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blanco y negro

El ojo de Adrián ARTE - LITERATURA - EL SALVADOR Año 3, No.1: Septiembre 2008 Edición Bilingue / Bilingual Edition asfixia

MUERTE EN VENECIA

Sandro Stivella

SAL, 1973 n las oscuras trincheras de un periódico Sandro Stivella - el fotográfo, joven y talentoso y autodidacta - vió la luz. Ha sabido sin embargo liberarse de la grandiosa máquina de hacer dinero y mentiras – quizás por rebelde intuición quizás por fatídico destino – para crear memorables imágenes de seres ambulantes por territorios desconocidos, paisajes corpóreos, vegetales, oníricos. Artista invitado en Landings 4 en el Museo de Arte y Diseño de Contemporáneo de Costa Rica, como parte de las muestras de jóvenes promesas del arte organizadas por el veterano guerrero de las artes Joan Duran. Su más reciente exposición en lo que va del año se titula “En busca de la mirada” en la Sala de Exhibiciones del Teatro Luis Poma.

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LITERATURA: Juan Rulfo, Walter Beneke, Georges Bataille, Jason Flores-Williams, René E. Rodas / ARTES VISUALES: Sandro Stivella, Damien Hirst, Mayra Barraza / ENSAYO: Jon Lee Anderson, Pedro Cortés Rodríguez, Ámparo Marroquín.


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La muerte en Venecia

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editorial

adie conoce ese país desconocido llamado la muerte, pero todos vivimos en sus fronteras. Tierra ignota o desierto, paraíso de los imprudentes que se salvaron, infierno para todos, o nada, la nada de Unamuno, la nada del Eclesiastés, región de la que precariamente nos salva o nos retiene el amor, su fraternal enemigo. Amor y muerte que también ocurren en otros tiempos del cólera en La muerte en Venecia, de ese lúcido y piadoso conocedor del espíritu humano que fue Thomas Mann. Como Ulises de vuelta a Itaca, Gustav von Aschenbach, un reconocido escritor asolado por el otoño de su vida, puede salvarse de la muerte, huir de esa cita insoslayable para los demás —a Ulises los dioses le ofrecen la inmortalidad y el Olimpo—; y, como Ulises, Aschenbach decide no salvarse, y por la misma razón: Ulises por el amor a su árido peñasco y a los suyos; Aschenbach por el amor inconfesado que siente por Tadzio, el adolescente polaco que veranea en Venecia con su familia. Cuando la familia de Tadzio hace preparativos para marcharse, Aschenbach, cuya salud ha venido deteriorándose, siente el primer ramalazo de la muerte. En este punto el recuerdo se duplica. De un lado aparece la última página de un libro de tapas blandas y páginas de papel de

holanda tonsuradas a navaja; de otro, las intensas imágenes —hay un silencio ahí, un inquietante y misericordioso silencio— de la película de Luchino Visconti en las que Dirk Bogarde en el papel de Aschenbach, transformado en músico en la película, algo sólo parcialmente explicable, languidece en la playa mientras ve por última vez al objeto de su amor. Mann se inspiró tanto en su propia vida como en algunos rasgos biográficos de Gustav Mahler y de Piotr Tchaikovsky para escribir la novela. En octubre de 1893, en San Petersburgo, Tchaikovsky bebió un vaso de agua sin hervir, mientras en la ciudad se había declarado una epidemia de cólera. Murió a las pocas semanas. La elección de Venecia como escenario para su novela expone el lado romántico de Thomas Mann —después de todo, fue el autor de Señor y perro y de Tonio Kroëger. Venecia de las máscaras, los disfraces, el carnaval —la fiesta de la carne, de los cuerpos— y Venecia del saqueo: la muerte hace su fiesta despojando a las almas de sus cuerpos con el concurso de esa silenciosa devoradora que es la peste. Pintan bastos, entonces. Un croupier indiferente reparte sus sórdidas barajas; en una de esas

No es que tenga miedo de morir. Pero no quiero estar ahí cuando eso ocurra”. Woody Allen

manos saldrá sin remedio nuestro nombre, y habrá que honrar la apuesta. Prefigurando ese momento, se tiene la tentación de esperarlo con la resignación y la dignidad (“¡Oh muerte! Ven callada, como sueles venir en la saeta...”) de algo que de valioso debe llegar a término: que sea la nuestra, ésa a la que tenemos derecho y que por clemencia del tiempo hemos de merecer. Que no sea la que nos imponen a diario, esa que, justo antes del pistoletazo o la puñalada final, nos despoja de nuestra humanidad. De esas caras de la muerte que tan familiares nos resultan en nuestras repúblicas tratan las obras que aparecen en este número de El Ojo de Adrián.

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Contenido

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Editor Enrique Walden-Lagos

Créditos

Cons ejo Editor ial W. W h i t m a n I . D u n c a n J . P a s o s Coor dinación editor ial y gr áfica La Monja Blanca Edición y es tilo El Marqués de Carabás Fotogr afía Tercer ojo D is eño Handmadefuture Studio Handmadefuture@gmail.com

Portada de: Mayra Barraza “Brazo”, Bronce sobre base de grama japonesa y piedras.

Mer cadeo y publicidad Jacob Villalta el oj odeadri ánm ercad eo@yahoo.co m Contáctenos : elojodeadrian@yahoo.es elojodeadrian@gmail.com

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67 Todos los textos han sido autorizados para su publicación por sus autores, y pueden ser citados siempre y cuando se haga referencia a la fuente. Creación literaria y obras de artes visuales sólo podrán ser reproducidos con la autorización expresa de sus autores. Artículos sin firma son de exclusiva responsabilidad de El ojo de Adrián.


esperanto

N o o y es ladrar a los p erros

R elato

Ju a n R u l f o MEX, 1917-1986

adie logra explicarse de dónde sacó Juan Rulfo tanta desolación, tanta desesperanza. Su ficha biográfica, la historia del bajío mexicano —ese México bronco que pervive hasta nuestros días— son insuficientes para entender un mundo construido sobre la desdicha, elevado sobre las ruinas vivas de la muerte. Rulfo decía que la violencia de que fue testigo en la infancia marcaría para siempre su vida; y que ésta era una condición atávica del mundo en que creció. Rulfo logra conjurar esa violencia y redimir esos fantasmas con un lenguaje desnudo, estoico. Unas pocas escenas le sirven para dar cuenta de la vida un hombre. El sistema metafórico en que monta su narración tiene la fuerza de esa realidad que aceptamos sin remedio. La muerte, en sus relatos, es condición de vida, y la vida no vale en ellos tanto como la muerte.

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—Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte. —No se ve nada. —Ya debemos estar cerca. —Sí, pero no se oye nada. —Mira bien. —No se ve nada. —Pobre de ti, Ignacio. La sombra larga y negra de los hombres siguió moviéndose de arriba abajo, trepándose a las piedras, disminuyendo y creciendo según avanzaba por la orilla del arroyo. Era una sola sombra, tambaleante. La luna venía saliendo de la tierra, como una llamarada redonda. —Ya debemos estar llegando a ese pueblo, Ignacio. Tú que llevas las orejas de fuera, fíjate a ver si no oyes ladrar los perros. Acuérdate que nos dijeron que Tonaya estaba detrasito del monte. Y desde qué horas que hemos dejado el monte. Acuérdate, Ignacio. —Sí, pero no veo rastro de nada. —Me estoy cansando. —Bájame. El viejo se fue reculando hasta encontrarse con el paredón y se recargó allí, sin soltar la carga de sus hombros. Aunque se le doblaban las piernas, no quería sentarse, porque después no hubiera podido levantar el cuerpo de su hijo, al que allá atrás, horas antes, le habían ayudado a echárselo a la espalda. Y así lo había traído desde entonces. —¿Cómo te sientes? —Mal. Hablaba poco. Cada vez menos. En ratos parecía dormir. En ratos parecía tener frío. Temblaba. Sabía cuándo le agarraba a su hijo el temblor por las sacudidas que le

daba, y porque los pies se le encajaban en los ijares como espuelas. Luego las manos del hijo, que traía trabadas en su pescuezo, le zarandeaban la cabeza como si fuera una sonaja. Él apretaba los dientes para no morderse la lengua y cuando acababa aquello le preguntaba: —¿Te duele mucho? —Algo —contestaba él. Primero le había dicho: “Apéame aquí... Déjame aquí... Vete tú solo. Yo te alcanzaré mañana o en cuanto me reponga un poco”.

Se lo había dicho como cincuenta veces. Ahora ni siquiera eso decía. Allí estaba la luna. Enfrente de ellos. Una luna grande y colorada que les llenaba de luz los ojos y que estiraba y oscurecía más su sombra sobre la tierra. —No veo ya por dónde voy —decía él. Pero nadie le contestaba. El otro iba allá arriba, todo iluminado por la luna, con su cara descolorida, sin sangre, reflejando una luz opaca. Y él acá abajo. —¿Me oíste, Ignacio? Te digo que no veo bien. Y el otro se quedaba callado. Siguió caminando, a tropezones. Encogía el cuerpo y luego se enderezaba para volver a tropezar de nuevo. —Este no es ningún camino. Nos dijeron que detrás del cerro esta-

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esperanto

T eatro

ba Tonaya. Ya hemos pasado el cerro. Y Tonaya no se ve, ni se oye ningún ruido que nos diga que está cerca. ¿Por qué no quieres decirme qué ves, tú que vas allá arriba, Ignacio? —Bájame, padre. —¿Te sientes mal? —Sí —Te llevaré a Tonaya a como dé lugar. Allí encontraré quien te cuide. Dicen que allí hay un doctor. Yo te llevaré con él. Te he traído cargando desde hace horas y no te dejaré tirado aquí para que acaben contigo quienes sean. Se tambaleó un poco. Dio dos o tres pasos de lado y volvió a enderezarse. —Te llevaré a Tonaya. —Bájame. Su voz se hizo quedita, apenas murmurada: —Quiero acostarme un rato. —Duérmete allí arriba. Al cabo te llevo bien agarrado. La luna iba subiendo, casi azul, sobre un cielo claro. La cara del viejo, mojada en sudor, se llenó de luz. Escondió los ojos para no mirar de frente, ya que no podía agachar la cabeza agarrotada entre las manos de su hijo. —Todo esto que hago, no lo hago por usted. Lo hago por su difunta madre. Porque usted fue su hijo. Por eso lo hago. Ella me reconvendría si yo lo hubiera dejado tirado allí, donde lo encontré, y no lo hubiera recogido para llevarlo a que lo curen, como estoy haciéndolo. Es ella la que me da ánimos, no usted. Comenzando porque a usted no le debo más que puras dificultades, puras mortificaciones, puras vergüenzas. Sudaba al hablar. Pero el viento de la noche le secaba el sudor. Y sobre el sudor seco, volvía a sudar. —Me derrengaré, pero llegaré con usted a Tonaya, para que le alivien esas heridas que le han hecho. Y estoy seguro de que, en cuanto se sienta usted bien, volverá a sus malos pasos. Eso ya no me importa. Con tal que se vaya lejos, donde yo no vuelva a saber de usted. Con tal de eso... Porque para mí usted ya no es mi hijo. He maldecido la sangre que usted tiene de mí. La parte que a mí me tocaba la he maldecido. He dicho: “¡Que se le pudra en los riñones la sangre que yo le di!” Lo dije desde que supe que usted andaba trajinando por los caminos, viviendo del robo y matando gente... Y gente buena. Y si no, allí está mi compadre Tranquilino. El que lo bautizó a usted. El que le dio su nombre. A él también le tocó la mala suerte de encontrarse con usted. Desde entonces dije: “Ese no puede ser mi hijo”. —Mira a ver si ya ves algo. O si oyes algo. Tú que pue-

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des hacerlo desde allá arriba, porque yo me siento sordo. —No veo nada. —Peor para ti, Ignacio. —Tengo sed. —¡Aguántate! Ya debemos estar cerca. Lo que pasa es que ya es muy noche y han de haber apagado la luz en el pueblo. Pero al menos debías de oír si ladran los perros. Haz por oír. —Dame agua. —Aquí no hay agua. No hay más que piedras. Aguántate. Y aunque la hubiera, no te bajaría a tomar agua. Nadie me ayudaría a subirte otra vez y yo solo no puedo. —Tengo mucha sed y mucho sueño. —Me acuerdo cuando naciste. Así eras entonces. Despertabas con hambre y comías para volver a dormirte. Y tu madre te daba agua, porque ya te habías acabado la leche de ella. No tenías llenadero. Y eras muy rabioso. Nunca pensé que con el tiempo se te fuera a subir aquella rabia a la cabeza... Pero así fue. Tu madre, que descanse en paz, quería que te criaras fuerte. Creía que cuando tú crecieras irías a ser su sostén. No te tuvo más que a ti. El otro hijo que iba a tener la mató. Y tú la hubieras matado otra vez si ella estuviera viva a estas alturas. Sintió que el hombre aquel que llevaba sobre sus hombros dejó de apretar las rodillas y comenzó a soltar los pies, balanceándolo de un lado para otro. Y le pareció que la cabeza; allá arriba, se sacudía como si sollozara. Sobre su cabello sintió que caían gruesas gotas, como de lágrimas. —¿Lloras, Ignacio? Lo hace llorar a usted el recuerdo de su madre, ¿verdad? Pero nunca hizo usted nada por ella. Nos pagó siempre mal. Parece que en lugar de cariño, le hubiéramos retacado el cuerpo de maldad. ¿Y ya ve? Ahora lo han herido. ¿Qué pasó con sus amigos? Los mataron a todos. Pero ellos no tenían a nadie. Ellos bien hubieran podido decir: “No tenemos a quién darle nuestra lástima “. ¿Pero usted, Ignacio? Allí estaba ya el pueblo. Vio brillar los tejados bajo la luz de la luna. Tuvo la impresión de que lo aplastaba el peso de su hijo al sentir que las corvas se le doblaban en el último esfuerzo. Al llegar al primer tejaván, se recostó sobre el pretil de la acera y soltó el cuerpo, flojo, como si lo hubieran descoyuntado. Destrabó difícilmente los dedos con que su hijo había venido sosteniéndose de su cuello y, al quedar libre, oyó cómo por todas partes ladraban los perros. —¿Y tú no los oías, Ignacio? —dijo. No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza.

