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ELOGIO A LA MONTAÑA Un lugar mágico, altas y blancas cumbres y el silencio del volcán que duerme. Chapelco es algo más que un lugar de sky para cultores del disfrute. Es, en todo caso; el sueño de los amantes de esta época del año: el invierno.

E

n Neuquén, a sólo 21 km de San Martín de los Andes, está Chapelco, una de las propuestas de deportes de invierno más recomendables para quienes buscan vacaciones en familia. Los motivos: todo se empieza a percibir desde el centro de San Martín, un lugar que seduce por sus aires de aldea de montaña, que mezcla a la perfección la vida de pueblo con la construcción a base de piedras y maderas. Un espacio especial que en ascenso, al tomar la RN 234 que bordea el lago Lácar, se hace pequeño hasta volverse un pequeño caserío, al pie de un maravilloso valle. El cartel de madera sobre la derecha anuncia la entrada al Parque Nacional Lanín, una de las reservas naturales más lindas del país. Antes de tomar el camino de tierra de 5 km que lleva a la base del cerro, en las montañas se dibuja una línea recta horizontal muy certera que marca la nevada de anoche: hacia arriba la temperatura dejó de color nieve, y hacia abajo la nieve se convirtió en agua bien fría. A los costados de la calzada, entre el bosque de roble pellín, aparecen, como dibujadas, unas casitas de madera con ovejas blancas que pastan alrededor. Son las tierras de los curruhuinca, una de las ocho comunidades mapuches que conviven en las 400.000 hectáreas que componen el total del Parque Nacional.

De todo y para todos Llegando a la base del cerro, situada a 1250 msnm, sobre un piso de un metro de nieve, los audaces deportistas ya caminan con dicultad con las botas puestas y las tablas al hombro. Otros toman un chocolate caliente en las mesas al aire libre de un local estratégicamente instalado y otros tantos se agolpan frente a la telecabina, conocida entre los del lugar como “el huevito”. El complejo dispone de 12 medios de elevación (telesillas dobles, triples y cuádruples, pomas y una telecabina séxtuple) en sus 140 hectáreas esquiables, con un largo máximo de pista de 5,3 kilómetros. Sus pendientes van desde los 20º hasta los 45º, lo que ofrece una amplia gama de dicultades en sus más de 20 pistas habilitadas para todos los niveles de esquí y snowboard. Saliendo de la telecabina, a 1600 msnm, los que aún no decidieron se encuentran con una encrucijada. En este centro neurálgico del cerro están la mayoría de las opciones. Para comenzar con un par de lecciones, la escuela de esquí y snowboard, recomendada sobre todo para los debutantes que quieran regresar a su hogar sin fracturas ni anecdotas moretonadas. Y para aquellos que van con chicos hay también un jardín de nieve, adornado con personajes del dibujante García Ferré, donde maestras jardineras cuidan a los pequeños.

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VIVIR BIEN 4_1  

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