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Marian Bantjes. Una artista gráfica

Sabemos que su vida como diseñadora gráfica e ilustradora independiente empezó relativamente tarde pero, ¿cómo y cuándo surgió su primer interés por el diseño gráfico y la tipografía? Creo que soy un caso poco común porque conocí el diseño gráfico de forma accidental: vi un cartel de “Editorial busca personal” en una librería a la que había entrado para pedir cambio para el autobús. Mandé mis datos, porque estaba buscando trabajo, y poco después me admitieron. Fue un extraño capricho del destino porque en aquel momento yo no tenía ningún interés por la tipografía o el diseño. En aquella empresa aprendí las bases del diseño y de la maquetación y trabajé como maquetadora de libros. Debo reconocer que disfruté enormemente haciendo aquel trabajo

Ochenta especialistas en manicura intervinieron gráficamente sobre ochenta sillas de tijera, siguiendo las directrices de Marian Bantjes. otografía de Stefanie r+tz, cortesía de roog .

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(Levántate de esta mesa y haz una donación a Médicos Sin ronteras. porta una cantidad suficiente como para que te duela un poco. Entonces vuelve y disfruta de tu comida). otografía de Stefanie r+tz, cortesía de roog.

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porque aprendí mucho sobre tipografía, a distinguir lo que está “bien hecho” y lo que está “mal hecho”, lo que se puede hacer y lo que no, tipográficamente hablando. Sin embargo, notaba que no tenía una conexión especial con el diseño gráfico. No fue hasta diez años después de desempeñar aquella tarea cuando empecé a plantearme trabajar por mi cuenta como diseñadora gráfica. Pero fue una evolución paulatina en mi vida; sería muy difícil especificar un momento concreto en el que me enamoré del diseño gráfico. En España, muchas escuelas diferencian el diseño gráfico del arte como si se tratara de campos de trabajo totalmente distintos. Durante años se ha formado y se está formando a profesionales que los separan radicalmente. Sin embargo, en otros países europeos como Reino nido u Holanda, el arte y el diseño conviven en los programas docentes de la niversidad. sted se describe a sí misma como “artista gráfica”, un término que mezcla los dos ámbitos. En su opinión, ¿qué es un “artista gráfico”? ¿Se segregan arte y diseño en los países norteamericanos? Como comentaba, trabajé en una editorial como diseñadora gráfica “pura” y, diez años después, empecé a sentirme poco realizada y decidí seguir por mi cuenta. Estaba insatisfecha con el trabajo que desempeñaba porque era bueno pero no genial. Me imaginaba al final de mi vida reflexionando sobre lo que había hecho y, sinceramente, no quería que aquel tipo de trabajo fuera mi único legado. Así que me fui de aquella empresa para replantearme mis intereses, mis preferencias y, en general, mi carrera profesional. Y, al cabo de unos años, di con el término que podía englobar mis actividades, artista gráfica, ya que no me sentía cómoda siendo una mera ilustradora o diseñadora, a pesar de que trabajara habitualmente en dichos campos. Desde luego, en América del Norte, el diseño no es arte. El diseño ha de ser adecuado para el cliente y no para el diseñador, especialmente en el mercado canadiense, que es muy conservador. En realidad, artista gráfico es un término que los diseñadores gráficos norteamericanos rechazaban ya hace veinte años. Por ejemplo, la mayor asociación de diseñadores en EEUU, la A GA en inglés, American nstitute of Graphic Arts, “ nstituto Americano de las Artes Gráficas” , ya no inclu-


