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DIRECTORIO Director general Ing. Francisco Montoya Camacho Coordinación editorial Lic. Ernesto Ávalos López Arte y Diseño Lic. Ma. Guadalupe Hernández Ruíz «Vida y Valores» es una publicación bimestral de la Fundación Vida y Valores A. C. Los artículos no reflejan necesariamente los criterios de la institución y son responsabilidad exclusiva de los autores. Se permite la reproducción total o parcial de estos materiales bajo los criterios de buena fe y citando la fuente. © Fundación Vida y Valores A.C. Av. Américas No. 384 Col. Ladrón de Guevara C.P. 44600. Guadalajara, Jal. México. Tel. (33) 36-15-27-32 Fax. (33) 36-15-30-98

CONTENIDO EDITORIAL Recuperar la salud familiar y social es urgente

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FAMILIA Piedra angular de la sociedad

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La familia y sus enemigos

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Cerrar filas en torno a la familia

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La fidelidad en el matrimonio

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MEDIOS DE COMUNICACIÓN Luces y sombras en la televisión

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¿Atrapados por la Sexo Publicidad?

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VALORES Los valores hoy

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El igualitarismo entre el hombre y la mujer... ¿Progreso o retroceso?

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Pudor, una virtud olvidada

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Y la inocencia... ¿dónde está?

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Falta de caridad, ¿signo de nuestros tiempos?

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vidayvalores@vidayvalores.com


EDITORIAL

Recuperar la salud familiar y social es urgente

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a familia es la cuna y custodia de la vida, la célula vital de la sociedad, el lugar donde se forma el capital social de la Nación. En la familia el ser humano nace, crece y recibe su formación. La familia educa a la persona hacia su maduración y edifica la sociedad hacia su desarrollo progresivo. Como célula vital del organismo social, la familia sana es el fundamento de una sociedad libre y justa que propicia el desarrollo armónico y firme de sus partes hacia el perfeccionamiento. La familia enferma (como el cáncer) descompone y destruye el tejido humano de la sociedad y si no se atiende puede llegar a producir la muerte. En estos tiempos, el ambiente social es adverso a la familia y está produciendo su resquebrajamiento y el de la sociedad, pero aún así, los paterfamilias no debemos cejar en el empeño de educar bien a nuestros hijos en el amor verdadero, en el sentido real de la vida y de la sexualidad, en las virtudes. Debemos trasmitir con alegría y perseverancia a los niños y jóvenes (futuro de la sociedad) la grandeza del amor fiel, de la castidad y el verdadero sentido de la vida humana en toda su dignidad. Grande e inalienable responsabilidad tenemos los padres: “recuperar la salud de la sociedad”. Ciertamente no es una labor fácil y cómoda, sino que impone un gran esfuerzo, pero es una imperiosa y urgente necesidad. Pero no estamos solos, pidamos la ayuda a Dios que no nos dejará perecer, y exijamos también el apoyo de las otras instituciones, como el Estado, la Escuela y la Iglesia que deben de tener entre sus prioridades el apoyo incondicional a la familia. Aunque dichas instituciones son corresponsables, la principal obligación de la educación de los hijos recae en los padres y no podemos evadirnos a ella. Al respecto quizá nos cuestionemos: ¿Qué podemos hacer? ¿Seremos capaces de lograrlo?, aunque más bien las preguntas deberían ser: ¿Qué debemos hacer? ¿Por dónde empezamos? Los padres podemos educar a nuestros hijos, y como éste es un deber grave e ineludible ¡debemos educarlos bien!, poner toda nuestra inteligencia y voluntad a trabajar por el bien de nuestros hijos, de la sociedad y de la Nación. Es necesario empezar por nosotros mismos: si queremos educar a otros debemos primero reformar nuestra vida, no es posible cambiar a los demás si no cambiamos primero; si no hay congruencia en nuestra vida, no podremos educar, porque educar es conducir a otro a su propia perfección, pero si decimos ¡haz el bien! y hacemos lo contrario, no tendremos buen resultado. Si somos egoístas enseñamos a ser egoístas, si sólo nos preocupamos de nuestro propio bienestar, ¿cómo podríamos esperar que nuestros hijos sean altruistas?, Si somos viciosos ¿como esperar hijos virtuosos? Pero nuestra tarea no puede esperar a que cambiemos, mientras lo estamos haciendo, debemos iniciar con otra etapa muy importante, la vida es un combate, por lo que conviene estudiar al enemigo y conocer sus estrategias. Algunos enemigos de la familia son: a nivel personal, el egoísmo, el individualismo y el hedonismo; a nivel social, el divorcio, el libertinaje sexual, el homosexualismo, el feminismo radical, el aborto, la contracepción, la eutanasia y algunos más que buscan destruir el orden social y familiar. Ante este panorama tan amenazante y ante tan grande tarea, los padres de familia no podemos quedarnos cruzados de brazos, debemos trabajar unidos, sumar esfuerzos y voluntades para enfrentar más eficazmente a los enemigos de la familia. Solamente unidos podremos lograrlo, por ello los invitarmos a unirse a las asociaciones que trabajan en pro de la familia o a formar otras. ¡Dios nos ayude y bendiga a nuestras familias!


EN DEFENSA DE SU INTEGRIDAD

La FAMILIA, piedra angular de la sociedad Ante los múltiples ataques en su contra, la unidad familiar es la mejor defensa

Fundación Vida y Valores A. C.

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n muchas ocasiones hemos oído decir que la familia es la primigenia célula social. Sentimos que el hogar y la familia son valores importantes, pero difícilmente reflexionamos sobre la verdadera dimensión y trascendencia que tienen, de ahí que valga la pena detenernos para analizar su importancia y, al mismo tiempo, para ponderar la necesidad de sumar esfuerzos para su defensa, enaltecimiento y perfeccionamiento.

Foto: E. Ávalos L.

FACTOR ESENCIAL DE LA MORAL SOCIAL Para el ser humano, la

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Foto: Ma. Elena Romo

familia es un factor esencial de la virtud y la felicidad, primero en la infancia que es el tiempo de su formación y después, cuando adultos, en el hogar que ellos forman. El nivel moral de una nación depende en mucho del respeto a la familia. Ella forma a los hijos y sostiene moralmente a los adultos, por lo que es una tarea urgente defenderla, hacerla vivir y prosperar. Quien no tiene familia carece de algo esencial, un elemento de moderación y estímulo a la vez. Aunque un pequeño y selecto grupo de adultos pueden prescindir de la familia sacrificándola por un fin más alto como es la vocación religiosa (esos son casos excepcionales), la regla es que el hombre y la mujer formen un hogar y si no lo hacen corren el riesgo de disminuir su impulso vital o sufrir desviaciones.

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La familia es el principio de la continuidad social y de la conservación de la cultura y tradiciones humanas básicas, al dedicarse los padres a transmitir el caudal moral del honor, de los sentimientos y de las convicciones. Cuando la familia conserva y transmite la cultura asegura la estabilidad de la civilización. La familia hace que los nuevos hombres se aprovechen de las adquisiciones de las edades anteriores y, así –al asegurar la tradición–, asegura la civilización. Que la familia sea una institución que preserva y transmita la tradición no indica que sea una oposición al progreso; sino que la existencia de la institución familiar es requisito indispensable para que pueda progresar la sociedad, porque el mundo no puede cambiar con provecho, no puede haber cambio positivo, si previamente los hombres que harán el cambio no han

asimilado en su educación las verdades seguras. Para ello es necesario que haya estabilidad familiar. Para impregnar el espíritu y el corazón de los jóvenes de las verdades eternas, de las verdades que no cambian. Así se explica porqué aquellos que quieren destruir a una sociedad y desarraigar sus creencias hereditarias, traten primero de atacar a la institución familiar. Esta importancia de la familia explica el respeto con que es vista por las sociedades y que Cristo Nuestro Señor haya hecho del matrimonio un sacramento, ya que la familia asocia a los hombres con Dios mismo para el mantenimiento de la obra divina de la creación, colaborando en la perpetuación de la especie. El ser humano adquiere por la paternidad y la maternidad una gloria al lado de la cual las preocupaciones carnales son secundarias. FAMILIA Y SOCIEDAD La familia es una institución natural que nace espontáneamente dondequiera que haya seres humanos, no necesita que el Estado le asigne un reconocimiento y estatuto jurídico. La intervención de la colectividad social y el Estado se limita a reconocer su existencia, la familia no es creada por la sociedad y menos por el Estado. Es una ins5


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Se necesita pues, de capacidad moral, madurez de carácter, capacidad social y solvencia económica para tener derecho a contraer matrimonio, esto quiere decir que quien no es capaz de llevar esa carga no tiene derecho a asumir esa responsabilidad. Sin embargo, la determinación de esa capacidad moral y social varía de sociedad a Foto: Ma. Elena Romo

titución natural que es anterior y se impone a la sociedad de hecho y de derecho: de hecho, porque resulta en forma espontánea de la actividad natural del hombre, y de Derecho, porque la colectividad y el Estado tienen la obligación de respetar el orden natural. El hombre tiene derecho natural a la familia, es uno de sus derechos fundamentales, y el Estado no puede fijar quiénes y cuándo se deben casar o limitar el número de hijos. El adulto tiene el derecho de fundar un hogar y el niño a nacer dentro de una familia y a ser educado por los padres. Como todo derecho humano, está limitado por las exigencias del bien común y del orden natural, pero dentro de esos límites, ningún poder humano debe atentar contra él. El matrimonio y la familia son la base de las sociedad, por lo tanto el Estado debe protegerlas, ya que la negligencia de los deberes familiares afecta no solamente a los particulares sino a la sociedad misma. La familia, aun entre los pueblos más civilizados, se encuentra en un estado muy cercano a lo natural. Compuesta de padre, madre e hijos, esta institución se apoya en sentimientos naturales que no sigue el ritmo artificial de evolución y complejidad de las sociedades civiles, depende de un ritmo propio, diferente de las instituciones sociales. El que se casa asume una carga y una responsabilidad.

sociedad y de individuo a individuo. No se vincula a una edad, fortuna o posición social determinada; pero la ausencia de legislación en la materia no exime del deber moral de tener en cuenta esas restricciones. ATAQUE AL MATRIMONIO Y A LA FAMILIA Aunque desde los tiem-

pos apostólicos se sabe que el matrimonio es un sacramento, la Iglesia, depositaria de esa verdad, la ha ido dejando translucir hasta que brille esplendorosamente en el siglo XX, como si adivinase que ese siglo fuese también el de los mayores ataques contra el matrimonio y la familia. El toque de alarma se sitúa el 10 de febrero de 1880 cuando el Papa León XIII publica la Encíclica “Arcanum Divinae Sapientiae” sobre la familia; el 31 de diciembre de 1930, por su parte, S. S. Pío XI publica la “Casti Connubii”, referida a la santidad del matrimonio cristiano. ¿Qué presagios de tragedia existían en aquellos tiempos? Todo parece reducirse a la palabra “divorcio”. La Iglesia, a través de los pontífices mencionados prevé la catástrofe que se avecinaba, ve como “el capricho de los hombres quiso sustituir por el derecho humano el derecho natural y divino” y hasta “en los mismos matrimonios de cristianos, por los vicios de los hombres, se ha debilitado aquella fuerza, madre de grandes bienes”. Un siglo después de que aquellos ilustres varones lanzaran la voz de alerta, los ataques en contra de la familia han adquirido una dimensión extraordinaria, al grado de que muchas personas las ven como si fuera normal, e incluso las justifican plenamente. Ahora los ataques ya no se hacen de forma solapada u oculta, sino 6


generacional (término con el que se designa al enfrentamiento y oposición de los hijos contra los padres, promovido insistentemente desde la década de los años 60 del siglo pasado), la justificación y legalización del divorcio, la desintegración del matrimonio por la promoción del “matrimonio” temporal, el “matrimonio” de prueba, las relaciones premaritales, y hasta llegar al extremo antinatural de los “matrimonios” entre homosexuales, etcétera. Esos ataques en contra de la familia y la santidad del matrimonio son inculcados a todos los hombres, sin importar condición social, edad, estrato económico, pero dañando especialmente a los jóvenes, quienes son fáciles presas de ese tipo de ideas disolventes.

