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agosto

2011

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La revista el Búho Tuerto, publicó en físico por última vez en el año 2008 en su edición No.3, las 100 copias físicas repartidas clandestinamente en los bares, universidades o simplemente en un café de la ciudad de Pereira, calaron poco a poco en la mente con rumor de alas, en la intimidad de la noche en algunos transeúntes, hubo algunas alas de éste vuelo, que atravesaron mas allá de esas fronteras invisibles de las tierras Quimbayas, llegando a las tierras del cacique Nutibara y también a las tierras de los hijos de Bachué, el Búho, volaba libre como pensamiento puro. El Búho Tuerto, es una entidad viva, orgánica. Por tal razón, los estados de ánimo que abrigan a la existencia de los seres vivos, se vieron reflejados en su ausencia por largo tiempo. Una vez uno de los gallinazos, en Julio de 2009, comentó dicho estado: ¿Cuál será el futuro del Búho, con todo ese animo de los compañeros? Ayer lo vi en la noche, estaba mas pensativo que de costumbre, se le

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caía el alma de la tristeza, yo creo que ni siquiera la fiesta de los gallinazos le ah disipado un poco toda esas ideas y nubes negras que le acompañan en las noches solitarias. ¿Cuánto tiempo lleva anclado en esta tierra perdida, sin elevar vuelo? Fueron 3 años sin alzar vuelo, disipando ideas, aclarando la mente, preparando un vuelo a otras dimensiones eléctricas, imaginando el viaje más allá de las fronteras, el cual había vislumbrado en sus cortos pero mágicos vuelos, adquiriendo experiencia en otros pueblos, en otras civilizaciones, nutriéndose de ésta América y contando a otros, en otro lugar, la belleza que pudo ver a través de su tierra. Esta es la edición No.4 del Búho Tuerto, que se desprendió del mundo físico para llegar al cristal mágico de sus ojos, de usted depende el deleitarse con su vuelo, las alas están abiertas…

Pereira, agosto de 2011

Dirección H. Augusto Rotavista Hernández Comité editorial Wahider Cardona Hernández Paola Andrea Gómez Martha Liliana Villada Correción ortografíca y de estilo Paola Andrea Gómez H. Augusto Rotavista Hernández Diseño y arte Elena María Assaf Colaboradores Atahualpa Quintero Víctor Hugo Rico Sarmiento Comentarios, sugerencias e inquietudes: elbuhotuerto@gmail.com Ediciones Villa Gallinazo, 2011

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S U M A R I O HERIDO DE DUDAS DE AMOR Por Roger Hoyos Paredes

MUJER... OBJETO NO ES Por Martha Liliana Villada Gómez Escultura: Juan David Rojas

LA MEMORIA PÉRFIDA Por Ricardo Muñoz

INCERTIDUMBRE Por Andrés Ruiz

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ESCRITOS... Por Valentina Rodríguez González

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P o r L e i d y Ta t i a n a R o j a s H e r n á n d e z Por Katerin Ojeda

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Por William Fernando Ortiz

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AVENIDA BLANCHOT, CHUCHERÍAS Y NINGUNA PARTE

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Por H. Augusto Rotavista Hernández

AVENIDA BL ANCHOT Autor Katerin Ojeda

CHUCHERÍAS Autor Katerin Ojeda

NINGUNA PARTE Autor Katerin Ojeda

TIEMPO PARA PENSAR EN L A MUERTE Por Amparo Mariño

LOS MAESTROS DE ZEUS EN EL MUNDO Por Víctor Hugo Rico Sarmiento

COMO DE COSTUMBRE Por Javier M. Galeano

N.N. RASTA Por Atahualpa Quintero

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HERIDO DE DUDAS DE AMOR Por

Roger

Puedes encontrarte con la persona de tus sueños de la forma más mágica o especial. Puedes proyectarte en un mundo feliz, juntos. Orfeo. Eurídice. Pero actualmente, ya nadie cree en el amor. ¿Por qué? Entre tantos factores, uno es el egoísmo tremendo en masa que causó cierto tipo de psicosis. Miedo. Miedo a la traición, miedo a que termine mal, miedo a perder a alguien, miedo a la soledad, miedo a la infidelidad, miedo a querer tanto a una persona porque quizás haya otra o porque te ocasione todas estas situaciones juntas, miedo a querer sin ser querido, miedo a creer en las cosas que te dicen para luego resulten no ser ciertas, miedo al pensar que podrías perder el tiempo… en fin, muchas cosas más. Se da, por desgracia, no lo voy a negar. Sería un tema muy extenso a discutir. Ahora la gente piensa para sí misma, solo en su conveniencia, sea tentación o sea pasarse de jugadorcito egocéntrico. Pero resulta que es el mismo miedo el que podría ocasionar todo esto. Ya nadie quiere creer que existan personas sinceras (y son los honestos los que pagan el precio). Una

Hoyos

Paredes

futura pareja que aún no los encuentra el destino, pueden estarse buscando, pero nublados con filosofías mundanas, solo conseguirían que nunca se conozcan o que tales desgracias les sucedan en su relación. El miedo tiene doble filo. No dudes como Orfeo. Ok, nada es perfecto. Pero pase lo que pase, hay que ser conscientes al menos que uno hace lo correcto (si es que así fue). Parezco un iluso, y no soy el más erudito ni el filosofo más madurito, pero yo creo que si dejamos ese pesimismo de lado y ponemos las cosas en su lugar, abrimos los ojos y se hace algo para que ese mundo ideal que todos tienen dentro (y no lo nieguen porque esos finales felices de las películas no salen de ninguna otra parte) pueda brotar en algo, con respeto y cordura, dejando de hacer cosas malas que SABIENDO que son malas se hacen, daríamos un gran paso para formar una sociedad mejor. El ideal está ahí pero la mayoría no quiere creer, y esto lo digo yo, un chico a quien le pusieron los cuernos por nada, y sin embargo sigo adelante sin perder la fe.

