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El Ojo de Adrián / MAR ADENTRO / Año 2 / Número 2 / www.elojodeadrian.com


Mar Adentro


Arte / Literatura / El Salvador

LITERATURA: José Luis Rivas, Miguel Huezo Mixco, Rodrigo Rey Rosa, Roberto Armijo, W.H. Auden. ARTES VISUALES: Ana Mendieta, Bridget Riley, Edwin Soriano. TEXTOS: Sebastián Morfes, Maricela Kauffmann, Tania Pleitez, René E. Rodas, Tamara Díaz. ENTREVISTA: Jean Baudrillard.


Eleonora Salaverría El Salvador 1978

blanco ynegro

1522 / 2006 se tituló la muestra en la que 8 artistas fueron invitados

a explorar desde sus lenguajes particulares la influencia o presencia de España en El Salvador. De ese ir y venir de personas por allende el mar tejiendo una vasta red entre ambos continentes, Salaverría se aferra a los objetos que son los depositarios de su memoria. Mostramos aquí una fotografía en blanco y negro de su serie titulada “Huellas de España” de figuras metálicas en movimientos congelados, cual trofeo conquistado, estableciendo nuevas rutas personales por las que transitar la historia.

Licenciada en Publicidad con especializaciones en Fotografía e Italiano (2001) en el Southern Methodist University en Dallas, Texas EEUU, cursó posteriormente su Maestría en Fotografía en la Escuela de Fotografía y Centro de Imagen, en Madrid, España.


Mar adentro

P

“ orque el mar era gaviota”, dice Armijo en su imaginado retorno de Ulises. Cierro los ojos y despego. Vuelo por sobre techos de lámina y teja, árboles y montañas, por la sinuosa línea de un río, y arribo a un horizonte azul que estalla en olas. Busco respuesta. Desde sus orillas Ana Mendieta se hace arena, se hace agua, se hace molusco y musgo y desaparece. Auden se mira en ese espejo que es el mar y este le responde: “deja que los sueños te enseñen lo que ignoras”.

A cada pregunta el mar devuelve respuesta: salpicada en destellos de sol por sobre sus aguas, en susurro o estallido, envuelta en brisa o nube gris. En el mar todos los caminos son posibles. René Rodas nos delinea la travesía poética de Espriú desde Arenas de Mar, Tamara Díaz nos lleva por este abismal estrecho que es Centroamérica, y Tania Pleitez toma la mano de Alfonsina Storni en camino a su dulce y fatal encuentro con el mar. José Luis Rivas, Riley, Huezo Mixco, Soriano y Rey Rosa, “hijos de la mar”,

sacan de sus entrañas palabras, historias y formas nunca vistas. El mar. El noterritorio. Desconocido e ignorado. Nada e infinito a la vez, como dice Kauffmann de las pinturas sobre Bluefields de Mayra Barraza. Suma de opuestos: pasado y futuro, vida y muerte, confluyen en el mar. Se oye débil un eco: ¿Adónde estás?


Blanco y negro Eleonora Salaverría (SAL)

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Esperanto

Roberto Armijo (El Salvador, 1937 Francia, 1997) De Cuando se enciendan las lámparas Ana Mendieta (Cuba, 1948 - EEUU, 1985) De la serie Silueta W.H. Auden (Inglaterra, 1907-1973) De El mar y el espejo

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Pienso, luego existo

Fotografías en esta sección cortesía de Landings Project.

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Terrae-motus Bridget Riley Artes Visuales (ING)

Wystan Hugo Auden: La perfecta coartada de un poeta de salón Sebastián Morfes (ARG)

Miguel Huezo Mixco Poesía (SAL) De Comarcas

Mar, mar, mar, todo alrededor… Maricela Kauffmann (NIC)

Edwin Soriano Artes Visuales (SAL) Esculturas

El canto sefardita de Salvador Espriú René E. Rodas (SAL)

José Luis Rivas Poesía (MEX) De Por mor del mar

¿Dónde estás? Tamara Díaz Bringas (CUB/CRI)

Rodrigo Rey Rosa Crónica (GUA) Talleres de Miquel Barceló

Alfonsina Storni: Mi casa es el mar Tania Pleitez (SAL/ESP)

Editor Enrique Walden-Lagos editor@elojodeadrian.com

Mar Adentro Portada: Bridget Riley

Consejo Editorial J Pasos I Duncan W Whitman Coordinación Editorial La Monja Blanca Corrección de estilo El Marqués de Carabás Fotografía Tercer Ojo Diseño y Publicidad Comunicación Gráfica Todos los textos han sido autorizados para su publicación por sus autores, y pueden ser citados siempre y cuando se haga referencia a la fuente. Creación literaria y obras de artes visuales sólo podrán ser reproducidos con la autorización expresa de sus autores. Artículos sin firma son de exclusiva responsabilidad de El ojo de Adrián. información: contacto@elojodeadrian.com


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Diálogo de bípedos Conversaciones con Jean Baudrillard María Elena Ramos (VEN)

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A walk on the wildside Iglesia el Rosario

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La P 41 de Adrián

Sin límites: Pintura española y salvadoreña para un nuevo siglo

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Lo que el viento se llevó

En película, lo que dejaron atrás Tara Bahrampour / USA Estreno documental Intipuca, 40 años de emigración Dir: Tomás Guevara, Rosslyn Spectrum Theatre, Arlington, EEUU. Una familia se destruye María Tenorio (SAL) Nueva novela de Horacio Castellanos Moya: Desmoronamiento, Tusquets, Barcelona, 2006, Landings 4 Rodrigo Peñalba / NIC Exposición de artes visuales en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica.

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Bloga 8 Avalovara Justicia poética

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Al infinito y más allá

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Resistencia planetaria

De rumores y risas El Salvador: ¡Impresionante!

Breve historia del alba Crónicas de guerra Pasajeros de la puerta número seis, favor tener listos sus documentos

República de la Muerte Encuentro entre dos mares

Alta hora de la noche Rufina Amaya Revólver Apocalypto, por fin Jacintario Just before the war with the Eskimos Juan José Dalton Poemas musicalizados de Roque Dalton Tierra de collares Eça de Queirós - Cuentos completos Historias de un ciudadano del mundo En la oscuridad…

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Voces


Poesía

ROBERTO ARMIJO Cuando se enciendan las lámparas Roberto

Armijo - sagitariano solar y chalateco parisino - nació el 13 de diciembre de 1937, dos años después de Roque Dalton, casi tres años justos antes que Alfonso Kijadaurías, sendos poetas que marcan límites temporales y de dominio de oficio dentro de su generación. A principios de los 70 se mudó a Francia, donde fue profesor de la Universidad de Nanterre y promotor cultural de El Salvador. Poeta, novelista, dramaturgo y ensayista, autor de La irracionalidad de la poesía contemporánea, Francisco Gavidia: la odisea de su genio, de la obra teatral Jugando a la gallina ciega y la novela El asma de Leviatán. Roberto Armijo murió en un París lluvioso hace exactamente diez años: el 23 de marzo de 1997.

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DICEN QUE regresó Ulises y que encontró su casa llena de bullicio de palurdos pretendientes de Penélope Nadie lo reconoció El perro Argos indolente gruñó y el sufrido Ulises miró las mesas llenas de vino y de cabritos asados y pensó en sus hambres Recordó a sus amigos vueltos cerdos y añoró los muslos de Calipso las trenzas de Nausicaa y ligero tensó el arco y clavó como mariposas a los golosos pretendientes de la gorda Penélope No soy ULISES Fuera de la escritura el mundo no lo conozco Me parece un pedazo de vidrio Un despelote donde tirios y troyanos tienen la misma sangre y se vuelven furiosos locos Macbeths Sin embargo anoche soñé que volaba sobre el Sena y desperté inquieto por el problema inexplicable del vuelo y al soplar cuidadoso el espejo de mis pensamientos me acordé que podía hacerme dos alas de petate para evitar las nieblas del infierno y fue entonces que sorprendido al abrir la ventana de repente la bóveda celeste entró en forma de frutas y abajo oí hablar a los ángeles con las putas y vi los focos amarillos parpadeando en la bruma


El silencio nocturno me apretó y sofocado movía los brazos Apenas respiraba en el crucigrama de la noche Comenzaba a preparar el viaje él se llenaba de tierra porque el mar era gaviota noche inmensa pececillos navaja de frío cortando nariz orejas dedos gordos morados Sólo el cisne marino a veces chillando en la madrugada Siempre el torbellino rumoroso de sal reventando las uñas mordiendo pelos orejas y arriba el firmamento La Osa Mayor Las pléyades La imaginación compañera lo entregaba amarrado a la copa de vino A la cerveza A la ciega Endurecida melancolía A veces lo dejaba a hurtadillas perdido en el trozo sangriento y sabroso de carne de ciervo o la pata gorda de gallo de los bosques Entonces se restregaba los ojos ademán de costumbre y el alma siempre a solas y el hielo de Dios ¡Sólo guardo en el corazón el impulso para el viaje!

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Artes Visuales

L

a muerte prematura de Ana Mendieta y el carácter efímero de sus creaciones han contribuido a que su obra, poética y crítica al mismo tiempo, se conozca de un modo insuficiente en la actualidad. Nacida en La Habana en 1948, en una familia acomodada, fue enviada a Estados Unidos a los doce años junto con su hermana, y se crió en distintos orfelinatos americanos. Las condiciones en que creció -el exilio, la pérdida y la marginación, como mujer y como hispana- conformarían su producción artística posterior, aunque sin caer nunca en actitudes panfletarias

Silueta

ANA MENDIETA

Cuba, 1948 – EEUU, 1985

Fotografías a color documentando performances de la artista con materiales varios como arena, moho, agua, lodo y pigmento en Iowa y México, 1973-1978.

o particularismos autobiográficos. Mendieta asume un compromiso con su cultura de adopción, y a través de su obra articula una crítica de la sociedad que la rodea, con un fuerte contenido político feminista y en defensa de la identidad de las minorías. Desde los inicios de su actividad artística, el cuerpo tiene una presencia destacada en la obra de Ana Mendieta: constituye su tema y su obsesión. La artista se siente atraída en particular por el cuerpo de la mujer, que para ella es el sujeto pasivo de la violencia, el erotismo y la muerte, y a la vez es el instrumento y el material para la producción de arte. De acuerdo con esta premisa, su propio cuerpo se convierte en eje de sus performances, acciones que parten de la misma idea del cuerpo femenino como víctima del crimen y la violación, pero también como lugar sagrado. Texto de la Fundación Tàpies

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Poesía

I ALONSO

Querido hijo, cuando las calurosas multitudes griten, asciende a tu trono con aire majestuoso, pero no olvides las aguas donde los peces ven descender cetros sin deseo de tocarlos; siéntate regio y erguido, pero imagina las arenas donde una corona tiene la misma consideración que un sofá desvencijado o una estatua mutilada: recuerda, mientras resuenan las campanas y el cañón, la fría profundidad que no te tiene envidia, el reino superficial y quemado por el sol donde un rey es un objeto.

El mar y el espejo W.H. AUDEN Inglaterra, 1907-1973

Wystan Hugo Auden escribió El mar y el espejo entre agosto de 1942 y febrero de 1944, con los horrores de la II Guerra Mundial en todo su apogeo al fondo, sobre las brasas ardientes de Shakespeare (el subtítulo de la obra es tan explícito como esencial: Comentario a La tempestad de Shakespeare), y sin eludir ni un instante su magnífico diálogo con el pasado, ni renunciar literariamente a nada de lo que la presente situación de la humanidad le ofrecía. (Del prólogo de la edición de Bartleby Editores.)

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No esperes ayuda de los demás, pues ¿quién hablará cuerdamente con los príncipes o quién mencionará al escorpión en los discursos oficiales mientras desvelan un Progreso de granito con un niño de la mano y un ramo de lirios? En sus Zoológicos Reales, el tiburón y el pulpo son discretamente omitidos; los relojes sincronizados siguen adelante dentro de sus dominios: más allá siguen estando los fondos oceánicos donde no se celebran conciertos para abonados, la desierta planicie donde para el almuerzo no hay nada. Sólo tu oscuridad podrá decirte lo que el ornamentado espejo de un príncipe no se atreve a decir, a qué deberías temer más: al mar donde un tirano se hunde enmarañado en ricos vestidos mientras una señora vuelve su blanca espalda sobre sus chisporroteos, o al desierto donde un emperador está de pie y en camisa, mientras unos despectivos mendigos leen su diario, y a lo lejos advierte la presencia de un delgado espanto que a golpes y a saltos con rapidez inhumana se aproxima: deja que los sueños te enseñen lo que ignoras,


pues lo que tus temores expresan es lo que debes esperar. El camino de la Justicia es una cuerda floja donde ningún príncipe se mantiene seguro, ni un instante, salvo que se fíe de su desconcierto, cuando en su oído izquierdo la sirena cante con voz irresistible sobre el agua y la noche donde todos los cuerpos hallarán la paz, y en su oído derecho el espíritu maligno le ofrezca un brillante vacío con su mente perfectamente despejada y todas las limitaciones destruidas: muchos jóvenes príncipes desaparecen pronto para reunirse con todos los reyes injustos.

Pero si no lograses conservar tu corona y, al igual que tu padre antes que tú, llegas al punto donde el pensamiento acusa y el sentimiento se burla, ten fe en tu dolor: elogia a las ardientes piedras por su desecación de tu lujuria, dale gracias al amargo tratamiento de la marea por su disolución de tu orgullo, que el remolino disponga de tu voluntad y que el diluvio la suelte para encontrar la primavera en el desierto, la fértil isla en el mar, donde la carne y la mente se libran de la confianza.

