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C.A.R.E.I. - Centro Aragonés de Recursos para la Educación Intercultural

Arabe Caracteres lingüísticos Presentan éstos una serie de trabas para el estudiante extranjero de difícil solución. La primera de ellas, bastante considerable, es la dificultad de su escritura. Saber leer no significa saber pronunciar. Por otra parte, la gramática está repleta de normas, variedades y excepciones y el léxico es extensísimo. El árabe común moderno o árabe literal facilita las posibilidades de acceso a las formas dialectales. El sistema fonético árabe cuenta con 28 fonemas ,algunos de ellos uvulares (q), faríngeos (h), o glotales (h). Es rica en consonantes y pobre en vocales, aunque éstas (i, a, u) distinguen entre largas y breves. Las vocales no se escriben. Debe por tanto adivinarse la pronunciación completa de la palabra a partir de las consonantes. Mohamed se refleja como mhmd (de derecha a izquierda). El artículo definido es invariable, al-, y se asimila a la palabra que precede siempre que ésta se inicie con una consonante dental o enfática. El acento tiende a recaer en la penúltima sílaba si ésta tiene vocal larga. Si las últimas dos sílabas son breves, al acento se traslada a la antepenúltima. Dos géneros (masculino y femenino, éste fundamentalmente con morfema –t), tres números (singular, dual, plural), y tres casos (nominativo, genitivo y acusativo). Todo el proceso de formación de palabras dentro del árabe se basa en una mera abstracción, la raíz, que en términos generales está formada por tres consonantes. Estos sonidos raíces se unen a determinados patrones vocálicos para formar los nombres simples y los verbos, a los que se añaden los afijos y forman derivaciones más complicadas. El término bank, que es una palabra nueva, préstamo de otra lengua, tiene por raíz el grupo consonántico b-n-k; otro tanto ocurre para el neologismo film que se forma con la raíz f-l-m. La formación de los nombres y adjetivos es más variada pues tienen distintos patrones para el plural, Los llamados plurales fragmentados se forman al cambiar la configuración de la sílaba interna del nombre en singular. Por ejemplo, en el caso de los neologismos bank y film sus plurales respectivos son las palabras, bunuk para “bancos” y aflam para “filmes”. Para conjugar los verbos y alterar sus raíces dispone de un sistema muy uniforme con el fin de indicar las variaciones en el significado básico, tanto que los diccionarios se refieren a los verbos a partir del número que tienen en el sistema (I al X), Por ejemplo, a partir de la raíz k-s-r, la forma I del verbo es kasar, (“el rompió en pedazos o destrozó”); y la forma VII es inkasar (“se desmenuzó”). La que aparece en el diccionario es siempre las tercera persona del masculino singular perfectivo. El orden habitual de la oración es el de VERBO + SUJETO + COMPLEMENTOS. En poesía y en ciertos estilos en prosa, ese orden puede alterarse. Cuando esto sucede, el sujeto se distingue del objeto por las desinencias de caso, es decir, por los sufijos que indican la función sintáctica de los nombres. Estos sufijos únicamente se escriben correctamente en los textos escolares y en el Corán para asegurar una lectura absolutamente correcta. En los demás textos árabes las terminaciones de casos (normalmente vocales breves) se omiten, y se marcan de la misma forma que todas las vocales breves interiores. La escritura árabe no tiene letras para esas vocales; en su lugar, existen unas marcas pequeñas situadas encima o debajo de las consonantes, Existen dos tiempos verbales, el perfecto y el imperfecto, y tres casos para la declinación, nominativo, acusativo y genitivo. Dispone de varias partículas negativas: la, ma, lam. Laisa…. El árabe prestó terminología técnica a los puebles conquistados, como ocurrió en España durante la Edad Media, así tiene ese origen: cero, álgebra, noria, quilate, acequia, arroz, atalaya, albufera, alcázar, jaque, alquimia, y muchas de las palabras que empiezan por al y alh, como alcaloide y alambra, y nombres de estrellas como Altair. Los nombre s de cargos referidos al sistema de organización social, como visir, alcalde, musulmán y jeque; topónimos como Almería y Guadalajara. Influye en algunos rasgos fonéticos como el convertir la s- inicial del latín en j-, así de latín saponem procede alelí, marroquí y jabalí. Son

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también préstamos del árabe: aceite, acelga, achacar, adoquín, aduana, ajedrez, ajuar, alarde, albarán, albaricoque, albornoz, alcalde, alcázar, alcoba, aldea, alfombra, álgebra, algodón, almacén, almohada, alquiler, arrabal, ataúd, atún, azote, azotea, azúcar, azucena, azulejo, barrio, bata, café, carcajada, carmesí, cenefa, cifra, chaleco, chisme, chivo, dado, fideo, fulano, gabán, gacela, gandul, guitarra (desde el griego cítara), jabalí, jarabe, jinete, jirafa, joroba, judía, laúd, lima, limón, marfil, máscara, mezquino, momia, mono, nácar, naranja, nenúfar, paraíso, quiosco, rambla, resma, ronda, sandía, sultán, zaga, zaguán, zanahoria, zoquete, zorzal, y también ¡ojalá! ¡Olé! Y el nombre propio Carmen, tan español. Dos grandes familias relativamente homogéneas agrupan a los distintos dialectos. La magrebí (Túnez, Argelia, Marruecos) y la oriental (Egipto, Siria, Líbano, Irak, Palestina y Jordania). Se dice que la dialectalización oral del árabe impide la intercomprensión de sus hablantes, pero es menos cierto para los hablantes cultos. Los países árabes se sirven del llamado árabe literal, que es una variedad más cercana al Corán que los dialectos, utilizado por los medios de comunicación. Y aunque en esta forma culta se mantienen las diferencias de pronunciación según el país, sirve para unificar la lengua y desarrollar su cultura. Se conocen diversos dialectos del árabe vulgar o coloquial, pero varían bastante según el lugar de donde procedan sus hablantes. Esos dialectos difieren del árabe normativo y también lo hacen entre sí en pronunciación, vocabulario y gramática; por lo general, reciben el nombre de las grandes áreas geográficas que lo hablan, así se clasifica como norteafricano, egipcio y del golfo Pérsico. Dentro de estas grandes clasificaciones, también hay diferencia entre los hablantes urbanos, rurales y nómadas. No se entienden entre sí quienes no han sido escolarizados por vivir en las zonas aisladas que existen en el mundo árabe, aún cuando sean hablantes de la misma variedad. Los hablantes de tales dialectos suelen comunicarse en el de mayor prestigio de todos ellos, que es en las últimas décadas el árabe coloquial de El Cairo. Ha ganado éste un alto grado de aceptación aupado por su utilización en el cine. Algunos dialectos árabes se han desarrollado en variedades escritas y en usos privados (obras de teatro, correspondencia, canciones…). Sin embargo, solo el maltés, el árabe hablado en la isla de Malta, ha alcanzado el estatus de lengua literaria independiente.

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Caracteres lingüísticos del árabe