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pseudonima 138:004/pseudonima

8/5/09

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Crónicas de pseudo/nimma

AI, no todo vale http://pseudonimma.blogspot.com

Hay pocos iderarios y labores con los que me identifique y admire más que los de Amnistía Internacional. Hace unos años realicé para ellos un cartel para una exposición colectiva sobre los derechos humanos. Esa exposición se ha repetido hasta la saciedad en distintos lugares y organismos sin que a los autores se nos comunicara. Se han editado en distintos formatos folletos y catálogos, no sabemos cuántos, sin que tuviéramos conocimiento y por tanto sin recibir al menos un ejemplar para archivo, que es lo menos que cabría esperar. Incluso me sorprendí al leer en cierta ocasión en la revista Diseño Interior que aquellos carteles los hicimos por encargo de la fundación de un banco (he de decir que, por convicciones propias, en toda mi vida he realizado un diseño para un banco). Hoy me he pasado por la tienda on line de AI y me encuentro con esto:

Con aquel cartel, que diseñé para tal función, años después, están estampando camisetas. Nadie me ha pedido permiso, no se me ha consultado si estoy de acuerdo con la adaptación (desde luego, con el color azul de fondo, en absoluto). Y lo que es peor, en ningún lugar figura quién es el autor. Una entidad para la defensa de los Derechos Humanos debe dar ejemplo, y los derechos morales de los autores están en la Declaración, en el artículo 27: “Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora”. A mí los intereses materiales me dan igual, pero soy escrupuloso con los morales. Sobretodo, porque no cuesta nada respetarlos y por tanto no hay motivo para no hacer-

lo. Yo creo que, además, cabe exigirles que den ejemplo. Es evidente que quienes compartimos sus ideas y colaboramos con ellos, no vamos a denunciarles, pero ello no les exime de hacer las cosas bien. Y para que así conste, ya desde aquí autorizo a AI a hacer camisetas con esa imagen, les invito a hacerlo sobre un fondo de otro color, les exijo que aparezca mi nombre en la publicidad y en cada reproducción, como por otra parte figura que así debe ser en el contrato que firmé con ellos, y les sugiero que, por razones obvias, envíen un ejemplar de muestra de cada pieza que editen a los autores, porque no cuesta nada y es de sentido común.

El cafelismo institucional Si no recuerdas quien era Juan Guerra, te envidio por tu juventud. Era un señor con poco pelo y mucha barba, que se parecía al doctor Bacterio, que además era hermano del vicepresidente del gobierno, Alfonso Guerra. Juan pasó a la historia de la política por darle la puntilla a la carrera política de su brother, cuando se descubrió que se había montado un despacho en un edificio de la administración para atender al clientelismo que, dicen, proliferaba en la Sevilla de la época. O sea, un profesional del quéhaydelomío y del usténosabeconquiénestahablando. En la empresa donde trabajo no somos de subvenciones ni ayudas, y así nos ahorramos en berrinches y enjuague bucal. Pero eso no quiere decir que no me interese el tema. De un tiempo a esta parte he visto que el clientelismo se está convirtiendo en un modus justificandi de algunos departamentos. Y concretamente, no me pregunten por qué, en tratándose de diseño, más. Tú vas a presentar tu proyecto a quien se supone que maneja las donaciones/dotaciones para la promoción del diseño. Antes te decían que no; o incluso que sí, te daban la pastilla y a otra cosa. Ahora no te subvencionan, te mandan de excursión. Me explico: no consta que apoyen económicamente nada, lo que hacen es alabar mucho tu idea, decir que están interesadísimos, y

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que te van a “abrir las puertas” de otros departamentos y ministerios para que vayas a ver si ellos te subvencionan. Como si las puertas de la administración no tuvieran ya que estar abiertas a los ciudadanos por definición... pues no. Hay que llevar padrino, sólo que ahora el padrino es departamental y lo pagamos todos. Juanguerrismo en estado puro, pero institucionalizado y completamente legal. Lo peor es que en estos tiempos que corren los presupuestos se han reducido, pero sus estructuras permanecen intactas, ni limitan sus gastos ni prescinden de personal, ni de espacio... Quiere decir que todo el recorte se hace en fondos de dotación externa, o lo que es lo mismo, que no hay un duro que no sea para sí mismos. Sospecho que van a ser tiempos de muchos paseos para algunos, quizá unas kelifinder no les vendrían mal.

Motiva ha muerto... ¿larga vida a Motiva? Hubo un tiempo en que no se hacían eventos sobre diseño, ni siquiera en Madrid y sólo alguno en Barcelona. Con humildad y eficacia la Escuela de Arte de Oviedo inició (creo que hace ya diez años) su Motiva. Se convirtió en una referencia, poniendo el diseño Asturiano en el mapa ¡y de qué manera! Supimos gracias a Motiva quiénes eran Elías y Santamaría, Manuel Fernández, Hélice y después Jorge Lorenzo, Pandiella y Ocio, Cyan... Por allí, gracias a la constancia de Ricardo Morales, pasó lo mejor del diseño patrio: Mariscal, Pati, Daniel Gil, Ipsum Planet, Isidro... decenas de grandes profesionales. Era un honor que te invitaran. La hospitalidad de los locales, el entorno, todo parecía estar ahí para el éxito. Asistía gente de toda la geografía, la leyenda fue creciendo. La exposición anual de mupis, los premios Motiva, la implicación de los alumnos de la escuela, las exposiciones... Luego llegaron el dinero y la política. Y con ellos las zancadillas y los intereses, las presiones y las cesiones... Para cuando esto se publique, ya habrá pasado el Motiva de este año. El programa es gris. Será mi ignorancia, pero apenas conozco a nadie. Mucho marketing, mucho diseño para el mercado, todo huele a escuela de negocios más que a diseño. Quizá es la evolución natural, pero echo de menos aquel otro Motiva. Y éste, no apetece. l


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