Foto: E. Ávalos L.

en público, por escrito, en novelas y en cuentos; en el teatro, el cine, la radio, la televisión y en todos los medios posibles, incluyéndose hoy en día las llamadas nuevas tecnologías de la información y la comunicación, que poseen un poder de penetración tremendo, principalmente entre los jóvenes. En discursos, en telenovelas, en fin, por todos los medios es común observar cómo se pone en ridículo la santidad del matrimonio, al mismo tiempo que se alaban y

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se proponen como dignos de emulación los divorcios, los adulterios, el incesto, la homosexualidad, el amor libre... Ahora los peores vicios son glorificados o al menos justificados para que aparezcan libres de toda culpa. La solidez intrínseca a la naturaleza de la institución familiar es la causa por la que muchas corrientes disolventes desean acabar con la civilización cristiana-occidental, y dirigen sus ataques en contra de la familia, promoviendo la pornografía, la brecha

UNIDAD FAMILIAR, LA CLAVE Ante esta lamentable situación, la familia se enfrenta al gran reto de mantenerse unida, ya que en donde existe una familia sólida, en la que haya mutua correspondencia entre todos sus integrantes, en donde haya auténtico compromiso y respeto, esos virus disolventes son más fáciles de erradicar.

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La familia y sus enemigos Por: Ernesto del Castillo C.

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Foto: Ma. Elena Romo

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a familia es la unión entre un hombre y una mujer que libremente adquieren la responsabilidad de un amor fructífero y permanente, hasta que la muerte los separe, cuyos fines son procrear hijos y educarlos, y con ello incrementar su afecto, amor conyugal, satisfaciendo los goces sensuales mutuos, fortalecer su entrega amorosa y madurando y aumentando la comprensión y apoyos entre ambos esposos. Asegurado socialmente por el matrimonio civil y consagrado por el matrimonio religioso. Requiere el matrimonio las mejores cualidades y virtudes morales de ambos contrayentes, se trata de la unión de dos personas humanas iguales en su esencia, en su origen, como hijos de Dios, y en su destino último, pero diferentes en múltiples aspectos que comienzan con la pertenencia a dos sexos distintos, a dos maneras de considerar la vida, a 8


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lecimiento de la familia. Contradicen y atentan contra la familia, en su primer paso que es la unión conyugal, todo tipo de promiscuidad sexual que desanima a los jóvenes para llegar al compromiso matrimonial, donde la lealtad y fidelidad castas deben ser su cimiento, principalmente la pretensión de legislar a favor de uniones contra natura de personas del mismo sexo, homosexuales y lesbianas, y darles, sin tener autoridad moral alguna, el derecho a adoptar Foto: Ma. Guadalupe Hernández

dos psicologías diferentes, pero no necesariamente opuestas, a dos sexualidades que llegan a diferenciar sus propios espíritus, pero todo se logra con una inteligencia inclinada a su fin que es la verdad y una voluntad fortalecida en el amor que los lleva al bien. Las incomprensiones, las violencias, los orgullos, las vanidades, las infidelidades, el ambiente del mundo, etcétera, siempre han amenazado a la unión conyugal perfecta, que es la consagrada religiosamente, pero hubo un tiempo en que la unión matrimonial recibía el apoyo de toda la sociedad, comenzando en las familias de los propios contrayentes, en el que todo estaba dispuesto a fortalecerla e impedir su disolución. Pero ahora, los esposos se ven reducidos a sus propias fuerzas, por lo que es indispensable una educación de la voluntad en el amor de manera más firme para enfrentar todas las tentaciones que pretenden disolver su unión, con lo que la educación en el hogar debe basarse en el ejemplo de los padres para que los hijos imiten esas buenas costumbres, educación que debe seguirse en la misma tónica en la escuela y exigiendo a las autoridades que apliquen el reglamento de policía para evitar el escándalo social tanto en el medio ambiente social como en los medios de comunicación colectiva y legislar leyes que tengan como misión el forta-

niños. Atenta también contra el matrimonio y la familia el conformarse la pareja a celebrar un simple matrimonio civil que por basarse en un contrato siempre se puede disolver por el divorcio, y éste siempre es una amenaza directa contra el matrimonio religioso que no obstante no admitir repudio, las parejas caen bajo su influencia negativa, lo que es posible lo vuelven necesario. El antinatalismo y su fal-

sa ciencia y filosofía influencian negativamente a los jóvenes que aún llegando al matrimonio perfecto al limitar sin causa o razón alguna, el nacimiento de hijos, privan a los pocos que tienen de la compañía de más hermanos y el egoísmo reina en estos hogares. El aborto provocado que en muchos casos actuales es consecuencia o de la promiscuidad sexual o del antinatalismo en el que algunas parejas creen fallar en alguno de sus artificiales métodos, debe considerarse siempre como el más cobarde e injusto de los crímenes. El antinatalismo también tiene mucho qué ver no exclusivamente, pero también influye, en las infidelidades de los esposos que tras ello concluyen en separaciones y divorcios donde las únicas víctimas son los hijos. Finalmente, los problemas económicos que obligan a trabajar fuera de casa a ambos esposos, la legislación civil contraria a la familia, las tentaciones negativas al alcance de todos, etcétera, juegan contra el matrimonio y la familia. Conociendo las causas se puede y debe intentar un tratamiento causal para que en el futuro vuelvan los matrimonios a tener la fuerza material y moral que en el pasado.

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Cerrar filas en torno a la familia Fundaci贸n Vida y Valores A. C.

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a familia es la célula básica de la sociedad y como tal, de ella depende en buena medida la salud e integridad de la vida social. Esta afirmación nos conduce a una segunda: según sean las familias, según la solidez de sus fundamentos, de la misma manera serán los de la sociedad en su conjunto, es por ello que estamos moral y realmente obligados a defender esta institución que es anterior a cualquier otra, incluido el Estado mismo. Esto lo decimos porque ahora, con inusitada malicia, se ataca a la institución familiar. Hoy como nunca, la familia es blanco de insistentes y traicioneros ataques que tarde o temprano tendrán un serio impacto en la colectividad y que no pueden más que socavar, debilitar y despreciar el orden social. A la familia, como es la fuente de la vida, se le contrapone la contracultura de la muerte que encuentra sus más elaboradas expresiones en el antinatalismo, el aborto provocado, el infanticidio, la promiscuidad sexual, el homosexualismo y el lesbianismo, la eutanasia, el suicidio asistido, la manipulación del genoma humano, la hibridación, la fecundación in vitro y la clonación en humanos. Por otra parte, siendo la familia el principal centro formador, en el que se incul-

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can los valores que deberán persistir toda la vida, las buenas costumbres, el respeto a las tradiciones, la integración en la sociedad y la culturización, también se le ataca por múltiples caminos, suplantando el imperio educativo que debiera ser el hogar. De ahí que desde la cátedra universitaria, el aula de educación primaria, y con muchas propuestas pedagógicas novedosas, sin el menor recato por incurrir en contradicciones y violentar el orden natural, desatendiendo todo principio y norma moral, se corrompe sexualmente con una falsa educación sexual naturalista y materialista, se convierte en lucha de clases por medio del feminismo radical a la unión hombre-mujer, se provoca la intensificación del maltrato en la familia, principalmente contra mujeres y niños, y cada día que transcurre se suman casos de maltrato familiar a los varones, se subvierte la autoridad en el seno de la familia: esposas contra maridos, e hijos contra sus progenitores, se fomentan las modas indecentes, se desfeminiza a las mujeres y se desviriliza a los hombres, se adoptan costumbres extrañas y negativas, se rompe contra las tradiciones que forman el corazón de nuestra cultura, etcétera. ¿De dónde salen esos ataques? ¿Quién o quiénes están interesados en debilitar a la familia? Estas son algunas interrogantes difíciles de res-

ponder, por lo escurridizo que resulta hacer concreto algo que es inasible, inmedible e incuantificable. Pero lo cierto es que los ataques son claros y hay que hacer algo para defender a nuestras familias. Los padres actuales, si no quieren ver destruida y corrompida a su familia, están obligados a conocer a fondo todas las formas de ataque a la integridad de su familia para actuar permanente y constantemente en consecuencia, y para ello es necesario formar o integrarse en círculos de estudio sobre esta problemática y estar alertas para contradecir estos fenómenos negativos de la llamada posmodernidad. Bien vendría aquí citar a Bernardo de Claraval, aquel monje que conmovió y convocó a toda una época para asumir la espada de la verdad y luchar denodadamente en contra de sus grandes enemigos: «A Dios rogando y con el mazo dando». Es así, con una actitud combativa, como debemos actuar. No podemos dejar estas cosas para mañana, porque mañana puede ser demasiado tarde. La ruta correcta está en centrar la unión marital en el amor, que es humanizar la unión entre hombre y mujer, y buscar su divinización por el sacramento. Sólo así podemos aspirar a vencer al mundo, es decir, la mundanidad que nos corrompe, pidiendo el apoyo moral de Aquél que hace 2000

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La fidelidad en el matrimonio Por: Salvador Echeagaray

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na de las principales cualidades que debe tener un matrimonio para que este se mantenga y sea feliz, es la fidelidad mutua. La palabra fidelidad viene del latín fides que significa fe. Al que es fiel, se le tiene fe, de que no va a fallar en el amor que le profesa la otra persona. Cuando la esposa es fiel, el marido puede salir tranquilo a ganarse el sustento de la familia, sabiendo que la depositaria de su amor sólo le rinde su corazón a él. Lo mismo sucede con el esposo que le es fiel a su mujer, pues ella puede quedarse en casa realizando las arduas labores del hogar a fin de que éste se encuentre limpio y confortable para su amado. Pero, cuando la infidelidad ha tocado a las puertas de un matrimonio, todo se trastoca. Se podrá decir, que es

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Foto: Yéssica Velasco.

