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Camino Misioneros Vicentinos Colombia ISSN 2216-1945 AÑO XXX Nº 160 OCTUBRE-NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2010

, r “No ten o d a v l a s g u a s n ó m i c i a e d n o: Hoy ” el M esí d i v a D as, el Señor, en la aldea de (Lucas 2, 10-11)


Contenido • Editorial pág. 3 • Noheli Nziza! ¡Feliz Navidad! [Pág. 4]

Los jóvenes son la esperanza de la humanidad: tienen que poder crecer, por tanto, en un clima de constante y concreta educación en la paz.

Juan Pablo II

EDITOR PROPIETARIO Congregación de la Misión Nit: 860010527-2 DIRECTOR P. Daniel Vásquez, C.M. darturovasquez@hotmail.com

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ADMINISTRADOR P. Yamil Velásquez, C.M. vocacionesvi@hotmail.com REDACCIÓN P. Mario García, C.M. mgarciai1930@hotmail.com P. Pedro Martín González, C.M. pedromartings@yahoo.es

• Una visión del año que concluye, y una nueva esperanza en el Señor que nace. [Pág. 6] • Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor. [Pág. 8] • Beato Luis José François: un hombre de Dios que abrió las puertas de su corazón a la llegada del Salvador [Pág. 10] • Para bendecir a Dios. [Pág. 11]

DISEÑO E IMPRESIÓN Instituto San Pablo Apóstol Impreso en Colombia Colaboradores: Jorge Ramírez, C.M. Nehemías García, C.M.


Editorial Queridos amigos:

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róximos a conmemorar el jubiloso acontecimiento del nacimiento de Jesús en Belén; como equipo de pastoral vocacional queremos hacer llegar a ustedes un saludo fraternal, deseándoles desde ya una feliz navidad y un prospero año nuevo 2011, pleno de abundantes bendiciones. No nos queda más que agradecerles a todos ustedes, tanto a las Hijas de la Caridad, Laicos de nuestra familia, Padres, Hermanos coadjutores, seminaristas, madrinas y demás, por la generosidad y el apoyo brindado en esta labor. Que este tiempo de advenimiento sea un espacio para compartir en familia, para sanar los resentimientos y así poder cantar como reza la canción “noche de paz, noche de amor, en la tierra, en mi hogar, en mi vida ha nacido Dios” y podamos unirnos a los ángeles exclamando, ¡Gloria a Dios en la alturas y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor!, y así manifestar el gozo de ver al Emmanuel, es decir al Dios con nosotros, en quien se ha manifestado la misericordia infinita y el amor de Dios por la humanidad. “No tengan miedo. Les traigo una buen noticia que va ser de mucha alegría para todo el pueblo: Hoy nació su salvador, el Mesías, el Señor, en la aldea de David” (Lc 2, 10 – 11). Acojamos pues a Dios que se sigue encarnando en el rostro de los pobres, en la mirada triste de los niños abandonados, en las arrugas del anciano solitario, en el hermano que está a tu lado. Quiero agradecer a los Jóvenes seminaristas Nehemías García, C.M. y Jorge Leonardo Ramírez C.M., quienes integraron el equipo

durante este segundo semestre y que el próximo año iniciarán la teología en el Seminario Villa Paúl de Funza. Los animamos a que continúen esforzándose por formarse como verdaderos discípulos de Cristo Evangelizador de los pobres, teniendo en cuenta como dice el apóstol Pablo, “no han conseguido la meta ni se deben considerar perfectos sino que deben proseguir su carrera hasta alcanzar a Cristo Jesús quien ya les dio alcance”. El próximo año integrarán el equipo los Padres Luis Hernando Gil, C.M. quien lleva algunos años como superior en el seminario de San Vicente del Caguan, y Alexander Correa, C.M., que termina Teología en Funza – Villa Paúl y se ordenó el 5 de diciembre de este mismo año, Dios los acompañe y haga fructificar la semilla de la palabra y de la Vocación que sembrarán en el corazón de muchos jóvenes. Les ruego sigan orando para que el Dueño de la mies continúe enviando más obreros que trabajen en su viña, la Iglesia, y para que quienes hemos respondido a éste llamado y hemos sido enviados podamos ser fieles y perseverantes. A los jóvenes que han dado un sí definitivo al Señor, y que ingresarán el próximo año al seminario de Medellín les deseamos muchas bendiciones. Que el Señor los acompañe. Esperamos aprovechen esta nueva edición de nuestro boletín, “Camino”, que con cariño hacemos llegar a ustedes. Que Jesús niño los acompañe y traiga bienestar a sus hogares. En Cristo y San Vicente

