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“Calidad de Vida del Adulto Mayor en el Hábitat Urbano: Estudio del Caso de Valparaíso” Proyecto FONDECYT N° 1061179-2006

Análisis de los relatos de los Adultos Mayores de la Ciudad de Valparaíso: Entrevistas en profundidad

Investigadora Responsable: Giulietta Fadda Cori Co-Investigadoras: María Isabel Carmona Alejandra Cortés COLABORACIÓN: Alessandra

Olivi


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Introducción El presente trabajo se enmarca en la Tercera Etapa del Proyecto Fondecyt 1061179-2006 denominada “Estudio de las relaciones de hábitat y calidad de vida con redes de apoyo e identificación de las condiciones del hábitat urbano que inciden negativa y positivamente en la CV del adulto mayor” y cuyo objetivo específico es: 1. Analizar la interacción de la estructura urbana con la calidad de vida de las personas mayores. a. Identificar relaciones entre hábitat y calidad de vida de las personas mayores con la densidad de redes de apoyo. b. Jerarquizar las condiciones del hábitat urbano que inciden negativa o positivamente en la CV del adulto mayor. Este estudio pretende evidenciar las nuevas formas que adquiere la dimensión comunitaria en el espacio urbano, evidenciando las correlaciones existentes la dimensión ambiental y espacial y la calidad de vida de los adultos mayores. A tal fin, la recolección de información cualitativa y el trabajo de campo representan pasos indispensables para capturar estos aspectos de la condición de vida urbana (Sassen 2000), para llevar a la superficie las actitudes, experiencias y estrategias relacionada al envejecer en un lugar y así comprender los aspectos positivos y negativos y el impacto que los procesos de cambio generan en la vida cotidiana de los grupos de mayor edad la población. Es así que la recolección y análisis de la información cualitativa se articulan en base a una de las líneas de investigación que el presente proyecto busca desarrollar y que concierne al ámbito ecológico-territorial, donde interesan las relaciones existentes entre las condiciones espaciales de distintos segmentos o zonas de Valparaíso, con respecto al bienestar, calidad de vida e integración urbana de las personas mayores (Fadda, 2006: 2). El presente estudio incorpora además información y avances preliminares incluidos en documentos de trabajos realizados en el ámbito del proyecto; informes elaborados por la autora misma y el equipo de investigación titular del proyecto, así como documentos de trabajo elaborados por la antropóloga Marcela Tovar en ocasión del taller sobre el proceso de triangulación 1. A continuación, se presentarán las técnicas metodológicas utilizadas en las etapas de levantamiento y análisis de la información, las principales referencias

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Taller realizado en fecha 7 de noviembre de 2007.

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conceptuales que guían y articulan la reflexión y los primeros hallazgos del proceso de análisis. 1. Estrategia metodológica. Las principales técnicas empleadas para la recolección de la información han sido las entrevistas en profundidad, de tipo semi estructurada, con informantes claves, los relatos y diálogos informales con habitantes de Valparaíso, la observación participante, cuyos datos han sido documentados en notas de campo y el registro fotográfico y fílmico de las principales etapas del levantamiento de la información. Los criterios de selección de los informantes se mantienen acordes a los utilizados para la realización de los Focus Groups y a la delimitación del universo de la encuesta y básicamente corresponden a:  densidad de AM por estrato urbano  residencia en sector plan/cerro  condición socio-económica  genero  tercera y cuarta edad (>65 y >75).

Plan/Concentración AM Genero/3ra. 4ta edad Cerro/Concentración AM Genero/3ra. 4ta edad Total

B a j o I n g r e s o y Ingreso medio y alto Pobres 4 4 4

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Tabla 1. Criterios de selección informantes claves.

Un criterio adicional es representado por la participación en redes formales o el estar involucrado en relación de apoyo (dar y recibir) de redes informales y obviamente, por el criterio de accesibilidad. El reclutamiento de los informantes ha sido realizado a través de algunos contactos proporcionados por los encuestadores, a través del reclutamiento en terreno en zonas estratégicas de la ciudad (plazas, ascensores, asociaciones de adultos mayores, parroquia) y el contacto con instancias municipales. Los sectores de proveniencia de los entrevistados resultan, de esta forma, más heterogéneos de cuanto previsto en un primer momento, por lo tanto, los relatos de los adultos mayores ofrecen un amplio abanico de experiencias de vida urbana.

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El universo del estudio está compuesto por 27 XX2 adultos mayores (13 mujeres y 14 hombres), con los cuales se ha realizado a lo menos una entrevista en profundidad. La duración promedia de las entrevistas ha sido de una hora, en algunos casos realizadas en distintas etapas. EDAD 72 73 84 86 63 80 69 76 70 78 72 82 38*

GENERO BARRIO M M M H H H M H H M H M M

PLAN/CERRO

Cerro Yungay Barrio Puerto Cerro Bellavista Cerro Bellavista Cerro Ramadita Barrio Almendral Barrio Almendral Plaza O`Higgins Av. Argentina Cerro Las Perdices Barrio Almendral Cerro Merced Cerro Toro

Cerro Plan Cerro Cerro Cerro Plan Plan Plan Plan Cerro Plan Cerro Cerro

* En este caso el perfil del informante corresponde a cuidadora de AM. Tabla 2. Perfil de los sujetos entrevistados.

Los adultos mayores entrevistados tienen una edad comprendida entre los 63 y 86 años, de los cuales 15 XX residen en el sector Plan y XX 12 en el sector Cerro. El principal eje temático que ha guiado el proceso de levantamiento de la información ha sido el de territorialidad, aun cuando resulta evidente que el vínculo con otros ejes temáticos es imprescindible, siendo que la territorialidad se construye en el múltiple proceso de interacción de un individuo (experiencia personal, historia de vida) con su entorno físico (hábitat urbano, barrio) y social (redes formales e informales). Para fines del presente estudio, cuando hablamos de territorialidad nos referimos básicamente a: a) representación y significación territorial/espacial; b) apropiación y construcción de la noción de “lugar” (place making); c) acceso, uso y control del territorio/espacio urbano y d) agenciamiento 2

Para poder completar las partes evidenciadas necesito que Marcela me proporcione los datos de los informantes contactados por ella.

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a partir de la territorialización/espacialización de las relaciones sociales y circuitos de redes establecidas por hombres y mujeres adultos mayores que habitan la ciudad de Valparaíso. La pauta de la entrevista ha sido entonces diseñada con el propósito de fomentar la reconstrucción de la imagen y percepción que tienen las personas mayores de su vida presente en la ciudad de Valparaíso, con particular énfasis en la interrelación de las tres dimensiones que se pretenden investigar:

HABITAT URBANO (entorno físico) Barrio Ciudad Infraestructura urbana Servicios Calidad ambiental (aire, contaminación, clima...) CALIDAD DE VIDA Seguridad económica Seguridad social Salud y bienestar Participación Prejuicios REDES Formales Informales Familiares De pares Intergeneracional De apoyo Amistad Vecindario De género Los diálogos orientados hacia estas dimensiones han permitido reconstruir la experiencia y la percepción subjetivas que los adultos mayores tienen de la ciudad de Valparaíso como escenario de la vida pasada y presente, proveyendo información sobre la estructura, interacción social e dimensión funcional de la ciudad. La información obtenida por parte de algunos informantes ha sido vaciada en mapas cognitivos que buscan reconstruir el entramado espacial de las redes y actividades que mantienen los adultos mayores. La información ha sido procesada en base a la técnica de análisis de contenido. En primera instancia, han sido identificados y codificados los principales tópicos

