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Nombre: Evelyn Viviana P茅rez G贸mez

Instituto: IDC Grado: 5to. Carrera: Administraci贸n


Humanidad El término humanidad, proviene de un vocablo latino relacionado con la naturaleza del género humano. También puede servir para mencionar al conjunto de seres humanos que habitan el planeta. Dicho esto podemos decir que el concepto puede hacer referencia tanto a una actitud o a las características de un individuo que pertenece a esta especie; así como también reunir a todos los individuos que forman parte de la vida en el Planeta Tierra, en este último caso sirve para realizar estadísticas o plantear problemas de índole universal. Cabe mencionar que se estima que hay más de 6.783.813.000 de habitantes en el planeta. Las estadísticas del siglo XX reflejan que, entre 1950-2000, la humanidad creció el 130%, más doble que en el periodo 1900-1950. En lo referente a la actitud. La flaqueza propia del ser humano, la compasión frente a las desgracias del prójimo y la afabilidad son otras características que reciben el nombre de humanidad, al ser consideradas como propias del género humano: “Debería vender el coche y donar el dinero, es una cuestión de humanidad ante tanta pobreza”, “Ojalá los políticos mostraran mayor humanidad así no roban el dinero público”. De todas formas existen otras variantes significativas del concepto. Puede servir para referirse al cuerpo de una persona, a su anatomía: “La modelo decidió quitarse la ropa y exhibió toda su humanidad frente a los fotógrafos”, “La pelota se desplazaba a casi 200 kilómetros por hora cuando golpeó en la humanidad del jugador, quien cayó tendido y comenzó a gritar por el dolor”. También sirve para denominar aquellas disciplinas que carecen de rigor científico pero para las cuales existe una cierta estructura de estudio y manejo. De este modo, se conocen como humanidades aquéllas vinculadas a la cultura y el conocimiento humano. A diferencia de las ciencias sociales, las humanidades no pretenden crear postulados generales ni leyes universales. El arte y las letras forman parte de las humanidades. La hambruna de la humanidad Uno de los problemas principales de la humanidad es el hambre en el mundo. Debido al avance impertérrito de la pobreza y a la falta de recursos que hay en ciertos rincones del planeta, cada día mueren millones de personas víctimas de enfermedades, desnutrición y otros problemas. Según lo indica la FAO en su última investigación, existen cerca de 840 millones de personas desnutridas, lo cual significaría un 14% de la población humana. Lamentablemente, se han planteado soluciones que podrían colaborar con una disminución de este índice, sin embargo no se han producido muchos avances. Pese a que en la solución a estos problemas resida la verdadera comprensión de nuestra especie en materia de ética y justicia social. Entre las posibles soluciones al hambre del mundo, una absolutamente factible es virar nuestra alimentación hacia una vegetariana. Esto es imprescindible si se tiene en cuenta que para producir tan solo medio kilo de carne consumible se requieren 8 kilos de granos y que en la mayoría de los países se utiliza más del 70% de la producción agrícola para la industria de la carne y el 50% del agua. El problema existente no es la falta de tierra, ya que con la que actualmente se utiliza se podría producir alimento para una población de 8 a 10 billones de


personas, sino a la pésima distribución que se hace de la misma. Lo cual está íntimamente relacionado con los abusos de poder y la corrupción. Según lo ha manifestado un reciente estudio de cara a este problema, el mundo debería crear cinco billones de veganos en las próximas décadas, o de otro modo, triplicar la cantidad de granjas factorías pero sin hacer uso de más tierras. La humildad es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento. El término proviene del vocablo latino humilitas. Podría decirse que la humildad es la ausencia de soberbia. Es una característica propia de los sujetos modestos, que no se sienten más importantes o mejores que los demás, independientemente de cuán lejos hayan llegado en la vida. Por ejemplo: “El campeón del último Grand Slam de la temporada mostró su humildad al pelotear durante más de dos horas con los niños que se habían acercado al estadio”, “La estrella de Hollywood hizo gala de su humildad al saludar a cada uno de los presentes”, “La humildad no es una característica propia de este cantante, quien siempre critica a sus pares”. Resulta interesante notar que, según se entienda la actitud de una persona, hay una línea muy delgada entre la humildad y la ostentación. Conceptos de esta naturaleza requieren de la observación del comportamiento ajeno para existir, y esto da como resultado que un mismo hecho pueda ser percibido de diversas formas. Cada uno carga con una historia, con una serie de experiencias positivas y negativas que han colaborado en la construcción de una personalidad única e irrepetible. Al mirar a los demás, no podemos evitar juzgarlos y, para ello, sólo contamos con nuestra memoria. Las personas que viven su vocación plenamente, por ejemplo, suelen caracterizarse por mantenerse alejadas de las tendencias de la moda, refugiadas en su propio mundo, estudiando o preparándose durante largas horas y disfrutando de su vida de una manera auténtica. Si alguien se dedica a una disciplina con todas sus energías, es esperable que cumpla una serie de metas personales y que pretenda compartir la felicidad que esto le provoque con sus seres queridos, dado que somos una especie social. Ante esta necesidad de mostrar los propios logros surge un juicio por parte de su entorno, y no todo el mundo está preparado para enfrentar los méritos ajenos. Si observamos los fenómenos mediáticos, tiene muchas más posibilidades de ser ampliamente aceptado un artista mediocre que uno talentoso, y más aún si finge sentirse cerca de su público. No recibe tanto odio una adolescente que deja sus estudios para criar a sus hijos, los cuales concibió como producto de su rebeldía y su irresponsabilidad, como una científica que realiza un descubrimiento revolucionario. Esto nos demuestra que el común de la gente distorsiona el concepto de humildad, convirtiéndolo en un servicio que consiste en no compartir con los demás aquellos logros que puedan herir su orgullo por no haber conseguido algo semejante. Retomando los dos ejemplos anteriores, seguramente nadie se enfadaría si un programa de televisión regalara un coche a la joven madre para ayudarla en su día a día; pero el Premio Nobel otorgado a una mujer que