De modo que, si sales adelante, sospecha de las mañanas luminosas en las que tu corazón silba de contento. Eres amado; nunca habías visto el puerto tan tranquilo, el parque tan verde, tantas palomas bien alimentadas encima de cúpulas y arcos triunfales, tantas fulanas y esbeltas damas junto a los canales. Recuerda, cuando tu situación te parezca un hogar permanente para maravillosas criaturas y grandes hombres, cuántas desgracias y convulsiones conmovieron a Roma, a Ecbatana, a Babilonia.

El cielo es hoy azul, tras la ruidosa vela, mientras en la barandilla del barco me siento y observo los exuberantes delfines que nos escoltan en nuestro camino a casa, y escribo esto que deberías abrir cuando me haya ido: léela, Fernando, con la bendición de Alonso, tu padre, antaño rey de Nápoles, dispuesto a recibir ahora a la Muerte, pero disfrutando de un nuevo amor, una nueva paz, tras haber oído la solemne música y haber visto a la estatua moverse para perdonar nuestra ilusión.

Qué pequeño el espacio, qué breve la ocasión para el modelo civil y para la importancia entre la imprecisión del agua y la trivialidad de la arena, qué pronto se termina el animado viaje entre el antojo leve y la aversión profunda, la sustancia sin rumbo y el hueso inmóvil: al término de cualquier día venturoso recuerda que el fuego y el hielo no están nunca más allá de un paso de la ciudad templada; sólo estamos a un instante de ambos.

Una corona se pierde, Próspero, mi imperio me pertenece; el moribundo Alonso no conoce la diadema que Antonio, lleva puesta en su mundo, solo.

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Wystan Hugo Auden: La perfecta coartada de un poeta de salón SEBASTIÁN MORFES

La lectura de la obra del inglés Wystan

Hugh Auden (1907-1973) pudo haber tenido destinos muy dispares. El poeta, ganador de un Pulitzer en 1948, pudo ser recordado como un decrépito coleccionista de arcaísmos, un libretista testigo de un fracaso histórico, un virtuoso documentador de la opresión capitalista, un escritor atormentado en busca de una redención religiosa; y también como el gran poeta de lengua inglesa del siglo XX. Cien años después de su nacimiento, parece imponerse la última opción, aunque las otras posibilidades estén al acecho. Sus palabras sobre el poeta augusto John Dryden dan la pista de su vigencia: “El traje de salón es una posibilidad abierta que la tradición le ofrece al poeta

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contemporáneo”. Esa pudo haber sido la clave que tomó para sí mismo a partir de su residencia en Nueva York, en la década del 40. Lejos de su patria y del compromiso estrecho entre lo que se defiende y lo que se escribe, Auden eligió –hasta su muerte– la “política de salón”: el uso del diálogo y de la ironía. Apartado de los conflictos pero sin perder seriedad, intentó trazar, mediante una vida de excesos y una obra vigilada por el gusto de los clásicos, el camino a la sabiduría.

Poesía y ciencia Auden se sirve de una anécdota potente –casi inverosímil– para hablar de sus primeros pasos en la carrera poética. En una entrevista publicada en 1972, cuenta que no pensaba dedicarse a la


poesía sino al trabajo científico; quería ser geólogo o ingeniero en minería. En esa declaración puede leerse un rastro de lo que será su ars poética. Por un lado, la obsesión por el trabajo formal visible en toda su obra. Y, por el otro, una asociación que funciona como una declaración de principios: la que vincula al poeta con la incontinencia romántica, y al científico con la mesura clásica.

El poeta y la ciudad Para Auden, las ciudades fueron tan importantes como las lecturas del Dante, Shakespeare o Blake. Si en sus ensayos rinde tributo a aquellas influencias, habrá que hurgar en su biografía para aventurar una lectura más completa. Las etapas creativas del autor podrían dividirse –y nombrarse– según los

lugares que conoció. A fines de la década del veinte pasó aproximadamente un año en Berlín, en ese momento una de la capitales culturales de Europa.

suelen recoger antologías posteriores, poco anticipaban sobre el futuro poeta, capaz de escribir con magistral soltura en todas las formas imaginables.

Junto a su amigo, el novelista Christopher Isherwood, tuvo su contacto fuerte con el psicoanálisis y aprovechó el clima de libertad de la ciudad alemana para descansar de la presión de la conservadora sociedad inglesa. Su primer libro, Poemas, se editó en 1930. T.S. Eliot ya había presentado a Auden en su periódico The Criterion. El antecedente fue vital para la publicación comercial del poemario: hasta aquel momento, Auden era un desconocido fuera de los jardines de Oxford, universidad en la que fue alumno. Este primer libro, de breves poemas sin título, algo más crípticos que los que

El libro Mira, extranjero (1936) estrechó los lazos entre su militancia antifascista y su obra poética. Por aquel entonces, la relación directa entre su nombre y el contenido político de sus poemas llegó a tal extremo que sus amigos y compañeros de escritura –Isherwood y Spender, entre otros–, también marxistas y defensores de los derechos sexuales, fueron conocidos como “el grupo Auden”. Poco más tarde, con la intención de contribuir con ayuda económica a los republicanos de la Guerra Civil, Auden donó la recaudación de las ventas de 3


su libro España (1937). En su estadía en la península, el poeta fue chofer de ambulancia y asistente médico. Allí conoció la miseria en la que estaban sumidas las zonas rurales. Más tarde, al hablar de esta época, Auden sólo relataría el dolor que le provocaba ver iglesias en llamas y el autoritarismo del Partido Comunista para con los voluntarios independientes.

que completa las sílabas que exige la forma de la stanza. Con este libro, Auden esquiva el cepo “consignista” y logra que el poema –pasado el contexto de enunciación– se lea más como una variación sobre el género que como un documento revolucionario. Algo que lo acerca más a los ejercicios de estilo de Raymond Queneau que a la poesía social de Blas de Otero.

Leer España hoy provoca una interesante sensación de extrañeza: la austeridad formal les confiere a esos versos, escritos bajo la influencia de la “revolución”, una potencia que envidiaría cualquier propaganda política. La palabra “lucha”, enfática y repetida en el cierre de cada uno de los cuartetos, pierde su sentido original y se vuelve un gruñido

La edad media

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Luego de errar por España, Alemania y China, Auden llega a Nueva York en 1939 sin saber que aquella ciudad, al igual que Birmingham, dejaría hondas marcas en su poética. Sus compatriotas tomaron este exilio como una traición y un abandono, y utilizaron en su contra

las proclamas antiinglesas que el poeta de York había proferido pocos años antes. Con la publicación de su libro Otro tiempo, en 1940, prepara el terreno para el viraje de su obra hacia exposiciones éticas. A la voz clásica, ahora sostenida en poemas de largo aliento, suma la ironía, la impresión de artificialidad y cierto extremismo de la rima como parodia. A partir de este poemario, los epigramas y lo banal se vuelven más frecuentes en su obra y lo alejan para siempre de la épica del combate social, el tono que lo hizo famoso. En Nueva York conoce a Chester Kallman, un odontólogo de 19 años, quien sería su compañero por el resto de su vida. Juntos viven una relación sacudida por las infidelidades del joven,


relatadas al detalle en innumerables biografías no autorizadas. Kallman le contagia su pasión por la música clásica y juntos escriben varios libretos de ópera, como el famoso La carrera del libertino, inspirado en grabados del poeta inglés William Hogarth, y con música de Igor Stravinsky. El drama de su conversión al cristianismo y las críticas por el abandono de su país fueron el soporte empírico para la escritura de los largos poemas de su período americano. Los versos de Carta de Año Nuevo (1940) abundan en referencias a la cultura clásica y alusiones a las catástrofes recientes. En el poema compara el clima de su época con una rueda de sospechosos y se presenta ante un tribunal de poetas notables

(Rimbaud, Blake, Hardy, Rilke, Dryden, Catulo y Tennyson, entre otros) donde da cuenta de todos sus versos. Frente a ellos diserta y da cuenta de la totalidad de su obra, al tiempo que dialoga con su amiga británica Elizabeth Mayer –a quien está dedicado el poema. Con esta afectación formal que debilita la perturbadora sensación de juicio, se distancia casi clínicamente de la escena.

La bestia pop Auden despreciaba la televisión, el cine –salvo películas de sketches– y el rock. Las Dos canciones para Hedli Anderson, sátira de la muerte de un político, fueron citadas por el cine a manera de réquiem; sus comentarios sobre la lectura de poesía se incluyen en los diálogos de

películas como The History Boys. Incluso el cantante pop inglés Morrisey lo señaló como referente y varios críticos confirmaron el parentesco. El poeta intentó tener casi todas las variables en cuenta a la hora de escribir. Pero no previó que la cultura de masas iba a sumar una nueva coartada para la supervivencia de su obra. Los veinticuatro años que se extienden desde la muerte del poeta invitarían a pensar que el artificio y el dominio tienen juridisdicción. O, en todo caso, que el fantasma del viejo Auden, desde sus propias páginas, sigue ajustando el tono de sus poemas.

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“Cuando la reflexión alcanza el infinito, se restaura la inocencia”

Mar, mar, mar, todo alrededor… MARICELA KAUFFMANN

Como historiadora del arte, Maricela Kauffmann ha escrito sobre las artes visuales de Centro América. Investigadora y consultora en producciones culturales y artísticas de Centro América, ha trabajado a su vez sobre las contribuciones a sociedades multiculturales de poblaciones indígenas y afro-descendientes, y en la documentación de lenguas en vías de extinción. 3

Heinrich von Kleist

M

ayra Barraza, trashumante existencial, salió del espacio entrópico de la ciudad, se alejó de “Todo el amarillo” de la Audiencia de los Confines; y llegó a Nicaragua a continuar, frente a las aguas tersas del Mar Caribe, su diálogo imaginario con el color. “Mar, mar, mar, todo alrededor…” es una sinfonía de acrílicos grises, malvas, azules y blancos con la que pintó la Bahía de Bluefields. La marina abstracta realizada sobre canvas, posteriormente montada sobre otra tela, es un agregado de capas sobrepuestas de pintura que la artista va lijando para eliminar los excesos de material hasta lograr, con o sin intención, una textura visual de efecto puntillista. En ese encuentro y desencuentro de la artista con los materiales se armonizaron

los colores para convertirse en agua, bruma y espuma de mar. La tela se abre a espacios en donde la imaginación puede sumergirse. Mayra Barraza realizó su tránsito por Nicaragua en el año 2000. Era el mes de diciembre cuando atisbó la Bahía de Bluefields. Diciembre es el mes en que Liwa se encuentra en todas las aguas. Liwa Mairin, en el imaginario del pueblo Miskitu, es la dueña de los ríos, lagunas y mares; es una hembra celosa que enriquece a sus amantes; les hace disfrutar de magníficos banquetes, bellos cantos, música de instrumentos desconocidos y poesía. Se le representa como una sirena de faz muy bella que peina su larga cabellera con un peine de oro en las noches de luna. Con una sola línea curva y continua de experta dibujante encierra un universo.


La fina línea de grafito cruza el formato rectangular y es apenas perceptible. Sin embargo con ella logró la artista encuadrar los 176 kms2 de la espaciosa y quieta Bahía de Bluefields. El trazo se desliza y ondula suavemente para recoger los pequeños cayos que pueblan la laguna. Son montículos formados por la sedimentación natural de arena y conchas de ostiones unos, y otros por la arena removida con la ilusión de crear un puerto de aguas profundas. Esa línea separa y contrasta con los dos registros horizontales. El registro superior define un cielo estrecho asomándose al mar espumeante y transparente que ocupa el registro inferior. La espuma blanca y vibrante se alza en el extremo izquierdo, entre los dos registros, y baña el cielo, erizándole. No es pintura, es arena de playa. Mayra insertó un rectángulo en el registro

inferior, como si fuera un cayuco en el que se deposita la carga y se deja ir. Frente a un mar que se pulveriza, en un universo cerrado como si se tratara de ideas inaccesibles a la razón; la artista nos propone pensar y enfrentar las ilusiones. Es la Bahía de Bluefields, donde la vía láctea derrama sus estrellas cada amanecer, donde los marineros de otros siglos descansaban de los vientos del noreste que los impulsaban al Mar Caribe. Es una ensoñación, donde la nada es el centro del universo y su infinito a la vez; quizás así se explica la frase inscrita en el rectángulo: “No sé, ni me importa”.

descripción del color del agua es aun más exacta: “era bellísimo: gris malva con blanco/celeste y gradualmente oscureciéndose a un malva oscuro con resplandores como de burnt sienna o quinacra violet. Las luces de Bluefields al fondo…”. El resultado de esa visión del Caribe nicaragüense, es un paisaje visual y táctil. Es atmósfera total, capturada para alcanzar el vacío, el infinito, el nihil de la existencia cósmica: “…Al fin y al cabo de la nada nace todo, / Nada vacía llena toda ella / De urgencia de ser”, E. Cardenal: “Canto Cósmico”. Managua, 16 de Marzo 2007

La artista salvadoreña escribió en su bitácora: “…Lo más bello del viaje fue al llegar a la boca del río (Escondido), donde de repente se abre y hace inmenso. Y desperdigados por todos lados, mechones de islas”. Su 3


El canto sefardita de Salvador Espriú RENÉ E. RODAS

René E. Rodas (El Salvador, 1962) poeta y catedrático ha traducido numerosos textos poéticos. Es autor de una gran obra poética – la mayoría inédita y desconocida – de la cual ha sido publicada: “Civilus I Imperator” y “Diario de Invierno” en Toronto, y “Lisa Island” en El Salvador.