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presentes en los relatos, sustentados por la sistematización de las notas de campo. A partir de la identificación y definición de las dimensiones de análisis se han seleccionado y reunido las narrativas de cada entrevista, las que sustentan, dialogan y se sobreponen a las categorías conceptuales entregadas por la literatura sobre la problemática. El uso de conceptos definidos por otras investigaciones ha guiado el presente estudio en la fase de planificación, así como en la interpretación de los principales resultados. 2. Envejecer en un “lugar”: territorio y adulto mayor. La relación de los adultos mayores con el territorio y la comunidad que habitan ha ocupado una posición central en la gerontología social y se ha venido desarrollando desde la década de los ’50-‘60, proporcionando una copiosa producción literaria sobre el tema. En muchos casos, estos estudios han recogido y utilizado categorías conceptuales elaboradas por disciplinas como la sociología y la antropología urbana. Aquí el territorio es interpretado como un constructo social e histórico a través del cual se materializan y constituyen estructuras y sistemas de relaciones sociales, superando de esta forma las interpretaciones de orden netamente físico y morfológico. En este sentido, tanto el territorio como el espacio urbano, se conciben como creaciones sociales y culturales que a pesar de tener una dimensión ecológica/ natural y física, no se agotan en ésta, ni su interpretación puede darse solamente a partir de estos parámetros. La construcción y representación socio-cultural del espacio y el territorio a través de las redes sociales, son la preocupación antropológica a partir de la cual emerge un marco interpretativo sobre estos problemas. En esta línea, numerosos estudios urbanos recuperan la centralidad de la dimensión espacio-territorial para el análisis de los procesos de cambio social (Soja 1989). El espacio y el territorio son considerados como agentes constitutivos y constituyentes de las redes sociales a través de las cuales se edifican las distintas identidades individuales y colectivas (Soja 1989; Zukin 1992; Featherstone et al. 1995). La literatura antropológica subraya la importancia de abordar la construcción social del lugar y su estrecha relación con los procesos de representación y apropiación espacial inherentes a ella, así como los procesos identificatorios de individuos y grupos sociales que lo habitan y configuran. Segato (2005:1-2) retoma estos planteamientos y afirma: “La noción de territorio nace como representación. Es, por así decir, espacio representado y apropiado. Territorio alude a una apropiación

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política del espacio, que tiene que ver con su administración y, por lo tanto, con su delimitación, clasificación, habitación, uso, distribución, defensa y, muy especialmente, identificación. […] Territorio es siempre representación social del espacio, espacio fijado y espacio de fijación vinculado a entidades sociológicas, unidades políticas, órganos de administración, y a la acción y existencia de sujetos individuales y colectivos [...] Territorio es espacio apropiado, trazado, recorrido, delimitado. Es ámbito bajo el control de un sujeto individual o colectivo, marcado por la identidad de su presencia […] No hay territorio sin sujeto de esta apropiación […] El lugar y, sobre todo el lugar de asentamiento de un sujeto individual y colectivo, es el soporte donde esas producciones espaciales y territoriales se concretizan” En el ámbito de la los estudios de la relación entre territorio y edad, Laws (1997:91-93) hace referencia a como, a medida que envejecemos, nuestro lugar en la sociedad, materialmente y metafóricamente, cambia. Por eso, la autora sostiene que hay que poner atención a la reciproca relación entre la dimensión espacial y social si queremos comprender la construcción de la identidad etária. Las identidades son espacializadas: el lugar donde estamos dice mucho sobre quienes somos. Laws se enfoca en la espacialidad de las relaciones etárias, sosteniendo que hay que considerar el poder de la dimensión espacial en la construcción de la identidad del adulto mayor. La experiencia de ser adulto mayor varía de acuerdo al medio en el cual la persona se desenvuelve. Las características situacionales pueden entonces afectar el proceso de envejecimiento, así como la calidad de vida del adulto mayor. La autora reafirma la importancia de las prácticas sociales en la apropiación espacial por parte de los adultos mayores, recordando como su identidad individual/colectiva así como las redes sociales en que éstos están inmersos, se constituyen a través de su relación con el territorio y el espacio. El espacio es constituido por y constituye las relaciones sociales. Sin embargo, las relaciones sociales que definen un determinado espacio no operan exclusivamente en él. Los límites y las fronteras son permeables, fluidos, y flexibles por lo tanto, lo que produce y caracteriza un determinado espacio es la dialéctica y comparación entre fuerzas y características internas y externas. Laws nos proporciona algunas categorías espaciales que resultan muy útiles a la hora de analizar la reciproca influencia en la constitución del lugar e de las identidades, de las cuales reportamos las más relevantes para nuestro objetivo de estudio. Estas son: 1. Accesibilidad: a determinados espacios y lugares con connotaciones sociales y culturales específicas, tales como determinados barrios, sitios de trabajo o zonas

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de la ciudad, en general, que tienen un impacto significativo en el status del adulto mayor; 2. Movilidad: material y metafórica entre lugares y situaciones sociales. Es un marcador significativo del posicionamiento del adulto mayor con respecto a otros sujetos sociales, de su mismo grupo etáreo u otros diferentes; 3. Escala espacial: la identidad que puede encarnar un adulto mayor en el espacio doméstico, tal como una “dulce abuela”, puede diferir substancialmente de la imagen o identidad dentro de la ciudad que puede ser catalogada como “viejos gruñones” por ejemplo. Al analizar el impacto de la escala espacial sobre la identidad de los AM es necesario estar atentos a las relaciones entre identidades individuales y colectivas. 4. Segregación espacial: se produce en el acceso, uso y movilidad del adulto mayor con respecto al espacio y al territorio en sus diferentes escalas. La segregación espacial de ciertos grupos sociales influye de manera definitiva en la identidad de los adultos mayores así como en el establecimiento de sus redes y relaciones sociales. Las ideas acerca de la relación del adulto mayor con su propia comunidad y espacio físico han tenido una compleja historia en la gerontología social y en los estudios comunitarios. Una interesante línea de investigación apunta al desarrollo de la dimensión barrial en los estudios sobre adultos mayores (Phillipson 2007:323). En particular, resulta interesante para el presente estudio la conceptualización de las tres dimensiones del hábitat con las cuales los adultos mayores mantienen vínculos y a través de las cuales construyen redes (Phillipson et al. 2001). El autor nos presenta algunas definiciones guía:   

Vecinos (Neighbours): son las personas que viven cerca de otras personas. Vecindario (Neighbourhood): es un territorio efectivo o localidad habitada por vecinos. Vecindad (Neighbouring): es la forma de la interacción al interior de un vecindario.