Walter Beneke SAL, 1930-1980

scritor, diplomático y visionario Ministro de Educación, fue víctima de la ceguera de la guerra y asesinado por los escuadrones de la muerte. Sus palabras quedaron forjadas: el amor y la muerte van de la mano en imposible unión en este extracto de la pieza teatral clásica de Walter Beneke. Funeral Home, teatro existencialista por excelencia, en que el escenario provee un macabro ambiente para el discurso sobre la felicidad

F uneral H ome La pieza se desarrolla en uno de

esos Funeral Homes de los Estados Unidos donde los americanos, gente práctica, se desembarazan de sus muertos, todavía calientes. Allí los visten, los maquillan, los arreglan en suma como para una ceremonia. La casa se encarga también del velorio y del entierro. La mitad izquierda de la escena la ocupa el “salón”: pesados cortinajes, muebles voluminosos, flores de invernadero. Tenue luz indirecta como en un bar americano. En medio de la sala y en la penumbra se encuentra el ataúd que, descubierto, deja entrever la forma del cuerpo. Su colocación y la escasa iluminación impiden que el público pueda ver el cadáver. No hay ninguna cruz. A la izquierda, tras un pequeño vestíbulo, la puerta que da a la calle. Se advierte la caída de la nieve cada vez que los automóviles que pasan por la carretera proyectan sus faros sobre el gran ventanal del fondo. La otra mitad de la escena la ocupa el “living room” del Encargado del local, americano de clase media: muebles pretenciosos, objetos de arte fabricados en serie, paisajes y fotografías. Hay, sin embargo, un ambiente familiar, íntimo, acogedor. Junto a la chimenea, al fondo, un árbol de Navidad cargado de luces. A

la izquierda la puerta comunica los dos cuartos. A la derecha la puerta que conduce al vestíbulo y otra que da al comedor y la cocina.

Acto Segundo

... El desconocido está frente a la ventana. LA MUJER ¿Nieva todavía? EL DESCONOCIDO En parte sí, algo sin duda es ese bienestar que da el calor, que dan las flores; el resto es la conversación, la compañía. LA MUJER No sé que hubiera hecho si alguien no viene esta noche a hablar conmigo, a decirme que existe algo más que las máquinas nuevas de la fábrica, y el football, y el precio de las cosas. EL DESCONOCIDO Los obreros no tienen por qué hablar de filosofía y de arte a sus mujeres. Nacieron para las cosas simples y repetidas. La educación, la fábrica y la cama no hacen buena mezcla. LA MUJER (Tras una pausa.) Yo entonces no pensaba en nada, no podía pensar en nada, sólo en sus hombros anchos, y en sus ojos y en su

manera despreocupada de caminar. En la Universidad, todas las mañanas en el salón de clases, yo me sentaba junto a la ventana para verlo pasar, los músculos tensos bajo la camiseta, el pelo rubio dorando al sol como un árbol de otoño. No sabía quién era ni como se llamaba, para mí era un dios griego que cada día, bajo mi ventana desfilaba camino del trabajo. Era un obrero, un obrero como otro cualquiera y, no siendo de mi clase, yo lo sabía pertenecer a un mundo inexpugnable y ajeno. Sin embargo pensaba en él horas enteras y me sentía orgullosa de que sobre la tierra existiera una criatura tan hermosa y de poder ser, en silencio, sacerdotisa de su culto. EL DESCONOCIDO La belleza física no basta, mucho menos en el hombre. El amor sólo es útil cuando sirve de puente hacia la comprensión, y una persona inteligente sólo puede entenderse con otra persona inteligente. LA MUJER Yo estaba harta de los inteligentes. Ya en el colegio los más brillantes me preferían a las otras muchachas pues además de encontrarme bonita “podían conversar conmigo”. Después en la Universidad, la misma historia, yo era el papel de moscas que atraía a los genios; iba con ellos al teatro y los conciertos, se dignaban discutir conmigo, me leían sus escritos, (pausa cambiando de tono) sin embargo nada importaba tanto como el momento de verlo pasar bajo mi ventana. Era como ir al zoológico y fascinarse por el león, desear con todas las fuerzas entrar en la jaula y, pase lo que pase, acariciarle la melena y pasarle la mano por los flancos.

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esperanto EL DESCONOCIDO Un capricho, tal vez una locura.

dormía y sentir su risa despertar alegre entre mis labios.

LA MUJER Un día nos conocimos y pasó lo que tenía que pasar. Familia, estudios, todo lo dejé por lo que entonces me parecía una maravillosa aventura de amor.

LA MUJER No hay otro amor que el que florece en el cuerpo.

EL DESCONOCIDO Era una locura. LA MUJER Al comienzo todo fue bien, estrechándome contra él me olvidaba de su vulgaridad. Era ignorante, es cierto, pero había en su naturalidad una violencia y una espontaneidad que me poseían. Verlo dormir, para mí, lo compensaba todo. EL DESCONOCIDO Yo conocí también una pasión semejante, la urgencia imprescindible de una precisa piel. Pero yo sabía que era una locura. Sin embargo nada en el universo, ni antes ni después de la creación, como tener su pelo suelto entre mis manos, como revolcarme con ella sobre la arena de la playa, como besarla en la oscuridad cuando

EL DESCONOCIDO En el verano, cuando su piel era de cobre, viajábamos juntos. Italia y Grecia, como ella soñaba. Para mí no había sin embargo otro paisaje que el que se reflejaba en el azul de sus ojos, un azul tan intenso que igual podían pintarse en él estrellas que veleros. LA MUJER ¿La quería? EL DESCONOCIDO Sí. LA MUJER (Con afecto.) ¿Tiernamente? EL DESCONOCIDO Ella no conocía en el amor otra ternura que la del cansancio. (Pausa.) Pero el verano, y el amor, y la ternura y el cansancio terminaron antes de que acabara la aventura.

LA MUJER Con Jimmy también cambiaron las cosas poco a poco; según me fui dando cuenta de que su violencia no era más que la máscara de una infinita necesidad de ternura. (Pausa.) Le gustaba demostrarme su fuerza, pero después del amor se rendía como un perrito después de una paliza. Era él quien en la dulce fatiga reclinaba su cabeza sobre mi hombro y era yo entonces la que le acariciaba el pelo. EL DESCONOCIDO (Tras un silencio.) Son pocas las veces que amamos de verdad, la mayor parte de las ocasiones preferimos solamente. Darle sentido a esa preferencia y llamarla amor sirve de mucho para ir pasando, confiando en que la vida nos va prodigando dicha y compañía. Es cuestión de engañarse un poco y engañarse un poco es fácil, lo imposible es engañarse del todo. LA MUJER ¿Está hablando en serio? (El la mira fijamente sin contestar.) (Con lágrimas en la voz.) ¿Cree realmente que es condición humana el engañarse para ser feliz?...

RELATO

Georges Bataille FRA, 1897-1962 De “Historia del ojo”

ataille, el sacerdote de la necrofilia: El francés George Bataille nació en 1897 y murió en 1962, lo que significa que su vida se vería marcada por las dos guerras mundiales, en las que Francia (junto con Inglaterra e Italia) sacaría un trágico y dolorosísimo saldo, y de la que emergería con un cúmulo de experiencia vital que encontraría cauce de expresión entre sus artistas y filósofos —Bataille, un poco menos que Camus y que Sartre, sería uno cuyo trabajo

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estaría a medio camino entre esas dos disciplinas. Hijo intelectual del Marqués de Sade y de Nietsche (sobre quien escribió un brillante ensayo), Bataille vivió fascinado con el sacrificio humano y con el factor místico-sexual derivado de esa práctica. Su novela, Historia del ojo es una metáfora escatológica sobre la condición humana; en ella, la transgresión y la redención se combinan para mostrarnos nuestra extraña e inevitable relación.

Los ojos abiertos de la muerta ...Amé a Marcela sin llorar por ella. Si murió, murió por mi culpa. A pesar de que he tenido pesadillas y a pesar de que he llegado a encerrarme durante horas en una cueva, precisamente porque pienso en Marcela, estaría siempre dispuesto a recomenzar, por ejemplo, a sumergirla boca abajo en la taza de un excusado, mojándole los cabellos. Pero ha muerto y me veo reducido a ciertos hechos catastróficos que me acercan a ella en el momento en que menos lo espero. Si no fuera por eso, me sería imposible percibir la más mínima relación entre la muerte y yo, lo que me produce durante la mayor parte de mis días un aburrimiento inevitable. Me limitaré a consignar aquí que Marcela se colgó después de un accidente fatal. Reconoció el gran armario normando y le castañearon los dientes: de inmediato comprendió al mirarme que el hombre a quien llamaba el Cardenal era yo, y como se puso a dar alaridos, no hubo otra manera de acallarlos que salir del cuarto. Cuando Simona y yo regresamos, se había ahorcado en el armario... Corté la cuerda, pero ella estaba muerta. La instalamos sobre la alfombra, Simona vio que tenía una erección y empezó a masturbarme. Me extendí también sobre la alfombra, pero era imposible no hacerlo. Simona era aún virgen y le hice el amor por vez primera, cerca del cadáver. Nos hizo mucho mal, pero estábamos contentos, justo porque nos hacía daño. Simona se levantó y miró al cadáver. Marcela se había vuelto totalmen-

te una extraña, y en ese momento Simona también. Ya no amaba a ninguna de las dos, ni a Simona ni a Marcela, y si me hubieran dicho que era yo el que acababa de morir, no me hubiera extrañado, tan lejanos me parecían esos acontecimientos. Miré a Simona y recuerdo que lo único que me causó placer fue que empezara a hacer porquerías; el cadáver la irritaba terriblemente, como si le fuese insoportable constatar que ese ser parecido a ella ya no la sintiese; la irritaban sobre todo los ojos. Era extraordinario que no se cerrasen cuando Simona inundaba su rostro. Los tres estábamos perfectamente tranquilos y eso era lo más desesperante. Todo lo que significaba aburrimiento se liga para mí a esa ocasión, y sobre todo a ese obstáculo tan ridículo que es la muerte. Y sin embargo, eso no impide que piense en ella sin rebelarme y hasta con un sentimiento de complicidad. En el fondo, la ausencia de exaltación lo volvía todo mucho más absurdo y así, Marcela, muerta, estaba más cerca de mí que viva, en la medida en que, imagino, lo absurdo tiene todos los derechos. Que Simona se haya atrevido a orinar sobre el cadáver por aburrimiento o, en rigor, por irritación, prueba hasta qué punto nos era imposible comprender lo que pasaba, aunque en realidad tampoco ahora es más comprensible que entonces. Simona era incapaz de concebir la muerte cotidiana, que se mira por costumbre; estaba angustiada y furiosa, pero no le tenía ningún respeto. Marcela nos pertenecía de tal modo en nuestro aislamiento que no podíamos ver en ella una muerta como las

Me limitaré a consignar aquí que Marcela se colgó después de un accidente fatal. demás. Nada de aquello podía reducirse al rasero común, y los impulsos contradictorios que nos gobernaban aquel día se neutralizaron cegándonos y, por decirlo de algún modo, nos colocaron muy lejos de lo tangible, en un mundo donde los gestos no tienen ya ningún peso, como voces en un espacio que careciese totalmente de sonido.

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pienso luego existo ....To make war one must confront death, and it is the routine prospect of killing and dying that makes a guerrilla’s life different from other people’s. In war, humanlife becomes expendable, and respect for it is made contingent on many factors: the war’s objectives, the enemy’s behaviour, the physical condition of the battleground – and, perhaps most important, cultural traditions and beliefs. In the end, the value men place on human life determines how wars are waged. “You learn to live with death, you become intimate with it,” says Augustín, who works with Haroldo on Radio Farabundo Martí. “But the fear never goes away. If anything, you feel a stronger love for life. But, above everything else, there is a decision to surrender it at any moment for the cause.”

Jon Lee Anderson USA, 1957

G uerrillas : Journeys in the insurgent world on Lee Anderson is a biographer, author, international investigative reporter, and staff writer for The New Yorker, reporting from warzone locales such as Afghanistan, Iraq, Uganda, Israel, El Salvador, Ireland, Lebanon, Iran, and throughout the Middle East. Anderson has also written for The New York Times, Harper’s, Life, and The Nation. Prior to gaining international renown for his definitive biography of Che Guevara and his firsthand reports on the war in Iraq for The New Yorker, Jon Lee Anderson wrote Guerrillas, a daring on-the-ground account of five diverse insurgent movements around the world: the mujahedin of Afghanistan, the FMLN of El Salvador, the Karen of Burma, the Polisario of Western Sahara, and a group of young Palestinians fighting against Israel in the Gaza Strip. From within the war trenches

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Anderson holds out his fist full of words and gives us a cool and detached dissection of gruelling guerrilla life and beliefs. Here a selection from his book, published with the kind authorization of the author.

Chapter four

M ak in g Wa r Late

one night in Chalatenango, when all the compas are asleep in their makeshift shelters, the army breaches the darkness with long-range weapons. Like the hand of God reaching over the mountains in an act of terrifying malevolence, three rockets scream in out of the blackness, tearing into sleep...

The collective ethos of self-sacrifice places each fighter upon the altar of revolutionary consummation, like a blood offering to the gods of war. The feeling Augustín describes is called mística, “mystique” – but mística means much more. It is the fusion of ideological belief, camaraderie, and emotion that impels the guerrillas to continue fighting; it is the core ingredient in the revolutionary alchemy. In a poem called “Wounds”, Haroldo puts this feeling into words.

In the worst year of the war and in the best of battle, the combatant, holding his open wrist before his eyes, exclaims: “My hand, I’ve lost it.”

But looking around him where the warm blood of his brothers cries out, he shakes himself and says: “It doesn’t matter, I’m still alive” - and takes another step forward.

....A fat, yellow January moon rises in the night sky, and red tracer bullets flash and flicker like lethal fireflies against the massif’s dark silhouette. After a long moment watching this, seemingly lost in his own reflections, Mullah Naquib says suddenly, “Do you know what we do with all communists?” Pausing for dramatic emphasis, he pulls a revolver from his vest – the captures Russian revolver he always carries – and, resting its blunt muzzle easily against his right temple, aims it at his brain. Beaming wildly, he whispers, “This. This is what we do.