dedicó su vida entera a la investigación puede generar un mar de envidia y ataques infundados. La palabra humildad también puede utilizarse como sinónimo de pobreza, de falta de recursos. Esto se puede apreciar en las frases “una persona humilde” o “un barrio humilde”. Cabe mencionar que este uso suele tener una connotación positiva. Las religiones suelen asociar la humildad al reconocimiento de la superioridad divina; todos los seres humanos son iguales ante los ojos de Dios y deben actuar en consecuencia. Para el budismo, la humildad es la conciencia respecto al camino que se debe seguir para liberarse del sufrimiento. Desde la filosofía, Immanuel Kant afirma que la humildad es la virtud central de la vida ya que brinda una perspectiva apropiada de la moral. Para Friedrich Nietzsche, en cambio, la humildad es una falsa de virtud que esconde las decepciones que una persona esconde en su interior. l concepto de humanismo tiene varios usos. Se trata, por ejemplo, de la doctrina que se basa en la integración de los valores humanos. A su vez, puede hacer referencia a un movimiento renacentista, a través del cual se propuso retornar a la cultura grecolatina para restaurar los valores humanos. El humanismo, en general, es un comportamiento o una actitud que exalta al género humano. Bajo esta concepción, el arte, la cultura, el deporte y las actividades humanas generales, se vuelven trascendentes. Dicha trascendencia podía conseguirse a través de la exaltación y la experimentación de las propias facultades. Dios era el centro de la vida. El humanismo reconoce valores, como el prestigio, el poder y la gloria, que eran criticados por la moral cristiana e incluso considerados como pecados. Otra diferencia con las doctrinas religiosas es que el humanismo hace al hombre objeto de fe, mientras que, en la antigüedad, la fe era patrimonio de Dios. Cabe mencionar, sin embargo, que esta corriente se opone al consumismo; ya que está en contra de lo superficial, del narcisismo y de aquello que no es propio de la dignidad humana. La cosificación del hombre como productor o consumidor atenta contra su desarrollo integral. Como movimiento intelectual surgido en Europa durante el siglo XV, el humanismo promovía la entronización del ser humano no solo como elemento indispensable en torno al cual giraba la vida social, sino también como centro del universo. En la educación hubo importantes cambios que se verían reflejados en el nivel intelectual de las personas. En lugar de continuar con una enseñanza rígida, se le dio importancia a la individualidad de cada alumno y el aprendizaje se centró en formar a personas que estuvieran preparadas para desarrollar una vida activa en la En la educación hubo importantes cambios que se verían reflejados en el nivel intelectual de las personas. En lugar de continuar con una enseñanza rígida, se le dio importancia a la individualidad de cada alumno y el aprendizaje se centró en formar a personas que estuvieran preparadas


para desarrollar una vida activa en la comunidad civil, que confiaran en sí mismas y que fueran capaces de discernir por sí solas entre lo correcto y lo incorrecto. El humanismo en la literatura En lo que respecta a la literatura, existen miles de autores; de hecho la literatura actual podría en su mayoría encauzarse en esta ideología. Sin embargo, para mencionar las raíces del movimiento humanista debemos irnos al Renacimiento. Gracias al surgimiento de la imprenta, en el siglo XVI hubo una gran difusión de las ideas a través de la literatura. Entre los autores fundamentales que comenzaron a recorrer el mundo se encontraron Dante Alighieri, Francisco Petrarca y Giovanni Bocaccio, quienes mucho tiempo antes habían plasmado las ideas que durante este período tomaría el nombrede humanismo. Además el surgimiento de la novela Bizantina, sin duda colaboró con la difusión de este tipo de pensamientos. Cabe resaltar la publicación de “Lazarillo de Tormes”, el “Guzmán de Alfarache”, y el “Quijote”. También podemos citar autores de la literatura anglosajona, como William Shakespeare, Ben Jonson y Tomás Moro. Para comprender la gran importancia de este movimiento y la fácil propagación que tuvo debemos citar los aspectos políticos e históricos que lo rodearon. En esta época, España era un gran imperio que no solamente gobernaba en gran parte del territorio europeo sino que además tenía firmes colonias en América. Los escritores nacidos en el gran imperio se apoyaron en las corrientes y tendencias filósoficas de gran auge, con la importante influencia de Erasmo de Rotterdam y de Antonio de Guevara. En lo que respecta a la historia, los nombres más relevantes de este período fueron Diego Hurtado de Mendoza y el jesuita Juan de Mariana. A raíz de que sintiéramos un ‘freno’ en los mensajes de los Hermanos Estelares respecto a su inminente llegada, Igneón y yo nos pusimos a descubrir la causa y vimos que era debido a la profunda herida que tiene el Corazón que sostiene a toda la Conciencia Humana, compuesta por cada uno de nosotros. El sentir ha sido invitado a salir de nuestras vidas. Ha sido sustituido por el pensar y el hacer. Sin embargo, es muy importante que el estado de salud del Corazón de la Conciencia Humana esté lo mejor posible para amortiguar el impacto emocional que va a suponer ver el cielo cubierto por las naves de los Hermanos Estelares que vienen, precisamente, a ayudarnos a integrar el sentir con el pensar, para que nuestras vidas sean completas y podamos integrarnos en el Universo de Amor en el que está a partir de ahora Gaia. Vamos hacia la 5D. Es una dimensión en donde se vive desde el corazón, ayudado de la mente para llevar sus acciones lejos. Sin haber recuperado la capacidad natural de sentir que teníamos cuando fuimos creados por la Madre Divina, la 3D de la conciencia, mental por excelencia, no se podrá fusionar con la 5D de la conciencia, basada en el sentir. Para que lleguen los Hermanos Estelares a nuestras vidas no se necesita que todas las heridas del Corazón de la Humanidad se hayan sanado, pero SI hace falta que nos demos cuenta de


que ese corazón común como Humanidad existe y que todos participamos de su salud, simplemente permitiendo que el sentir se haga presente en nuestras vidas. 11 de Enero de 2010 Veo aquí al Corazón de la Humanidad. Le veo más revitalizado que antes (ya se había hecho una toma de conciencia de su existencia y de su estado con la canción del Ángel de la Paz). Veo que la toma de conciencia que mucha gente está haciendo, de que el Corazón de la Humanidad tiene una herida, ha tenido su impacto sobre él para sanarlo. La conciencia también hace milagros, tomar conciencia es el primer paso para la sanación. Él está deseoso de dar un mensaje. Bienvenido Corazón de la Humanidad. Corazón de la Humanidad: Soy el Corazón de la Humanidad llegando a ustedes a través de este canal, entrando en contacto con ustedes, que son la razón de mi existir. La Conciencia Humana está atravesando momentos de muchísima alteración y recientemente se ha dado cuenta de que tiene un corazón muy dañado, un corazón que está herido, porque el corazón de cada uno de ustedes también lo está. Y yo he querido venir hoy a ustedes para decirles que a medida que van tomando más conciencia de mi existencia y de mi estado de salud, podría decirse, más fácil es para mí recuperarme de las heridas que me impiden manifestarme con toda la alegría, con todo el corazón, en la misma Conciencia Humana. Si bien mucho se ha hecho en el sentido de ayudarme a recuperarme, todavía es necesaria más ayuda y la razón de mi venida es recordarles que de cada uno de ustedes depende mi salud, de cada uno de ustedes depende el mejoramiento de mi estado y, si cada uno de ustedes se permite y pide que les sean sanadas las heridas de su corazón, van a poder también ir aligerando las heridas del Gran Corazón de la Conciencia Humana. Este corazón de la Humanidad requiere de vuestra atención, de que tomen conciencia básicamente de mi existencia y que también se permitan abrirse a la sanación que llega de todos los confines del Universo, para que la Conciencia Humana pueda recuperarse nuevamente para el Amor. El Amor ha sido hasta ahora un aspecto denostado, ha sido considerado en segundo lugar, cuando en realidad al haber sido creados por la Madre Divina, que es puro Amor, ustedes en esencia SON AMOR. Y ese amor no puede ser negado, simplemente está en su naturaleza, lo único que hay que hacer es volver a la naturaleza que son. Integrar la mente y el corazón. Dejar de vivir solamente en la mente, como están haciendo hasta ahora, y abrazar también al corazón, para que el sentir sea el medio a través del cual puedan ir basando toda vuestra experiencia y, de ese modo, expandirse en ella.