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HERIDO DE DUDAS DE AMOR

Nombre de la obra: Orfeo y Eurídice Técnica: Tramado en estilógrafo Dimensiones: tamaño A5 Año: 2009 Autor: Roger Hoyos Paredes - L'Artista Desconocido

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MUJER... OBJETO NO ES Por

Martha

Liliana

Esta obra consiste en expresar la diversidad y la belleza de la mujer sin cirugías plásticas. Vemos como el cuerpo femenino es resaltado desde su naturalidad, sin hallarse sujeto a cambios estéticos, los cuales son creados a partir de un cliché social, donde la mujer siempre es un reflejo de lo que presentan los medios de comunicación y la sociedad de consumo. En la cual, el ideal de mujer perfecta es aquella voluptuosa, delgada y de senos “perfectos”, cuerpos retocados y delineados de acuerdo al canon del bisturí y que en el mundo globalizado es el derrotero a seguir según el criterio occidental. De otro lado, cabe decir también, que los avances en cirugía plástica y estética, lejos de ser algo superficial, se ha convertido para la mayoría de las mujeres en una herramienta que permite mejorar su calidad de vida en cuanto a razones médicas se refiere. Es de resaltar la intencionalidad de la obra del escultor, al mostrar la mujer como símbolo de belleza natural y no como simple objeto comercialmente atrayente, en donde los materiales utilizados como el papel plátano, hacen presencia de esa naturalidad en las afroditas presentadas por el artista. La serie de 20 esculturas realizadas por Juan David Rojas, contó con la ayuda de 20 mujeres diferentes para la realización de la obra y ah sido expuesta en la sala del Museo Rayo en Roldanillo Valle del Cauca.

Villada

Gómez

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MUJER... OBJETO NO ES

Título: Afrodita Técnica: Papel de plátano Dimensiones: 50 x 50 Año: 2010 Autor: Juan David Rojas

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LA MEMORIA PÉRFIDA P o r

R i c a r d o

Piss and Love refleja la frontera entre el humor con el sarcasmo y la sublimidad invertida del ojo enseñado a ver la ocurrencia de lo abyecto. En este sentido, el dibujo escatológico comporta una serie de conocimiento yuxtapuesto con el poder de la imaginación, capaz de desafiar desde la resistencia un prototípico paisaje pérfido de la memoria. Cabe con cada imagen un recorrido diverso entre dermis y experienc... ia vaporosa en la construcción de escenarios propios del recuerdo traumado originario. Muñoz opera de manera sencilla con un medio trascedente y fuera de modas. En su dibujo elige la ambigüedad de la representación con el objeto de retorcer procesos de corporalidad performática en el cuerpo simbólico de un ente grotesco pero divertido, compuesto de mirada, mano, filo, corte, frente a espíritu, ilustración panfletaria del dolor y cáncer bífido con territorio del arte definido.

M u ñ o z

Dibujo 5

Diálogo Cuerpo: he permitido durante una vida el vórtice del naufragio más sencillo. Excusa: mi dibujo te escupe nefasto y mal oliente profesor de arte. Cuerpo: mirar por la ventana de la seducción para encontrarme de pie implorando una frase, una caricia de desprecio en el lecho empobrecido del dibujo, de tu dibujo desaprovechado. Excusa: Utiliza tu amante para penetrar durante el escenario de geografía espiritual en lo poco que queda de tu aliento marchito lleno de formas y colores sin sentido claro. Es preciso una revolución contra el gris ¡algo se pudre! R. Muinch, Samarkanda, 28 de mayo de 2011.

Mr. Love

Político

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LA MEMORIA PÉRFIDA

Atención firrr

Life you

Rat

No se recomienda

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LA MEMORIA Pร‰RFIDA

Piss and love

9

pรกg 9


LA MEMORIA PÉRFIDA

Sin título

Bamby

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I N C E R T I D U M B R E P o r

A n d r é s

El día amaneció frío, gris y nublado; una lluvia lenta y constante caía sobre la ciudad, de esas que parecen nunca acabar. El doctor Martínez, psicólogo de profesión, se levantó a eso de las 6:30 de la mañana. Tomando un sorbo de café y sosteniendo el vaso con la mano derecha, miró a través de la ventana desde su noveno piso como empezaban a circular los primeros autos de la mañana; cuando salió de su casa a las 7:30 a.m. para dirigirse al trabajo sintió que el frío le entraba hasta los huesos; el aire acondicionado de su casa lo mantenía alejado de la real temperatura de la ciudad. A través de los vidrios de su auto camino a su oficina veía como la gente apresurada corría huyendo de la lluvia para llegar a sus respectivos trabajos, observaba como en medio del afán de la mañana la ciudad era invadida por un ligero sentimiento de locura occidental, a lo Manhatan, que se reflejaba en cada minuciosa gota de lluvia. El doctor Martínez tenía su despacho en el quinto piso de un viejo edificio ubicado sobre la Avenida Dementia. Aquel día al ingresar a la oficina se encontró con la noticia a manos de su secretaria, de que había un paciente dentro esperándolo hacía buen rato solicitando ser atendido inmediatamente; éste era un caso urgente. El doctor Martínez ingresó a su despacho, donde le aguardaba un hombre alto y delgado con un sombrero marrón que hacía juego con su traje un poco desgastado por el uso, sentado en la silla de espera frente al ventanal observando la gente que corría por la lluvia. El doctor Martínez entró en el recinto y saludó al paciente: en cuanto estrechó su mano pudo notar en su expresivo rostro un inmenso sentimiento de incertidumbre y preocupación. - ¿Desea algo de tomar?

R u i z

- No doctor, muchas gracias. - Cuénteme, ¿qué le preocupa? - Verá doctor, he sido un hombre interesado por el saber, he estudiado gran cantidad de cosas sobre historia, arte y otras más, mi nombre es Francisco y también tengo una oficina como éstas. Mi juventud la pasé estudiando en muchas universidades, y ahora estoy dedicado a mi familia, al trabajo y a mis nietos; pero mi gran incertidumbre es que (haciendo una pausa) ¡nunca he podido ser feliz! Su expresión mostraba una gran desgracia; mientras hablaba al psicólogo, manifestaba un ligero tic nervioso en las piernas que hacía juego con el de sus manos, al tiempo que observaba un cuadro ubicado a espaldas del doctor al lado del ventanal, donde se apreciaba un hombre colgado de la rama de un árbol, sobre él una serpiente cascabel, un tigre tratando de surbirse y debajo de la rama un río infestado de cocodrilos (tristeza crítica soslayada con incertidumbre) La fulgurante imagen se reflejaba sobre los cristales de los anteojos del señor Francisco. - En eso se ha convertido mi vida, replicó el señor Francisco, para dónde miro sólo encuentro obstáculos, sinsalidas. - Haber -replicó el psicólogo- ¿ha intentado ir de vacaciones? - Sí, he ido de vacaciones muchas veces, pero no le encuentro sentido. - ¿Ha ido a París? - Sí, he ido a París, estuve cenando en la torre Eiffel. - ¿Ha ido a Venecia? - Si, he ido a Venecia y no he logrado ser feliz. - ¿Ha ido a alguna obra de teatro?