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Aunque nacido tierra adentro, en Santa

Coloma de Farners, Girona, el 10 de julio de 1913, es entre Arenys de Mar y Barcelona que el poeta Salvador Espriú haría su vida. Su obra se distingue por una delicada y escueta arquitectura, su preocupación metafísica y su muy particular visión de Sepharad, la España de sus mayores. Arenys de Mar es uno de los pueblos costeros de la provincia de Barcelona, en la comarca del Maresme. Tiene un cementerio marino en el que esta comunidad de pescadores de unos catorce mil habitantes suele despedir a quienes abordan antes “la nave que nunca ha de tornar”. Al cementerio de este modesto pueblo, que fue fundado en el siglo XIV como el barrio marinero de Arenys de Munt, devoto de San Telmo y Santa María, le escribiría Cementiri de Sinera en la época más cerrada del

franquismo, recién a punto de despertar Europa de la pesadilla de la Segunda Guerra Mundial. Dramaturgo satírico de la Guerra Civil española (Antífona, escrita en 1939 y publicada en 1955; Primera història d’Esther, 1948), poeta de profunda vena elegíaca (Cementiri de Sinera, 1945; Mrs Death, 1952, La pell de brau -La piel de toro-, 1960 y Setmana Santa, 1970), Salvador Espriú eleva a una alta condición poética el desgarramiento de amar una geografía y una cultura cuyo espíritu le resultaba de una extrañeza irremontable, cuyo mecanismo fascinante nunca aprendió a descifrar. Construido con una pasión contenida a fuerza de dominio técnico y una precisión de miniaturista, Cementiri de Sinera establece las cuatro dimensiones de su espacio poético con bien pocos aunque


definitivos elementos: la intensidad bienhechora del sol, la naturaleza y el clima áridos y pertinaces, los dones no siempre deseados de la memoria y el mar tocándolo todo con su mano poderosa e indiferente:

I Pels rials baixa el carro del sol, des de carenes de fonollars i vinyes que jo sempre recordo. Passejaré per l’ordre de verds xiprers immòbils damunt la mar en calma.

Por los ramblizos baja el carro del sol, desde cumbres de viñas e hinojales que yo siempre recuerdo. pasearé por el orden de inmóviles cipreses verdes sobre la mar en calma.

II Quina petita pàtria encercla el cementiri! Aquesta mar, Sinera, turons de pins i vynia, pols de rials. No estimo res mès, excepte l’ombra viatgera d’un núvol i el lent record dels dies que són passats per sempre.

¡Qué patria tan pequeña rodea el cementerio! Esas aguas, Sinera, cerros de pino y viña, polvo de ramblizos. No amo nada más que la sombra viajera de una nube y ese lento recuerdo de los días ya para siempre pasados.

La voz del poeta, lenta desde el principio y a un tiempo distante y omnipresente, no se atiene a convocar ni a enunciar los breves elementos de su mundo; brota con ellos, pues comparte las magras bondades de su suelo nutricio, crece en la misma desolación, participa del mismo espíritu estoico.

IV Els mes ulls ja no saben sinó contemplar dies i sols perduts. Como sento rodar velles tartanes pels rials de Sinera! Al meu record arriben olors de mar vetllada per clars estius. Perdura en els meus dits la rosa que vais collir. I als llavis, oratge, foc, paraules esdevigundes cendra.

Mis ojos sólo saben contemplar días y soles perdidos. ¡Cómo oigo rodar los viejos carros por los ramblizos de Sinera! A mi recuerdo llegan olores de mal velada por los estíos claros. En mis dedos perdura la rosa que cogí. Y tengo entre los labios oraje, fuego, palabras convertidas en ceniza.

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En Setmana Santa echa un vistazo a la esencial soledad del hombre. Y no hayamos en su testimonio lamento, ni amargura, ni resignación; hayamos una aceptación inconforme, una tristeza que no se rebaja a pedir consuelo y la humilde redención que significa fraternizar con el otro, el próximo, en el que se reconoce una condición compartida.

XXIV Qué es la veritat? La solitud de l’home i el seu secret esglai : només, potser, aquest home, el teu amagatall. El poder sentencia un reu lligat de manos. Lluny, a la nit de fora, Sentim con canten galls. S’estén remor de fasos, els llums son apagats.

¿Qué es la verdad? la soledad de un hombre y su secreto horror: sólo tal vez este hombre, tu escondrijo. El poder sentencia a un rey atado de manos. Lejos, en la noche abierta, oímos el canto de los gallos. Se sienten rumores de maitines, y se apagan las luces.

El mapa de Sefarad, la tensa piel de toro de esa España que ha recogido la sabiduría, el dolor, las lágrimas del pueblo hebreo – como de tantos otros- es el enorme amor mal correspondido del poeta, que acepta, sin protestar la injusta letra de cambio, que ese amor mal avenido, no siempre correspondido, traicionado, es uno de los más ciertos y perdurables que la vida le ha deparado.

XXI Molins de Sepharad esvindran els somnis a poc a poc reals.

Molinos de Separad poco a poco los sueños Se harán reales.

Molí de vent, molí de sang : cal moldre fins els ossos, perquè tinguem bon pa.

Molino de viento, molino de sangre: hace falta moler hasta los huesos para que tengamos buen pan.

Baixem, per les paraules, Tot el pou de l’esglai : Ens pujaran mots fràgils A nova claredat.

Bajamos, por las palabras, todos los pozos del horror: palabras frágiles nos empujan hacia una nueva claridad.

La mesurada reflexión de Salvador Espriú, sostenida por la desnudez de su verso, es una de las más altas expresiones de la poesía catalana. El poema de La Pell de brau aquí citados fue traducido por el autor de esta nota. Salvador Espriú falleció en la ciudad de Barcelona el 22 de febrero de 1985.

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Fotografias en esta sección cortesía de:

Landings Project Curaduría: JOAN DURAN Landings es una plataforma de exposición para movimientos artísticos emergentes de Centroamérica, el Caribe y Sureste de mexicano. Creado originalmente en Belice, Landings aspira a la hibridación de las culturas e identidades actuales bajo un espíritu de colaboración, celebración, cuestionamiento y exploración.

Tres preguntas a Joan Duran por Clara Astiasarán: -¿Cómo seleccionas a los artistas de Landings?-La mejor cámara analógica que conozco es la Hasselblad. Cuando era más joven no podía graduar la luz de la mía, por eso usaba mi brazo como exposímetro y con el calor sabía si estaba en un 2.8 o un 4.5. Así escojo a los artistas de Landings, por una cuestión de epidermis. -Pero eso contradice toda la estructura curatorial que articula una idea, un discurso. ¿Piensas que el mundo del arte es ortodoxo si hace eso? -Ortodoxo no, arcaico. El mundo del arte es totalmente passé. Mientras Landings es como un iPod de pocos milímetros de grosor, última tecnología, el mundo del arte se sigue comportando como una Apple del 84. -Terminemos por lo que debió ser el principio. ¿Qué es Landings? –Alta pedagogía. Texto tomado de la página web del MADC.

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¿Dónde estás? TAMARA DÍAZ BRINGAS

De origen cubano y radicada en Costa Rica desde 1993, Tamara Díaz Bringas (1973) es curadora adjunta de Estrecho dudoso, la monumental muestra de arte contemporáneo internacional celebrada recientemente en Costa Rica y organizada por la ya legendaria TEOR/éTica. Con la participación de más de 70 artistas en museos, instituciones y espacios públicos de San José las muestras tomaron como eje curatorial los límites reales y /o simbólicos que configuran el pensamiento contemporáneo. Aquí, Díaz Bringas nos brinda una versión editada del texto curatorial en el cual explora las invisibles líneas que articulan dicha exposición.

Tiene, en su nombre, la marca de un

deseo. Fue la obsesión por el estrecho lo que hizo que regresara por cuarta vez: se dice que el último viaje de Colón a las Américas estuvo guiado por la búsqueda de la ruta de mar que lo llevaría al Oriente. En algún punto de aquella región angosta, debía encontrarse el estrecho: “dudoso”, maldijo tal vez el almirante. Sin embargo, la condición ístmica de Centro América seguiría moviendo intereses diversos, desde caudillos y elites locales hasta aventureros foráneos y grandes potencias. Así, la idea de un canal interoceánico –a través de Nicaragua– sería uno de los motivos de Walker en el estrecho: “dudoso”, debió pensar también el filibustero. Pero incluso en 1914, cuando el canal fue una realidad en Panamá, el altísimo costo económico 3

Liliana Porter. Where are you? Litografía, (2000). Cortesía de la artista

y humano que significó haría sospechar que, después de todo, el estrecho seguiría siendo dudoso.1 Luce, en su geografía, la promesa de un puente. Conectando las Américas y dos océanos, la región centroamericana ha tenido históricamente un importante valor geoestratégico. Estrecho Dudoso quiere intensificar esa condición de enlace, estableciendo relaciones entre prácticas artísticas a veces distantes, con sensibilidades o preocupaciones a menudo cercanas. Se reúnen así, artistas de varios países y generaciones, reconocidos y emergentes, artistas plásticos y cineastas, arquitectos, músicos y antropólogos. Confluyen además en varias sedes y gracias a esfuerzos varios, de instituciones privadas y públicas, locales e internacionales. Pero si el ánimo de acercar recorre el evento, lo hace también una pregunta por los límites y asimetrías de la conexión. Con los crecientes flujos de personas, información, capital,

cultura, pareciera que el mundo se ha vuelto más estrecho, más conectado, más cercano. Sin embargo, ese “estrecho” parece también “dudoso” en la medida en que los procesos globales han estado acompañados de un incremento de los límites físicos y simbólicos, una multiplicación de los dispositivos de seguridad y vigilancia. 2 Se dibujan así, en su cartografía, nuevos límites. En las ciudades centroamericanas, las luchas territoriales tienen diversos campos de batalla: mientras las maras o pandillas juveniles marcan su territorio con violencia y graffitis, las clases medias y altas lo delimitan con rejas, guardaespaldas o carreteras privadas. Precisamente, uno de los temas que quiere poner en discusión Estrecho Dudoso 1. Se calcula que en su realización el canal cobró cerca de 25 000 vidas y que, sólo en la etapa estadounidense de la construcción, murieron más de 5 600 hombres, de los cuales no menos de 4 500 eran trabajadores negros. 2. En Centro América, uno de los efectos de la posguerra ha sido el desmedido incremento del negocio de la seguridad privada, en el que se reciclan activos humanos y materiales de los conflictos bélicos precedentes.


es el de las múltiples fronteras, reales o simbólicas, que marcan la situación contemporánea. Más allá de los límites territoriales y geopolíticos, de las naciones y los géneros, hay prácticas artísticas que trabajan con los límites de la representación; con límites temporales, físicos, institucionales; con los límites de la memoria o de la cordura; o los que imponen el miedo o la censura. Pero antes que señalar tales Límites –como se nombra una de las muestras– se trataría de desplazar en alguna medida sus dominios. Se desdibujan, entonces, otros bordes. Del mismo modo que los países desbordan sus geografías: ¿cabría preguntar por límites nacionales cuando Los Ángeles es la segunda ciudad con mayor número de salvadoreños, o cuando cerca de un 10% de la población nicaragüense reside en Costa Rica? Desestabilizar los bordes, suavizar sus trazados, podría ser un gesto poético y político. Es lo que hacen algunas propuestas en Estrecho Dudoso. Así, una de las exposiciones inscribe líneas muy leves, Rutas intangibles: las que describen los pasos de los amantes; las que conectan dos puntos o dos lugares; las que trazan una cartografía de palabras y ficciones; la que dibuja insistente, acaso inútilmente, contra el olvido. En unos casos, se trata de dibujos en el espacio; en otros, de ocupar un espacio con un cuerpo minúsculo o un gesto mínimo. Pero ocuparlo apenas: débil, callada, lentamente. Hay, en su vocación, algo de traficante. Ruta de comercios y de migraciones, el istmo es un lugar de tráficos. Uno de los segmentos de Estrecho Dudoso tiene que ver con intercambios, trueque, piratería,

con tácticas de economía informal, con flujos y migraciones. Tráficos revisa, o reinventa, maneras de negociación del espacio público, donde los límites parecen mucho más inestables: no el espacio público que suelen regular las políticas de renovación urbana, sino el del día a día, el que en San Salvador o Tegucigalpa se disputan vendedores ambulantes, chóferes y peatones. Así, la provisionalidad, el riesgo, la improvisación atraviesan estos intercambios. Si algunas propuestas se basan en fotografía o video, la mayor parte tiene lugar en forma de acciones: un recorrido o una intervención, una conversación o un intercambio. De algún modo, Tráficos sería también lo que tiene lugar entre un gesto y quien lo recibe o lo actúa. Tal vez el nombre del autor no importe tanto, cuando se trata de propuestas realizadas por colectivos o por los mismos participantes: los inmigrantes nicaragüenses que emiten desde Costa Rica para el Canal Central, los participantes en el taller “Inundación”, los escolares que trazan rutas urbanas de los barrios populares de San José, la gente que negocia o comparte algo de su “Día a día” o quienes se aventuren por las cantinas y relatos josefinos. Tiene, en sus transacciones, algo subversivo. De ahí que el título de Tráficos incluya un cierto tono de ilegalidad. Con propuestas que actúan a contracorriente de los medios de comunicación dominantes o de procesos urbanísticos que fomentan la exclusión social, esta muestra produce contra-información y formas de intercambio alternativas. Produce espacios de invención y desobediencia, territorios de malestar y de ilusión, de humor o de tristeza. En

Estrecho Dudoso, los “tráficos” no son sólo de objetos y de información, sino de ideas, afectos, memorias, deseos. Comprende, en su memoria, enormes olvidos. Por eso Estrecho Dudoso toma la excusa de una conmemoración para pensar el presente o imaginar el futuro. A 150 años de la costarricense Campaña Nacional y de la expulsión de William Walker de Centro América, el evento propone revisar algunas problemáticas actuales de la región y sus relaciones con la principal potencia que enfrentaba entonces y ahora. Las Noticias del filibustero hablan de guerras y bases militares, de transnacionales y libre comercio, de zonas francas y transgénicos; de héroes ficticios o anónimos, de revoluciones y fracasos. Pero con ellos llegan también rumores de negociaciones, de utopías y resistencias. En su nombre está el eco de una pregunta. Estrecho Dudoso podría llamarse también al delgado hilo, o el insalvable abismo, que mantiene separados a los personajes de Liliana Porter: “¿Dónde estás?”, interrogan los conejitos dibujados en una misma hoja, pero irremediablemente divididos por un pliegue. En ese espacio donde coinciden la grieta y la sutura, el aquí y el allá, el deseo del contacto y su imposibilidad, se ubica también Estrecho Dudoso. Un evento internacional que tiene lugar en Costa Rica como un gesto a la vez poético y político; como un viaje, un lugar, un intercambio, una pregunta.