P. Yamil Abel Velásquez, C.M.

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¡Feliz Navidad! Tenemos la dicha de estar en la Región del África Central (RwandaBurundi) nueve cohermanos de la Provincia de Colombia. Todos nos sentimos muy contentos allí y acogemos como una gracia la misión que la Provincia nos ha confiado. Les comparto algunas experiencias de la celebración de la Navidad en nuestras parroquias.

La Preparación Habiendo salido de un ambiente colombiano en donde “desde Noviembre la música de Diciembre” y en donde desde el 16 de Diciembre todo se viste y se canta de Navidad, nos impacta la sobriedad de los días que preceden la Navidad y los cantos propios del Adviento que acompañan la celebración de la novena. Las familias cristianas se preparan en las Comunidades Eclesiales de Base con una novena preparada a nivel de la Diócesis con temas de reflexión que corresponden al acontecimiento litúrgico que se celebra o las realidades eclesiales que se están viviendo. No hay “villancicos” ni pesebre ni luces ni adornos sino cantos del adviento, reflexión de la Palabra de Dios, oración de la comunidad. De esta experiencia de encuentro en las CEBs se da un informe a la Diócesis valorando la oportunidad del mensaje reflexionado, compartiendo algunos aportes, haciendo una evaluación con respecto a la participación de los cristianos en este ambiente de preparación.

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Las parroquias organizan algunos retiros o encuentros con los fieles en las diferentes Centrales (veredas) y es una de


las oportunidades más importantes para celebrar el sacramento de la Reconciliación.

El día de navidad

en parroquias de ciudad se hace la celebración de la Navidad el 24 en la noche. En nuestras parroquias de Nemba y de Rwisabi no podemos seguir esta bella costumbre pues los fieles no están cerca de la parroquia, o no hay luz eléctrica y hay que tener en cuenta el problema de la inseguridad, así que nos contentamos con celebrar la Navidad sólo el 25. Desde el punto de vista religioso la Navidad es un día tan importante como la Pascua. A la celebración acuden multitudes, incluidos los catecúmenos e incluso los no católicos ante todo los llamados “paganos”. La gente se ha preparado para celebrar este día a través de la novena realizada en cada Comunidad de Base y a través de los retiros y de las celebraciones penitenciales realizadas en cada Central. En este día es frecuente tener la celebración en gran número de bautismos particularmente de niños y a veces también de adultos, cuando no ha habido suficiente espacio para celebrarlos durante la Pascua. El Evangelio de ese día no se lee sino que se representa y para esto se sigue el Evangelio de Lucas desde la Anunciación hasta el nacimiento (para el día de la Epifanía hasta la adoración de los reyes). Hay mucho canto y baile que dinamizan la representación y se dicen también algunas cosas desproporcionadas que hacen reír a la gente y la mantienen despierta. Los vestidos para los actores de la representación son improvisados y hasta faltos de cuidado, pero en general hay una gran capacidad teatral que hace amena la representación. Los niños están presentes en

