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Entrevista

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Editorial

¿ Revista Momento ahora o nunca Número

157 XIII Año

www.revistamomento.com.mx

Portada: Foto: Fabiola Flores Flores

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¿QUIERES ANUNCIARTE? Blvd. 16 de septiembre No. 200 Altos 3, Apizaco, Tlax. revista.momento.tlx@gmail.com Tel: 01 (241) 41 8 32 58

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Cómo empezar cuando no estamos completos? Y digo esto porque todos hemos perdido, amigos, familiares, padres, hermanos, hijos, abuelos, conocidos y vecinos. Ante este panorama tan desolador, es difícil encontrar motivos para continuar pero no es imposible. El mundo ha cambiado y quienes seguimos aquí tenemos el reto de modificar y aprender a vivir con esta nueva normalidad. Las entrevistas de inicio de año son un pretexto para inspirarnos y continuar desde lo que eres y haces. La maestra Diana Isis Flores Gutiérrez es una de las diez finalistas del premio Docentes Extraordinarios National Teacher Prize México. Con su proyecto de huertos en tiempos de Covid aplicado en la escuela secundaria técnica número diez de la comunidad de Tetlanohcan donde imparte clases, ahora en línea. Originaria del municipio de Apizaco y egresada de la carrera de Agronomía afirma que la pandemia vino a reforzar el valor de la actividad agrícola, pues justo puso de manifiesto la alta de costos en los productos y la escases. Lograr que setenta estudiantes hicieran el mismo número de huertos es un logro académico pero que además contribuyó en el desarrollo de una comunidad del sur del estado. La segunda entrevista es con la fotógrafa Evelyn Corte Espinosa, originaria de la comunidad de Guadalupe Hidalgo en el municipio de Acuamanala. La artista formó parte del programa Mujeres en el Arte y La Cultura a través de la Secretaria de Cultura Federal y el Instituto Tlaxcalteca de Cultura. El apoyo fue aplicado para impartir un taller exclusivamente para mujeres de antotipia, una antigua técnica de fotografía Más allá de lo que pueda ampliar de esta entrevista me gustaría cerrar esta editorial con un párrafo de una de las mujeres participantes que elegimos para que su trabajo fuera la primera portada del año 2021. Fabiola Flores Flores redacto: Esta ilustración está inspirada en las mujeres que se describen todos los días, creadoras de realidades, sueños y agradecimientos infinitos. Aquellas que abrazan el dolor y lo transmutan despojando ataduras, las que con su presencia riegan con agua de transformación y templanza.

Directorio DIRECTORA GENERAL Marisol Fernández Muñoz DIRECTOR EDITORIAL Carlos Avendaño Flores COORDINADOR DE REDACCIÓN Yassir Zárate Méndez DISEÑO GRÁFICO Y PUBLICIDAD Arturo Vázquez Muñoz FOTOGRAFÍA Federico Ríos Macías SUSCRIPCIONES Alejandro Fernández Muñoz COLABORADORES Juanita Aguilera Dalia Sánchez Dávila Horacio López Muñoz Cristina Figueroa Momento ahora o nunca. Revista mensual, Enero 2021 Editor responsable: Marisol Fernández Muñoz. Número de Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04 2009–021117565 700–102. Número de Certificado de Licitud de Título: (en trámite). Número de Certificado de Licitud de Contenido: (en trámite). Domicilio de la publicación: 16 de septiembre No. 200 Altos 3 C.P. 90300, Apizaco, Tlaxcala. Tel: (241) 418 3258 241 418 3258 www.revistamomento.com.mx Distribución: Revista de Tlaxcala S.A. de C.V. 16 de septiembre No. 200 Altos 3 C.P. 90300, Apizaco, Tlaxcala. revista.momento.tlx@gmail.com Imprenta: IMPRESORA Y EDITORA INFAGON: Calle de la Alcaicería No. 8. Col. Zona Norte Central de Abastos C.P. 09040 México D.F. www.infagon.com.mx


Contenido

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Del campo a la escuela, y de ahía la comunidad

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El arte como catalizador social. Fotografía orgánica e historias de mujeres

Las relacionesde pareja en la época actual

Iniciar un huerto: el propósito que te dará alimento y saluden tiempos de crisis

Agradecimiento

Leche de calabaza

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Entrevista

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Entrevista

Del campo a la escuela, y de ahí a la comunidad Autor: Yassir Zárate Méndez | Fotografía: Federico Ríos Macías

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iana Isis Flores Gutiérrez se define como una persona exigente consigo misma, “en el sentido que lo que me propongo, lo tengo que hacer, y si no, ya me quedé mal primero yo”. Ingeniera agrónoma por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), desde hace nueve años obtuvo una plaza como docente en tecnologías en el área de agricultura, porque le “encanta dar clases”. Esa misma motivación la ha llevado a cursar la maestría en Innovación educativa, en el Centro de Estudios Superiores del Bosque, en Tlaxcala. Gracias a su experiencia pedagógica, que desarrolla en la Secundaria Técnica #10 “Emilio Sánchez Piedras”, en San Francisco Tetlanohcan, en 2020 fue una de las diez finalistas del Premio Docentes Extraordinarios: National Teacher Prize México, presentado por Citibanamex y DELL Technologies, entre otros patrocinadores. La profesora aplicó con un proyecto de huertos familiares, que pasó del campo al aula, y de ahí a la comunidad, con un alto impacto social. En septiembre de 2019, Movimiento STEAM firmó una alianza estratégica con Varkey Foundation, para lanzar por primera vez en México la convocatoria para este certamen. La página oficial de Movimiento STEAM refiere que se trata de “una asociación sin

fines de lucro que desde el año 2017 busca involucrar a los diferentes actores de la sociedad (empresas, gobierno, organizaciones, padres de familias, docentes) que impulsen la educación en México en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, con enfoque de género”. Flores Gutiérrez ponderó su trabajo como docente y se animó a participar, porque sabía que contaba con los méritos suficientes para hacer un buen papel.

En los campos de Texcalac

Desde su infancia, Diana Isis tuvo contacto con el campo gracias a su abuelo materno, Armando Mauro Gutiérrez Hernández. Él era de oficio ferrocarrilero y originario de Santa María Texcalac, Apizaco; por razones familiares no pudo estudiar la ingeniería en agronomía en la Universidad Autónoma de Chapingo. Pero aquel abuelo nunca abandonó los aparejos de labranza, y, en cambio, le transmitió a su única nieta el amor al campo. En sus terrenos de Texcalac, don Armando Mauro le daba vida a la milpa, al sembrar maíz, frijol y calabaza, además de tener parcelas donde cultivaba hortalizas, como lechugas y otras plantas comestibles. En esas faenas lo acompañaba la pequeña Diana Isis, que entre veras y juegos, fue afianzando una relación con la tierra y las tareas agrícolas. 7


Entrevista

“Siempre estuve en contacto con el campo gracias a mi abuelo. Me llevaba a los huertos que tenía. Por ahí me salió el amor al campo, porque mi abuelo me lo inculcó desde niña”, asegura en entrevista con Momento. Fue ese amor a la tierra lo que llevó a Diana Isis a formarse profesionalmente como agrónoma. Un primer intento lo hizo en la Universidad Veracruzana, porque “tenía mucho interés en aprender sobre el café”. Sin embargo, por razones de salud, tuvo que abandonar Xalapa y regresar a Tlaxcala, para matricularse en el Instituto Tecnológico Agropecuario de Xocoyucan, donde permaneció apenas un semestre, “por algunas situaciones adversas que tuve, [luego de] expresar una forma de ver las cosas; por expresar mi punto de vista con un docente, tuve un problema y me tuve que salir de la universidad”. Fue entonces que se matriculó en la UPAEP, donde fue la única mujer en su generación, formada por siete alumnos, incluida ella. 8

—¿Cómo fue su relación con el campo durante su infancia? —Prácticamente era juego. Subirme a las carretillas donde mi abuelo juntaba el maíz; jugar entre la tierra. Mi abuelo nunca me obligó a trabajar el campo. Pero a mí me gustó mucho el contacto con los animales, con las plantas. Incluso llegué a pensar en ser veterinaria, pero me enfoqué por la agricultura, porque es una actividad muy noble. Quien practique la agricultura tiene la posibilidad de la sobrevivencia. Por eso opté por la agronomía. —¿Qué recuerdos tiene de su abuelo? —Uy, muchos. Fue mi mentor y a él le debo todo lo que soy. [La voz se le quiebra por la emoción]. “La ilusión de mi abuelo fue la de estudiar ingeniería en agronomía. Él se quería ir a Chapingo, pero la necesidad en esas épocas estaba enfocada en sus padres y abuelos, por lo que dejó de lado esa posibilidad y fue ferrocarrilero muchos años. La agricultura fue una actividad necesaria, porque no vivía de ella.