We kill them all.” The yellow moon bursts free of Khybara and, like a luminous Chinese lantern, ascends into the black night sky. The gun gleams silvery against Naquib ́s head. After a few seconds, Naquib breaks the spell, laughing deeply, and returns the weapon to his clothes. Just as they can be harsh in deciding the fate of other people’s lives, the Afghans can also be stoic when it comes to their own. This stoicism comes out of their culture, in which war enjoys an exalted status, and from their faith in the Islamic idea that after death, a better life awaits. If they are to die, so be it, as long as they do well in battle and the eyes of God. They are mujahedin, holy warriors. They live to make holy war, to kill the enemy, and if necessary be martyred themselves. These are facts they accept. Most of them would have it no other way.... ....The shabbah of Gaza also believe that their violence is spiritually sanctioned, beyond reproach. Here too, the enemy is an alien occupier, non-Muslim... ...Without recourse to arms, the Palestinians instead summon up a collective fury so intense it becomes a weapon in itself. It wells forth, producing a spontaneous violence in which so many people take part that afterward no one individual can be held responsible.... ....Here is Palestine: It exists in the instant of violence where human imagining bursts its confines, in the bravura of the riots, the beating of chests, the ululations of the women, the treacheries and executions of traitors both real and imagined, in all the tragic horrors, the heroisms, and the fatal mistakes of the people of this place. And, somehow, Palestine rises up above this squalor, because the camp and its people are at once shields, swords, and battlegrounds in the struggle for freedom; and its fate is sometimes beautiful, and sometimes ugly. Each battlefield imposes its own conditions on the guerrillas. Like the intifada, the Saharawi struggle has had to adapt to its unusual circumstances. But while in Gaza the enemy is up close – just a few feet away – in Western Sahara the enemy is virtually invisible, almost beyond reach. How to fight such an enemy? For the Polisario, the appearance of war has become nearly as effective as the real thing.

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Since Hassan’s wall has prevented the Polisario’s fighters from waging an effective guerrilla war, they have had to content themselves with a kind of military pantomime....

battlefield conditions, political objectives, enemy behaviour – all are factors that have influenced the conflicts in El Salvador, Burma, Afghanistan, Gaza and Western Sahara.

....Like it or not, the Polisario is bound to its present course: talking, negotiating, and only when things seem to bog down, launching attacks on the wall. Rather like circus trainers getting wild animals to perform tricks by prodding them with sticks, the guerrillas must constantly poke and prod, measuring the distance between themselves and their enemies, always careful to avoid provoking an attack, but keeping them moving at the same time....

At times, for years even, these influences may be unchanging in their characteristics. At other times they become fluid and flexible, and the wars also change. Wars, like people who wage them transform over time. Whatever course wars have taken, if in the end they cannot be muted by negotiation, they become duels for survival....

....The assault is over, and Kawmura has held firm.... ....Much more than Kawmura hangs in the balance for the KNU every time the Burmese try and take the place. Kawmura has become an important test of the KNU’s ability to hang onto Kawthoolei as a whole, and so it is defended as if the survival of the entire community depended upon it. With such high stakes, battles are fought with real ferocity. No quarter is given, and none is expected. Prisoners aren’t taken. Enemy soldiers cartured or wounded in battle are pumped for information and then killed.... ....The hatred between the Karen and the Burmans is centuries old, stemming from the time when Burman overlords suppressed and enslaved the Karen. To the Karen, Burmans remain the personification of evil, and to judge from the medieval cruelty displayed by the government troops, the feelings are not without justification.... ....Given this ongoing history of enmity between the peoples, it isn’t susprising that the Karen are ruthless fighters. Their war is aimed at killing their enemy, not at winning him over. They know that the only alternative to fighting is a dismal future either as an occupied people or as refugees. Under these circumstances, the Karen’s borrowed motto, “Give me liberty or give me death,” has acquired a newfound resonance....

....In war, death becomes the means to an end, and the people doing the killing develop a whole range of justifications for bringing it about. History, culture,

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“Guerrillas: Journeys in the insurgent world”, Times Books 2006.


pienso luego existo

V ida en la muerte PMEX,e1973 d r o C o r t é s R o drígu e z

edro Cortés Rodríguez es docente, investigador y coordinador de edición en instituciones educativas mexicanas e internacionales. Sus áreas de interés son la teoría fenomenológica de la cultura y la estética de la recepción cinematográfica. Este texto, en torno al poema “Si la muerte”, del poeta salvadoreño y excombatiente Miguel Huezo Mixco, es un extracto del capítulo 4 de su libro “Contrasentidos. Ensayo herético sobre crítica de la cultura” (Morelia, 2006).

n uno de sus fatídicos aforismos Emil Michel Cioran narra anecdóticamente: “Dos amigas actrices en un país del Este. Una de ellas se instala en Occidente, donde se hace rica y célebre, la otra permanece en su país, desconocida y pobre. Medio siglo después, esta última viene a ver a su afortunada compañera. Era mucho más grande que yo, me sacaba la cabeza, y ahora esta encogida y paralizada. Tras contarme otros detalles, me dice a guisa de conclusión Yo no tengo miedo de la muerte, yo tengo miedo de la muerte en la vida.” . En este pasaje, el sentido poético de la vida de Si la muerte de Miguel Huezo parece resumirse en la última sentencia del aforismo de Cioran donde se anuncia tenerle miedo a la muerte en vida. Aún y cuando el destino de las dos amigas es tan diverso, el fin del camino es el mismo y se le teme. Solamente viviendo se teme a la muerte porque la muerte adquiere sentido mientras se vive. De

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esta manera Si la muerte podría considerarse conforme a su significación cultural una metáfora de la vida. La metáfora no tan sólo entendida en su sentido retórico y poético, sino también considerando su amplio sesgo cultural. Sirva este parangón, para expresar la intención filosófica de la interpretación sobre la que pretendo argumentar. Justamente esa intención, nos podría llevar a encontrar un veto enriquecedor de significaciones en un texto que pretende ser poético, pero sobre todo, tratando de ubicar sus sentidos dentro de los horizontes de lo cultural. Más que acercarnos a la estructura literaria de un escrito, me parece que en este caso resultaría de alta relevancia, poder observar a partir de la reflexión sobre el sentido anímico del escrito de Huezo Mixco: el enlazamiento existente entre poética y cultura. Siguiendo en esto último el talante de El arco y la lira de Octavio Paz, diríamos que

mientras lo poético no deja de desequilibrar y mucho menos paralizar a la cultura, lo cultural y sus formas constituyen las condiciones de reinvención inagotable para los sentidos poéticos. Si la muerte creo, nos sugiere comprender el desarrollo emotivo de dos niveles de significación tanto literaria como culturalmente. Por una parte, el sentimiento de vacío que todo ser humano experimenta cuando sobrestima la vida; y por el otro, que la finitud de la vida nos limita para satisfacer todos nuestros anhelos. Sobre el sentimiento de vacío que en la existencia humana se experimenta cuando sobrestima la vida y la finitud de la vida que nos limita para satisfacer nuestros anhelos, podría decirse mucho en el afán de entresacar las relaciones entre poética y cultura. Con seguridad los diferentes enfoques humanísticos que tienen como centro de análisis el lenguaje y la palabra tendrían algo que aportarnos: la herme-

néutica, la semiología estructuralista, la semiótica empirista, la crítica de la literatura, la lingüística, la filología, la retórica, el psicoanálisis en su vertiente filosófica, la filosofía analítica, la fenomenología del sentido o el multidisciplinar discurso del teórico crítico. En todo caso, las reflexiones que puedan derivar en nuestro desarrollo provendrían precisamente de la problemática planteada tal y como se nos da en la cultura, por supuesto, pretendiendo alejarnos lo más posible de los prejuicios teóricos y, en lugar de apoyarnos en ellos pretenderé guiarme en mayor medida por lo vivencial. Más aún, marcando a la vivencia como un resultado al observar el enlazamiento de poética y cultura tomando como núcleo la también binaria relación vida y muerte. Más allá de satisfacernos con la respuesta biológica al preguntar qué es la existencia humana, un examen trascendental representa encaminarnos por un sendero extraviado, peor nos va, si contrastamos a la pregunta por el ser de la vida con la cuestión de qué sea la muerte. Estas interrogantes sobre la existencia humana no pueden desvanecerse de manera inmediata ante una respuesta. No quiero proponer una respuesta, pero si me interesa pensar un poco el asunto. La vida está plagada de encantos y desencantos, en la vida creemos andar en pos de la felicidad pero también encontrándonos con tristezas. Sólo porque amamos la vida deseamos estar con los amigos, con la familia, y rodearnos en cercanía de todas aquellas cosas por las que hemos adquirido afecto, y que podemos decir, hemos llegado a amarlas, que nos sentimos y somos siquiera capaces de sospecha en afán de olvidar para siempre o mucho menos de que pierdan la existencia.

De este modo, la vida se convierte en apetencia, pero no cualquier tipo de apetencia, sino de una apetencia en donde no se desean únicamente las cosas materiales. Al valorar la vida, entramos en una dimensión más cercana a la apetencia espiritual, mucho más lejos de lo material. Esa apetencia representa justamente, como detallaremos más adelante, el ámbito trascendental del deseo de inmortalidad. ¿Pero la muerte también puede valorarse? Cavando más profundo que una simpleza existencialista, la muerte más que una finitud de la existencia humana ante la cual nos angustiamos; pensar y sentir el acto de morir nos empuja a experimentar la valoración radical de la vida. Efectivamente el ser humano pertenece a una cultura y por ende se encuentra inserto en una gama de costumbres y tradiciones, pues al momento en que tematiza o hace juicios, hipótesis sobre la muerte, enlaza palabras cuya significación de alto o bajo grado poético, elabora ya construcciones que implican figuras retóricas sobre la vida. No solamente metáforas, metonimias y sinécdoques en estricto y riguroso ejercicio literario, sino que en un panorama muy amplio como en el ámbito de lo cultural, la significación de la muerte evoca una suplantación, un desplazamiento de sentido dado por la insidiosa valoración de la vida. Parece un buen argumento, pero exprimámoslo o en su defecto busquemos otros. Al hacer juicios sobre la vida condicionamos a la muerte, se le restrega un “sí, pero...” se le desea controlar. En este contexto, el deseo de controlar la muerte es el más importante. Es el primero y más originario de todos los deseos, puesto que de llegar a cumplirse este deseo origina-

Más aún, marcando a la vivencia como un resultado al observar el enlazamiento de poética y cultura tomando como núcleo la también binaria relación vida y muerte. rio, deseos posteriores estarían en una potencialidad más factible de llegar a cumplirse. En este sentido, la finitud de la vida en efecto nos limita para satisfacer todos nuestros anhelos, por eso se condiciona a la muerte en cada instante en que los deseos apremian la existencia humana. La vida es ese río de llanto que entre las imágenes poéticas de Ramón Martínez Ocaranza, la viva humanidad evoca barcos que dan gritos de locura ante el funesto sino de mortandad. O bien, como el enfrentamiento condicionado con que los corsarios de Byron desafían a la muerte: “La muerte no nos aterra, particularmente si perecemos al mismo tiempo que nuestros enemigos. ¡La muerte nos parece más triste que el enfadoso reposo! Que venga cuando quiera, y mientras tanto nos apresuraremos a gozar de la vida: si nosotros debemos perderla...” De tal manera se justifica que en la significación poética no se busque inmortalidad sino resurrección.

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pienso luego existo

Miguel Huezo Mixco Si la m uer te

If dea th...

Si la muerte viene y pregunta por mi haga el favor de decirle que vuelva mañana que todavía no he cancelado mis deudas ni he terminado un poema ni me he despedido de nadie ni he ordenado mi ropa para el viaje ni he llevado a su destino el encargo ajeno ni he echado llave en mis gavetas ni he dicho lo que debía decir a los amigos ni he sentido el olor de la rosa que no ha nacido ni he desenterrado mis raíces ni he escrito una carta pendiente que si siquiera me he lavado las manos ni he conocido un hijo ni he emprendido caminatas en países desconocidos ni conozco los siete velos del mar ni la canción del marino Si la muerte viniera diga por favor que estoy entendido y que me haga una espera que no he dado a mi novia ni un beso de despedida que no he repartido mi mano con las de mi familia ni he desempolvado los libros ni he silbado la canción preferida ni me he reconciliado con los enemigos dígale que no he probado el suicidio ni he visto libre a mi gente dígale si viene que vuelva mañana que no es que le tema pero ni siquiera he empezado a andar el camino

If death should come asking for me do me the favor of telling him to come back tomorrow because I still haven’t paid my debts nor finished a poem nor said goodbye to anyone nor prepared clothing for the trip nor delivered that package I promised to nor locked up my desk drawers nor told my friends what I should have nor sniffed the fragrance of the unborn rose nor laid bare my roots nor answered an overdue letter because I haven’t even washed my hands or known a son or gone hiking in unknown countries nor do i know the sea’s seven sails nor the song of mariners If death should come please tell him I understand and to wait a bit because I haven’t kissed my sweetheart goodbye nor shaken hands with my family nor dusted my books nor whistled my favorite song nor become reconciled with my enemies tell him I haven’t yet attempted suicide nor seen my people freed tell him if he comes to return tomorrow that it’s not because i fear him but because I haven’t even set off along the road.

Translated by Claribel Alegria and Darwin J.Flakoll

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pienso luego existo to de pandillero» (EDH, 16/11/05) y afirmar que hay sujetos que tienen «aspecto de marosos» (EDH 26/11/05).

