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Las industrias culturales Javier F. González Martín & Asociados www.javiergonzalez.org Quiero llamar la atención en el presente comentario sobre algunas cosas en torno a un concepto que, si no nuevo, sí diré que se está usando últimamente con unas connotaciones que merece la pena reseñar. Es el de “industrias culturales”, y me parece interesante porque los lectores de

estos artículos son mayoritariamente empresas culturales. El tema es más destacable, si cabe, por la coyuntura económica en la que nos encontramos. En efecto, la crisis en la que estamos inmersos hace que se busquen soluciones y fórmulas para iniciar un despegue económico que nos permita la salida de

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la misma, a la vez que nos desprendemos de sistemas atávicos que han dejado de funcionar. Se pretende poner de manifiesto que el anterior modelo económico, basado en la especulación inmobiliaria y en un sistema financiero sin regulación, se ha agotado y que la nueva economía ha de contar con pila-


res distintos, uno de los cuales es el sector cultural, en el que gana protagonismo la empresa cultural. Recientemente la Fundación Ideas publicó un completo informe sobre ideas para una nueva economía, que podéis encontrar en su página web, entre las que se cita como uno de los sectores de futuro el de las Industrias Culturales. El informe analiza cómo el sector de la industria cultural está tomando auge y empuje dentro de la nueva economía en todo el mundo, y a la vez reseña cómo en España la importancia del sector es inferior a países de nuestro entorno, por lo que objetivamente parece que un recorrido futuro ha de ser mayor que en otros estados. El informe señala alguno de los problemas del sector, destacando como más importantes, la falta de infraestructuras culturales, la falta de formación específica en el sector, las dificultades de financiación de las actividades creativas y la falta de un marco regulatorio efectivo de la propiedad intelectual, que son los derechos que generan las industrias creativas. En general, el estudio es interesante y hace concebir esperanzas sobre un mejor funcionamiento del sector de la industria cultural, siempre claro está, que se atine con las medidas necesarias para superar los problemas de que adolece. En correspondencia con lo anterior el Ministerio de Cultura de España y la Comisión Europea, en colaboración con la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona, organizaron el Foro Europeo de Industrias Culturales en el que se produjo una reunión informal de Ministros de Cultura de la Unión Europea que tuvo lugar en Barcelona los días 31 de marzo y siguientes. El Foro es continuación del Congreso Internacional de Industrias Culturales, celebrado en 2009, y es exponente de la “estrategia de Lisboa” de la

Unión Europea, que pretende promover una economía basada en el conocimiento, más competitiva, más sostenible y que cree más puestos de trabajo y más coherencia social. El Foro se estructuró en torno a cinco ejes temáticos: La financiación de las Industrias Culturales, los profesionales de éstas industrias, la internacionalización, la Propiedad Intelectual y la gestión de derechos y el desarrollo territorial. El Foro no llegó a ninguna conclusión pero anunció la elaboración de un libro verde con brevedad. Entretanto, en Barcelona, en la calle, este Foro sobre Industrias Culturales, carente de conclusiones, tenía una clara contestación por parte de colectivos de ciudadanos que protestaban por la regulación de internet y por el intento de todos los gobiernos europeos de prohibir el intercambio de archivos objeto de Propiedad Intelectual. Según estos movimientos, está claro que el problema crucial en torno a la cultura y a la economía cultural es, hoy día, la regulación de la Propiedad Intelectual en la red y así lo muestra la sociedad en la calle. Conseguir un nuevo equilibrio entre los intereses de la industria y los usuarios que satisfaga los legítimos intereses de todos es el auténtico nuevo reto de la cultura. Y, lógicamente, esto obliga a la modificación de los actuales y obsoletos sistemas jurídicos que regulan la Propiedad Intelectual, que permiten el dominio de las grandes empresas sobre la cultura, el ocio y la información. Este es el auténtico reto hoy de la Industria Cultural y pasa por drásticas modificaciones legislativas a nivel global y local sobre los derechos de autor y sus sistemas de gestión colectiva para dejar satisfechos a autores, industria y usuarios. Desafortunadamente, a los ritmos a los que se mueve el legislador, tanto europeo como español, pienso que la solución no esta muy próxima. l

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