“Fue como un juego que yo participara en esas actividades. Me transmitió ese amor que sentía por las actividades del campo. Él sembraba maíz, hortalizas, calabaza, lechuga, frijol. “Tengo una fotografía donde me lleva en una carretilla entre los costales de maíz y yo me veía contentísima”.

El valor de la tierra

—¿Para usted qué es el campo? —Lo es todo. Es la posibilidad de producir nuestro alimento. Son los recursos naturales que no estamos volteando a ver. “Era una de mis dudas al momento de participar en una convocatoria de estas. Yo [me] decía ‘Cómo voy a competir con mis lechugas, con mis huertos, [contra] robots y demás’. Por eso siempre he volteado a ver al campo, porque si no hay alimentos, si no satisfacemos una necesidad básica, no hay nada. No vamos a darle mordidas a un robot.


Entrevista

“Hemos dejado de voltear al campo, porque se ve como una actividad pesada, que no les gusta, que no remunera lo que debe ser. Es momento de voltear a ver al campo, de apoyar a los pequeños productores, de hacer comunas. “[Eso] es lo que estamos tratando de hacer en Tetlanohcan: formar grupos de agricultores y que trabajemos bajo una misma perspectiva, que se empieza a producir en cantidad y en calidad, a que cada uno tenga una práctica diferente. Es hora de volver a lo básico, a lo natural; incluso se está poniendo de moda. Pero más allá de la moda, volteemos a ver la necesidad. En unos 20 años, el problema va a ser la alimentación”. —¿Qué podemos hacer para que la gente valore la actividad agrícola? —Prueba de ello fue ahorita la época de pandemia. Con mis alumnos y el proyecto que desarrollamos nos basamos en la resolución de problemas, y una parte de valorar lo que tenemos y que cuando nos hace falta, es eso, la parte

de resolver problemas, ahora que se encarecieron los alimentos, y que incluso en algunos lugares escasearon. “En las escuelas concienciamos que cuando ya no hay trabajo y tiene el espacio y la posibilidad, es momento de desarrollar esas habilidades. Este es un parteaguas en cuestión de salud, de economía, y de alimentación. Se dispararon enormemente los cursos de huertos familiares y urbanos. Esa situación me lleva a esta situación (sic): volteamos a ver que lo primordial está en la alimentación y en valorar los alimentos. “Iniciamos este proyecto recopilando semillas de los propios alimentos que consumían en casa. Compraron semillas, se pusieron a germinar, hasta lograr todo el ciclo. Los niños me dijeron ‘Oiga, maestra, ahorita producimos de más en la casa y nos generó un ingreso, porque ya no sabíamos que hacer con tanto cilantro, con tanta lechuga. Ya las vendimos’”. “Están viendo la ventana de oportunidad a una actividad que empezó

escolar y ahora se está convirtiendo en una actividad de vida, porque se involucraron los papás, que a lo mejor hacen esas actividades, pero nada más para el maíz, y no para una producción de alimentos. “En momentos de crisis es cuando podemos valorar lo que tenemos a manos llenas. No todos comprendemos que el alimento va a escasear. Cada vez somos más, los espacios son menos, los recursos están desgastados. “Los chicos que trabajaron huertos familiares, ahora están trabajando hidroponia u otras alternativas para optimizar recursos y podamos producir más, en menos espacio”. —¿Es posible que lleguemos a producir alimentos para satisfacer nuestras necesidades de alimentación? —Yo creo que sí es viable. Son habilidades que se pueden desarrollar. Es viable, es adaptar los espacios, resolver problemas. Empezamos con una maceta. Se va generando un vicio, y lo vimos de esa manera. 9


Entrevista “Involucras muchas cosas, como emociones o que tu casa se convirtió en un laboratorio, porque es trabajar a partir de ensayo y error. No nos sintamos mal porque ahorita se nos marchitó la planta. Es parte de entender el proceso de la vida. Aprenden muchas cosas con los huertos. Hace falta visibilidad de esto. “Es lo que agradezco a Movimiento STEAM, que están volteando a ver un proyecto tan noble como este. La agricultura es ciencia, es tecnología, es ingeniería, son matemáticas y también le entramos al arte. Está todo englobado. Yo creo que sí es posible que en algún momento dado todos empecemos a producir algo en casa. Ese sería el objetivo principal. Sí competir con una agricultura de este tipo posiblemente los espacios limitados, todos vivimos en casas muy pequeñas, que posiblemente no nos dé para una subsistencia total, pero sí para valorar y para garantizar parte del alimento. “Hay que entender la parte de la alimentación y de la agricultura. México tiene gran potencial. Debemos exigir políticas públicas que nos beneficien como poseedores de esos recursos para valorar esos productos que exportamos o para mantener los niveles de maíz”. —¿La contingencia sanitaria podría ayudar a que se vea como una tendencia y no como una moda? —Yo así lo vi. Observaba redes sociales y lo percibí primero como moda, pero la intención es que se vuelva una tendencia, un hábito. Producir un alimento que sea saludable. Por lo menos eso es lo que intento. Un centro de educación ambiental y que venga desde la educación. Iniciamos huertos basados en patrones alimentarios. Produces lo que consumimos. —¿Qué se debe hacer para que se convierta en una tendencia? —La intención de los huertos familiares y de los urbanos sería reeducarnos en el tema de la alimentación, porque estamos malacostumbrados; hasta desconocemos el origen de los alimentos. “El propósito principal es valorar el origen de los alimentos, por eso hay esa relación fraterna con lo que estamos produciendo, porque cumplimos 10

todo el ciclo, desde sembrarlo hasta consumirlo. “Es necesario alzar la voz en este asunto y voltear a ver a los pequeños agricultores, que son los que requieren los apoyos para empezar. La agricultura es muy difícil y por eso muchos jóvenes no le ven un futuro a esta actividad. “La agricultura fue la base de grandes civilizaciones y que ahora no se esté viendo como debe ser, es muy triste”. —¿México corre el riesgo de perder su soberanía alimentaria de no implementar políticas públicas adecuadas? —Claro. Yo creo que está en riesgo, primero, de perder denominaciones de origen. Ese es un ejemplo muy claro. Otro es lo de importar maíz, que estemos consumiendo maíz importando, no es lógico. Sí estamos en riesgo si no aprendemos a valorar esto y ese es una de mis labores como docente de agricultura, propiamente, que valoremos eso, que usemos semillas criollas, que empecemos a rescatar este tipo de semillas.

La experiencia rural

En la UPAEP adquirió una perspectiva del campo relacionada con los agronegocios, “esta parte de las grandes empresas, de la producción en masa, hacer prácticas en Celaya, en grandes agronegocios”. Una vez egresada, la ingeniera Flores obtuvo un empleo vinculado con el PESA-FAO, el Programa Especial de Seguridad Alimentaria, de la agencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. “Mi primer trabajo al salir de la universidad fue en una agencia de desarrollo rural, que trabajamos para un programa de la FAO, en PESA-FAO, que era ir a comunidades marginadas. Todos mis compañeros se fueron a trabajar a grandes empresas y yo me voy a desarrollo rural en comunidades marginadas. Me dije ‘Sí, esto es lo mío’. Es uno de los trabajos que extraño mucho, porque es muy noble el programa. Se debería de dar mayor difusión a lo que hace PESA-FAO.