multitudes durante las misas y es a ellos a quienes principalmente se dirige el mensaje. El pesebre se hace para ese día, pero no importa siquiera si hay o no alguna imagen en él; se construye una casita al modo de la que utilizaban en el pasado reciente los pastores para favorecerse de la lluvia o del sol durante el tiempo de estar guardando el rebaño. En donde hay electricidad se añaden las luces de Navidad que son fuente de admiración para chicos y grandes. La celebración desde el punto de vista social y familiar ha comenzado desde hace mucho tiempo con las cotizaciones (más o menos cinco dólares en el año) que hacen algunas familias para poder comprar en conjunto la carne de Navidad: En general los fieles de nuestras parroquias rurales no tienen la posibilidad de comer carne sino una o dos veces al año y la fecha de Navidad es el momento indicado, así que para ese día cada familia del campo procura comprar uno o dos kilos de carne para celebrar la fiesta. Es el día también para estrenar. Algo nuevo hay que ponerse y las modas se imponen. Para cada Navidad hay unos tres o cinco modelos de ropa para mujeres y para hombres y es un orgullo poder lucir los trajes nuevos viniendo a la misa de Navidad. En nuestras parroquias de Nemba y Rwisabi (ambas de ambiente rural) no hay las influencias comerciales propias de occidente: ni Papá Noel, ni arbolitos de Navidad adornados, ni campanitas… Pero las familias suelen compartir una cena familiar especial y los papás procuran dar una ropita nueva para que estrenen los hijos. La conciencia de que Dios está con nosotros alimenta nuestra vida cristiana; por eso, celebrar la Navidad es entrar en esa dinámica de acogida de Jesús como nuestro Salvador.

P. Juan Ávila C.M.

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Una visión de año que concluye, Y una nueva esperanza en el Señor que nace. Acabamos de iniciar el adviento, es decir, el año nuevo litúrgico, con unos días de preparación para la venida del Mesías en esta Navidad. Esta mirada no nos puede alejar del “año viejo” que estamos terminando, porque ha sido particularmente intenso para nuestra vida eclesial y vicentina, para nuestra vocación discipular y misionera. De hecho, acabamos de celebrar el 350º aniversario de la pascua definitiva de Vicente de Paúl y Luisa de Marillac, como Familia Vicentina; con ella, la Congregación de la Misión vivió este jubileo con una Asamblea General, celebrada en la Casa Madre de París, entre junio y julio de este 2010. Con estos caminos se cruzaron los de la Iglesia, terriblemente golpeada por los escándalos de algunos sacerdotes y, aún más, por la manera como los medios de comunicación los llevaron a la picota pública.

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Por otra parte, la geografía latinoamericana y caribeña se estremeció en un solo año con dos terremotos: uno en El Caribe, que destruyó prácticamente lo que ya estaba deshecho en Haití, el país más pobre del continente; otro en el Cono Sur, más fuerte que el primero,

pero menos catastrófico, gracias al progreso de Chile, sin que este avance hubiera podido esconder la fragilidad de un bienestar que no siempre se fundamente sobre valores humanos y cristianos. Y por fin, en los umbrales de esta época de Adviento y Navidad, Su Santidad el Papa Benedicto XVI nos ofrece un aire fresco y esperanzador, con la Exhortación Post-sinodal Verbum Domini, sobre la Palabra de Dios en la Vida y en la Misión de la Iglesia. Se trata de un documento esperado, de un derrotero que va a marcar el camino de la Iglesia durante muchos años. Con la centralidad de la Palabra de Dios en nuestra condición de hijos suyos, como Iglesia y como Familia Vicentina, nos propone un proyecto de vida al que la Palabra de Dios y su palabra de pastor universal, le da muchas luces: 1. Un acercamiento personal y comunitario a la Sagrada Escritura, reconocida como Palabra de Dios, a través de la Lectura Orante, para convertirla en centro de nuestra vida y misión y en camino para el encuentro personal con Jesucristo vivo, meta de la Misión Continental de Aparecida.