El Salvador

De los medios como oráculos, y de la profecía que se cumplió… con creces (II) Ámparo M a r r oq u í n P a r d uc c i SAL

a ensayista y académico Amparo Marroquín – Master en Comunicación – se ha destacado por ofrecer una visión acuciosa y mordaz de los fenómenos culturales comúnmente invisibilizados por los intereses económicos mediáticos. Investigadora especializada en temas culturales, analiza en este ensayo cómo los contenidos mediáticos referentes a las pandillas reproducen valores estigmatizantes más que informativos. Este exhaustivo ensayo, aquí en segunda y última entrega, editado por razones de espacio, forma parte del libro “Violencia y Medios 3”. 3. El discurso profético: la construcción social del otro sujeto El jefe de información de La Prensa Gráfica, Héctor Silva Ávalos, sostiene que en el país han cambiado las explicaciones oficiales sobre los fenómenos de violencia: «Antes era, ‘los salvadoreños nos matamos porque somos violentos’, pero realmente no había una explicación del fenómeno. Luego el discurso cambia y las nuevas autoridades sostienen que la culpa es de las pandillas, son las pandillas las que se están matando» (comunicación personal, marzo 7, 2006). Frente a esto, ciertos periodistas reflexionan sobre la manera en la que abordan la información. Como menciona Silva,

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«hay que huir del lenguaje estatal no porque sea malo de entrada, sino porque es el lenguaje de un actor protagonista. El lenguaje de ‘sujeto, sospechoso, presunto’ es un lenguaje de institución que tiene fines represivos. Hay que huir de la unilateralidad de la versión que escuchamos». A pesar de este desplazamiento y del esfuerzo actual de algunos periodistas por abarcar el fenómeno de manera más compleja, es posible identificar constantes estigmatizadoras que se han mantenido a lo largo de períodos significativos de tiempo en la cobertura mediática. Aunque cada uno de los medios periodísticos salvadoreños presenta abordajes particulares, me interesa retomar cuatro discursos comunes que he encontrado en sus contenidos: a)El sujeto «maroso» Desde la muestra de periódicos tomada, la descripción del «otro», del joven que pertenece a las pandillas, conlleva la propuesta de un cierto tipo de estética, un cierto tipo de sujeto asociado a la violencia. Tal estética no es nueva, implica una cierta performatividad en donde los pandilleros espectacularizan su gestualidad frente a los medios. El Diario de Hoy, de El Salvador, parece consciente de ello al categorizar a los agresores con «aspec-

Este «aspecto» es ya parte del relato cotidiano: la presencia de tatuajes que se exhiben desde el pecho, los brazos y la cara. El torso desnudo. El pantalón flojo. El gesto amenazante que se presenta ante el lente periodístico en actitud retadora. El pelo rapado. El gorro. La ropa holgada. Estas características son identificadas con jóvenes pandilleros. Los ojos que no se ven pero que miran desde cierto lugar-otro al que no pertenecemos. Al ver una cámara, estos jóvenes «rifan su territorio». Para completar la imagen y la estética de este sujeto, la metáfora es una de las herramientas más utilizadas por los periodistas. Este recurso del lenguaje ha sido estudiado en El Salvador por Irene Vasilachis (2004, 130-133), a través de una metodología metaepistemológica. Vasilachis señala dos metáforas utilizadas por la prensa. La de la guerra que «tanto real, como latente, se refuerza semánticamente»: «guerra entre maras cobra más víctimas» (EDH, 15/01/03), o «se vive estado de guerra» (LPG, 10/02/03). Y la de la antropomorfización, al tratar el fenómeno de las pandillas como un organismo vivo. Además de éstas, nos interesa destacar tres imágenes más. La metáfora de la enfermedad, la ciudad enferma y las pandillas como cáncer que carcome dicha sociedad es también muy utilizada, y en ella aparece con claridad la necesidad de «extirpar, matar, erradicar» dicho cáncer. Como se hace con una quimioterapia que matará algunas células para mantener vivo el organismo completo, según este

discurso, la sociedad salvadoreña aparece urgida de una quimioterapia aplicada con mano dura y firme, que le permita sobrevivir y sobreponerse al caos. La metáfora de la basura, la cual insiste en que se debe «barrer» con los elementos que ensucian nuestra sociedad: «se acabó la fiesta, la PNC y el ejército barrerán a los pandilleros de los barrios y colonias de San Salvador» (EDH, 24/07/03). Y, finalmente, la metáfora que vuelve a los pandilleros animales: «...de hecho, el día que entramos a su guarida... estaba en plena faena financiera, es decir, empaquetaba la marihuana y la cocaína para su posterior venta» (LPG, 10/02/03). Respecto de las fotografías, en el caso del matutino La Prensa Gráfica el tratamiento es cuidadoso, lo cual obedece al Manual para el tratamiento informativo de la violencia (http://archive.laprensa.com. sv/20060504/nacion/manual.pdf), aplicado hace ya más de un año. En el último año y medio se ha cuidado de publicar fotografías de tatuajes que se identifiquen con una u otra pandilla (no obstante, en los primeros planos lo que sí se identifica es el rostro de hombres jóvenes, generalmente con el cráneo rapado). Por un lado, porque desde ahí se podría dar la imagen de que la violencia responde, específicamente, a una «guerra entre pandillas», que es una tesis policial repetida por los medios. Por el otro, porque este «mostrar las imágenes» de los jóvenes de pandillas resulta un recurso publicitario buscado por las mismas organizaciones (en cambio, el tratamiento de mostrar a los pandilleros capturados, sin camisa, alineados como para una exhibición, se mantiene). Este punto del Manual de La Prensa Gráfica ha sido suscrito por un acuerdo mayor, firmado en noviembre de 2006, que incluye a 15 medios de comunicación del país.

b)El adjetivo del sujeto: «deportado» La idea de que las personas deportadas de Estados Unidos pertenecen en su totalidad a las pandillas no es nueva, sino una de más difundidas. Aún cuando es posible que con las deportaciones masivas de los últimos años el número de integrantes de las «clicas» salvadoreñas que han pisado Estados Unidos haya aumentado, el porcentaje es menos significativo de lo que plantean el discurso de los políticos, el gobierno y la prensa escrita. Dos de las últimas entregas especiales de La Prensa Gráfica (en agosto y septiembre de 2006) se fundamentan en este discurso. (http://www.laprensagrafica.com/dpt15/ especiales/deportados.asp y http://www. laprensagrafica.com/especiales/2006/ pandillasjuveniles/13.asp)

Quizás el ejemplo más desafortunado de este tipo de «cobertura periodística» sea el que presenta El Diario de Hoy, en la nota «Deportan a más pandilleros» (01/11/05). Ahí se explica que la deportación es una «ayuda involuntaria para que el operar de estos grupos crezca». En el cuerpo de la noticia se cita a un funcionario público que «confirmó recientemente que la administración Bush deportará en los próximos dos meses a 892 salvadoreños. Del grupo, más de 350 poseen antecedentes delictivos» [las negritas son de la autora]. Estas afirmaciones tienen un carácter informativo y se citan en boca de una fuente especializada. Lo alarmante es que en un recuadro en negritas, situado del lado derecho, se dice textualmente: «Expulsarán a 892 mareros desde Estados Unidos hacia El Salvador en los próximos dos meses». ¿Cómo surge esta sinonimia de términos empleados? Esta especie de «falacia del equívoco» (Nocetti, 1990, 43) parece provenir de una asociación auto-

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pienso luego existo mática del difundido relato: si es deportado, es pandillero. Uno de los principales problemas sobre este tipo de asociaciones es que, al establecerse en las notas periodísticas, puede causar la falsa imagen de que las pandillas son un problema de importación y no son fruto de problemas estructurales y de deficiencias en nuestras sociedades centroamericanas. No se visibilizan, pues, las causas internas que hacen que los jóvenes ingresen a las pandillas, ni se cuestiona la responsabilidad de los Estados. En varias coberturas periodísticas, las «maras» aparecen como «el mal» que ha venido de fuera a corromper a los honrados ciudadanos, no se cuestionan la responsabilidad de las autoridades, la vinculación entre éstas, los pandilleros y el narcotráfico, ni la realidad de marginalidad que viven muchos de estos jóvenes. c)La acción del sujeto: violencia Otro relato en el que la prensa salvadoreña coincide es el de la violencia criminal dentro de la cual están inscritos los jóvenes de pandillas. Este es un presupuesto de la mayoría de los periódicos: «Se parte de entrada de la convicción de que las pandillas tienen mucha relación con el tema de la violencia, aunque se pretende despolitizar el término pandillas en el sentido de que no son los únicos causantes de la violencia». El discurso de los periodistas suele, además, hablar de un cambio en el nivel de violencia de estas organizaciones: «Hace seis años, la pandilla convivía con su comunidad, la pandilla no asaltaba a su comunidad, la protegía sin cobrar, porque lo otro es extorsión. Pero la pandilla sabía que este carro es del señor que vive aquí, entonces a este no se le hace nada. La comunidad los alimentaba, convivían. Hoy ya no. La pandilla tiene una connotación

de crimen organizado incluso en la propia comunidad, hoy el barrio se delimita por un asunto de mercado, de tráfico de drogas» (Héctor Silva-Ávalos, comunicación personal, marzo 7, 2006). En muchas de las notas periodísticas --de la muestra tomada para este ensayo-- puede encontrarse la afirmación de que los pandilleros son violentos. Por un lado, presentan una enorme cantidad y variedad de víctimas. Por el otro, la manera como son sustantivados los jóvenes de pandillas, los adjetivos que les adjudican y el tipo de acciones que les atribuyen, es representativa de esto. Son nombrados «malvivientes», «inadaptados sociales», «enmascarados enardecidos» y «facinerosos», adjetivos que, como hace notar el periodista colombiano Omar Rincón, se utilizan en este tipo de delitos, pero nunca para nombrar a los delincuentes de cuello blanco, a esos políticos corruptos que causan un daño terrible a las sociedades latinoamericanas. Los fines por los cuales nuestro «sujeto maroso» ejerce la violencia se presentan difusos y ambiguos en el discurso de la prensa escrita. Tres elaboraciones destacan en los relatos de la muestra: uno, el pandillero ataca cuando se encuentra con sus contrarios, en luchas con la pandilla rival. La segunda elaboración explica que el pandillero ataca a aquellos que se oponen a las órdenes y al poder de la pandilla, a quien no quiere acatar las reglas: es por ello que se afirma que matan a una vendedora que se negó a contribuir al tráfico de drogas (EDH, 06/11/05); a simpatizantes de los partidos que se les oponen («Matan activista del partido ARENA» LPG, 22/11/05), o a comerciantes y conductores del transporte público que se niegan a pagar el impuesto.

En este tipo de noticias, actores como la policía o instituciones de control social aparecen, en todo caso, como testigos impotentes. No se les considera actores con la autoridad y capacidad de detener el poder y el accionar de las «maras», lo cual contribuye a generar la sensación de que quienes en realidad controlan el poder local en muchos territorios son los pandilleros. Si bien la policía aparece como fuente, en muchos casos se recuerda a los lectores que de los «sospechosos» no se sabe nada. La tercera elaboración del relato criminal aparece cuando la prensa explora las causas de la violencia criminal de las pandillas. Ahí surge en algún momento la afirmación de que el pandillero ataca porque sí, por diversión. ¿Cómo saber quién será la próxima víctima? No hay, según dicho relato, quien pueda parar la omnipresencia perturbadora de este fantasma; mata por diversión, mata sin perturbarse ante el desvalimiento de la víctima. d)¿La naturaleza del sujeto? Culpable Uno de los mayores problemas que exhiben las notas analizadas aquí es la manera como se denomina en ellas a los sospechosos de cometer delitos, cuando además --desde el discurso de distintas fuentes-- es probable que éstos sean jóvenes pandilleros. Ninguna de esas dos afirmaciones está precedida por una investigación policial y legal sostenible, ni hay todavía juicio que declare culpables a los «capturados». El camino seguido por la prensa parece ser, pues, el más sencillo: son culpables hasta que se demuestre lo contrario. Esta realidad del discurso periodístico se ve matizada por el acuerdo de 15 medios de comunicación del país, suscrito el 10 de octubre de 2006, en el cual los periodistas se comprometen a respetar la presunción

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pienso luego existo de inocencia de los pandilleros. Las acciones delictivas son vinculadas (atribuidas y predicadas) a miembros de pandillas. En este contexto, se borran las fronteras entre ser supuesto asesino y el asesino, o entre supuestamente pertenecer a pandillas y ser pandillero. No hay derecho a un abogado, no importa lo que se diga o lo que no se diga, el relato activa su mecanismo de poder, desde la visibilización de un crimen sin juicio declara su veredicto, casi nunca aparecen en posición exculpatoria (Xiro, 2005, 5) ni se les permite una declaración a los medios sobre su condición. En las notas bajo los encabezados «Caen supuestos mareros por siete homicidios» (LPG, 10/11/05) y «Muere supuesto marero cuando asaltaba a peatón» (EDH, 14/11/05) no se cuestiona que los capturados sean culpables; de lo que el titular parece tener dudas es de si son o no pandilleros. En otra noticia de La Prensa Gráfica se asegura que «dos personas más de 20 y 33 años fueron asesinadas a balazos por pandilleros desde un vehículo en marcha en Santa Ana» (LPG, 08/11/05), y más adelante se precisa que «la Policía no tiene indicios sobre los móviles del doble crimen». La pregunta es si puede confiarse en la pericia del periodista: en apariencia, es él quien ha descubierto, en una situación en donde ni la policía tiene indicios, que las personas que iban en un vehículo en marcha (y aún prófugas) son pandilleros. En algunas notas se establecen asociaciones paradigmáticas entre los términos «mara», «supuesto pandillero» y «pandillero». Tal es el caso de una cuyo titular informa que «Maras queman autobús» (EDH, 04/11/05), pero inmediatamente después, al iniciar, el redactor ya no está seguro de que las «maras» sean realmente pandillas, por lo que habla que «dos

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supuestos pandilleros de la mara 18 incendiaron la noche del miércoles un microbús de la Ruta 41-F informó la policía (...) De acuerdo con testigos». Esta acotación de sospecha no impedirá que, más adelante, diga que «al llegar a la parada los pandilleros bajaron a los pasajeros». Para un lector poco acostumbrado a revisar las implicaciones gramaticales de estos relatos, las diferencias entre ser culpable y sólo suponer la culpabilidad de un pandillero se diluyen. Estos cuatro discursos señalados: el sujeto y su estética, el adjetivo de «deportado», las acciones siempre violentas de los sujetos y la supuesta culpabilidad de los pandilleros sospechosos son elementos comunes en el discurso de la prensa salvadoreña. Hay, sin embargo, caminos posibles. 4. Los medios y sus posibles caminos: de profetas a mediadores El ejercicio seguido hasta aquí no pretende hacer historia de los acontecimientos; es más bien un itinerario para reflexionar sobre la manera como nombramos los hechos antes de convertirlos en historia; desde dónde se cuentan los hechos; no sólo lo que se muestra, sino también lo que no se nombra, lo que se oculta. Se trata, al final, de propiciar la discusión acerca de si puede haber formas de que los medios y sus periodistas pasen de profetas a mediadores de procesos sociales. Más que presentar una serie de conclusiones y recomendaciones, quisiera dejar tres materiales o conjuntos de entregas periodísticas creados por la prensa salvadoreña que tienen la suficiente fuerza, a mi juicio, como para

provocar por si mismos diversas discusiones nuevas. El primero es el Manual para el tratamiento informativo de la violencia (http://archive.laprensa.com.sv/20060504/ nacion/manual.pdf), que ofrece una

serie de normas y sugerencias que bien merecen ser discutidas. Un segundo material pasa por la campaña emprendida por La Prensa Gráfica denominada «todos contra la violencia» y que ha producido dos entregas monográficas sobre este tema que los lectores han acogido con interés (mayo 4, 2005 http://archive.laprensa. com.sv/20050504/Portada/default.asp, y mayo 4, 2006 http://archive.laprensa. com.sv/20060504/Portada/default.asp).