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Fue en 2008 cuando inició su colaboración para trabajar en comunidades del extremo oriente del estado, como El Carmen Tequexquitla, Atltzayanca y Cuapiaxtla, “una de las zonas donde hay alta marginación. Son condiciones muy precarias. Yo estaba encantada con ese trabajo. Hubo muchos beneficios en muchas familias”. La novel agrónoma era agente de desarrollo rural y se dedicaba a levantar censos, impartir talleres de participación comunitaria, “en los que se involucraban las mujeres, para ser gestoras de cambios en su hogar. Se les daba apoyo para construir estufas ahorradoras de leña, baños secos, implementar huertos, construcción de cisternas de ferro-cemento. Se les apoyaba en especie y la mano de obra era por parte de ellos. Se capacitaba para que aprendieran a hacer las estufas, las cisternas, armar los huertos y darle seguimiento”. Allí estuvo un año y medio, y la califica como una experiencia gratificante.

“Me gustó mucho. Fue un trabajo que me ayudó a darme cuenta de la realidad en la que vivimos. En un estado pequeño como el nuestro hay marginación. No hay que ir hasta la sierra de Chihuahua para encontrarla. También lo califico de exitoso. Mi vocación de misionera y mi formación como agrónoma me ayudó mucho. También teníamos que trabajar con los presidentes de comunidad, que era como más batallar”. De hecho, aquella región de Tlaxcala y del país es una de las que presenta mayor rezago social, con familias de bajos ingresos, reducida instrucción escolar y pocas oportunidades. —¿Tenía usted idea de esa realidad cuando estaba en la universidad? —La verdad es que no, a pesar de que iba al campo con mi abuelo. La parte de la universidad fue como más romántica, el enfoque de mi propia carrera y de mi propia universidad fue la parte de producción. Y lo vi. Yo dejé

la oportunidad de irme a una marca de tequila a Jalisco y me presentaron PESA, y dije “Esto me gusta más”, y toda mi familia se sorprendió. Me di cuenta de una realidad que está inmediata, que está junto a nosotros. “No me arrepentí. Lo disfruté mucho y lo extraño mucho, por el contacto con las personas y por lo que puedes hacer como agente de cambio”. —No todo es dinero en la vida. —No todo es dinero en la vida, y eso me queda muy justo esa parte, porque como maestra tampoco. Antes de ingresar a la universidad, Diana Isis había sido misionera y catequista, en comunidades marginadas de la Sierra Norte de Puebla. “Fui primero a un retiro. Me llamó la atención y vi la posibilidad de ir. Fue una experiencia que anticipó lo de PESA. Sacrifiqué vacaciones. “Era otra forma de cambiar vidas, que me ayudó a descubrir esa vocación. Y ahora como docente cambias vidas de otra forma. Se fueron hilan11


Entrevista do estas etapas en mi vida. Creo que fueron las decisiones correctas las que tomé, porque me colocaron en el lugar y los momentos correctos, porque estoy haciendo lo que realmente quiero”. —¿Por qué dejo de trabajar como agente de desarrollo rural? —Porque ingresé al sistema educativo.

Del campo a la escuela

—¿Qué la animó a entrar al concurso por una plaza docente? —Primero la vocación. Sí me gustó. Siempre me había gustado. Mi trabajo en PESA influyó en mi decisión de dedicarme a la docencia. El contacto con niños y adultos me ayudó. Y me dije “A ver qué pasa”. Por eso tomé esa decisión; se dio la oportunidad. “Ingreso al sistema. Me gano esta oportunidad de que combinara ambos perfiles. El primer día dije “Dios, son adolescentes”. Yo tenía la experiencia de las misiones y de los retiros, de estar al frente de grupos de jóvenes, pero es una experiencia diferente. Es otra idea, es otra forma de convencer. Ahora voy a cumplir nueve años. Yo ya no dejo de ser maestra por nada del mundo. —¿Siempre ha estado en su actual plantel, la Escuela Secundaria Técnica #10 de San Francisco Tetlanohcan? —Sí, siempre estuve ahí. Ya había buscado mi cambio, pero por esto de los proyectos, no los puedo dejar así. La única razón por la cual pediría mi cambio es la distancia, pero en realidad es una comunidad muy buena, yo la llamo así. Los chicos son nobles; todavía hay ese respeto para el docente. Hay problemas del contexto, que sí son para atender, pero el docente todavía es factor de cambio. —Se trata de una comunidad con altos índice de migración y con otras presiones sociales. —Sí, muchos de los niños están al cuidado de sus abuelos, otros incluso solos. Otros [viven] con vecinos, con amigos. Ese sí es un factor. Los municipios vecinos que tenemos son un foco que nos está haciendo, hay que mantenerlos todavía contenidos en el pueblo, porque hay muchos distractores en ese sentido. Yo así lo veo. —Otro problema es el de la trata de 12

personas. —Sí, ese es otro problema que empieza a distraer a los chicos y hay uno que otro que dice “Bueno, fulano de tal lo hizo y le va bien”. Empiezan a llamar la atención, empiezan, pero creo, estoy categóricamente convencida que nosotros como docentes, con el trabajo, con esa guía podemos ser ese factor de cambio. En la secundaria técnica de Tetlanohcan tiene a su cargo la asignatura de tecnología con énfasis en agricultura. Durante un periodo también impartió la materia de biología. Los vaivenes de los programas escolares llevaron a la desaparición de los talleres como el que imparte la profesora Flores. Fue cuando se dio la ocurrencia de llamarlos “clubes”. Ella aprovechó el cambio y propuso un club de negocios relacionado con la producción agrícola. Un Business Club que también tuvo un impacto en los entornos cercanos de los adolescentes a los que da clases.

—¿Cómo fue su proceso pedagógico? —En la currícula son ocho horas, es la asignatura que más carga horaria tiene, al ser una escuela técnica, y con énfasis agropecuario. Tenemos agricultura, ganadería y conservación e industrialización de alimentos. Ese es el énfasis de la secundaria. Son ocho horas, que están divididas en dos días, [con] cuatro módulos. “Mi práctica la divido en teórico y práctico. Siempre iniciamos con la parte desde la semilla, de observarla, el proceso científico, experimentar. No nada más es llegar, deshierbar, pónganse a jalar el arado. No. Les voy dando ese proceso. “Ocupamos los huertos y los terrenos como una estrategia pedagógica, para complementar la parte de la tecnología, porque a final de cuentas es una asignatura de tecnología. Nuestro programa nos marca esta parte que tenemos que ir involucrando. Nos va dando nuestros aprendizajes esperados y lo que voy haciendo es diseñan-


Entrevista “Me llevé la sorpresa de que hicieron sus huertos en la azotea, en cubetas; otros [más], que sí tenían espacios, hicieron surcos y toda esa diversidad. Con esos alumnos ahora estamos trabajando hidroponia, porque ya hicieron su huerto. Mi programa me marca una producción industrial, y la hidroponia se adapta muy bien como una forma de producción industrial, produces más en menos espacio”. Con este equipaje en sus maletas, Diana Isis Flores se embarcó en la aventura de participar en el concurso de Docentes Extraordinarios.

El National Teacher Prize México

do (sic) estas prácticas, para que se les haga un poquito más sencillo. “Ahorita tengo a cargo primeros y segundos; sólo tengo dos grupos a mi cargo. Esa es la forma de trabajar. “Ya producimos y ahora qué hacemos. Ese siempre ha sido nuestro problema. Ya producimos y ahora dónde vendemos. Y ese es el problema de los agricultores en general. Producimos lo que queremos o lo que podemos, pero no lo que realmente se puede vender. “Basado en eso, desarrollé el My Bussines Club, donde la idea principal era que los niños hicieran sus agroempresas. Se desarrollaron empresas de salsas; un chico cuyos papás tienen tortillerías, hizo su empresa que se llama Lord Tostada, hizo tostadas, totopos, los embolsó. Se les dio ese cambio. Ese fue el cambio que le dimos. Todos empezaron a generar algo. Hicieron su página de Facebook”. La profesora Flores también abrió una página en esa red social, que le “funcionó muy bien. Luego fui con el

YouTube. Por eso les dije ‘Hasta me convertí en youtuber por ustedes, para que ahí me vieran, para que no hubiera pretextos’. Descargan, ven el video cuantas veces quieren, y ahí está la práctica. Tienes que ir adaptándote”. La faceta youtuber de esta joven profesora se puede apreciar en el canal Agricultura Lab, que también es el nombre de la página de Facebook que abrió para difundir el trabajo realizado en el club de negocios. “Ahí empecé a subir videos, tutoriales, la bienvenida. El chiste es que los chicos no se aburran”, destaca. —¿Cuáles temas ha desarrollado en Agricultura Lab? –La primera parte fue la de los huertos familiares, que ya lo habíamos hecho, pero empecé a explicarles el paso a paso. Por ejemplo, “Preparando mi huerto. Parte 1”, “Preparando sustratos. Parte 2”, y toda esa parte la fuimos encaminando para involucrar a los chicos. Al final presenté las evidencias y ellos presentaron sus experiencias.