ye las palabras “artes gráficas” a pesar de que aparecen en su acrónimo. Así que el término artista gráfico se remonta a la época en que los diseñadores eran artistas, que no es ni mucho menos remota. Si se observa con detenimiento la evolución del diseño, especialmente a principios del siglo XX, queda patente que los artistas eran diseñadores y viceversa. Hubo muchos artistas que diseñaban e n los años 60 y 70 del siglo pasado, como Andy Warhol, cuyo enfoque del diseño era artístico. Por otro lado, el diseñador Paul Rand, que normalmente se relaciona con el diseño de identidades corporativas, firmaba todas sus piezas, como los artistas. Sin embargo, y por encima de todo, ese título a mí me gusta y me sienta bien. Considero que mis trabajos dicen más de mí que de los clientes para los que tr abajo; tienen mi sello. Y en definitiva, sí: considero que el diseño gráfico y el arte forman parte de lo mismo. Me gustaría que hablara de algunos de sus últimos proyectos. Durante los años 2009 y 2010 ha estado trabajando en su libro I Wonder, que ya está a la venta. ¿Qué nos puede decir de él? I Wonder no es un libro monográfico sobre mi trabajo pasado o presente sino que es una recopilación de escritos que he trabajado de forma muy visual. Los textos, que escribí para el blog de diseño Speak up, son artículos que abordan el diseño gráfico desde un punto de vista divertido y peculiar, y que son muy accesibles para el público no especializado. La idea de reunirlos en un solo proyecto surgió unos años después de escribirlos, ya que pensé que merecían ser algo más que simples textos con fotografías. P ara ello, barajé distintas ideas que me permitieran constituir un conjunto gráfico y, finalmente, escogí el formato “libro”. Debo reconocer que, a medida que iba trabajando en él, escribí material nuevo que también he añadido. El primero de los textos, que da nombre al libro, es sobre “la capacidad de asombrar”. Por ejemplo, los manuscritos medievales, las catedrales góticas o la caligrafía árabe son piezas religiosas diseñadas para maravillar a los creyentes. Generalmente son composiciones muy ornamentadas, y no por casualidad: las religiones pretendían que la gente entrara en una iglesia y dijera: “¿Cómo es posible construir esto?”. Ese tipo de seducción ayuda a

Los materiales que utiliza Bantjes son muy variados, así como sus técnicas. En este caso, emplea distintos tipos de pasta y pétalos de diferentes tipos de flor, y posteriormente fotografía la composición.

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reforzar la existencia de un ente superior, es decir, la mano invisible de Dios. Sin embargo, hoy en día percibimos los gráficos como algo explicativo y racional, opuesto a lo místico. El libro incluye otros muchos artículos sobre diseño o sobre temas más personales, pero cada uno es una pieza individual hecha a medida para el contenido. Recientemente ha hecho proyectos que emplean estampados y sistemas gráficos complejos que, aparentemente, le gustan porque suponen un reto. Por ejemplo, usted diseñó unos papeles de pared utilizando plumas de ave. ¿Cómo es su proceso de diseño? Ese papel de pared con plumas es un proyecto personal que vio la luz como encargo profesional por una circunstancia especial. Cuando la empresa Maharam contactó conmigo, yo estaba muy ocupada con otros proyectos y rechacé el trabajo. Pero ellos insistieron en que querían que colaborásemos juntos, así que busqué entre mis trabajos personales y les ofrecí aquel papel de pared. En concreto, el proceso de diseño fue sencillo: escaneé unas plumas de ave, que por cierto compré en una tienda en Barcelona varios años antes, y las trabajé en Photoshop hasta obtener la composición que deseaba. Pero cada estampado es distinto. En algunos casos, idear el motivo de una cenefa, el que se repite indefinidamente, puede ser muy complicado. Mucha gente escoge unos cuantos elementos y los repite, de forma que obtiene una especie de tablero de ajedrez que, técnicamente, es un patrón correcto. Pero yo soy un poco más esnob: a mí me gustan los modelos complejos, como los que creó William Morris, que están tan bien integrados que cuesta encon trar los elementos repetidos. El caso de las plumas fue un intento de imitar ese tipo de composiciones con el que no estoy completamente satisfecha porque se pueden ver las repeticiones fácilmente. Es probable que existan programas informáticos para crear patrones que faciliten este proceso pero a mí me gusta hacerlo a la vieja usanza: empiezo dibujando a mano sobre una cuadrícula –yo utilizo papel mi limetrado– y combino, copio y pruebo hasta que me gusta el resultado. Finalmente, escaneo el dibujo y lo repito digitalmente. De pronto, aparecen todos los problemas –de alineación, por ejemplo– y