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un flirt ocasional, que no va a influir para nada, pero se equivoca quien así piense. Toda acción que realicemos, ya sea positiva o negativa, tiene sus efectos. Además, la verdad tarde o temprano siempre sale a flote, y los problemas derivados por tal conocimiento pueden llegar a causar grandes penas, no sólo al matrimonio, sino a los hijos y parientes. «El adulterio –dice el teólogo Rafael Faría- trae la maldición de Dios, el desafecto y el abandono de los más sagrados deberes». Y vemos que hoy en día a la infidelidad se le ve casi como algo que tiene que suceder necesariamente. De lo anterior tiene mucha influencia la televisión. Fíjese en la temática de la mayoría de las telenovelas. Ahí se ven un sinnúmero de infidelidades. Y no se limitan a los varones, sino que el adulterio femenino ya toma cartas de «normalidad». Pero esto no termina ahí; ahora resulta que las infidelidades se dan con gente del mismo sexo. «El adulterio –añade Faría- es un pecado muy grave, pues trae consigo la profanación de un sacramento, el quebrantamiento de la fidelidad prometida, y la violación de un derecho de estricta justicia». Expliquemos. Profanar es tratar algo sagrado sin el respeto debido. El matrimonio por ser un sacramento, es un vínculo sacro, y como dice el catecismo_ «es establecido por

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Dios mismo», por lo tanto, al mancillarlo, con la infidelidad se cae en un falta de grandes consideraciones. En el rito del matrimonio ambos cónyuges, teniendo a Dios y a la comunidad como testigos, se dicen el uno al otro: «_y prometo serte fiel en lo prospero y en lo adverso». Entonces, al engañar a la pareja con otra persona, es faltar gravemente contra la promesa pronunciada. El matrimonio cristiano, es símbolo de la alianza entre Cristo y la Iglesia, lo que lo hace todavía de mayor consideración. También, la infidelidad es la violación de un derecho de estricta justicia puesto que

al cónyuge se le debe respeto y fidelidad, por ser quien legítimamente ha adquirido ante Dios y ante los hombres, ese derecho. Por tanto, si usted es casado estimado lector, evite caer en esta grave falta contra la ley de Dios, puesto que es más lo que puede perder, por una vana diversión o por conseguir un simple deleite carnal. Están en juego, su cónyuge, el respeto de sus hijos, su buena fama ante la sociedad y, sobre todo, su buena relación con Dios. El autor es licenciado en Comunicación y máster en Filosofía.

Foto: Ma. Guadalupe Hernández

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Luces y sombras en la TELEVISIÓN

Fot o: M a. E lena Rom o

Por: Salvador G. González

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a televisión es un centro principal de emisión de mensajes mediante imágenes. Su propósito es brindar “entretenimiento”, es decir, momentos de relajación y diversión a los televidentes. Al respecto nos dice Alfredo Sáenz en su obra “El Hombre Moderno”: “El ocioso que, sentado en su sillón, cree relajarse, hace girar el botón que hará estallar en el silencio de su interior la vehemencia sonora de la televisión, a menos que haya ido a buscar en una sala oscura los espasmos visuales y sonoros del cine. Un prurito auditivo y óptico obsesiona, sumerge a nuestros contemporáneos. Esto ha implicado el triunfo de las imágenes. Son el centro del hombre cuya atención tienen ellas (las imágenes) la misión, en la publicidad, de despertar y luego dirigir. Además suplantan a la lectura, el papel que le estaba destinado para nutrir la vida moral”. “Pero en lugar de presentarse al pensamiento como una oportunidad de reflexión, pretenden violentarlo, imprimirse en él por una proyección irresistible, sin dejar a ningún control racional el tiempo de levantar una barrera o para interponer siguiera un cernidor... La proliferación de la imagen, como instrumento de información, precipita la tendencia del hombre moderno a la pasividad. Incapaz de reflexión y de 14


control, registra y sufre una especie de hipnotismo larvado”. La TV, sin proponérselo en un inicio, pero tal vez como un acto de remordimiento ante la frivolidad de su contenido, tiene la vertiente de ser un complemento cultural, demandado por un sector de la audiencia que reclamaba más de la insulsa programación. Canales culturales de la BBC, el History Chanel y el Discovery, se han abierto paso entre la banalidad. Y de hecho en México EduSat ha instrumentado una interesante propuesta pedagógica en nuestro país y ha favorecido de manera importante la divulgación de costumbres antropológicas de nuestras etnias. Parecería que existe una contradicción entre la cita de “El Hombre Moderno” y lo anterior, pero es la misma televisión que refleja una diversidad de temas y la vida misma, cuando no la ha perfilado previamente. EMISOR DE NOTICIAS Y FORO DE DEBATES La televisión se ha adicionado de programas de análisis en donde saltan a la palestra intereses y posturas, en tanto un moderador trata de mantener la equidad y la inmarcesible objetividad. Los “tratamientos” de la información que ofrece la televisión y que mientras mantenga elementos

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Aunque existen algunos esfuerzos serios por aprovechar la TV como medio educativo, sus resultados han sido pocos.

humanos en su presentación y manejo arbitrario de la información, no dejará de inclinarse a determinadas tendencias. Será la variedad de opciones informativas la que satisfaga mejor esa necesidad, identificándose con el acontecimiento informativo desde una postura u otra. Pero ciertamente, la televisión nos ofrece un caudal poderoso de noticias y de programas de debate. Limitado por el tiempo y por la velocidad de la proyección, editado, matizado por las opiniones en ocasiones del conductor o el autor del guión. Enfatiza con la imagen, encuadra lo que se puede, según su criterio, justificar el tenor de la nota, en tanto se borra hasta donde sea posible una visible emoción y se oculta del lazo vinculante del informador y del hecho mismo, presentado a través del primero.

En forma paralela se han creado programas de escándalo, en que se abordan temas como el adulterio, la virginidad, y otros temas que parecen fugarse de la patología mental, de las más aberrantes desviaciones o de los representantes de diversas subculturas sociales, todo ello puesto a consideración democrática de un público que se deja arrastrar, opina, condena o aprueba con puntos de vista no calificados. TELEVISIÓN, EN LA ENCRUCIJADA La televisión tiene una “barra” infantil en que los dibujos animados o series pretenden ser consejeros ante los dilemas del hogar o de la escuela y en los que las objeciones se han hecho a la exagerada violencia de series como Dragon Ball, Caballeros del Zodiaco, de la ani15


mación japonesa; sin olvidar el sentido cáustico de series de la Warner Brothers como los Animaniacs, que satirizan lo mismo a Beethoven que a otras formas culturales diversas. Con lo anterior expuesto podría considerarse que lo más oportuno es prohibir-disminuir el uso de la televisión. Desde luego que sería muy saludable que fuera sustituida por un buen libro, pero definitivamente es contraproducente prohibirla. Hacer esto sería ilógico, ya que la TV es, querámoslo o no, uno de los aditamentos modernos que realizan la comunicación global actual. En este medio generador se puede hacer que en una pantalla se escojan hasta 140 canales, en el caso de telesatelital, o de un promedio de 40 canales para sistemas privados o de cable. No es tampoco el único medio. La radio y los periódicos lo son también aunque atados a la zaga de la televisión, como lo advierte Humberto Eco, en sus Escritos Morales. La televisión ha sido también competidora del cine y se ha complementado con el video casero. De hecho ya no se requiere de un gran estudio para grabar, transmitir y reproducir un video “casero”. La tecnología ha puesto este procedimiento al alcance de la clase media. La TV ha sido rebasada en su capacidad inmediata de retroalimentación por el Internet. La correspondencia

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electrónica, la visita a portales en que se encuentra la información buscada, y no limitada a lo que puede ofrecer la televisión como medio programado. Enumerar lo que se ve en este sistema no es el propósito de este trabajo, sino aportar conclusiones, como una obligación de reflexión e intercambio de ideas. MODELOS AJENOS A NUESTRA REALIDAD NACIONAL

Aunque sería muy saludable que la TV fuera sustituida por un buen libro es contraproducente prohibirla. El tema de la televisión, sus ventajas y limitaciones, ha sido analizado desde hace ya mucho tiempo y ha sido objeto de diversas conclusiones. Aunque no es el objetivo central de este trabajo es importante tomar en cuenta algunas de las propuestas televisivas que llegan hasta nuestros hogares, para darnos cuenta de lo riesgoso que puede llegar a ser este medio. Algunos datos nos darán pistas al respecto: Es innegable, en primer lugar, que muchos de los contenidos de la programación televisiva son ajenas a la realidad y cultura nacionales

mexicanas, lo cual se evidencia por la innegable procedencia extranjera de los contenidos de los programas difundidos, particularmente de los Estados Unidos e Inglaterra. Actualmente se utilizan algunos programas procedentes de otras latitudes, pero que no logran alcanzar más que excepcionalmente buenos índices de calidad con una presencia mínima. Es más, ya ni siquiera los contenidos obedecen a un patrón estrictamente anglosajón, como pudiera pensarse, ya ni siquiera reflejan el puro “american way of life”, sino que lo desbordan, haciéndolo global o definitivamente ajeno. SÓLO ÁNGULOS PARCIALES DE LA REALIDAD En México las dos más grandes corporaciones de televisión abierta, Televisa y TV Azteca, no son precisamente diseñadoras de la vida nacional, pero su influencia es mayor incluso en el campo político de forma directa. En su parte social han creado eventos solidarios como el llamado “Teletón” y gestionando lo que se denomina televisión social. Es innegable que ambas han fomentado junto a su programación mayoritaria, ligera, valores cívicos y han contribuido al desarrollo del país, sin olvidar su impacto en la relación publicitaria y comercial. 16


La programación de carácter religioso abusa de la presentación de sacerdotes o religiosas que en ocasiones parecen contagiarse del estrellato que da la televisión.

La nueva tendencia es que un medio como es la televisión tenga una marcada influencia en las contiendas electorales. Todos los candidatos han acudido a la difusión televisiva, incluso de comparsas de programas humorísticos. Su imagen, repetición y profusión de textos es primordial en la pantalla chica, adicionada a la radio y la prensa. Los debates, los discursos televisados son impactos visuales que pretenden lograr el favor de la opinión pública. Los procesos políticos son editados, modificados al vídeo, incluso telenovelados. Hay que redundar en que el lente presenta una imagen, pero no todo un contexto de la misma. La imagen no da una aplicación real y profunda de un hecho. Un manifestante siendo golpeado puede dar lugar a que se interprete más

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como víctima de una injusticia que como merecedor de esa medida punitiva, que puede tener su generación en causas graves de violencia, daños a terceros y a la sociedad. La competencia entre los medios, más su libertad de expresión, es una de las mejores fórmulas para lograr coberturas de mayor calidad y veracidad. Como una nota marginal, Eco nos advierte que los periódicos han caído en la cauda de la televisión y han imitado su estilo breve de informar. Han suprimido mayor cantidad de información y documentación que pueden hacer la diferencia en un proceso de información completa. Hoy los periódicos son “diseñados” a usanza de la televisión, jugando con ello tal vez su propia trascendencia al buscar agenciarse “lectores fáciles”. La aldea global de

McLuhan es un hecho. Las catástrofes o el genocidio en cualquier punto del globo son solamente “informaciones” que en ocasiones impactan... pero que parecen ocurrir en Marte. Ha sido tanta la saturación informativa, que se ha fomentado el cinismo. Esto es, la televisión incrementó su poder y al mismo tiempo su debilidad. En tres generaciones han cambiado los hábitos de vida y el conocimiento. Por ejemplo, la transmisión de eventos religiosos del Papa Juan Pablo II, nos lleva a su imagen, pero no a interiorizarnos en la complejidad del significado de los ritos. En ocasiones parece condenarse a la imagen del Papa aclamado por muchedumbres, más que su contenido espiritual, sus mensajes, sus símbolos y contenidos. Paradójicamente vivimos una era de gran ignorancia fundamental de la fe católica. La Iglesia reaccionó primero con L’Osservatore Romano, siguió con Radio Vaticano y ahora en Estados Unidos tiene su Canal Mundial Religioso, pero su programación abusa de la presentación de sacerdotes o reli-

Ha sido tanta la saturación informativa que se ha fomentado el cinismo.