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I N C E R T I D U M B R E - Sí, he estado en muchas obras de teatro. - ¿Ha ido al Parque Tairona? - Sí, estuve allí. - ¿Ha saltado en bungee? - Sí, lo hice una vez y lo único de desee fue que se rompiera la cuerda. ¿Ve doctor? siempre estoy triste, he hecho muchas cosas y nunca he sido feliz, vengo suelto de los brazos de Dios y no se a donde voy. El tic del señor Francisco en sus brazos y piernas aumentaba con el paso de la conversación, hasta el punto que también tenía al psicólogo nervioso, que además mostraba un rostro frustrante de insatisfacción. -Haber, haber -le dijo a su paciente, pasándose la mano con un pañuelo que había sacado del escritorio corriéndose el sudor de la frentesé de un psiquiatra en esta ciudad, haré los trámites para remitirlo con él, no le conozco personalmente, pero se que es la única persona que puede ayudarle a remediar su depresión, es el doctor Juan Castilla. A lo que el paciente atónito y con demasiada abrumación respondió: - Yo soy el Doctor Castilla.

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E S C R I T O S . . . P o r V a l e n t i n a R o d r í g u e z G o n z á l e z La danza del viento policromada en mi corazón ha puesto una semilla una nueva ilusión y si un día ella marchara la semilla seguiría porque siempre estaría con ella la luz del día y es que en el cielo imponente está el sol y como un guerrero la cuida y le da calor aunque en las noches oscuras y frías también la luna le sirve de guía La danza del viento policromada un día verás totalmente enamorada al ver que su semilla dibuja una sonrisa en el fondo de su corazón. Atte, El novio del olvido.

Danzares Irisados Un éxodo tornasolado, escoltado de fantasmagóricas vibraciones, acompaña el danzar del viento en su hechicero recorrido, atinando a flamantes zonas y trances, presto a emprender en amplio lapso su emigración al planeta del prodigio, planeta emancipado, consustancial, pigmentado...

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E S C R I T O S . . . Por Leidy Tatiana Rojas Hernández AROMA Hoy he despertado como un grano suspendido en la montaña buscando lo que me hace percibir su aroma manifestando 2 rostros en 1 tiempo exacto una sonrisa y una mirada húmeda. Durante el renacer de una mañana fresca he podido notar que el rojo que me sangra es dulce y el verde que me nace es dócil. Hoy asciendo diluyéndome entre un cuerpo inmortal y un alma que se esconde. Detrás de 2 palabras que se mezclan en la aurora que se esparce como polvo sobre la tierra, donde surge un aroma que no es mío, pero que vive en mis venas. CIELO TENTADOR Si mi camisa estuviera arriba de mi pecho ¿Qué podrías hacer? Si no tuviera pechos duros y firmes ¿que podrías hacer? Si el veneno más toxico cubriera mis caderas y bajara por mi entre pierna ¿qué podrías hacer? Si los ángeles fuesen como mujeres extasiadas de deseo carnal por los pequeños que protegen ¿que podrías hacer? Si Dios quisiera follarse al demonio para vencerlo mediante juegos de seducción ¿qué podrías hacer? Te encuentras en un cielo tentador y estando al borde del abismo seguís

escuchando las mariposas volar, por más que tus ojos y tus manos sientan la abominación por lo prohibido, lo injustificable, el animal morderá de la fruta verde y ¿que podrías hacer? Podrías meter tus manos debajo de la sotana de un hombre o podrías besarme sin saber quién soy. MIÉRCOLES Decidí recordarte un miércoles porque simplemente la desolación, tu rostro y el nombre de este día se asemejan tanto en tus palabras crudas y vacías; en lo solo que me siento cuando estas a mi lado. Mujer eres una miércoles, mujer con miedos de niña pubértica; reconozco que una vez fuiste sola aquel lugar privado, pero después de ello tus manos nunca más estuvieron solas. Prostituta de manos, de miradas, de canciones: te llevaste en esas notas mis pasiones, mis deseos, mis obligaciones con la tinta; aunque de ello no estoy seguro. Mujer amada, mujer amante, mujer emancipada. Despierta que tus senos muy pronto han de caer. DESVELO No más por esta noche de hombre, me despido de mi Iván Cortez. Con los ojos insoportables de llanto, con los dedos arrugados de esta humedad, hastío de contar las horas sabiendo que son y serán las mimas, seguro que al cabo de una semana me tendrás esperando la bella dama de negro, eso, si continuas cantando las locuras intrínsecas. Anda ve y duerme mañana tendrás un día de mujer sofisticada.

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E S C R I T O S . . . Por Leidy Tatiana Rojas Hernández CARTA DE UNA MUJER CON MASOQUISTIOSIS CRÓNICA Y ANSIEDAD DEGENERATIVA Piénseme si realmente tenerme en su mente. Llámeme necesita.

si

considera

quiere

que

me

Búsqueme si ha dejado el pasado atrás y desea encontrar más que unos besos dulces, Si verdaderamente quiere verse a mi lado. Mientras que caminamos en el tiempo y posiblemente no me piense, ni me llame, ni me busque yo estaré recordándole y negándome la posibilidad de llamarlo, de buscarlo, reprimiendo lo que causa mí enojo, mi locura, mi pasión por usted. Palabras que quedan atrapadas en sus desilusiones, besos que se niegan por dolor, caricias que se retractan en su ausencia. AUSENCIA que llena mi cabeza de pensamientos que acusan a su nombre de vivir nuevamente un recuerdo. Que fácil sería olvidarme de su voz, imaginar que no nos conocimos y que nunca puso en mis manos ese libro. Seguir sin la ilusión de verle con gafas claras, de invitarlo hacerle compañía al bosque, cerrar la cajita donde guardo mis secretos y escribirle por última vez lo que sucede en la noche anterior. Traté de evitar esa concepción, negando de mil formas la sensación que invade descontroladamente mi cuerpo; no quise ni imaginarlo, pero la noche es larga el desespero abunda y el descanso no llega. ¡Pero le aclaro! su indiferencia es el motivo de mi salvación, la reivindicación de sentir los poros

abiertos, llorar de dolor y poder gritar que no soy un papel en el que se puedan apoyar sin escribir una historia. Por lo tanto seguiré recibiendo lo poco o lo nada, lo amargo que me inyecta y las ansias que me deja.