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formas nuevas que no había previsto. Después de este paso redibujo el patrón para arreglar los errores, y puedo corregirlo una y otra vez hasta que el resultado me satisfaga. Este es el único método para obtener un patrón parecido a los que hacía William Morris. Existen otros sistemas para diseñar estampados, como el que he utilizado recientemente y que he denominado “unidades de patrones variab les”. Este método está basado en modelos asimétricos cuyos costados tienen puntos que encajan entre sí y que, por lo tanto, te permiten girar, rotar y voltear las piezas en cualquier dirección sin que por ello dejen de acoplarse perfectamente. Con esta técnica puedo obtener composiciones casi infinitas a partir de un solo patrón. Me encanta este procedimiento porque te hace reflexionar mucho sobre lo que va surgiendo sobre la marcha. Otro de los estampados que hice para Maharam está creado así. Su último proyecto para Droog Design consistía en intervenir gráficamente sobre una mesa y ochenta sillas de madera. Ante todo, explíquenos: ¿por qué escogió estas piezas? Droog mandó a doce diseñadores, entre los que yo estaba, un archivo PDF con productos de liquidación que habían comprado. Pedían que interviniéramos de algún modo sobre uno o varios muebles para transformarlos en “algo distinto”. La mayoría de ellos eran baratijas sin valor, aunque estaban por estrenar. Al principio me tentó un pack de chalecos salvavidas; más tarde me fijé en unas cucharas de madera; también había unos monederos antiguos y unas gafas... Finalmente, sin saber realmente por qué, escogí el lote formado por ochenta sil las de tijera. Por razones que desconozco, sobró stock y, al cabo de una semana, enviaron otro PDF con más objetos. Fue entonces cuando vi la mesa, que me encantó. Hablé con Droog y les pedí que me dejaran trabajar la mesa en vez de las sillas, pero aún no sé cómo acabé haciéndolo todo: las ochenta sillas y la mesa. En la mesa usted escribió un mensaje bastante “activista” que a primera vista parece una cenefa muy compleja. ¿Ha realizado otros proyectos sociales? ¿Por qué escogió ese mensaje? En algunas ocasiones he trabajado en proyectos sociales, pero no me considero una persona activista: no es algo que me interese

Los estampados complejos suponen un reto mental y gráfico para Marian Bantjes. En concreto, Bantjes utilizó la misma técnica que empleaba William Morris para diseñar un papel de pared con plumas de ave para la empresa Maharam.

