Issuu on Google+

Ivan Bravo

4/3/08

12:16

Página 20

Abriendo rendijas Su primera exposición individual sirvió para que muchos descubrieran uno de los más prometedores ilustradores del panorama actual. “Pirañas huecas: ilustración en lata” se inscribía dentro del marco de “La incubadora del FAD”, un interesantísimo proyecto de ayudas y promoción a jóvenes con talento. Iván Bravo presentó allí una colección de objetos e ilustraciones que hicieron levantar las cejas a más de uno: robots que recogen flores, zapatos con alfombra roja, iconos del pop que no quieren ser iconos… Su trabajo es de esos que obligan a la neurona ociosa a ponerse en movimiento. Texto: Beatriz San Román

visual visual 20 20

Miércoles por la mañana. He quedado con Iván Bravo en iCasual, un bar de la nueva Barcelona, la que se abre al mar en la prolongación de la Diagonal. La persiana metálica está echada pero a través de la cristalera veo su figura menuda anotando o garabateando algo en un cuaderno. Las altas paredes del local están decoradas de suelo a techo con un gigantesco mural en blanco, negro y rojo luminoso. Durante meses, Iván ha ido construyendo sobre los muros un microuniverso abigarrado. Donde quiera que la vista se detenga, topa con escenas en las que lo tierno y lo absurdo conviven en aparente armonía. “No quería hacer algo que fuera bonito y decorativo y ya está. Las ilustraciones te cuentan una historia. Añades detalles y añades significados, y el que mira puede pararse a tirar del hilo y descubrir o imaginar más cosas”; Iván Bravo acabó su graduado superior de diseño gráfico en la escuela Elisava hace un par de años. Sospecho que fue un alumno brillante, aunque su mente

Ivan Bravo

4/3/08

12:16

Página 21

prefiera transitar por caminos ajenos al branding puro y duro y los imperativos del marketing. Sea en las viñetas para prensa, la ilustración de libros o el infalible-mandopara-destruir-el-mundo, sus trabajos revelan una mirada inquisitiva y curiosa sobre la realidad que le rodea. Nos invitan a reflexionar sobre la maquinaria del poder, el medioambiente y el paso del tiempo, pero también sobre temas cotidianos en los que se detiene para evidenciar nuestras pequeñas y grandes contradicciones. A medida que me muestra el contenido de su carpeta, Iván va desgranando con sencillez los ejes de su trabajo: “Me gustan las metáforas, los significados ocultos, los jeroglíficos… que mires un dibujo y te quedes pensando en qué le pasa al personaje, qué piensa, qué siente” “El dibujo permite traspasar las limitaciones de la realidad. En él, un elefante puede vivir en una botella, ¿por qué no? Me gusta esa posibilidad de explorar fuera de los límites que te da el dibujo. El collage es un ejercicio que me encanta,

porque cuando juntas dos imágenes adquieren de pronto una vida nueva que te sorprende y que luego puedes seguir desarrollando”. Aquí y allá aparecen letras dibujadas que construyen afirmaciones chocantes o, como él dice, curiosas: “El hombre máquina olvida que tiene boca”, “Queda inaugurado este universo”, “Atrévete a levantarte con el pie izquierdo”. Combina con habilidad y soltura distintas técnicas y recursos: iconos, frases dibujadas, collage, fotos… Dice sentirse sobre todo ilustrador, pero es obvio que sus límites no están en un papel o una pantalla plana. Sus “proyectos”, como él los llama, incluyen también ideas tan chispeantes como las medioplantas y la mascota imperecedera. Las primeras nacen del interior de medios tiestos y dibujan sus formas geométricas sobre la pared; la segunda, un pez simple dibujado sobre una bolsa de plástico o una pecera, te acompaña sin añadir ninguna complicación a tu vida.

