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>>> Una de las pocas experiencias exitosas en el Centro Histórico de Lima de cómo la organización vecinal de una área urbana tugurizada puede lograr una vivienda digna basada en un modelo de habilitación urbana progresiva.

>>> CASO EMBLEMÁTICO DE RENOVACIÓN URBANA AUTOGESTIONARIA

Asociación de Propietarios

San Martín de Monserrate (El Chaparral) Ficha técnica

Ubicación: Jr. Angaraes 101, Barrio de Monserrate, Distrito del Cercado de Lima, Provincia de Lima Tenencia: Propiedad del terreno en condominio Número de familias: 70 Número de habitantes: 300 Número de lotes: 35 Número de viviendas: Servicios básicos con los que cuentan: - Agua independiente - Desagüe comunal - Luz domiciliaria al 100% Área total: 3,194 m2 Área del lote: 51 m2 Caracteristicas socio económicas: - Ingreso familias promedio US$ 100.00 dolares americanos. - 34% de las familias tienen como ocupación el comercio formal e informal

El inicio

La asesoría del proceso

De inquilinos a propietarios Al inicio, “El Chaparral” no era más que un corralón donde vivían alrededor de 50 familias en tugurizadas casas de adobe. Un incendio en 1986 se llevó su historia para siempre. Los vecinos lo perdieron todo, pero no la esperanza. Convencieron al propietario de que les vendiera el terreno y tras juntar el dinero, con mucho esfuerzo, se convirtieron en propietarios, sin preocuparse por cuantos m2 le tocaría a cada familia.

En 1989, entre la organización vecinal y el CIDAP se constituyó un equipo multidiciplinario que planificó estratégicamente el desarrollo del conjunto habitacional y el proceso de seguimiento. Como resultado de este proceso que abarcó una década, aproximadamente, se logró:

Sistema de financiamiento para la compra del terreno Luego de varias reuniones y debates del grupo de vecinos impulsor de la idea de convertirse en propietarios, se acordó iniciar el proceso de ahorro colectivo a través de libretas de ahorro personales, para garantizarle al propietario la compra, en el plazo propuesto, y que no era necesario que venda el terreno a otra institución. Se estipuló que cada familia debería conseguir la suma de I/. 2,120,000.00 / fam Intis (moneda nacional hasta 1999. Con el nuevo gobierno, se le denominó Nuevo Sol, que rige hasta la fecha) (USA$ 219.00 dólares americanos de la época). A través de varios tipos de actividades económicas, en noviembre de 1989 sólo 35 familias logran cancelar el monto total del costo del terreno de I/. 74,200,000.00 Intis (USA$ 7,665.29 dólares americanos de la época; US $1.00 = I/. 9,689.00). A partir de esa fecha se convirtieron en copropietarios del terreno que ocupan, de 3,194 m2. Quedaron 17 familias restantes que no pudieron reunir el dinero, por lo que no pudieron convertirse en propietarios del terreno y fueron retiradas progresivamente en los siguientes años.

Mejora de los servicios básicos sanitarios La falta de un adecuado sistema de agua y alcantarillado se resolvió al cambiar las viejas pozas en estado ruinoso por modulos sanitario comunal provisionales (batería de lavaderos, duchas e inodoros), mientras se definía el área definitiva de cada propietario. De esta forma, las familias acabaron con el foco de contaminación, accedían al agua, evacuavan el desagüe sin contaminar el ambiente y se aseaban debidamente. Entre todos se acordó mantener los módulos, aún así se culmine el proceso de construcción de las viviendas, como parte del equipamiento comunal y para las actividades de la vecindad. Habilitación progresiva Luego de varios debates entre la organización y los técnicos de del CIDAP se acordó implementar el modelo de quinta para el inmueble (pese a estar por debajo del área de vivienda promedio, 55 m2/fam. , y de tener que incluir un área libre central) CIDAP, a través del uso de la metodología participativa con los propietarios, diseñó tres tipos de vivienda en base a las necesidades de las familias. Por otro lado, a medida que las familias que no eran propietarias se retiraban del inmueble, se realizaba la demarcación de los lotes de vivienda en el terreno para iniciar el proceso de