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E S C R I T O S . . . P o r

K a t e r i n

O j e d a

A MENUDO A menudo tengo sueño,</span> duermo poco y</span> me estiro mejor que los gatos.</span> (pese a ello, el análisis de mis átomos </span> no ofrece ninguna garantía de que yo sea la reencarnación</span> de una felina egipcia).</span> A menudo son las cinco de la tarde, </span> o me subo en un autobús atestado de un no sé qué </span> que me ralentiza, y me pasea por una carretera nueva</span> (como en muchas fotos seguidas).</span> Frecuentemente me levanto </span> una vez que ya estoy acostada;</span> enciendo la luz y compruebo </span> que continúo conmigo.</span> (Siempre pongo una excusa, </span> como mirar la hora. </span> o beber agua. </span> o agarrar un muñeco. </span> Todo menos reconocer que temo abandonarme </span> cualquier día).</span> De un tiempo a esta parte </span> ando recorriendo la esfera de Plutón </span> mientras el tiempo pasa </span> (o yo de él, aún no se sabe).</span> (el amor, esporádico y en desuso me da agujetas).</span> Últimamente recuerdo todo lo que sueño, </span> (incluidas pesadillas); últimamente </span> me llaman antiguos amores </span> y nuevas adquisiciones amatorias</span> (conforme van llegando los voy metiendo, </span> uno a uno, entre paréntesis).</span> De un tiempo a esta parte</span> discuto aún menos</span> de lo que ya </span> tenía acostumbrado</span> y mi tranquilidad viene conmigo</span> (o yo con ella, aún no se sabe)</span>

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E S C R I T O S . . . P o r

K a t e r i n

MINIMAS "Tarde de perros, lluvia de ceniza, parabrisas cansados, sin adrenalina, los semáforos tiemblan, como sauces llorones, y una dependienta espera en la trastienda. Lluvia de camiones, ambulancias urgentes, chicas que se esconden debajo del puente, nadie las recoge, bajo la tormenta, el último noviembre de los años ochenta...”

O j e d a

Déjame saltar en tu cama, puedo ser una niña si lo pides de rodillas, siéntete libre de jugar conmigo, yo sabré cambiar de piel si me dejas desnuda. Déjame pedirte que no me dejes despierta en invierno, que no me dejes dormir en estaciones vacías, que no te vayas más lejos que nadie, que nadie esté más cerca de todo...

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“El sol brilla para todo el mundo”

No tengo casa a la que volver

NO brilla en las prisiones No brilla para los que trabajan en las minas. Los que son despedidos, los no tienen trabajo, los que jamás vieron el mar: los que fabrican en los sótanos los lapiceros con los que otros escriben que todo marcha a las mil maravillas, los que no se han agachado a recoger el alfiler; que se mueren de aburrimiento los domingos por la tarde los que ven llegar el lunes, y el martes y el miércoles y el jueves y el viernes y el sábado y la tarde del Domingo.

ni esperanza de la que colgarme por eso camino..." _____________________________ No tengo palabras lo suficientemente afiladas como para arañarte la espalda y dejártela marcada ____________________________ Déjame vaciarte el corazón, aún puedo pasearte sin disculpas manoseadas por mis tardes de verano, Déjame abrazarte aunque no sepa por qué lo hago, aunque después no pueda soltarte y me arrastres como un lastre por tus noches de colchones pobres. Déjame dibujar flores en tus días negros y manchas de luna en tu espalda, fumarme todos tus deseos y latirte en las sienes. Déjame ser todas tus sonrisas, prometo ser también los golpes que recibas, juro frenar los cuchillos y soplar sobre todas tus pesadillas.

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E S C R I T O S . . . P o r

W i l l i a m

F e r n a n d o

O r t i z

NIÑO NARIÑENSE

PAISANA IMAGEN

Niño nariñense ojito de almendra, manos labrantías, lágrimas de ceniza y mejillas acariciadas por el cielo nubado que mece los verdes pinos y que danzan al compas de tu sonrisa. ¡Tú! alegre piloto de aquel papalote azul que divaga en el aire como bolsita de papel, vuela más allá de la altura, y dile al sol que aquellos surcos en la tierra están regados con el sudor de nuestros campesinos para sembrar un nuevo porvenir. Dile también que tus ojos de roció, tus ojo de laguna, reflejan el estallido de un pueblo victorioso; de un pueblo de arados, de andamios, martillos y palas. Cuéntale el cuento al abuelo sol, solo tú viajero insaciable, Wawita de los sueños de alborada, susúrrale al oído de tus andanzas de tierras, pelotas, risas y correteos a mariposas multicolores que día a día con el alba van avanzando como lo hacen nuestros pueblos latinoamericanos.

De esto se trata mi país… Del cansancio obrero, por la extensa jornada, del viejo loco y su inagotable compañero, de mis abuelos en la añejada mesa campesina, de tres vacas y un caballo, compartiendo la cena. El cielo seguirá descascarando y las mismas tres estrellas se escurrirán. Ahí llegaran los hombres de trajes rojos y alzaran el vuelo hasta las cimas de las más protuberantes y azuladas montañas, con sus gigantescas catapultas para lanzar las bellas luminosas al océano estelar. De estos se trata mi país… Del océano anaranjado que ilumina mi izquierda, del crepúsculo estrellado y lunar a mi derecha, del cigarrillo convaleciente y sus lágrimas que se lleva el viento. De las siluetas cordilleras que armonizan el canto de grillos y chicharras. DE ESTO SE TRATA MI PAÍS…