visual 21

Ivan Bravo

4/3/08

12:16

Página 22

Quizás lo más característico de Iván sea esa capacidad infinita de redescubrir la realidad como algo nuevo y reinventable a cada paso. Se diría que mira el mundo con ojos de niño, pero no es cierto. No tiene nada de joven ingenuo. Su frescura es en realidad fruto de una actitud reflexiva y un trabajo concienzudo aunque, como él mismo explica, surge en él de un modo muy natural: “A veces le vas dando vueltas a una idea, trabajando con distintos elementos y de pronto llegas a algo que te gusta. Otras veces, te encuentras de repente con algo, con dos ideas enfrentadas que juntas te abren un nuevo camino. Un día estás viendo la tele y casi sin darte cuenta dibujas un robot en un papel. Y te gusta, y lo desarrollas, y surge una historia nueva, y se convierte en un arqueólogo futurista con un envase de petit suisse en la mano”. De muchos de los monigotes que pueblan las paredes del bar, podríamos rastrear una génesis completa en sus cuadernos de bocetos. “Hay cosas que están ahí duran-

visual 22

te meses, que a veces las retomas y siguen evolucionando. De pronto reaparecen, se entrecruzan con algo que está rondando en tu cabeza y cobran un nuevo sentido o encarnan una idea nueva. ¿Ves eso de ahí? Hubo una época en que me dio por ver series del espacio, y dibujar naves, etc. Y ahora ahí está: la familia de platillos volantes cruzando el paso de cebra”. “Cada día te llegan mil inputs que puedes transformar en algo interesante” parece ser una de sus máximas vitales. “Si lo miras, todo cuanto te rodea te está contando una historia. Y también están los amigos, que te cuentan lo que ellos ven, lo que les ha pasado el fin de semana. La mascota imperecedera surgió, por ejemplo, de una historia muy tierna que me contó un amigo. Cuando era pequeño y acompañaba a su abuela a la pescadería, siempre le pedía que le comprara un pececito. En la pescadería no había pececitos, ¡vendían pescado! El chaval acababa siempre con su bolsita de agua con una sardina muerta en su interior”.

Ivan Bravo

4/3/08

12:16

Pรกgina 23

visual 23

Ivan Bravo

4/3/08

12:16

Pรกgina 24

visual 24

Ivan Bravo

4/3/08

12:16

Página 25

“Cada trabajo es también un punto de partida para hacer otras cosas” afirma rotundo. Y esa máxima la aplica también con todo lo que ve, lo que escucha, lo que lee... No le interesa el artisteo, pero posee las cualidades esenciales de un artista: la mirada limpia, “los ojos que escuchan”, el cerebro que cuestiona y metaboliza, la constancia y el talento. Al preguntarle por sus influencias, los nombres se agolpan. Empieza la lista con Malevitch y el constructivismo ruso (“esa cosa tan heavy de las fábricas, las multitudes, la rotundidad”). ¿Y el negro y rojo? “Bueno, también es como que no me siento cómodo con el color, aunque es algo que he estado explorando este último año” ,comenta con una honestidad desarmante. “Últimamente me fijo en lo que hace gente como Arnal Ballester… o Cifré, que tiene ese punto que te descoloca y te deja pensando ‘qué cabrón’. En cada etapa, vas descubriendo a unos autores. Hará unos cuatro años, Patrick Thomas me golpeó mucho, porque hacía cosas como muy simples y a la vez

muy potentes. Del mundo del cómic, Mike Mignola, ¡qué sombras tan duras, qué cortes de luz, qué líneas! Los increíbles collages de Pep Montserrat; Isidro Ferrer, sobre todo su libro “Exilios”. Y también Eneko y El Roto. Y Jim Houser y Andy Smith. Y ‘La contra’ de La Vanguardia, con esas entrevistas a personajes impresionantes”. No sorprende que en el proyecto de fin de carrera desarrollara una tesis visual sobre los esquemas con que miramos lo que nos rodea. “En el medievo la tierra era plana, aunque hoy es esférica. Los esquemas de nuestra cultura alienan nuestra percepción de la realidad porque la miramos a través de unas ideas que hemos asumido sin más”. Iván mira, sueña y crea sorteando las ideas preconcebidas. La suya es una frescura trabajada desde la raíz. Por eso, aunque él diga que está aún buscando su camino, cada paso que da en él nos abre una rendija para mirarnos y mirar el mundo desde otro ángulo. ¡Pasen y vean! Y disfruten. ❧

visual 25


abriendo