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Desde la Primera Guerra Mundial se

venía gestando el síndrome del nuevo siglo caracterizado por el elemento catástrofe. Un elemento que se ensanchará a medida que se desarrollen la sociedad de consumo, el alto coste de la vida, el individualismo exacerbado, la Segunda Guerra Mundial, el exilio de los perseguidos políticos, las revoluciones sociales. Este síndrome contribuirá a que se hagan más comunes los derrumbamientos físicos y mentales; es el tiempo en que cristalizan las eternas enfermedades del alma, y en Praga un hombre desconocido de mirada aguda se encargará de plasmar ese empequeñecimiento humano cuando escriba la historia de Gregorio Samsa. Más tarde, en 1942, muy lejos de Europa, en Petrópolis (Río de Janeiro), Stefan Zweig y su esposa Elizabeth, se suicidarán juntos debido, entre otras cosas, a que

TANIA PLEITEZ

Tania Pleitez-Vela (1969) es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Latina de Costa Rica y colaboradora de la Unidad de Estudios Biográficos de la Universidad de Barcelona. Actualmente es profesora de Literatura Hispanoamericana del programa de intercambio CaliforniaIllinois de la Universidad de Barcelona.

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no soportaban el avance del nazismo y el horror de otra guerra mundial. Había comenzado el siglo de los antidepresivos, de las alteraciones anímicas, del suicidio: Virginia Wolf, Cesare Pavese, Ernest Hemingway, Sylvia Plath, José María Arguedas, Yukio Mishima… la lista es aún más larga. En la región rioplatense, sus escritores y poetas también se verán afectados por el “mal del siglo”, y Manuel Ugarte se encargará de rescatar esa experiencia en su libro La dramática intimidad de una generación. “Tengo el presentimiento que he de vivir muy poco”, había dicho Alfonsina en El dulce daño. Lo cierto es que durante los últimos dos años de su existencia vive obsesionada con imágenes crueles, grotescas, de muerte, que ella tratará de ocultar bajo el humor negro, bajo la mueca de su máscara. A Manuel Ugarte


le dirá en una ocasión: “El día que me sienta cansada de vivir me pondré una lata vacía en el lugar en que antes tenía un seno y me dispararé un tiro, apuntando bien…”. En efecto, sus últimos poemas los escribe a la sombra de la muerte y muchos de ellos serán premonitorios, especialmente aquellos que expresen su anhelo de abrazarse al mar. En estos últimos años, le alegran sólo algunos acontecimientos, al menos temporalmente: el homenaje a Buenos Aires en el Cuarto Centenario; su viaje al sur de Argentina y Chile en 1937; la conferencia en Montevideo, en enero de 1938, junto a Gabriela Mistral y Juana de Ibarborou; y la terminación del manuscrito Mascarilla y trébol. Aparte de esto, especialmente en los últimos meses, todo será autodemolición, dolores físicos terribles, flagelos emocionales. Su salud se desmorona, su vitalidad también. (…)

En el fondo oscuro del mar Sí. Va a dormir. Quiere dormir. Afuera llueve tempestuosamente y el viento sacude con fuerza los árboles. La casa cruje y los vidrios de las ventanas tiemblan. Toma un tintero con tinta roja y escribe, con letra débil, un mensaje: “Me arrojo al mar”. Está tranquila. De cuando en cuando a sus ojos asoma una ligera lágrima: su Alejandro, su dulce Alejandro, quedará solo. Pero ella ha sabido enseñarle a ser una persona fuerte, honorable, digna. Está segura de que sabrá salir adelante sin ella. Es una noche furiosa de primavera. Sonríe para sí misma al advertir que en la primavera europea llegó al mundo y en la primavera austral se irá de él. Se pone los zapatos, los de siempre. Y sale callada pero con andar ligero. Se escucha el eco de sus

“El día que me sienta cansada de vivir me pondré una lata vacía en el lugar en que antes tenía un seno y me dispararé un tiro, apuntando bien…”

pasos sobre las baldosas del pasillo y sale fuera. Alfonsina no se inmuta por la tormenta. La misma decisión que de niña la llevó a robar un libro la empuja ahora a su último deseo. Camina sin titubeos mojada por la lluvia. Llega a la punta del espigón del Club Argentino de Mujeres, que levanta frente a la playa de La Perla. Mira la anchura del mar que se agita abajo: las olas violentas, el agua oscura, color de noche; entre las corrientes oceánicas, Caronte la llama desde su barca, le enseña su remo. Y no lo piensa más. Se arroja a las carnes verdes del agua, cae en ellas, la envuelven y escucha el silencio sordo del líquido que la toma entre sus manos cómplices: hermanas que tanto se hablaron desde la distancia, al fin reunidas. Y se queda ahí entre los peces y los pulpos. Porque por fin ha llegado a casa, a su casa transparente en el fondo del mar. Un lugar donde se puede dormir. En el espigón, un zapato talla treinta y siete, que se había soltado del pie de su dueña, daba la pista del último lugar en que había estado aquella mujer menuda, de huesos de luna, ojos acuosos, melena de plata y alma barroca. A las once horas de la mañana siguiente, en Buenos Aires, a un joven delgado de veintiséis años se le encoge el corazón cuando escucha por la radio que en las aguas frente a la playa de La Perla se ha encontrado el cuerpo sin vida de su madre. Tomado del libro del mismo nombre publicado por Espasa Calpe, España: 2003

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BRIDGET RILEY

1931

Artes Visuales Catarata 1967

Vive y trabaja en Londres, y desde su

primera exposición en 1962 ha sido reconocida por sus pinturas ópticas de efectos vibrantes. A pesar de usar una paleta restringida de formas y colores sus obras generan sensaciones de movimiento, luz, espacio con estructuras y progresiones complejas de resonancias emotivas y evocadoras. De sus pinturas Riley ha dicho: “el ojo puede viajar sobre una superficie de una

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manera paralela a como se mueve sobre la naturaleza. Debe sentirse acariciado y tranquilizado, experimentar fricciones y rupturas, surcar y vagar… Un momento no habrá nada que ver y al siguiente segundo el canvas parece llenarse hasta colmarse de eventos visuales.” Entre sus numerosas exhibiciones se encuentra su participación en las Bienales de Venecia de 1986 y de1968, en la que recibió el Premio Internacional de Pintura.


Ease 1987

Arresto 1965

Blaze 1962

RA 2 1981

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Poesía

MIGUEL HUEZO MIXCO 1954

Poeta y ensayista, en Comarcas Miguel Huezo Mixco convoca a su mesa de tragos una amplísima comunidad de fantasmas rebeldes y apasionados. Son gente extraña; algunos ni siquiera se han molestado en cumplir el fatigoso trámite de morir para ejercer el oficio. En ese libro hace calor, de ese calor del Caribe, húmedo y pegajoso que exige ron añejo, tabaco y buen sexo. En ese libro hace poesía, de esa poesía aventurera que navega mares y navega su propio idioma, lo invade, lo saquea, lo lleva como un tesoro recién acuñado a playas ignotas. Comarcas recibió el Premio Centroamericano de Literatura “Rogelio Sinán” 1998 en Panamá.

Comarcas Historias contadas en la playa 1. Voces entre la marea

Contaban los viejos en la playa

parra de ensoñación la construcción del mundo se hizo a tientas por la noche flores de flamboyán espinas de limonero entre bufandas la luna timoneada espíritus de la espuma confundidos ruidos inquietantes el mar entre las piedras el estero espejo pestilente jabón vísceras de peces olatrasola olatrasola

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3. Hunilla en las Encantadas Cien enormes escudos negros yacen esparcidos en el suelo como lápidas de pizarra oscura El corazón de Hunilla es un corazón congelado por la escarcha Al final de un sendero hollado por días y noches envenenadas se ve un túmulo el asiento de un reloj de arena tocado con una cruz de ramas secas Es la tumba de Felipe su esposo cavada con las uñas Las olas entonan un perverso murmullo la odiosa voz del mar la voz que odia Hunilla Sobre el tapiz del agua veinticinco montículos de tierra volcanes extintos que anticipan el aspecto plutónico del mundo el día después del Apocalipsis Es fácil imaginar el camino de las heces del alma de Hunilla la caña de bambú como flauta cicatrizada con las marcas de los días la muerte atrapada en un cuadro mudo el perturbador aullido de los perros y las corazas de cien tortugas lápidas de pizarra negra esparcidas en la playa

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Artes Visuales

EDWIN SORIANO 1975

Mención

honorífica en la III Bienal Paiz, el joven escultor Edwin Soriano ha demostrado a través de su obra su profundo arraigo marino, y una extraña aunque valiente mezcla de libertad y congruencia. De fuertes influencias orientales debido a su formación, su obra mezcla el minimalismo esencialista de un Isamu Noguchi con recolecciones de seres animados de mundos fantásticos que parecen existir en estados viscosos en que el tiempo se desliza lentamente. Ha participado recientemente en un proyecto de escultura en aluminio en la ciudad de Kyoto, Japón, con el Maestro 4


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Takeda y expuesto colectivamente en galerías privadas, así como en el Centro Cultural de España (San Salvador 2005), Universidad de Artes (Kyoto, Japón 2005), la Academia Massana (Barcelona, España 2004), y el Liceo Francés (San Salvador, 2006 y 2001). Profesor de escultura y fundición de bronce en el Centro Nacional de Artes, del cual se graduó en 1997. Cursó talleres libres de escultura con los maestros japoneses Toshi Nosu y Tochi Ho, y en el 2004 en la barcelonesa Academia Massana, España.

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1. Nocturno 50x30x20 Granito

4. Sofisticado Animal 37x30x13 Piedra Granítica

2. Caracol Menstruando 37x15x15 Cerámica

5. Traición 60x40x20 Terracota

3. Elemento Marino 40x20x15 Terracota

6. Sin título Piedra semi-granítica y hierro

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I

Poesía

Por mor del mar

Con su oleaje el mundo

JOSE LUIS RIVAS

¿Por qué elevarlo hasta mi corazón?

1950

rompe contra mi rostro.

¿Por qué se alza ahora contra mi garganta? José Luis Rivas, poeta y traductor, nació en 1950, en Tuxpan, Veracruz, a orillas del Golfo de México. Entre sus más celebrados libros se cuentan Tierra nativa (1982), La transparencia del deseo (1986), Brazos de mar (1990), Raz de marea. Obra poética, 1975-1992. Ha traducido a Pierre Reverdy, Michel Tournier, Ezra Pound, Saint-John Perse, T. S. Eliot y toda la obra de Derek Walcott, entre muchos otros. José Luis Rivas es prueba viviente de que la poesía cuaja mejor la sal más personal, la sal del mar propio que llevan en sus venas los hijos que, como él, son “hijos de la mar”. Su Helena marinera y troyana vive en los versos de su poemario Un navío un amor, y sigue hablando con el atrevimiento y la frescura de su juventud: “Si levanto el velamen a dos manos / –mi blanco camisón– / es para que mi puerto franco te reciba”.

Señor nuestro, Nostramo, ¿cómo podría decirte una palabra cuando en lo alto de mi cabeza rompe la marea? Señor nuestro, Nostramo. Señor de las corrientes, al Maestro que concentra tu espiral, ah, condúceme; concédeme tu oído en medio del estruendo. Con su oleaje el mundo rompe contra mi rostro… ¿por qué elevarlo pues hasta mi corazón?

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III Y esas elevaciones de las aguas de ciertos ríos, casi instantáneas y en concierto con grandes pleamares, provocadas por el agua dulce al encimarse en la salada sin mezclarse con ella, que descienden en rauda oleada gigantesca en su marcha rumbo a la mar, desparramando estragos por las costas al anegar las embarcaciones, que, aun viéndola venir, no echan al medio del río y filan la amarra hasta el chicote. “Guarden, oh Dioses, la furia del Bore hasta el final de todo lo que nos es dado conocer.”

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Talleres de Miquel Barceló RODRIGO REY ROSA 1958 Premio Nacional de Cultura Miguel Ángel Asturias 2004, sus numerosas obras – en novela y relato corto - han sido traducidas a otras lenguas, como el francés, italiano, alemán, danés, portugués y japonés. Viajero incansable, en sus inicios abandonó Guatemala para residir en Nueva York y posteriormente en Tánger. En su primer viaje a Marruecos conoció a Paul Bowles (1910-1999) con quien entabló una duradera amistad y fructíferas colaboraciones. Presentó en el Sundance Film Festival 2004 su primera incursión al cine llamada Lo que soñó Sebastián, basada en su propia novela. Actualmente vive y trabaja en Guatemala.