2. Un compromiso cada vez más intenso con los pobres, inspirado en su ciudadanía teológica en el Reino de Dios, tal como fue proclamada por Benedicto XVI en la apertura de la Conferencia de Aparecida y en el Documento Conclusivo de la misma: todo lo que tenga que ver con Cristo tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres reclama a Cristo; los rostros sufrientes de los pobres son rostros sufrientes de Cristo. 3. Un avivamiento de la dinámica vocacional de nuestra condición discipular y misionera, no sólo porque así la plantean los Evangelios y la reconfirma Aparecida, sino también porque los problemas sacerdotales que se han estado ventilando no pueden desvirtuar el profundo sentido teológico del llamado de Dios y de la respuesta de la persona humana, como no puede desconocer el testimonio de los miles y miles de sacerdotes que han sido fieles. 4. Un impulso de la dimensión comunitaria de nuestra vida cristiana y vicentina, a partir del hecho de que el Señor nos llama y nos envía en comunidad y para la Iglesia. Se trata de una comunión teologal, referida a Dios y recibida de él; fraternal, en relación con los otros miembros de nuestros grupos apostólicos; apostólica, porque el último término existe para la misión. Esta vida fraterna en comunidad tiene, hoy por hoy, una dimensión insustituible: la vivencia de nuestra vocación cristina en relación con la Familia Vicentina. En este sentido son más que evidentes las señales del Espíritu Santo, fuente de los carismas en la Iglesia, que está haciendo presente los de los Fundadores de las Congregaciones tradicionales entre los laicos. 5. Una vivencia intensa de la Navidad, no sólo como misterio central de la Liturgia sino también como elemento central del carisma vicentino. De hecho, el sentido del pobre de Vicente de Paúl se inspira en la encarnación del Señor que se hizo hombre bajo la condición de la pobreza y realizó su misión viviendo al lado de los pobres. De ahí que Luisa de Marillac amara tanto y viviera con tanta intensidad esta época del año. En la Verbum Domini nos recuerda Benedicto XVI que “Jesús es la sabiduría de Dios encarnada, su palabra eterna que se ha hecho hombre mortal” (5); que “el culmen de la cercanía de Dios lo contemplamos en Jesús mismo que es la Palabra encarnada” (106). De ahí que “los primeros que tienen derecho al anuncio del Evangelio son precisamente los pobres, no sólo necesitados de pan, sino también de palabras de vida” (107). Deseémonos pues una Navidad intensa y feliz, celebrada a la manera vicentina, y aprestémonos a vivir un año nuevo lleno de la cercanía del Verbo entre nosotros! P. Gabriel Naranjo Salazar, C.M.

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oy, en la ciudad h o d i de D ac n a avi ue es el Cristo h q , r s o d d, Señ “O Salva or” un (Lc 2, 10-11) Llega la navidad y con ella un sinnúmero de actitudes y festividades propias de una época que se caracteriza por el regocijo familiar y social. La navidad nos puede evocar momentos de tristeza y de nostalgia al recordar situaciones agradables que fueron y hoy no son, o también experiencias amargas por muchas situaciones de dolor algunas veces por la pérdida de un ser querido, o por la lejanía de la familia o de alguien muy importante. En fin todos estos sentimientos encontrados afloran por esta época. “La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre” (Jn 1,9) Cristo es la Luz que ilumina nuestra vida, nuestro camino, Él viene para que nosotros no vivamos en las tinieblas. La luz que la sociedad rechaza, la luz que nos cuesta ver, la luz que opacamos por tantas luces que hoy tenemos. En este tiempo llenamos de luces nuestras casas, nuestras ciudades, estamos rodeados de luces multicolores, arreglos navideños muy elegantes, pero estamos tan llenos de luces que hemos olvidado la verdadera Luz, a Cristo. Es necesario volver los ojos al la Luz verdadera y dejarla entrar en nuestras vidas, en nuestra

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cotidianidad, pues nuestras fiestas decembrinas se resumen en comidas, bebidas e iluminaciones artificiales y dejamos a un lado el verdadero sentido de la navidad que es la Encarnación del Hijos de Dios, del Emmanuel. Nosotros cristianos celebramos el acontecimiento gozoso de la navidad, pues el nacimiento del Emmanuel, el Dios con nosotros, nos alegra porque Dios se ha abajado y ha tomado así nuestra condición humana. “Y la Palabra se hizo carne” (Jn 1,14) Dios Padre por su infinito amor para con el ser humano toma la condición humana, se hace semejante a nosotros como nos lo dice Gaudium et Spes: “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado” (Constitución Pastoral de la Iglesia, Gaudium et Spes, n. 22). El logos que se hace uno de nosotros, el logos que se abaja para nuestra salvación, ese logos es el que nosotros conmemoramos en