Así que los llamo para recordarles que mi salud depende de ustedes y que ustedes también dependen de mi estado de salud. Así, pidiendo por mí, tomando conciencia de mi existencia, toman conciencia también de la Unidad que todos ustedes conforman en un solo Corazón Pulsante, que amorosamente pide vuestra atención. Rowina: Gracias, Corazón de la Humanidad, yo he visto en mi trayectoria que cuando tomas conciencia de algo, empieza a existir para ti y empieza el proceso de sanación. Me alegro de que estés mejor, y me alegro de que vayas a estar mucho mejor, porque yo sé que hay muchas personas que van a escuchar profundamente tu mensaje y esto se va a extender para que llegue a cuanta más gente posible. 12 de Enero de 2010 Cristo Miguel le dijo a Igneón que él era un excelente sensor natural para tomarle el pulso al Corazón de la Humanidad. A raíz de que la Encarnación del Amor Viviente, yo, Rowina, saliera ayer a la luz de la Conciencia Humana, decidimos hoy ‘sentir’ al Corazón de la Humanidad, para ver si había experimentado alguna mejoría, ya que tuve muy buena acogida por parte de mucha gente, que no se extrañó de que el Amor estuviera encarnado en la 3D y además le acogió con mucho cariño y esperanza. Igneón le siente aún con mucho dolor. Decidimos hablar con él para que nos dé más pistas para poder ayudarle. Corazón de la Humanidad: Siempre que hablamos de esto hay que partir de la base de que no se trata de un corazón físico, sino que se trata de la CONCIENCIA DE LO QUE SIGNIFICA EL CORAZÓN PARA LA HUMANIDAD, que es el sentir. Y siempre que yo vaya a responder y que ustedes contacten conmigo, será desde ese lugar de conciencia, de la conciencia que la Humanidad tiene de su propio sentir. Eso es lo que represento yo, al que llaman el Corazón de la Humanidad. Es qué nivel de conciencia del sentir tiene la propia Humanidad. Actualmente ese nivel de conciencia es prácticamente nulo. Hay un puñado de seres humanos que se sostienen desde el sentir, y particularmente, quienes más lo hacen son las Comunidades de aquellos habitantes muy entroncados con la Tierra, los llamados Pueblos Originarios. Ellos son los que sostienen el sentir, principalmente. Luego hay otros pueblos que están más relacionados con las culturas que carecen de lo que podrían llamarse distracciones del sentir. Es decir, que vibran en el corazón, o que lo hacen con mucha frecuencia. Y por último está el grupo, que generalmente es el dominante de la Humanidad, que es el mental, que está claramente separado de su sentir y que ponen el valor en su hacer mental, en el conocimiento, en las sensaciones


puestas al servicio de ese conocimiento. El sentir queda excluido como guía de su hacer. Tú me preguntas cómo estoy hoy, y tu compañero, que tiene esa sensibilidad tan exquisita, te ha dicho que mi dolor es muy grande aún y que LA ANGUSTIA DE NO SER RECONOCIDO es mi MAYOR DOLOR. También me has preguntado si ha impactado en la parte consciente de la Humanidad, la que le está poniendo la intención de que el corazón sea sanado, el haber desvelado la existencia de la Encarnación del Amor Viviente a la propia Conciencia Humana. Te diré que ha sido un magnífico bálsamo, me he sentido, por primera vez, reconocido ante la Humanidad. Es una suave brisa, podría decir, una suave caricia que he recibido y, deseo profundamente que más y más integrantes de la Conciencia Humana se pongan en contacto, por medio de lo que tú estás haciendo, con el propio sentir y comiencen a reconocer su sentir, para que entonces yo empiece también a sentirme reconocido. Yo le recuerdo a la Humanidad, que cada uno de los seres encarnados sostiene la Conciencia Humana, y que si cada uno de ustedes va poniendo cada vez más atención, es decir, más conciencia en su sentir, en qué sienten ante las cosas, en qué les dice el corazón ante ciertos hechos, en dejarse guiar por lo que el corazón les dice, mi sanación va a ir en franca recuperación y estará suficientemente dispuesta y fuerte para recibir el impacto emocional tan grande que va a ser la aparición y llegada de los Hermanos Estelares. Yo les pido a cada uno de ustedes que abrace su corazón, que se encuentre en él, que busque dentro de su corazón el abrazo que tengo para darles. Estoy tan deseoso de que me reconozcan como ser sintiente, que reconozcan que existo. Que reconozcan, como dije en el mensaje anterior, que la naturaleza de cada uno de ustedes es el amor, porque del amor han nacido, solo que me han dejado en el camino y se han parapetado tras los muros de la mente, dejando el sentir lejos de su vida, no dándole un lugar prioritario, pero solo yo, el CORAZÓN PULSANTE, soy quien tiene la clave para vuestra vida en abundancia, en armonía, en paz, en felicidad, en gozo. Eso no se lo puede dar la mente, solo se lo puedo brindar yo y tengo tanto de eso para darles, a raudales. Pero solamente puede ser cuando ustedes me reconocen, cuando ustedes me llaman, cuando conscientemente cada uno de ustedes pide por su propia sanación del corazón. No hacen falta médicos, ni terapeutas, ni sanadores para ello, NO, lo único que hace falta es que se reconozcan a sí mismos como parte de mí y es entonces, simplemente ese acto, el de rendirse al corazón, el que hace reconocerme en ustedes y a ustedes en mí. Así que yo les pido que se comprometan con su propio corazón, porque haciéndolo ayudan al Corazón de la Humanidad a sanarse de su dolor y a


volver a establecer ese puente magnífico del sentir con el hacer, del ser en su plena magnitud.