De acuerdo a estas definiciones, se puede sostener que el vecindario es el espacio donde los vecinos residen y en el cual construyen formas de vecindad. La proximidad es el atributo clave de estas relaciones, y de hecho la extensión del área en la cual operan estos conceptos, en la mayoría de los casos, no supera la calle, la cuadra o el edificio. La importancia de los vecinos ha sido un tema muy relevante en la literatura sobre adultos mayores. Desde el análisis de comunidades cohesionadas y solidarias,

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fuente de soporte y ayuda para los adultos mayores en los años 1950-1970 (Wenger ¿?; Glass and Frenkel 1946; Willmott 1957), se pasa paulatinamente, a partir de las mismas décadas, a estudios que rescatan la evidencia de comunidades donde el adulto mayor resulta más vulnerable y aislado espacio y socialmente (Roberts 1987; Rosow?). En lugar de la solidariedad reciproca, presentada como característica típica de las localidades en los años 50-60, la vida comunitaria aparece hoy como anónima y desarticulada (Beck 2000). Se han registrado en los últimos años procesos de cambio en la vida comunitaria que reflejan el declino del capital social y la perdida de compromiso de los individuos y de las familias con la comunidad donde residen (Bauman 1999). En términos generales, la globalización parece impulsar una forma de envejecimiento más móvil, poco controlada y suportada por el aparato estatal, así como, internamente muy diversa culturalmente y socialmente, y fragmentada. Resumiendo, los principales aportes teóricos utilizados para el analisis de los relatos de los adultos mayores de la ciudad de Valparaíso, que se presenta a continuación, atañen, en general, a la influencia de la dimensión física en la vida de los adultos mayores (Phillipson 2007); al rol del espacio y del lugar en la construcción de la identidad del adulto mayor (Laws 1997); a la percepción y el impacto de las relaciones de vecindario en la calidad de vida de los AM (Phillipson et al. 2001); a la experiencia de la ciudad en el envejecimiento y el impacto de las transformaciones urbanas sobre la calidad de vida del adulto mayor (Phillipson et al. 2001). 3. Envejecer en Valparaíso: análisis de los relatos de los adultos mayores. En este apartado nos aproximamos a analizar los relatos de los sujetos entrevistados, enfocándonos en la relación entre la dimensión espacio-territorial, las redes sociales y la calidad de vida de los adultos mayores. En particular, nos interesa profundizar en la caracterización, percepción y apreciación de las dimensiones físicas-morfológicas y sociales que caracterizan a la ciudad de Valparaíso y que separan el área urbana entre plan y cerros. A partir de su caracterización, se analizará que tipo de relación mantienen entre si estas dos dimensiones y por supuesto, su íntima relación con la calidad de vida del adulto mayor. Se busca aquí hacer una lectura de la influencia de la dimensión cerro/plan en la vida de las personas mayores de edad y de los significados asociados a estas categorías en términos de: generación de redes, vida de barrio, procesos de agenciamiento.

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3.1 Arriba y abajo: la dimensión morfológica de la ciudad. Las personas entrevistadas hacen constante referencia a las dimensiones del cerro y del plan como a dos instancias claramente diferenciadas a través de fronteras y bordes físicamente y socialmente definibles. Limites y territorios son nociones correlativas e indisociables y, en otras palabras, no seria posible definir una dimensión sin la otra. “Muchas veces me preguntan qué es el cerro?...pero ya cuando es más para arriba uno ya vive en el cerro.” (AM, Hombre, Cerro Ramadita) “Tengo que ir hasta allá abajo, porque tengo control acá abajo.” (AM, Mujer, Cerro Las Perdices) El plan/abajo y el cerro/arriba son las dos dimensiones antagónicas y al mismo tiempo complementarias que se transforman en coordenadas utilizadas para ubicar en el tejido urbano locus habitacionales, servicios y personas. Si en los relatos de los sujetos entrevistados, el plan resulta homogéneo internamente, en cambio, al interior del cerro es posible diferenciar entre niveles de altura; aquí la lectura física se superpone de manera evidente a la lectura social, creando estereotipos. En general, existe una percepción negativa de las personas que viven muy arriba, así como discriminación hacia ellos por parte de las personas que viven más abajo. “Porque tú sabes que en un cerro hay…contadas personas de nuestra misma calidad humana, pero hay mucho más que bajan de mucho más arriba que son gente malvada.” (AM, Mujer, Cerro Yungay) “Es tranquilo, yo no me meto con los de allá abajo, porque tienen una manera muy orgullosos de vivir, me gusta una gente más dinámica, más abierta, no esa gente que se hace la presumida y son casi igual que uno, porque tienen hijos que trabajan bien y tienen posición, entonces están mejores y miran en menos al otro. Yo acá vivo feliz….acá arriba, toda la vida he vivido acá en el cerro” (AM, Mujer, Cerro Las Perdices) En Valparaíso se puede vivir abajo en el plan o arriba en el cerro, se puede vivir arriba, más arriba y más abajo. “Mi hija vive una escalera y media más arriba, en esa casa de dos piso que es de ella….casi todos los días, porque ella me entrega los diarios, yo voy para allá en la tarde y conversamos y entonces yo ya me distraigo un rato ya.” (AM, Mujer, Cerro las Perdices)

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Los relatos analizados nos indican que, en general, los adultos mayores demuestran un fuerte apego emocional al sector o barrio donde viven y donde, en la mayoría de los casos, han vivido casi toda su vida adulta y a las relaciones sociales que allí han creado, con las cuales se identifican. En estos casos, el barrio es vivido como lugar relativamente estable y seguro. “Yo creo que todo el mundo termina envejeciendo en su casa, yo creo que el viejo de Santiago se queda en Santiago… ahora que voy a estar más viejo, más indefenso, necesito quedarme en mi ambiente en donde tengo un vecino que conoce un tío, un sobrino, un abuelo, una mujer, que se yo… cada uno se acomoda a su ambiente, si yo nací y estoy en un cerro de Valparaíso, soy un viejo de cerro de Valparaíso y me acomodo, me costará más, pero que más necesito, bajar de un cerro a un plan… pero la norma yo creo, es que uno envejece en su medio. Justamente creo yo, que sería una muy mala política, y es mala política, transplantar un árbol viejo, uno transplanta un árbol cuando es chiquitito, pero ya un pino grande es más dificultoso transplantarlo, creo yo. No es saludable, imagínese, clima nuevo, ruido nuevo, vecinos nuevos, no diré amigos nuevos porque ser viejo es difícil hacer amigos nuevos.” (AM, Hombre, Barrio Almendral) Existen apreciaciones distintas sobre las ventajas y desventajas, aspectos positivos y negativos de vivir en el plan o en el cerro. En general, las personas se demuestran conformes con su sector de residencia, sin embargo, las motivaciones que aducen son de orden distinto. El cerro es bonito; de esta dimensión se aprecia la vista, el sol, el aire menos contaminado, el espacio, el verde. “Hay gente que se acostumbra a vivir en el cerro, yo por ejemplo tengo todo abajo en el plan, pero como que no sé, no es como vivir en el cerro, porque en el cerro, cada casa del cerro tiene un jardincito, en cambio en el plan, tienes que tener jardines en maceteros. Me gusta vivir en el cerro porque es mejor.” (AM, Hombre, Cerro Ramadita) “[me gusta vivir] acá arriba, es bonito, toda la vida he vivido acá en el cerro…en el plan encuentro que no viviría bien tranquila, la tierra, tener mis plantas y allá no se puede.” (AM, Mujer, Cerro Las Perdices) “Si, porque es mejor el cerro por el aire, por el sol, porqué las casas de abajo son oscuras y arriba en el cerro no hay muchos factores que están en contra de uno así que…. Arriba se toma buen aire, buen sol.” (AM, Mujer, Cerro Merced) “Yo tengo preferencia por los cerros, porque como estamos, no te vayas a reír po’, como estamos en el Apocalipsis, ya y según lo que leo en la Biblia, en la época de terremoto y grandes desastres, yo le tengo terror a los maremotos…entonces yo prefiero más el cerro, porque si yo vivo en el plan sale el mar y arrasa todo.” (AM, Mujer, Cerro Yungay)

