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"El mundo es un libro y quienes no viajan leen sólo una página" (San Agustín)

VUELTA DE TUERCA AMIGOS DE LA DIVERSIDAD CULTURAL ARMENIA, QUINDÍO, COLOMBIA. NOVIEMBRE 15 - 2010, No. 54

LO PEOR DE NOSOTROS: UN PERFIL PSICOSOCIAL Por: BERNARDO CONGOTE (*) Un análisis descarnado y polémico de las patologías que afectan nuestra mentalidad colectiva y que están en la base de los grandes problemas de Colombia. Héctor Abad denunciaba hace algunos días la escasa capacidad de hacer algo productivo que nos caracteriza a los colombianos[1]. Describía cómo en Colombia las filas y "salas VIP" de los aeropuertos, pletóricas de "doctores", suelen ser más lentas y congestionadas que las otras, a pesar de lo cual el "colombiano vip" prefiere demorarse mucho más que sus prójimos en obtener, en este caso, el pase para abordar, antes que bajarse de su pedestal de cartón y hacer la fila más corta mezclándose con "los de abajo". Denunciaba asimismo la incapacidad para desempeñar oficios honrosos que padecemos muchos de los mal educados en Colombia, explicando lo difícil que resulta comer bien y a precios razonables en un restaurante, simplemente porque muy pocos sabemos cocinar. Estos rasgos confirman que en el fondo, el sueño de muchos colombianos del siglo XXI sigue siendo el mismo de los ex presidiarios, prostitutas y curas doctrineros que salieron de

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una paupérrima España en el siglo XV para adquirir títulos nobiliarios en América, empeñados en no trabajar para merecerlos. El sueño se tradujo en pesadilla, pues:   

Convirtió la posesión de tierras en un privilegio antes que en un factor de progreso; Hizo de la autoridad una herramienta de sometimiento violento, antes que un formador de Estado; Degradó en las personas la idea de la política, ejercida, como terminó siéndolo, por los dueños de privilegios, habilidosos pero incapaces de hacer algo distinto de la retórica teológica; y, Con la complacencia de Roma, la pesadilla facilitó que la religión fuera un biombo tras el cual se inoculó subrepticiamente esa red de estropicios, gracias a lo cual la Iglesia, preñada también de trabajadores improductivos, terminó destacándose entre las élites dominantes.

Esta suma de dolencias resume el "lastre hidalgo" que explica por qué en Colombia todavía vale más ser hijo o amigo de alguien, antes que inventar, construir o hacer una empresa sostenible[2]. Y forma parte de lo peor de nosotros. Somos unos "vivos" El "vivo" colombiano es la versión moderna del hidalgo colonial. Jaime Jaramillo Uribe lo dibujó en su "caballero cristiano" como un sujeto deseoso de fama, generoso en el gasto, desafecto al trabajo manual, ausente de todo cálculo ponderado, creyente arraigado del cristianismo y sólo en algunos casos, dotado de mediana fortuna. En suma, un "...habilidoso para la política, la burocracia y ciertas actividades intelectuales..."[3]. Asociada con esa figura se encuentra también la del "caballero de industria"(vulgarmente conocido como "encantador de serpientes"), cuya versión última muestra un personaje hábil para construir pirámides, redes narcotraficantes o lavadoras de dinero, lograr que sus próximos se arriesguen en ellas y, al final, escaparse al extranjero con los réditos si es que antes no resulta (honrosamente) extraditado. Gracias a nuestras "vivezas" las instituciones judiciales viven sometidas al asedio del "vencimiento de términos", las legislativas a "los micos", las ejecutivas a "las chuzadas" o a las "verdades mentirosas" y las empresariales al soborno, la elusión y la evasión tributarias, todas de muy buen recibo en los salones de estrato alto. Entre otros muchos factores destructivos, la suma de nuestras "vivezas" nos lleva a que: 

Nuestros elevados costos de transacción sumen como lastre en la prospección de nuestro desarrollo[4],

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Estemos clasificados como una "democracia fallida" en el rango global, hallándonos 40 puestos por debajo de la última "democracia plena" y sólo once puestos por encima del primer "régimen híbrido"[5]. Ocupemos el antepenúltimo lugar en la distribución del ingreso de América Latina[6]. La ineficiencia de nuestra justicia criminal nos tenga en el puesto 31 entre 35 países observados en el mundo y en el antepenúltimo entre siete observados en Latinoamérica y el Caribe[7]. La suma de nuestras vivezas nos tenga ¡y cómo no! en el segundo lugar del gasto militar latinoamericano[8] y, finalmente, Ocupemos lugar preferente entre los muertos. Colombia es el país 130 entre 160 observados para determinar el nivel global de paz, hallándonos apenas 14 puestos por encima del país más violento del mundo: Irak[9].

Víctimas-victimarios "En ninguna religión del mundo existe un dios universal con la enorme sed de venganza de Jehová.[10] .

Luego de cinco siglos de una historia degradada, los habitantes de la que hoy es Colombia todavía no somos capaces de ver el rojo sangre que tiñe nuestros ríos. Muy pocos hemos quedado exentos de resultar víctimas directas o indirectas de una violencia múltiple que ya tenemos por ancestral, catástrofe que en absoluto ha impedido que escojamos como salida convertir la guerra en gran propósito nacional. Por esa razón terminamos por elevarla al sospechoso rango de"indiscutible", "permanente" e "insustituible" a través de una política pública bajo el eufemismo de "seguridad democrática"[11]. Nutrido de odio y venganza merced a sus caros valores católicos, cada colombiano víctima suele elegir como solución a sus conflictos, antes que perdonarse y perdonar, convertirse en victimario. Con el agravante de que son los padres, hermanos, esposos o hijos del victimario los primeros sacrificados, pasando luego a conspirar contra amigos, empleados, vecinos, o acreedores. Sobra decir que los "más vivos" culminan su carrera como caudillos políticos, gracias a lo cual legalizan su vocación destructiva. Fenomenología que ha llamado la atención de diversos observadores internacionales, que indagan por qué Colombia es una comunidad que padece cíclicas violencias y venganzas marcadas por atrocidades extremas[12]/[13]. Veneramos mesías Aupados por la inspiración celestial de nuestra cultura, lo peor de nosotros nos hace proclives a venerar todo tipo de "mesías", sobre todo en política. Nuestro doble carácter de víctimas-victimarios nos conduce a depositar la reparación de dolores en un tercero que tenga por virtud, amén de haber sido víctima-victimario, la de estar impulsado por alguna patología mesiánica. A este sujeto lo elevamos a una maléfica especie de héroe que le hace el favor a las víctimas de llevárselas "derechito para el Cielo", eso sí, sometiéndolas previamente a todo tipo de padecimientos sea ideológicos sea físicos[14]/[15]. En este escenario, nuestros venerados mesías suelen optar por uno de dos caminos:

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Los abiertamente sanguinarios se adentran en el monte, se enfilan como paramilitares o conforman combos criminales urbanos. Y los sanguinarios agazapados, matan legalmente envueltos en las banderas del Ejército o la Policía o incrustados en la política que legaliza su guerra personal.

En cualquiera de los casos nuestros mesías no pueden ocultar que, en el fondo, pretenden salvarse a sí mismos, efecto para el cual se adornan de discursos preñados de falaces redenciones populares, de humanismos huecos o de incendiarios llamados patrioteros. El "patriotismo" de nuestros mesías "No se mata más que en nombre de un dios o de sus sucedáneos: los excesos suscitados por... la idea de nación... son parientes de la Inquisición o la Reforma".[16]

Es improbable que alguien preso de la cadena víctimavictimario-mesías pueda concebir expectativas sanas de beneficio colectivo. Por el contrario, se puede probar que buena parte de estos salvadores trabajan con denuedo cuidando sus propias carnitas y huesitos. Tanto así que en su patológico empeño no tienen escrúpulos para cobrar víctimas, primero en el círculo de sus más cercanos copartidarios, cómplices o servidores y, luego, para lanzarse contra el colectivo pues "... en las crisis místicas, los gemidos de las víctimas son paralelos a los gemidos del éxtasis"[17]. Merced a las puertas que abren en la política o en la burocracia, suelen presentarse como "salvadores de la Patria" a sabiendas de que millones de desesperados, también víctimas-victimarios, les elevarán hacia los pedestales donde necesitan ver retribuida su patología. Sin embargo, los mesías resultan víctimas de su propio invento. Dado que conciben a la patria sólo como una suma electorera de idiotas útiles, la patria les devuelve atenciones convirtiéndolos en sus más excelsas víctimas. No por otra razón les elige y reelige con la falsa esperanza de que por fin ha llegado "alguien que resuelve todos los problemas sin pedir algo a cambio" y esta tragicomedia demagógica termina mal. El mesías-demagogo que pretende acaballarse sobre la patria utilizando el esfuerzo de los demás, termina crucificado porque los demás tampoco están dispuestos a hacer esfuerzo alguno, de modo que el toro mesiánico se lleva entre sus cuernos al mesías, a sus fieles rebaños y a la patria. Vale precisar que lo contrario: esperar un mesías que les exija a los ciudadanos poner siquiera un grano de arena en la construcción de Nación, pecaría por sustracción de materia. Simplemente porque esto es lo que caracteriza a su opositor: el Estadista.