Un día al año, la dirección editorial ha optado por utilizar al medio para hacer notar en la población que la violencia va más allá de las pandillas y que es la sociedad toda la que debe exigir soluciones a las autoridades; es por ello que ha ofrecido a sus lectores números monográficos que abordan el tema de la violencia desde distintas facetas. El tercer material son los siguientes nueve puntos acordados por diversos medios de comunicación (prensa, radio y televisión) para el tratamiento de noticias sobre violencia. http://www.laprensagrafica.com/ nacion/643298.asp

Andy Bell

UK, 1966 http://www.deceptivemedia.co.uk Fotos en esta sección cortesía de:

D ece p tive M edia

K photographer Andy Bell started taking photographs just as digital cameras came onto the scene. His photoblog Deceptive Media - which features his breathtaking photographs of light reflected and refracted on bubbles, glass, or cloud formations - has been running for over 4 years now and has won awards 3 years running at the photobloggies. This issue features Bell’s Bubble series, astounding images of a world so small, yet appropriate to dwell on that which is beautiful yet transitory. Commenting on the making of this series he reveals some of the technical complexity involved: “Bubble macro’s have always been a firm favourite and are an ongoing project, they are not the easiest things to photograph as they move around a lot so high shutter speeds are required, this can be tricky if you want a large DOF. Adding sugar to the bubble solution can improve it’s stability. All shots were taken at home in a studio environment using a Tamron 90mm f2.8 macro lens often coupled with extension tubes for even more magnification. Recently a geared head and a macro rail have been added to the setup and this makes composition so much easier at high magnification. Lighting is usually supplied via the modelling lamps on Interfit Stella flash heads.” Andy lives with his partner Liz and 2 sons Stefan and Adam in Basingstoke, UK.

Por primera vez, dicho acuerdo hace que los medios reconozcan ante la sociedad la relevancia de crear defensorías del lector. A propósito, un blog del periodista Gabriel Trillos, jefe de redacción de La Prensa Gráfica, comenta sobre dicho acuerdo y las discusiones generadas en torno suyo (http://www. laprensagrafica.com/blogs/redaccion/ dblog/articolo.asp?articolo=11).

Cada una de estas reflexiones tiene elementos positivos. La crítica de que son compromisos «evidentes» no resta validez al hecho de que la prensa nombre, reconozca y vuelva visible su compromiso ante la sociedad.

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blanco y negro

A rtes V isuales

Mayra Barraza SAL, 1966 De la serie República de la muerte

Horacio Castellanos Moya

L a a p uesta de M a y ra ayra Barraza es una artista delicada, con tacto: ante una realidad sangrienta, desgarrada por la violencia y la impunidad, ella apela al eufemismo y nombra “República de la muerte” a un territorio que otros llamarían, quizá sin recato, “República del crimen”. La sensibilidad de la artista no puede quedar sumida en el féretro que el destino le ha asignado, sino que debe trascenderlo, primero conceptualmente, en sus pensamientos y emociones, y luego en la aplicación de sus recursos creativos para liberarse de ese entorno que la asfixia, que la desgarra. La muerte es el sinsentido diario, la estupidez heredada, la degeneración social y cultural de un país cuya historia pareciera el eterno retorno de los criminales. Pero la muerte es también el gran misterio, la otra cara de una moneda cuya dimensión y nombre nunca conoceremos. La artista debe moverse entonces en equilibrio sobre la cuerda tensa: sabe que su materia prima viene del dolor y la sangre cotidianos, de la desesperación y el llanto; pero también comprende que la muerte es la gran pregunta y que el arte es apenas una respuesta balbuceante, a veces indignada y rabiosa, del ser humano que logra percibir la dimensión de su desamparo.

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“Allí la paz estaba prohibida para siempre, era tenida por el infierno. Sólo al que mataba o era muerto se le consideraba un ser humano. Todos los demás eran gusanos, pobres diablos”. Este aforismo del Premio Nóbel Elías Canetti pareciera hecho a la medida del mundo que Mayra Barraza expresa en su muestra, un mundo en que el homicidio y la fiereza son la pasión dominante de los hombres, donde el crimen se convirtió en cultura. Hubo un tiempo, décadas atrás, cuando la muerte se paseaba cubierta con la capucha de la política, proclamaba ideologías frenéticas mientras perpetraba su carnicería; luego, cambió de máscara: ahora utiliza la piel tatuada de las maras y la delincuencia. Pero a nadie engaña, mucho menos a la artista: es la misma muerte, voraz, insaciable, triturando día tras día la vitalidad de un pueblo. El joven marero, preso, casi adolescente, al ser preguntado por el periodista sobre qué hará al ser puesto en libertad, responde, sin parpadear y con el rictus siniestro: “seguir matando”, porque ese “es el vacile de nosotros, matar”. Y otro marero, tercia: “si no matamos, nos van a matar”. Y en la mirada de ambos, el orgullo, retador, el mismo orgullo de quienes mataron a monseñor Romero y no se arrepienten,

de quienes mataron a tanto civil inocente y no se arrepienten, sino que se sienten orgulloso de ello y han logrado convertirlo en “el orgullo de los verdaderos salvadoreños”. De esos viejos polvos están hechos estos lodos, como dice el refrán. Para la artista resulta difícil mantener la ecuanimidad con material de trabajo tan saturado de emociones extremas. Los motivos vienen de siempre y se repiten: el velorio y el entierro con los llantos desgarrados, el cadáver sin identificar y completamente despedazado, los rostros estupefactos por el sempiterno terror, las autoridades impotentes o cómplices, los familiares de la diáspora exigiendo justicia y ofreciendo apoyo y solidaridad. La tentación fácil para la artista ante esos motivos sería la denuncia, la indignación que cae en el kitsch, la inutilidad del panfleto. De esto parece conciente Mayra Barraza: intuye que su virtud radica en la singularidad de su mirada, en el pulso firme para recoger esas pasiones extremas y reinventarlas con el lenguaje del arte. Decía un viejo místico: “Para un hombre que no está atado a nada interno, Dios es miedo y violencia”. La apuesta de la artista es precisamente ésta: con la materia maleable del miedo y la violencia construir una obra perdurable. Abril, 2008

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29 "Ayer soñé mi cuerpo cubierto en sangre", hilo de seda y gasa sobre canvas, 90 x 45 cms, 2008


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“Jardín Doméstico”, acuarela sobre papel en base de grama japonesa, 15 x 15 x 15 cms, 2008.


terrae-motus blicans, ordering Dominos and watching Fox or ordering Thai and watching CNN – at the end of the day I’ve learned to watch out for em both. Asses getting bigger, minds getting smaller – all afraid of any real change.

INÉDITO Literatura

J a s o n F l or e s - W i l l i a m s USA, 1969

From “ T h e S y m p h o n y o f F u t i l i t y ” esde las entrañas de un desolador Nueva Orleans Post-Katrina y a doble turno defendiendo a condenados a muerte, el escritor neoyorkino Jason Flores-Williams arroja la desgarradora novela “The Symphony of futility” sobre la faz de la tierra. Publicamos aquí un extracto en exclusiva para Centro América gracias al autor.

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wasn’t shocked when I saw the planes hit the towers. I didn’t freak out and start crying oh my god how could this ever happen to us. Read a book, we’ve fucked with people. Hard. It’s like my old pal Timmy Martinez in the Bronx. He was always fuckin with people, so I wasn’t blown away when I heard he got stabbed on the 6 train next to Yankee stadium. So I guess that makes me a terrorist-sympathizer, right? A culturally deviated unchristian homo from the lower east side. Well, as long I’m making out with Emma Goldman, let me be real honest - part of me was a little bummed that a plane didn’t hit the White House. Really, if you haven’t walked by the White House- as

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close as you can get in that armed military camp called our nation’s capital anyway – and thought Fuck The White House, then you are a different person than I. Think of the people who have lived there… In what circumstances besides the government, do you pay for people you frickin can’t stand to live in a huge mansion that you’re never going to be invited to, that you can’t get within a mile off lest you get shot and killed by the secret service who’s salaries you’re also paying – to have fancy dinners on your dime and make decisions that impact your life with no input from you whatsoever. Ya know, I am sick of apathetic cowards pointing their plastic fingers at people like me you and us. I am never going to “massage my message” for people who never stood for anything, who never twitched one ass muscle for their “beloved country”, who could never fathom getting up at 5 am on a Saturday to go teach poor kids to read or organize a protest - pointing at me and saying I’M TOO RADICAL. Bourgeois liberals and Conservative repu-

So I will not check my heart at the door so as not to offend dead America, because I write for the fighters. I write for the people who wake up at 5 am to make protest. AND so there many of us were several years ago protesting the Bush machine cranking up the war machine or the war machine cranking up the Bush machine, I can’t never tell which. I was at a protest on Feb. 11, 2003? It was fucking cold. Some upper east side lawyer douchebag leans out of the crowd and says to me in the most condescending way: “Good effort, but you’re really not helping us get rid of Bush.” And then first day of the war I’m protesting in the rain in Times Square…. This tourist family is walking by on their way to ESPN Zone. Dad’s got on, zero bullshit, an LSU sweatshirt. His little daughter looks up at me with my sign, then up at her dad and asks him, What are they doing, daddy? He says: Don’t look at them, baby. They’re bad people. They make me sick. Then a couple weeks after that I was working on a construction site with my artist buddy. We were busting out sheet rock, yacking lefty politics as was our way. Says I to him: “Bush is a total piece of shit. If I got anywhere near him I’d probably end up in prison for the rest of my life.” Steroided out prick building manager from Jersey overhears, comes in from the hall and gets in my face: “If you ever say anything like that again, I’ll kick your fucking ass!” Oh, okay: “Bush is a total piece of shit. If I got anywhere near him I’d probably end up in prison for the rest of my life.” Do you know what the best thing in the world is? I mean right up there with sex or that first morning you wake up in Mexico City ready to get your coffee and get out there into the mix. The best thing in the world is being in a room full of brave, smart people so that the fear burns off. The best thing in the world is being part of a movement. The Beginning of 2004: the Republicans are coming to New York city and people were on the move. Holding meetings in churches, drinking pints in bars. Huddling at corner tables talking about how to crack the code of the corporate mass media complex, how to retake the myths, forge a real democracy, freedom, civil liberties, human rights and a good solid fucking of the death penalty. Man, I’m learning from people, getting inspired so organize a little protest in front of Rockefeller Center. Just called

So I will not check my heart at the door so as not to offend dead America, because I write for the fighters. I write for the people who wake up at 5 am to make protest. Jason Flores-Williams it NO. No to the tightening of the vice around our hopes and dreams. No to this stupid war. No to the lies and destruction of the American soul and ideal, which I always saw as some big egalitarian commune where nobody was getting over on anybody, a helacious free for all where the assholes are tarred and feathered, a kick ass circus where life was palpable and every second of every moment was gonna be this wild ass Kerouac road trip. More a loose association of freaky bizness than an actual country. A land of experiment and community, not a soulless grinder of war and profit that would make William S Burroughs shit his pants. Those Rockefeller Center businessmen stood there in their Brookes Brothers suits, mocking us like we were lower than shit. Laughing, pointing, making derogatory frat boy comments. I remember there was a latino one and I just kept looking at him like what the fuck happened to you, man. Then the cops showed up, shut it down and arrested us. A young pig (yeah I said it), called me a fucking idiot. I was sitting in my cell with handcuffs on and he said: You’re a fucking idiot. (Real brave guy.) You don’t count for shit all you do is ruin people’s days. And because this protest made the news, I got out of jail and came home to more than 150 emails calling me an uneducated loser (that’s the liberals) and a terrorist sympathizer (that’s the conservatives.) For what? For organizing a protest in front of buildings

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terrae-motus that were built by the Rockefellers, the family who invented the world oil industry, who ripped out Diego Rivera’s mural because it showed the struggle of the lower class, who are responsible for the deaths and oppression of everyone from the labor movement in this country to the slaughter of prisoners at Attica, whose buildings are now the black beating heart of Corporate media. For what? For organizing a protest in front of NBC - mass media source of disinformation, owned by General Electric one of the world’s most powerful defense contractors, DOWN the street from the Carlyle Group – the most vile government revolving door war profiteer - UP the Street from consumer capitalist brainwashing Madison Avenue, ACROSS the street from St. Patricks Cathedral the heart of Catholicism hiding pedophile priests still telling people in AIDS-infested Africa not to use condoms, IN THE CENTER of one the greatest concentrations of wealth in the world when 30 percent of our children in America are born into poverty and I, WE, are the uneducated fucking idiot traitors. Brothers and sister, sometimes I see it so clearly. This country needs an uprising. A system check. I won’t use the word violent, because despite the fact that our tax dollars just went to kill another 700 people out there somewhere – that word freaks people out. So I’ll just leave it there – an uprising. Something generated by people like us that scares the shit out of people like them. Nothing I believe is all that radical. I just took my 6th grade civics class VERY seriously. No taxation without real representation. Everybody gets a fair shake at having a decent life. The people should not fear their government, the government should fear their people, a revolution every 14 years is a good idea, etc. When the criminal justice system is a plantation slave parade of blacks and browns, and there’s a military recruiter on the corner of every street corner in the inner-city – then you don’t gotta be Noam Chomsky to know that things ain’t right and that somethings got to be done. When most of us in this room are on the verge of getting evicted, one ankle sprain away from falling into a permanent financial tail spin, getting laid off every other month, psychologically beat down by the constant lies and nervously checking our emails for anything that might get us investigated before we hit the send button– then you don’t need to a degree in media ecology from NYU to know that things ain’t right and something needs to get done. But this country is so silent, so apathetic and uninvolved in anything but trying to make a buck, go shopping and get on tv, that I’ve been, at times, driven to think that maybe I just ain’t seeing it right. Maybe its US. Ma-

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ybe all us fucking idiots are just way too hopped up on “eyes on the prize” documentaries and should shut up and all become stock brokers. EXCEPT for one thing: Everything that we’ve been thinking and fighting for, the country is now starting to understand. The War, The Republicans, The democrats, the system, the constitutional violations, global warming. (Not that they’ll do anything about it, but they say that they’re seeing it.) TURNS OUT that we fucking idiots don’t need to be smashed in the face with it to know that it’s wrong. I don’t have to wait for 30 or 40 thousand people to die in Iraq, for our economy to be drained and for the world to get taken to the brink, to know that the war is bullshit. I don’t need it to be 200 degrees outside with polar bears floating by my window on garbage bags, to do something about the environment. Same as I don’t need to get my ass beat by cops to fight for civil rights, get thrown in a dark cell and deported to work for immigrant rights, get told that I can’t vote to fight against the disenfranchisement of millions of poor people and would come up with more stuff that ain’t right like the drug war, 4th amendment violations, life crushing student debt, strategic marginalization of dissent, economic disempowerment, fundamental voicelessness in decisions that shape my life, the shitass two party system that’s really a shitass one party system, 1st amendment violations, capitalistic control

But this country is so silent, so apathetic and uninvolved in anything but trying to make a buck, go shopping and get on tv, that I’ve been, at times, driven to think that maybe I just ain’t seeing it right. Maybe its US.

of art and expression that condemns us to a sanitized homogenized culture that makes you want to die – but all these things ACTUALLY APPLY to me so don’t work here. So Okay, I got a question - in a country that prides itself on a kind of down home, open eyed, we’re-good, optimistic, people where never is heard a discouraging word and the skies are not cloudy all day hospitality - I want to know one thing: WHERE’S MY THANK YOU CARD??? Where’s MY APOLOGY LETTER???? To the fucking idiots, from 87 percent of America that was glued to the TV raring to give up their constitutional rights in the name of national security, thinking the republicans were visionary geniuses A BUNCH OF Albert Einsteins and Leonardo Da Vincis, from those who where salivating to bomb Iraq admiring W.s balls and package on that aircraft carrier - where’s that good old fashioned American hospitality in the form of a nice little letter. Well wait, here be some now.