Humildad El término deriva del latín «'hŭmĭlĭtas,1 ātis, f. humilis'»,2 que se traduce no solamente como humildad sino también como bajo o de la tierra y humus, ya que en el pasado se pensaba que las emociones, deseos y depresiones eran causadas por irregularidades en las masas de agua. 3 Debido a que el concepto alberga un sentido intrínseco, se enfatiza en el caso de algunas prácticas éticas y religiosas donde la noción se hace más precisa. Miguel de Cervantes dice en el famoso Diálogo de los Perros que "la humildad es la base y fundamento de todas virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea."4 Opina así el príncipe de los ingenios que la modestia y la discreción mejora las demás virtudes y enriquece la personalidad. El término humildad, como también lo dice la Real Academia se usa muchas veces en sentido peyorativo. Puede significar pertenecer a un hogar de recursos limitados, o incluso sumisión, dejadez o rendimiento. Desde el punto de vista virtuoso, consiste en aceptarnos con nuestras habilidades y nuestros defectos, sin vanagloriarnos por ellos. Del mismo modo, la humildad es opuesta a la soberbia, una persona humilde no es pretenciosa, interesada, ni egoísta como lo es una persona soberbia, quien se siente autosuficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia. La humildad no es un concepto, es una conducta, un modo de ser, un modo de vida. La humildad es una de las virtudes más nobles del espíritu. Los seres que carecen de humildad, carecen de la base esencial para un seguro progreso. Las más bellas cualidades sin humildad, representan lo mismo que un cuerpo sinalma. La humildad es signo de fortaleza. Ser humilde no significa ser débil y ser soberbio no significa ser fuerte, aunque el vulgo lo interprete de otra manera. La humildad es la más sublime de todas las virtudes admirables. Virtud sin humildad no es virtud. El que posee la humildad en alto grado, generalmente es poseedor de casi todas las virtudes, pues la humildad nunca se encuentra sola. Ella es aliada inseparable de la modestia y forma una trilogía con la bondad. La humildad nos hace tolerantes, pacientes y condescendientes con nuestros semejantes. Es la mansedumbre, la prudencia, la paciencia, la fe, la esperanza. La humildad es signo de evolución espiritual. El humilde es un ser que ya ha limado muchas de sus impurezas e imperfecciones. Si algún acontecimiento sacude violentamente su espíritu, el humilde sabe recibir los golpes de la vida con fe y resignación y pronto su alma encuentra el alivio necesario. Los beneficios de la humildad 1. Quien aprende a realmente ser humilde, logra vivir una vida más feliz.


2. Al estar en armonía con uno mismo, se está dispuesto a mostrar honor y aprecio hacia otras personas. Valorarse a sí mismo trae aparejado valorar a los demás. 3. La humildad crea serenidad y tranquilidad 4. Con humildad se desarrolla la capacidad de admitir las equivocaciones, ya que se elimina el miedo a sentir que uno no vale nada. Al conocerse a sí mismo, la crítica se transforma en una posibilidad de crecimiento. 5. Con humildad, es más fácil perdonar a otros rápidamente. 6. Humildad es apreciar lo que tenemos, es tener conciencia de que todo es un regalo. La palabra humildad también puede utilizarse como sinónimo de pobreza, de falta de recursos. Esto se puede apreciar en las frases “una persona humilde” o “un barrio humilde”. Cabe mencionar que este uso suele tener una connotación positiva. Las religiones suelen asociar la humildad al reconocimiento de la superioridad divina; todos los seres humanos son iguales ante los ojos de Dios y deben actuar en consecuencia. Para el budismo, la humildad es la conciencia respecto al camino que se debe seguir para liberarse del sufrimiento. Desde la filosofía, Immanuel Kant afirma que la humildad es la virtud central de la vida ya que brinda una perspectiva apropiada de la moral. Para Friedrich Nietzsche, en cambio, la humildad es una falsa de virtud que esconde las decepciones que una persona esconde en su interior. Humildad: La virtud moral por la que el hombre reconoce que de si mismo solo tiene la nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le pertenecen. La humildad no solo se opone al orgullo sino también a la auto abyección (auto humillación) en la que se dejaría de reconocer los dones de Dios y la responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad. "La humildad es la verdad" -Santa Teresa de Avila. El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión mas correcta de la realidad. "El grado mas perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vale mas delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas." -San Francisco de Sales, 1567 Humildad Tomado de numerosas fuentes La humildad perfecta es Jesús. Jesús es la humildad encarnada. Perfecto en todas las virtudes, nos enseña en cada momento en cada palabra. Siendo Dios, vivió 30 de sus 33 años en vida oculta, ordinaria, tenido por uno de tantos. Lo extraordinario fue la perfección en que vivió lo ordinario. También sus 3 años de vida pública son


perfecta humildad. En todo hacía, como siempre la voluntad de su Padre. Nunca busco llamar la atención sobre si mismo sino dar gloria al Padre. Al final murió en la Cruz. Nos dijo: "Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón". Jesús repara el daño de Adán que es rebeldía ante Dios y de todo el orgullo posterior. Otros modos de llamar a este veneno: amor propio, egoísmo y soberbia. Nadie tuvo jamás dignidad comparable a la de Él, nadie sirvió con tanta solicitud a los hombres: yo estoy en medio de vosotros como quien sirve. Sigue siendo ésa su actitud hacia cada uno de nosotros. Dispuesto a servirnos, a ayudarnos, a levantarnos de las caídas. ¿Servimos nosotros a los demás, en la familia, en el trabajo, en esos favores anónimos que quizá jamás van a ser agradecidos? Ejemplo os he dado -dice el Señor después de lavarles los pies a sus discípulos - para que como yo he hecho con vosotros, así hagáis vosotros -Cf. Jn 13, 15. Nos deja una suprema lección para que entendamos que si no somos humildes, si no estamos dispuestos a servir, no podemos seguir al Maestro. El Señor nos invita a seguirle y a imitarle, y nos deja una regla sencilla, pero exacta, para vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio:Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos -Cf Mt 7, 12. La experiencia de lo que me agrada o me molesta, de lo que me ayuda o me hace daño, es una buena norma de aquello que debo hacer o evitar en el trato con los demás. Lo que todos deseamos: Todos deseamos una palabra de aliento cuando las cosas no han ido bien, y comprensión de los demás cuando, a pesar de la buena voluntad, nos hemos vuelto a equivocar; y que se fijen en lo positivo más que en los defectos; y que haya un tono de cordialidad en el lugar donde trabajamos o al llegan a casa; y que se nos exija en nuestro trabajo, pero de buenas maneras; y que nadie hable mal a nuestras espaldas; y que haya alguien que nos defienda cuando se nos critica y no estamos presentes; y que se preocupen de verdad por nosotros cuando estamos enfermos; y que se nos haga la corrección fraterna de las cosas que hacemos mal, en vez de comentarlas con otros; y que recen por nosotros y... Estas son las cosas que, con humildad y espíritu de servicio, hemos de hacer por los demás. Discite benefacere. Si nos comportamos así, entonces: Aunque vuestros pecados fueran como la grana, quedarán blancos como la nieve. Aunque fueren rojos como la púrpura quedarán como la blanca lana. Is 1,18. Lo que todos debemos cambiar: la soberbia Por el orgullo buscamos la superioridad ante los demás. La soberbia consiste en el desordenado amor de la propia excelencia. -Santo Tomás.