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Pero en sociedades como Colombia, donde reina lo peor de nosotros, el Estadista suele ser rechazado. No es de recibo popular que alguien triunfe en política llamando a pagar impuestos, a comerciar honradamente, a cumplir las leyes, a contratar por encima de la mesa o a hacer la guerra respetando los derechos humanos. Eso explica que, gracias a lo peor de nosotros, los Bolívar, Melo, Mosquera, Núñez, Gaitán o Galán conserven su aura borrando la ya frágil memoria que tenemos de los Francisco de Paula Santander, Carlos E Restrepo, Rafael Uribe Uribe, Alfonso López Pumarejo o Carlos Lleras Restrepo. Nos subyuga el narciso destructivo "... la fascinación de Narciso consigo mismo, lo llevó a acercarse tanto al lago que terminó ahogándose en él"[18].

El estropicio se agrava porque el mesianismo degrada en un narcisismo destructivo. No hay solución de continuidad entre una y otra patología. Lo peor de nosotros induce a que nuestro héroe de familia, compadrazgo, vecindario, asociación comunal o partido político sea, además de mesías, un narciso destructivo. Alguien habilidoso en manipular mayorías. Un "vivo" que haga fiesta de la guerra, monólogo del diálogo y rebaño de la comunidad. Un tipo de individuo que convierta en pragmatismo democrático la perversión autoritaria de que una sola persona pueda apropiarse del Estado reclamando una incondicional adoración por el estropicio. El mesías-narciso destructivo es afín del imperial "El Estado soy Yo" de Luis XIV. Se apropia de la patria buscando, antes que servirla, que le sirva para alcanzar sus patológicas pretensiones. De esta forma sus apelaciones al "amor a la patria"o sus reencarnaciones como "ayudante de la ‘democracia'", son simples llamados tácticos para que se le rinda culto sólo a él. Sus áulicos, entrenados para tenderle cortinas de humo, suelen argüir que el mesíasnarciso "no puede vivir sin la política", "respira política" o que "no soporta estar ajeno al pueblo", lo que es cierto sólo porque ese mesías necesita adictivamente al pueblo para que alimente su ego. A la hora de la verdad, el mesías se reduce a un simple caudillo que reúne al pueblo para hablarle, no para escucharle. Para darle limosnas, no para exigirle responsabilidades. Para canjear favores, no para emprender grandes proyectos. Para enredarlo en "Estados de opinión" donde se haga únicamente su voluntad sin rendirle cuentas a alguien. Para arriesgar la suerte de la patria, a cambio de satisfacer su adicción auto destructiva. Somos devotos de la guerra "¿Por qué en estos casos no se impone una elemental dignidad civilizada?¿No median siglos entre los tiempos que corren y aquellos cuando, en picotas, se exponían a la entrada de las ciudades los miembros de los que habían sido descuartizados?"[19]

Si las anteriores cadenas no bastaran, lo peor de nosotros se adorna con una patética proclividad necrófila. La necrofilia suele asociarse freudianamente con patologías individuales o colectivas de índole sexual. Pero planteamientos más complejos sugieren que

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el ser humano está sujeto a tensiones biófilas y necrófilas cuya mixtura supera aquella lectura sexualizada[20]. Cada uno de nosotros es al mismo tiempo biófilo-necrófilo y tiene libertad para decidir qué tanto sus tensiones constructivas (éxito, constancia en fabricar el presente y distancia de la pesadilla de la salvación celestial), superan a las destructivas (fracaso, evocación del pasado y esperanza de que la muerte se convierta en el gran camino hacia el cielo). Nuestro necrófilo interior permite entender por qué la guerra es, para la mayoría de nosotros, una fiesta antes que una trágica forma de vivir. Algunos estudiosos han puesto al desnudo la guerra como una trágica solución, zafándola de su perversión festiva gracias a la cual matarnos unos a otros se percibe como una celebración. Sólo lo peor de nosotros encuentra en la guerra el único motivo para estar unidos y liberarnos de nuestra pesada insolidaridad, permitiendo que se nos conduzca cual borregos a darlo todo a cambio de algo, no importa si ese algo es la propia vida[21]. Se trata de un juego suicida donde los peores de nosotros, buena parte de ellos "doctores", maquinan la forma en que mientras ellos financian la fiesta guerrera, guardan sus ahorros y sus hijos en el extranjero, asegurándose de que los muertos sean cobrados entre la masa. Sin importar cómo quede muerta esa masa, si vestida de camuflado insurgente o envuelta en la bandera de la patria, el grito festivo retruena: ¡e viva la morte! Cohonestamos el fracaso (corruptor) Junto con nuestro amor a la guerra, nuestra proclividad mesiánico-narciso-necrófila favorece el fracaso colectivo. Criticamos los huecos y los trancones pero también las obras que los solucionan. Conspiramos contra quienes pretenden resolver los problemas y favorecemos a quienes gobiernan mediante cortinas de humo. Existe, por supuesto, otra forma de ver las cosas. Gobernar una sociedad de amantes del progreso resultaría más retador porque cada obra terminada estimularía emprender otras mayores y mejores. Pero como lo peor de nosotros ama el fracaso, no favorecemos ninguna medida constructiva sino que, por el contrario, estimulamos todo tipo de críticas conspirando para que las obras no avancen o, cuando avanzan, para que nunca se terminen. En un ambiente de tal degradación cunde la corrupción. Los, entre nosotros, políticos, burócratas, empresarios o ciudadanos venales, navegan a placer en medio de este ambiente destructivo. La mayoría necrófila resulta su mejor cómplice porque, antes que criticar a los corruptos, lo peor de nosotros critica al gobernante.

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Por estas, entre otras razones, en Colombia los mesías-narciso-destructivos derrotan abrumadoramente a los estadistas que exigen esfuerzos para construir nación. Por estas razones, entre otras, en Colombia los demagogos son más populares que los estadistas. La regla mesiánica del "todo vale" El mesías-narciso-destructivo impone el respeto a una sola regla: "todo vale". Todo vale en medio de esta paradoja que induce a respetar todo tipo de irrespeto. Todo vale para gobernar autoritariamente. Todo vale para manejar opositores. Todo vale para ganar las disputas judiciales. Todo vale para ganar las disputas legislativas. Todo vale para ganar la guerra. Pero esta regla se expande. "Todo vale" también para formar familia, educar jóvenes o hacer empresa. El mesianismo-narcisista ha logrado sacar a flote lo peor de nosotros. En lugar de enaltecer estadistas para crear Estado por encima de partidos, fortalecer el frágil tejido de nuestras instituciones republicanas o darle poder a un Estado liberal que rompa con el lastre católico confesional, lo peor de nosotros favorece al mesías-narcisista que somete la patria al designio de sus ambiciones. Gracias a él se han salido de madre nuestras perversas inclinaciones hacia la ilegalidad, el contrabando, el clientelismo, la explotación de la fuerza de trabajo, la consolidación de privilegios, la búsqueda desaforada de subsidios, la persecución o muerte de los diferentes, o la más profunda explotación rentista de tierra y capital. Todos a una, comportamientos que satisfacen el proyecto mesiánico que halla en lo peor de nosotros la fuente depresiva de sus precarios éxitos. ¡Bendecidos por los pastores! "De lo mucho que sufrimos hablan siempre los puebleros pero hacen como los teros para guardar sus niditos: Por un lao pegan los gritos y en el otro guardan los güevos"[22].

¡No faltaba más! Por supuesto que lo peor de nosotros está bendito. Inciensos y mirras son esparcidos por nuestros pastores al paso de nuestro cansino fracaso, trocándolo por tramposas felicidades celestiales. Expertos en hablar soberbiamente de la Humildad, en practicar ostentosamente la Pobreza, en lucrarse volcánicamente de la Paz y en acrecentar su bolsa a nombre de la Patria, nuestros pastores son la ficha que cierra este desquiciado rompecabezas. Cinco siglos de penetración cultural ofrecen múltiples pruebas de que han actuado persistente, continua y tenazmente en diseñar su éxito bajo la condición del fracaso sociopolítico de su rebaño. Desde la Colonia, su necrofilia dogmática inspiró las doctrinas que sembraron entre los indígenas el hidalguismo improductivo.