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La

primera vez que visité a Miquel Barceló fue en su antiguo taller en el XIXème de París. Una impetuosa tormenta de verano comenzó poco antes de que yo tomara el metro de La Place de la République a Les Buttes-Chaumont. Al salir, llovía con tal fuerza que apenas podía verse a pocos pasos; el agua corría de acera a acera arrastrando objetos, suciedad. Hice tiempo a la boca de la estación; quince minutos más tarde, sólo caía una llovizna reconfortante, de gotas curiosamente gruesas, me dirigí al 74 de la rue David D’Angers. El taller ocupaba el primer piso de un edificio moderno y ordinario. Antes de entrar, oí que la radio transmitía un partido de fútbol. Un asistente me hizo pasar a un recinto de dimensiones industriales, con unos treinta metros de fondo y paredes cubiertas de cuadros de gran formato. Sentí una impresión de energía. Barceló estaba en el centro del taller, inclinado sobre un lienzo inconcluso extendido en el suelo. Anduve a lo largo de uno de los muros, admirando los cuadros. Eran paisajes desérticos, pero no se parecían a ninguna pintura del desierto que yo hubiera visto. La tensión entre la materia de composición y lo que ésta representaba era una invitación a la contemplación estética. Me llenó de entusiasmo, esa

exaltación que sólo causan algunas obras de arte. --No te has mojado, ¿pero llovía mucho, no?—Barceló se acercó; lo seguí de vuelta al cuadro. Por el suelo se veían desperdigados modelos de plástico de animales, hojas de periódico, paquetes de cigarrillos, dos potentes sierras eléctricas y un lío de cables. --Dejé que pasara. Era como una tormenta tropical. --Ha causado inundaciones, lo oímos en la radio. El cuadro en el suelo tendría unos tres metros por lado; representaba una tormenta sobre un paisaje desértico, la lluvia vista en primerísimo plano, comenzaba a caer. Era como observarla desde el punto de vista de la nube de la que caía con un ojo que abarcaba al mismo tiempo una gota, un grupo de animales abrevando en una charca, las coronas de agua producidas por las gotas en la charca, las lejanas ramas de un río o de su lecho seco. --Es la lluvia. Me gusta pensar que yo he causado de alguna manera la tormenta de hoy. Había dado varias capas de pintura al


lienzo, y hoy, poco antes de la tormenta, había usado una sierra para hacer reaparecer los colores debajo de esas capas --a veces llegó a rasgar la tela o a atravesarla—para representar cada gota de lluvia. --Es algo que me ha ocurrido muchas veces. Me gusta ver cómo lo que hago aquí en mi taller puede producir un efecto en el mundo exterior. No era la explicación de un método de trabajo, pero supuse que Barceló trabajaba, o pensaba, de manera semejante a la de los autores de las cuevas de Lescaux o Altamira, de quienes se dice creían que los rebaños dibujados en la piedra atraerían rebaños reales. Barceló estaba a punto de marcharse a Mallorca, su lugar natal, donde suele pasar el verano; me ofreció alojamiento en el departamento anexo a su taller

para que yo prolongara mi estadía en París. Unos días más tarde me mudé. Viví dos semanas entre cuadros de lluvia y desierto—tuvieron un efecto benéfico y me dieron deseos de trabajar-- hasta que fueron transportados a la galería parisiense donde serían expuestos al final del verano. Sin embargo, trabajé menos de lo usual, aunque leí mucho, sobre todo libros desenterrados de la nutrida y caótica biblioteca de Barceló. Casi terminado mi plazo en París, escribí un cuento bastante absurdo y una entrevista a un torero imaginario. Cuando Barceló volvió, una de las primeras preguntas que me hizo fue si había podido trabajar en su taller. Dije que había escrito un cuento sobre un torero. Pareció agradablemente sorprendido. --¿Me dejas leerlo? He estado pintando toros, plazas de toros, y necesito

algún texto. No me gustan los textos críticos. Tal vez ese cuento sirva. Contra mis expectativas, sirvió. Fue publicado al año siguiente por Bischofberger, a quien Barceló hizo pagarme por sus escasas siete páginas una suma más alta de lo que había ganado hasta la fecha como autor de tres libros. Dos años más tarde, volví a visitarlo, esta vez en Mallorca, en su propiedad al pie de la imponente masa de piedra color crema de Mont Farrutx, que domina el extremo noroeste de la isla. Aunque conocía bien varios lugares del Mediterráneo, fue allí donde me pareció recuperar una especie de memoria profunda del mar, perdida hacía mucho tiempo. La biblioteca de Mont Farrutx, que contiene tantos volúmenes acerca del Mediterráneo, los numerosos modelos de peces o moluscos que Barceló diseca, los estudios o los imponentes cuadros sobre la vida submarina--o los cortes que la transforman en alimento humano-contribuyeron sin duda a que un mundo hasta entonces tenue se convirtiera en algo rico, plástico y variado. Había algo más. En el lugar donde había crecido y formado, Barceló me pareció dueño de una energía casi sobrehumana. Se me ocurrió que, así como Picasso en su tiempo, ahora le tocaba a él convertirse en el gran custodio del pasado Mediterráneo. La última vez que lo visité, en su austero taller de Gogolí, al borde del acantilado de Bandiágara en el país Dogón de Mali, donde trabaja varios meses del año, Barceló comenzaba una nueva serie de cuadros. El primero que vi terminado

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era de un fetiche dogón, una estatuilla antropomórfica del tipo que los franceses saquearon de las tumbas de la región durante los años treinta –según confiesa Denise Paulme en sus célebres Cartas de Sanga—para llenar el departamento de arte africano del Musée de l’Homme. Barceló se había enterado por uno de sus amigos dogones de que la mano izquierda servía para lanzar objetos o golpear a alguien, y había comenzado esta pintura lanzando con la mano izquierda una masa de betún contra una tela cubierta de pintura ocre. Con una mezcla de modestia de artista y orgullo

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de artesano, me explicó cómo solía dejar que el azar dictara el tratamiento o dirección que daba a sus cuadros, azar que aquí podía materializarse en termitas, cuyas roeduras ya le habían servido como punto de partida para una serie de dibujos o cuadros; o en el polvo color óxido de hierro que era constantemente barrido por el viento de la planicie desértica e ilimitada hacia el acantilado, y daba a todo, cosas o seres vivos, una pátina particular. Al lado de la mujer-fetiche, de senos y nalgas prominentes, había aparecido el cráneo blanco de un cocodrilo colocado en posición vertical, que servía de escala

o comentario visual a la estatuilla. Una vez terminado, Barceló colgó el cuadro en una pared de la estrecha cocina dogón donde comíamos. Debamo, el cocinero, Amon, el asistente, Abinou, el reparador de cosas y de hombres, Amaigheré, el escultor dogón y yo, estábamos de acuerdo: era un cuadro hermoso. --¿Les gustará a los franceses?— preguntó, inseguro, Amouségou, guía turístico oficial y proveedor de falsas antigüedades. --Cuando se enteren de cuánto vale—dijo Barceló--, seguro que sí...


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Conversaciones con Jean Baudrillard MARÍA ELENA RAMOS Tenía 77 años y era famoso por su crítica a los medios masivos y la sociedad de consumo. Sociólogo y filósofo, pero también un virtuoso de la semiología y uno de los teóricos más célebres de la posmodernidad, Jean Baudrillard murió en París luego de una larga enfermedad el pasado mes de marzo. Autor de más de 50 libros, entre las obras más leídas de Baudrillard están El espejo de la producción (1973) —que marcó su ruptura con el marxismo— además de Simulacros y simulaciones (1981), América (1986), los cinco volúmenes de sus memorias —Cool memories, entre los años 1987 y 2005— sin olvidar su Patafísica (2002). Su filosofía, fundada sobre la crítica del pensamiento científico tradicional, insiste en la idea de que el mundo es — básicamente— una realidad virtual, pura apariencia, simulacro, espectáculo. Texto de Eduardo Pogoriles tomado de El Clarín.

n 1994, Jean Baudrillard visitó Venezuela para dictar tres conferencias: «La ilusión y la desilusión estéticas», «La simulación en el arte» y «La escritura automática del mundo». A continuación, fragmentos de una serie de conversaciones que María Elena Ramos, presidenta del Museo de Bellas Artes de Caracas, sostuvo con Baudrillard durante su visita. María Elena Ramos: En “La Sparizione dell’Arte”, usted considera que no se debería practicar el arte sino después de haber resuelto todos los problemas. Se entendería que se refiere a los problemas del hombre: salud, política, economía, amor. Usted asegura además que el arte supone resueltos todos los problemas, que no soluciona problemas reales y que en su definición ideal es sólo la solución a problemas inexistentes. ¿Cuáles son en el fondo y en síntesis los problemas por los que usted opta? Y esos problemas ¿son en verdad ajenos al arte? Jean Baudrillard: Es cierto, no logro plantearlo como una actividad separada. El discurso se ocupa de los problemas discursivos, de lo racional, de los problemas que exigen y esperan una solución. Pero lo que me interesa es aquello que no debe tener ni encontrar solución, lo enigmático, insoluble. El arte -el pensamiento también- es una manera de mantener las cosas en su carácter insoluble, de resistir a la explicación; tampoco es solución: es resolución. Las formas se resuelven unas dentro de otras: eso es el arte. Estoy a favor de la idea de que la tarea del arte y del pensamiento radical es la de hacer el mundo todavía más ininteligible. Hay que devolver las cosas centuplicadas: eso es el intercambio simbólico.

MER: A pesar de todo el entusiasmo con que habla de ella, no quiere sucumbir a la seducción específica del arte. ¿Le tiene miedo? JB: Es verdad. Tal vez soy demasiado sensible a la seducción del arte, es por lo que me creo a mí mismo esta autodefensa un tanto iconoclasta. Soy iconoclasta; también agnóstico, estoico, quizás moralista. MER: Hay una frase que quiero retomar; supongo que es parte de esas cosas que usted dice por provocar: «Forzar la realidad, las apariencias, a través de la propia desaparición, el arte no ha hecho nunca más que eso». JB: Yo tomo la definición de arte que ha recibido desde el Renacimiento. “Nunca” no se refiere a siglos. Es más bien cuando empieza a haber una conciencia reflexiva del arte y una especie de legitimidad. A lo mejor ya no estamos en el arte tal como era cuando había obra. Hoy no es sino una manipulación de lo real, de los vestigios de lo real. MER: Me interesaba confrontar la palabra «nunca» con, por ejemplo, 5


la escultura griega clásica, o con una catedral gótica, o con todo el buen arte del Renacimiento. Y claro, era ahí donde pensaba que la palabra «jamás» es apenas otra de las palabras-estímulo y no necesariamente un concepto que se puede defender hasta el final. El arte fue pasando desde un enfrentamiento directo, ontológico, con el objeto del mundo y con la naturaleza, a una torsión gnoseológica, a una intención segunda, reflexiva, y, más aún, autorreflexiva. Al llegar a una radicalización de esas fuerzas autorreflexivas, el arte empieza a romperse a sí mismo, se hace inmaterial, Pero muchos sentimos que a partir de esa ruptura hay un nuevo constituirse que requiere de nosotros actitudes distintas. Requiere una cierta disponibilidad al peligro, eso que Walter Benjamin tanto trabajó: el peligro necesario para el cual encontraba que en la ciudad y en el cine el ser humano del siglo XX tenía una especie de entrenamiento, como un temor y una necesidad de adaptación. ¿No cree que aquí, más que de este vanishing point del arte al que usted se refiere con frecuencia, se trata más bien de un movimiento permanente y desconcertante de los puntos de vista? JB: Yo prefiero la perspectiva del vanishing point, es decir, de mi punto de vista, en última instancia, donde las reglas del juego del arte —el arte como juego con una regla, incluyendo su propia reflexividad— en un momento dado se deshacen, y más allá ya no se sabe lo que pasa, más allá del cual ya nada es bello ni feo, ya no se responde a un juicio estético. Es una preferencia casi lógica. Es una especie de exigencia de ir a ver hasta la catástrofe, no conformarse con una especie de crisis, de fase crítica del arte. Porque esa, la fase crítica, el arte 5

la ha soportado, la ha vivido y en cierta forma la ha absorbido. Prefiero ver qué ocurre con la catástrofe, no en el sentido apocalíptico sino en el sentido de una forma catastrófica: reversibilidad, turbulencia, recurrencia. Para eso hay una buena parábola, a lo mejor ya la leyó en otros libros, yo la utilicé. Es una frase de Canetti sobre el fin de la historia. Dice: es posible que en cierto momento todo el género humano se ha pasado más allá de alguna línea, más allá de la cual ya nada es verdadero o falso. Sin darnos cuenta, pasamos más allá de la historia; entramos a un campo donde ya no conocemos las reglas del juego. Continúa: a menos de volver atrás y encontrar de ese punto de determinación, habrá que continuar en la destrucción actual. Él lo dice para la historia, pero se aplica también al arte. MER: Usted se ha mostrado sorprendido por el interés que despierta su pensamiento en el medio artístico. Ha reconocido tener muy pocos vínculos directos con artistas; reconoce a Warhol particularmente, y a pocos más. Pero uno siente que le haría falta mucho más análisis de otros artistas del siglo para llegar a conclusiones tan radicales. Por ejemplo, ¿qué pasa con Picasso, o con Chagall, Matisse, Dubufett? ¿Qué pasa con Kiefer? ¿Se podría reconocer en Kiefer también un vanishing point del arte, decir que su obra «fabrica una profusión donde no hay nada que ver»? ¿Podría hablarse de una «genial banalidad de un arte que ya no existe», como decía Warhol? JB: Es posible que haya dos trayectorias, yo estaría totalmente de acuerdo: una que lleva hasta sus últimas consecuencias la lógica de la desaparición, y otra que no voy a decir que reconstruye el arte, pero

Yo tomo la definición de arte que ha recibido desde el Renacimiento. “Nunca” no se refiere a siglos. es muy posible que haya una división del trabajo en el universo artístico en general y que haya una línea de presencia y una línea de ausencia. No sé si son realmente contemporáneas. Por ejemplo, hay una línea, la del trompe-l’œil. Es una línea relativamente independiente de la historia del arte, está siempre ahí, hay como un trabajo mágico sobre la realidad y la apariencia y el trompe-l’œil es ahistórico, parece atemporal. Hay tal vez en el fondo algo así, una historia del arte que a lo mejor continúa con su propia evolución orgánica, y luego una línea que la niega totalmente, y que sería la línea de la desaparición. Habría que ver si incluso en el arte clásico no hay antecedentes de esta ausencia. Y estarían dos trayectorias que no tienen exactamente la misma curvatura, que reaccionan una a la otra. Pienso que incluso en las vidas individuales hay una línea fatal, según la cual la misma situación se reproduce fatalmente, y una línea en donde hay una historia, con causas, antecedentes, etc. Hay así una línea en la cual tenemos historia, y una línea en la que tenemos destino. Las dos líneas a veces se cruzan y entonces se producen efectos muy violentos; pero la mayoría del tiempo, se combinan así. Es una solución, ¿no?