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tanto, aunque eso no significa que no me preocupen esos temas. En mi opinión, las ONGs tienen objetivos muy concretos que, por mi manera de trabajar, hacen que me sea difícil cooperar. La mesa para Droog no era un proyecto encargado o patrocinado por una ONG; el hecho de que aparezca el nombre de Médicos Sin Fronteras fue una decisión mía. Además, como sé que los productos de Droog son bastant e caros, supuse que la persona que comprara aquella mesa sería una persona adinerada y quise orientar el proyecto de forma que pudiera influir en dicho comprador. La frase que puede leerse en la mesa dice: “Levántate de esta mesa y haz una donación a Médicos Sin Fronteras. Aporta una cantidad suficiente como para que te duela un poco. Entonces vuelve y disfruta de tu comida.” Este es el mensaje que quería poner, pero no quise que fuera demasiado evidente porque podría ser demasiado violento y poco atractivo. Así que creé unas letras que a simple vista parecen una decoración, para ocultar parcialmente el mensaje; considero que así es más efectivo. Así que imagínate que tienes esta mesa y que vienen a cenar a tu casa unos amigos de clase alta: quizá les guste la mesa, se den cuenta de lo que “dice” y, quién sabe, puede que incluso lo hagan. Esa era mi idea. Sí, pero, de hecho, esa mesa ha ido a parar a un museo. Sí, lo cual impide que pueda cumplir la función para la que la concebí. Pero están buscando más mesas que se liquiden para repetir el mensaje. Una de las cosas extrañas de este proyecto es que se está invirtiendo mucho esfuerzo, tiempo y dinero en piezas de baja calidad. Esa mesa se lijó, pulió y perforó mediante una técnica láser muy cara y, a mi juicio, sería más lógico destinar toda esa energía a un producto de mayor calidad. Pero en Droog siguen convencidos de que se deben emplear muebles de liquidación. Así que la aparición de nuevas mesas en el mercado depende exclusivamente del número de muebles de saldo que encuentren. El proyecto con Droog también incluía la intervención sobre las ochenta sillas de madera de las que hablábamos antes. Tengo entendido que usted decidió que la decoración de cada una de ellas correría a cargo de un especialista en manicura que, a su vez, seguiría sus directri-

El estilo de Marian Bantjes es fácilmente reconocible por sus composiciones recargadas. Son habituales las páginas que contienen minuciosos símbolos que ella misma crea o alfabetos que, en apariencia, parecen cenefas sin significado lingüístico.

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ces con bastante libertad. Es el primer proyecto en el que su papel es puramente conceptual, en el que no diseña nada. ¿Cómo fue la experiencia? ¿La repetiría? Es cierto, siempre hago todo por mí misma, no tengo ayudantes. Fue una experiencia nueva para mí, porque yo tan solo envié unas instrucciones y, unos días después, vi las fotografías con el resultado. Es la misma forma en la que a menudo trabaja Stefan Sagmeister, que contrata a gente que realiza el apartado gráfico. Se me ocurrió esta curiosa idea porque, unos días antes de que me hicieran el encargo, había estado en Los Angeles y me hice la manicura por primera vez en mi vida. Me pareció increíble la velocidad con la que los especialistas dibujaban los motivos sobre mis uñas. El proyecto fue divertido aunque, por otro lado, me in quietaba el hecho de no haber visto las sillas personalmente. Es más, me sigue preocupando, porque al parecer esas sillas no se están vendiendo muy bien. Me incomoda saber que mi nombre consta sobre algo que escapa a mi control. No es una experiencia que me gustaría repetir porque me encanta verificar en persona todos los detalles; soy muy perfeccionista. Podría decirse que su manera de vivir condiciona la forma en que trabaja, y le permite controlar todas las variables de sus proyectos. En ocasiones ha afirmado que no cambiaría su estilo de vida, ¿cuáles son sus planes futuros como diseñadora? Hay ciertas cosas que querría hacer en el futuro. Estoy muy interesada en el cine y llevo cerca de dos años filmando diversas piezas que me gustaría unir algún día. Pero desde hace unos años me he dado cuenta de que tengo que tener cuidado con lo que me apetece hacer: es muy tentador decir, por ejemplo, que desearía crecer y desarrollarme para, por ejemplo, fabricar objetos. Me encanta el ritmo de vida que llevo y no quiero convertirme en ese tipo de persona que ha de viajar a Amsterdam, a China, controlar personalmente el trabajo de otras personas, discutir sobre los materiales... No me gustaría tener que dedicarle demasiado tiempo a la gestión porque significaría que tengo menos tiempo para trabajar en lo que me interesa. Por ello, y como no quiero que se interrumpa el increíble estilo de vida que llevo hoy en día, tengo mucho cuidado con lo que deseo y las metas que me pongo. ß

Otro ejemplo del trabajo de Marian Bantjes en el que ha creado una composición gráfica para acompañar a cada texto, que queda completamente integrada en el conjunto.

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Maria Bantjes