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Desde la Colonia, las masas aprendieron que para ascender tendrían por condición verse sometidas, violentadas y, por tanto, estar dispuestas a matar a su prójimo. Y desde la Colonia, estos pastores se apropiaron de la educación como herramienta eficacísima de la reproducción de esta gama de valores destructivos. No resulta gratuito entonces que su necrofilia dogmática, basada en el auto desprecio, el pecado, la culpa, el odio, la venganza, el derramamiento ritual de sangre y el culto a la muerte (sobre todo a la muerte guerrera), haya sido el estandarte filosófico que alimenta y bendice lo peor de nosotros. La festiva muestra de cadáver social que somos, se encuentra bendita por los artilugios del cardenalato, trampa producto de la cual sus templos se mantienen llenos de la mayoría de nosotros donde, para emborrachar nuestra desesperanza, depositamos las limosnas que garantizan su ostentosa manutención. La misma que cuidan predicando aquí y allá su falaz vocación defensora de los pobres mientras que en sus bancos bullen a borbotones oros y euros. No en vano nos sentimos salvados sin haber hecho algo a cambio. No en vano decimos vivir en "el país más feliz del mundo" en medio de la violencia más atroz, festejando como las bestias que se regodean en el cieno. No en vano veneramos a nuestros verdugos. Y no en vano seguimos idolatrando a quienes nos ofrecen salvarnos mediante la celebración festiva de la muerte de los unos contra los otros. ¡Es porque estamos benditos! * Maestría en Ciencia Política, Economista, Investigador socio político independiente. Notas de pie de página [1] Abad, Héctor. "Hidalgos y Doctores", El Espectador, Oct. 10, 2010. [2] Una visión profunda de esta endemia se puede consultar, entre otros, en Guillén, Fernando, El poder político en Colombia", Ed. Planeta, Bogotá, 1996. [3]Jaramillo, Jaime. "La personalidad histórica de Colombia", Ed. Áncora, Bogotá, 1994, Págs. 56,140 y siguientes. [4]Congote, Bernardo. "Legalidad, costos de transacción y desarrollo", publicado en www.razonpublica.com, mayo 3, 2010. [5] Democracy Index (www.economist.com), medición del 2008. [6] Coeficiente de Ginni estimado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), que observó 18 países. [7] Rule of Law Index (www.worldjusticeproject.com, Informe, 2010). [8] World Military Expenses (WME) e International Institute for Strategic Studies (IISS). Ranking Mundial de Gasto Militar (www.skyscraperlife.com, consulta de 10-08-10) [9] Global Peace Index del Institute for Economics & Peace (IEP), medición 2009. [10] Weber, Max. "Economía y Sociedad- Tipos de comunidad religiosa(Sociología de la religión)" FCE, México, 1ª Reimpresión, 1997, Págs. 381, 396,397. [11] Congote, Bernardo. "Falacia y espejismo de la seguridad democrática",www.razonpublica.com, 06-29-10. [12] Cervellin, Sante, La Revista, El Espectador, Bogotá, 06-24-01, Págs. 8 a 13. SÁNCHEZ, Gonzalo, et.al., "Bandoleros, gamonales y campesinos", Ancora, Bogotá, 6ª Reimpresión, 2010. El senador Levin, (R-EU), ha afirmado que "... ustedes puede que estén acostumbrados a que maten a la gente, pero aquí eso no lo entendemos" (Levin, Sander, 2007, Crónica "Queremos ver resultados", El Tiempo, Bogotá, 05-06-07, Pg. 1-6). Por su parte, el embajador de DDHH de Francia manifestó en noviembre 2009 que "... cuando vemos cómo se atacan los derechos humanos en Colombia... me impacta (su) crueldad. En Palestina e Israel no se descuartiza a la gente" (El Tiempo, Bogotá, 11-16-09, P 1-4). "Entre los países de mayor peligro de atentados terroristas en el mundo... Colombia ocupa el lugar 8..." (El Tiempo, Bogotá, 02-17-10, Pg. 1-6). "Colombia, el más violento de América Latina" ocupa el 138 lugar del mundo entre los peores violentos siendo superado en gravedad sólo por 15 países, Somalía e Irak entre ellos. (El Tiempo, Bogotá, 06-09-10, Pg. 1-17). "En

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2009... Colombia aparece como el único país latinoamericano que (sufre) un conflicto armado" (Schultze-Kraft, Markus, "La estrategia de resolución integral del conflicto armado y la construcción democrática del poder y del orden en Colombia", en "Colombia: Escenarios posibles de guerra o paz", Editorial Universidad Nacional/UNIJUS, Bogotá, 1ª Edición, 2010, Págs., 293-298. [13] Estas variables han sido desarrolladas a espacio por el autor, en su libro "La Iglesia (agazapada) en la violencia política" ©, actualmente en proceso de revisión editorial. [14] Sánchez et. al, Cit: 78,79. [15] Uribe, Ángela "Perfiles del mal en la historia de Colombia", Ed. Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Bogotá, 1ª Edición, 2009. [16] Ciorán, Emile. "Genealogía del fanatismo", en Breviario de podredumbre, Ed. Santillana, Madrid, 1997, Pág. 28. [17] Ídem. [18] Grondona, Mariano, 2010, "Las dos adicciones que dominan a los Kirchner", extracto tomado de www.lanacion.com.ar (consulta de 10-18-10). Grondona añade, hablando de Cristina, que su adicción al Twitter se explica porque de esa forma evita recibir (y contestar) algún tipo de pregunta incómoda (por parte de una audiencia cuyo enmudecimiento la hace apetecible). (Entre paréntesis, nota mía). [19] Medina, Medófilo. "La operación ‘Sodoma' o el golpe al ‘corazón de la maldad'", en www.razonpublica.com, octubre 11, 2010. [20] Fromm, Erich. "El corazón del hombre", Editorial FCE, México, 2003, 23ª Reimpresión. Ética y psicoanálisis. Editorial FCE, México, 1969, 6ª reimpresión. [21]Zuleta, Estanislao. "Sobre la guerra", en Colombia: Violencia, Democracia y Derechos Humanos, Editorial Fundación Estanislao Zuleta / Hombre Nuevo Editores, Medellín, 2003, 3ª. Edición Págs. 29,30. [22] Del poema "Martín Fierro". Tomado de Rev. RAZÓN PÚBLICA. 25 de octubre de 2010

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REGLAS PARA LA SUPERVIVIENCIA DE LA NOVELA Por: VICENTE VERDÚ La nueva narración debe sustentarse en la ironía y en la escritura del yo, contar con la multiplicada sensibilidad del lector y atenerse a diez objetivos. Que los últimos cinco premios Herralde de novela hayan recaído sin cesar sobre escritores latinoamericanos no debe considerarse un simple azar. La novela que todavía se premia responde al molde tradicional y este producto no se cultiva con la debida dignidad sino en la periferia del sistema. Sucede de la misma manera que con las películas de autor, que, si antes procedían de Italia, Francia o Alemania, ahora brotan en Irán, Irak, China, India, Argentina o Senegal, puesto que el cine de autor como la novela de argumento son productos que caducaron en territorios de la Metrópoli mucho antes de iniciarse el siglo XXI. Muchos suponen que están leyendo literatura cuando, en realidad, prestan su atención a enmascarados guiones de cine, borradores de telefilmes o largos bocadillos de cómic Paralelamente, así como en la pintura es inconcebible producir sin tener presente la fotografía, la televisión, los videojuegos, el avión, los grafitis o cualquier pantalla, en la narración es torpe seguir como si no existiera publicidad, correo electrónico, chats, cine, YouTube, MySpace o la blogosfera. Quienes en los países donde se han desarrollado las nuevas formas de comunicación continúan redactando novelas a la antigua usanza atienden sólo a los lectores vetustos, incomunicados o burdos. Y también a los que aprecian los libros en cuanto les parecen películas o telefilmes impresos y en donde la escritura cumple la simple función de entretener durante el trayecto en avión o metro. Nada que ver, pues, con el carácter propio y especial de la escritura literaria, en donde la nueva narración debería caracterizarse por estos diez componentes, al menos: 1. La novela actual -o como quiera llamarse- deberá mostrarse enérgicamente resistente al intento de trasladarla al cine, al telefilme o a la vida el videojuego: la literatura hoy más que nunca debería alzarse como intransferible porque las historias novelescas al aroma del siglo XIX han sido ya usadas con diferentes métodos de explotación y lo fueron, precisamente, porque no existían entonces los guionistas a granel que actualmente redactan para crear productos audiovisuales. El destino de aquellas novelas fue atender precisamente a una demanda general sin capacidad para vivir otras vidas adicionales que no fueran las servidas por la fantasía de los libros. 2. La fantasía, la intriga -y tanto más cuanto más enrevesada resulta- debe considerase un recurso estereotipado e indicio, a la vez, de no aspirar a mucho más que un sudoku. Cualquier obra literaria actual debe insistir más que nunca en la categoría de su escritura. Es decir, en su habilidad para hacerse indispensable como medio de conocimiento y comunicación peculiar, insustituible en la iluminación y la clase de disfrute que procura. El gusto de la lectura se obtendrá no del artificio argumental, el suspense policiaco, los agentes especiales, los cofres por descerrajar o los misterios divinos, sino de la intensa degustación