Iglesia el Rosario Diseño: Arq. Rubén Martínez

Diseño

arquitectónico audaz y original como pocos: su monumental estructura asombra por la ausencia de pilares de apoyo: dos vigas y cuatro columnas en un espacio edificado de 80 mts. de largo, 24 de ancho, y en la clave o arco, 22 de alto. Sus paredes de concreto visto con ordenada filtración, vidrieras en cemento en gradación de colores e iluminadas con luz natural, y un estilizado vía crucis en hierro, cemento y piedra pómez, son tan solo algunas de las características de este extraordinariamente bello y remoto lugar. Remoto, sí, pues esta oculto frente al Parque Libertad en medio del vertiginoso centro histórico de San Salvador. Se inició su construcción en 1964 después de largos dos años para diseñar y aprobar bocetos, y se finalizó en junio de 1971.

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Sin límites: Pintura española y salvadoreña para un nuevo siglo Museo de Arte de El Salvador San Salvador, Abril 2007

Curaduría: RODOLFO MOLINA INMACULADA CORCHO

De procesos individuales a escenarios colectivos: Pintura salvadoreña después de 1980 RODOLFO MOLINA

Los

últimos veinte y tantos años en El Salvador, se han caracterizado por el cambio acelerado e incesante. La política la sociedad, la cultura, han sufrido transformaciones profundas que han afectado la manera de vivir de los salvadoreños, su pensamiento, su identidad, y aun mudado su estructura familiar debido al fenómeno de la migración. Para las artes visuales, los años ochenta, fueron un período, fértil y contradictorio, 7

las obras de esa década, reflejan la crisis por medio de expresiones disímiles, y a menudo codificadas, de acuerdo a estilos y estrategias de trabajo muy personales, en donde los y las artistas hicieron uso de la metáfora, la ironía y el simbolismo. Los avances más consistentes de los años noventa provienen de esfuerzos individuales de artistas que han continuado sus caminos, o tomado la bandera, ya sea porque hayan incursionado seriamente en la investigación de nuevos vocabularios, o porque han logrado interiorizar en sus obras de una manera mas profunda, logrando diálogos más sinceros con el público y consigo mismos. La parte salvadoreña de esta exposición contiene algunas obras donde el simbolismo y la narrativa pictórica

se relaciona con el periodo difícil de los ochenta, otras obras, se adentran en procesos mas personales, o que se preocupan por el medio mismo de la pintura, y que también son importantes de ver, como parte de un escenario cultural que se ha desarrollado en un momento lleno de contradicciones y de cambios.


Entusiasmo y materia: Pintura Española de lo 80 y 90 INMACULADA CORCHO A caballo entre los setenta y los ochenta las vanguardias artísticas españolas comenzaron a cambiar sus reglas, una vez transformada la situación política y social, la batalla del arte comenzó a jugarse en otro campo, en el terreno del arte en sí mismo. Por primera vez en la plástica española comenzaron las discusiones respecto a la obra de arte y sus mecanismos de creación. Lo que se debatía era la propia validez del arte y del artista. Hasta finales de los setenta, las propuestas artísticas habían venido articulándose en torno a movimientos, a grupos. En el escenario artístico se desplegaba una enorme variedad, además de una aptitud receptiva hacia esa diversidad.

La transvanguardia (o la superación de la vanguardia) anticipaba los nuevos planteamientos con que se presentaba un nuevo siglo anticipado y que de manera general se resumió en un solo término, eclecticismo. En lugar destacado se posicionaba la idea de retornar a la pintura como modo primordial de expresión, desde Tàpies o Arroyo, quienes sin olvidar su discurso crítico afrontan la pintura de manera más relajada, disfrutando más del oficio de pintor; a los más jóvenes, Barceló, Silicia, Urzay, que derrochan gestualismo, impronta espontánea y disfrute del uso de la materia .

del objeto artístico, en los ochenta, y hasta mediados de los noventa, el mundo artístico revitalizó los medios tradicionales, reivindicando el uso de la “pintura-pintura”, haciendo alarde de su materialidad, de su exhuberancia, la sensualidad de su plasticidad y de sus formas.

Si la década de los sesenta y setenta habían supuesto el punto culminante del cuestionamiento por parte de los artistas de la obra de arte “tradicional” en mor de una conceptualización y tecnificación 7


Jorge Barbi (España 1950)/ Sin título / 1989 / Madera / 200 x 200cm

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Mauricio Linares (El Salvador 1966) / Círculo – Cuadrado / 2004 / Arena y polvo de mármol sobre panel / 224 x 121 cm

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Darío Urzay (España 1958), Sin título / 1989 / Óleo y glolite sobre lienzo / 184 x 184 cms

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José David Herrera (El Salvador 1978) / El sueño de mi mismo / 2005 / Mixta sobre metacrilato / 125 x 125 cms

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Óscar Soles (El Salvador 1946) / Configuración / 1995 / Acrílico sobre lienzo / 200 x 200 cms

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Xesús Vásquez (España 1946) / Numancia / 1991 / Acrílico sobre algodón / 235 x 250 cms

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Mayra Barraza (El Salvador 1966) / Tiempo en Bluefields / 2001 / Ă“leo sobre lienzo / 333 x 172 cms

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Luis Gordillo (Espa帽a 1934) / Antrop贸fago / 1993 / Mixta sobre madera / 129 x 424 cms

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Carlos Alcolea (España 1949) / Finisterre / 1989 / Acrílico sobre lienzo / 200 x 300 cms

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Orlando Cuadra (El Salvador 1954) / El regreso del viajero / Mixta sobre lienzo / 105 x 105 cms

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Carlos Franco (España 1951) / Príapo y Calipo / 1988 / Óleo sobre madera / 120 x 150 cms

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Luis Lazo (El Salvador 1960) / Autorretrato / 1999 / Ă“leo sobre lienzo / 79 x 58 cms

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Conchita Kuny Mena ( El Salvador 1944) / Pequeño fruto y el señuelo / 2004 / Óleo sobre lienzo / 125 x 152 cms

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Ronald Morรกn (El Salvador 1972) / Esposas / 2007 / ร“leo sobre lienzo / 165 x 300 cms

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Antonio Bonilla (El Salvador 1954) / La mesa de la declaración / 2002 / Óleo sobre lienzo / 200 x 169 cms

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Luis Claramunt (España 1951) / Figura roja y borrada / 1987 / Óleo sobre lienzo / 145 x 183 cms

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Con

En película, lo que dejaron atrás

TARA BAHRAMPOUR Estreno documental Intipuca, 40 años de emigración, Dir: Tomás Guevara, Rosslyn Spectrum Theatre, Arlington, EEUU.

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cierta dosis de orgullo los salvadoreños convergieron en el Rosslyn Spectrum Theatre para la premiere de “Intipucá: 40 Años de Emigración,” un documental sobre los fuertes lazos que los inmigrantes locales han mantenido con su pueblo de origen en la costa pacífica. La película, hecha por salvadoreños del área de Washington, conmemora el 40 aniversario del inicio del éxodo que enviaría al 80% de la población de este apacible pueblo a los Estados Unidos. La película documenta el difícil tránsito muchos Intipuqueños tuvieron para llegar a Estados Unidos. Entre ellos esta Dennos Blanco, 20, quien recuerda “caminar, caminar, caminar” – y después correr, cuando agentes de patrulla fronteriza los persiguieron cerca de la frontera EEUU-México. No lo alcanzaron, y Blanco finalmente llego a los Estados Unidos.

La película muestra las calles de tierra y champas – Intipucá antes de que comenzara a llegar el dinero – yuxtapuestos al pueblo hoy en día, con sus nítidas calles empedradas y majestuosas casas de tres pisos con balcones decorados y puertas frontales que parecen sacadas de Lowe’s. Después de ver la película los miembros de la audiencia, entre ellos mucho Intipuqueños de negocios exitosos en EEUU, alabaron al director Tomás Guevara; al productor ejecutivo Hugo Salinas, un activista de Arlington de origen Intipuqueño que perdió por poco la carrera a alcalde del pueblo el año pasado; y al cinematógrafo Mario Quiroz, fotógrafo salvadoreño que vive en Rockville. Guevara dijo que le motivó hacer un documental porque la experiencia de Intipucá refleja temas comunes a muchos salvadoreños – la nostalgia por el hogar y el desarraigo causado por la emigración en masa.


Algunos en el área de Washington han comenzado una asociación, la United for Intipucá Foundation, que ha recabado alrededor de $1 millón a través de los años para proyectos allá, incluyendo un estadio de fútbol de $400,000. Otras evidencias de que Washington y Arlington ejercen influencia en el pueblo incluyen un rótulo que dice “Welcome to Intipucá” y una calle llamada Columbia Pike.

temas de migración, globalización y el medio ambiente a través de las lentes de las artes y las humanidades. Artículo publicado en The Washington Post y traducido y editado por El ojo de Adrián. Fotografías por Mario Quiroz -Fine Art Photography

Para hacer la película Salinas contactó a Guevara, quien ya había hecho otros dos documentales sobre emigrantes salvadoreños, presentó Guevara a Quiroz, y encontraron apoyo en la comunidad empresarial hispánica local para el proyecto que duraría 6 meses y costaría US $ 7,000. La presentación es parte de una serie de eventos de Planet Arlington, un programa del condado diseñado para explorar 8


Una familia se destruye MARÍA TENORIO Nueva novela de Horacio Castellanos Moya: Desmoronamiento, Tusquets, Barcelona, 2006, Págs.: 210

La novela comienza el día de la boda de

Teti y Clemente, el 22 de noviembre de 1963. La joven hondureña, hija de Lena y Erasmo Mira Brossa, unirá su vida a un salvadoreño veinte años mayor que ella, Clemente Aragón. La pareja tiene ya un pequeño hijo, Eri. La oposición de Lena, la madre, al casamiento de su hija es férrea. Su odio por el futuro yerno, indoblegable. Su desprecio por la hija, amargo. El mapa de las alianzas y los conflictos familiares comienza a dibujarse desde las primeras líneas para irse desplegando a lo largo de este libro. “Desmoronamiento” es la octava novela publicada de Horacio Castellanos Moya (Tegucigalpa, 1957), -la quinta publicada por la casa editorial Tusquets- y marca la continuidad del escritor dentro del mercado literario hispanohablante y transatlántico. Escrita en Francfort, Alemania, esta obra vierte odios y amores familiares en 210 páginas, que cubren tres décadas del siglo pasado y están organizadas en tres partes: un diálogo novelado (1963), un epistolario (1969-1972) y un monólogo (19911992). 8

El estilo desenfadado y fresco del autor brilla sobre todo en la primera parte de la novela, “La boda”, donde los personajes se construyen a partir del diálogo y la narración omnisciente. Ahí conocemos en vivo y en directo a la pareja de Lena y Erasmo, a los recién casados Teti y Clemente, así como al pequeño Eri. En las partes segunda y tercera, entre las cartas y el monólogo desaparece la voz de doña Lena, personaje que lleva la batuta de los sentimientos destructivos en el mundo narrativo del “Desmoronamiento”. Esta personaje seguirá apareciendo, pero ya no por ella misma, sino como referencia en las voces de su marido, su hija, un funcionario diplomático y un empleado de los Mira Brossa. Sin embargo, más que la voz gritona de doña Lena, esa mujer fuerte y obcecada, extraño mucho que el libro de Castellanos Moya, aparecido en octubre de 2006 en Barcelona, no haya visitado todavía las librerías salvadoreñas. El ejemplar que leí, y que no me pertenece, llegó desde ultramar a los estantes de una biblioteca privada en San Salvador. Desde ahí ha recorrido ya las miradas de varios lectores, entre quienes por fortuna me cuento. Siempre me ilusiona leer a Castellanos Moya. Soy, en eso, un tanto sentimental: me gusta leer la narrativa bien escrita sobre este país y esta región donde vivo. Y eso que “Desmoronamiento” no es la novela de este autor que me hace más feliz. En esta novela familiar –dicen lectores informados que se trata de la familia hondureña del mismo autor– leo a un Castellanos Moya contenido, menos espontáneo, bastante menos procaz que de costumbre. Esta sensación me queda,

sobre todo, en la recreación epistolar de las voces de Teti, Erasmo y el funcionario norteamericano en la segunda parte, “(Del archivo de Erasmo Mira Brossa)”. La parte tercera, el monólogo de un empleado de doña Lena, me dejó esperando alguna revelación narrativa, una sorpresa que nunca llegó. No obstante lo dicho, “Desmoronamiento” está escrita con un lenguaje que se lee con fluidez, como toda la obra narrativa de Castellanos Moya.


Kaleidoscopio crítico español La Razón 14/12/2006 Crónica sentimental de un territorio Por Luis de la Peña

La Vanguardia 28/02/2007 Náufragos del fútbol Por J. A. Masoliver Ródenas

El Cultural 21/12/ 2006 Desmoronamiento Por Ricardo Senabre

...Y como casi todas las relaciones que tienen que ver en buena medida con lo afectivo, ésta de Castellanos Moya es una historia de amores y odios, quizá la historia sentimental de un territorio, pero también de una generación que vivió su madurez entre los años 60 y el fin de siglo. Una generación, la del propio autor, que vivió entre los amores frustrados a unas causas que se creían nobles y el desmantelamiento de toda una época... Desmoranamiento es una bella y terrible novela, de una escritura prodigiosa, de una sabia estructura en tres partes compuestas y escritas de manera muy distinta, pero que ayudan a objetivar la narración. Un sencillo y verdadero acierto.