The one thing that goes deeper than apathy in this country, is selective memory, revisionist history and now coming up strong on the outside: psychotic delusion.

Dear Buddy J: Hey man, Me and my old lady Trish just want to thank Jason Flores-Williams you for fighting for the Stars and Stripes while we were watching Junior Git her Done at Daytona. You know how it is, buddy. Work and all that gunk. We barely got by killing 5.1 million Vietnamese – and what is it that time to vote for American Idol. we keep getting reminded of….that the protestors were bad people. That we were the unpatriotic ones. Don White The government exposed its own people to chemical And here’s a letter from another part of the country: experiments in the name of corporate profit, left the inner cities broken and impoverished, left our warriors Hey JFW. lying in their own shit and vomit in underfunded hospiSorry for not making it out to your against the war tals, but boy oh boy it’s the protestors that we have THING. But the Williamsburg Kickball tournament was to worry about. How the fuck did this happen? How that day, then that night there was a South Korean the fuck did we go from the righteous passionate anime festival at that new space in Bushwick. land of Gloria Steinem, Harriet Tubman, Malcolm X, Yours truly, Lenny Bruce and Peaches from Peaches and Herb Caleb to this dumbshit, sold out, mindless death machine of George W Bush. Now I am asking, who will raiI SHALL not be holding my breath. The one thing that se this city up in the fierce and proud spirit our ungoes deeper than apathy in this country, is selective derground. Who is going to flip from the gut and memory, revisionist history and now coming up strong burn down the walls that exist between us. Who is on the outside: psychotic delusion. That a superrich going to carry the standard of our wounded revopussy frat boy from Connecticut is thought of as a lution and remind this fractured beat down soul of tough guy from Texas just rocks me every day. That why I still fight for America. Who is going to give ME the shriveled dicks who run this country, who have hope. Because when the tribunal of history rears its lied to us, spied on us, bombed people, alienated head on this dark period, it ain’t gonna be about the entire planet, treated the earth like a garbage who made the most money or had the coolest job, dump and cut funding for education are thought of it ain’t gonna be about who had the best tattoo, as real Americans while we’re thought of as freaks…. hung at the grooviest cafe, or went to the hippest We are living in a twisted fucking nightmare! And it’s barbecue, it ain’t gonna be about who was in the been going on for way too long. Look at Vietnam, the band, who did a reading or who got their name in government systematically lied to us sending nearly the paper, no, it ain’t gonna be about any of that at 70 thousand of our youth to its death, hundreds of all….It’s gonna be about one thing and one thing thousands permanently wounded, mentally scarred only: WHO STOOD UP AND FOUGHT IN THE DARKa generation and nearly destroyed an entire country NESS OF THE AMERICAN NIGHT!

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terrae-motus

I nstrucciones p ara mirar a los muertos Que estas palabras te sean prevención. Tu inocencia misma no será atenuante en los reinos de la muerte. La muerte monta sus dominios en los lugares más insospechados y no admite falta de tributo.

Poes í a

René E. Rodas SAL, 1962

De“El libro de la p enumbra” Un hombre escribe un libro sobre la vida, sobre la gestación misteriosa y originaria de la vida, y le resulta imposible no hablar de la muerte. De la muerte que le espera al final de la última jornada, de la muerte de quien le dio su vida, de la muerte de cada uno, ese camino desierto que no se parece a ningún otro. La muerte como parte inquietante y a veces atroz de la vida: esa traición ineludible. René E. Rodas ha publicado los poemas Civilvs I imperator, Diario de Invierno, Balada de Lisa Island; así como Santiago la Bellita y otros relatos. Tiene inéditos los poemas Cuando la luna cambie a menguante, El museo de la nada e Isador en el desierto. Actualmente trabaja en San Rodablás el deshabitado. El libro de la penumbra se publicó por entregas en la primera época de El Ojo de Adrián.

Así los muertos están embrujados de silencio en las márgenes del tiempo. El mundo alrededor de ellos parece fuera de lugar como una mesa a la que le sacaron la casa de encima. O como muchedumbre de refugiados a quienes les sacaron como un tapiz bajo sus pies la ciudad que trajinaban. Muertos son sus ojos que huelen a muerte: la luz huye de ellos horrorizada. Muertos desde adentro, la muerte brota de ellos como una flor obscena que desdeña los mandatos del sol. En el pervasivo horizonte de sus dominios, la muerte sólo se presiente en los inútiles arañazos del viento contra las cornisas. Si la carreta en que viaja la muerte roza la órbita de tu estrella, sostente de frente y en pie. El dolor impotente no conoce lenitivos.

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blanco y negro

terrae-motus

A rtes V isuales

Damien Hirst ING, 1965

l "enfant terrible" del arte británico, considerado como uno de los creadores más sobresalientes de la llamada generación YBA de jóvenes artistas británicos por su crudeza, rudeza y arrojo. Se dio a conocer mundialmente con la obra The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living (1991) en la que mostraba un tiburón de 4 metros de largo sumergido en una pecera de formol. En esa línea se inscriben otras piezas como Mother and Child divided (1993), In and Out of Love (1991) o Party-Time (1995). Ganador del Turner Prize en 1995, ha participado en importantes exposiciones y certámenes internacionales entre los que pueden destacarse Young British Artists (Londres, 1992), The 21st Century (Basel, 1993), o el Aperto de la Biennale di Venezia (1993).

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diálogo de bípedos

terrae-motus blanco y negro

J ason F lores - W illiams :

Road to La Libertad Mayra Barraza SAL, 1966

ut of nowhere a few weeks ago, appeared a “writer from New York” working on a piece about art in El Salvador. We connected through emails and arranged to meet at the legendary bar “La Luna” with the rest of the La Fábri-K artists collective. Strong and tall, shaved head, pierced lobe, tattooed biceps and all, he was almost kidnapped by a couple of prostitutes looking for an easy dinner. Managed to crawl himself out of that one and walked in through the sounds of a furious rock session to our table, where we all dealt a quick platter of questions and answers on the role of art in El Salvador today.

Time flew by as he visited La Fábri-K and we took the road to La Libertad headed for the beautiful beaches of Las Flores and El Tunco, and for more than just a few days roller coasted through downtown San Salvador, Monseñor Romero´s tomb, my own “Republic of death” show, the newly reopened National theatre with Ministers of Culture included, and the ultimate cheesy gay hangout strip bar.

Just a few hours later, Jason turned away and disappeared into a dark cloud. Nobody knows where he went, not even himself. I only hope he survives loneliness for I have proudly to say, he has one amiga in El Salvador waiting for that next Jason Chela. Jason Flores-Williams: Chela? what does that mean? He’s saying: do you like my Chela, is he fucking with me? Like saying “¿qué quieres?” Mayra Barraza: Chela in El Salvador means beer, but in México it might be a whole different story. Wait a second… Ok. This is going to be a very loose interview. More like, dropping things on the table, and then you say what you think about them. Is that good? JFW: I think that’s a stupid interview, but go ahead. (laughs) MB: You think everything is stupid. JFW: No, I don’t think everything is stupid, why don’t you do your research first instead of asking me pointless questions. Go ahead.

On the final road trip to Antigua Guatemala we snapped open

MB: Listen, I’ve done my research. So I can ask you then why would

Jason Flores-Williams -the brilliant writer, activist and lawyer, author of the fast and furious novel “The last stand of Mr. America”- revealed to us in an ongoing conversation for the many days that followed this strange cocktail his persona is made out to be: full of outright rebelliousness, almost childish courage and the immense open wound of a warrior.

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a recorder and took a few shots at immortality. These here are his thoughts on death, freedom and writing.

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you choose to work on death penalty cases in New Orleans? What do you think about the death penalty? JFW: I’m against the death penalty. The thing was, I’m in New York after Katrina, a lot of people in the literary scene there talking about how New Orleans was abandoned by the U.S government. So I decided to stake it out, maybe it’s more of an ego thing to think that I can change more than I can actually change, but I also think if people are going to talk about something they should do it. So mostly I felt that if I had this ability to go down and be a small part of something in New Orleans then I should go, instead of sitting around in New York and going to parties and talking about it at night and then going back to my nice apartment. So I went down to New Orleans, luckily I was able to work with some incredible people. Death penalty work is very difficult. My first case was a guy who raped and killed a four year old on his sister’s grave, and spent the first three weeks reading about how her four year old vagina was torn out and her anus ripped to shreds. It will make you question your beliefs. Say, what the fuck am I doing fighting for this guy? But at the same time I read about him, how from the age of five till ten years old he was chained in his backyard and raped and fed dog food. So, it came down to… how the U.S. government abandons people. All these things put together, I felt like I should go down to New Orleans. MB: Dying, killing and the death penalty. What do you think about dying for one’s country? JFW: Well. There are different situations. Most of the time that people die for their country it’s stupid. As an American, if somebody thinks they are dying for my freedom by going to Iraq right now and dying in Baghdad, they’re not dying for my freedom. That’s just patriotic bullshit they’re buying into. We shouldn’t even be over there. Now, on the other hand, you have World War II, where you have Hitler who’s invading countries, setting up the holocaust, eventually threatening all of Europe, imposing this idiotic Third Reich, then there’s a moral imperative to go and fight. There are times when dying for your country, when your country is being attacked, is something you have to do. Like in Vietnam, which is very similar to the situation in Iraq I believe, that was just some political trick that got an entire generation killed. MB: What about for example, insurgent or guerrilla movements? JFW: I’m for that. I think it’s sad but when you have poor people who have no chance, and no hopes and no lives, and they are suffering, and their rights are being stepped on, they are not being treated like human beings, so what other options do they have?

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They get together and they march down the street, with the local mayor, the “alcalde”, a couple of them get shot, or throw the union organizers in jail, there are no other alternatives but to organize. I can’t imagine it can be very much fun to have to arm yourself and shoot the people, the police that are holding you back, kneeling you down. But I think, when you have the back against the wall, and there are whole sections of the world whose backs are against the wall, and if what they’re fighting for is dignity, if what they’re fighting for is right, then I think that’s beautiful and it’s something that you have to do. And there are other situations where poor people get trapped into bullshit ideology, dogmatic political beliefs, you know, the right or the left, where it’s just not going to come out that good either way, then there’s more questions about that… but, like the Sandinistas, it seems to me like they had the right idea about their fighting for freedom or democracy and human dignity. Same as during the Spanish civil war, out of Barcelona and Catalonia. Those kinds of things, it’s sad that they have to happen, but it’s also beautiful when they do happen, when people stand up and fight for their freedom. And I respect the American Abraham Lincoln Brigade, and of course Orwell out of England who fought as well. MB: You talk about liberty and justice, very grand ideals, and of course they are necessary, but on a more personal level, how do you deal with these things? Because it’s necessary but it’s also easy to talk about things… JFW: Oh sure sure… the fact is that I’m coming from America, middle class America, a world of privilege,

where I can travel around and look at poor people and say wow, look at that. It’s not like it’s happening the other way around. I travel from New York to look at them, to be in their world, so a lot and part of the system that enables me to have this life is also the system that keeps things the way they are, and keeps them in their life, so there’s a lot of complicity. Now, how to break out of that complicity is a truly difficult question. Overall I don’t think that you can. Maybe you can go around fighting revolutions with other people, or talk about revolution in your own country and get thrown in jail. I don’t think that’s the way to do it. The fact is what I do is I write about it, I organize protests. I got arrested several times protesting against the war in Iraq. I’m not under the illusion that any of these things really count for all that much, but for me it’s just the best I can do. That’s really about it. If you are born in America, you have a good life going, the best you can do is try to be conscious, and then put that consciousness into as much action as you can possibly manage. It’s really going to be hard to remain consistent because you are benefiting from a system that holds a lot of people down. In my personal life I try to live in accordance to my convictions. MB: Do you think that’s possible through literature? JFW: Oh, I think literature is one small part of it. Just because somebody goes out and writes a story about the socioeconomic in depth, that doesn’t get him of the hook. In fact, that’s almost too much too ask. There’s too much thinking that if I go to the Philippines, if I go to fuck… El Salvador or Guatemala, Central America, or whatever, or the poor parts of the United States. Say I go to New Orleans, and write about how everybody is so poor and struggling then that makes me a good person automatically. It doesn’t. I don’t get you off the hook. In fact there’s a kind of exploitation that’s going on there. I think we are penetrated enough by information, everybody understands that there is poverty out there. I think we could use a lot more people acting and doing things. There’s really no way out of that one. Unless you are willing to sacrifice yourself and throw yourself in the gears of the machine and die or be thrown in jail for many years, then you can’t really make a difference. At the same time, I don’t walk around feeling bad about that. I’ve made the decision that I’m going to enjoy my life. We all have our limits. That’s just the way, we are born into this world, and at the end of the day you just have to do the best you can. MB: If literature is only a small part of your action in this world, then why write? JFW: Well, it’s only a small part of the overall plan, but the thing is I am a writer, and mostly I write because