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del texto, sin necesidad de conspiraciones ni extrañas travesías. Los intríngulis de esta literatura son más intríngulis que literatura. Vale para lo que vale y ni una distinción más. 3. No habrá de valerse la obra de ninguna estructura prefabricada mediante la cual el lector será conducido entre añagazas del oficio hasta la apoteosis final, tan propia de las antiguas revistas y la vulgaridad en las prestaciones. La narración literaria consciente de sí no aspirará a apoteosis final alguna tal como el destino tampoco existe en el proyecto vital de ahora, mientras la metafísica se disipa. Lo que sucede día a día tiene hoy la forma del accidente y el carácter de la inmanencia, posee la belleza de lo instantáneo y la inteligencia de la negligencia. Ha terminado el proceso, la idea de la historia y de su trascendencia. Lo que cuenta es la belleza de la inmediatez, el texto convertido en un gozoso bocado de por sí. 4. La fragmentación de las historias, con sus anotaciones e intervalos mentales, tiende a copiar del blog y de la comunicación fragmentada omnipresente. Una novela contemporánea que no haya asumido esta clase de comunicación se ahogará en su jactancia. La ignorancia del blog y de los mensajes cortos, del discurso corto y cambiante, puede llevar, excepcionalmente, a una obra apreciable pero se tratará de esa clase de valor que encuentran las alhajas y los cuadros escondidos en el polvo de los museos. Una obra viva debe tener en su alma la actuación de su presente porque de otro modo contribuirá a hacer de la literatura la estampa de una dedicación embalsamada. ¿La muerte de la literatura? Sin duda diversos novelistas de hoy perviven gracias al culto funerario del género y al amparo de lectores melancólicos que transpiran alcanfor. 5. El desarrollo pues del libro no obedecerá a un hegemónico hilo argumental sino a una red de experiencias que hiladas, entrecruzadas o en racimo planteen un tutti frutti para el multipolar lector de hoy. Las obras con hilo -o cable- que se lanza pero que se enreda, que da a entender esto pero resulta ser lo otro, que juega, en fin, con el lector, denota no poseer otra cosa mejor de la que vivir y comercia con artículos de feria. Obras de escritores que imitan arrobados a aquellos otros que se ganaban la vida gracias a que sus clientes los leían o los escuchaban leer a la luz de las velas y, en general, no habían salido de la provincia. 6. La novela eminentemente nueva no deberá, desde luego, agarrarte por el cuello y llevarte así, del pescuezo, hasta su final, entre meandros y malabares. Contrariamente a estos modos circenses, la buena novela del XXI considerará la multiplicada sensibilidad del receptor mediático y la interacción. Estimará la belleza eficiente de la forma, la seducción estética y no el uso instrumental o perruno del lenguaje. Es decir, la lectura no será una ansiedad que, entre jadeos y vigilias, buscará cuanto antes la revelación de la última página sino que paladeará cada párrafo a la manera de la slow food. Lo propio de la literatura excelente será, hoy más que nunca, la belleza y perspicacia de la escritura. Para contar una historia hay ahora abundantes medios, desde el telefilme al vídeo, más eficaces, más plásticos y vistosos. La escritura, sin embargo, es insustituible en cuanto agudiza su ser, emplea las palabras exactas y no la palabra como un andén para llevar la obra a otra versión. Los novelistas que escriben con la ambición de ser llevados al cine delatan su menosprecio por la escritura. O su incompetencia. Mejor harían con emplearse de cuentacuentos o copys. 7. El cine, la televisión, la realidad virtual pueden presentar escenarios y vicisitudes con mayor riqueza exterior pero la peripecia interior es el juego especial de la escritura y su máxima legitimación. Si la novela, el cuento, el ensayo, el libro, en fin, se justifica todavía sólo alcanza su indiscutible mérito en esta dirección. La dirección propicia para explorar en el interior de uno mismo o del otro hasta la extenuación.

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8. ¿Ficción? Si la obra literaria, las fórmulas matemáticas, las piezas musicales son siempre y en todo caso autobiográficas, entonces ¿para qué fingir? Si, como se reconoce, la realidad supera siempre a la ficción, entonces ¿para qué fantasear? El autor habla mucho mejor de lo que conoce personalmente y peor de lo que maquina deliberadamente. La ficción, en fin, pertenece a los tiempos anteriores al capitalismo de ficción. Si la literatura aspira a conocer algo más sobre el mundo y sus enfermos su elección es la directa, precisa y temeraria escritura del yo. La transmisión de lo personal da sentido, carácter y contenido a la comunicación. No hay comunicación sin comunión, no hay comunión sin comunidad, no hay comunidad sin sinceridad, no hay sinceridad sin volcar lo personal. 9. La voz, en consecuencia, será la de la primera persona del singular. Trato directo entre el autor y el lector, entre las aventuras, las pasiones o los dolores que se comparten en la secuencia del texto. El estilo en tercera persona es hoy el colmo de la falacia, la hipocresía, la cursilería, el amaneramiento o la vana pretensión de saberlo todo por parte del narrador a la manera insufrible de la voz en off en los años cincuenta del cine. No hay verosimilitud en esa voz que ahora se recibe como el cénit de la impostación, el reverso de la verosimilitud y la frescura. El autor/creador, que se endiosa atribuyendo a sus personajes el don de criaturas que adquieren vida propia, se despeña en su misma metáfora de acartonado Frankenstein.

10. Mejor haría en jugar y reírse de sí mismo porque ahora, toda obra de aire severo, sin humor, carece de un lugar soleado en el mundo de la comunicación. Podría decirse, incluso, que ninguna obra sin humor forma parte de la producción intelectual inteligente puesto que ningún genio en la historia de la humanidad prosperó sin la ironía sobre sí mismo. Los novelistas más serios son a la vez los más tediosos y, como corolario, los peores. Sin ironía no hay contemporaneidad, sin ironía no existe visión de la iridiscencia del mundo y su variable composición. Frente a estos diez virtuosos componentes se cometen los correspondientes pecados capitales. La novela -o como quiera que se llame- sin insustituible escritura, sólo con tema, se suicida actualmente por falta de destino. Muchos leen y suponen que están leyendo literatura o incluso un libro cuando, en realidad, prestan su atención a enmascarados guiones de cine, borradores de telefilmes o largos bocadillos de cómic. También, claro está, leen como algo contemporáneo a los sucedáneos del siglo XIX, sin cuestionarse su momificación, bien porque amen la palidez del vintage, abracen el olor a polvo, o bien porque no posean sentido del gusto en general. El lector, como el consumidor, hoy más que nunca, se encuentra en condiciones de elegir entre una oferta muy personalizada, surtida y extensa. De su elección depende dar vida a los novelistas que escriben como estafermos o no. La novela puede ser de este modo tanto un asunto de guardarropía, un legado apreciable como fruto histórico, o una literatura donde el autor, todavía vivo y despierto, se desafía para conocerse, conocer y comunicar. Todo ello sin la obispal solemnidad de los novelistas a la violeta que siguen autoestimándose como demiurgos y atribuyen a la literatura una supuesta misión de libertad, de salvación universal y de formidables tontadas por el estilo.

El novelista, como el pintor o el diseñador, como el compositor o el arquitecto, son trabajadores que, como todos los demás, tratan genéricamente de mejorar la vida. Nada de diferencias entre el productor y el creador, el trabajador y el artista. Unos y otros con sus condiciones y habilidades tratan de colocar su mercancía y se interesan por el placer que provocan en el receptor. ¿Gozos divinos? ¿Placeres indecibles? Zarandajas: el placer sólo reconoce la verdad o el sucedáneo, la ficción del placer, sólo distingue entre buenos y malos amantes. Brillantes y opacos escritores, como lúcidos y lelos ebanistas, lozanos y mustios cantautores, actrices o masajistas. – (Colaboración de CARLOS ALBERTO VILLEGAS URIBE)

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VALENTINA MACÍAS SALAZAR:

UNA MIRADA AL AYER, EN LOS 50 AÑOS DE LA UNIVERSIDAD DEL QUINDÍO Por ALEJO VALLEJO B. El pasado 14 de octubre el primer centro de estudios superiores del departamento –la Universidad del Quindío- cumplió sus primero 50 años de fecunda vida académica. Con tal motivo, la comunidad universitaria –directivos, estudiantes, egresados, administrativos- y los quindianos en general celebraron con regocijo ésta efemérides mediante la realización de una amplia agenda cultural y festiva. La escritora y periodista Valentina Macias Salazar, columnista del diario La Crónica, hizo parte de la primera junta fundadores de la Universidad del Quindío. Ella fue la redactora de esas primeras actas que testimonian para la posteridad aquel hecho maravilloso que encendió de luces la inteligencia de la región. Ella tuvo la imponderable fortuna de acompañar a aquel grupo de luminarias liderado por el gran escritor y educador que fuera Euclides Jaramillo Arango. Eran tiempos difíciles. La violencia azotaba con todo su furor la comarca. Dolor, orfandad, lágrimas, tristeza y desolación dejaba la muerte a su paso por la tierra quindiana y la zona cafetera del país. El magnicidio del líder popular liberal Jorge Eliécer Gaitán, hirió el centro del corazón de las gentes y provocó la hecatombe que cegó de luz y de paz los campos y las ciudades del país. El gran escritor Euclides Jaramillo Arango, según el Diario del Quindío del 30 de marzo de 1954, en calidad de presidente de los cafeteros organizados de Armenia, clama por el entendimiento, por “escuelas para enseñarle a ese campesino muchas cosas, y para mostrarle el regreso a Dios, para reconciliarlo con el Creador, ya que la hora es maldita y maldita es porque los hombres resolvieron volverle la espalda al Ser Supremo” Una tierra pujante Armenia y el Quindío eran pujantes gracias a la caficultora. Tierra de pioneros que conquistaron la montaña y sembraron progreso y civilización. El civismo y el amor por el terruño se vivían a flor de piel. Las grandes obras, iglesias, escuelas, plazas, se construían al compás de bailes, reinados, bingos. “La idea semilla de una universidad para Armenia surgió inicialmente al interior de las gentes de mayor civismo. Merceditas Uribe de Velásquez era una mujer cívica, admirable, bondadosa. Ella era mi madrina de confirmación y conocía de mis aptitudes literarias y de mi rendimiento como buena estudiante en el colegio de las Bethelemitas. Ella les dijo a los de la junta que la persona para redactar las actas era Valentina. Todos ellos eran muy mayores”. Valentina Macías, quien hizo de primera secretaria de aquella junta, es en la actualidad, probablemente, una de las pocas personas con vida de quienes le dieron existencia a la universidad. Gracias al acto organizado por el rector Bernardo Ramírez Granada, para celebrar los 50 años del colegio Rufino J. Cuervo el 19 de septiembre de 1960, con presencia de los

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concejales y políticos de Armenia, retomó la iniciativa de crear la universidad. Mediante ponencia presentada por Darío Leyva Troncoso, el 14 de octubre y mediante el Acuerdo 023, el Concejo Municipal le dio vida política al viejo anhelo de los quindianos. El concejo designó la junta encargada de nombrar personal y todo lo concerniente para poner en marcha la universidad. Integraron esa junta el alcalde de entonces Humberto Cuartas Giraldo, el personero José Toro Patiño, el párroco Neftalí Duque Aristizábal, Bernardo Ramírez Granada, Euclides Jaramillo Arango, Eudoro Granada Arango, Jesús López Dávila y los señores concejales Aristóbulo Orrego Duque, José Manuel López Arias, Guillermo Gallego S., Aníbal Botero Montoya, Darío Leyva Troncoso, Margoth Gómez de Gómez y Carlos Ocampo R. “Yo escribía algunos artículos paras las revistas que se hacían en el colegio y para la clase de literatura. Me empezaron a llevar a las reuniones que se hacían en la oficina del doctor Euclides Jaramillo Arango en la calle 21 con carrera 14”, manifiesta Valentina. Recuerda bien que en aquellas reuniones “se hablaba que los jóvenes y las jóvenes de los colegios de bachillerato y de que no todos estaban en capacidad económica de irse a Pereira o Manizales a continuar estudios técnicos o universitarios. En aquellos años aún no existía el Quindío como departamento. Esto era Caldas. En aquellas reuniones se debatía mucho sobre estas inquietudes. Ellos eran personas muy cultas, de un acendrado amor por estas tierras”. Esta junta nombró tres rectores y decidió la fecha del 20 de febrero de 1961 para iniciar labores académicas en el viejo edificio de la Alcaldía donde funcionaron las rentas municipales. La falta de presupuesto atentó contra estos objetivos. En vista de las dificultades, una nueva junta se reunió el 19 de diciembre, esta vez integrando la vitalidad y el empuje de la fuerza cívica de la mujer. Llegaron entonces Mercedes Uribe de Velásquez, representante a la Cámara, suplente del liberal Ancízar López, la concejal conservadora Margoth Gómez de Gómez, Raquel Mejía Botero, Pastorita Botero de Botero e Inés Echeverry Gutiérrez, también hacían parte el médico Aristóbulo Orrego Duque, Euclides Jaramillo Arango que era director de Fenalco y presidente de los cafeteros, Horacio Gómez Aristizábal, Rubén Jaramillo Alvárez, Alirio Gallego Valencia, Aníbal Botero Montoya, Gonzalo Hincapié Meza, Oscar Montoya Isaza, Darío Leyva Tronco y Efraín Jaramillo Correa. “Eran muy pocos pero muy reconocidos por su alto espíritu cívico. Y estos grandes proyectos llegaban a tener vida gracias a ese alto espíritu cívico que entonces tenían muchas personas y que hoy ya es escaso”. Esta fue la junta ampliada que retomó la iniciativa ante la poca operancia de la nombrada por el Concejo Municipal. Una necesidad impostergable Muchos jóvenes se iban a estudiar a la Universidad de Caldas en Manizales. Aquí en Armenia solo existía un instituto de comercio llamado Cencomo. En el año 1954, los seis más importantes colegios de la región, el Rufino J. Cuervo, el San José, la Sagrada Familia, el Bethlemitas, el Robledo y el Colegio de Señoritas, estos dos últimos de Calarcá, graduaron en total 90 bachilleres, cifra que se elevó a 322 en el año 1963. “Yo estudié y me gradué en comercio en el Cencomo. No todos los bachilleres estaban en condiciones de irse a otras ciudades. También era tema de las primeras reuniones con qué carreras empezarían las clases en aquella universidad. Si en esta tierra la más importante

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actividad económica era la caficultora, estaban de acuerdo que una de esas carreras sería la agronomía. También pensaron en una licenciatura en educación para preparar los futuros docentes que iba a requerir la misma universidad. Ellos tenían una visión muy clara, muy concreta y afincada en los intereses del territorio”, afirmó Valentina. Cuando la semilla definitivamente cayó en tierra fértil, la junta consideró que debía vincular algunas personalidades políticas. Ellos llamaron entonces a Ancízar López López, a Silvio Ceballos, y pensaron en el ministro de agricultura Otto Morales Benitez, un amigo declarado del Quindío para que fuera el vocero en la capital del país. A ello se sumaron Carlos Echeverry Herrera, Benjamín López de la Pava, Jorge Echeverry Herrera, Juan Mejía Botero, Luis Eduardo Gallego Valencia y Mery Patiño de Rodríguez. Aquella junta empezó a moverse en Bogotá, a hacer gestiones a nivel regional y nacional. Las gestiones del ministro Morales Benitez ante el presidente Carlos Lleras Restrepo motivó que el gobierno ordenara la presencia de las directivas de la Universidad Nacional como institución que ejerciera el necesario padrinazgo para el nacimiento del nuevo centro académico. Estas gestiones, igualmente lideradas por Raquel Mejía Botero, Mercedes Uribe de Velásquez y Alirio Gallego Valencia, dieron como resultado que el rector de la Universidad Nacional, Arturo Ramírez Montúfar presentará al consejo académico la propuesta de padrinazgo que de inmediato fue aceptada. La Universidad Nacional nombró en comisión al rector Ramírez Montúfar, a José Pablo Leyva y Ernesto Wills Olaya para que se trasladaran a Armenia y explicaran a los quindianos cómo funcionaría la universidad que iniciaría estudios con la carrera intermedia de Topografía, técnica en Agronomía y Ganadería y con Filosofía y Letras. Esta reunión tuvo lugar el 11 de mayo de 1961 en el Club América. Ciudad Milagro de Colombia Ya existía el departamento del Quindío creado en 1966. Ese era un reconocimiento especial porque la universidad ya estaba funcionando y con gran éxito pues abrió sus puertas a estudiantes de municipios y ciudades vecinas como Ibagué, Pereira, Cartago, Sevilla, Caicedonia. La universidad surgió como fruto del auge extraordinario de la ciudad. Es importante recordar que el poeta payanés Guillermo Valencia la llamó la “Ciudad Milagro de Colombia” por su empuje y desarrollo social y económico durante las décadas del 30 y 40. En el año 1952 se crea la Diócesis del Quindío. Un año antes se instala el Wanders Argentino que salió campeón nacional en 1956 como el Atlético Quindío. El gobierno nacional establece la jurisdicción especial de paz que luego sería la Octava Brigada para un mayor control del orden público. Valentina recuerda a aquella ciudad ante todo por el civismo de las señoras, todas ellas encabezadas por Merceditas Uribe de Velásquez, por Inés Angel, las hermanas Tulia e Inés Echeverry, por Virginia Uribe de Botero. Era un grupo de señoras que hacían labores con el fin de recolectar fondos para muchas obras, todo a base de empanadas y bingos. Estamos en mora de hacerle un monumento a la empanada pues con ella se hicieron muchas obras como la catedral La Inmaculada. Estas señoras hacían bazares y la gente acudía y se divertía sanamente. Todo el mundo sabía que la finalidad era

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hacer civismo. Armenia era una ciudad muy bonita y acogedora. Detrás de ese civismo hubo siempre unas lindas ideas de amor por la ciudad". Valentina Macías Salazar estuvo luego trabajando en el Banco de Colombia, en la Compañía Nacional de Chocolates. Con el correr del tiempo, ya casada y con hijos, estudió derecho en la Universidad La Gran Colombia. “Mis padres fueron Nicolás Macías y Nohra Salazar. Mi padre fue hijo de Nicolás Macías Macías, colonizador y fundador del primer periódico manuscrito, del cual la Academia de Historia del Quindío conserva los ejemplares con una caligrafía y una ortografía admirables. El periódico se llamaba “Quindío”, posiblemente por los estudios que se hacían sobre los indígenas quindos. Corría el año de 1903. Detrás del abuelo vino mi tío Valentín, primer historiador que tuvo Armenia. El murió muy joven lamentablemente”. Esta mujer de letras tomar, en su interior posee la más absoluta convicción que su vocación literaria y periodística le viene de su abuelo Nicolás y de su tío Valentín. Antes de escribir en La Crónica yo escribía para el Diario del Quindío, El Quindiano, Satanás (de Francisco Elías Valencia!, Liderazgo (de Humberto Yañez Canal), La Patria. En La Crónica escribe desde 1994. Guarda en su corazón el anhelo de ver publicado su libro “Poemas y Reflexiones” que compendía muchos de sus mejores escritos a lo largo del tiempo. Han transcurrido 50 años, la Universidad del Quindío es una ciudadela, cuenta con numerosas carreras y un cuerpo de docentes de alto nivel. Dispone de instalaciones modernas, espacios deportivos, auditorios, biblioteca.