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AVENIDA BLANCHOT, CHUCHERÍAS YP o r H . NA uI g Nu s Gt o UR oNt a Av i s t a PH eAr nRá nTd eEz Es imposible mirar la obra de Katerín Ojeda sin experimentar el recuerdo de un relato, de un poema olvidado o recordar una vivencia ya olvidada e imaginarla, soñarla o inventarla a partir de la relación que se establece con la imagen mediante la mediación del ojo y del acto de contemplación. La propuesta fotográfica de esta artista y escritora santandereana explora tres tipos de imaginarios que, podrían considerarse como independientes, pero, que están estrechamente relacionados. El primer imaginario corresponde a un recorrido exploratorio de lo urbano a partir de lo ficcional. Un inquieto lector que leyese el título: Avenida Blanchot, podría pensar inmediatamente en Maurice Blanchot y su obra Sade et Lautreámont. Pero, sólo se trata de un pretexto para recrear la propia ciudad soñada, imaginada, anhelada, fantaseada que, tanto fotógrafo como espectador tienen reservada para sí. Una ciudad milenaria que bien, podría estar delimitada Entre la calle Sade y la Avenida Masoch, como el juego propuesto por el poeta Juan Manuel Roca Lemus: El país, Cada vez más angosto, Está ubicado entre la Calle Sade y la Avenida Masoch. A la calle Sade, tortuosa y un tanto sibilina, Se llega cruzando la Gran plaza de Caín, La estatua flechada de San Sebastián, Un parque donde los viejos pasean páginas borrosas[…] En la obra de esta estudiante de Literatura, de la Universidad Industrial de Santander, se llega a la ciudad fabulada, soñada, idealizada, desmaterializada, mediante la deriva

de fotografías que no llevan título y dejan esa libertad de nombrar lugares, momentos y tiempo al espectador. La deriva urbana de Katerín es la de una ciudad construida a partir de un palimpsesto de otras urbes, de aquellas que cada espectador tiene en su propia imaginación. Incluso de aquellas que existen en la literatura. En la Avenida Blanchot encontramos esquinas que encierran secretos contados como una suerte de monólogos, tal como acontecía en Opio en las Nubes con personajes como: Amarilla, Pink Tomate y Svan entre otros. En este sentido, Katerín propone un juego a partir de nombres que evocan otros lugares de una ciudad lejana, junto a las memorias del pasado: Si hay chicha y Tenías la misma lógica de la heroína. También se trata de la tradición confabulada con lo contemporáneo en callejones en los que, uno pensaría, sobreviven los mitos y leyendas que alguna vez recorrieron los pueblos de Colombia. Como ocurre en las fotografías que no llevan título, pero, que se puede leer el letrero de Callejón de las Brujas o el texto Revolución del fundador del nadaísmo: Gonzalo Arango. Tal reminiscencia está presente en los tonos grises de la fotografía ficcional. El segundo imaginario agrupa una serie de objetos e instantes recopilados como Chucherías. Las fotografías se confabulan como pequeños antojos que sólo pueden ser calmados mediante momentos que quedan plasmados. Tal es el caso de Caracoles! Aunque ellos no lo saben, una fotografía que nos evoca los instantes dulces y agradables de la infancia y los juegos en el patio interior del hogar familiar. Y como acontece

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AVENIDA BLANCHOT, CHUCHERÍAS Y NINGUNA PARTE con Avenida Blanchot, nos hallamos frente a una serie de imágenes no nombradas, pero, cuyo contrataste entre sombras y color bien podrían evocar una multitud de recortes, trozos o fragmentos de pieza literarias. En esa serie la mano aparece como una intervención del creador, en este caso la fotógrafa, sobre el lienzo de un mundo pictórico que está cercano a nuestro alcance, pero, a la vez lejano de poder intervenir, pero, al cual somos invitados. El último imaginario es una invitación a realizar un recorrido a un lugar fabulado, denominado como Ninguna parte y que, paradójicamente, el espectador podría pensar que se trata de objetos, momentos y recuerdos de la infancia, presentes en todas partes, en la memoria de cada individuo. Ninguna parte, son micro historias que muy bien pueden armarse como pequeñas colecciones, cuyo transcurrir acontece en la cotidianidad de algún pueblo colombiano, en donde aún es posible asombrarse con sucesos pequeños como el ratón que cruza el andén de una colonial calle. Y a partir de otra fotografía, en la cual, un gato vigila atento al calle, elaborar un relato personal o revivir fragmentos de El gato de Charles Baudelaire.

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AVENIDA A u t o r

BLANCHOT

K a t e r i n

Chorro de Quevedo

Si hay chicha

Sin título

Sin título

O j e d a

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AVENIDA

Sin título

Sin título

BLANCHOT

Sin título

Tenias la misma lógica de la heroina

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C H U C H E R Í A S A u t o r

K a t e r i n

Sin título

Caracoles! Aunque ellos no lo saben

Sin título

O j e d a

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C H U C H E R Í A S

Sin título

Sin título

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NINGUNA A u t o r

PARTE

K a t e r i n

Camino a ninguna parte

El libre ratoncillo!

Sin título

Sin título

O j e d a

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TIEMPO PARA PENSAR EP oNr LA mA p a r o M U EM aRr Ti ñ Eo Un buen arroz blanco con guiso y maíz tierno se comienza desgranando la mazorca, y ojalá tirado en un colchón frente al televisor. Ah!... sin haberse bañado, eso si con las manos bien limpiecitas. Hay un reto. (primer maíz, fuerte, con un color amarillito y una cabecita blanca hum! qué forma!). Tomar la muerte para ponerla en escena en una perfformance de signos, que se acomoden y desacomoden, para conformar un algo de palabras consignado en una “cuartilla” y que trate sobre la muerte. Ponerse en escena, es decir, vivir la muerte necesita ser ensayado muchas veces, hay que aprender a morir; morir la muerte necesita ser ensayado muchas veces. Para los que la hemos pensado frecuentemente, cada acto –siempre mental- se convierte, a veces, sin quererlo, en el preámbulo de un escrito, que no se sabe de dónde saldrá. –Comediante que tiembla tras bambalinas con prestados guiones y ropajes olorosos a naftalina, o café, o vino, o marihuana, o tabaco, en últimas un almizclado discurso donde han convergido otros antes de ahora, o mejor, antes de nosotros: otros ya le han mecido entre sus sienes, o mejor le han construido un capullo que abrigue de una crisálida, no se sabe de qué nacimiento. (Latuzaalabasuraylosgranosalaperola sobreunfritodecebollacabezonafinam entepicadayunpocodepimentónrojota mbiénpicadito,mássalecita,todoestos edoraunpoquitoyselehechaelarrozbla nco,seledanunasvueltitasyselehechae lagua,unpoquitodesal,serevuelveyya. Ah!afuegoalto.) La hemos imaginado, esculpido, dibujado como a una mujer vieja, fea, vieja y fea, o dulce, o como un hada o como un manotazo -de dios-. Puede ser el estallido de un grito, o de un