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giosas que en ocasiones parecen contagiarse del estrellato que da la televisión. Asombrosamente muchas de las misas que transmiten... aplican las formas litúrgicas de antes del Concilio Vaticano II, en latín, comunión de rodilla, etc. El gran problema para la difusión religiosa está en que su programación no llega a crear series visualmente atractivas, dinámicas y argumentales. De no ser por el esfuerzo de Sir Lew Grade, y del director italiano Franco Zefirelli, no tendríamos la mejor representación y extraordinaria realización de la vida de Jesús. Robert Powell se ha convertido en un “icono”. Y ahora, más recientemente, la controvertida producción de Mel Gibson, con la excelente película sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, que ha revolucionado no sólo el mundo del séptimo arte, sino que ha trascendido al ámbito religioso ofreciendo una visión de las 12 últimas horas de la vida del Redentor. Pero no fue el Vaticano el que dio vida a esas cintas o miniserie, sino laicos inmersos en el asunto. TELEVISIÓN Y PUBLICIDAD De acuerdo con muchos publicistas, la contribución de la TV en nuestra vida moderna es mucha, y ello se debe, en gran medida a la enorme influencia comercial de la pu-

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La excelente y controvertida película de Mel Gibson ha sacudido a la sociedad...

blicidad que está dentro de la televisión. La creación de nuevos modos de consumo, de nutrición, de higiene, de bienestar doméstico, transporte, así como la interminable oferta de nuevas tecnologías para lo mismo, han creado el deseo de objetos de lujo, de más cosas innecesarias. Ahora, la publicidad no se ha limitado a ofrecer una marca y pronunciar sus

ventajas, sino que ha recurrido a la cita subliminal, a la asociación éxito, poder y sexo. Los patrocinadores deben establecer un concepto publicitario con ética. Actualmente se abusa de la imagen del obispo que vuela por tal línea aérea, por el cura del coche de lujo, o el que prefiere cierta agua embotellada. Se han creado estereotipos. 18


Parece que ser del clero es parámetro de un “bon vivant”. Y, pese a la importancia que está dándose en el aspecto de la comunicación, a este aspecto se le ha soslayado por parte de la jerarquía eclesiástica. La publicidad así como la forma de vida de las series de televisión hacen propuestas de consumo que alimentarían perfectamente la tesis de la lucha de clases, ya caduca. Lo mismo en una cabaña que en la sierra, se hace la recepción de una rubia que baja de un superauto y anuncia un brazalete de diamantes, que anuncios de caridad para los niños de la calle. Es extrema la incongruencia de los mensajes. Las regulaciones sobre bebidas alcohólicas y sobre tabaco en la publicidad, no limitaron la extravagancia publicitaria. ¿Qué hacer frente a esto? Aceptar o rechazar la oferta. Y a la vez ha surgido una preocupación reciente en la publi-televisión: No porque un producto se anuncie en televisión se garantiza el éxito. El desarrollo económico del país, que ha pasado por momentos distintos, ha continuado a pesar de los reveses. Existen mejores condiciones de vida y más bienestar e incluso derroche aún en las clases económicamente consideradas débiles. Cuestión de cultura, o de emoción, pero en ello la televisión ha sido una máquina. Nuestra sociedad y su medio electrónico optó por el automóvil como factor de bienestar, lo hizo de primera

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necesidad, de ostentación, y la sociedad se adaptó a ello. Sus ventajas y desventajas son...otra historia. Pero los costos económicos, ecológicos y psicológicos en una gran urbe son innegables; con el auto de manera más acelerada llegaron millones de aparatos a las casas. SEXO Y VIOLENCIA, LOS PRINCIPALES INGREDIENTES La tele refleja la vida social, pero también es en ella en que

...El problema es que el desnudo ya no parece ser suficiente. se incuba la forma de vida. Hablar de este medio lleva inevitablemente a dos variables imprescindibles que son parte del cine, hasta de los juegos de vídeo: sexo y violencia. En ese rubro las propuestas y destape parecen no tener fin. En algunos casos, el ingrediente moda, que ahora tiene espacio en la pantalla, adopta nuevos atrevimientos. Inclinan más la balanza las iniciativas, actrices y actores que en sus presentaciones ofertan más desnudo. De hecho el problema es que el desnudo ya no parece ser suficiente. El abordar temas como el homosexualismo, lesbianismo, y darles hasta a esas parejas una condición de similitud

a una familia, ya dejaron de ser sorpresa. Las escenas “explícitas” de amor se aproximan más cada día a la pornografía. En nombre del arte, de la intención fílmica, de reforzar tal o cual personaje, esto ha generado un proceso de imitación, una conducta nueva. La sociedad retroalimenta el mensaje y lo envía corregido y aumentado, luego el medio parece quedarse atrás y tiene que dar otro paso más “adelante” lo que debe significar de mayor degradación o ya no divierte. Surge entonces una sociedad enferma, con crueldades contra menores, mujeres, con desviaciones de sexualidad, con crímenes de menores, que antes parecerían delirios de los “anormales” de la industria del cine o de la televisión. Las medidas anticonceptivas, las relaciones extra y pre-matrimoniales, el uso del preservativo y de medidas anticonceptivas, de las cuales solamente queda por aprobar la muerte del feto-vivo, son la vida común de la pantalla o de nuestra sociedad. Partamos de una sociedad contaminada. Pero intentemos que esa sociedad que consume degradación sexual pueda librarse de esa enajenación. Hay que dar mensajes en sentido contrario y que en el ámbito de la libertad liberal que vivimos, salven algunos de los dolorosos errores que estas desviaciones suelen acarrear.

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ALGO MÁS QUE UNA SANA COMPETENCIA

¿CENSURA O AUTOCRÍTICA?

La televisión ha llegado a colocar en otro nicho al deporte como forma “sana” de entretenimiento. Lo mismo difunde prácticas extremas que parecen intentos de suicidio, que sesiones de todas clases y de todas partes del mundo en que existan formas de competencia. Es verdad que para millones de mexicanos (de italianos, argentinos, ingleses, brasileños, etc.), un domingo sin futbol es ingrato y aburrido y que la pantalla chica hace a los héroes. Importa más esa ventana que la taquilla; hace héroes que terminan en los comerciales, y finalmente domina el horizonte, pone los horarios, regula la competencia, todo para que los protagonistas deportivos sirvan. La televisión ha contribuido a crear la muerte del deporte en cuanto a honor, en satisfacción lúdica. Ganar lo es todo, en lugar de deportivismo, se ha llegado a la competitividad como finalidad. Todo orientado a factores económicos. El deporte se ha visto también invadido de conductas anti-deportivas, héroes que insultan a la multitud, o que ofenden al rival. El morbo es el incentivo. Nuevamente surge la necesidad de volver a tener una nueva visión del deporte y no lo que ha digerido la máquina electrónica.

Claro que señalamos al principio que efectivamente la televisión tiene entre otros aportes la educación. La imagen gana frente a la escuela que ahora usa hasta el video en un esfuerzo de capturar la atención escolar aun en escuelas básicas apartadas. Al parecer no se pudo con el enemigo y se optó mejor tratar de canalizarlo positivamente. Por ello es necesario mantener la investigación interdisciplinaria del fenómeno. Los esfuerzos propios y naturales de los estudiosos de las ciencias de la comunicación deben tener mayor repercusión. No se trata de hacer una censura, sino determinar causa-efecto de lo transmitido por los canales. Los mismos medios no son muy proclives a la auto-crítica. El control es competencia de la Secretaría de Gobernación, de su Dirección correspondiente y de las Leyes y Reglamentos respectivos. Debemos exigir a la autoridad que se haga valer el criterio de valores morales oficialmente reconocidas como buenos, para preservar a la misma sociedad. Cada televisora sabe su cuento. Pero el saber cómo no implica que sepan qué es lo mejor para los demás. La crítica y la exigencia de responsabilidad a los medios es deber de cada ciudadano, de cada maestro, de cada Universidad,

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de cada padre y madre de familia, porque afecta sus vidas, sus tradiciones, su identidad. No se puede vender, como un Fausto moderno, el alma social al Diablo, que seguramente a nadie se le ocurre representarlo como un aparato de televisión. El mensaje etéreo, omnipresente en el globo ha sido disolutivo del ambiente familiar. Las historias edificantes, de tipo “inspiracional” o de biografías de personalidades, han salido perdiendo frente a la basura. Lo que antes era restringido a adultos “de amplio criterio” hoy está al alcance de la programación vespertina y todo se limita a poner una letra de clasificación de contenido. Ahora estamos viendo el asesinato de la moral y nadie grita. Bueno, los que intentan protestar lo hacen con el enfoque de que es mala, vulgar, y nada más. IMPACTO EN EL SENO FAMILIAR La Tele ha cambiado el contexto familiar. Es nana de los niños; actualmente se considera que quien tiene el control del aparato a distancia, es el que controla la familia. El aparato ha dividido a los sujetos de la familia que no se comunican entre ellos, ya que se aíslan en su selección adictiva. Si de algo puede hablarse, es del evento que interese a varios de los miembros, es una 20


Foto: Ma. Elena Romo

La TV ha originado toda una revolución en la sociedad, y las familias no escapan a este fenómeno.

segmentación celular que necesariamente tiene efectos en la vida. Es una dispersión. Es un nuevo culto a una nueva imagen cambiante, que todo lo concentra, que llega a tomar la conciencia. Alfredo Sáenz, nos ofrece algunas citas en “El Hombre Moderno” que son procedentes y aterradoras:“La tesis de fondo es que el vídeo está produciendo una transformación merced a la cual el Homo Sapiens, producto de la cultura oral y escrita, se va convirtiendo en Homo Videns”. “En adelante pareciera que la vida encuentra su centro en la pantalla y ello en detrimento de la palabra. El nú-

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mero de los que leen está decayendo sensiblemente en aras de la pantalla televisiva”. “En Estados Unidos, en 1954, se veían tres horas de televisión al día y en 1994, más de siete horas diarias”. No requieren más comentarios. Agrega el autor argentino: “La imagen no contribuye a explicar la realidad de las cosas, ya que el acto de ver está atrofiando la capacidad de entender. “Muchas palabras, especialmente las que representan conceptos e ideas, no tienen correlación alguna con cosas visibles; si el contenido resulta intraducible en imágenes. Es cierto que en algún modo puedan ser presentadas, como el concepto libertad, con la imagen de un preso que abandona una cárcel”.