I like writing. It makes me feel like I’m connected to the world. Some of the end results of writing can be fun. You get access to things you wouldn’t normally have access to, like for example because I write about the arts I get to hang out with you guys in El Salvador. As far as novels go, I ask myself questions about why the drive to make art. I think it’s because I have something to say. The way my life shaped up, I have experienced the socioeconomic conditions in America from various sides, and I’ve kept my life out there, I’ve traveled and lived in different places. It has to do with everything I’ve just talked about: protesting and not turning away from the problems of the world. So for me, naturally that adds up to a story. If I have some ability to tell that story, and if that story adds up to something that clicks in peoples minds and makes them think that “aaah, then I should do a little something” then it’s seems worthwhile. But all that is kind of secondary, I think the truth is that it’s how I approach the world, and I understand the world as a writer. We drive now from El Salvador to Guatemala, and I look at it and it’s not material in some way, it’s being processed as something that can eventually work its way into a story that I can tell about… MB: In your novel “The last stand of Mr. America”, how did you go about building up that story inside of you until it became something that you wanted to tell? JFW: For one thing, I’ve always been fascinated by hypocrisy, and in America there’s a lot of hypocrisy. Living in society is a big lie. We have these instincts and drives, but we’ve got to hold them back so we can smile and operate within the friendly or unfriendly confines of the world. We’ve got to kill a lot of the things inside of us, or at least hold them down so we can go to work everyday and be “normal”. That’s always there for me: the fact that it takes a little bit of an effort to be normal, to function in the day to day. This was around the time I was doing a lot of sexual exploration, I would go along with a couple of good pals and go to sex clubs, and I was also doing work in the PR field, to pay the bills and get through at some ridiculous place. Those two things tended to clash and I felt it was time to create it. In my own mind, the clash and the distinction where extremely clear about how in one’s life, one’s inner truth, inner instincts, are so radically different from how they’re actually lived. And how people can have these underground lives, especially when it pertains to sex, and the kind of partying they do when they’re out of sight away from their professional sides, so radically different from the public face

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diálogo de bíperdos that they show. So that just build up ´till I had to hide myself away and build up a novel about that. And, then there’s the economic part I tell you, when you are doing art you always hope you can get money so you can be a little more free to live your own life. I think that’s a huge part of art and nobody talks about it. People make art tying to hit the lottery in some way, so they can be economically free and won’t have to do these odd jobs here and there. But if there were absolutely no money in art, I would still make art but whether it would be a novel who knows. MB: So, you are going to Costa Rica to write your new novel? Do you have any ideas? JFW: Yeah, well, going to see how it goes. There are things developing… I have some idea about a guy, sort of titled “after the protest”. So what do you do when you are done with protest? The first part of my life has been a protest, an actual protest out on the street and a protest against everything. And then there comes a point where that kind of protest has to end, and what do you do after the protest? How do you live your life then? But it’s going to take a while to come together. Where are those cookies that I bought? Yeah… San Salvador, June 1, 2008

blanco y negro

The first part of my life has been a protest, an actual protest out on the street and a protest against everything. And then there comes a point where that kind of protest has to end, and what do you do after the protest? Jason Flores-Williams

a walk on the wildside

entas de mangos, de placas de mármol, de fundas de celular, de todo tipo de repuestos usados para vehículos rodean el Cementerio de Los Ilustres de San Salvador. Desde 1860 este espacio con olor a ciprés entremezclado con el de diesel mal quemado de los buses alberga los mausoleos marmóreos de políticos, pudientes, intelectuales y artistas.

Flores-Williams visita La Fábri-K.

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Francisco Morazán, Claudia Lars, Alfredo Espino, Salarrué, Agustín Barrios Mangoré y Farabundo Martí son algunos de los ilustres cadáveres confinados a mirar sin recurso de amparo el cielo azul entre la gritería ambiente y el olvido. Objetos de culto de fotógrafos aficionados las esculturas y tumbas de corte neoclásico. A cambio, despechado el despliegue bizarro de estilos arquitectónicos de los años sesenta y setenta que queremos sacar a luz aquí. Desde el 2001 espera una moción en la Asamblea Legislativa para declarar este espacio Patrimonio Cultural y protegerlo del tiempo y el vandalismo; es decir, de nosotros los vivos.

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Rolando monterrosa

Proyecto de dibujo contemporáneo en una residencia deshabitada

Lí neas en la memoria Simón Vega

esa

http://lineasenlamemoria.blogspot.com/

alexia miranda

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Curaduría: Simón Vega Anfitriona: Carmen Irene Koidl Vilanova Artistas e invitados: Ronald Morán, Mayra Barraza, Simón Vega, Danny Zavaleta, Eugenio Menjívar, Ana Urquilla, José Rolando Monterrosa, Carmen Elena Trigueros, Walterio Iraheta, Alexia Miranda, Luis Ibarra, Carmen Irene Koidl.

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l proyecto consiste en una serie de intervenciones artísticas por medio de dibujo aplicado directamente sobre las paredes de una residencia recientemente desocupada en la Colonia San Benito en la ciudad de San Salvador. El proyecto busca una interacción mas profunda del artista con el espacio, con el lugar, su historia o sus características arquitectónicas. Más allá de la obra, se busca crear un espacio de interacción entre los ar tistas invitados durante el proceso de conceptualización y durante el montaje a lo lar go de cuatro semanas llevando a cabo sus obras in situ. Carmen.Trigueros Ana URQUILLA Y Walterio IRAHETA

LLAMA DEL BOSQUE mAYRA BARRAZA

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Luis IBARRA

Temáticamente la exposición parte de la idea de la memoria y son los aspectos arquitectónicos y de contexto inherentes en la casa los que servirán como punto de partida para establecer un diálogo entre el artista y el espacio a través de una obra que será un dibujo o una intervención hecha con dibujo aplicada directamente sobre la pared. Dentro del concepto de dibujo caben un sinnúmero de interpretaciones y posibilidades técnicas. En esta ocasión entendemos al dibujo desde una óptica contemporánea: una obra en la que pre domina la línea, la gestualidad del trazo así como el blanco y negro o la monocromía sobre los campos de color, pero para la cual cualquier técnica o medio es v álido, desde el lápiz g rafito hasta la animación digital, el sound art, el diseño de inte riores, la escultura, el per for mance o la instala ción, por mencionar algunas de las posibilidades.

Eugenio MENJIVAR

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JARDíN DEL OLVIDO

SIMON VEGA


lo que el viento se llevó

unca antes había estado en esta Iglesia”, pensé. Caminaba hacia el altar donde mataron a Oscar Romero. Aquí rubricó con sangre su elección: correr la misma suerte de los pobres de quienes fue voz. Santo histórico y moralista social lo llamó el poeta Francisco Andrés Escobar, el obispo ha despertado un culto espontáneo que se esparce hasta los sótanos del Vaticano. La capilla del hospital Divina Providencia es sólo una estación del “vía crucis” de la historia salvadoreña. En todo el país se encuentran otros sitios de memoria, unos mejor recordados y otros muy olvidados. Con ellos podría hacerse el mapa de los eventos que sacudieron nuestra sensibilidad y moldearon la “personalidad” del país. Visitarlos, palpar los objetos (fotografías, placas, monumentos) que condensan aquellos sucesos, recrearlos y, por qué no, disfrutarlos, por dolorosos que sean, exponiéndonos a la poderosa radiación que ellos emanan, debiera ser parte de nuestra educación básica: nos dan motivos para reflexionar sobre el pasado y el futuro del país. Si hablamos de la historia reciente, marcada por la guerra civil, el Monumento a la Verdad y la Memoria, ubicado en el Parque Cuscatlán de San Salvador, es una pieza fun-

L a verdad y la memoria Miguel Huezo Mixco

ESA

Visita al monumento a las víctimas de la guerra civil.

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damental para la reconciliación nacional. Fue construido en 2003 gracias al esfuerzo de familiares de las víctimas y de numerosas organizaciones civiles y públicas. Goza, además, de un entorno excepcional. A unos pocos pasos se encuentra la Sala Nacional de Exposiciones, fundada por Salarrué. En dirección sur poniente está el Museo Tin Marín, un proyecto educativo innovador. En el extremo poniente, Julio Reyes ha realizado un magnífico mural que recoge hitos de la historia salvadoreña. Las autoridades municipales debieran mejorar el aseo, prohibir el ingreso de vehículos y realizar un empedrado que evite las polvaredas. Erigir este Monumento fue una de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad nombrada por Naciones Unidas. Consta de un muro construido con más de cuarenta piezas de mármol grabadas con los nombres de unos 30 mil salvadoreños que perecieron en el marco del conflicto armado. Los nombres del sacerdote Rutilio Grande, el ex canciller Mauricio Borgonovo, el poeta Roque Dalton y el empresario Roberto Poma se mezclan con otros miles de sacrificados. Faltan nombres; muchos. Pero en el espíritu de las recomendaciones de la ONU, ese Monumento debe ser un emblema capaz de convocar a toda la sociedad independientemente de su color político. Las autoridades nacionales han preferido no asomarse por ese lugar y evitar cualquier gesto de reconocimiento a esa obra. Por el bien del país, los herederos del gobierno de AlfredoCristiani, bajo cuya administración se firmaron los Acuerdos de Paz, debieran desembarazarse de los compromisos con un pasado sobre el cual ha caído un baldón universal. Honrar a las víctimas de la guerra nos interesa a todos.

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blanco y negro

T ramas de V erónica V ides Rosina Cazali 0bra reciente de Verónica Vides en Guatemala n la galería Sol del Río se presenta una serie de piezas e instalaciones de Verónica Vides. Titulado Trama, este proyecto recoge una serie de experiencias que la artista ha desarrollado a través del tiempo y su interés por los materiales de residuo, alambres de construcción que toman formas caprichosas e incluso, al paso del tiempo y la humedad de estos días, los procesos de la corrosión. Según Vides, este trabajo de reciclaje es una trama que se construye y destruye entre trazos y puntadas de alambres retorcidos que parecen cobrar vida, como si fueran bichos enormes a punto de moverse. Algo notable es el dibujo que van definiendo las sombras: sugieren hechos, situaciones, momentos que todavía no han tenido lugar, que se quedan en insinuación, en sospecha y en temor de su realidad.

plica la experiencia de la realidad, de la belleza de la naturaleza artificial, reciclada a la que accedemos en forma aséptica, segura, apta para individuos urbanos, visitantes de galerías y museos. La verdad de hoy también es incertidumbre. La obra de Verónica Vides está cargada de lirismo y a la vez –en esa trama densa– de una serie de ironías. Este paisaje lo es, también, de nuestra pobre relación con la naturaleza, cada vez más lejana, acechada y confinada a postales de nostalgia. La exposición es bella y perversa. Tiene mucho de eso que tiene la ciencia ficción.

En esta obra el reciclaje no aparece de manera literal sino por omisión: no hay materiales de segunda mano, nada recogido en basureros. Todo indica que aquí el reciclaje también apunta hacia nuestra creciente imposibilidad de acceder a mundos naturales, y eso nos obliga a experimentarlos en una sala de exhibición y recrearla de manera artificial. De ahí brota el parecido de las piezas que componen Trama con esos bosques de manglares de los litorales. Estas semi esculturas, instalaciones de dimensiones variables, nos transportan a lo impalpable. Todo ello nos enfrenta a una condición bastante triste: la civilización, que alguna vez promulgó su búsqueda de armonía con la naturaleza, ha fracasado. Más allá de la belleza extraordinaria de la obra de Verónica Vides, Trama también es un paisaje del desasosiego. Im-

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U na casa p ara F elix N ussbaum Paolo Leurs Recorrido por la Casa Felix N u s s b a u m e n A l e m a n i a , d i s e ñ ada p o r Da n i e l Li b e ski n d .

na familia judía emigra para Estados Unidos cuando en Alemania y los países ocupados ya no queda espacio de vivir para los ciudadanos judíos. Uno de los hijos se llama Daniel Libeskind. Otro alemán de origen judío, un joven pintor de Osnabruck, emigra para Bélgica. Su nombre –Felix Nussbaum- seguramente sería uno de los grandes de la pintura contemporánea, si hubiera emigrado a Estados Unidos, o a Inglaterra o a cualquier país que no cayó en manos de los nazis. Pero Nussbaum se fue para Bélgica, y aunque logró traducir sus años de exilio, persecución, clandestinidad y desesperación en una obra pictórica maestral, cayó en el total olvido por más de 50 años. Porque Felix Nussbaum fue asesinado en un campo de concentración nazi, cuando tenía 39 años, y su obra quedó escondida, dispersa, casi perdida. Hasta que el otro judío regresó a Alemania. Se había hecho arquitecto. Uno de los más famosos. Daniel Libeskind construyó una casa para Felix Nussbaum. Al fin, el eterno prófugo, el hombre que migraba toda la vida porque para él simplemente no había lugar, tiene

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casa propia y segura. Un hogar para su obra. La Casa Felix Nussbaum, en Osnabruck, es una de las obras arquitectónicas contemporáneas más importantes, más impactantes de Alemania. La llaman “la casa sin salida”. El sentimiento de la orientación perdida, de la esperanza defraudada, de la desesperación se vuelve una experiencia física para el visitante. El diseño del arquitecto obliga a seguir la vida del artista, en corredores estrechos y sin ninguna decoración, donde la luz entra siempre como promesa, pero nunca alcanzable. El último corredor contiene las últimas obras de un hombre con plena conciencia de su segura captura y muerte, pero quien sigue resistiendo con lo único que le queda: el arte, la pintura. Pinturas de inmensa desesperación, pero aun más de inmensa humanidad. Autorretratos de un hombre llorando. Y al final, el último cuadro pintado, días antes de su captura y su traslado a un campo de concentración: “El triunfo de la muerte”, que describe el fin de la civilización en una danza macabra.