balazo o de una bomba. Un cuchillo… cuidado, sin filo no sirve para nada y si lo afilas te puedes cortar. (Sobreunatablasecortaunpedazodefil ededecerdoseabreenmariposasepara ndosusalas,limoncito,tocarloconsalypi mientavoltearylomismo,luegoconunte nedorseapuñala(sehundeeltrinche)to dalasuperficie,sevolteaysehacelomis mo,sedejadescansar,digo…reposar). Sentirse de pronto como en un principio, todo, todo pleno de luz. Creer que se está en una sala de interrogatorio, (reflectores, juecesverdugos) pendiendo como un electrón que es expulsado y a la vez resbala como la primera cascada de lágrimas de un bebé que eclosiona desesperadamente de quien le pare con desconsuelo, repudio y vergüenza. Realmente se llora. (Sepelaunapapagrandeysobrelatablas ecortaentresygirándolassecortanenpa litos.Listasparafreír.) Es un argumento salido del guión, sólo diga por qué llegó hasta aquí. –Siente que le dicen-. Tembló con espasmos ondulantes, dolorosos que le hacían sentir inseguridad, rápido aprendió a domesticar, digo… a controlase y se convirtió en un danzarín, que dibujaba una música; le acompañaban miríadas de luces que vibraban y cantaban su nombre, no era un llamado, era un canto. Gozó. Quiso cerrar los párpados y refregarse los ojos –aquel gesto atávico que significa despertar- pero, ¡oh! ni párpados, ni ojos, ni manos. ¿Qué me pasa? Todo seguía pleno de luz y un sentimiento de importancia le ubicó en el centro de una noria, ahora si pudo pestañear sin pestañas. Descubrió, en torno a sí, girando todos sus sentimientos, incluso los más ocultos

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TIEMPO PARA PENSAR EN LA MUERTE y olvidados. Como autómata comenzó una narración, describía una historia recalentada y por lo tanto borroneada, y por lo tanto acomodada, falseada, estaba guionada para presentarla en público. ¡Un momento! –sintió- no se llega hasta aquí para contar esa ridícula historia, es una cómico-tragedia para legos desocupados, deja de excusarte en los demás, sintió requerimiento de su parce, ¿parce? ¿Será una metáfora? (la traducción urgente desde el Petit Pierre le indica que es una especie de premio-vale, que se puede canjear para el perdón de un castigo), ¿mi parce?... ¿mi parce? Mi parce es la vida, gritó. Mi parce es mi vida, gimió. Vinieron más luces y el calor subió. (Seviertenlospalitosdepapaenelaceite calinteseacomodanysedejanquietos.S ecolocanlaschuletasenlapailabiencalie ntetocadaconceite,seacomodanysede janquietas) Tengo fiebre, pero… ¿en dónde si no soy cuerpo? Soy un alma ruborizada. Un terror infantil me hizo caer en la sima, desde donde un Leviatán con el nombre de mi mascota más querida, me llevó para arrojarme a las aguas del Leteo –río del olvido en los infiernos- rumbo al Seol. (Sevolteanlospalitosdepapaylaschulet ashastaquedoren.Sepelantreslulosys epicandentrodelalicuadora,seagregan cincocucharadasdeazucarmorenaycas iunlitrodeagua) Tengo que salir de esta, no pueden condenarme, aún no. Ahora recuerdo, mi mochilita mágica, donde un AURIM y un TUMIN he llevado siempre guardados en un pliegue del alma. Consulto. Listo. Otra oportunidad. (Sírvase todo caliente, elegantemente emplatado, acompáñese con un trozo de aguacate, platanitos dorados bien

ligeros de grasa y jugo de lulo. Estuvo delicioso, Muchas gracias. Se arregla la cocina. Ahora si a escribir.)

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LOS MAESTROS DE ZP o Er UV íSc t o r E HNu g o E RLi c o MS aUr mNi eDn tOo El hombre, deslumbrado por sus anhelos y deseos, en su imposibilidad de hallar respuestas a los sucesos sublimes o triviales que, como él, son parte y forma en la naturaleza, ha buscado amilanar de alguna forma el dolor y angustia para hacer más llevadera sus penas. Ha encontrado diferentes caminos, distintas cortinas de humo que lo llevan a su efímera felicidad; saciando su incontrolable sed, sacando todo el provecho de la caja de Pandora, obsequio de los dioses, enviado únicamente para el hombre(1): “el vaso de la dicha, de la felicidad” que conservaba la esperanza. Con ella Zeus quería que por más que sufriera el hombre no rechazara la vida. Nietzsche la describe como lo más sombrío y cruel en la existencia del hombre. En esta correlación podríamos comparar a Zeus y al maestro, colocándolos en el mismo plano. El maestro es simplemente otro hombre, otro mortal, otra herramienta de los dioses para cumplir con más veracidad y estratégicamente con sofismas de distracción la voluntad de Zeus. Por otro lado, el maestro es el guía elegido del hombre en su recorrido

como mortal, buscando en sí mismo y en lo que emana de su percepción una existencia más soportable. También surge una incógnita: ¿el conocimiento nos hace más felices o miserables, o la horrible “Minos” (2) puede hacernos más felices, triviales, mundanos, vacíos pero felices? Tal vez los maestros son la herramienta explotada de Zeus para sus maquiavélicos planes, pero, también somos los aliados de las “furias infernales”(3), sus amantes confabulados en el camino hacia la perfección del conocimiento y la vida plena, llena de felicidad y tranquilidad. Continuamos caminando bajo la fiel sombra del radicalismo emocional donde: “sólo yo pienso y percibo”, cerrando la posibilidad de vislumbrar todo ese universo de posibilidades, emociones y conocimientos que divagan en todo nuestro entorno social. Es ahí donde los docentes nos encontramos en la dualidad de una realidad existente, podemos ser los súbditos de lo maquiavélico y esencia de los perversos planes del sufrimiento eterno para el hombre, que Zeus quiso plasmar por el resto de su existencia en su trágica realidad: la de existir.