“Cuando la televisión suple a la lectura, produce imágenes y anula los conceptos, de ese modo atrofia la capacidad de abstracción y con ella la capacidad de entender”. Y una más: “El imperialismo de la imagen va demoliendo el reino de la palabra y la inteligencia, con el consiguiente acrecentamiento de la estupidez y la necedad”. El capítulo “La adicción televisiva” es elocuente en esta obra. Surge la ironía de si habrá quién lea todo esto, porque de no estar en video, se corre el riesgo de ser intrascendente. Arturo Deustúa –periodista tapatío de la década de los años 70 del siglo pasado- decía: “Educar utilizando los medios de comunicación colectiva no quiere decir que se presenten por televisión dos o

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tres programas de contenido cultural, sean un documental sobre África o un concierto sinfónico. ¿De qué sirve si en otro canal se presenta simultáneamente uno pornográfico que tiene un “rating” del 90% del teleauditorio?” El mismo periodista señalaba sobre el cine-video: “Aborda cada vez temas más inconsecuentes y complicados. Por resaltar las cualidades de un actor se presentan temas extremos, ya de un retraso mental que comete crímenes increíbles o el de un degenerado que satisface ocultas represiones y despierta instintos vulgares”. La caricatura y la comedia no han escapado a esa ola gigante. Los Simpson darían lugar a profundos estudios por la diversidad de sus parodias de creencias e instituciones fundamentales; incluso contra la misma televisión. Entendamos que los videos musicales han ampliado el sensacionalismo erótico bajo el pretexto romántico. El problema se dirige a las nuevas generaciones, ya que de alguna manera, cierta cultura y cierta lectura han preservado a muchos sujetos de las anteriores. A PESAR DE TODO, NO PERDAMOS LA ESPERANZA Se tiene que luchar para que las nuevas generaciones lean, tengan cultura y valores, con y contra la tele. El medio ha evolucionado creando canales que

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Se tiene que luchar para que las nuevas generaciones lean, tengan cultura y valores, con y contra la tele. buscan satisfacer esa exigencia mayor de cultura: La Literatura es el sustento de muchas series, películas. La misma ciencia ficción empieza en la Literatura y no perdamos la esperanza. Arturo Destúa, citando a Paul Lazarfeld indica que las personas cultas son las que más acuden a los medios de difusión, seleccionando las opiniones con las cuales están de acuerdo, como una reafirmación de su personalidad. Existe pues la posibilidad de que se logre darle utilidad a los diversos materiales difundidos por la televisión. Incluso la carga exagerada y repetitiva de sexo-violencia no garantizan el éxito de un programa y existe un control electrónico que hace las veces de guardián para restringir ciertos canales o materiales no aptos. Lo que hace ese dispositivo no es sino el reflejo de la tutoría de orientación, información y realidad para reaplicar las necedades o falsedades que proponga la pantalla. FORTALECER NUESTRA IDENTIDAD

Pero falta otra víctima importante de la televisión, uno de los grandes errores y recomendaciones no escuchadas por los medios electrónicos: la deformación extranjerizante de nuestro idioma, su pésimo uso, al punto que se tiene que exigir a las autoridades un mayor control. Nuestro léxico real, modismos y vulgarismos, no deben ser fomentados por comedias, cintas ligeras, programas noticiosos y hasta en el léxico de las telenovelas para dar una sensación de “realismo” de mal gusto. Pero otros puntos reclaman la atención. El licenciado Raymundo Guerrero, quien fuera un gran catedrático universitario y analista social, indicaba que el medio debe ser portador de un sentido nacionalista, integrador, evitando los sectarismos. Proponer ideas que hagan madurar sociológicamente a nuestro pueblo, que lo hagan tener conciencia nacional, que lo ubiquen en el mestizaje, en su raíz católica y su fraternidad hispanoamericana. Insistió en la necesidad de estudiar políticas de integración y los núcleos indígenas para un mejor uso de la comunicación colectiva, pues esta es la mejor forma de romper el aislamiento. Propuso romper los modelos de cacicazgo y formas de marginación a la mujer y con una demagógica redención de todos los que quieren convertir, a los indígenas, en peones del proyecto reaccionario de 22


hacer regresar la historia a la forma tiránica socialista. Nuestros medios, y particularmente la televisión, creen cumplir con la transmisión de eventos cívicos que se reducen a discursos alusivos. La necesidad es divulgar la historia, divulgar los valores nacionales, lo que se ha logrado hasta en intermitentes producciones de telenovelas: “El Vuelo del Águila”, que ofreció otra imagen de Porfirio Díaz, o “La Antorcha Encendida”, de la lucha insurgente. Existe el riesgo de la monotomía y el enfoque oficialista o tendencioso de este tipo de material, pero en todo el mundo la historia propia sigue alimentando argumentos importantes. Es un campo por el que se tiene que seguir. REAFIRMAR LA MEXICANIDAD Dos grandes intelectuales de nuestros tiempos, el citado Lic. Raymundo Guerrero y el Lic. Antonio Leaño, dan en sus escritos y discursos importantes señales del camino de la afirmación de la mexicanidad. Esta sigue viva en cada uno de nuestros siglos y buscando conformarse, pero falta investirla y alentarla en lo que los medios electrónicos requieren. Pasar el texto del orador, del historiador a la dinámica de la imagen. Para mejorar la televisión hay que ser parte de la misma y trabajar con ella. La televi-

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No condenamos a la televisión, sino a la degradación que como vía fácil se emplea para aumentar el interés con base en el escándalo.

sión que se produce en las instituciones universitarias, en gran medida se ha limitado a programas de tipo panel o de notas de vida universitaria. No hay orientación ni con muchos, ni pocos recursos a crear programas de entretenimiento cultural, o de difusión científica. El Politécnico Nacional invierte recursos importantes en su canal Once, en que ha pasado de la crítica intelectual a realizar series bien logradas y programas de entretenimiento cultural, o de la difusión científica. El Canal Once ha pasado por etapas casi de extinción. Pero los alumnos de Ciencias de la Comunicación tienen el deber de echar a andar sus proyectos con muchos o pocos recursos. El tema de la revolución de mayo del 68 de “La imaginación al poder”, debe ser inspirador. Actualmente en comunicación escrita todas las instituciones realizan grandes aportes. Revistas especializadas, folletos, memorias, conferencias... y muchos de sus propios eventos no son destacados por carecer de una adecuada presentación para la televisión. La Universidad Autónoma Metropolitana propuso en 1999 una revisión de lo que conceptúa como costumbre de

la difusión universitaria. Hay casos exitosos como la permanencia desde el punto de vista de diversidad de contenido de experiencias radiofónicas que en Jalisco representa la U. de G. con frescura y anarquía. La referencia de hacer cosas como el Discovery redunda en el profesionalismo de la presentación, y dentro de ese concepto cabe el del financiamiento, pero ese profesionalismo debe hacerse sentir desde ahora en los medios y hacer audaz a la televisión universitaria. Finalmente, nos pronunciamos y actuaremos con responsabilidad en la búsqueda de mejores contenidos para la televisión, en todos los órdenes, respetando su razón de existir y su base comercial. Reiteramos que los sectores sociales deben alentar la inversión creativa para lograr ese desarrollo y alcanzar mayor independencia con respecto a la producción extranjera. No condenamos a la televisión, sino a la degradación que como vía fácil se emplea para aumentar el interés con base en el escándalo. Por cierto, ¡que el último en salir... apague la tele!

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¿Atrapados por la

SEXO PUBLICIDAD? Por: Ismael Flores Hernández

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ctualmente la publicidad se ha convertido en un grave peligro, especialmente para los niños y los jóvenes. El eje central de la gran mayoría de publicaciones es el sexo; las teorías freudianas, al parecer, son la norma de los publicistas. Las películas, los programas y anuncios en la televisión, las revistas y los periódicos, llevan la morbosidad y la sensualidad en muchos de sus mensajes. Distribuidos pública o clandestinamente, a diario invaden las calles de miles de revistas, noveluchas, cuentos, pasquines y toda índole de libelos. Publicaciones que se

especializan en temas culturales, científicos, políticos, económicos y sociales están contaminadas con el virus sexista; consideran que su mensaje está incompleto si no incluyen algo de sexualidad en su repertorio. De las grandes carreteras de la información a través de computadora ni hablar, en el Internet cualquiera puede conocer, por ejemplo, hasta los más mínimos detalles de casos sensacionalistas que han dado la vuelta al mundo entero, recuérdese por ejemplo el sonado caso Clinton-Lewinsky o los más recientes con Michael Jackson como protagonista principal. En las ciudades, la invasión del sensualismo no tiene límites: en edificios, vivien-

En las ciudades, la invasión del sensualismo no tiene límites

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das, lotes baldíos, en fin, en todo lugar elevado y visible; se colocan carteles monumentales que publicitan una gran variedad de productos y servicios que –salvo honrosas excepciones– se distinguen por su marcado sexualismo. B a l n e a r i o s , fraccionamientos, agencias de viajes, empresas cerveceras y embotelladoras de refrescos, vendedoras de automóviles, industrias licoreras y cigarreras, jaboneras, fabricantes y distribuidoras de medicinas, perfumes y cosméticos, en general artículos exclusivos para uso y embellecimiento de la mujer, sin hablar de productos lúbricos por su propia naturaleza; llevan el signo de la inmoralidad, desvergüenza e indignidad tanto en su forma como en su contenido. Se puede decir que una gran parte de la publicidad, 24


tiene como centro de gravedad a su majestad el sexo. Los directivos de las diversas agencias publicitarias, totalmente mercantilizados, manifiestan una notable disminución en sus principios morales. Al parecer han perdido la capacidad visionaria, la sana imaginación en sus ideas para atraer y convencer al público con argumentos que no sean esencial y tendenciosamente sexuales. DIFERENTES FORMAS DE PUBLICIDAD Escuela artística.- Es aquella que dice su mensaje con efectividad, pero sin apelar a bajos recursos, lo dice con arte. Piénsese en el anuncio de una determinada marca de automóvil que muestra su modelo mientras un niño persigue un globo que se le escapa. El mensaje está dicho con dignidad y elevación, con riqueza humana. Escuela psicológica.- No apela a las necesidades físicas, sino a las de carácter psicológico del individuo. Por ejemplo, determinado producto alimenticio que apela a la necesidad que todo niño siente de ser más fuerte y audaz que los demás. Se presenta el producto como solución a cierta necesidad; aquí entran los cosméticos, tintes de pelo, perfumes y otros aderezos, que se basan en la necesidad de la

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Al parecer han perdido la capacidad visionaria, la sana imaginación, para atraer y convencer al público mujer de ser y sentirse bella. Esta escuela tiende más a motivar a la gente por lo que desea que por lo que necesita. Es una escuela peligrosa, fácilmente injusta, mentirosa e indigna. Si un niño nace con una constitución física débil o es tímido de carácter, por más que tome kilos del producto alimenticio, no podrá cambiar ni su constitución, ni su carácter, por el sólo hecho de ingerirlo. El anuncio se basa en una decepción. La personalidad de una mujer, de la misma manera su belleza, no depende del perfume, ni del tinte de pelo. Al contrario, el tinte y el perfume dependen de la personalidad de la mujer. La personalidad está constituida por los valores internos y la capacidad de influir en los demás. La dama que no tenga estos dones, ya puede bañarse en leche de burra, que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, con todos sus tintes y sus perfumes. Cuando la propaganda está basada en lo meramente psicológico, tiende a materializar los valores de la vida y las motivaciones humanas. Desvía, sobre todo en los ni-

ños y en la gente que tiene poco formada la criteriología, esto es, la jerarquía de criterios con que nos guiamos en la vida. El fin de todo esto es satisfacer los intereses económicos del negociante. Tiene, sin embargo, un apoyo en la Sagrada Escritura el cual dice: “El número de los tontos es el infinito”. Abusa de la tontería humana. Lo que no se puede aceptar por ningún motivo es que se abuse y se deforme la mente tierna e inocente de los niños, que fácilmente pueden creer que sin determinado producto comercial se quedarán sin personalidad, sin éxito y sin amor. Aplíquese lo anteriormente dicho a lo sexual y se tendrá una generación sexómana, para quien los principios de religión, moralidad, familia y patriotismo; carecerán de sentido, pues su mente estará ocupada por la lubricidad, la procacidad y por todo género de ideas disolventes, que más tarde o más temprano la destruirán. El autor es licenciado en Historia y analista de temas sociales.

