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cuando él la guió a su habitación con el brazo rodeando su cintura. Aquella era la primera vez que un chico expresaba su deseo de intimar con ella, y era aquel del que Doris creía estar enamorándose. Con un sólo movimiento, abrió la puerta que llevaba a la inmensa cama de su habitación. Él la dirigió hacia la cama y prácticamente la empujó sobre ella. Tumbado encima de ella, Scott la besó, acariciando sus labios ligeramente al principio, e incrementando la intensidad a continuación, como si la empujara a darle más. Doris le devolvió el favor con el mismo fervor, abriendo los labios para invitar a su lengua dentro, luego dándole la bienvenida con su lengua repetidas veces, en una danza seductora dentro de sus bocas. Él dejó escapar un gemido que ella absorbió, moviendo las manos por todo su cuerpo. Scott le besó los ojos, luego las mejillas, y después presionó sus labios en una parte de su cuello, justo detrás de sus orejas, que hizo que gimiera. Entonces supo que la deseaba, y que la deseaba con locura. Dejando besos por todo su cuello, le quitó con habilidad la blusa que llevaba dejando al aire unos senos grandes. Sintiéndolos con sus labios, los acarició suavemente con la lengua antes de chuparlos, uno a uno, haciendo que gimiera más alto que antes. Scott se entretuvo abriéndose la cremallera de los pantalones y colocó los dedos en el valle sagrado de su cuerpo, donde sintió lo preparada que estaba de deseo por él. Jugueteó con su dedo hasta que supo que estaba completamente lista; ella le tiraba del pelo y le arañaba la espalda con las uñas, y la penetró hasta que ambos quedaron agotados del placer. "Nunca hubiera imaginado que llevabas dentro de ti una zorrita tan atrevida, Dori", dijo cuando se separaron. "Podría ser el resultado de enamorarse de un gángster", replicó satisfecha. Al día siguiente, después de que todo el mundo se hubiera marchado, se levantó para tomar algo de desayuno. Hannah vino a ella y de repente abrazó a Doris.

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