____________________________________________________________________________________________ 1 Una vez abierta la caja de pandora, se liberaron todos los males en la tierra. Sólo uno quedó en su interior: la esperanza, el peor de todos porque prolonga el sufrimiento del hombre en la tierra. Friedrich Nietzsche, humano demasiado humano. Primera edición buenos aires, gradifco 2004 2 Imagen de la conciencia. Dante Alighieri, la divina comedia. el infierno segundo circulo editorial sol 90 pág. 23 3 En mitología, diosas de la venganza. Dante Alighieri, la divina comedia el infierno canto noveno, editorial sol 90 pág. 39

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COMO DE COSTUMBRE P o r

J a v i e r

Anochece ya en la ciudad y vas caminando por la calle, rostros temerosos huyen de los males que hay en las esquinas tras la oscuridad. Llegas a casa ya muerto, cansado, prender la tele, ver el noticiero voces que te dicen “mantente asustado no ayudes a nadie, te pueden matar te pueden matar… … mejor ve a un centro comercial a aliviar la tensión de la ciudad hallarás cosas para comprar, y tener mucha felicidad.” Pero acostado en la cama susurra el consejo de tu corazón: cada pago es una amarra de asfixia en esta moderna prisión. Y esas cervezas del fin de semana no podrán devolver ya más cada día que tu entregas. Es tiempo de despertar… Y no más del centro comercial a comprar cosas sin necesidad a aliviar lo que no es la soledad ni a creer en falsa felicidad. ¡Escucha la voz en tu interior! ella te pide pensar, te pide vivir. Suelta los nudos que atan tus sueños dale alas a tu libertad, nunca es tarde para comenzar; para cambiar este mundo empieza a romper tus cadenas… Y no más del centro comercial a comprar cosas sin necesidad, a aliviar lo que no es la soledad ni a creer en falsa felicidad.

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A t a h u a l p a

Una noche fresca y sortílega abre sus brazos para que se produzcan encuentros casuales que privan el corazón. Julio Cesar Arroyave de la Calle Yo le dije a mi amigo que jamás había ingresado a un bar gay y que, alguna vez, me gustaría entrar a mirar como es. Él me confesó lo mismo con cierto temor de que yo pensara que tenía realmente alguna tendencia homosexual. Decidimos unánimemente ir a media cuadra de la esquina en que estábamos y entrar a un bar de esos. Lo que convenimos desde un principio fue ingresar juntos como pareja, serios, para que los verdaderos maricones no pensaran que estábamos de casería de ortos peludos. El portero nos miró de arriba abajo y después de vernos los tenis viejos, los yines empolvados, las caras cansadas y poco afeminadas, los cabellos desordenados y en las manos un extraño objeto volador ovoide no identificado, nos advirtió que ese era un bar gay. Luego hizo una pausa como pensando las palabras e inventó que teníamos que tener no se que reservación y que si no era así, no podíamos entrar. Todo me imaginé menos que ese gremio fuese tan exclusivo, ordenado y tan lleno de maricadas. -¡Vámonos! Vea pues, que maricas tan exigentes –me dijo mi amigo-. Entonces, camine para SOHO -¿Y dónde es eso? -Allí cerca. Mi guía orientó el camino. Fueron cinco o seis cuadras de recorrido. A las afueras del bar había solo Hombres.

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Q u i n t e r o

Una requisa de rutina en la entrada y ya estaba. El bar era medianamente oscuro, tenía luces de colores que se movían en las paredes, dos televisores, pocas mesas, sillas de madera y un proyector de video, había mucha gente, casi todos hombres y casi todos sin notorias características de homosexualidad. Fuimos de inmediato a la barra y un joven delgado con camiseta ajustada nos atendió y nos sirvió las dos cervezas que pedimos. Buscamos espacio y lo encontramos al lado del baño. Bebíamos las cervezas a tragos cortos como niños con una bebida achocolatada, curioseábamos el comportamiento de la gente. Vimos una pareja cerca de nosotros que hablaban bajito y se decían intimidades al oído con ternura y malicia; otros conversaban amigamente en la barra con absoluta normalidad, sin huellas de expresiones de nada, como si en vez de estar iniciando un romance, estuvieran pactando un negocio financiero. Cuando sonaban la música, se movían con una sensualidad única y muy propia. Sumaban en la danza la robustez de los movimientos varoniles con la armonía y delicadeza femenina. Ellos bailaban, meneándose unos frente a los otros sin pena alguna, con un permiso social indicado sólo para ese lugar. Se miraban seductoramente y bebían cerveza para refrescar la garganta al igual que nosotros. Mi amigo y yo seguimos sentados en dos butacas de madera. Hablábamos al oído abrazándonos, pasando un brazo por encima del otro, como para indicarle al resto que íbamos juntos, no nos imaginábamos a dos sujetos buscándonos conversación y proponiéndonos ir a un lugar más tranquilo.

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Entre toda la gente habían dos o tres mujeres. Frente a nosotros estaba una morena voluptuosa bailando con un tipo con un cuerpo evidentemente trabajado en el gimnasio. Él se movía sin exigencia, pero siguiendo el ritmo del reggaeton. Ella lucía entre la penumbra un cabello negro y largo, un rostro fino, con facciones indígenas, pero manejaba un erotismo heredado de las mujeres de origen caucásico. Los labios eran carnosos y brillaban, llevaba puesta una blusa de botones muy ajustada al cuerpo, tanto, que sus senos duros y luciferinos empujaban la tela hasta reventar los broches. Tenía caderas anchas como un florero de barro y su talla mediana la hacían perfecta para las acrobacias del amor. Bailaba con una lubricidad pecaminosa, se zarandeaba de arriba abajo lentamente. Su vientre danzante iba adelante y atrás marcando los beats electrónicos. Con sus manos repasaba la silueta de su figura, se acariciaba el cuello mostrando la brillantez del sudor brotado en gotas de excitación que se deslizaban hacia abajo buscando un c u e n c o e n t r e s u p e c h o p a ra humedecerlo, se apretaba los senos casi imperceptiblemente para el público y la mirada no se le iba de los ojos de él. Él perdía la mirada en ella, canción tras canción y se daba cuenta, pero disimulaba, de que ella quería algo más que baile. -Ojalá que esa nena sea de verdad – me decía mi compañero-Uno no sabe, aquí todo puede pasar dije yoDos tragos más y la mujer que tenía nuestros misiles teledirigidos hacia ella, se fue. La cerveza se nos acabó y el sitio nos empezó a aburrir. La decisión de marcharnos nos tomó