—¿Cómo se enteró usted de este premio? —Yo siempre seguí el Global Teacher Prize, es decir, el que hacen a nivel mundial. Y yo me dije “Algún día quiero estar ahí”. “En México no había esta parte del National Teacher Prize. Simplemente lo veía como esta parte de la motivación. Siempre he buscado esta parte de motivarme a hacer mi práctica mejor. “Cuando en México, Movimiento STEAM, que hace esta colaboración con Varkey Foundation, trae el International Teacher Prize, me dije: ‘Es mi momento, es mi oportunidad’. “Vi la convocatoria y era una vara muy alta. Piden muchas cosas. Con calma la empecé a revisar y fui haciendo mi y dije ‘¡Wow, creo que sí tengo oportunidad’. Salió a finales de febrero, de inmediato me inscribí, porque soy muy arrebatada en ese sentido. Veo cosas y me involucro. Gracias a ese arrebato también he podido participar en diferentes congresos, en diferentes partes del mundo, pero sí soy así. “No tenía muy claro qué es lo que querían. Tomé la decisión, terminé mi postulación y dije que sea lo que tenga que pasar. “Y quedé entre las diez finalistas, que no lo creía yo. La primera parte la hicieron de emoción, que casi se me sale el corazón. Pero al ver la calidad de compañeros que participaron y todos los años de servicio y de experiencia que tenían, 17, 35 [años], y yo 13


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con ocho años de experiencia y ya estar ahí, eso me motivó mucho más y ahora me siento más comprometida. Me siento con más ganas de trabajar. “Valió la pena emplear los pocos ahorros que tenía, que los invertí en ir a congresos, a cursos a otras partes, que salió de mi bolsillo, incluso de mi familia que me apoyó. Valió la pena haber estudiado una carrera, empezar la otra. Ahorita tomar también la decisión, porque la maestría la comencé a estudiar en estos meses. —¿Qué le dejó esta experiencia? —Primero me confirmó que estoy en el lugar correcto. Segundo, que las oportunidades no se dan, se buscan, y, sobre todo, que fueron unos meses de emociones muy fuertes, porque pensaba “Si a Tlaxcala nunca lo pelan, tengo muy pocos años de servicio”, aunque la convocatoria decía a partir de cinco [años de servicio]. “Empezaba a ver algunos videos que subían los compañeros y yo decía ‘Bueno, no es que no confíe en mí’, pero reafirmó que es poco a poco, que todo es fruto del trabajo, de los desvelos, que tenemos y que sobre todo ahorita que nos dan como embajadores STEAM, esa parte de compromiso ahora, que puede ser una parte que venga a refrescar, en el caso de las tecnologías en secundaria., nuestro plan y programa, pero también la ciencia, la tecnología, las matemáticas, la ingeniería, eso desde la primera infancia se tiene que promover. “Lo comentaba con los del Movimiento, yo me quiero tomar bien mi papel de embajadora en el estado y que tengamos todos los docentes la oportunidad de meter estas metodologías, estas competencias del siglo XXI, que estemos precisamente a la vanguardia de todos ellos. “No todos trabajamos bajo la Agenda 2030, algunos incluso la desconocen, y esa es la parte de empezar; los medios de comunicación son poderosos, entonces en el momento en que se empezó a masificar esto, viene la duda. “Me deja experiencia. A partir de ahorita todavía me pone la vara más alta y tengo que seguir en este pro14


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ceso de aprender, si quiero enseñar”. —¿Qué le exige entonces? —Me exige ser una docente de calidad. Considero que todos los días mis clases, por sencillas que sean, sean de calidad. Me exige ser más eso. Me exige que Tlaxcala salga adelante en este sentido usando metodologías que nos ponen en esta vanguardia. —¿En qué consistió la postulación? —Algunos de los requisitos es que tuvieras cinco años de servicio como mínimo; ser docente en las áreas STEAM (ciencias, tecnología, ingeniería, artes o matemáticas); que trabajaras bajo las competencias del siglo XXI; resolución de problemas; creatividad; que trabajaras tus proyectos; que fueran de impacto comunitario; y que trabajaras con la Agenda 2030, con al menos uno o dos objetivos del desarrollo sostenible. “Teníamos que mandar un proyecto, una práctica, y uno de los puntos que nos tomaron más en cuenta es cómo desarrollaron esta práctica durante el tiempo de pandemia, cómo resolvimos estos problemas en ese momento. “En lo personal, nos pedían nuestra preparación académica, que hayamos escrito por lo menos un artículo científico, que hayamos tenido un impacto más allá de la escuela. La convocatoria se cerró el 20 de septiembre y a partir de ahí empezó el proceso de evaluación. “Siempre tuvimos el acompañamiento por parte del personal de STEAM, en el momento de la postulación, de cómo poner todo ello. Después de que presenté la postulación, hubo entrevistas, nos pidieron que explicáramos cuáles eran los objetivos de los proyectos que habíamos presentado. “Estuvimos acompañados en ese sentido, mientras que los jurados, que fueron de muy alto nivel, desde los jefes de investigación de universidades como la UNAM, el ITAM, el IPN, y luego los jurados, que eran de asociaciones como ONU-Mujeres, de la OCDE. A mí me tocó que me entrevistara el de la OCDE y el de la ONU en México. Que ellos volteen a ver los proyectos que 15


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estás haciendo y que valoren todo lo que has hecho, te quedas con esa experiencia. “A final de cuentas ese era el objetivo, que voltearan a ver lo que estás haciendo y que nos dieran esa fuerza para que podamos generar estas alianzas estratégicas y que podamos seguir participando en ello”. —¿Cuáles eran los objetivos del proyecto que presentó? —El que presenté en tiempo de COVID es el de los huertos familiares, usando redes sociales y el canal de YouTube para tratar de acercarnos a los chicos, pero el impacto que más tuvo fue el establecimiento de 70 huertos familiares, que en este periodo de pandemia ayudaron a estas 70 familias, que son la cantidad de alumnos que tenía yo en ese momento. “Otros proyectos que presenté fue cuando construimos estufas ahorradoras de leña, que les adaptamos un biodigestor; lo hicimos primero en la escuela y después en las casas. Este fue un proyecto que tuve la oportunidad de presentar en Cuba, en Milán y en Francia, donde presenté esta metodología que llevamos y ocupamos la Agenda 2030, porque usábamos energías renovables y también nos llevó a ganar la Presea del Medio Ambiente. “Hay un programa en el SNTE que se llama Educación para el Desarrollo Sostenible; participamos en él y en Tlaxcala ganamos el primer lugar y a 16

nivel nacional ganamos el segundo lugar con este proyecto. Estos fueron de los proyectos que involucramos. “Mi único objetivo de presentarlos en estos congresos fue para que voltearan a ver y que dijeran ‘Queremos trabajar’. Por eso es [por lo] que con un profesor de Cuba trabajo con proyectos similares, [así como] con un profesor de España, que estamos en otro proyecto que se llama “Educación vital”. “Esa es la única intención: empezar a generar lazos y que los niños puedan compartir experiencias con chicos de otras partes del mundo, que tienen la misma edad, pero que son contextos diferentes, pero también cómo aplican esta metodología. Lo que viene es una presentación que voy a hacer, que se llama “Adolescentes promotores de la Agenda 2030”, que ya estamos involucrando a todos los proyectos que he hecho y cómo los chicos se están convirtiendo en esos gestores. —¿Qué comentarios recibió por parte del jurado sobre estos proyectos? —Con eso me quedo. No se llegó al objetivo del primer lugar y demás, pero la verdad que me quedo con los comentarios de los jurados, que todos fueron constructivos, en el sentido de felicitación por haber aplicado estas metodologías, por haber aplicado la forma en que estamos aplicando la Agenda (sic). “De cierta forma todavía lo veo no

como la metodología que debe ser, pero los niños ya manejan esta información, como estamos aterrizándola en una comunidad rural. Me quedo con esos comentarios. Creo que me leyeron muy bien, creo que entendieron lo que yo quería proyectar. “Estamos esperando cómo va nos a estructurar lo de los embajadores STEAM, para que podamos replicar lo que me ha funcionado en el estado. La verdad fueron muy gratas”. —¿Cuál será su tarea como embajadora STEAM? —Pues yo creo que es eso. En el estado, desde la primera infancia, hasta nivel universitario, yo creo que es enfocarnos, primero que nada, a las competencias del siglo, porque, allá afuera, en el marco laboral, como lo marca la cuarta revolución industrial, que más bien es tecnológica, los trabajos para los cuales nos estamos capacitando, se están generando las universidades, todavía ni existen, porque todo está cambiando muy rápido. “Yo creo que lo que hay que promover es la educación en competencias, en esta resolución de problemas. Si podemos resolver un problema muy básico, vamos a poder resolver problemas más grandes, a una educación técnica, a una educación muy cuadrada, que tengas que hacer esto. Cuando vas a la parte de fuera y no está como te lo dijeron en la escuela, ya no lo pudiste resolver.