este bello tiempo de Navidad. Dios Al hacerse hombre y compartir nuestra condición lo hace como una muestra más del gran amor que nos tiene, es un don gratuito, y Él nos pide una adhesión mediante la Fe, fe que nos hace ver en la Encarnación el camino para la Salvación, un camino que tiene su culmen en la Crucifixión y Resurrección. La gracias que se derrama en la encarnación del Hijo de Dios que es la verdad plena, es una gracia manifestada en el amor de Dios para los hombres y esta verdad implica una fidelidad, una lealtad. Con la llegada de la Palabra, es decir, de Jesús, entra la Sabiduría en el mundo, se supera la ley de Moisés, es asumida por algo más grande; Dios se revela y nos da su gracia a través de la Redención para alcanzar su gloria, y es por la gracia de Dios que hemos sido llamados hijos de Dios. Pidamos que esta navidad no olvidemos que estamos llamados a trabajar unidos, para construir un mundo plural, amplio, donde podamos albergar todos los colores que el hombre conoce y todos aquellos que aún el hombre está por inventar. Así podremos soñar entonces con hombres nuevos redimidos por su propio perdón, donde vivamos sin maltratar a los demás, sin las estructuras injustas que oprimen a los más indefensos de nuestra nación donde la desigualdad de condiciones impera. Es navidad, por tanto, abramos nuestros corazones al niño del pesebre, y recibámoslo en nuestros hogares, en nuestras vidas, sólo abriéndonos a la gracia divina podremos combatir tanta injusticia, tanto dolor, tanta violencia y podremos recibir la Luz verdadera y que ilumina nuestro camino, nuestra vida. Hoy como aquella noche en Belén, hoy resuenan las palabras del Ángel: “Les anun-

cio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo, os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor” (Lc 2, 10-11). Abramos pues, nuestro corazón es Navidad y Dios se hace hombre para salvarnos. Quiero compartir con Uds. Amigos lectores esta historia de Navidad.

“Lo más importante” Había una vez una familia que estaba preparado todo lo necesario para la celebración de la navidad. Un día antes todo era ir y venir, compras, invitaciones, citas, llamadas y preparación de la cena navideña. El niño menor de la familia viendo todo lo que estaba pasando, le dice a su mamá: mamá falta algo. La señora preocupada por la observación del pequeño empieza a revisar todo lo que había comprado para poder saber qué faltaba. Pero todo estaba listo, según ella. De nuevo el pequeño mira todo y le dice de nuevo, mamá falta algo, ella más desesperada empieza a ver todo muy detalladamente, lista de invitados, regalos, comida, bebida, ropa y arreglos navideños y todo estaba normal. Pero de nuevo el pequeño mira a su alrededor y de nuevo le dice lo mismo: mamá falta algo. Ella entra en cólera coge fuerte al niño y gritándole le dice: dígame qué es lo que falta. El niño temblando del miedo por el grito de su mamá, le dice: mamá falta preparar nuestros corazones y nuestras vidas para que el Niño Jesús nazca en nuestra familia.

Felices fiestas navideñas. Henry Santofimio Ortiz, C.M Estudiante de cuarto de Teología.

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Un Hombre de Dios que abrió las puertas de su corazón a la llegada del Salvador Al referirnos a este beato de la Familia Vicentina, tendremos que recordar qué fue la Revolución Francesa. Este acontecimiento tuvo muchas causas de muy diverso género, pero desde sus principios tomó un carácter anticlerical con determinaciones persecutorias que desembocarían en la constitución civil del clero el 12 de julio de 1790, que convertía a la Iglesia en una dependencia del estado y prohibía a los sacerdotes ejercer su ministerio y ser deportados si no aceptaban el juramento civil. Sólo cinco de aquella pléyade de heroicos misioneros que no aceptaron dicho juramento han sido beatificados, estos son: Juan Enrique Grüyer, Nicolás Colin, Juan Carlos Caron, Pedro Renato Rogue y Luis José François, de este último hay la siguiente reseña. Luis José François, había nacido el 3 de febrero de 1751 en la localidad de Busigny en Francia, de familia profundamente cristiana. Educado por jesuitas, se sintió llamado a la vida religiosa. No tenía más de 15 años cuando ingresó entre los hijos de San Vicente de Paúl, en San Lázaro, la casa madre de París. Tuvo que esperar a los 18 años para emitir sus santos votos. Dos de sus hermanos animados por él le siguieron ingresando en la misma Congregación y una de sus hermanas en las Hijas de la Caridad. Ordenado sacerdote en 1773, fue dedicado a enseñar teología a la vez que fue nombrado director del Seminario de Troyes. En