“Hoy siento alegría y satisfacción en lo más profundo de mi, por ese granito de arena que yo pusé también en el nacimiento de la universidad. Estoy orgullosa porque antetodo soy muy amante de mi ciudad, de sus orígenes, de sus fundadores. Me agrada mucho saber que la universidad tiene un gran nivel, que su facultad de medicina es una de las mejores del país. Cada día que pasa la universidad se está perfeccionando, no sólo es el caso de medicina, hay otras carreras que hoy brindan a muchos jóvenes, no sólo de Armenia y el Quindío sino de otras partes del país, la oportunidad de culminar con éxito sus estudios. En nuestro medio la vida no es tan cara y los costos de una matrícula no son tan elevados como en otras partes. Armenia dispone además de muy buenas universidades, la Gran Colombia, la San Martín, la Alexander von Humboldt, la Antonio Nariño. Estamos rodeados de una docencia y de una cultura perfectamente parangonada con otras capitales. Tenemos un excelente clima, unas condiciones sociales muy favorables y sus gentes son siempre atentas, amables, acogedoras y cariñosas”.

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EL CINE COLOMBIANO ESTÁ DE GALA Mejor película, Mejor dirección, Mejor fotografía y Mejor música original, fueron las categorías en las que la cinta “Los viajes al viento” de Ciro Guerra, logró sus galardones en la primera edición de los Premios Macondo, a lo más destacado de la cinematografía colombiana. En esta primera edición, el jurado internacional estuvo integrado por Claudia Llosa, reconocida por la película nominada a los Premios Oscar, “La teta asustada”. Junto a ella Diego Dubcovsky, productor del filme “Diarios de motocicleta”, y el crítico español Manuel Pérez Estremera. El ganador en cada uno de las categorías los ganadores recibirán un estímulo de 40 millones de pesos. La gran ganadora de la noche fue “Los viajes al viento”, la segunda cinta de Ciro Guerra, quien ya había impactado con su ópera prima “La sombra del caminante”. Este filme, seleccionado en el festival de Cannes del 2009 para competir en la categoría “Una cierta mirada”, desarrolla la historia de un juglar enigmático que ha dedicado su vida a llevar cantos con su acordeón a toda la región, tras la muerte de su esposa decide emprender un viaje desde el Magdalena hacia la Alta Guajira para entregarle su acordeón a un anciano maestro y no volverlo a tocar más. En el camino se le une un joven que sueña con ser músico y que quiere seguir sus pasos. Juntos comienzan a recorrer Colombia viviendo todo tipo de aventuras y encuentros en busca de su destino. Otra de las cintas destacadas de la noche fue “Retratos de un mar de mentiras” de Carlos Gaviria, que logró dos estatuillas como Mejor guión y Mejor actriz protagónica, gracias al papel de Paola Blandón. También con dos estatuillas, en las categorías Mejor dirección de arte y Mejor actriz de reparto gracias al trabajo de Margarita Rosa de Francisco, se destacó la coproducción internacional “Del amor y otros demonios”. La obra de Luis Alberto Restrepo, “La pasión de Gabriel”, donde un sacerdote de un pueblo tiene una aventura con una mujer cercana a la parroquia, mientras debe lidiar con los grupos armados de la región, recibió el premio a Mejor actor protagónico con Andrés Parra, además del Premio del público, quien votó vía internet. Manolo Cardona se llevó el triunfo al Mejor actor de reparto gracias a su papel en la cinta colombo-peruana “Contracorriente”, filme que fue postulado por Perú a los Premios Oscar como candidata para las nominaciones en la categoría Mejor película extranjera. “La sangre y la lluvia” como Mejor montaje y “El vuelco del cangrejo” como Mejor diseño de sonido, fueron otros de los ganadores de la noche.

También se le entregó el premio “A toda una vida” a Luis Ospina, por sus 46 años de realización cinematográfica, desde la presentación de su cortometraje “Vía cerrada” en 1964, pasando por largometrajes como “Soplo de vida” de 1999 y el documental sobre la vida y la obra de Fernando Vallejo “La desazón suprema” 2003.

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poesía poesía ARTE POETICA Por JORGE LUIS BORGES Mirar el río hecho de tiempo y agua y recordar que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los rostros pasan como el agua. Sentir que la vigilia es otro sueño que sueña no soñar y que la muerte que teme nuestra carne es esa muerte de cada noche, que se llama sueño. Ver en el día o en el año un símbolo de los días del hombre y de sus años, convertir el ultraje de los años en una música, un rumor y un símbolo, ver en la muerte el sueño, en el ocaso un triste oro, tal es la poesía que es inmortal y pobre. La poesía vuelve como la aurora y el ocaso. A veces en las tardes una cara nos mira desde el fondo de un espejo; el arte debe ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara. Cuentan que Ulises, harto de prodigios, lloró de amor al divisar su Itaca verde y humilde. El arte es esa Itaca de verde eternidad, no de prodigios. También es como el río interminable que pasa y queda y es cristal de un mismo Heráclito inconstante, que es el mismo y es otro, como el río interminable.

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CIRCO MOMO, UN CIRCO PARA LA VIDA La enseñanza del arte a través de la metodología del circo social es para Circo Momo Escuela de Arte la herramienta para formar niños y jóvenes. Esta corporación trabaja desde ya en el espectáculo de fin de año, un montaje que promete transportar al público al mundo de los insectos y presentar los aprendizajes del 2010. Abejas, hormigas, arañas, orugas, mariposas, mantis, grillos, saltamontes y un mundo de insectos es lo que verán los asistentes al espectáculo que la Corporación Circo Momo presentará el próximo 2 de diciembre en el Teatro Pablo Tobón Uribe como clausura de las actividades del año. El show será protagonizado por más de 80 niños que hacen parte de Encuentro con el Circo, un programa con el que Circo Momo enseña artes a niños y jóvenes de la ciudad. El montaje, que contará con la mejor factura, se estructuró desde el imaginario de los menores que, a partir del micromundo de los insectos, sus colores, sus sonidos, sus movimientos y comportamientos, generaron propuestas de danza, artes plásticas, teatro y acrobacia. Una historia de aventura desarrollada en el camino que tienen que seguir las abejas enmarcará el espectáculo, que adicionalmente será un regalo para la ciudad. La entrada será gratuita, y según explica Marcela Trujillo, directora ejecutiva de Circo Momo, la corporación está contactando empresas, marcas, personas que quieran aportar desde lo económico o en especie para alcanzar el presupuesto para una producción como ésta. Circo para aprender a vivir Circo Momo Escuela de Arte inició hace cinco años como un proyecto de Cantoalegre que atendía población infantil en situación de calle, pero se convirtió en una escuela que realiza intervención social a través del circo social, una metodología donde se enseñan, a través del arte circense, competencias para la vida. “Lo que estamos haciendo todos los días es evitar que los niños con los que trabajamos estén en situación de calle, pues son vulnerables por su condición económica y social. Hoy nuestro propósito es que ellos construyan criterios para tomar decisiones sobre su futuro y aprendan a buscar las oportunidades para alcanzar sus sueños”, expresa Marcela Trujillo, quien anota que el verdadero objetivo no es que sean grandes artistas sino grandes seres humanos, de ahí el interés por formar en valores, en convivencia y en competencias para la paz. Más de 430 menores de la ciudad son atendidos por Circo Momo, que en convenio con las