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Si el cerro en general es bonito saludable, el plan es cómodo y funcional para el adulto mayor, facilitando su vida y la posibilidad de desplazarse con mayor facilidad. Aquí se registran casos de personas que han optado por vivir en el plan por estas motivaciones. “Preferí por el fácil acceso, porque tenía acceso a todo. Yo sufro de asma, entonces el subir o bajar escalas, escaleras mejor dicho, como sucede en Valparaíso no es lo mejor para vivir. De ninguna manera. Entonces de por sí, en ese sentido estaba dibujado el camino a aceptar donde no hubiese tal inconveniente.” (AM, Hombre, Barrio Almendral) “…eso era obvio que yo iba a preferir vivir en el plan, es más cómodo. El cerro tiene solo la micro, la línea de taxi. En cambio acá en el plan me sirven todas las micros, los taxis.” (AM, Hombre, Barrio Almendral) Para quienes se acostumbran a vivir en el plan, las características del cerro, sus fuertes pendientes, sus bajadas y subidas, adquieren una connotación negativa, en muchos casos debido a las dificultades físicas que se experimentan en este periodo de la vida. “Estoy obligado a escalar cerros horrorosos para el lugar de votación por lo tanto no se me hace agradable ir a votar, ya que no es lo mismo que ir a la esquina a votar, por lo tanto se me hace un obligación que no me gusta.” (AM, Hombre, Barrio Almendral) Asociadas a estas dimensiones, existe también una percepción distinta de la seguridad, del sentirse seguro, como otra de las características que diferencian de manera evidente el plan del cerro. En general, existe consenso en considerar el plan como un lugar menos seguro de la ciudad, con particular referencia a algún sector especifico. “Ahora no me parece muy bien, porque desde que se fue la comisaría el barrio está medio peligroso, andan mucho “lanza”. Hay gente que viene a pasear acá, y aparece uno por ahí y le roba las cosas, las cámaras, los bolsos. Y como hay varias calles por acá arriba, entonces se arrancan y los carabineros ya no los pueden tomar después.” (AM, Mujer, Barrio Puerto) “…lo que no me gusta de la ciudad es que hay mucha violencia. Le roban a la gente que es del adulto mayor…cuando uno se va a pagar, por ejemplo de repente ven a señoras muy de edad, la empujan le roban su plata y todo, a veces no están cerca los carabineros y le llevan todo a la gente” (AM, Mujer, Barrio Puerto)

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“Vivo más cerca del sector más peligrosos de Valparaíso que es la Avenida Uruguay, a pesar que antes estaba una central de investigaciones.” (AM, Hombre, Barrio Almendral) “Aquí hay algunos que le sacan los calcetines y le sacan los zapatos… usted va a la avenida Uruguay y es semillerito de “cabros” que le andan metiendo la mano a la gente, por esto no es seguro” (AM, Hombre, Plaza O’Higgins)

3.2 De arriba hacía abajo: transito y desplazamientos urbanos. A pesar de todas estas consideraciones sobre las diferencias entre plan y cerros, resulta evidente que los límites entre estas dimensiones son límites porosos, fluidos y móviles. Las categorías espaciales son sentidas como complementarias y mantienen una constante interrelación en la representación que realizan los sujetos consultados, ya sea a través de su alteridad y características antagónicas o por su continuidad y contigüidad. Es así que de los relatos emerge la constante dinámica del transito al interior de la ciudad, en muchos casos vivido como determinante para el adulto mayor. La infraestructura urbana, la ubicación de los servicios básicos, de los espacios públicos y de diversión determina que el desplazamiento en general se articule de acuerdo a la trayectoria: CERRO → PLAN Los adultos mayores que viven en el plan pueden prescindir de subir al cerro, y de hecho muy pocas son las personas que declaran hacerlo, por el contrario, las personas que viven en los cerros tienen que bajar al plan, por distintos motivos, con una frecuencia importante. En el plan, los adultos mayores provenientes de los cerros buscan satisfacer sus necesidades funcionales, así como recreativas e identitarias. “….bajo de la casa, yo llego hasta el muelle a pie, caminando. Yo bajo de mi casa bajo por Uruguay hasta aquí, hasta la plaza O’Higgins y luego de Uruguay hasta llegar al mercado…” (AM, Mujer, Cerro Merced) “…porque casi toda la gente baja al plan, baja a comprar, porque los cerros son muy caros.” (AM, Mujer, Cerro Merced)

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“Entonces un día voy donde mi ahijada, al otro día voy donde mi sobrina, otro día voy al Terminal y eso para no aburrirme...” (AM, Mujer, Cerro Merced) Considerando el continuo desplazamiento de los adultos mayores entre cerros y plan, resulta importante ahondar en las formas y estrategias que los sujetos adoptan para transitar por la ciudad obviando las dificultades de orden físico y económico y los problemas de seguridad. El transporte se vuelve entonces un elemento central para mantener la independencia personal como condición central de la calidad de vida de la persona. La movilización es esencial para acudir a los servicios de salud, para mantener contactos e intercambio con otras personas. “Como tengo mi cabecita buena todavía puedo hacer muchas cosas. Yo ahora salgo sola a comprar, yo puedo ir a visitar a una amiga. Tengo una amiga que es la Yafa…y tiene un negocio que está a la subida 21 de Mayo… cuando yo me siento muy aburrida me tomo un colectivo y me voy hasta ahí y después llamo al colectivo y me dejan aquí mismo, eso es lo que hago.” (AM, Mujer, Cerro Yungay) Los elementos de trasporte y conexión que permiten el acceso y el control de los recursos urbanos son centrales para examinar la integración del adulto mayor a la comunidad a la cual pertenece. Por esas mismas razones, algunas personas optan por vivir en el plan o valoran mucho la buena conexión con el transporte público. “Este sector es agradable. Que tiene de agradable este sector? El hecho de no depender ni de ascensores ni de taxis, radio taxis, colectivos, o buses para llegar si no que tengo simplemente todos los accesos que toma vivir en el plan. De hecho, tengo el tren a 50 metros a pie de la casa y al frente de la universidad están todos los buses que te llevan a cualquier lugar. Entonces puedo estar hasta muy tarde en otro lugar y no tengo que depender entonces de tomar un taxi o cualquier cosa al vivir cerca.” (AM, Hombre, Barrio Almendral) “Es que tengo otras garantías acá donde vivo. En esos momentos yo tengo muchas garantías de vivir acá, porque yo tengo un colectivo aquí, que paran en la puerta y bajo hasta Bellavista” (AM, Mujer, Cerro Yungay) Los adultos mayores consultados se movilizan a través de una combinación de transporte publico, a pié y en autos privados cuando familiares o vecinos los acompañan. Caminar por lo tanto resulta ser una forma muy utilizada para desplazarse en la ciudad; otros combinan caminar con el uso de ascensores y transporte urbano. “Después me devuelvo caminando, son como 25 cuadras, pero todas comerciales, uno se viene entretenida mirando las vitrinas, las cosas como están uno no sabe ni como llega a la plaza O’Higgins donde yo tomo mi auto colectivo para mi casa,