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H . P . L ovecraft : V itral C aleidoscopio n oct u r n o

Blog de Gabriel Otero http://www.caleidoscopionocturno.blogspot.com/

…La intensidad ha vuelto a mi

No te he dejado morir C as a de br uj as

Blog de Beadelinfierno http://beadelinfierno.blogspot.com/ Monólogo de Oswaldo en el mundo más inusual posible) Rubén, “Sabés bien lo que he querido decirte, nadie mejor que vos para adivinar la cera que recorre este cadáver plagado de esposas insurrectas, recorre la sombra de la vida eterna misma dentro de las minas nórdicas, nadie mejor que vos para creer que de verdad he querido matarme… Me ha acosado tu nombre, y tu constitución de poeta de eras nuevas, me has dejado atrás de vos siguiendo el rumbo con paso metafísico de larva instrumental y custodiando siempre la colilla del cigarro que dejás caer a eso de las seis de la tarde, y le recojo, como el mas vil de los perros recogiendo el cristal de tu buen eso-

terismo cultivado entre sutilezas. Una vez me dijiste que huyera de la verdad, que mis mentiras eran más verdaderas de lo que pensaba, que me delataban en cada esférica cosa o rata que me salía en el papel…. Y yo, como todas las veces, he corrido a ocultarme, con mis mentiras a media certeza, afanándome por ser azul y llegar a tu diestra… …La intensidad ha vuelto a mi, camino por la misma orilla antihigiénica. Me enredo en el astuto juego de tu conciencia vitalicia, me embriago por que soy hombre puro y el licor encuentra en mí la sangre de infante desconsolado, hierve en mí, el fuego suave del fermento bilateral de los humanos todos. ¡Y nadie más libre que yo que deseo la muerte!...

l primer libro de Lovecraft que leí fue la recopilación de Los mitos de Cthulhu, un compendio de relatos de horror publicados en tres tomos por la extinta editorial Bruguera. Esa lectura significó el traspasar el umbral hacia otra dimensión en donde descubrí dioses arcanos amorfos o demonios que reinaron en la tierra millones de años atrás y que construyeron ciudades oníricas y distantes que ahora se esconden en la oscuridad y moran más allá de las estrellas, pero algún día esas deidades primigenias regresarán invocadas por seres malignos y perversos. Ese primer acercamiento a la obra de Lovecraft fue el aperitivo para iniciar un largo peregrinaje en la búsqueda de su narrativa. Así descubrí El horror de Dunwich, En las montañas de la locura entre otros. Gracias a Howard Phillips Lovecraft, nacido en 1890 en Providence, Rhode Island, pude develar de Vermys Misteris o los misterios del gusano, esos andares silenciosos y cadentes de los seres devoradores de las podredumbres de la carne cuando el alma se ha marchado a los confines del vacío o la esperanza. Según los eruditos, Lovecraft retomó elementos de la mitología

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sumeria para su cosmogonía personal dándoles matices insospechados y espantosamente verosímiles. Yog Shothot, Ithaca y Nyarlathotep, dioses oscuros y primordiales, son hoy objeto de culto de sectas sórdidas y escurridizas. Muchos de sus relatos se desarrollan en la región conocida como Nueva Inglaterra. Sus locaciones favoritas eran las ciudades de Arkham y Dunwich que corresponden geográficamente a Salem y a Hamden, sitios ricos en tradiciones celtas heredadas de los primeros colonizadores ingleses. Sus personajes son seres solitarios y cultos que buscan traspasar las fronteras de lo desconocido y cuando lo logran mueren de formas terribles y los que sobreviven son perseguidos por las sombras y padecen de locuras y delirios. Lovecraft murió en 1940, su obra fue traducida al español treinta años más tarde, fue tal la fuerza de su palabra que Jorge Luis Borges, el célebre escritor argentino, le dedicó un relato póstumo. Es necesario leer la obra de H.P. Lovecraft sin temer al caos reptante que nos acecha.

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V oces

Alegor ías acer ca del silen cio

Blog de Ernesto Bautista http://ebautis7a.blogspot.com/

Simone de B eauvoir al

on voces, voces que oigo casi transparentes. Conversando sobre mi, y criticando mis pasos. Voces en la sombra que me ven con ternura, que me desean la muerte. Y estamos en la sombra, una sombra diferente donde el clamor aletea. Donde nos miramos a través de un vidrio infranqueable, a través de dos caminos paralelos en todo su concepto. Eternamente aunados, pero que no coinciden en ningún punto hasta el infinito. Oigo estas voces del otro lado que me calman, no me importa que me odien o que me quieran, simplemente hacen

desnudo A v a l o v a ra

Blog de Jorge Ávalos http://avalovara.blogspot.com/

imone de Beauvoir (1908-1986) fue una escritora francesa vinculada al movimiento filosófico existencialista, y cuyas novelas y ensayos fueron determinantes para el desarrollo del feminismo en el siglo XX. Su larga relación intelectual y afectiva con Jean Paul Sartre enriqueció la obra y la leyenda de ambos. Esta íntima fotografía de Simone la tomó Art Shay en Chicago en 1950, cuando la escritora francesa tenía 42 años de edad. En ese entonces ella era compañera del novelista Nelson Algreen. Ese día, Simone necesitaba tomar un baño y Shay, un amigo de Algreen, la llevó al apartamento de otro amigo. «Ella acababa de ducharse», recordaría Shay muchos años después. «Fue mientras se peinaba frente al espejo cuando me sobrecogió el impulso de captar la imagen. Ella supo que había tomado la fotografía porque escuchó el clic de mi confiable Lei-

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ca modelo F que utilicé durante la guerra. “Malvado”, me dijo.» El cuerpo desnudo de una mujer parece indicar, por sí solo, qué es lo que diferencia a una mujer del hombre, pero Simone de Beauvoir argumentó que es necesario ir más allá de las apariencias para entender qué es lo que hace a una mujer, tal y como lo destacó en su ensayo El Segundo Sexo (1949), una de las piedras angulares del pensamiento feminista. He aquí un fragmento de ese famoso libro: «No se nace mujer: llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana: la civilización en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino. Sólo la mediación de un ajeno puede constituir a un individuo en Otro.»

menos dolorosa la mía. En esta caída sin dirección, ausente de toda lógica, no defino más ciencia o más intuición que ese sonido austero: las voces. Obsesivamente las voces y mi mundo se concentran en algo perentorio que murmura sin ninguna clase de concreción cognoscitiva, inclusive, sin ninguna clase de concreción articulativa, pues son sonidos de voz porque les supongo que son voces, idealizo que son voces ¿sino que son? Lo que pasa es que estoy dentro de mi mismo.

Y estamos en la sombra, una sombra diferente donde el clamor aletea. 61


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El diablo sabe mi nombre T ie r r a de c o llar e s

Blog de Sálvador Cánjura http://tierradecollares.blogspot.com/

o me lo propuse, pero quiero contarles que ésta es la nota número 666 del blog. El diablo sabe mi nombre es una colección de cuentos de Jacinta Escudos recién publicada en Costa Rica, en Uruk Editores. Todavía no está disponible en la Tierra de collares, aunque espero que pronto se venda en las librerías locales. Algo que me llamó la atención es el estilo sobrio, muy depurado. Se nota que Jacinta trabajó este libro con mucha paciencia. Los cuentos son de corte fantástico. Los protagonistas se deslizan de manera imperceptible por la espiral de la realidad y nos llevan a otro plano, posible solamente en el mundo de la bendita ficción. Hay varios cuentos sorprendentes. Cabeza de serpientes nos muestra el mito de Perseo y la Medusa desde un ángulo que quizá nunca se había explorado, el del ser mitológico, que des-

cubre sus sentimientos frente al lector. El diablo sabe mi nombre, cuento que le da título al libro, es el diario de una mujer que se descubre viva gracias a su encuentro con el demonio. Este relato evoca una gran cantidad de imágenes acerca de la existencia humana, que en ocasiones parece tan adormecida y mustia. El cuento Película japonesa de los años 60 nos envuelve en una trama angustiante, que nos mantiene en un hilo hasta el desenlace. ¿Del lado de quién debemos estar? ¿Del lado del hombre que huye de casa o el de su monstruosa compañera? El texto no lo indica, porque no es ése su propósito, sino el atestiguar la tragedia que ambos han construido a lo largo de los años. Les recomiendo este libro con mucho entusiasmo. Se presentará en Guatemala en la feria del libro que inicia la próxima semana. Esperemos que también venga pronto a San Salvador.

Los locos mueren de viejos, ¡mi novela!!! Inquisiciones y otros fracasos

B log de Vanesa Núñez Nadal http://nunezhandal.blogspot.com/ por fin ocurrió. Leía “El sueño de Mariana”, novela que Jorge Galán también presentará en la Filgua 2008, para hacer la reseña respectiva, cuando sonó mi celular. En la pantalla podía leerse “Raúl”, y el corazón me comenzó a palpitar fuerte y rápido. El sábado anterior, mientras almorzábamos en Sophos, Raúl Figueroa Sarti, mi fantástico editor, quedó en llamarme en cuanto la imprenta le entregara los primeros ejemplares de “Los locos mueren de viejos”, así que cuando sonó mi celular, pude imaginar perfectamente a qué se debía su llamada. —Podés venir a verla en cuanto querrás, ¡traete una botella de vino!, fue lo que dijo. Y yo grité de alegría. —Llego en una hora (que sería lo que me tomaría atravesar la ciudad y llegar hasta F&G Editores), dije. Ahí estaba Raúl con Yanira Gálvez, la directora de Filgua 2008. Lo demás fue para mí un cúmulo de emociones y sensaciones intensas. Verla ya impresa, con la portada tan linda y representativa del contenido de

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la novela, con colores otoñales (en palabras de Hilma), y ese papel tan, tan lindo que usa Raúl para imprimir sus libros, fue como ver nacer a otro hijo. (Sólo que esta vez no fui yo la anestesiada, adolorida, medio partida. No. Esta vez yo podía vivir el nacimiento de este mi hijo con intensidad (así lo deben vivir los hombres mientras las pobres mujeres estamos ahí jodidas)). Aún es difícil de creer. Tengo la novela aquí, junto a mí, tan chiquita, tan indefensa, tan sin saber lo que ahora nos espera, pero no importa. Nos amamos y eso es más que suficiente. Por nombre le pusimos "Los locos mueren de viejos", como he dicho, y ella parece responder a él. Me mira, y es Paula (el personaje central de la novela), es ella, son sus ojos desconcertados y tristes. Unos ojos que Edvard Munch dibujó hace mucho para mí, y que Raúl, con su excelente ojo editorial supo encontrar entre muchos otros.


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203 homicidios resueltos ¿ y ? Xibalbá

G enérica verá la lu z el p r ó ximo viernes P o he m ia

Blog de Walo http://pohemia-walo.blogspot.com/ l próximo viernes será lanzado el Proyecto Genérica, el cual reúne a un grupo de jóvenes talentos de las letras de Centroamérica. Uno de ellos es el santaneco Ernesto Bautista, quien ganó uno de los certámenes de poesía de la Fundación Metáfora. Entiendo que además del formato virtual de la Revista Genérica, la cual será el bastión del colectivo, los lectores podrán bajarla en formato PDF. La revista es un proyecto multicultural que busca; a través del ensayo, principalmente, la poesía, el cuento y otros artículos, la promoción de los jóvenes valores de la región, obviamente con la participación de escritores con trayectoria y reconocimiento. Recuerdo que hacía 2003, un grupo, entonces llamado “jóvenes poetas”, intentamos crear un puente centroamericano a través

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de la creación de una revista regional. Jamás se alcanzó el sueño, y los proyectos se quedaron en algunas revistas que ya desaparecieron en los mismos países de sus soñadores. Con la llegada del internet, es decir con facilidad para tener acceso para este recurso, el tema se ha vuelto más fácil, pero a la vez más complicado por la calidad que debe mantener un proyecto con semejantes ambiciones. Genérica debe ser entonces un recurso para la integración de las artes jóvenes de Centroamérica, un proyecto que debe tener el apoyo de todos los que amamos las letras y las artes, pero a la vez, una “escuela pública” en la formación de los próximos escritores.

Blog de Ixquic http://ixquic.blogspot.com/2008/09/203-homicidios-resueltos-y.html eer cifras en periódicos puede llevarnos a los lectores ciudadanos a hacernos opiniones ligeras. La Prensa Gráfica saca una nota hoy en la que se plasma las valoraciones de la jefa de la Unidad Antihomicidios de la Fiscalía General de la República (FGR) en la labor de 2008 y que se resume en los siguientes cuatro aspectos: 1. Esa Unidad ha atendido un promedio de 45% de los homicidios en todo el país. 2. Aseguran que el 80% fueron cometidos por pandilleros. 3. Se han girado 1,275 órdenes de captura administrativas. 4. Se resolvieron 203 casos resueltos y se ha condenado a 115 pandilleros por delitos diversos. Creo que las cifras en relación a la violencia deben analizarse con madurez, al menos intentarlo. Del trabajo investigativo criminal (labor fiscal con auxilio policial) hay aciertos y desaciertos, hay buenos fiscales y policías como los hay negligentes y mensos. Hay efecti-

vidad y a veces, abuso. Sin inclinar la balanza en una opinión favorable o desfavorable los salvadoreños deberíamos estar muy claros en que deseamos que las instituciones funcionen y que se respete la ley. Las valoraciones que hace esta Unidad Anthomicidios de la Fiscalía denotan un esfuerzo después de un año de haber nacido. Se creó para atender de manera técnica y especializada la investigación de asesinatos. Pero tampoco hay que irse de feria. Si en el país mueren 9 personas diarias, esto implica la muerte de 270 al mes. O sea que mensualmente mueren mas personas que la cantidad de casos que se resuelven en 9 meses. Es poco. Por otra parte, se le sigue atribuyendo a las pandillas ser el actor criminal por excelencia, lo mejor es que mostraran un panorama más ampliado. Visité la página de la FGR y no hay estadísticas. Fui a la de al PNC y tampoco. Se dan pasos, es lo que importa. Pero cierto es que cada víctima o familiar merece justicia.

En buenahora muchachos, en buenhora por Centroamérica.

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al infinito y más allá

el circo

G loom y D iamanda

Primero justicia

Quien

Vincent

http://www.youtube.com/watch?v=KzWVWY5QUzg

http://www.nytimes.com/2008/07/07/business/ media/07bugliosi.html

N egro p ero cari ñ oso

M urmuring in Comala

Y de llantos y lloronas y

Cerca muy cerca, se escu-

no ha oído y visto a Diamanda Galás no sabe del grito que atrapa la entraña. Cantante de ópera, artista, compositora y pianista, combina lamentos y gemidos con ambientes dark. Aquí en un fabuloso vídeo en nostálgico blanco y negro, canta su versión del Gloomy Sunday de Billie Holliday: “Sadly one Sunday, I waited and waited, with flowers in my arms…”

muerte canta la Chavela Vargas con voz de aguardiente y medianoche, en este vídeo extraído de la película Frida. “Si te he dado la vida, ¿Qué más quieres llorona?”

http://www.youtube.com/watch?v=0gQ31m4Yt0s

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L a pol í tica: Ave carro ñera de dos cabe zas

Bugliosi, abogado acusador en 21 juicios por el condado de Los Ángeles -21 de los cuales ha llevado a término exitosamente, entre ellos el de Charles Manson. Ahora, Bugliosi publica el libro “The prosecution of George Bush for murder” en el que expone su caso de “responsabilidad criminal” contra el actual presidente de la nación más poderosa y cruel del mundo por las muertes de los soldados americanos (y 5 salvadoreños podríamos añadir) en Iraq. Aquí la reseña del New York Times.

cha inspirado en Juan Rulfo, el homenaje musical “Rumor del páramo” en piano de Ana Cervantes gracias al sitio oficial del escritor. “¿Porqué las palabras no tenían sonido?”

http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/ juanrulfo/especial_rumor.htm

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El ojo de Adrián 1 Año3 - Muerte en Venecia