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Secretarías de Bienestar Social y Cultura, ejecuta los programas Camino al Circo, un proyecto que trabaja en campo con 350 menores vulnerados en sus derechos; y Encuentros con el Circo, que se realiza en la sede. “La meta es que el arte les permita aceptarse, perdonar, perdonar al otro, mejorar su entorno y sus relaciones con los demás”, indica Trujillo, quien destaca los proyectos 'Stopmotion', donde los menores aprenden el modelo de animación cuadro por cuadro, plástica y trabajo en equipo; 'Sombras chinas y color' y 'Proyecto del cuerpo: danza más Acrobacia', actividades terapéuticas en las que desde el teatro, la plástica y el movimiento reconocen su cuerpo; y el 'Instante es infinito', un programa realizado con población fluctuante que ha desarrollado un proceso de sicología social, plástica, teatro y música a través de la importancia del instante. Tomado de MEDELLIN CULTURAL

libre opinión libre EL PETRÓLEO AMARILLO Por COLECTIVO DE ABOGADOS Se decía que el petróleo era el oro negro, ahora puede decirse que el oro es el petróleo amarillo, por el alto precio que ha venido adquiriendo, 1.300 dólares la onza, lo que equivale a unos 40 millones de pesos la libra; con ese precio tan alto se está justificando todo. Ejemplo de ello es el proyecto de explotación de oro a cielo abierto, de la multinacional canadiense Greystar Resources, en el Páramo de Santurbán en límites de los santanderes, para lo cual no falta sino la licencia medioambiental, pues ya cuenta con batallón de alta montaña en el municipio de California, para garantizar la inversión de 630 millones de dólares; allí se podrían extraer hasta 300 mil onzas por año, y ya hay reservas probadas de 10 millones de onzas. Sin importar los altos costos ambientales pues dicho páramo surte de agua a gran parte de las poblaciones de dichos departamentos, con siete lagunas como riqueza hídrica, las cuales están en peligro de ser contaminadas. Otro ejemplo, en Cajamarca Tolima, donde la multinacional sudafricana Anglogold Ashanti pretende saquear el oro con graves impactos ambientales y sociales, lo cual justifican con el argumento de generar empleo, inversión extranjera y riqueza, vale recordar que en el Chocó hace décadas se adelantan explotaciones similares y lo único que han dejado es pobreza. Este yacimiento interesa codiciosamente a los saqueadores por ser una de las diez explotaciones mas grandes del mundo, aspirando a duplicar la cantidad de oro a nivel nacional, que fue en el año 2004 de 37 toneladas, equivalente a una tractomula llena de oro, tal vez por ello dicho proyecto lo llaman “La Colosa”. Por su parte, la multinacional Colombia Goldfields, con sede en Canadá realiza explotaciones en Antioquia y Caldas, anunciando que su proyecto de Caramanta, en Marmato, promete rendimientos de hasta el 100% en los próximos años.

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Para permitir este saqueo, se aprobó por parte del cuestionado Congreso en el gobierno del ex presidente Uribe, el llamado Código Minero para entregar en concesión dichos recursos, ello en estrecha relación con la política del presidente Santos, que centra la economía en el sector minero y energético; por su parte, los medios de comunicación han venido creando un estigma sobre la pequeña minería informal, llamándola ilegal y peligrosa, para justificar la presencia de dichas multinacionales, todo ello en el marco de la llamada prosperidad democrática. Es irónico que este saqueo suceda en pleno bicentenario de independencia, a pesar de la resistencia en los últimos 518 años de colonización, lo que exige que las comunidades directamente afectadas y los verdaderos patriotas, dinamicen la defensa de sus territorios, teniendo en cuenta la experiencia de otros pueblos, como en Bolivia donde su gobierno en el año 2005, nacionalizó la explotación del oro negro, que estaba en manos de 23 multinacionales.

EL ECLIPSE DE LA SOLIDARIDAD Por: RODOLFO ARANGO (*) Las jóvenes generaciones protestan. Más del setenta por ciento de la población francesa los apoya. Simultáneamente Colombia se apresta a discutir restricciones presupuestales al reconocimiento de derechos sociales. Ambas situaciones tocan un tema neurálgico para la estabilidad de las democracias contemporáneas: el debate democrático sobre la solidaridad social. No es que los temas de la interdependencia existente entre los miembros de una comunidad y de las obligaciones mutuas que de ella se derivan sea nuevo. Las preguntas sobre la justa distribución de cargas y beneficios sociales han ocupado a filósofos y políticos desde tiempos inmemoriales. No obstante, la condición cultural presente añade elementos que hacen más dramático el trámite de los procesos para decidirlas. En épocas pretéritas, donde los vínculos familiares y comunitarios eran aún estrechos, el apoyo material mutuo, voluntario y altruista, entre los miembros de la comunidad, no era visto como un acto supererogatorio o excepcional, propio de héroes o santos. En la cultura capitalista e individualista hoy imperante, movida por los circuitos del poder burocrático y del dinero, las virtudes ciudadanas se erosionan y la indignación aumenta entre jóvenes y trabajadores. ¿Por qué sus antecesores han podido gozar más tempranamente de la renta y ellos están obligados a trabajar más? La respuesta de Sarkozy es escueta y escatológica: sin reforma, el sistema pensional amenaza con colapsar. Falta al Presidente francés profanidad de análisis. El aumento de cargas públicas a las nuevas generaciones no resuelve el problema de fondo. Éste tiene que ver con el eclipse de la solidaridad en la educación. Educación individualista que los ahora revoltosos estudiantes recibieran y que es producto del sistema económico que su farandulero Presidente defiende. En Colombia las cosas no son muy diferentes. El Gobierno pretende imponer, a como dé lugar, reformas que hacen depender el reconocimiento de los derechos fundamentales a la disponibilidad fiscal. Los enfermos recibirían atención hasta el límite de los recursos del Estado. Agotado el presupuesto anual, no tendrían derechos. Esto sin importar que el Estado en Colombia favorezca a los ricos con los impuestos de la clase media y de los pobres. Esto no es todo lo grave. Por contera, el Gobierno evade el debate abierto sobre temas de derechos fundamentales y justicia social. Acude a las técnicas retóricas de llamar

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“derecho fundamental” lo que es un mero “interés general” —el equilibrio fiscal— y, de paso, negar el carácter de fundamental a derechos sociales como la salud o la seguridad social. A diferencia de Francia, donde los debates sobre equidad, justicia y solidaridad son ventilados en los medios de comunicación por una opinión pública informada, en Colombia la coalición mayoritaria emplea la estrategia de erigirse en gobierno y oposición al mismo tiempo. El Partido de la U sirve de factor distractor en el Congreso, se rasga las vestiduras en defensa de lo social pero luego vota favorablemente las iniciativas gubernamentales. Logra así desorientar a la población y evadir el costo político de sus decisiones. La técnica retórica ya la había patentado el ex presidente Uribe al fungir simultáneamente, en insólito desdoblamiento, de responsable de la administración y crítico de sus ministros. Es hora de que los movimientos sociales enarbolen proyectos diferentes y propuestas alternativas que incentiven la solidaridad y la equidad. ¿Por qué no empezar por el fortalecimiento de la educación y la salud pública, tan perseguidas por el santouribismo para mantener al pueblo en mansa ignorancia? (*)

Tomado de El Espectador

UN MENSAJE … Por: GEORGE CARLIN La paradoja de nuestro tiempo es que… tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos; carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos. Gastamos más pero tenemos menos; compramos más pero disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas; mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos más grados académicos pero menos sentido común. Mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio; más expertos pero más problemas; mejor medicina pero menor bienestar. Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado. Reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiada televisión y oramos muy rara vez. Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.

Hablamos

Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello somos mejores. Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos más pero aprendemos menos. Planeamos más pero logramos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.

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Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta; de hombres de gran talla y pequeñez de carácter; de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Hoy en día hay dos ingresos mensuales pero más divorcios; casas más lujosas pero más hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, trasnochadas de una noche; cuerpos obesos y píldoras que hacen de todo; desde alegrar y apaciguar, hasta matar. Son tiempos en que hay mucho en la alacena y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tú puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas. Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aquí siempre. Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti. Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo. Acuérdate de decir te amo a tu pareja y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con toda el alma. Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo. Date tiempo para amar y para conversar y comparte tus más preciadas ideas. Y siempre recuerda: La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.

