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reseñas música

E

Los 100 años de Alfonso Letelier Juan Pablo gonzález Doctor en Musicología y académico del Instituto de Historia UC.

n Chile han existido varias familias que se han mantenido ligadas a la música a través de generaciones, haciendo que hasta sus apellidos nos suenen musicales. Este es el caso de los Parra, los Lecaros, los De Ramón, los Domínguez y los Letelier, por nombrar los más conocidos. Cada una de estas familias ha realizado aportes fundamentales a la música chilena de distinta manera y con diferentes lenguajes. Lo notable es que los Letelier han logrado tres Premios Nacionales en Música: el del padre, Alfonso, en 1968; y el de sus hijos, Miguel, en 2008, y Carmen Luisa, en 2010. Dos compositores y una cantante unidos por lazos familiares y por el principal reconocimiento artístico que se entrega en nuestro país. Seguramente Alfonso Letelier (1912-1994) cumpliría sus 100 años componiendo, pues su entrega a la música fue total, a pesar de haber estudiado Agronomía en la Universidad Católica y de desarrollar una Vida del campo, como tituló una de sus primeras obras para piano y orquesta en 1937. En efecto, su cercanía con los cultores del canto a lo humano y a lo divino de la zona de Aculeo y su amistad con Violeta Parra lo mantuvieron siempre con un pie en la tierra, mientras que su desbordante imaginación sonora emprendía vuelo hacia el infinito. Si bien Letelier contribuyó al desarrollo de la música en Chile como un gran profesor, un incansable gestor y un querido decano, fue su labor como compositor lo que lo convierte en una figura trascedente para la cultura nacional. Sin embargo, como suele suceder en el campo de la música de concierto, apenas existen dos discos dedicados a su obra: Una luz del tiempo y del espacio (SVR 1996) y Compositor chileno (SVR 2007). Ambos se pueden adquirir en el sitio del sello SVR (www.svrproducciones.cl/), dedicado a

Sones de Paz

Otro del viejo y querido Paul

Kisses On The Bottom Paul McCartney, Hear Music 76

revista universitaria uc

El álbum Kisses on the bottom es un disco sin urgencias, amable, querible, donde McCartney se relaja, se divierte con algunos amigos –Eric Clapton, Stevie Wonder, Diana Krall– y nos entrega un sonido entrañable. Una invitación a la intimidad de sus raíces, donde, además de covers, nos presenta dos canciones nuevas: “My Valentine” y “Only our hearts”. Imprescindible.

la producción y distribución de música docta chilena y latinoamericana. Estos discos incluyen obras capitales de Letelier, como “Vitrales de la anunciación” (1950), “Preludios vegetales” (1968), “Madrigales campesinos” (1971) y la sinfonía “El hombre ante la ciencia” (1985). Y si hubiese que escoger una obra de cada disco, recomendaría las dos primeras. “Vitrales de la anunciación” es una cantata religiosa para soprano, coro femenino y orquesta de cámara, sobre textos en castellano y latín basados en el misterio de la Encarnación del Verbo. La cantata, en cinco partes o vitrales, nos retrotrae musicalmente al Gótico, época de oro de los vitrales de las grandes catedrales. Sin embargo en la obra impera la austeridad, expresada en el uso de medios sencillos y la presencia de un clima puro y equilibrado. Alfonso Letelier nos muestra aquí, una vez más, su acabado manejo de la polifonía, su original imaginación armónica y su acertado uso de los medios instrumentales. “Preludios vegetales”, en cambio, es una obra para gran orquesta, con la que inicia la etapa más abstracta de su producción artística, alejándose de los formatos tradicionales y de ese pathos posromántico que caracterizaba su producción desde la década de 1930. Esta es una obra de una hermosura escondida, llena de pequeños detalles que requiere de una interpretación y reproducción sonora muy finas y de una audición atenta. Son cuatro preludios llenos de sutilezas, pues Letelier utiliza una gran orquesta no para explotar su poderío sonoro sino que para desplegar su extraordinaria diversidad de colores o timbres. El centenario de Alfonso Letelier ya empezó a conmemorarse en Chile y esta es una buena oportunidad para acercarnos a la obra de uno de los más influyentes y queridos compositores chilenos del siglo XX.

Colección Cristiana Juan Luis Guerra – 440,EMI Music

Su paso por el reciente Festival de Viña dejó en claro que el legado de Juan Luis Guerra, que comenzó en 1991 con su aplaudido disco Bachata rosa, sigue tan intacto como hace veinte años. Esta vez el dominicano nos presenta Colección cristiana, un álbum bailable marcado por el merengue y su mezcla con el pop, donde cada una de las canciones animan la fiesta y muestran en sus letras el compromiso del artista con sus profundas creencias. El sucesor de A son de guerra, ya partió con el pie derecho.

Revista Universitaria N°115  

Publicación para ex alumnos UC

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