La soberbia es la afirmación aberrante del propio yo. El hombre humilde, cuando localiza algo malo en su vida puede corregirlo, aunque le duela. El soberbio al no aceptar , o no ver, ese defecto no puede corregirlo, y se queda con él. El soberbio no se conoce o se conoce mal. La soberbia lo inficiona todo. Donde hay un soberbio, todo acaba maltratado: la familia, los amigos, el lugar donde trabaja... Exigirá un trato especial porque se cree distinto, habrá que evitar con cuidado herir su susceptibilidad... Su actitud dogmática en las conversaciones, sus intervenciones irónicas -no le importa dejar en mal lugar a los demás por quedar él bien-, la tendencia a poner punto final a las conversaciones que surgieron con naturalidad, etcétera, son manifestaciones de algo más profundo: un gran egoísmo que se apodera de la persona cuando ha puesto el horizonte de la vida en sí misma. "El primero entre vosotros sea vuestro servidor" -Mt 23, 11. Para eso hemos de dejar nuestro egoísmo a un lado y descubrir esas manifestaciones de la caridad que hacen felices a los demás. Si no lucháramos por olvidarnos cada vez más de nosotros mismos, pasaríamos una y otra vez al lado de quienes nos rodean y no nos daríamos cuenta de que necesitan una palabra de aliento, valorar lo que hacen, animarles a ser mejores y servirles. El egoísmo ciega y nos cierra el horizonte de los demás; la humildad abre constantemente camino a la caridad en detalles prácticos y concretos de servicio. Este espíritu alegre, de apertura a los demás, y de disponibilidad es capaz de transformar cualquier ambiente. La caridad cala, como el agua en la grieta de la piedra, y acaba por romper la resistencia más dura. “Amor saca amor” -SANTA TERESA, Vida, 22, 14. San Juan de la Cruz aconsejaba: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor” -SAN JUAN DE LA CRUZ, Carta a la M. M.0 de la Encarnación, en Vida, BAC, Madrid 1950, p. 1322. Los grados de la humildad: 1 conocerse, 2 aceptarse, 3 olvido de si, 4 darse. 1 Conocerse. Primer paso: conocer la verdad de uno mismo. Ya los griegos antiguos ponían como una gran meta el aforismo: "Conócete a ti mismo". La Biblia dice a este respecto que es necesaria la humildad para ser sabios: Donde hay humildad hay sabiduría . Sin humildad no hay conocimiento de sí mismo y, por tanto, falta la sabiduría. Es difícil conocerse. La soberbia, que siempre está presente dentro del hombre, ensombrece la conciencia, embellece los defectos propios, busca justificaciones a los fallos y a los pecados. No es infrecuente que, ante un hecho, claramente malo, el orgullo se niegue a aceptar que aquella acción haya sido real, y se llega a pensar: "no puedo haberlo hecho", o bien "no es malo lo que hice", o incluso "la culpa es de los demás". Para superar: examen de conciencia honesto. Para ello: primero pedir luz al Espíritu Santo, y después mirar ordenadamente los hechos vividos, los hábitos o costumbres que se han enraizado más en la propia vida - pereza o laboriosidad, sensualidad o sobriedad, envidia... 2 Aceptarse. Una vez se ha conseguido un conocimiento propio más o menos profundo viene el segundo escalón de la humildad: aceptar la propia realidad. Resulta difícil porque la soberbia se rebela cuando la realidad es fea o


defectuosa. Aceptarse no es lo mismo que resignarse. Si se acepta con humildad un defecto, error, limitación, o pecado, se sabe contra qué luchar y se hace posible la victoria. Ya no se camina a ciegas sino que se conoce al enemigo. Pero si no se acepta la realidad, ocurre como en el caso del enfermo que no quiere reconocer su enfermedad: no podrá curarse. Pero si se sabe que hay cura, se puede cooperar con los médicos para mejorar. Hay defectos que podemos superar y hay límites naturales que debemos saber aceptar. Dentro de los hábitos o costumbres, a los buenos se les llama virtudes por la fuerza que dan a los buenos deseos; a los malos los llamamosvicios, e inclinan al mal con más o menos fuerza según la profundidad de sus raíces en el actuar humano. Es útil buscar el defecto dominantepara poder evitar las peores inclinaciones con más eficacia. También conviene conocer las cualidades mejores que se poseen, no para envanecerse, sino para dar gracias a Dios, ser optimista y desarrollar las buenas tendencias y virtudes. Es distinto un pecado, de un error o una limitación, y conviene distinguirlos. Un pecado es un acto libre contra la ley de Dios. Si es habitual se convierte en vicio, requiriendo su desarraigo, un tratamiento fuerte y constante. Para borrar un pecado basta con el arrepiento y el propósito de enmienda unidos a la absolución sacramental si es un pecado mortal y con acto de contrición si es venial. El vicio en cambio necesita mucha constancia en aplicar el remedio pues tiende a reproducir nuevos pecados. Los errores son más fáciles de superar porque suelen ser involuntarios. Una vez descubiertos se pone el remedio y las cosas vuelven al cauce de la verdad. Si el defecto es una limitación, no es pecado, como no lo es ser poco inteligente o poco dotado para el arte. Pero sin humildad no se aceptan las propias limitaciones. El que no acepta las propias limitaciones se expone a hacer el ridículo, por ejemplo, hablando de lo que no sabe o alardeando de lo que no tiene. Vive según tu conciencia o acabarás pensando como vives. Es decir, si tu vida no es fiel a tu propia conciencia, acabarás cegando tu conciencia con teorías justificadoras. 3 Olvido de sí. El orgullo y la soberbia llevan a que el pensamiento y la imaginación giren en torno al propio yo. Muy pocos llegan a este nivel. La mayoría de la gente vive pensando en si mismo, "dándole vuelta" a sus problemas. El pensar demasiado en uno mismo es compatible con saberse poca cosa, ya que el problema consiste en que se encuentra un cierto gusto incluso en la lamentación de los propios problemas. Parece imposible pero se puede dar un goce en estar tristes, pero no es por la tristeza misma sino por pensar en sí mismo, en llamar la atención. El olvido de sí no es lo mismo que indiferencia ante los problemas. Se trata más bien de superar el pensar demasiado en uno mismo. En la medida en que se consigue el olvido de sí, se consigue también la paz y alegría. Es lógico que sea así, pues la mayoría de las preocupaciones provienen de conceder demasiada importancia a los problemas, tanto cuando son reales como cuando