Entrevista

El arte como catalizador social. Fotografía orgánica e historias de mujeres Autor: Yassir Zárate Méndez | Fotografía: Evelyn Corte Espinosa

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l arte es un catalizador para propiciar cambios en la sociedad. Además, tiene la virtud de ayudar a resolver situaciones personales, considera la fotógrafa Evelyn Corte Espinosa. Originaria de la comunidad de Guadalupe Hidalgo, en el municipio de Acuamanala, Evelyn recurrió a la antotipia, una antigua técnica fotográfica para impartir un taller dirigido exclusivamente a mujeres, para la cual contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura federal y del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura, a través del programa Mujeres en el Arte y La Cultura. El curso se efectuó en diciembre, y tuvo lugar en la comunidad donde Evelyn radicó los primeros años de su vida; ahí están sus raíces y su actual residencia, luego de regresar de la Ciudad de México, en parte condicionada por la actual situación sanitaria. En entrevista con Momento, realizada en las inmediaciones de la presidencia de comunidad donde coordinó el taller y con La Malinche de fondo, Evelyn Corte reivindica la descentralización del arte y darles oportunidades a los jóvenes. Cuando era niña y vivía en Guadalupe Hidalgo, no tuvo a la mano opciones para desarrollar su creatividad. Tenía que ir hasta Santa Ana Chiautempan o a la capital del estado para tomar algún curso. Ahora, siente que los jóvenes son ignorados y no se les otorgan los suficientes apoyos, para alejarlos de actividades nocivas.

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Una joven inquieta

“Yo soy originaria de acá, aunque nací en Puebla; siempre me he considerado originaria de Acuamanala, en específico de esta comunidad de Guadalupe Hidalgo. Estudié comunicación en una universidad de Puebla. Decidí casarme muy joven y también me convertí en mamá bastante joven. Decidí ausentarme de lo laboral y de todo. Me fui a vivir a México y me dediqué por completo a mis hijos, pero me di el tiempo de retomar algo que me gustaba”. Con estas palabras, Evelyn Corte retrata sus primeros años de vida y decisiones que marcaron su rumbo de vida: el matrimonio y la maternidad. —¿Cómo se dio tu acercamiento con la fotografía? —La fotografía me empezó a gustar alrededor de los diez o doce años. Mi papá me regaló de cumpleaños una cámara de rollo Kodak. Desde ahí empecé a tomar fotos a todo. Tengo rollos aún sin revelar, con amigos de la primaria y de la secundaria. Esos rollos los tengo guardados y ahora que estoy aprendiendo todo esto de lo análogo, porque estoy más enfocada en lo digital, quiero revelarlos porque no tuvieron una salida. “Empecé con cursos gratuitos en Tlalpan. Fue en 2019 cuando me dije ‘Me gusta mucho, pero tengo que invertirle a esto que tanto me gusta’. Decidí meterme a un diplomado en ADM y de ahí ya no se convirtió en un diplomado, sino en un programa espe-


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cializado en arte y fotografía, porque sentía que me gustaba mucho y que el diplomado ya no me daba abasto para todo lo que quería aprender. “Cuando te empiezas a especializar tu panorama se amplía muchísimo. Comentaba con las chicas del taller de fotografía orgánica que cuando me metí al diplomado iba con una idea muy distinta. Quería tener un estudio fotográfico. Pensando siempre en regresar, porque esa era mi idea. “Decía: ‘Cuando regrese, es algo que puedo poner”, porque hay muchas fiestas y eso. Pero después, cuando empezamos a llevar fotografía de autor, fue el boom de todo lo que podía crear”. En ese periodo, Corte tuvo mucha motivación de sus profesores y de su familia. “Fue algo que ni yo me esperaba, que se fuera dando todo ese proceso. Fue sorpresivo para mí. Sentía que sí podía hacer cosas, pero no me imaginaba qué alcance podían tener. A partir de ese punto comenzó a participar en diferentes concursos, con los que llegaron los primeros éxitos, como una mención especial en Uruguay y el primer lugar en el certamen organizado por el gobierno del estado de Tlaxcala en 2019, por los 500 años del encuentro de dos culturas. Ahí participó con una pieza sobre los telares en Contla, titulada “Armas Nievas y sus telares”. A veces un año tan malo como 2020 puede traer buenas noticias. A Evelyn la sorprendió con una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, en la categoría de Jóvenes Creadores. “Me emociono y me sorprendo. Si hace un año me hubieran preguntado sobre qué esperaba hacer, no me hubiese imaginado que estuviera pasando todo esto. Me siento muy afortunada. Es parte de la constancia que he tenido. Me gusta compartir y siempre estar aprendiendo. Siempre, siempre estoy en un taller, en un diplomado, en un curso. Siempre estoy tratando de conocer, empaparme más de lo que me gusta”, afirma la joven artista. 20


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Esa inquietud la llevó a presentar una propuesta en la primera convocatoria de Mujeres en el Arte y la Cultura, enfocada a equidad de género. “Aplaudo mucho que se esté llevando a cabo una convocatoria así en el estado”, apunta. El proyecto presentado a la Secretaría de Cultura y el ITC fue el taller gratuito y presencial denominado “Reconstruyendo nuestra histórica (fotografía orgánica)”. La intención era explorar la historia de las participantes, ya que estaba dirigido exclusivamente a mujeres, que además se iba a realizar en Guadalupe Hidalgo, en congruencia con la intención de la fotógrafa de llevar el arte a todas partes.

La fotografía antes de la fotografía

La curiosidad de nuestra especie no tiene límites. Esa condición está detrás de la antotipia. Atribuida a John Herschel, en realidad fue el fruto de la colaboración de diferentes personajes, como Henri August Vogel, quien en 1816 “descubre que el extracto de las plantas es sensible a la luz”, mientras que Theodor Freiherr von Grottuss “estudió los cambios químicos en las plantas para la época de August Vogel”, como reporta la también fotógrafa Gloria Yukavetsky. En 1842, Herschel, hijo del astrónomo William Herschel (descubridor del planeta Urano), pudo fijar una imagen sobre un soporte físico siguiendo las pistas de sus predecesores. Básicamente, la antotipia consiste en “un proceso fotográfico a base de extracto de plantas y vegetales. Al obtener el extracto, ya sea utilizando un mortero y pilón o licuadora, obtenemos lo que se conoce como una emulsión, es decir una sustancia foto-sensible”, explica Gloria Yukavetsky. También entendida como fotografía orgánica, Corte Espinosa se apoyó en esta técnica, sumamente amigable con el medio ambiente, al no usar compuestos químicos, para impartir el taller. 21