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Foto: Ma. Elena Romo L.

LOS VALORES

HOY Por: Fernando Sánchez Cu

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n los últimos años hemos presenciado una creciente reiteración en los valores, esto se observa en los discursos políticos, en las reuniones de empresarios y las asociaciones profesionales. Todos coinciden en aceptar una “crisis de

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valores” manifestada en los más diversos problemas, por lo que parece tratarse de un común denominador. De ser así, esto indicaría el camino para solucionar muchos de nuestros problemas: recuperar los valores. De hecho, muchos proponen esta recuperación como medio o principio para lograr

una sociedad mejor. En este sentido es claro y muy provechoso el análisis y la propuesta de solución. Más aún, la misma naturaleza humana exige la vuelta a los valores. De hecho, decir que queremos una sociedad más justa es afirmar el deseo del valor justicia y éste es un deseo de 26


Foto: E. Ávalos L.

todo hombre de cualquier tiempo, lugar o país. Más aún, el valor justicia, deseamos se realice en todos los aspectos de la vida cotidiana, por ejemplo: la esposa desea justicia de su esposo, los hijos desean la justicia de sus padres, los amigos desean justicia entre sus acuerdos, los empleados lo desean de sus empleadores, y en todos los casos vale también la inversa, el esposo de la esposa, los padres de los hijos, los empleadores de sus trabajadores, etcétera. Pero esta necesidad de valores no se restringe a la justicia, también se busca la bondad, la honestidad, la honradez y todos los valores. Podemos afirmar que el hombre tiene hambre de valores; la vida

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humana es una continua búsqueda de valores. Por ello podemos afirmar y alabar la preocupación por los valores mostrada continuamente en discursos y análisis sociales y políticos. Pero hemos de cuidarnos de pensar que con discursos o análisis sociales y políticos, vamos a retornar o recuperar los valores. Para ello es necesario vivirlos, realizarlos en cada acto de nuestra vida, y esto es bastante complejo y difícil. Los valores no se realizan con promesas, ni con referencias abundantes a ellos. LO QUE LOS VALORES SON Pero, ¿qué son los valo-

res? ¿cómo se realizan?, ¿cómo reconocerlos? Estas y otras preguntas son de difícil estudio, sin embargo arriesgamos alguna opinión sobre ellas con el ánimo de contribuir al diálogo sobre los valores. Por principio de cuentas, hemos de afirmar y reconocer que los valores pertenecen a las cosas y los actos son “algo” de las cosas, de las personas, de la naturaleza, de los actos y dichos de las personas. Se trata de una característica propia de todo cuanto existe, de cualquier manera que exista, mental, oral o escrita (como florero, como una institución, etcétera), por lo tanto, no podemos quitarla de la realidad o dejarla como un sueño. 27


Cuando una persona dice algo, esperamos que lo dicho sea verdad, esto es, esperamos encontrar el valor verdad; esto se expresa en la vida cotidiana con la preferencia por la sinceridad. Cuando uno de nosotros confía en otro, esperamos sea fiel, buscamos el valor fidelidad. Cuando compramos un libro esperamos que sea bueno (esto puede implicar muchas cosas, como que sea entretenido, divertido, que proporciones información, etcétera); cuando compramos un florero esperamos que sirva bien (valor útil), pero al mismo tiempo deseamos que adorne nuestra casa (valor belleza), por ejemplo. Luego, el valor es aquello que decimos que “es valioso”. Aquí surge un problema: ¿es captado por todos el valor en igual sentido? La experiencia nos desengaña, no todos captamos el valor en igual dimensión. De aquí la diversidad de opiniones. Pero esto no invalida lo anterior, pues una cosa es el valor, lo valioso de algo, y otra cosa es el conocimiento que logramos de ese valor. Por lo tanto, debemos cuidarnos de afirmar si algo es valioso o no, sólo por lo que a nosotros nos parece. Algo puede ser valioso y no serlo para una persona en especial. Pongamos algunos ejemplos para aclarar esto: Un cuadro, una pintura de un famoso pintor, no será bello para un ciego puesto que no puede verlo. Sin embargo, esto

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no quiere decir que la pintura no sea bella; lo mismo podemos decir de un poema o una novela para quien no sabe leer. Ahora bien, ¿qué impide que algo sea valioso y una o muchas personas no reconozcan esa belleza? De aquí resulta la respuesta a la clásica pregunta ¿quién va a decidir si algo es valioso o no? Será aquél o aquellos que están más preparados, que son más conocedores de aquello que se juzga. Esto es válido aún para los valores de utilidad: ¿quién puede decidir mejor entre dos martillos, el carpintero o una persona que sólo usa de él para poner un clavo y colgar una foto en casa? ¿CÓMO SE REALIZAN LOS VALORES? Si el valor está primero en las cosas, entonces les ha de añadir algo. Esto que el valor añade a las cosas es su perfección. En el valor utilidad sabemos que algo es valioso si sirve para lo que dice servir: un vaso es valioso (útil) si retiene el agua, si tiene fugas irá siendo menos útil según deje salir más rápido el agua, así se dice que “no sirve” si al poner el agua la tira. En el valor belleza, algo será más bello si es más armónico, rítmico, estético, etcétera. Algo será justo cuando respete y dé a cada uno lo que merece. Se realizará la sinceridad si una persona dice real-

mente lo que piensa, si no miente. Así, cada valor lleva las cosas a la mayor perfección, en la medida de lo posible, ya que el hombre no hace cosas perfectas, aunque se aproxime a ello. Así como el valor hace que las cosas sean mejores, así hace mejores a las personas. Una persona es mejor si es sincera a que si es mentirosa, será mejor una persona sincera y respetuosa de los demás, aumentará el valor de una persona si además es honesta y honrada, y así sucesivamente. Por lo tanto, podemos decir que los valores enriquecen, mejoran a las personas cuando éstas y nosotros vivimos los valores, cuando los hacemos nuestros. Ahora bien, una sociedad es un conjunto de personas unidas en busca de un fin, de tal manera que la sociedad será mejor cuanto las personas vivan y respeten más valores, y será peor mientras más desprecie los valores. ¿Qué tan honestos y honrados somos cada uno de nosotros?, ¿qué tan sinceros y respetuosos?, ¿somos más los que respetamos y vivimos los valores o somos más los que olvidamos y hasta nos burlamos de quienes viven los valores como la honestidad y la honradez?

* El autor es licenciado en Psicología y máster en Filosofía.

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A LA OPINIÓN PÚBLICA Desde hace tiempo se ha desatado una encarnizada batalla mediática a favor de la llamada “Contracepción de Emergencia”, particularmente a partir de su inclusión por parte de la Secretaría de Salud en la Norma Oficial Mexicana (NOM-005-SSA2-1993) entre los servicios de planificación familiar. Al respecto, en uso del derecho que como mexicanos nos otorgan nuestras leyes, y reafirmando nuestra obligación de defender la vida humana, la Fundación Vida y Valores A. C. establece su posición y declara enfáticamente que

La contracepción de emergencia es un crimen contra la vida Desde ahora es importante aclarar que no se trata de una posición sectaria, dogmática u oscurantista, como pretenden desacreditar los organismos y organizaciones antivitalistas, sino producto de una detenida reflexión fundada en la ciencia, la filosofía, la moral y el sentido común, argumentos que a continuación nos permitimos resumir: 1. La “contracepción de emergencia”, como se le ha llamado, no es un método de anticoncepción, es un método abortivo. Los principales argumentos que se han manejado a favor de esta píldora se basan en el falso supuesto de que su uso impide la fecundación y en consecuencia no hay vida humana que se prive. Este argumento, analizado a la luz de la recta razón y la ciencia seria, se derrumba fácilmente: Lo que esta píldora origina, de acuerdo con los estudios realizados tanto por los que se muestran a favor como los que se manifiestan en contra, se reduce a que impide la implantación del óvulo fecundado o embrión en la pared del útero, dicho en otras palabras, que al impedir dicha implantación o anidación se provoca la muerte del embrión. Pero como el embrión ya es un ser humano, entonces resulta que efectivamente existe la privación de la vida a una persona, y esto se llama aborto. 2. Por más que se afirme que el estadio embrional no corresponde a la vida de un ser humano, la ciencia moderna seria ha demostrado que sí lo es. La vida se inicia precisamente en el momento de la fecundación, y ese ser humano ya posee toda la información genética necesaria y suficiente para desarrollarse. Cuando las células germinales del hombre (espermatozoide) y de la mujer (ovocito) se unen en la concepción, entonces comienza la vida de un nuevo ser humano, con toda la información genética necesaria que lo hace distinto e irrepetible. Desde ese mismo momento debe considerársele como sujeto de la tutela social y jurídica y, en consecuencia, objeto del pleno respeto de su dignidad como persona humana. En ese estadio, todo lo que atente contra su existencia, es también un atentado contra la vida humana. 3. Puesto que se trata de una práctica abortiva, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que tanto desde el punto de vista jurídico como moral, es un ilícito, puesto que no le es posible a nadie atribuirse un falso derecho sobre la vida y la muerte; ningún ser humano tiene derechos absolutos sobre una sola vida humana, ni siquiera la propia, mucho menos sobre la vida de un inocente, incapaz de defenderse, como es en el caso de la tan difundida y controvertida “píldora del día siguiente” o “contracepción de emergencia”. 4. Por si la privación de la existencia del ser indefenso fuera poco, el uso de la citada píldora trae aparejadas múltiples consecuencias secundarias, efectos que ponen también en riesgo la salud de la mujer, engañada por la promesa de evitar un embarazo no deseado. Esto, al no ser informado por quienes comercian con la pastilla en cuestión, también resulta un atentado directo a la integridad física del usuario. 5. El libertinaje sexual que propicia el uso de tal método, compromete seriamente el ambiente moral de la familia y la sociedad, ya que, se incrementará peligrosamente la promiscuidad sexual con el consecuente aumento de las enfermedades de transmisión sexual. (E.T.S.) 6. Siendo un método abortivo, el uso de la “Contracepción de Emergencia” debe ser prohibida y en consecuencia retirada de la Norma Oficial Mexicana, pues contraría principios éticos y legales, pues siendo causa de la privación de la existencia de un ser indefenso, además tiene todas las agravantes de ley, como son la premeditación, alevosía y ventaja, no sólo debe ser rechazada sino que debe ser severamente castigada por el Estado Mexicano.

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El igualitarismo entre el hombre y la mujer...

