido. Sólo queda el torbellino de la vida que nos pasa. Algún cuerpo clandestino, y otra vez….el desatino…la falacia. Es como el oxígeno en el agua, como una primavera donde no florece nada. Echado sobre la tierra, como la semilla vana. Con un escalofrío en la dicha y dos dioses incas, en el templo de las lágrimas. No se logra separar. Ya no hay más ganas. Solo queda la montura del corcel que cabalgaba, en las tardes iracundas de bohemia enamorada. Solo queda la manada deambulando por el mundo, y esos olores nauseabundos, de los que creímos…eran almas .-


38

De aquí nadie se escapa De aquí nadie se escapa Ni el ateo, ni el místico, ni el santo No hay salida para el rengo para el mudo, para el manco. No se escapa ni el perfecto ni el marino, ni el prefecto. Ni los días trabajados Ni las horas del asueto. No se evade ni la sombra ni la boca que te nombra ni los labios que te rezan ni las almas que te odian ni los ojos que te besan. Si en tu dicha hay una cama ¡duerme!, y al llegar cada mañana levanta tu alegría con nobleza Si en cambio ni una cama te ha dado tu pobreza descansa sobre el banco de una plaza y aun así, al despertar, verás el sol reflejado entre tus cejas. Que de aquí nadie se escapa Ni la bolsa de comercio Ni la alforja del mercado. Ni la idea de ser necio Ni el humilde humanizado. Si ves un burdel domesticado por el claro sendero de la vida Señoritas con licencias concedidas que tienen corazón bien arriba de sus piernas al abrir sus bellos muslos no te olvides que late una mujer dentro de ellas. Nunca dudes que estás solo en éste mundo aunque miles y millones te parezcan Que eres solo un errabundo Que de aquí nada te llevas. Para qué guardar tanta avaricia Para qué mostrar tanta miseria. Que de aquí nadie se va, Que eso nadie ya lo arregla Y si piensas que has pasado sin dejar alguna huella Que tan solo te han quedado tus dudas, tus certezas, tus miedos y tu suerte,


39 puedes estar seguro que éste es un espacio de reservas de la muerte Por eso, hijo mío, No te olvides que de aquí nadie se escapa que no llevas mas que lámpara oscuras sin fortuna, sin amor, sin tristeza. Es “hoy”… toda hermosura Es “hoy”… cosa tan bella. Si tienes un camino lo caminas si en cambio los caminos se te niegan ve al costado de las ruinas y juega a ser feliz con las estrellas.


40 Ángel y Diablo La noche es eje cautivo, girando en idílico verso. Vocablo que suena, en hoja que aún está blanca. Grito anciano, de un canto servil y sereno, con el placer y dolor que circunda en su seno, corcoveando en la huella, con alterna templanza. Afinidad de amor que denota esperanza, en el paso que imprime su huella silente. Hembra que gime en su piel de borrego. Loba que trepa mi carne, guardando en celo, el níveo esplendor, de sus filosos dientes. Estrella y crepúsculo, fusión del hermoso poniente. Magdalena consagrada, exaltación del pecado. Mujer de arena, que seduce al infierno candente, y en la tierra reclama, insumisa, y nada prudente, las alas benditas, de un serafín humano. Salamanca dormida, que presta, suspira a mi lado, surcando la senda empolvada de un cáliz divino. Néctar de uva, génesis del mejor vino. Mujer de secretas bodegas, que me embriagas hasta en las sombras del ocaso. Yo me bebo éstas líneas de plebeyo mutante, proveyendo, pasión y delirio, al vaivén de tus pasos, a la sierpe que enrolla mi andar peregrino, a la falda que cubre, insensata, tus muslos de diantre. Angélica dama, que desdobla su signo anhelante, encallando en sus muelles, un temple de lívido manto, entono por ti, en la noche, un himno de lírico canto, que clamen mis letras, zurciendo tus pliegues errantes, que muera, mi ávida boca, en tu boca, de lúdica amante.-


41 Déjalas arder como candelas Coplas de amor como ovejuelas peludas y pastoras por el campo deambulan mascando las brunelas con la lírica ternura de su canto. Coplas de amor que son un manto a la noble razón del inocente que camina creyendo incandescente un mundo tan oscuro y tan amargo. Al decir quien bien decía que los sueños se forjan de antemano yo he sabido de sueños más lozanos que nacen sin crecer entre la gente. Coplas de amor que son urgentes como rayos cayendo por la villa se pasean por un cielo sin orillas con su traje de doncel ambivalente. Si el amar te hace decir tan sutilmente redondillas que nacen de tu palma no te olvides al decir que nunca es calma esa dicha de gozar con tanto apuro Que tus versos de amor sean más duros que las flores que dejaste en la ventana No renuncies a decir que en la mañana viste sangre corriendo por el río que no es pura la puesta del estío cuando hay nubes voladoras que hacen sombra con sus alas. Dale al mundo tus coplas trovadoras sin negar la sinrazón de la injusticia Que no sea tu voz solo avaricia de un beso engalanando tu morada. Coplas de amor gritando fuerte que salgan como látigo a la frente de quien mira sin ver tanta desgracia. Coplas de amor que den las gracias por recibir de tu amada una caricia sin que deje de caer de tu mejilla una lágrima y un grito de justicia. No te digo que no cantes al recuerdo ni que niegues la sonrisa de tus labios solo pido que pongas en tus versos las penas y el dolor de tus hermanos. Ser poeta es buena cosa, camarada, Se puede navegar como un humano por el canto virtuoso de los grillos caminar entre espinas y cuchillos y vigilar el mar con la mirada Luchar entre redes y corrillos y hacer el amor entre las algas. Coplas de amor, como ovejuelas, paseando su blancura por el alba déjalas arder como candelas déjalas pastear sobre las almas.-


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Poemas desde el Subsuelo