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Falta de oportunidades

—¿Cómo se genera la idea de este curso de fotografía orgánica? —Al ser originaria de esta comunidad, creo que a pesar de que me ausenté unos años, conozco parte de las problemáticas que la aquejan, porque es algo que también a mí me tocó vivir. “Desde pequeña, cuando queríamos asistir a un curso o a un taller, me acuerdo que mis papás tenían que llevarnos a Santa Ana o a Tlaxcala. No había ese tipo de programas, de actividades, ni culturales o deportivas, [que] eran igual muy escasas. “Cuando me convertí en joven, teníamos un grupo del municipio que intentamos hacer actividades culturales y deportivas, y también me topé con lo mismo, seguía sin el apoyo para los jóvenes que queríamos hacer cosas, incentivar a los demás niños y jóvenes, incluso adultos. No había apoyo. “Fue muy rara la ves que se nos llegó a apoyar; era muy escaso o difícil que pudieras crear si no contabas con el apoyo de autoridades con programas que te pudieran incentivar para este tipo de cosas. “Cuando venía de visita con mi familia, me di cuenta que seguía habiendo el mismo problema. Hasta la fecha no hay un programa cultural, o uno deportivo en el que se incentive a los jóvenes para que puedan ellos alejarse de los vicios, y sí poder generar otras cosas. “Aquí hay una problemática que es [frecuente] en la zona sur del estado y [que] es la trata de personas, comúnmente conocidos como padrotes. Siempre he dicho que debemos alejar a los niños y a los jóvenes de esa problemática, que ya es parecida a la narcocultura. Aquí igual ya lo ven como una forma de vivir. A mí me preocupa eso, y me preocupa porque soy mamá. Tengo una hija y un hijo. “Aquí no hay un lugar a donde tú puedas llegar a impartir un taller. No hay una unidad deportiva decente para que los jóvenes puedan practicar los deportes que les gustan. Por eso es que nace esa necesidad de querer compartir y de querer empapar a los niños y jóvenes del arte, de enseñarles que es una forma de expresarse y una forma de salir de problemas”. 22

—¿A ti te ha ayudado el arte? —A mí me ha pasado. Cuando siento que he creado más cosas ha sido en los momentos en los que soy como que más susceptible, con más broncas personales, y eso me lleva a crear más. Sí siento que es de las veces que he hecho los mejores trabajos. Poder expresarse, poder tener un espacio, un taller donde ellas puedan acudir, la verdad es que algo que falta aquí en la comunidad. “Falta no sé si visión de las autoridades, apoyo igual, porque hay mucho talento. Aquí en Acuamanala hay muchos jóvenes que no solo como yo hacen fotografía, también hacen música, teatro, practican muchos deportes, y que desafortunadamente no son apoyados. “A veces, cuando salen este tipo de convocatorias, y se los decía a las chicas en el taller, si ellas tienen esa inquietud de querer seguir en el arte o en alguna otra cosa que les apasione, que siempre apliquen a este tipo de

convocatorias, porque solamente así, aplicando, y si eres beneficiada con eso, pues podrá compartir todo eso. “No recibíamos ninguna paga, ni nada, pero nos gustaba motivar. Éramos un grupo de jóvenes y con los que sigo estando en contacto, que tenemos esa inquietud de ‘Hay que hacer algo’, porque nadie está haciendo nada, y uno que puede aportar un poquito, poder hacerlo. Si todos aportáramos un poquito con lo que conocemos para poder ayudar a las nuevas generaciones o hasta los adultos, pues no nos quita nada. Es enriquecedor también”.

Historias para contar

—¿En qué consiste la propuesta? ¿Qué argumentaste ante la Secretaría de Cultura y el Instituto Tlaxcalteca de la Cultura para que se aprobara este proyecto? —Una, que soy originaria y creo que conozco parte de las problemáticas, y la principal es que no hay espacio


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donde las mujeres se puedan desarrollar en la cultura, en el deporte, y creo que la sociedad en general. No hay un espacio donde puedan llevar a cabo estas actividades, y eso la verdad, para mí, es preocupante. “Tenemos al lado San Luis Teolocholco, que tiene su unidad deportiva, tienen otras cosas donde pueden ellos ir y hacer actividades recreativas, y aquí realmente no las hay. “Para que pudiera llevar a cabo este taller tuve que pedir permiso con el presidente de comunidad, que me prestara un espacio. Donde estuvimos era el aula de preescolar. Antes lo ocupaban para eso. Es un salón que va dando un giro, para lo que lo quieran ocupar. Realmente no es un salón en el que se tengan las condiciones para poder efectuar actividades culturales. “Para mí, lo que puse y lo que les planteaba era que se trata de una problemática general. Que sí afectaba a niños, jóvenes, adultos, mujeres, hombres, pero que también había

esa necesidad de apoyar a las mujeres donde hay una cultura altamente machista y donde se les ve a las mujeres, no por todos, pero sí por algunas personas que se dedican a este tipo de negocio, como un objeto sexual. “Poder de esta forma apoyar a las niñas y mujeres en general, y que vean que hay una forma de poder expresarse, y más ahorita en estos tiempos que estamos viviendo tanta violencia de género, y violencia hacia la mujer. Para mí era bastante importante todo eso, tratar de que ellas se expresaran, de que por medio del arte plantearan su problema y hasta cierta forma se desahogaran. Básicamente fue eso. Los resultados fueron positivos”. —¿Qué le ofreces a tu comunidad con este taller? —Les estoy ofreciendo una forma de poder conocer algo que quizás no conocían y aparte una forma igual y que se vuelva como un refugio para aquellas niñas, jóvenes o mujeres. “Este tipo de taller era lo que ofre-

cía, que ellas pudieran expresarse, sacar parte de su historia, que a veces es tan dolorosa, problemas que vienes cargando y que para ellas eran personales, pero si lo ves, es algo general, que vive la sociedad. Yo ofrecía eso. “Y siento que fue el resultado de que ellas pudieran expresarse, sacar un poco de lo que venían cargando, porque la verdad es que eran temas bastante fuertes, como alcoholismo, violencia contra las mujeres, abandono, salud mental. Temas tan fuertes. Hasta niñas de ocho, doce, trece años, y que vienen con una historia a veces tan pesada, con tantos problemas, que verlas aquí expresarse para poder sacar un poquito de lo que vienen cargando. Sentía que sí estaba generando algo positivo”. —¿Qué expresaron ellas a través de estas fotografías orgánicas? —Para poder llegar a lo que fue la exposición y las imágenes, se hicieron varios ejercicios, entre ellos había uno que es la cartografía familiar, que manejé con ellas. Consistía en que escogieran tres acontecimientos familiares positivos y tres negativos, y de eso tenían que renombrarlos significativamente. “A mí ya me tocó hacerla y debo decir que es como una parte en la que tienes que sentarte, estar tranquila, porque realmente se vuelve algo muy emocional, cuando empiezas a recordar ese tipo de procesos. Se las di a ellas y con las más pequeñitas igual traté de tener el cuidado de explicarles. “Cuando se lo llevaron y lo hicieron en casa, muchas venían como con un cuento. Volvimos otra vez a platicarlo. Cuando lo entendieron y me trajeron sus historias, me topaba con uno, había como que mucha culpa hacia ellas, cuando realmente no era su culpa por lo que estaban viviendo. “Había mucha tristeza y también mucho rencor. Siento que cada una saca sus emociones y las expresa a veces en otras cosas. Muchas veces no tienes esa herramienta para poder expresarlas de una manera sana y a veces se nos va en gritar, en enojarnos. Este tipo de situaciones y de emociones fueron las que me encontré. “Para mí fue igual bastantes sor23