son imaginarios. El que consigue el olvido de sí está en el polo opuesto del egoísta, que continuamente esta pendiente de lo que le gusta o le disgusta. Se puede decir que ha conseguido un grado aceptable de humildad. El olvido de sí conduce a un santo abandono que consiste en una despreocupación responsable. Las cosas que ocurren -tristes o alegres- ya no preocupan, solo ocupan. 4 -Darse. Este es el grado más alto de la humildad, porque más que superar cosas malas se trata de vivir la caridad, es decir, vivir de amor. Si se han ido subiendo los escalones anteriores, ha mejorado el conocimiento propio, la aceptación de la realidad y la superación del yo como eje de todos los pensamientos e imaginaciones. Si se mata el egoísmo se puede vivir el amor, porque o el amor mata al egoísmo o el egoísmo mata al amor. En este nivel la humildad y la caridad llevan una a la otra. Una persona humilde al librarse de las alucinaciones de la soberbia ya es capaz de querer a los demás por sí mismos, y no sólo por el provecho que pueda extraer del trato con ellos. Cuando la humildad llega al nivel de darse se experimenta más alegría que cuando se busca el placer egoístamente. La única vez que se citan palabras de Nuestro Señor del Evangelio en los Hechos de los Apóstoles dice que se es mas feliz en dar que en recibir . La persona generosa experimenta una felicidad interior desconocida para el egoísta y el orgulloso. La caridad es amor que recibimos de Dios y damos a Dios. Dios se convierte en el interlocutor de un diálogo diáfano y limpio que sería imposible para el orgulloso ya que no sabe querer y además no sabe dejarse querer. Al crecer la humildad la mirada es más clara y se advierte más en toda su riqueza la Bondad y la Belleza divinas. Dios se deleita en los humildes y derrama en ellos sus gracias y dones con abundancia bien recibida. El humilde se convierte en la buena tierra que da fruto al recibir la semilla divina. La falta de humildad se muestra en la susceptibilidad, quiere ser el centro de la atención en las conversaciones, le molesta en extremo que a otra la aprecien más que a ella, se siente desplazada si no la atienden. La falta de humildad hace hablar mucho por el gusto de oirse y que los demás le oigan, siempre tiene algo que decir, que corregir, Todo esto es creerse el centro del universo. La imaginación anda a mil por hora, evitan que su alma crezca. -Que me conozca; que te conozca. Así jamás perderé de vista mi nada”. Solo así podré seguirte como Tú quieres y como yo quiero: con una fe grande, con un amor hondo, sin condición alguna. Se cuenta en la vida de San Antonio Abad que Dios le hizo ver el mundo sembrado de los lazos que el demonio tenía preparados para hacer caer a los hombres. El santo, después de esta visión, quedó lleno de espanto, y preguntó: “Señor, ¿Quién podrá escapar de tantos lazos?”. Y oyó una voz que le contestaba: “Antonio, el que sea humilde; pues Dios da a los humildes la gracia necesaria, mientras los soberbios van cayendo en todas las trampas que el


demonio les tiende" Nos ayudará a desearla de verdad el tener siempre presente que el pecado capital opuesto, la soberbia, es lo más contrario a la vocación que hemos recibido del Señor, lo que más daño hace a la vida familiar, a la amistad, lo que más se opone a la verdadera felicidad... Es el principal apoyo con que cuenta el demonio en nuestra alma para intentar destruir la obra que el Espíritu Santo trata incesantemente de edificar. Con todo, la virtud de la humildad no consiste sólo en rechazar los movimientos de la soberbia, del egoísmo y del orgullo. De hecho, ni Jesús ni su Santísima Madre experimentaron movimiento alguno de soberbia y, sin embargo, tuvieron la virtud de la humildad en grado sumo. La palabra humildad tiene su origen en la latina humus, tierra; humilde, en su etimología, significa inclinado hacia la tierra; la virtud de la humildad consiste en inclinarse delante de Dios y de todo lo que hay de Dios en las criaturas (6). En la práctica, nos lleva a reconocer nuestra inferioridad, nuestra pequeñez e indigencia ante Dios. Los santos sienten una alegría muy grande en anonadarse delante de Dios y en reconocer que sólo Él es grande, y que en comparación con la suya, todas las grandezas humanas están vacías y no son sino mentira. ¿Cómo he de llegar a la humildad? Por la gracia de Dios. Solamente la gracia de Dios puede darnos la visión clara de nuestra propia condición y la conciencia de su grandeza que origina la humildad. Por eso hemos de desearla y pedirla incesantemente, convencidos de que con esta virtud amaremos a Dios y seremos capaces de grandes empresas a pesar de nuestras flaquezas... Quien lucha por ser humilde no busca ni elogios ni alabanzas porque su vida esta en Dios; y si llegan procura enderezarlos a la gloria de Dios, Autor de todo bien. La humildad se manifiesta en el desprecio sino en el olvido de sí mismo, reconociendo con alegría que no tenemos nada que no hayamos recibido, y nos lleva a sentirnos hijos pequeños de Dios que encuentran toda la firmeza en la mano fuerte de su Padre. Aprendemos a ser humildes meditando la Pasión de Nuestro Señor, considerando su grandeza ante tanta humillación, el dejarse hacer “como cordero llevado al matadero”. Visitándolo en la Sagrada Eucaristía, donde espera que vayamos a verle y hablarle, Meditando la Vida de la Virgen María y uniéndonos a ella en oración. La mujer mas humilde y por eso también la escogida de Dios, la mas grande. La Esclava del Señor, la que no tuvo otro deseo que el de hacer la voluntad de Dios. También acudimos a San José, que empleó su vida en servir a Jesús y a María, llevando a cabo la tarea que Dios le había encomendado. EL BIEN DEL HOMBRE ES LA VIDA HUMILDE Y FIEL; NO LA VIDA FACIL. Dios nos creó para vivir plenamente en El. Esta es la santidad de vida que nos enseña el Evangelio.