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llego a mi casa, me bajo del auto abro la puerta y entro.” (AM, Mujer, Cerro Merced) En este aspecto, la mayoría de los informantes rescata el costo del transporte, más que la calidad del servicio, como factor limitante de la movilidad urbana del adulto mayor. “Después bajo a pie y de vuelta subo en micro y a veces no tengo plata y le digo al chofer “tengo tanto” y claro me dicen y cuando voy al Líder a comprar las cosas que me faltan.” (AM, Mujer, Cerro Las Perdices) El no disponer siempre de dinero para costear el trasporte implica que para desplazarse y seguir realizando sus actividades los adultos mayores tengan que caminar largos trayectos a pié, utilizando el transporte publico solamente para subir al cerro. “Algunos que bajan caminando….y después suben…después suben en micro.” (AM, Hombre, Plaza O’Higgins) “Bajo de la casa, yo llego hasta el muelle a pie, caminando. Yo bajo de mi casa bajo por Uruguay hasta aquí, hasta la plaza O’Higgins y luego de Uruguay hasta llegar al mercado…cuando voy al muelle, me voy en vehiculo pago $210, hasta el muelle y de vuelta me vengo caminando de allá mismo, hasta llegar a Pratt y de ahí me vengo de vuelta a la plaza O’Higgins.” (AM, Mujer, Cerro Merced) La observación en terreno, realizada en varios puntos vinculantes entre plan y cerros, cuales ascensores y escaleras, nos muestra una atenta planificación de los desplazamientos con el objetivo de concentrar las actividades en unos pocos días y así ahorrar en los gastos de transporte. Si el estado físico del adulto mayor le permite desplazarse a pie esto puede compensar la falta de recursos para servirse del transporte privado y/o publico. Sin embargo, la morfología de la ciudad impide en muchos casos que el adulto mayor pueda subir de vuelta a su casa en el cerro. Las principales actividades que motivan el desplazamiento de los adultos mayores hacia el plan de la ciudad son las compras domesticas y otro tipo de servicios (pago de cuentas, cobro de la jubilación), visitas medicas y controles, reuniones con familiares y amigos o acceso a los espacios públicos (plazas, clubes, iglesia). Los adultos mayores que no pueden realizar solos estas actividades, y que tienen que pedir apoyo para desplazarse, generalmente limitan sus actividades a las más esenciales, como lo son las compras domesticas y otros servicios, los controles de salud, resultando fuertemente comprometidas las posibilidades de seguir manteniendo sus redes de contactos. “Me acompaña mi hijo menor, dice él: -¿cuando vas a ir a buscar la plata de mi papá?”-, -tal fecha- le digo yo, -yo te espero, para acompañarte- me dice, como

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también en el banco hay gente que quita la plata, así que…empezamos a pagar, la luz el agua y el cable, el teléfono y pasamos al supermercado a comprar un poquito de mercadería.” (AM, Mujer, Cerro Bellavista) Las limitaciones físicas y los problemas de salud pueden conducir a una vida aislada, limitada al espacio domestico, a las inmediatas cercanías o dependiente de otras personas. Sin embargo, en algunos casos los familiares apoyan la participación del adulto mayor en espacios públicos y o de recreación a pesar de las limitaciones físicas que pueda tener. “…la tengo que ir a dejar a un bus, y después tengo que ir a buscarla y hacen muchos paseos. El 11 tengo que ir a la virgen de lo Vásquez y tengo que ir a dejarla….” (Hija AM, Cerro Toro) La antropóloga Marcela Tovar aporta en este eje de análisis, profundizando en los procesos de agenciamiento que tienen lugar en la Plaza O’Higgins, ubicada en el plan de Valparaíso. El tipo de acceso, uso y apropiación de este lugar propio del plan, resulta ser vital en la consideración sobre la calidad de vida de distintos informantes, lugar en el cual se contextualizan y materializan los procesos de agenciamiento e identidad de hombres o mujeres adultos mayores. Ellos afirman en sus relatos, así como en la evidencia de la observación, que el capital social en términos de redes y apropiación de espacio público, es contundente para su calidad de vida. El plan es consubstancial a su espacio social, a su identidad individual y colectiva. “No, la gente empezó a llegar aquí y comenzaron a jugar a la brisca, empezó a llegar el grupo y ahí empezó a, como le dijera yo, y llegó un grupo que decidieron armar un club y se armó el club…. todos somos amigos. Por ejemplo cuando llegué aquí me encontré con cabros que habían estados en la escuela. Con cabros que trabajé, uno se ha encontrado con ellos como por ejemplo este peladito.” (AM, Hombre, Plaza O’Higgins) “Hay otros que vienen de Viña y otros que vienen de los cerros, que vienen del plan pero viene más gente de acá de los cerros….casi todos los días, hay algunos que vienen y si no vienen los echan de menos, no vino fulano de tal!” (AM, Hombre, Plaza O’Higgins) “Lo que le puedo contar de Valparaíso, es que yo como salgo todos los días me vengo a sentar acá a la plaza a conversar con las amigas, una trabaja en el banco, la otra trabaja vendiendo café.” (AM, Mujer, Cerro Merced) Sin embargo, existen también lecturas opuestas del mismo espacio. Algunos sujetos entrevistados ven estos lugares como espacios donde converge quien no tiene otra oportunidad o interés en la vida. Son lugares que denotan la falta de

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capital social propio. Es así que el mismo lugar es significado como marcador de la perdida de la calidad de vida. “El grueso del jubilado chileno, que es un jubilado de recursos escasos, no lo pasa muy bien. Yo suelo pasar por la plaza O’Higgins casi todos los días ahí va la cantidad de viejos jugando cartas allí, esos son hombres que si no fuera por ese pequeño mundillo se terminarían pudriendo en su casa y eso de alguna manera los distrae…da la impresión que es gente que está esperando a que llegue la muerte y para no aburrirse juega cartas, yo pienso, no tendrán mujer, hijos, nietos, por qué están acá?” (AM, Hombre, Barrio Almendral) “Veo estas personas que van a la plaza, que juegan las cartas y que no tienen mucho que decir, mi vida sería bastante espantosa desde mi punto de vista, pero para ellos es aceptable.” (AM, Hombre, Barrio Almendral) 3.3 Barrios: cerros, plan y redes sociales. Existe evidencia, en lo relatos de los adultos mayores consultados, de la influencia que el sector de residencia del adulto mayor ejerce en la generación y mantenimiento de las redes sociales. La distinta morfología que caracteriza el plan y el cerro se repercute en la forma de vida de sus habitantes y en su percepción de la comunidad que ahí habita. Así mismo, la morfología y el espacio pueden influir en el tipo de interacciones sociales y de “comunidad” que se pueden establecer entre los adultos mayores y con otras personas. La morfología y distancia puede influir en la frecuencia y en el tipo de interacciones que se establecen entre ellos. En los sujetos entrevistados se denota que las relaciones familiares siguen siendo, en la mayoría de los casos, muy centrales. Sin embargo, a causa de la distancia, los adultos mayores mantienen mayoritariamente contactos telefónicos con sus familiares y/o amigos. “Si, tengo muy buena comunicación. Me llaman siempre por teléfono para preguntar, siempre me llaman en la noche. La de Constitución me llama unas 3 o 4 veces al mes. Mi hijo me llama casi todas las noches, de USA y Liliana también me llama de Grecia, ya?, o sea casi siempre estoy sabiendo de ellos, porque ellos quieren saber como estoy yo como seguí, porque yo estuve muy grave.” (AM, Mujer, Cerro Yungay) “Amigas tengo sí. Tengo una amiga que vive en Suiza, que tiene 80 años, pero parece que tuviera 50… Sí, y me llama siempre por teléfono para ver como estoy.” (AM, Mujer, Cerro Yungay)