Fuente: Proyecto: Conjunto de Viviendas Populares de la Asociación de Propietarios San Martín de Monserrate. Lima: Cidap, 1998. Lima: Cidap, 2011

demolición (pese a no tener autorización ) y progresivamente cada familia se ubicó en su área definitiva. La unidad de vivienda Los tres modelos de vivienda diseñados comprendían: tener una habitación para un pequeño taller o tienda, que el número mínimo de dormitorios sea dos, tener un pequeño patio - terraza, un patio de servicio y que uno de los modelos tenga una escalera exterior para que cada piso de la vivienda tenga un ingreso independiente. Otras familias optaron por diseños propios y otras tantas por diseños que no reunían la mínimas consideraciones técnicas para asegurar un hábitat adecuado. Subsanadas las correcciones en ambos grupos se incorporaron en el plano conjunto.

Sueño truncado (lo que falta por hacer) Transcurridos los años y alcanzado el cambio de zonificación de desde que adquirieron el terreno y ante la necesidad de contar con una vivienda digna, las 35 familias propietarias de “El Chaparral” decidieron gestionar el retito de los habitantes precarios que aún permanecían en el lugar, demoler todas las edificaciones precarias existentes y construir sus viviendas sin licencia de la municipalidad. Años después, ésta decisión se volvería en su contra pues hasta la fecha, y por la burocracia edil, no han podido regularizar sus trámites de licencias, ni afrontar las multas impuestas. Pero lo más grave es que lo anterior les impide tener la aprobación de su expediente técnico (presentado hace varios años), y como consecuencia tampoco han logrado la independización de la propiedad de cada una de las unidades de vivienda.

Ejecuta:

De tugurio a conjunto habitacional amenazado

“Nosotros mejoramos este lugar sin ayuda (de la municipalidad o el gobierno)”, dice Feddy Pariona, presidenta de la Asociación de Propietarios San Martín de Monserrate y gestora principal de que hoy un tugurio del Centro de Lima se haya convertido en un conjunto habitacional (35 lotes de 91m2 c/u). El camino no fue fácil. Además de organizar actividades ‘pro-bolsillo’ y juntar hasta el último centavo, tuvieron que lidiar con los trámites burocráticos: la habilitación urbana, las solicitudes para tener agua y desagüe, los pagos por distintos rubros. Y mientras juntaban para la construcción –que era otro gasto– hasta tuvieron que pelearse con un grupo de ocupantes precarios que no querían irse. Pero desde hace un tiempo enfrentan un nuevo problema: la Municipalidad de Lima, que no apoyó en nada para la recuperación del lugar, les ha puesto tremendas multas por edificar sin permiso. La señora Feddy Pariona dice que a ella le quieren cobrar 1,500 soles por su casa de un piso, y a su vecino Rafael Gómez, jubilado, 7 mil soles por levantar “sin permiso” su vivienda de tres pisos. “No podemos pagar. Nosotros estuvimos bajo un régimen especial. Íbamos a construir primero y regularizar después. Pero ahora no nos dejan. Tampoco nos avisaron cuando hace unos años se decretó una amnistía de licencia de construcción. Ahora han venido hasta aquí y han dicho que si no pagamos las multas van a hacer cobranzas coactivas o incluso derribar la construcción. ¿La Municipalidad de Lima está contra los pobladores de su distrito?”, se pregunta doña Fedy. Todos los habitantes del conjunto esperan que con el cambio de gestión en la municipalidad consigan por fin el anhelado sueño de contar con una vivienda digna. “El Chaparral” hoy es un ejemplo de orden en un barrio movido como Monserrate. Es una de las pocas experiencias exitosas en el Centro Histórico de cómo la organización vecinal puede lograr una vivienda digna. (Tomado de Historias de quinta. La República, 18.01.08)

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Caso emblematico: El Chaparral  

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