El Papa Juan Pablo II (2 sept. 2001) enseñó que «la superficialidad, el arribismo, aunque obtengan algún éxito inmediato, no constituyen sin embargo el auténtico bien del hombre y de la sociedad». El mismo Papa reconoció que esta verdad del Evangelio es «claramente contra corriente». Citando palabras de san Pablo, añadió que, por el contrario, «el Reino de Dios ha sido preparado eficazmente por las personas que desempeñan seria y honestamente su actividad, que no aspiran a cosas demasiado elevadas, sino que se pliegan con fidelidad cotidiana en las humildes». «La mentalidad del mundo, de hecho --continuó diciendo el Papa--, lleva a emerger, a abrirse camino quizá con picardía y sin escrúpulos, afirmándose a sí mismos y los propios intereses. Las consecuencias están ante los ojos de todos: rivalidades, abusos, frustraciones». Por el contrario, «En el Reino de Dios se premia la modestia y la humildad». El Papa aconsejó a los cristianos iluminar su vida con la Palabra de Dios, que «ayuda a mirar las cosas en su justa medida, la de la eternidad». Jesús «recorrió con coherencia el camino de la humildad, transcurriendo la mayor parte de su existencia terrena en el escondrijo de Nazaret, junto a la Virgen María y san José, realizando el trabajo de carpintero». Ahí está el secreto, concluyó el Papa, «para que toda actividad profesional o en el hogar pueda desempeñarse en un clima de auténtica humanidad, gracias a la humilde y concreta contribución de cada uno». HUMILDAD Y ESPIRITU DE SERVICIO Adaptado de IESVS.ORG Los escribas y fariseos se buscaban ellos mismos en todo lo que hacían. Cfr. Mt 9, 36; Mt 23, 1-12 Cristo advierte a sus discípulos: Vosotros, en cambio, no queráis que os llamen maestros: ... el mayor entre vosotros sea vuestro servidor Cfr. Mt 23, 8-11. Él es el ejemplo perfecto. Porque ¿quién es el mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Sin embargo, yo estoy en medio de vosotros como quien sirve Lc 22, 27 Sin humildad y espíritu de servicio no es posible la caridad ni la santidad. “los instrumentos de Dios son siempre los humildes” -SAN JUAN CRISOSTOMO, Homilías sobre San Mateo, 15. En el apostolado y en los pequeños servicios que prestamos a los demás no hay motivo de complacencia ni de altanería, ya que es el Señor quien hace verdaderamente las cosas. -Cuando servimos, nuestra capacidad no guarda relación con los frutos sobrenaturales que buscamos. Sin la gracia, de nada servirían los mayores esfuerzos: nadie, si no es por el Espíritu Santo, puede decir Señor Jesús -1 Cor 12, 3. -La gracia es lo único que puede potenciar nuestros talentos humanos para realizar obras que están por encima de nuestras posibilidades. Y Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes Sant 4, 6.


Cuando luchamos por alcanzar la humildad somos eficaces y fuertes. “La humildad nos empujará a que llevemos a cabo grandes labores; pero a condición de que no perdamos de vista la conciencia de nuestra poquedad, con un convencimiento de nuestra pobre indigencia que crezca cada día” -J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 106. “Arremete (la soberbia) por todos los flancos y su vencedor la encuentra en todo cuanto le circunda” -CASIANO, Instituciones, 11, 3. Servir como una madre "Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas" -1 Tes 2, 7-8. De modo particular hemos de vivir este espíritu del Señor con los más próximos, en la propia familia: “el marido no busque únicamente sus intereses, sino también los de su mujer, y ésta los de su marido; los padres busquen los intereses de sus hijos y éstos a su vez busquen los intereses de sus padres. “El respeto de esta norma fundamental explica, como enseña el mismo Apóstol, que no se haga nada por espíritu de rivalidad o por vanagloria, sino con humildad, por amor. Y este amor, que se abre a los demás, hace que los miembros de la familia sean auténticos servidores de la "iglesia doméstica", donde todos desean el bien y la felicidad a cada uno; donde todos y cada uno dan vida a ese amor con la premurosa búsqueda de tal bien y tal felicidad” -JUAN PABLO II, Homilía en la Misa para las familias, Madrid 2-XI-1982. Si actuamos así no veremos, como en tantas ocasiones sucede, la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio -Cf. Mt 7, 3-5.3. Las faltas más pequeñas del otro se ven aumentadas, las mayores faltas propias tienden a disminuirse ya justificarse. Por el contrario, la humildad nos hace reconocer en primer lugar los propios errores y las propias miserias. Estamos en condiciones entonces de ver con comprensión los defectos de los demás y de poder prestarles ayuda. También estamos en condiciones de quererles y aceptarlos con esas deficiencias. La Virgen, Nuestra Señora, Esclava del Señor, nos enseñará a entender que servir a los demás es una de las formas de encontrar la alegría en esta vida y uno de los caminos más cortos para encontrar a Jesús. Para eso hemos de pedirle que nos haga verdaderamente humildes.

CAPACIDAD Se denomina capacidad al conjunto de recursos y aptitudes que tiene un individuo para desempeñar una determinada tarea. En este sentido, esta noción se vincula con la de educación, siendo esta última un proceso de incorporación de nuevas herramientas para desenvolverse en el mundo. El término capacidad también puede hacer referencia a posibilidades positivas de cualquier elemento. En general, cada individuo tiene variadas capacidades de la que no es plenamente consciente. Así, se enfrenta a distintas tareas que le propone su