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Debido a lejanía o a razones de trabajo, muchas veces los adultos mayores no pueden contar únicamente con las relaciones familiares, es así que tejen una amplia y fluida gama de relaciones personales y comunitarias, caracterizadas por la presencias de amigos, vecinos y conocidos con los cuales mantienen relaciones basadas en la confianza, en el respeto o en el soporte mutuo. “…mi hija mayor de mi matrimonio anterior que está muy conciente de mi. Recientemente, el año pasado me operaron de cataratas…ellas se preocupó de un momento a otro de llevarme al especialidad de los ojos y de otras cosas, oftalmología. Y cualquier otro problema, ella también me acompaña a ver a mi médico cada 2 o 3 meses y recoge todas las impresiones de lo que ocurre ahí, anota las cosas porque se pueden olvidar las cosas, entonces es una de las personas que puedo depender. Y otras personas como la dueña de casa que se ve que yo no salía a las 9.30 o 10 de la mañana iba a ir a preguntar que es lo que pasa, entonces es una preocupación constante.” (AM, Hombre, Barrio Bellavista) “Tengo una amiga ahí yo de muchos años. Entonces ella viene siempre a verme a mí, para mis cumpleaños, para la pascua, somos amigas, porque antes ella vendía ropa, entonces yo le compraba a las chiquillas y todo y ahí quedó una amistad grande. Entonces cuando yo estoy en el hospital me va a ver, si estoy enferma aquí viene a verme, yo voy para allá y ella viene para acá.” (AM, Mujer, Cerro Las Perdices) El espacio, el lugar donde uno vive y se desplaza permite entonces construir una comunidad personal con cual vivir esta etapa de la vida. Varios son los orígenes de estos vínculos, algunos espaciales, otros se originan en algún punto de la vida activa de la persona, otros son más recientes, casuales o intencionalmente procurados. “Las primeras persona que llamo cuando necesito algo es a Reinaldo, a mi amigo que es mi pareja, o al Shopens (ex marido ndt.)… después por ejemplo para cosas más urgentes como de noche, la vecina, la señora Pilar.” (AM, Mujer, Cerro Yungay) “Tengo una chica que estudia odontología y otra que estudia ingeniería civil en la católica o en la Santa María, en realidad, que son de los de la iglesia Adventista, que un día pasaron por aquí, conversaron como tu estas conversando aquí conmigo, hablaron conmigo unos 2 o 3 meses y ellas me hicieron el cumpleaños. Ella llegaron con globos, trajeron platitos de cumpleaños, me trajeron de todo.” (AM, Mujer, Cerro Yungay) El contar con redes informales substituye y compensa la lejanía de familiares que viven en otras ciudades y países y la perdida de amigos y familiares.

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“En ese momento yo prácticamente no tengo familia, porque mis padres fallecieron y mis hermanas también fallecieron. Todos prácticamente...” (AM, Mujer, Cerro Yungay) Los relatos muestran como estas redes de vecinos y amigos dependen de una combinación de factores distintos, destacándose la índole personal del adulto mayor, su disponibilidad a interactuar y a crear lazos con otros individuos, y el lugar donde residen. Existe evidencia de que la dimensión comunitaria, la vecindad, es más acentuada en los cerros con respecto al plan. Esto porqué, aparentemente, la morfología del cerro se presta más a facilitar las relaciones entre vecinos: las calles angostas, las vistas, las entradas a través de escaleras y callejones comunes hacen que las personas vivan en constante contacto. Estas condiciones pueden fomentar relaciones más profundas entre vecinos, creando lazos de índole diversa. “Aquí si me vienen a comprar orégano les vendo…las vecinas me compran y dicen “ah tan rico el orégano”… aquí mismo vendo las flores a la gente… claro, y a veces como yo crío frutillas hago un barbeche y lo vendo…” (AM, Mujer, Cerro Las Perdices) “Es vecina de arriba, de bien arriba, cuando hace las compras, la Margot también, la Margot me dice anótame, yo vengo un día y te traigo toda la mercadería...porqué no puedo salir…” (AM, Mujer, Cerro Yungay) Algunos informantes relatan acerca del sentimiento de cercanía y comunidad con los propios vecinos, de las redes de solidaridad y apoyo mutuo que han creado con algunos de ellos y que resultan ser un soporte importante en sus vidas. “Por ejemplo si yo necesitara de algo, tengo a esta vecina de aquí y esta de acá porque ésta trabaja en un consultorio, así que cualquier cosa, pone inyecciones, hace curaciones y esta otra cualquier cosa que necesite, yo vengo a ayudarle o vengo yo a prepararle el almuerzo.” (AM, Mujer, Cerro Bellavista) “…y llamo a mi vecina que me sentía llorar y gritar pero para ver lo que me pasaba, y le digo vecina no me puedo parar, estaba sentada en la mesa depilándome y perdí el conocimiento y me pasa esto que no me puedo parar. La hija de ella era auxiliar de enfermera del hospital Van Buren, y estaba con el hijo en ese momento ahí y le dice que bajen por la terraza por el otro lado y vean a la señora Lili que no se puede parar…me pararon y la pierna se me hacía así, y me dice la auxiliar de enfermera: a usted se le quebró la cadera. Me llamó la ambulancia y me llevaron inmediatamente y a los tres días me operaron.” (AM, Mujer, Cerro Yungay)