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pensarla trescientos segundos y diez en ejecutarla. En el pasillo de salida estaba una chica que había visto alguna vez en un bar. Ella me dijo: ¿ya se va?, -Si - le contestéElla preguntó: - ¿Bailamos? -Si - volví a decir Le dije a mi amigo que me esperara unos minutos y él se fue al rincón original que teníamos. Era cerca de la una pasada la media noche. La música electrónica que expulsaba el altoparlante no la había escuchado nunca, sin embargo, esa música tiene la ventaja de que permite cualquier cosa con el cuerpo y se disfruta siempre que uno quiera. Empecé a bailar, llevaba meses sin bailar algo con libertad de movimiento, así que, en procura de la diversión y aprovechando la estimulación del alcohol y la presencia de esa chica, me relajé. Ella hacía movimientos cortos con su cabeza y el cabello en el estilo de la cultura rastafari se movía de lado a lado. Hubo una timidez inicial propia de estos encuentros furtivos, pero en cinco minutos, se fue al carajo el pudor y el miedo. Por consiguiente la acerqué a mi cuerpo continuando la danza. Todo nacía sin ningún vínculo lógico entre ella y yo. Sutilmente ella proponía algo y yo accedía, luego, la tomaba por la cintura y ella bailaba conmigo con naturalidad. Todo es posible para un salvaje y yo no traté de hacer en ningún momento relaciones cognitivas, ni buscar argumentos intelectuales, ni buscar vínculos con historias anteriores. Esta

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historia de baile era insuperable y eso era lo único que importaba. Yo era un salvaje bailando, instintivo y carnívoro. Las canciones se combinaban sin cortes como lo hacen los DJ's. Ella se separaba, daba una vuelta y regresaba sin pena para que yo la apretara. Las manos dejaron su pasiva intervención, yo probé pasando lentamente mis manos por sus dedos hasta la base del hombro, violando un trozo de piel cubierto por la blusa. Ella remojó sus manos en la piel de mi abdomen y espalda con una caricia que no era cariño. Me sentí agitado, me excitó. La giré hasta apoyar sus caderas a las mías y, su espalda a mi pecho, y con las manos le apreté los senos con virilidad. Ella no dijo nada y se estremeció con un gemido. Sin pensarlo, se dio media vuelta, me acercó su cara a la mía. Tomándome por la parte de atrás de la cabeza con una mano y, empinándose un poco, me besó con furia reprimida, su lengua me lamía hambrienta y me apretaba los labios con los dientes. Con la mano libre subió hasta mi pecho repujado y en medio de ese primer beso, buscó con los dedos índice y pulgar la tetilla para apretármela como desmenuzando un terrón de sal, con una destreza que sólo da la experiencia. De ahí en adelante, siguiendo el ritmo de la música, nos tocábamos con sutileza y con deseo, todo en silencio, sin murmullos, ni comentarios torpes, sin declaraciones mentirosas, sin discursos proféticos, sin una sola promesa. Ella bailaba poseída por la música, se movía sortílega y así, hechicera, me besaba. No había ni una sola muralla, ni un sólo “qué dirán”, ni un sólo “es muy pronto para esto”. Estaba despejado todo el paisaje. El Edén debe ser así de sencillo, sin un sólo prejuicio, sin contaminaciones

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morales, sin miedos, con aventura, con riesgo. Ella rompió el silencio en medio de un abrazo que nos unía desde la punta de los pies hasta la cara, dijo: -¿Cuántos de los que están aquí, quisieran estar donde yo estoy? Yo atiné una sonrisa queriéndole decir calladamente: ¡tan exagerada!, aún así acepté el cumplido, en silencio. De repente las luces se encendieron. El vacío en el bar no lo había notado, la música siguió pero a un volumen bajo, para que la gente fuese saliendo lentamente del lugar sin sentirse totalmente expulsada. Yo la miré de cerca para detallarle el rostro y delinear con la mirada esos labios borrascosos que había besado con sed. No dije nada, no quería adornar con vanas palabras un acto de tan sencilla grandeza, y ella callada me miraba sin reclamos, sin pedirme siquiera el ritual de la conquista, sin pedirme nada. Yo sé con certeza, por todo lo que me dijo su cuerpo, que a ella no le interesaba alargar la historia. Nuestra unión tuvo un inicio casual y un fin sencillo, tan tenso como en el cine cuando prenden las luces un poco antes del final de la película. No obstante de esa veta que éramos, ardía un sentido de ensueño, como el deseo de quedar con una de esas historias que uno siempre quiso contar y que, ahora podremos recordar cuando, cada uno por su lado nombre a una mujer de pelos rastas y a un hombre de rubios largos, sin nombres, sin identidad. Ella sonrió por último y se fue para donde sus amigas que la esperaban en la puerta. Mi amigo, que estaba aburridísimo despreciando coquetas miradas de otros hombres, me recriminó con mal genio:

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– ¡Que hubo hijueputa! ¡Casi no!

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Salimos y empezó a preguntar.

en ese rincón exponiéndome a levantarme un tipo más peludo que yo, ¡para semejante estupidez!

¿Y quién es esa vieja?

-No, así está mejor-

–No sé-

¡Cómo va estar mejor!, ¡no tiene moral, por personas como usted es que este puto país está como está! ¡Éste más marica que todos los que estaban adentro juntos!

¿Usted no la conocía pues? –No¿Cómo así? Sí, yo sólo la vi ese día ¿Se acuerda? En el bar. ¿Y a qué hora este hijueputa resultó rayándola con la verga y trapeándole la jeta? –No sé, sólo pasó¿Y tiene el teléfono? –No¿No? ¡Este es un bobo! ¿Y cómo se llama? -No sé¡Mucho imbécil!, una hora bailando y no le pidió ni siquiera el nombre, y yo

-Yo sé lo que digo, créame, así está mejorMe putió todo el resto de la noche, estaba ofendido, su orgullo masculino estaba pisoteado. No paraba. Compramos vino y nos fuimos a un parque y seguía puteándome. A eso de las cuatro abordamos un taxi, nos fuimos para nuestras casas. Yo dormí tranquilo, sin una sola pena. Él tuvo pesadillas varias noches, hablaba del tema con todo el mundo, en su trabajo, con sus otros amigos, con los apenas conocidos, con el que hacía la fila en el banco. No entiende. Cree que tengo un problema mental y que la terapia es putearme sin descanso hasta que me recupere. Me ha puteado quince días y la histeria no le baja. Pobre tipo, yo no le digo nada, sólo me río de él.

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Dirección H. Augusto Rotavista Hernández Comité editorial Wahider Cardona Hernández Paola Andrea Gómez Martha Liliana Villada Correción ortografíca y de estilo Paola Andrea Gómez H. Augusto Rotavista Hernández Diseño y arte Elena María Assaf Colaboradores Atahualpa Quintero Víctor Hugo Rico Sarmiento Comentarios, sugerencias e inquietudes: elbuhotuerto@gmail.com Revista El Búho Tuerto

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EL BÚHO TUERTO ED. 4