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purocuento LA INTRUSA Por: JORGE LUIS BORGES Dicen (lo cual es improbable) que la historia fue referida por Eduardo, el menor de los Nelson, en el velorio de Cristián, el mayor, que falleció de muerte natural, hacia mil ochocientos noventa y tantos, en el partido de Morón. Lo cierto es que alguien la oyó de alguien, en el decurso de esa larga noche perdida, entre mate y mate, y la repitió a Santiago Dabove, por quien la supe. Años después, volvieron a contármela en Turdera, donde había acontecido. La segunda versión, algo más prolija, confirmaba en suma la de Santiago, con las pequeñas variaciones y divergencias que son del caso. La escribo ahora porque en ella se cifra, si no me engaño, un breve y trágico cristal de la índole de los orilleros antiguos. Lo haré con probidad, pero ya preveo que cederé a la tentación literaria de acentuar o agregar algún pormenor. En Turdera los llamaban los Nilsen. El párroco me dijo que su predecesor recordaba, no sin sorpresa, haber visto en la casa de esa gente una gastada Biblia de tapas negras, con caracteres góticos; en las últimas páginas entrevió nombres y fechas manuscritas. Era el único libro que había en la casa. La azarosa crónica de los Nilsen, perdida como todo se perderá. El caserón, que ya no existe, era de ladrillo sin revocar; desde el zaguán se divisaban un patio de baldosa colorada y otro de tierra. Pocos, por lo demás, entraron ahí; los Nilsen defendían su soledad. En las habitaciones desmanteladas dormían en catres; sus lujos eran el caballo, el apero, la daga de hojas corta, el atuendo rumboso de los sábados y el alcohol pendenciero. Sé que eran altos, de melena rojiza. Dinamarca o Irlanda, de las que nunca oirían hablar, andaban por la sangre de esos dos criollos. El barrio los temía a los Colorados; no es imposible que debieran alguna muerte. Hombro a hombro pelearon una vez a la policía. Se dice que el menor tuvo un altercado con Juan Iberra, en el que no llevó la peor parte, lo cual, según los entendidos, es mucho. Fueron troperos, cuarteadores, cuatreros y alguna vez tahúres. Tenían fama de avaros, salvo cuando la bebida y el juego los volvían generosos. De sus

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deudos nada se sabe y ni de dónde vinieron. Eran dueños de una carreta y una yunta de bueyes. Físicamente diferían del compadraje que dio su apodo forajido a la Costa Brava. Esto, y lo que ignoramos, ayuda a comprender lo unidos que fueron. Malquistarse con uno era contar con dos enemigos. Los Nilsen eran calaveras, pero sus episodios amorosos habían sido hasta entonces de zaguán o de casa mala. No faltaron, pues, comentarios cuando Cristián llevó a vivir con él a Juliana Burgos. Es verdad que ganaba así una sirvienta, pero no es menos cierto que la colmó de horrendas baratijas y que la lucía en las fiestas. En las pobres fiestas de conventillo, donde la quebrada y el corte estaban prohibidos y donde se bailaba, todavía, con mucha luz. Juliana era de tez morena y de ojos rasgados; bastaba que alguien la mirara, para que se sonriera. En un barrio modesto, donde el trabajo y el descuido gastan a las mujeres, no era mal parecida. Eduardo los acompañaba al principio. Después emprendió un viaje a Arrecifes por no sé qué negocio; a su vuelta llevó a la casa una muchacha, que había levantado por el camino, y a los pocos días la echó. Se hizo más hosco; se emborrachaba solo en el almacén y no se daba con nadie. Estaba enamorado de la mujer de Cristián. El barrio, que tal vez lo supo antes que él, previó con alevosa alegría la rivalidad latente de los hermanos. Una noche, al volver tarde de la esquina, Eduardo vio el oscuro de Cristián atado al palenque En el patio, el mayor estaba esperándolo con sus mejores pilchas. La mujer iba y venía con el mate en la mano. Cristián le dijo a Eduardo: -Yo me voy a una farra en lo de Farías. Ahí la tenés a la Juliana; si la querés, usala. El tono era entre mandón y cordial. Eduardo se quedó un tiempo mirándolo; no sabía qué hacer. Cristián se levantó, se despidió de Eduardo, no de Juliana, que era una cosa, montó a caballo y se fue al trote, sin apuro. Desde aquella noche la compartieron. Nadie sabrá los pormenores de esa sórdida unión, que ultrajaba las decencias del arrabal. El arreglo anduvo bien por unas semanas, pero no podía durar. Entre ellos, los hermanos no pronunciaban el nombre de Juliana, ni siquiera para llamarla, pero buscaban, y encontraban razones para no estar de acuerdo. Discutían la venta de unos cueros, pero lo que discutían era otra cosa. Cristián solía alzar la voz y Eduardo callaba. Sin saberlo, estaban celándose. En el duro suburbio, un hombre no decía, ni se decía, que una mujer pudiera importarle, más allá del deseo y la posesión, pero los dos estaban enamorados. Esto, de algún modo, los humillaba. Una tarde, en la plaza de Lomas, Eduardo se cruzó con Juan Iberra, que lo felicitó por ese primor que se había agenciado. Fue entonces, creo, que Eduardo lo injurió. Nadie, delante de él, iba a hacer burla de Cristián. La mujer atendía a los dos con sumisión bestial; pero no podía ocultar alguna preferencia por el menor, que no había rechazado la participación, pero que no la había dispuesto. Un día, le mandaron a la Juliana que sacara dos sillas al primer patio y que no apareciera por ahí, porque tenían que hablar. Ella esperaba un diálogo largo y se acostó a dormir la siesta, pero al rato la recordaron. Le hicieron llenar una bolsa con todo lo que tenía, sin olvidar el rosario de vidrio y la crucecita que le había dejado su madre. Sin explicarle nada la subieron a la carreta y emprendieron un silencioso y tedioso viaje. Había llovido; los caminos estaban muy pesados y serían las once de la noche cuando llegaron a Morón. Ahí la

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vendieron a la patrona del prostíbulo. El trato ya estaba hecho; Cristián cobró la suma y la dividió después con el otro. En Turdera, los Nilsen, perdidos hasta entonces en la mañana (que también era una rutina) de aquel monstruoso amor, quisieron reanudar su antigua vida de hombres entre hombres. Volvieron a las trucadas, al reñidero, a las juergas casuales. Acaso, alguna vez, se creyeron salvados, pero solían incurrir, cada cual por su lado, en injustificadas o harto justificadas ausencias. Poco antes de fin de año el menor dijo que tenía que hacer en la Capital. Cristián se fue a Morón; en el palenque de la casa que sabemos reconoció al overo de Eduardo. Entró; adentro estaba el otro, esperando turno. Parece que Cristián le dijo: -De seguir así, los vamos a cansar a los pingos. Más vale que la tengamos a mano. Habló con la patrona, sacó unas monedas del tirador y se la llevaron. La Juliana iba con Cristián; Eduardo espoleó al overo para no verlos. Volvieron a lo que ya se ha dicho. La infame solución había fracasado; los dos habían cedido a la tentación de hacer trampa. Caín andaba por ahí, pero el cariño entre los Nilsen era muy grande -¡quién sabe qué rigores y qué peligros habían compartido!- y prefirieron desahogar su exasperación con ajenos. Con un desconocido, con los perros, con la Juliana, que habían traído la discordia. El mes de marzo estaba por concluir y el calor no cejaba. Un domingo (los domingos la gente suele recogerse temprano) Eduardo, que volvía del almacén, vio que Cristián uncía los bueyes. Cristián le dijo: -Vení, tenemos que dejar unos cueros en lo del Pardo; ya los cargué; aprovechemos la fresca. El comercio del Pardo quedaba, creo, más al Sur; tomaron por el Camino de las Tropas; después, por un desvío. El campo iba agrandándose con la noche. Orillaron un pajonal; Cristián tiró el cigarro que había encendido y dijo sin apuro: -A trabajar, hermano. Después nos ayudarán los caranchos. Hoy la maté. Que se quede aquí con sus pilchas, ya no hará más perjuicios. Se abrazaron, casi llorando. Ahora los ataba otro círculo: la mujer tristemente sacrificada y la obligación de olvidarla.

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enlaces enlaces EL LIBRO TOTAL http://www.ellibrototal.com/ltotal/

EL MUSEO VIRTUAL http://www.mystudios.com/artgallery/

EL BIBLIOBURRO http://www.youtube.com/watch?v=tsHyN9zj8_o&feature=related

MACHU PICCHU http://mail.google.com/mail/?hl=es&shva=1#inbox/12bda8f50ce2a4b2

WILLIAM ADOLPHE BOUGUEREAU http://mail.google.com/mail/?ui=2&ik=90c6539c20&view=att&th=12bd261da560418d &attid=0

LA EDUCACIÓN INTERCULTURAL: UNA FORMA DE ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD. ¿Se puede construir una escuela desde la diversidad cultural? rua.ua.es/.../LA%20EDUCACIÓN%20INTERCULTURAL.pdf

EL CUENTO DEL PERRITO http://mail.google.com/mail/?hl=es&shva=1#inbox/12bd6a5e364f209d

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Luz Piedad y Hernán Quiero ahora encontrarme y encontrarte,sentirme unido a quien me de pureza, trasmitirle mi vibrar intenso y que llegue alegría a mi tristeza Romanza Poética es la historia autobiográfica de amor de dos almas gemelas que se encuentran. En su larga trayectoria, Luz Piedad y Hernán exponen los aspectos positivos y negativos del amor en una forma amena y pegajosa. Luz Piedad Torres nació en Bogotá y es cantautora desde su infancia. Hernán López es de Armenia, como poeta siempre ha sido amante de tertulias y noches literarias. Ambos, Luz Piedad Torres y Hernán López, han sido reconocidos a través de los años por su valiosa contribución a varias entidades de la comunidad en Atlanta: Grupo Folklórico Colombiano, Grupo Cultura, Club Cubano de Atlanta, Grupo de Teatro GALA. Los dos también gozan de una linda familia de tres hijos y cuatro nietos.

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