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Muchos hablan con los vecinos en la puerta de la casa, desde el patio o se saludan y conversan desde la ventana. “La vecina que tengo al frente, es una señora jovencita como tu y se llama Pilar, ella me dio su número de teléfono la señora Pilar, y dijo que en cualquier momento que me pase cualquier cosa que la llame por teléfono al tiro…he hablado varias veces con ella, es una simpatía, y por aquí al frente, por el costado de la ventana también otra vecina, también otra vecina que trabaja en el hospital Fricke, y también sus hijos que son unos caballeros, que son jóvenes universitarios, me dicen que cualquier cosa que sienta en la noche los llame al tiro por teléfono.” (AM, Mujer, Cerro Yungay) “…somos vecinas, ella es solita también… conversamos en la puerta, ella me pide una cosita yo se la doy y así… porque un día yo no tenía teléfono y se lo pedí y me lo prestó al tiro.” (AM, Mujer, Cerro Las Perdices) En algunos casos los vecinos mantienen relaciones más regulares, se visitan en sus propias casas y juntos desarrollan actividades. “También, el matrimonio del negocio que está ahí del señor moreno son muy buenos conmigo. Ellos cuando no puedo caminar, porque hay días en que puedo caminar y otros que no, entonces ellos me bajan el pancito las verduras, las bebidas, los yogures que yo pido siempre porque es lo que me sirvo. Entonces ellos me hablan por la ventana para que yo no le abra la puerta a nadie, entones por la ventana me traen las cosas, yo le cancelo al tiro, pero siempre los llamo por teléfono y le dijo don René necesito yogurt, necesito esto, necesito lo otro….y su señora vino 2 o tres veces cuando tenía la otra cama a acompañarme en la noche.” (AM, Mujer, Cerro Yungay) Contrariamente a los relatos presentados anteriormente, el plan parece caracterizarse más por el sentimiento de exclusión social que experimentan algunos adultos mayores, sensación que puede ser reconducida al cambio de las relaciones de vecindario, a la presión que opera en el espacio urbano, al desarrollo económico y urbanístico y al crecimiento poco controlado. “No me relaciono con nadie de aquí. No hay elementos de aspectos culturales que me puedan acercar a esa gente. Saludo si veo a alguien, pero de ahí a decir que cuento con amistades.” (AM, Hombre, Barrio Almendral) “Falta un elemento [en el plan, ndt.] no sé si habrá notado. Es que no hay niños. Los niños que generalmente crean sus vínculos entre los padres o los mayores que podrían ser sus abuelos o algo más para relacionarse por las gracias que hagan los niños o las desgracias que puedan ocurrir. Aquí no hay niños jugando, cada uno se encierra en su casa. Podría decir que hay mucha gente de mayor

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edad que esta habitando este entorno, tal vez. No estoy seguro de hecho, porque yo no me relaciono con nadie.” (AM, Hombre, Barrio Almendral) La morfología característica del cerro, junto con su tejido social, resultan ser elementos más propicios a la relaciones de vecindad. Sin embargo, esto no tiene que fomentar una visión romántica de las relaciones de vecindario en los cerros de Valparaíso, ya que, profundizando el análisis de los relatos, es posible ver como, en muchos casos, con los vecinos se mantiene una relación muy superficial, puntual o esporádica. “Acá tengo una vecina arriba, si es que ella necesita algo y yo tengo se lo paso… me piden un martillos cosas así…” (AM, Mujer, Barrio Puerto) “No con muchos, porque es casi gente nueva la que vive acá en el barrio. Soy yo la más antigua…de este pedacito, toda la demás gente se ha ido, llegan nuevos… pero hay muchos que no sé los nombres, pero yo los saludo igual…ahora conversaciones muy pocas, cada uno en su casa y ahí nada…” (AM, Mujer, Barrio Puerto) “…tengo relaciones de saludo nomás, porque yo salgo a comprar la verdura nomás. Aquí en la esquina de la iglesia hay una verdulería, así que los buenos días y nada más.” (AM, Cerro Bellavista) “Aquí vive otra persona del grupo, otra vive ahí al frente, pasan semanas y no las veo porque yo paso acá nomás, yo no me meto ni con acá ni con allá después yo voy donde la hija nomás.” (AM, Mujer, Cerro Las Perdices) En otros casos, las personas evidencian un claro sentimiento de nostalgia por un pasado vivido colectivamente en el barrio donde han residido prácticamente toda su viva. “…antes todos, en la calle donde he vivido toda mi vida, todos éramos conocidos, era un barrio de familias, los hijos jugábamos juntos y los papas siempre pasaban juntos, se celebraba y así a veces cerrábamos la calle y allí se celebraba…” (AM, Mujer, Barrio Puerto) La pérdida de lazos comunitarios en el sector de residencia, a causa del traslado o de la muerte de los vecinos antiguos, experimentada como pérdida de un marcador de la identidad, desalienta a los adultos mayores a seguir compartiendo, produciendo una especie de ansiedad por la perdida de relaciones sociales. “En realidad no es muy buena, es media triste, porque es una edad en que ya no se tiene entusiasmo por nada…por ejemplo el salir, el juntarse con amigas, de ir a servirse algo por ahí, conversar de uno.” (AM, Mujer, Barrio Puerto)

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“La gente que vivía primera, ahí era la gente más amistosa, ahí era más amistosa, porque celebraban las pascuas, la primera comunión de los niños. Había una señora que hacía chocolate para los niños, ponía afuera una mesa, y ahí…pero ahora no, han muerto todos, queda un solo caballero nomás. Ese a veces me llama o si no la llamo yo, como está, como se siente y a veces mi hijo menor lo va a buscar cuando, -“por que no almuerza con don jorge”, dice, porque está solito. Y va a buscarlo y a veces viene…sí, ese es él que quedó, todos los demás ya se fueron.” (AM, Hombre, Barrio Bellavista) Por algunos estos cambios son experimentados como un estimulo a crear nuevas relaciones, por otros son vividos como perdida de los soportes tradicionalmente proporcionados por la comunidad, como fragmentación del tejido social y de las redes que caracterizaban el vecindario. “…antes nos reuníamos, por ejemplo, antes los niños que estaban hacían fiestas con los vecinos, ahora no, eso ya se acabó.” (AM, Mujer, Barrio Puerto) “No, porque resulta que donde vivo yo, yo soy criado y nacido allá, y a toda la gente de la edad mía cuando éramos digamos, cuando éramos niños esa gente ya no está, muy poco, entonces gente nueva, entonces cuando uno baja la saluda porque es del barrio, pero no de llegar a convivir así, no.” (AM, Hombre, Cerro Ramadita) En algunos barrios, el fenómeno de la gentrificación conlleva a un sentimiento de falta del pasado, de una comunidad histórica, donde las personas que quedan son vividas más como elementos residuales de una época que ya terminó. Los lugares adquieren connotaciones nuevas, se trata de promocionar una nueva imagen a medida de personas jóvenes, dinámicas que buscan diversión y nueva estética. Los adultos mayores ven estos procesos de cambio como algo muy negativo que disminuye el potencial del lugar y su misma calidad de vida. “Es tranquilo el barrio, en realidad es tranquilo, pero nos molesta que construyeron los hoteles, porqué resulta que antes era un pasaje y la gente conversaba…pero resulta que la gente empezó a vender sus casas y ellos construyeron y así taparon todo, antes veíamos el mar, las luces…” (AM, Hombre, Cerro Bellavista) “Sí y me fui a vivir a cerro Alegre, al callejón Higuera… que en ese tiempo era lo más “high”, lo más macanudo que había, y ahora está convertido en una mugre… Oye, como cambian las cosas, increíble” (Liliana) La seguridad de los barrios es otro de los elementos que condiciona la posibilidad de salir y compartir con otras personas. Los adultos mayores que viven en áreas más deterioradas y/o inseguras tienden a vivir más asustados y aislados.

