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Pepa Reverter Ilustrar en prensa, a pesar de la premura de tiempo, puede ser apasionante. Así lo vive Pepa Reverter, quien se define como ecléctica por formación, trayectoria y porque “me gusta pensar que hay un lenguaje para cada medio”. Desde Barcelona, y vía e-mail sus imágenes atraviesan el Atlántico hasta las rotativas del Herald Tribune.

Podemos ver su nombre en los créditos de las fotografías del libro ON/OFF realizado por el Estudio Mariscal, de un designer toy de Toys2R, o de las ilustraciones y el diseño del delicado libro de poemas Ikebanes d'aire de Tomás Camacho. Para Pepa Reverter, el cambio de registros y lenguajes es algo natural, que responde a una trayectoria multidisciplinar. “Aunque siempre me ha gustado pintar y hacer cosas gráficas, tardé tiempo en darme cuenta que éste era el medio en el que quería moverme… Creo que esa trayectoria, digamos lenta y tardía, hace que veas las cosas de formas diferentes, que te adaptes a los diferentes medios… Hay artistas e ilustradores que desde el principio vieron claro un camino y siguieron evolucionando dentro de él. Pienso


por ejemplo en Tàpies. Creo que responde también a un itinerario curricular definido, en el que recibieron una formación cuando eran muy jóvenes y a partir de ahí tomaron un camino determinado. Yo no empecé Bellas Artes hasta los veinticinco años y allí trabajé más la escultura que la pintura. Antes había estado cuatro años cursando artes plásticas en la Llotja en la especialidad de grabado: aguafuerte, aguatinta, punta seca, fotogravado etc. y también xilografia, litografia, etc. Mientras estudiaba, estuve mucho tiempo trabajando en un taller donde se estampaban grabados de Ferran García Sevilla, Jaume Plensa, Xavier Grau… Disfrutaba muchísimo, me producía mucha emoción tener las planchas de esos artistas en mis manos. Más tarde hice un

master de producción y realización de cine y televisión. Me interesó más la noticia con su inmediatez que la ficción y trabajé en equipos de realización de TV3”. Aunque la televisión le gustaba, llegó un momento en que se vio forzada a elegir entre el mundo audiovisual y el proyecto de un nuevo estudio de la mano de su pareja, Ramón Úbeda. Hace mucho que no se pone detrás de una cámara, pero se resiste a definirse como ilustradora. “Creo simplemente que soy una persona a la que le gusta expresarse en distintos medios, que me siento cómoda en distintos lenguajes de expresión. Diría que soy ‘artista gráfica’. En el fondo, lo que me interesa es poder sacar algo propio, ya sea en un medio o en otro”.

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Mujer de amplia sonrisa y don de gentes, desde luego está a años luz del estereotipo de ilustrador introvertido. “Dentro del estudio, realizo además otras labores que nada tienen que ver con la ilustración pero que también disfruto. Me gusta mucho, por ejemplo, coordinar proyectos editoriales o temas de prensa, labores en que es más una cuestión de relaciones entre personas. Es un buen contrapeso, porque en la ilustración no tengo esa faceta del contacto humano. Buscar un camino entre personas muy diferentes es un desafío que me motiva, porque resulta muy enriquecedor. Con Ramón me pasa algo parecido en el estudio; tenemos visiones muy distintas en muchas cosas y eso te empuja a aprender del otro y también te enriquece”.


The Herald Tribune Sus ilustraciones para The Herald Tribune, aunque realizadas íntegramente en el ordenador y con la consabida premura que impone la prensa, tienen un regusto artesanal. “Cuando empecé a colaborar con ellos, partí de dos condicionantes básicos. Por un lado, un periódico es un medio con mucha literatura, donde el texto es importante. Por otro, tiene un consumo inmediato: a las veinticuatro horas está en la papelera. Un diario como el Herald tiene algo de antiguo, en el sentido de que tiene la solera de la tradición y de lo histórico al tiempo que cotidiano. Pensé que utilizar el ordenador como si fuera carboncillo me daba una textura inte-

resante y ese plus de lo hecho a mano, con cariño”. Recibe los artículos por e-mail, y a las pocas horas presenta los bocetos. “Siempre varias opciones, me gusta darle al editor la libertad de elegir qué aspecto quiere destacar. A mí me llegan los textos sin titular ni ladillos. Son siempre escritos analíticos sobre temas de política, economía, etc. Planteo diversas ilustraciones y una vez ellos hacen su elección, a las pocas horas reciben la ilustración concluída. Puede parecer un ejercicio duro, y lo es a veces, pero en realidad me encanta porque es como un reto, ¡mucho mejor que el sudoku! La ilustración en prensa te obliga a pensar y a entender otros temas que me parecen importantes y eso es una motivación añadida”.

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Son las suyas imágenes conceptualmente rotundas y, al mismo tiempo, trabajadas al detalle. “Aunque gráficamente no tenga nada que ver, en la ilustración para prensa me identifico con el Roto, con su austeridad formal llena de matices. Con Silvia Acosta, me identifico más con la manera que con el contenido. Creo que ambas tenemos un estilo literario, en el sentido de buscar el detalle. Si dibujo una columna dórica, me gusta detenerme en el detalle, en las volutas del capitel. Muchas veces parto de una idea que veo en mi cabeza como una imagen fotográfica, y me gusta recrearme en los detalles. Para otro tipo de ilustración más satírica, me gusta explorar un lenguaje más esquemático, pero de momento, eso está sin publicar”.


Otros caminos A veces, son los bocetos desestimados por el Herald los que se quedan dando vueltas en la cabeza y acaban convirtiéndose en algo distinto. “Se quedan ahí, los vuelves a mirar, y empiezan a cobrar vida propia”. Juega con ellos, los trabaja con otras técnicas, incorpora materia, se convierten en objetos… Ajenos al texto que les dio la razón de ser en un primer momento, evolucionan por distintos caminos. “De momento, no dejan de ser un divertimento pero quién sabe, tal vez un día se conviertan en una exposición”. En su book, encontramos registros y técnicas muy distintas pero reconoce con humildad y honestidad no ser una todoterreno de la

imagen. “Si no me identifico con lo que piden, me cuesta mucho poner en lenguaje gráfico la imagen que otro tiene en la cabeza. Recuerdo una vez que me encargaron la cubierta de un libro. El cliente tenía una idea visual muy clara de la imagen que buscaba, del escenario, de los personajes y su situación. Lo intenté, pero me dí cuenta de que lo mío es trabajar conceptos y aplicarlos sobre un soporte determinado, no trasladar al papel una imagen pensada por otro”. La publicidad es un campo en el que apenas ha incursionado, aunque realizó un amplio proyecto para la promoción de los centros outlet Las Rozas Village y La Roca Village. “No me desagrada, pero es un tipo de encargo que viene un pelo demasiado

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marcado y en el que, aunque sigue habiendo ilustración, se tiende más a la fotografía. De pronto se pone de moda un estilo concreto, y si no es el tuyo, no encajas. No me interesa eso de ‘hazme algo parecido a Labanda’. Lo sé hacer, pero no me nace, me requiere un esfuerzo y además me sentiría incómoda… Si hay coincidencia, fantástico, pero el mundo del marketing tiene unas premisas y unas pautas muy claras de lo que quieren con una determinada pieza. Normalmente, cuando te llaman es porque ya han visto algo tuyo que les encaja en lo que están buscando. Quieren eso, y por eso funciona. Tendría que pasear el book por las agencias, cosa que no descarto pero que hasta el momento no he hecho”. l

pepa reverte  

artivulo revista visual

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