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prendente ver todo lo que ellas estaban pasando. También fue muy bonito ver lo que estaban creando a raíz de ese problema y que le estaban dando una salida, y que las veía emocionadas, llegaban al taller super entusiasmadas. “Aquí se mantuvieron. Estuvieron todas las chicas siempre. De hecho, a los dos días se agregaron dos más y eso para mí era padre. Verlas motivadas a pesar de que lo que contaban o compartíamos, porque eso también era clave, el poder darles esa confianza de que ellas pudieran expresarse conmigo. La verdad no me esperaba que fueran a ser tan abiertas y tener esa confianza. “Es algo que me deja conmovida y emocionada, y con ganas de seguir aportando más. Aquí en el municipio y en el estado hay muchísimas mujeres que vivimos y compartimos las historias que ellas quisieron expresar”. —¿Cuáles resultados se obtuvieron? —También fue algo que a mí me deja con un muy buen sabor de boca, sorprendida, porque no me esperaba que todas trabajaran al mismo ritmo. De hecho, todas hicieron entre cinco y siete obras, y eso para mí ya era mucho, porque los procesos para que se 24

pueda dar la imagen a veces son de horas, días o hasta semanas. “El clima nos favoreció para que se pudieran hacer estas imágenes. El lugar donde secaban sus imágenes era aquí en la explanada, en las canchas, y el Sol daba a todo lo que da. Eso ayudó bastante. “Para llevar a cabo esa historia que querían reconstruir, tenían que escoger entre diez y quince imágenes de su álbum familiar, de ese tema que ellas sentían que podía ir de la mano con su propuesta. Me las traían y juntas hacíamos una curaduría de esas imágenes, para ver qué lectura visual le iban a dar a su proyecto. Hubo chicas que ya tenían la idea. “Siempre les dejé que se sintieran libres de poder decidir. Era padre que en esas cuestiones, cuando iba y les explicaba, me decían que ya tenían claro cómo iban a presentar su historia. También para mí era padre, saber que en ellas se estaba generando esta seguridad de poder expresarse sin miedo. “Los resultados fueron gratificantes, sorprendentes. De hecho, la exposición fue algo fuera de lo común. Les di la opción de que ellas eligieran dónde querían mostrar su trabajo. To-

das optaron porque fuera al aire libre. “Platicamos y decidimos llevarlo a un camino que va hacia La Malinche, como a unos diez o quince minutos de acá, que a ti ya te tocó vivirlo. Cada una llegó y escogió su árbol, donde quería exponer. Ahí colgaron sus imágenes. Cada una llegó, escogió su arbolito, se sintió cómoda estando al aire libre. “Todo iba de la mano. Antotipia, un taller de fotografía orgánica, en el que la exposición se llevó a cabo en un lugar al aire libre, en contacto con la naturaleza. Fue algo muy padre, muy bonito, que todo se fue dando, que gracias a la respuesta y al trabajo que las chicas tuvieron, fue algo que se pudo generar. —Se ha visto al arte como una forma de sanar. ¿Ese era uno de los objetivos del taller o es un efecto circunstancial? —Ese era uno de los objetivos. Yo no te puedo decir que a lo mejor se fueron sanadas, porque como lo plantearon durante la exposición, a veces se necesita de ayuda profesional cuando sientes que ya no puedes, pero sí siento que fue una forma de que pudieran liberarse de esa carga. Sí siento que se cumplió el objetivo.


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Las relaciones de pareja en la época actual Autor: Psic. Cristina Figueroa Quirino Psicoterapeuta cognitivo-conductual Celular: 24646 91878

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ormalmente las fiestas decembrinas son una prueba tanto emocional como de relación para las parejas y las familias en general. La decisión de pasar fiestas con una familia u otra generalmente saca a relucir problemas interpersonales entre uno o varios integrantes de la familia. Empecemos por mencionar que una pareja está conformada por dos personas que provienen de familias distintas, con hábitos diferentes y, por supuesto, con creencias acerca de la vida que tampoco son las mismas. Como expresó Oscar Wilde: “No existe une realidad verdadera, sino tantas realidades como se puedan inventar”. Cada familia ha creado su realidad o esquemas de vida que ha transmitido a sus integrantes, quienes después conformarán una pareja. Y si a esto sumamos que el modelo conductual afirma que cuando dos personas se unen en pareja, “esperan” que el cónyuge cubra sus necesidades insatisfechas pasadas o presentes, la relación de pareja se complica más. De entrada, la convivencia diaria de una pareja resulta no ser tan sencilla, pese a que en los cuentos infantiles las vicisitudes terminan al consumarse la unión o el matrimonio. En mi opinión, ahí es cuando la verdadera aventura comienza. Y si a todo lo anterior le sumamos la pandemia, el resultado puede ser un exceso de estrés o problemas de relación. Estos problemas de relación se incrementan cuando a un integrante de la pareja o a ambos les resulta complicado modificar sus creencias, a pesar de que no sean tan funcionales. Es decir, defienden una idea o punto de

vista y tienden a comportarse con inflexibilidad ante sus enfoques. Incluso llegan a experimentar lo que se conoce como disonancia cognitiva, es decir, adaptan la información del medio a sus creencias y no en sentido contrario. De esta manera, imponen su criterio y afectan la relación de pareja. ¿Qué hacer? Lo ideal es que cada elemento de la pareja reconozca sus creencias irracionales o distorsiones cognitivas y, por supuesto, modificarlas. Lo anterior, cabe señalar, resulta muy difícil sin un proceso terapéutico. Y en segundo lugar, cambiar de un estilo de comunicación inadecuado a uno adecuado. Como refiere Díaz Morfa en su libro Prevención de los conflictos de pareja (2003): “los principales problemas de comunicación en el ámbito de la pareja son: no escuchar, hablar demasiado o no hablar suficiente, interrumpir, usar un lenguaje vago, no ir al grano, no emitir señales receptivas, evitar hablar de temas difíciles, hablar en exceso de los temas conflictivos, no hacer preguntas o hacer demasiadas, hacer callar a la pareja a base de reproches, asilarse”. Entonces, ante un conflicto, lo ideal es utilizar la empatía, lo que implica reconocer que el otro miembro de la pareja tiene un punto de vista distinto basado en sus creencias o esquemas de pensamiento previos, lo que lo lleva a pensar diferente y eso debe ser aceptado y no negado. Y por otra parte, el desarrollo de la asertividad, la cual implica la capacidad de hacer valer las propias ideas y expresarlas de una manera coherente y con un adecuado componente no verbal. Recuerda: en tu relación de pareja es posible llegar a soluciones satisfactorias para ambos. 27


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Iniciar un huerto: el propósito que te dará alimento y salud en tiempos de crisis Autor: Diana Isis Flores Gutiérrez | Agrónoma y Pedagoga | agro_isis@hotmail.com

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stamos iniciando este nuevo año, posiblemente el más atípico de nuestras vidas, y es momento de poner en práctica todo lo que hemos aprendido en un 2020 marcado por la COVID-19 y retomar los deseos que se han quebrado por obvios motivos. Espero que nuestra lista sea más realista y esté enfocada en nuestro bienestar e iniciemos un estilo de vida diferente. Te propongo una alternativa para promover una alimentación sana en tu familia que va más allá de un simple propósito de año nuevo; este te llevará a conseguir alimento y salud en momentos de crisis. Aquí te diré por qué y cómo. Iniciar un huerto en casa nos permitirá producir alimentos que se pueden consumir a diario. Te recomiendo hacer un patrón alimentario de tu familia; una lista con lo que generalmente consumen en una semana te ayudará a clarificar aquellos cultivos que se puedan adaptar. Para obtener resultados en un corto plazo, siempre recomiendo cultivar especies de crecimiento más rápido, que se adaptan a casi todas las estaciones del año, como rabanitos, cilantro, espinacas, acelgas, algunos quelites o lechugas, además, estos serán inocuos y naturales. De esta manera se hacen evidentes los avances, que con buenos cuidados, tus plantas crecerán hasta obtener tu primera cosecha. Te aseguro que no hay mayor satisfacción que comer algo que tú mismo cultivaste. ¡Iniciamos! Te preguntarás ¿por dónde empiezo?

1. Elige un lugar. Cualquier espacio de la casa, como la ventana de tu cocina, un balcón o la azotea a donde llegue luz solar por más de 6 horas es perfecta; el punto clave es la luz directa, ya que las hortalizas, al igual que el resto de las plantas, requieren la luz del Sol para la fotosíntesis.