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“Si, definitivamente, el hecho que yo no podría soportar un empujón que me tiren al suelo no voy a tener la agilidad de levantarme, y seguramente los huesos viejos van a tener menos resistencia que los de un joven. Tampoco voy a salir corriendo detrás de un ladrón porque ni siquiera voy a poder gritar... Hay una amenaza latente, hay un peligro latente.” (AM, Hombre, Barrio Almendral) “Pero soy bien valiente, me han tratado de abrir la puerta tres veces en la noche fíjate…pero tengo una tranca y tengo un arma…tengo un arma cargada siempre” (AM, Mujer, Cerro Yungay) “…mire, era muy tranquilo antes, pero ahora como hace 15 días entraron a robar, eran como las 10 - 10:30, yo ya estaba acostada…así que a las 6 nosotros cerramos la puerta y vamos arriba.” (AM, Mujer, Cerro Bellavista) “Por ejemplo tengo una vecina que vive aquí arriba muchos años, y todavía nos visitamos, o sea yo la visito a ella, porque ahora ella no viene, porque esta enferma de las piernas, pero ahora hace tiempo que no la voy a ver, pero cuando iba me venía tarde y es peligroso por allá, para tomar movilización, entonces ahora no voy, voy a lo lejos, y ella misma me dice: -Oye no me vengas a ver porque por aquí es peligroso-, que aquí que allá, entonces menos voy. La llamo sí, hablamos por teléfono.” (AM, Mujer, Barrio Puerto) Otros mecanismos que producen efectos de inseguridad al transitar por la ciudad son conducibles a una combinación de aspectos morfológicos peculiares de la ciudad de Valparaíso y a una infraestructura local muy pobre, que produce barreras para el acceso y la movilidad. Elementos como escaleras inseguras, veredas deterioradas, ascensores cerrados, escasa iluminación y señalización peatonal carente, hacen que desplazarse por la ciudad tenga un alto grado de complicación para el adulto mayor. “Volvimos nuevamente a la tercera edad. Obviamente no hay una agilidad de correr y sortear lo que viene con esa agilidad o de ver el vehículo que se acerca con la misma agilidad que tiene una visualización que tiene persona mas joven por ejemplo… eso hace que no sea tan agradable transitar en ese sentido porque no hay donde cruzar por aquí donde vivo para salir, no hay como cruzar la calle.” (AM, Hombre, Barrio Almendral) “…antes cuando éramos más jóvenes, se quedaba una niña con los niños y salíamos… íbamos a comer y de ahí a bailar, nunca pasó nada y eso que subíamos por las escalas…ahora ya no salimos, por la salud y por el miedo a andar en la calle que están muy malas.” (AM, Mujer, Cerro Bellavista)

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“..a veces bajamos cuando el ascensor está bueno, bajamos a la catedral, a la misa de las 12.00 hrs., pero estuvo roto mucho tiempo así que no podíamos salir porque Lucho [marido, ndt.] no camina bien.” (AM, Hombre, Cerro Bellavista) “…bajamos por Hierbas Buenas porque Serrat es imposible, nos ha tocado bajar, pero ahí hay más escalas, es más peligroso y no hay baranda…” (AM, Cerro Bellavista) “Aquí simplemente lo atropellan a uno, los vehículos, los sistemas no ofrecen ninguna ventaja a ser de mayor edad, lo dejan igual, pero sin embargo, en los atravesamientos, en los accesos a todas esas cosas, no hay una ventaja para las personas de edad…no hay...les da lo mismo, entonces uno queda en desventaja absolutamente.” (AM, Hombre, Barrio Almendral)

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Conclusiones preliminares El análisis de los relatos recopilados nos permite hacer luz sobre las categorías de identidad, segmentalidad y tipicidad del espacio urbano de Valparaíso en función de la calidad de vida de las personas mayores. De acuerdo a Gravano (2003: 59), la categoría de identidad define lo que los actores o grupos sociales asumen para identificar su pertenencia a determinados espacios, como forma de distinguirse y condicionar las conductas colectivas. En este sentido, los adultos mayores reconocen y se reconocen en función de residir en el cerro o en el plan. Vivir arriba o abajo, implica determinadas representaciones del espacio vital de nosotros y de los otros, de las redes sociales y de la calidad de vida de las personas. La segmentalidad, entendida como la heterogeneidad de sectores presentes al interior de un espacio, emerge, en las representaciones de los adultos mayores, como característica propia del cerro. Si la unidad del plan resulta internamente homogénea, la unidad del cerro, al contrario, se multiplica a su interior dando vida a conductas colectivas heterogéneas identificadas e identificables. Los cerros se distinguen entre si y al interior del mismo cerro, la distancia desde el plan, el vivir más arriba, es un marcador principalmente de carácter social, que nos habla de condiciones de vida más vulnerables, de falta de seguridad y de estereotipos discriminatorios. La tipicidad, como atribución de categorizaciones genéricas, dicotómicas y estereotipadas sobre determinadas identidades espaciales, es la categoría más explícitamente significada en los relatos sobre la ciudad. El espacio urbano es representado por los adultos mayores en las dos macro áreas de plan y cerro, a través de las cuales los sujetos diferencian, categorizan y separan los estratos morfológicos y sociales de la ciudad. Vivir en el plan o en el cerro es un marcador que permite la lectura de características y condiciones de vida distintas, asociadas a estas dos dimensiones. La dualidad y contraposición entre el cerro-arriba y el plan-abajo es claramente expresada y narrada como elemento crucial para la vivencia y experiencia social del espacio. Estas dos categorías reúnen connotaciones específicas distintas y delimitadas, sin embargo, siendo fuertemente interrelacionadas es imposible analizarlas como categorías independientes y aisladas. El plan es tal, con sus peculiaridades, aspectos positivos y negativos, en contraposición al cerro. En general, la dimensión ecológico-social del cerro es valorada como espacio vital que favorece la calidad de vida del adulto mayor, proporcionando mejores condiciones ambientales (sol, aire, áreas verdes) y comunitarias. Sin embargo, el plan reúne todos los espacios y servicios imprescindibles para la vida del adulto mayor. Debido a eso, la conexión y el transito entre cerro y plan resulta un factor determinante para el acceso y la movilidad de las personas mayores y su integración en la vida urbana.

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Considerando el impacto que tiene la movilidad urbana sobre la calidad de vida y las redes sociales del adulto mayor, resulta fundamental proveer la ciudad de una red de transporte que sea accesible física y económicamente, así como una infraestructura acorde a las características y necesidades de este grupo etáreo. La combinación de factores económicos y morfológicos limita, en muchos casos, la posibilidad de integración del adulto mayor en la sociedad provocando procesos de segregación. En cuanto al impacto de las relaciones sociales sobre la calidad de vida de los adultos mayores, el habitar en el cerro resulta más propicio al mantenimiento de lazos de amistad y solidariedad con los vecinos. Retomando los conceptos de vecindario y vecindad, el cerro es representado como el vecindario donde es todavía posible estrechar relaciones de vecindad. La dimensión física del cerro favorece la comunión entre los residentes, sin embrago, en los relatos de los adultos mayores este aspecto de vida comunitaria aparece más como el vestigio de un pasado donde efectivamente existía vecindad. Non obstante, a través de los relatos, es posible todavía identificar algunos reductos de vida comunitaria en los cerros, a pesar de que el proceso de erosión de los lazos sociales a partir del convivir en el mismo lugar parece ya estar muy avanzado. El plan, con su dispersión de las habitaciones, las áreas predominantemente comerciales y el espacio más abierto parece encarnar las condiciones de vida comunes a los adultos mayores de muchas ciudades en la actualidad. Estas características fomentan la separación entre personas, que del plan enfatizan el estilo de vida más privado, y reflejan el declino de formas de vida comunitaria relatadas, en algunos casos, con nostalgia y sentido de perdida por parte de los adultos mayores que aún conservan memoria de una vida urbana distinta.

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