existencia sin reparar especialmente en los recursos que emplea. Esta circunstancia se debe al proceso mediante el cual se adquieren y utilizan estas aptitudes. En un comienzo, una persona puede ser incompetente para una determinada actividad y desconocer esta circunstancia; luego, puede comprender su falta de capacidad; el paso siguiente es adquirir y hacer uso de recursos de modo consciente; finalmente, la aptitud se torna inconsciente, esto es, la persona puede desempeñarse en una tarea sin poner atención a lo que hace. Un ejemplo claro puede ofrecerlo el deporte: un atleta utiliza técnicas sin pensar en ellas. Esto se debe a que ha alcanzado un nivel en el cual su capacidad se ha interiorizado profundamente. Hasta aquí, el proceso de adquisición de nuevas capacidades. No obstante, no todas las capacidades del hombre son adquiridas. Muchas de ellas son innatas. De hecho, estas pueden considerarse las más importantes, en la medida en que posibilitan a las demás. Así, por ejemplo, el aprendizaje de una ciencia requiere de un mínimo de racionalidad, una capacidad que es propia de la especie humana. Es importante intentar incorporar continuamente nuevas capacidades para enfrentar los desafíos que se presentan y lograr una mejora en la calidad de vida. Para ello no basta la educación formal, sino que también es necesaria una buena cuota de predisposición autodidacta. Así como nos sucede frecuentemente con la mayoría de los términos que nos proponemos a aclarar acá en Definición ABC, la palabra carga ostenta varias acepciones, es decir, según el contexto en la cual se la utilice implicará distintas situaciones, en tanto, lo que haremos es repasar aquellas más corrientes. Por ejemplo, para la física, una carga eléctrica es la propiedad intrínseca que ostentan algunas partículas subatómicas y que se manifestará a través de las repulsiones y las atracciones que tengan lugar como consecuencia de las interacciones electromagnéticas que se producen entre ellas. Del latín capacitas, la capacidad es la facultad de algo de albergar ciertas cosas dentro de un marco limitado de alguna forma. Por ejemplo: “La capacidad del estadio se colmó en poco más de una hora”, “Todavía tenemos que cargar dos bolsos, pero el baúl ya no tiene más capacidad”, “Esta jarra tiene una capacidad de dos litros”, “Creo que estamos a punto de agotar la capacidad del depósito”. En el ámbito de las ciencias se habla de distintos tipos de capacidades. La capacidad eléctrica se define como la propiedad de los capacitores (o condensadores) que establece el vínculo entre la diferencia de tensión (diferencia de potencial) de las placas del capacitor y la carga eléctrica guardada en éste. Capacidad, por otra parte, es la destreza, la habilidad y la idoneidad que permite a una persona completar con éxito una tarea: “Es un hombre de una gran capacidad que merece una oportunidad para dirigir la empresa”, “El señor no tiene la capacidad suficiente para resolver un problema semejante”, “Nadie puso en duda tu capacidad, pero lo cierto es que no cuentas con experiencia para solucionar esto”. Si bien a menudo se confunde este término con “talento“, es necesario aclarar las diferencias entre ambos, así como las particularidades de este último, que también suele ser incomprendido. La capacidad se entiende como las condiciones que una persona reúne para aprender y cultivar distintos campos


del conocimiento, entendida como una serie de herramientas naturales, hayan sido utilizadas por ella o no. Así como en su acepción referida a un recipiente o una piscina, habla del espacio disponible para acumular y desarrollar conceptos y habilidades. Es muy común hablar de capacidad en un sentido general, aun cuando el tema de la conversación es una disciplina en particular. Y es que en realidad, si bien no es incorrecto decir que “alguien tiene mucha capacidad para tocar el piano”, este concepto es más amplio, y debería usarse para describir la flexibilidad mental de una persona, cuántaFacilidad demuestra a la hora de enfrentarse a un nuevo reto intelectual, sea cual sea. Es aquí donde se confunde con talento. El talento sí se asocia a una actividad o área del conocimiento en particular, aunque existen diversas formas de entenderlo. La más común es utilizarlo como sinónimo de aptitud, refiriéndose a esa porción de la capacidad de una persona que sirva específicamente para interiorizar un concepto o disciplina (por ejemplo: tocar el piano). Por otro lado, existen quienes consideran que el talento es el conjunto formado por las habilidades naturales, la dedicación para aprender y mejorar, y el resultado obtenido luego de un tiempo de trabajo intenso. Ciertamente, los seres humanos desperdiciamos la mayor parte de nuestra capacidad mental, conformándonos con un pequeño porcentaje, suficiente para emular las vidas de nuestros mayores, mientras nos hacemos creer que construimos nuestro propio camino. Fuera de los estudios científicos que se esfuerzan en traducir estas cuestiones en números, muchas veces sucede que descubrimos habilidades en nosotros mismos que jamás habíamos explorado antes, y al embarcarnos en la aventura que representa aprender y especializarse, vamos conociéndonos más, entendiendo que nuestros límites están mucho más lejos de lo que pensábamos. Para el derecho, la capacidad jurídica es la aptitud de un sujeto para ejercer la titularidad de obligaciones y derechos en forma personal. La capacidad de obrar, por otra parte, es la facultad jurídica que establece la eficacia de las acciones llevadas a cabo según el estado civil del individuo. Capacidad La capacidad se refiere a los recursos y aptitudes que tiene un individuo, entidad o institución para desempeñar una determinada tarea o cometido. En contextos más concretos se habla de: •

Capacidad analítica: es una función matemática o geométrica.

Capacidad calorífica: también llamada capacidad termal, es la capacidad de la materia de almacenar calor. • •

Capacidad craneal: es la medida del volumen del interior del cráneo.

Capacidad de absorción

Capacidad de almacenamiento


Capacidad de asiento: se refiere al número de gente que puede sentarse en un lugar, en los términos del espacio disponible o del sistema de limitaciones por ley. También llamada aforo. •

Capacidad de canal

Capacidad de carga de población: es la capacidad de un ambiente para sostener una especie. • •

Capacidad de difusión

Capacidad de obrar: se refiere a la cualidad jurídica de una persona física para realizar válidamente determinados actos jurídicos. •

Capacidad de representación de color es una medida de qué tanto se puede percibir un espacio de color bajo la iluminación de una luz específica. •

Capacidad del proceso: es la cantidad de producto que se obtiene de un proceso por unidad de tiempo. •

Capacidad eléctrica: es la propiedad de un conductor para almacenar carga eléctrica. •

Capacidad jurídica: se refiere a la habilidad legal de cerrar ciertos actos, tales como la celebración de un contrato. •

Capacidad portante: que da la capacidad resistente de un terreno para soportar estructuras apoyadas sobre él sin perder la estabilidad. •

Capacidad tóxica: es la capacidad de un organismo, un sistema orgánico o un ecosistema de sostener la introducción de una toxina. •

Compartimiento de gran capacidad: es un dispositivo de alimentación de municiones para el uso en un arma de fuego que pueda albergar más de 10 rondas de munición. •

También la capacidad puede ser el volumen que ocupan los líquidos dentro de un recipiente.


Conclusi贸n Este trabajo fue investigado y es acerca de la humanidad humildad, y capacidad como se va desarrollando cada uno de estoy temas realizados.


E-grafia www.google.com www.wikipedia.com

Evelyn  
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