...los personajes potencialmente más despreciables están vistos en su dimensión más humana, con las enriquecedoras contradicciones liberadas de la intervención ideológica del narrador... asistimos a la derrota final de Lena, que de personaje sórdido se convierte en una desoladora imagen de la soledad y la desesperanza: sus nervios han causado tantos estragos como la guerra. Y es así como el documento alcanza una honda profundidad humana en una novela agitada por los más variados y hábilmente manipulados registros.

El hondureño Horacio Castellanos Moya es un escritor experto... Posee una buena dosis de experiencias vitales, tiene instinto para narrar sucesos, maneja con habilidad las elipsis y utiliza un lenguaje dúctil, rico de matices y capaz de afrontar con solvencia cualquier modalidad discursiva. Con estas características, no resulta extraño que Desmoranamiento sea, como otros títulos anteriores del autor, una excelente novela...

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Landings 4 RODRIGO PEÑALBA

Exposición de arte emergente regional en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica.

La

lista imaginaria de países que conforman Centroamérica todavía incluye a Panamá y Belice como anexos; algunas veces insertos dentro del sustantivo “Centroamérica”, otras veces agregados después de la conjunción “y”: “Centroamérica Y Belize Y Panamá”. En años recientes esas dos naciones se han acercado al concepto de Centroamérica, y en el caso de Landings 4 - la muestra de artes emergentes de Centroamérica, Caribe y Sur Mexicano - es un catalán el que busca integrar Belize a la región. Landings como muestra ha estado en México y República Dominicana, y esta bajo la curatoria de Joan Duran que reparte 36 obras de 24 artistas entre 5 salas, incluyendo piezas de video, instalación y escultura. Las obras se suceden unas a otras en las salas del museo pero invadiéndose entre sí, encontrándose y distorsionando las unas a las otras; obras pequeñas como soldaditos de plomo marchando ante misiles de 20 metros de largo; salas en que las obras se ocultan de la luz y solo se aprecian como insinuaciones que se mueven en la oscuridad y se ocultan del lente fotográfico. Las obras fueron creadas exclusivamente para la muestra,

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por lo que las coincidencias de discurso son logradas por trabajo curatorial, en unos casos con mejor suerte que otros. Entre la diversidad de propuestas y discursos, Samuel+Alexis, de Cuba, fue uno de los artistas con propuestas más solidas; entre las cuales están las piezas Casting, Happy Requiem, y Ideological souvenir. Casting es una proyección de siluetas blancas simulando posiciones de discursos, pero no hay discursos, solo poses, maneras de aparentar que se dice algo, pero sin discurso alguno en la imagen. Happy Requiem es una corona fúnebre hecha a partir de luces navideñas. El lazo blanco de la corona no lleva nombre, en saludo a una muerte que ya nadie celebra, por eso nadie la dedica. Ideological Souvenir juega con la propaganda ideológica, en este caso cubana, y sus “sueños de programa espacial”.


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AVALOVARA Justicia poética

CAPITULO I

18/03/ 2007 Autor: Jorge Ávalos

Tendría que haber sospechado de la

Enheduana,

una mujer, es el primer “autor” que la historia reconoce. Su poesía está conservada en tablillas grabadas con escritura cuneiforme en la Colección Babilónica de la Universidad de Yale. Esa extraordinaria colección de cuarenta y dos himnos de su indiscutible autoría, además de una variedad de poemas y fragmentos que podrían ser suyos, constituye el registro más antiguo de escritura creativa en la historia de la humanidad. Enheduana nació en Sumeria aproximadamente 2,300 años antes de Cristo. Su padre fue el Rey Sargon de Agade (2334-2279 AC), quien gobernó el primer imperio del mundo, el cual se extendía desde el mar Mediterráneo hasta Persia. Sargon, el hombre que sería rey, fue concebido secretamente y colocado en una pequeña arca sobre un río que lo llevó hasta un campesino llamado Akki, quien lo recibió como un padre. «Mientras cuidaba flores», escribió el Rey Sargon, «la diosa Ishtar me amó, y por cincuenta y cuatro años el reinado de su pueblo fue mío». Su hija Enheduana se convirtió en la alta sacerdotisa lunar. Un disco de piedra conserva un detallado retrato de su rostro y su vestido; tres mujeres 9

* La imagen muestra a Enheduana, la segunda de la izquierda, en el templo de la diosa Inana. la acompañan. Su obra principal es La exaltación de Enheduana, un poema de dieciocho estrofas que evoca y canta a Inana, la diosa sumeria del amor. Sus poemas, políticos y apasionados, anticipan a Safo pero también al profeta Isaías. La diosa del amor, nos dice Enheduana, ha bajado a la tierra como su aliada. Ni los dioses de la muerte o la guerra pueden contra ella: «No tienen el coraje de cruzar tu imponente mirada. ¿Quién podría someter la furia de tu corazón? Un dios menor no puede aplacar tu corazón. Mi señora, tu voz es la brida de la bestia. Sólo tú nos das la felicidad». Enheduana exaltó a Inana y cantó de su furia, de la terrible venganza del amor. Esta es, desde el inicio, desde hace más de cuatro mil años, la justicia que canta la poesía.

CRÓNICAS DE GUERRA Pasajeros de la puerta número seis, favor tener listos sus documentos 6/03/ 2007

tardanza. Nadie pierde las llaves de su propia casa estando en ella... Pero eran las 6 de la mañana, imposible pedirle un poco más a mi sexto sentido. Empecé a inquietarme. Mi amiga lo supo por el meneíto del pie que ya era seña conocida. –Calmate, me dijo, esta vieja es bien pendeja, no me extraña que se haya quedado encerrada en su propia casa. No le creí, estaba pendiente del ruido de un bus que si pasaba lo haría a 10 pasos de donde estaba, en esas estaba cuando se abrió la puerta. El mundo entró directo en mi piel sin piedad ni dimensiones, como una espada gigante y exacta. Sólo pude sentir un dolor opaco, algo en cámara lenta como filman los cineastas toda muerte deseada. Yo era un pez sin aire que poco a poco se cubría con un agua turbia y lodosa de la cual no había escapatoria y era inútil cualquier movimiento. Quizás fue por esa idea que mis piernas y mis brazos dejaron de funcionar y los guardias tuvieron que arrastrarme como una ola sobre las gradas que subían a mi pieza. La puerta ya estaba abierta fue cuando me di cuenta que aún reconocía el olor de mi cuerpo cuando estaba viva. Tenía dos semanas sin cambiar las sábanas, era muy caro y complicado andar lavando mierdas. En fin estaba allí con mi vida tirada sobre unas sábanas hediondas:


mis poemas, mis calzones, mis jeans, mis camisetas, mi guitarra, mi mochila, mis alpargatas, la cajita rusa y las municiones. Todavía no encontraban el arma.

ALTA HORA DE LA NOCHE Rufina Amaya 9/03/ 2007

El 24 de Marzo de 2002, partí junto

a Gabriel, Roberto, Tambo y Curbelo a la Comunidad Segundo Montes, en Morazán. La idea consistía en ir a pasar la Semana Santa en una comunidad rural. Lunes y martes daríamos un taller de crecimiento espiritual y personal a los jóvenes líderes de la Pastoral Juvenil, PJ de la Comunidad, un grupo de 10 asentamientos de repatriados de Colomoncagüa, Honduras. Llegamos a San Luis. Elegí ir a casa de Rufina Amaya. Había leído sobre ella en Las mil y una historias de Radio Venceremos y en “Luciérnagas en el Mozote”. Había llorado leyendo el testimonio de Rufina,

que había sobrevivido a una de las peores atrocidades que se habían vivido durante la guerra de nuestro país. Una de las mujeres que más admiraba por su entereza y valor, por su testimonio. La herencia de Rufina es más que conocer lo que ocurrió en el Mozote de voz de una mujer que estuvo a punto de morir allí y que perdió a casi toda su familia y conocidos. Su lucha nunca fue movida por el odio o el deseo de venganza. Quería que se conociera la verdad para que nadie más pasara por eso, que se hiciera justicia. Eligió seguir viviendo y regalar esa parte suya, tocar una y otra vez la cicatriz que llevaba en el corazón para mostrarle al mundo lo que ocurrió. Lo que le ocurrió.

REVÓLVER Apocalypto, por fin 11/03/ 2007

Hoy testigo y sobreviviente de la masacre de El Mozote. Rufina salió a recibirme con su hija, me abrazó e hizo entrar y luego me mostró donde dormiría. Recordé lo que había leído y pensé en esa mujer tan vivaz y tan fuerte. Apenas podía creerlo; estaba frente a una persona

encontré en El Acordeón una interesante crítica sobre Apocalypto que me gustaría apostillar. El autor de la nota, Earl Shorris, cuestiona la elección de los actores y propone adivinar ciertos gestos racistas en el casting (por no haber seleccionado “verdaderos” mayas), y vigilar las consabidas incongruencias históricas. Pues qué. En serio me parece que hay algunos que están hilando demasiado fino con esto, queriendo

poner a Gibson como una especie de activista “anti-maya” o cosa parecida, como un “asqueroso hombre blanco”. Pienso que el broder simplemente organizó todo el rodaje en función del más caudaloso beneficio económico y la mayor comodidad realizativa: capitalismo, no racismo. Su idea central no era la de rescatar el legado ancestral de los mayas (aunque quizás coqueteó con eso para vender el filme), ni la utilización y descubrimiento del 0, la cosmología mesoamericana, sino ubicar su persecución, su action movie, en un paisaje cultural, social y natural no explotado antes por el mercado. Pienso que tampoco hay que resbalarse al esencialismo, hombre, mejor concedamos que es la primera gran producción de Hollywood donde alguien se anima a rodar en un idioma de origen maya. Para este caso, el maya yucateco, hablado por miles de personas en el esplendoroso sur de México. La idea que me zumba con más insistencia es que pocos han hablado en términos eminentemente cinematográficos y narrativos sobre esta realización, que a mi entender resulta muy plana y que desaprovecha su propio potencial. Aburre, poco más puedo decir. Y sí que valen las múltiples lecturas críticas, claro, se agradecen, pero al mismo tiempo valdría criticar esa furia en extremo sociologista con que queremos leer los productos estéticos, olvidando casi por completo que es un asunto de arte o, en su defecto, de entretenimiento, y que un tema importante cuando uno se pone frente a la pantalla es recordar las millones de posibilidades que hay para ficcionar. Nada más hay que intentar hacerlo lo mejor posible. 9


JACINTARIO Just before the war with the Eskimos 23/03/ 2007

M

uchos cuentos de Salinger descansan en los diálogos más que en la acción o en la narración/descripción de hechos. Y este cuento es otro de ellos. Las circunstancias que rodean a los personajes parecen ser sencillas, casi diríase tontas, pero una cosa lleva a la otra y finalmente un personaje queda abrumado, arrepentido, pensando en algo que no tiene nada que ver con todo lo visto, escuchado y dicho una tarde. El cobro de una pequeña deuda (que para Ginnie Maddox no es nada pequeña, tomando en consideración su estrechez económica), la lleva a verse sentada en el apartamento de su amiga Selena Graff, hablar con su extraño hermano que tiene una cortada en el dedo y que le ofrece la mitad de un sandwich de pollo que ella finalmente aceptará a regañadientes y meterá en su bolsillo y también con un amigo del hermano que llega a traerlo para ir a ver juntos La bella y la bestia de Jean Cocteau (por cierto, una de mis películas favoritas de todos los tiempos). 9

Muchas cosas se insinúan a través de los gestos: Franklin (el hermano) mira por la ventana y le parece patética la vida de todos los seres que caminan por ahí (debe serlo si se es hijo de un fabricante de pelotas de tenis, a quien le sobra plata). Selena pelea desde una mezquina indignación el que Ginnie le cobre la mitad de los viajes en taxi y gastos de sus partidas conjuntas de tenis y chantajea emocionalmente a Ginnie con que la mamá está muy enferma y que tendrá que despertarla para pedirle la plata (¡un miserable dólar con 65 centavos!). En este caso además el final obra es una clave enigmática que no hace más que obligarnos a suponer otra historia.

JUAN JOSÉ DALTON Poemas musicalizados Roque Dalton

de

20/03/ 2007

una grabación de la musicalización de un poema de mi padre: “Sobre Dolores de Cabeza”. ¡Qué alegría! Nunca, pero nunca pensé que ese poema pudiera musicalizarse. En un rock-caribeño el cantante boricua Américo Boschetti, nos da su versión de “Sobre Dolores de Cabeza”, ese que al final nos da la metáfora de que el comunismo será una aspirina del tamaño del Sol. Mi emoción fue tal que le mandé copias a varios amigos y proponía que está versión de rock del poema daltoniano sustituyera la desfasada “Internacional”. Seguramente algunos lo leyeron como una broma o como una provocación sacrílega, pero insisto, esto podría ser parte de una actualización dialéctica de la simbología de izquierda. La izquierda salvadoreña se ha quedado sin símbolos, pese a la inmensa y rica tradición de lucha de su pueblo. Pero el divorcio que existe entre la izquierda política, con los hacedores de cultura y arte, la han hecho caer en copias “baratas” de la simbología revolucionaria externa. En fin, me desvié de la musicalización de poemas. El caso es que hice contactos con Boschetti y resulta que el boricua ha musicalizado también los poemas “Desnuda” y “Alta Hora de la Noche”. Son mezclas de ritmos caribeños, muy bonitos, con verdadera originalidad.