2. Consigue lo necesario.

Los materiales para establecer estos huertos probablemente estén en tu casa; lo que logrará esta actividad es que te fijes más en los residuos que generamos y la manera en que le podemos “dar vuelta”: reusar, reciclar y reducir, entre otras más. Como contendedores puedes ocupar bandejas plásticas o de barro, de preferencia de 20 centímetros de profundidad o más, si lo que quieres es producir zanahorias, betabeles o papas; los conos de papel higiénico son excelentes para semilleros; las botellas plásticas desecha30


Artículo bles son ideales para lechugas; las cajas de tetra pack u otros recipientes, con un poco de imaginación los puedes adaptar para lo que quieras. Sustrato. Es el soporte o ambiente donde se desarrollarán nuestros cultivos, además de donde obtendrán los nutrientes necesarios. Es indispensable que sea liviano, con porosidad, pero al mismo tiempo capaz de retener el agua. Si tu entorno es totalmente urbano lo puedes conseguir en viveros; solicita tierra negra, turba y si es posible un poco de composta. Posteriormente tú mismo lo podrás preparar; en una próxima entrega te diré cómo. Un consejo muy importante es que esta mezcla debe tener un agradable aroma a bosque y debe ser color obscuro, ya que eso detona la presencia de materia orgánica. Riego. Es el miedo más grande de todos los que inician sus huertos ¿Cuánto? ¿Cómo sé si le falta agua o me pasé? En realidad no es tan complicado, ya que las plantas hablan por sí mismas. Si bien el riego se sugiere alternado (un día sí, un día no), esto dependerá del tamaño del contenedor, el cultivo y el sustrato que estés usando. Con una regadera jardinera, con una manguera o si prefieres elaborar un sistema de riego por goteo para aprovechar el agua sería lo ideal y que no te espante, porque en esto también te puedo ayudar a elaborarlo. Siempre riega por la mañana o en la noche, nunca al medio día o cuando haga mucho calor, porque el agua se evaporará y no se hidratarán los cultivos. En esta temporada de invierno y de posibles heladas no lo hagas por las noches, porque las plantan tendrán agua en las raíces y tejidos y con las heladas puede causar pérdida del cultivo. Semillas y plántulas. El verdadero reto comienza aquí. El 60% de éxito de un huerto es la germinación o el periodo de trasplante. Lo ideal es obtener material de buena calidad, orgánico y, de preferencia, que esté certificado. Esto nos dará mayor certeza, ¡pero no te espantes! Lo podemos resolver; se pueden generar nuestros propios semilleros obteniendo semillas ¡de nuestros propios alimentos! Sí, observa lo comes y ahí podrás encontrar las semillas. No es tan difícil como parece, pero si lo tuyo es ir a lo seguro y dejar un poco de lado la experimentación, puedes acudir a tiendas especializadas para conseguirlas, incluso en algunas ya te venden todo tu kit para iniciar tu huerto, en eso también te puedo ayudar.

3. Los cuidados.

Esto es una actividad de observación, paciencia y perseverancia; con tiempo poco a poco te harás un experto y para la primavera habrás desarrollado más habilidades. Los fertilizantes y las plagas serán temas que iremos abordando, así como recetas como sugerencia con lo que vayas cosechando. Que una buena manera de iniciar este 2021 sea aprender a vivir en el presente, disfrutando de lo cotidiano. Empecemos nuestro huerto, ya sea debido a las restricciones de movilidad, por ahorro económico, mayor tiempo o como evidencia de resiliencia. Les deseo un productivo año 2021 y nos vemos en el siguiente para que juntos digamos “manos a la tierra”. 31


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Agradecimiento Autor: Maxia Luna | Psicóloga conductual-arquetípica | Life Career & Personal Certified Coach Psicoastróloga y simbóloga | Wiccan Priestess maxia.luna07@gmail.com | Facebook: Maxia Psicoastrologia | Twitter: @maxialuna | Instagram: @MaxiaLuna

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Qué es el agradecimiento? Tendríamos que empezar por ahí. Sentirte agradecido no es un estado de ánimo. Va más allá de eso, es un estado de consciencia que nos eleva, ya que es una de las frecuencias más altas en las que podemos vibrar. ¿Y por qué es importante elevar la frecuencia de nuestro ser? Cuando elevamos nuestra frecuencia vibratoria estamos abiertos a recibir cosas más positivas en nuestra vida, y a ver con más claridad y lucidez las situaciones que nos rodean. Cuando tomas consciencia de la perfección que te rodea en lugar de darlo por hecho, estás consciente y más conectado con la divinidad que hay en ti. ¿Cómo vivir el agradecimiento? Hablamos de que es un estado de consciencia, porque es una forma de vida en la cual sabemos que todo lo que sentimos y vivimos es un valioso regalo que hace el diario vivir, ese espacio de asombro que nos debiera enriquecer a cada momento que respiramos. ¿Qué hacer para vivir en este estado? Abrir los ojos como lo hacen los niños, con asombro hacia todo lo que nos rodea; esa capacidad de admiración nos permite reconocer que solo despertar y ver que nuestro cuerpo funciona sin hacer nada de manera perfecta, respiramos sin pensarlo y ese acto simple al que no le damos importancia porque lo hacemos de manera automática; sin pensarlo. El agradecimiento no es la palabra, gracias es una forma de vida consciente en la que te maravillas por cada suceso y desde ahí agradeces constantemente cada cosa, persona, situación, detalle y acción.

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Gracias es una formalidad, no una acción. Agradecer es vivir con humildad admirando todo lo que de manera simple hace un minuto especial. Si el libre albedrío va acompañado del agradecimiento, créeme que tu vida estará llena de milagros que se suceden uno a otro ¿Qué agradeces? Respirar, abrir los ojos, sentir frío, calor, disfrutando y siendo consciente de que para nada de lo anterior requieres hacer nada; todo llega a ti sin siquiera darnos cuenta y por ende no lo reconocemos y menos agradecemos. ¿Qué te recomiendo? Tener la mente abierta para disfrutar el aquí y el ahora, aprender a vivir consciente de cada acto que hace que la vida suceda. Está claro que la vida es única e irrepetible, que cada instante que dejas pasar sin consciencia, sin agradecimiento es un momento que pasó sin dejar nada en ti, cuando cada uno está lleno de motivos para enriquecer nuestro día. El té de la mañana, los primeros rayos del Sol, el frío del amanecer, lo que eliges para desayunar, si te ejercitas, si dices algo amable; estos pequeños actos pueden hacer tu día especial si volteas a ver con emoción, alegría y entusiasmo. Si vives en un estado de observación y contemplación ello hace que tu frecuencia sea elevada y que atraigas a ti más. Porque vivir en un estado de asombro y desde ahí de agradecimiento que sin duda contagia y nos ayuda a vivir de una manera plena. Si elegimos agradecer inspiras, contagias a tus más cercanos, vive agradecida para generar abundancia contigo y los que te rodean.


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Receta

Leche de calabaza Chef: Juanita Aguilera

Ingredientes: Un kilo de calabaza hervida (la pulpa) Una lata de leche condensada Una raja de canela

Procedimiento: Retira la pulpa de la calabaza cocida y colócala dentro del vaso de la licuadora. Agrega agua del cocimiento de la calabaza. Una vez licuado se pone a hervir con la leche y la canela; menea constantemente hasta que se obtenga una textura de cajeta, esto se logra a fuego medio aproximadamente en diez minutos. Logrado esto coloca en un platón y decora al gusto, también lo puedes servir en platitos o copas pequeñas. Buen provecho. Les deseo un exitoso y feliz 2021 34


MENOS PLASTICO

NOS PLASTICO

CTICAS

MENOS PLASTICO

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ICAS

RESISTENTESPRACTICAS

PRACTICAS /ACCESORIOS PI2 RESISTENTES 241 101 59 27 / 241 102 49 06

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RESISTENTES 35


Sociales

Kali Bafa A.C. 5 años ayudando a estudiantes de escasos recursos

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l pasado once de diciembre se celebró 5 años de la creación de Kali Bafa A.C., organización que tiene como objetivo impulsar la formación académica a través del arte, la danza, música y teatro, además de apoyar a alumnos con escasos recursos con apoyo de vivienda, alimentación y vestido. Su director Marco Antonio Guevara ha trasformado la vida de más de 300 jóvenes que han logrado terminar su carrera universitaria, el albergue para jóvenes único en su tipo en la ciudad de Apizaco ha recibido jóvenes en su mayoría de la sierra norte de Puebla. En este evento se otorgó un reconocimiento al arquitecto Rafael Álvarez Escárcega y el premio denominado “Educando para ser libre” al maestro Marco Nuñez George, por motivar a alumnos tlaxcaltecas a formar parte de la Academia Aeroespacial de la NASA. En el evento se presentó el Ballet Folklórico de Apizaco Kali Bafa, quienes dieron una muestra de bailes típicos de Guerrero, Sinaloa, Veracruz y Jalisco.

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Revista Momento Enero 2021  

¿Cómo empezar cuando no estamos completos? Y digo esto porque todos hemos perdido, amigos, familiares, padres, hermanos, hijos, abuelos, con...

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