¿Progreso o retroceso? Por: Juan Manuel Martínez Navarro

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na característica de la sociedad moderna es su tendencia a la igualación lo más absoluta posible: se nivelan los estamentos sociales, se nivelan las personas y se nivelan lo sexos. Hoy se pregona por doquier la liberación femenina y la «igualdad» entre hombre y mujer: pero dicha igualdad radica en que ambos compartan la misma dignidad humana, es decir, son individuos formados de cuerpo y alma en unión substancial. La mujer y el hombre son biológica y psicológicamente diferentes: pero no contrarios, sino complementarios, su unión es indispensable para la procreación; pues no hay hijos de la unión aberrante de dos hombre o dos mujeres. El hombre es mas fuerte y rudo; porque así conviene a la misión que tiene que cumplir, la mujer es más frágil y delicada, pues su misión de guardar en su vientre al fruto de su amor así lo requiere.

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El hombre es más calculador y frío, la mujer es más observadora y previsora, sus presentimientos y corazonadas, en muchas de las veces nos libra de problemas. Su toque de buen gusto hace lucir el hogar y es sin duda la principal educadora de su familia, no sólo de los hijos, sino que en innumerables ocasiones es la guía del hombre de la casa. Estas diferencias permiten el orden en la sociedad y el progreso de la humanidad, sólo que en la actualidad se trata de «igualar» al hombre y la mujer: Se peinan igual, se visten igual, caminan igual y hablan igual. A la mujer, con el pretexto de su liberación, se le aparta del hogar y del cuidado de su familia, y se le enfrenta al hombre, apartándole del fin para el cual fue creado. No estar de acuerdo con lo anterior, no radica en una actitud machista o antifeminista, sino que significa pensar sana y equilibradamente, pues ver a mujeres en actividades o acti-

tudes masculinas, o por el contrario identificar hombres con actividades o actitudes femeninas resulta desagradable y desordenado. La mujer, desde su categoría y sus cualidades, las que debe conservar a toda costa, puede lograr un desarrollo y superación de acuerdo a su calidad y capacidad; jerarquizando adecuadamente los valores conforme a la misión que tiene que cumplir. De tal manera que si desempeña alguna actividad profesional y es madre a la vez no debe olvidar que primero está el edificar y consolidar su familia, de no hacerlo así, tendrá su hogar desequilibrado y fraccionado. Desde luego existen excepciones en donde falta la figura paterna por fallecimiento, enfermedad o irresponsabilidad, en donde la madre tendrá que conseguir los bienes económicos necesarios para la subsistencia de su familia, pero siempre tratando de no descuidar o renunciar a su importante misión ¡ser ama de 30


casa y pilar fundamental en la conducción de sus hijos!, ¿qué es difícil? ¡Claro que lo es! Pero la mujer tiene una heroicidad, que le permite, dentro de su femineidad realizar esta magna labor. Es pues muy importante que el hombre y la mujer sean conscientes del fin para el cual fueron creados, lo cual al conocerse a sí mismos, les permitirá elegir una vocación en la que por sus cualidades y méritos logren su perfección y cumplan sus expectativas espirituales y materiales. Por consecuencia, si usted, distinguida dama, quiere ser una destacada y brillante profesionista ¡felicidades!, hágalo con todas sus fuerzas y voluntad, pero si en alguna etapa de su vida desea formar una familia, usted se encontrará en una difícil disyuntiva, pues de

su decisión dependerá no afectar a seres inocentes. Piénselo bien antes de dar un paso tan importante; pero no siga las falacias, mentiras y espejismos de moda en nuestra sociedad actual; respecto a la «liberación» femenina, no siga tampoco sus impulsos, más bien manténgase fiel a las enseñanzas de la escritura sagrada, en la cual nos dice que: «Dios hizo en un principio hombre y mujer», iguales en dignidad; pero con diferente finalidad. «Que cada uno ame a su esposa, como a sí mismo, y que la mujer, a su vez, respete a su marido» ( Ef. 5,31). «Mujeres no se preocupen tanto por lucir peinados rebuscados, collares de oro y vestidos lujosos, todas las cosas exteriores, sino que más bien irradien de lo íntimo del corazón la belleza que no se

pierde, es decir, un espíritu suave y tranquilo» (|IP. 3,34). «Que los maridos, a su vez, lleven la vida común con tino; sabiendo que la mujer es un ser más delicado» ( IP. 3,7). Tratar de igualar al hombre y la mujer, está fuera del sentido común y del razonamiento correcto, pues significa estar en contra de la ley divina, de la ley natural y de la ley moral, en consecuencia, es momento de pensar y alejarse de las corrientes contrarias a la dignidad de la persona, que sólo persiguen interés de dominio y de esclavitud de hombres y mujeres. El autor es pediatra gastroenterólogo y educador.

Foto: Ma. Guadalupe Hernández

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PUDOR una virtud olvidada Por: Daniel Aceves Rodríguez

Foto: Ma. Elena Romo

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na de las preocupaciones actuales que se tienen con los adolescentes es la evidente pérdida del pudor y del valor de la castidad, conceptos que parecen olvidados con una juventud inmersa en una sociedad donde se han manipulado los términos y han dado una equiparación al término sexo con el de amor, llegando así a confundir a la juventud en sus valores e integridad, ya que por igual llaman amor a cualquier relación donde el único objetivo es el placer sexual, dejando a la castidad en un concepto de represión, fuera de todo contexto y difícil de cumplir. Ante esta situación, es importante hacer algunas reflexiones sobre esta virtud que debe ser inculcada desde los primeros años de la infancia. En una importante obra del Padre Nelly, titulada «Tu hijo y el sexo» el autor nos explica que para todo padre de familia es una obligación infundir en nuestros hijos el hábito del pudor y la castidad, mientras no se explique con claridad por qué es tan importante, sobre todo en este tiempo donde se vive un bombardeo de desinformación que incita a los jóvenes a desbordar al máximo todos sus impulsos, considerando una felicidad basada en el goce de sus deseos, teniendo de paradigmas una equivocada y mal llamada educación sexual, un fácil acceso a la pornografía tanto 32


Se tendrá más éxito en inculcar el pudor y la castidad si permanentemente se subrayan sus valores positivos... en la televisión, cine, internet y prensa, (sirva como un botón de muestra producciones como Big Brother y otros reality shows), pero sobre todo sin una guía clara y entendible que le haga ver la enorme importancia que tiene para su vida la praxis de una vida virtuosa. Precisamente como una manera de resistir las influencias del ambiente y de las propias necesidades físicas, los jóvenes necesitan poseer una profunda y vital apreciación del don imponente que Dios les ha conferido: el cual es la facultad de crear una vida humana, que es en verdad una cosa maravillosa, es de hecho un poder sagrado, y el cuerpo que posee este poder debe ser cuidado con esmero, este poder de procrear la vida humana es más precioso que cualquier joya o bien que jamás uno haya tenido. Se tendrá más éxito en inculcar el pudor y la castidad si permanentemente se subrayan sus valores positivos, en lugar de insistir en los efectos perniciosos que acarrea su transgresión, sobre todo teniendo en cuenta nuestra naturaleza humana, es generalmente más fácil lograr que nos dirijamos hacia el bien deseado, que apartarnos de algo nocivo, esta actitud aparece aún más marcada en la adolescencia, donde está comprobado

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que una vez que el joven encuentra los beneficios de una acción, difícilmente se separara del camino que lo lleve a obtener ese fin. Si con la enseñanza y el ejemplo aprendidos desde la casa nuestro hijo práctica esta virtud, la mitad de la batalla ya está ganada, sin embargo, nadie pone en duda el poderoso apremio físico que los jóvenes experimentan, (sobre todo con el continuo bombardeo pornográfico y dañino que pulula en gran parte de los medios), pero por otra parte esta premura no es tan indomable como mucha gente piensa, un joven con un concepto firme en lo que quiere y alejado de los constantes acicates externos puede salir victorioso por un periodo considerablemente largo. No olvidemos la necesidad de tener la mente juvenil constantemente ocupada, tanto en tareas escolares y domésticas, en el deporte, en alguna actividad física o en la buena lectura. Todo padre de familia debe descubrir diversos recursos y actividades que les absorban en cosas ajenas de ellos mismos, al cual dediquen con gusto parte de su energía física y mental. Es importante que en cada familia padre y madre se pongan de acuerdo en la forma en que orientarán en este

tema a sus hijos, cada uno debe afrontar con enorme empeño el papel que como hombre y mujer tendrán en la formación de sus hijos al hablarles u orientarlos tanto con el ejemplo como con sus consejos, asimismo, el buscar actividades o descubrir diversos recursos que en forma de convivencia sana o productiva, vaya absorbiendo de su mente cualquier intención de caer en los cantos de las sirenas que tan frecuentemente arrastran a los jóvenes hoy en día. Por supuesto que aparte de lo anterior no hay mejor defensa contra todo esto que la de orden espiritual el acercamiento a los sacramentos y a la práctica de los valores trascendentes, habituarán al joven a deshacerse de las tentaciones teniendo una autodisciplina que le sería útil en muchos aspectos de su vida. La castidad, así como otros muchos valores son fundamentales para nuestra vida, donde deberán unirse los esfuerzos que conjuntamente hagan tanto las familias como las instituciones educativas ya que sólo con el conocimiento y práctica de los verdaderos valores, podremos alejar a nuestros hijos de los peligros a los que se enfrentan diariamente, así como trazarles el camino correcto por el que queremos que transiten toda su vida. El autor es QFB, educador y analista de temas sociales.

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Y la inocencia... ¿dónde está? Por: Florencio Mendoza Hernández

Foto: Ma. Elena Romo

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arece muy normal que en nuestros tiempos la socie dad esté adormeci da, y a veces, indiferente a lo que está sucediendo a los infantes, tanto en nuestro país como en el mundo entero. Bastantes campañas se han estado realizando para satisfacer sus necesidades económicas, que en cierta manera los alienta a tomarle sentido a la vida, pero definitivamente hacen falta otras cosas más. No se menosprecia esa labor social que muchas personas u organismos promueven, dedicando parte de su tiempo y en algunos casos una entrega completa para llevarles alegría, pero no olvidemos que sólo se está dando una parte de ese apoyo necesario, también es un deber orientarlos y darles apoyo moral. ¿Dónde encontrarlo?, preguntaba un niño de la calle. En estos tiempos, las fa34


milias agobiadas por su difícil situación económica, han preferido preocuparse más por el sustento material, y ser indiferentes a ese apoyo moral e inclusive espiritual, que tanta falta hace a los niños. Haciendo remembranzas de las familias que estaban formadas por más de cinco miembros –esto todavía era común verlo en la década de los años 70– se recuerdan aquellos padres de familia que luchaban por unirlas y enseñarles el camino de la rectitud y el bien. Se fomentaba el respeto a los mayores, a los bienes ajenos, a los vecinos, a los compañeros, es decir, al prójimo, pero también se les enseñaba a trabajar, a estudiar y a convivir. Desafortunadamente, en épocas más recientes se promovieron intensas campañas, a través de los medios de comunicación, donde se “sugería” la juventud que ya era tiempo de dirigir su vida por sí mismos. A partir de entonces comienzan la degeneración y el libertinaje. De acuerdo con estos modelos propuestos seductoramente, la autoridad tan respetada que se tenía hacia los padres, pasaba a segundo término y en algunos casos se limitaba. Con ello se demostraba que se hace más notorio el desenfreno emocional de la juventud, y comienzan a refugiarse en la música rock, las drogas, el homosexualismo, lesbianismo, amor libre, aborto, satanismo y delincuencia.