Recientemente

recibí una agradable sorpresa. Resulta que Víctor Casaus, escritor y amigo cubano, me escribió un mensaje por e-mail y adjunto me envió

Iván Castro, periodista, poeta y hermano salvadoreño, residente en Managua, me envió la dirección de otra cantante boricua, María Gisela, que ha musicalizado otro poema de mi padre: “Hora de la Ceniza” y “Alta Hora de la Noche”.


Fue una casualidad que también desde España un amigo me escribiera para contarme que por allá hay un salvadoreño, Txanba Payés, que también ha musicalizado varios poemas de mi padre, y quizás de otros poetas, porque la poesía es nutriente de la inteligencia.

TIERRA DE COLLARES Eça de Queirós - Cuentos completos 20/03/ 2007

en París-. Encontré algunos que había leído, El difunto, El tesoro y La catástrofe, incluidos en una antología del autor que Borges preparó para la colección Biblioteca Personal. Pese a ser un escritor realista, Eça de Queirós se embarca en algunos relatos en el terreno de la fantasía. Dos de los mejores son Fray Ginebro y El difunto. El primero cuenta la vida de un discípulo de San Francisco de Asís, su muerte y el momento en que sus buenas acciones y pecados son colocados en una balanza para decidir su santidad. El segundo narra el encuentro de un caballero español con un difunto, y de como éste le salva la vida al evitar que sea víctima de una emboscada. De los que no conocía me llamaron la atención: Civilización, relato de un caballero adinerado e infeliz que se rodea de una gran biblioteca y los más modernos adelantos tecnológicos. La alegría vuelve a su vida de manera inesperada. José Matías cuenta de un hombre que vive enamorado de una mujer casada. Ella enviuda; todos esperan que coronen el romance. El temor o el exceso de amor evitan que el protagonista se decida a llevar a su amada al altar.

Gracias

a Borges conocí a muchos escritores que él estudió. Uno de ellos es José Maria Eça de Queirós, un reconocido clásico portugués. En los últimos años ha sido redescubierto, en especial por su libro El crimen del Padre Amaro. Los Cuentos completos de Eça de Queirós incluyen textos publicados en vida del autor y textos póstumos –murió en 1900,

Aunque Eça de Queirós no posee la tensión y velocidad de otros escritores de su época, representa un paso importante en la evolución de las letras portuguesas.

HISTORIAS DE UN CIUDADANO DEL MUNDO En la oscuridad… 21/02/ 2007

Me miro en un espejo en la oscuridad

y no veo mi reflejo como siempre lo imaginé. Está oscuro, muy oscuro y la penumbra me lleva hacia ese lugar donde todo parece ser distinto. Soy una sombra, un leve viento que toca el cuerpo. Los reflejos en la oscuridad son como las huellas en el agua. A veces pienso que todo existe dentro de ese espejo, la vida, las cosas, el mundo entero se dispersa en ese lugar. Caigo al suelo, cegado por una luz muy pequeña, que, en la oscuridad, pareciera como un sol, el de todos los días, ese que maldecimos cuando nos pega de frente. Dios. Tengo el alma pegada al cuerpo por costumbre. A eso le llamamos vida. Por que así fue concebida, por que así nos gusta llamarla. El espejo está frente a mí, sigue ahí, aunque mi cuerpo sigue horizontal, sintiendo el frío del cemento. Me congelo, mi respiración se vuelve más pesada y mi piel del color del cielo. Me duele, todo me duele, hasta el último trazo de mi cuerpo. Mi alma se levanta y me olvida, ya no le sirvo, no le soy útil, me volví aire, me volví oscuridad, me volví espejo. La luz vuelve a mí por inercia y todo vuelve a ser igual, como la vida antes de la oscuridad. La luz me transforma y mi respiración vuelve a ser normal, soy feliz, por un instante, hasta que recuerdo la vida atrás de mi espejo. 9


Breve historia del alba

Resistencia planetaria

El

talentoso músico salvadoreño Manuel Carcache nos da una muestra de sus extraordinarias e intrigantes composiciones de sonidos electrónicos en mp3. Ubicado dentro del Serialismo, con influencias de Schoemberg y Webern, estudió en el Conservatorio de Boston el pensamiento de Pierre Boulez, el combinatorio de Ligety, y las modalidades de Messiaen. Actualmente, después de haber escrito cerca de 70 obras para diferentes instrumentos, duetos, trios, cuartetos, canciones, ensambles, una cantata para coro y orquesta, un concerto de guitarra, y otras obras orquestales, se ha volcado a explorar las profundas fauces de la música electrónica. 10

El escritor salvadoreño Jorge Galán

ganó la 60 edición del Premio Adonáis de Poesía con su obra Breve historia del alba. En el Ateneo de Madrid, el jurado que concedió el galardón por unanimidad a “su dominio de los recursos expresivos que sirven a una rica visión de la naturaleza y a una voz intensa y reflexiva”, estuvo integrado por Carmelo Guillén Acosta, Joaquín Benito de Lucas, Diego Jesús Jiménez, Julio Martínez Mesanza y Antonio Colinas. Galán dice de su poemario que es “…un libro oscuro. Es la ciudad, la vida misma vista desde unos ojos sumidos… en la niebla”. Lea aquí la nota publicada en el periódico El País de España.

República de la Muerte

La revista italiana QUI: Apuntes del

presente se pone de luto en su edición No.16 con la selección de textos sobre la violencia y la muerte desde lugares tan

diversos como Ukrania, Marruecos, y El Salvador. Desde 1999 QUI reúne testimonios, textos literarios, crónicas y reflexiones de los tiempos privadospúblicos en los que vivimos. Del polémico proyecto 100 días en la república de la Muerte en formato de Blog de la artista Mayra Barraza varios extractos de su “conteo de los muertos por actos violentos… en El Salvador durante 100 días”. Incluyen participaciones al blog de los artistas y escritores Alexia Miranda, Claudia Hernández y Miguel Huezo Mixco.

Encuentro mares

entre

dos

Desde

Abril a Junio 2007 la ciudad de Valencia en España será el puerto europeo de entrada al arte iberoamericano con la celebración del Primer Encuentro entre dos mares: Bienal de Sao PauloValencia. Cinco muestras desplegadas por la ciudad: entre ellas Otras Contemporaneidades. Convivencias Problemáticas comisariada por Ticio Escobar y Kevin Power e integrada por artistas iberoamericanos. De Centro América zarpan Ernesto Salmerón, Regina Galindo y el salvadoreño Walter Iraheta.


El Salvador: ¡Impresionante! Now you see it, now you don´t:

Arbolitos más, arbolitos menos:

Originalmente

lugar de desembarco de corsarios y piratas, el Puerto de la Libertad fue fundado en 1824. En 1869 se construyo el muelle de hierro, en la rada de Tepeagua -del Nahuatl, “en la punta o principio de un cerro”- para facilitar el comercio del añil y el café, con Europa y Estados Unidos.

Cientos de manzanas de bosque cafetalero han sido destruidas para la construcción de la nueva carretera Diego de Holguín, en Santa Tecla, debido a un error.

Dragado/errado estilo Veraneras:

“Nosotros hemos otorgado el permiso para la construcción de la calle (...), pero esto no implica autorización para la tala de árboles”, aseguró Hugo Barrera, ex-ministro del Medio Ambiente.

Ayudas para necesitados: Previa a su salida del Ministerio de Medio Fotografía de la oficina de la Aduana marítima (tomada en 1915). Actualmente todo el complejo histórico del llamado Puerto Mayor, ha sido silenciosamente demolido en aras del desarrollo turístico. A cambio de destruir patrimonio histórico de casi 200 años de antigüedad, propiedad de la nación y de cada uno de sus ciudadanos, el gobierno nos ofrece un complejo que incluirá un anfiteatro, dos quioscos de comida rápida y dos para la venta de artesanías, y la instalación de servicios sanitarios y vestidores.

Ambiente, el ex- Ministro Hugo Barrera autoriza la destrucción del único sistema marino milenario en El Salvador. El Sr. Jorge Zedán, “ Hijo Meritísimo de El Salvador “ y dueño del Club Veraneras, con la intención de hacer un muelle para traer turistas a su club las veraneras “por el mar” ordena dragar en la zona del Arrecife de Los Cóbanos, único Arrecife del Océano Pacifico desde Panamá a México que tiene corales. “..acepto que fue un error”, admitió Zedán.

los

menos

… “el país entró a finales del año pasado en esta tendencia, con la aprobación de la Ley de Turismo, que otorga exenciones de impuestos de renta o sobre bienes inmuebles, desde los 5 a los 20 años, toda vez que las inversiones sean superiores a los $50 mil.”

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!Excelente trabajo! !Enhorabuena! !Un salto de calidad enorme! Horacio Castellanos Moya 5/02/2007 Felicidades, porque al fin renacen. Saludos, Manlio Argueta 14/02/2007 Déjenme felicitarlos por el gran esfuerzo que han hecho por mejorar el formato de El Ojo de Adrián, realmente se ha vuelto una revista muy atractiva y con un contenido de primera… Cordiales saludos, Roberto Meza 6/02/2007 Señores del Ojo. He visto de corriditas este número 1 del 2007 y no he dejado de sentirme... no sé cómo explicarlo ¿culpable? ¿frustrado? ¿miserable? Voy a tratar de explicarme. Hace tanto tiempo que empaqué mis libros, que vendí mi escritorio y desarmé algunas libreras en donde descansaban cientos de páginas que dejé pendientes para leer algún día que nunca llega. La madera de estos muebles se echó a perder y tuve que sacarla para que la recogiera el camión de la basura. Algunas pinturas las vendí y otras las obsequié (solo logré empeñar una escultura de Quique Salaverría que después perdí por no poder pagar). Entonces, dejé mi apartamento que era refugio y motel para algunos de mis amigos, y me fui a vivir con mi mujer a su casa que es amplia, en una buena zona y que por las mañanas el patio se alegra por el canto de una pareja de torogoces; saqué brillo a mis zapatos, y hasta conseguí un empleo que me permite pagar las cuentas; después compré auto y me conseguí otra novia de medio tiempo.

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Ahora sonrío alegre y soy un tipo bastante normal, que de vez en cuando ceno en restaurantes con vinos exquisitos... Es decir, soy un tipo promedio, con deudas promedio, una mujer promedio, una novia promedio, una conversación promedia, enfermedades promedias, amigos promedios y de empleo promedio. Pero hoy leí el nuevo Ojo (por cierto, no me gusta el nombre ese de El Ojo de Adrián) y me he puesto a divagar estas líneas. / Quiero comentarles que El Ojo ha sido durante esta etapa “normal de mi vida” el único vínculo con mi miserable, pobre y moribunda vena artística. Su diseño no fue siempre el mejor y el contenido algunas veces fue de relleno pero no importó porque me mantuvo al tanto con las artes y artistas; sin embargo, hoy se presenta con un nuevo rostro y demás está decir que es un trabajo muy profesional, tanto que me ha hecho sentir miserable y frustrado porque hay gente, al contrario de mí mismo, que está creando, que no descansa, que no se deja vencer y que cree en la poesía, en la pintura, en el diseño, en la fotografía, en fin, en cosas que yo dejé de creer o que quise negar. / No me propongo nada en firme, porque conmigo nunca se sabe, ni yo mismo lo sé, pero haré lo posible por seguir la pista de esta revista electrónica, quizás más adelante esta ayude a reencontrarme a mí mismo y volver a escribir como antes por las noches, cuando escribía poemas y no reportes, cuando escribía cuentos y no discursos, cuando vivía solo y miserable y no con mujer, novia y empleo. / Felicidades a los del Ojo / Julio Villarán / un poquito menos normal / pero a punto de dejar de serlo 6/02/2007 Para hacerle... Rakata, rakata Si se me pega voy a darle Rakata, rakata Esta noche quiero hacerle Rakata, rakata Si se me pega voy a darle Rakata, rakata Eeeeeh... (Nelly,.... nos vamos) Luny! Ahora hay que trabajar! De medio millón pa’ arriba Tu sabes! El dúo de la historia ‘uu’, el sobreviviente! Con Yandel Ellos lo saben “Mas Flow 2”! El que para ventas! Este disco

no hay quien lo supere! Matando la liga, el arma secreta, sin miedo! Nelly! “Mas Flow DOS”!!! ‘uu’, el sobreviviente! Con Yandel! El dúo dinámico! ta po-po-po-po-po-popo-po-der la nueva Adriana existe versión impresa?anyway, ya los anunciamos en Acmelandia: http://www.marcaacme.com/ noticia.php?id=539 y que viva el merengol !!! Rodrigo Peñalba 6/02/2007 Excelente trabajo con el nuevo formato. Muy profesional. ¡Sigan adelante! Neo On Film 2/02/2007 Quiero felicitar a todo el equipo que ha hecho posible que tengamos en nuestras bandejas de entradas esta revista... Saludos a todos/as, un muy buen trabajo!!! Morena Ileana Valdez Vigil 10/02/2007 Recién el domingo pasado encontré en las páginas de las Prensa Gráfica, un reportaje sobre algunos blogs y en especial éste, en el que el señor Geovany Galeas hacía referencia a que el mismo se había degenerado hasta el punto de cometer faltas de respeto. Recién este día entre por primera vez a este blog y me pareció de lo mejor, tanto que decidí suscribirme al mismo, sin encontrar a que puntualmente se podría haber referido dicha persona y que le causó tanto escozor. Alguien podría alumbrarme el camino? Alberto Rodríguez 30/01/2007 Acabo de descubrir y descargar su revista, me tiene bastante feliz por el descubrimiento y entusiasmado por leerla a la brevedad posible. Me ha gustado mucho a ojo de pájaro, me gusta… Alfredo Carrera Morelia, Mich., México 24/03/2007



El ojo de Adrián 2 Año 2: Mar adentro