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1788 era nombrado secretario general en la Congregación. En 1788 fue elegido superior del colegio seminario de san Fermín de París, el colegio “des Bons Enfants”, casa tan querida por toda la Congregación de la Misión, como cuna de la misma y misión por largos años de su Padre Y Fundador, San Vicente de Paúl. Escribió varios folletos contra la Constitución civil del clero que era sismática, hereje y sacrílega, entre ellos el titulado “Apología”, que tuvo varias ediciones y que ayudaron a muchos sacerdotes a permanecer fieles a las enseñanzas de la Iglesia. Fue según uno de sus biógrafos: “Uno de los más ardientes y mejores defensores de la Religión católica, apostólica y romana, contra el juramento civil y contra los escritos de los partidarios del juramento” Cuando la persecución arreciaba, abrió las puertas del seminario de san Fermín de París a más de 90 sacerdotes y religiosos, que por negarse a pronunciar el juramento civil, se vieron expulsados de sus parroquias y de sus comunidades. De ellos 77 fueron martirizados; el resto logró huir. El Beato Luis José François, cuando fue invadida la casa por los asaltantes, fue detenido y arrojado por una ventana, rematado a golpes en el suelo y su cadáver, como el de los demás, cruelmente profanado: era el 3 de septiembre de 1792.


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Los miembros de la Pastoral vocacional esperaremos el nacimiento del Niño Dios en los siguientes lugares: El P. Yamil Velásquez, C.M. y Nehemías García, C.M. estarán en el municipio de Piedecuesta en Santander; y Jorge L. Ramírez estará en Inzá-Cauca.

A los candidatos, cohermanos y diferentes lectores del Boletín Camino les deseamos unas felices fiestas navideñas, llenas de paz, amor y bienestar en familia

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La Pastoral vocacional valora todos los esfuerzos de los cohermanos realizados en cada uno de los lugares en los que estuvimos, y da gracias a Dios por todos los que se vincularon a este proyecto que tiene como fin llevar a los jóvenes a un encuentro de amor con nuestro maestro: Jesús.

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Es un motivo de gozo y de agradecimiento al dueño de la vida que ha hecho posible las convivencias en: Norte de Santander, Funza, Nátaga, Santa Rosa, Medellín y Cali. Mil gracias a todos.

Usted puede unirse

a nuestra Obra Misionera!

Nombres y Apellidos: Dirección: Teléfono: Pensión Mensual: $220.000

Ciudad: Media Pensión: $110.000

Para bendecir a Dios

El domingo 05 de diciembre a las 3:00 p.m., en nuestro Seminario Mayor de Villa Paúl – Funza (Cundinamarca), serán ordenados Diáconos, los estudiantes de teología: Alexis Vargas, C.M. y Jhon Jairo Quintero, C.M.; y Presbíteros: Carlos Loaiza, C.M. Ramiro Pinzón, C.M. Ismael de la Cruz, C.M. Alexander Correa, C.M. Jesús Ignacio Ninco, C.M. y Jhon Jairo García, C.M. por manos de Monseñor Oscar Urbina, Arzobispo de la Arquidiócesis de Villavicencio. Con gozo profundo en el Señor, les invitamos a participar de este momento de gracia y de bendición para ellos, sus familias y para la Comunidad Vicentina. Al siguiente día, Lunes 06 de diciembre, tendremos la Eucaristía de las Primicias Sacerdotales.

Con su aporte ayúdenos a hacer realidad... el sueño sacerdotal de un joven

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“Dios a ma a quien da con alegría” 2Cor 9,7

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Boletin Diciembre 2010