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Entonces, eran pocos en realidad los que se daban cuenta de lo que se estaba preparando en detrimento de las generaciones futuras. Todo lo que era un mal social lo encubrían de tal manera que decían era fruto de la modernidad y de los proyectos tecnológicos del mañana, por lo tanto, había que dejar las costumbres anticuadas, causantes del nulo desarrollo de las naciones. Con el propósito de alejar a los hijos de sus familias,

Foto: Ma. Elena Romo

era más fácil manipular sus costumbres y aprovechar ese vacío, para inducirlos a realizar labores de trabajo ilícito, con el pretexto de ganar mejor y vivir bien. Se estaba consolidando el primer objetivo: generar un mercado potencial entre los jóvenes, futuros consumidores de drogas, preservativos, pornografía y música satánica. Pasaba a la historia el hombre de bien, estudioso, trabajador y de buenas costumbres. Aho-

ra había que darle impulso a la imagen nueva de los conciertos de rock, a los lugares diseñados para dar rienda suelta a sus pasiones, apoyados por la televisión y las innovaciones tecnológicas accesibles a todas las edades. Hoy por hoy, éstos son los jóvenes modelos a seguir: el hombre de la nueva era, alejado de los principios que lo deben conducir a su destino final. Podemos preguntar entonces, ¿sólo la juventud era el objetivo? La respuesta es no. No olvidemos, además, que a partir de 1990, nuevas estrategias de publicidad comienzan a generar mercados potenciales entre la niñez, pero de igual manera orientadas a pervertir la mente de los pequeños. Se empiezan a fabricar videojuegos con exceso de violencia, juguetes con imágenes horrendas, diversiones peligrosas para su corta edad, caricaturas tendenciosas con lenguajes obscenos, distracciones enfocadas hacia la maldad. Todo esto unido a un mismo fin: distraer sus pensamientos disfrazando la malignidad, con apariencias de bien. Lo anterior suponía que las actuales promociones se dirigían a un estrato social exclusivo, pero los acontecimientos que se han venido presentando demuestran lo contrario. La mayoría de los niños que viven en la calle, que no gozan de solvencia económi35


Foto: Gpe. Hernández.

ca y están obligados a trabajar sufriendo cualquier tipo de agresión física o moral, también son consumidores potenciales y esto es lo que más preocupa hoy en día. Algunas estadísticas de organismos asistenciales describen que el 95% de los niños que viven fuera de la potestad familiar se drogan, gastan su dinero en videojuegos y muchos se prostituyen. Si ya se había comprobado el éxito obtenido con los jóvenes, ¿por qué no planearlo también para los niños? Así sale a la luz pública que la empresa Walt Disney, dedicada al entretenimiento blanco, decide producir caricaturas donde el mal vence al bien, con esas escenas en donde se burla de la religión cristiana, agregando además secuencias que promueven los antivalores. Nuevamente se empieza a combatir su inocencia, se les

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da acceso a Internet, a la televisión por cable, medios de comunicación que les permiten visualizar imágenes o leer textos que no pueden comprender a su corta edad, pero ya tienen sembrada la duda. ¿Y qué decir de los niños conducidos a la perversión en su propio hogar, donde sufren vejaciones, malos tratos o castigos indignos de un ser humano? A nivel mundial existen bandas de pederastas, que utilizan la inocencia de los niños para hacerlos participar en películas pornográficas, homosexuales que los adoptan para pervertirlos, mafias que los controlan, para la explotación comercial y abusos físicos que llegan a la misma muerte. El colmo del mal ha invadido los hogares donde sus propios padres los utilizan para satisfacer sus vicios, induciéndolos a pedir limosna hasta la madrugada, poniéndolos en riesgo grave de perder sus vidas. La autoridades sanitarias han dado a conocer reiteradamente que los niños que son atendidos en tratamientos psicológicos, manifiestan un alto grado de inseguridad y que han perdido la autoestima. De igual forma presentan debilitamiento emocional y sienten temor hacia las personas adultas, y es que en el mundo actual se ha perdido por completo el respeto a los infantes. Las notas periodísticas que se publican a diario, si-

guen anunciando desde malos tratos hasta crímenes horrendos, niños quemados en su hogar al estar encerrados porque sus padres salieron a tramitar su divorcio, o violados por drogadictos y degenerados al encontrarlos solos. La lista de encabezados es interminable, pero todos con un mismo ingrediente, futuros jóvenes que perderán el respeto a sí mismos, hacia los demás, y estarán preparados para violar las normas más elementales que la vida cotidiana exige para un buen comportamiento. Generaciones de personas que consumirán todo lo que el mundo ofrece, pero aun así, a pesar de los malos tratos, los niños manifiestan sus sentidos en algunos escritos, que muchas veces conmueven, y que vale la pena transcribir. La esperanza existe, pero para ello es necesario que los padres de familia retomen su deber y responsabilidad, siendo los guías morales y espirituales de sus hijos, enseñándoles el camino del bien, fomentando los valores y principios que deben regirlos, para no tener que lamentar mañana lo que ahora no se pueda educar.

El autor es ingeniero mecánico industrial.

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Para reflexionar

FALTA DE CARIDAD, ¿signo de nuestros tiempos? Por: Yéssica M. Velasco Villanueva

Foto: Ma. Elena Romo L.

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Hay historias que suceden de una manera tan cotidiana que ya a nadie sorprenden ni conmueven. Eso es producto de la falta de conciencia que tenemos sobre ello. Únicamente cuando ocurren a alguna persona conocida o que nos sucede a nosotros mismos, es entonces cuando nos preocupan y nos duelen. Duelen los casos en que sabemos que los hombres parecen ser inhumanos ante la miseria de otros. Y lamentablemente en este ambiente tan materialista, egoísta y utilitario en el que vivimos, estas historias son el pan de cada día y nadie dice nada. Vemos cómo se abusa de los que menos tienen y cerramos los ojos. El que nos narren cómo a una persona débil, de edad avanzada, sin recursos pero con dignidad como ser humano, con ganas de trabajar y con ánimo para vivir por su familia, se le humilla y se le trata como si fuera una basura, eso cala. Más aún siendo sabiendo que el ofensor es una persona que por su profesión debiera tener más corazón. En medicina, o en la profesión de enfermería se trabaja con seres humanos, no con cosas, no con animales. Imagine usted esta escena sucedida hace algún tiempo en la cosmopolita ciudad capital del estado de Jalisco: Un humilde anciano, como de 70 años, proveniente de un poblado cercano a la ca-

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pital del estado, arriba, acompañado de su esposa, a un hospital que da servicio al público en general. El señor es atendido de un dolor agudo en una de sus piernas, requiere ser hospitalizado y lo intervienen quirúrgicamente. Su esposa, de clase humilde, igual que él, requiere regresar a su pueblo porque allá la necesitan también. Días después, su esposa regresa para visitarlo, lo acompaña unas horas por la tarde y se va de nuevo. Ese mismo día más tarde, sin que los médicos lo hayan dado de alta, una enfermera abruptamente le exige que se vaya porque “necesitan” camas. El hombre no tiene a dónde ir porque no tiene dinero ni parientes en la ciudad que lo ayuden, además no tiene forma de comunicarse con su esposa que se acababa de ir. El señor suplica que lo dejen ahí para esperar a su esposa que le llevaría ropa y el dinero para el pasaje de vuelta. Pero la intransigente mujer le dice que no es posible, ordena a otra enfermera que le traiga ropa y se la entrega para que se vaya. Pero eso sí, le da “ buenas opciones” para minorizar su problema: - Mire, no me salga con cuentos y súplicas, usted ya puede andar y necesitamos la cama. Llegaron más enfermos. Ahí está la ropa y si quiere puede quedarse allá fuera en el jardín. Ve a todos esos....

(otros ancianitos enfermos que caminaban afuera), ellos también se tienen que ir. Pueden quedarse ahí, si quieren. Y en la noche se pueden acomodar en donde están las ambulancias....Si necesita dinero, pida limosna, a tal hora vienen las visitas, pida allá afuera, ¡aproveche! Debió ser grande la desesperación e impotencia que seguramente sintió aquel hombre. Efectivamente y como él lo manifestó a una señora que escuchó su historia, era gente pobre, pero trabajadora y nunca había mendigado. - Sentí tan feo, seño, que me daban ganas de llorar. Tengo dignidad, señora, y no me atrevía a pedir limosna. Me acordé que tengo un amigo en esta colonia y vine a buscarlo para pedirle ayuda. Discúlpeme usted por detenerme en esta sombra. (El viejecito llevaba una muleta y descansaba en las escaleras de la casa de doña Aurorita) - ¡No se levante señor! Y dígame, ¿encontró a su amigo? - No, seño, tan mala suerte tengo que ya no vive allí, me dijeron que se cambió de casa hace mucho tiempo. - ¿Y cuánto dinero necesita, señor? - ¡Uy! Figúrese usted, seño, 90 pesos para ir hasta Tala, para juntarlos va a estar difícil, pero ni hablar, a ver qué hago, y no sé que vaya a comer. Doña Aurora, sacó de su 38


monedero un billete de 100 pesos y le dijo: - Tenga, señor, tome un taxi y regrese a su casa. Platica doña Aurora, que el anciano bajó su rostro y sollozó... - Se me hizo un nudo en la garganta, pero no podía hacer menos. - Dios se lo pague señora, y le prometo que voy a regresar (miró el número de la casa). Soy humilde, señora, pero agradecido. Se levantó y sostenido por su muleta comenzó a caminar. Gracias a Dios hay gente buena, gente que se conmueve ante al miseria de otros. Personas caritativas que suplen la maldad y la injusticia de los que lamentablemente son más. Es de reflexionarse seriamente aquello que dijo Juan

Foto: Ma. El ena Romo L.

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Pablo II en un mensaje al CELAM en Puebla, en 1979 y que hoy se aplica a nuestros tiempos: “ La nuestra es, sin duda, la época que más se ha hablado y escrito sobre el hombre, la época de los humanismos y antropocentrismos. Sin embargo, paradójicamente, es también la época de las hondas angustias del hombre respecto a su identidad y destino, del rebajamiento del hombre a niveles antes insospechados, épocas de valores conculcados como jamás lo fueron antes... ¿Cómo se explica esta paradoja? Podemos decir que es la paradoja inexorable del humanismo ateo. Es el drama del hombre amputado de una dimensión esencial a su ser - el absoluto - y puesto así frente a la peor reducción del mismo ser”.

Esta reflexión no se aplica únicamente para el caso que narramos, entendemos por medio de ella otros hechos más graves que también se dan todos los días, producto de ese humanismo separado de la caridad verdadera, fundada en el amor a Dios. Divorcios, asesinatos de niños, suicidios, infidelidades, y una larga lista de etcéteras que describen la falta de caridad en la que estamos viviendo. Sin embargo, nos queda imitar la caridad de doña Aurora e imitar la actititud del anciano que, valorando su dignidad, y seguramente confiando en la Providencia de Dios, tomó camino para solucionar su problema y encontró respuesta a su necesidad. Con la confianza en que todavía hay personas con el corazón grande, abierto a las miserias de los demás y que si está en sus manos, da todo lo posible por darle un poco de aliento y de pan. ¿Seremos nosotros iguales a ellos? O seremos más bien imagen de aquella persona que se interesa más por su persona, por su trabajo, profesión, dinero o puesto, como para mostrarse de una manera tan poco humana.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación y educadora.

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