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El privilegio de consumir que en el siglo pasado tenían los ricos ha terminado. Los malls no son sus reinos sino que los de muchas familias chilenas que los eligen como paseo de fin de semana. ¿Somos todos unos consumistas? Los expertos en antropología cultural, economía y psicología dicen que se trata más bien de satisfacer una de las necesidades clave del hombre moderno: la comunicación de la identidad. Con más o menos recursos, somos lo que compramos. Por equipo revista universitaria

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stamos en el momento preciso en que la industria y la tecnología han logrado una diversidad inimaginable, justo cuando el consumo alcanza su cota más alta como forma de expresión de identidad. ¿Dónde está el límite entre la normal satisfacción de las necesidades y el consumismo que, según muchos, es el signo más vivo de la cultura occidental en las últimas décadas? Para Chile es un tema nuevo. El ingreso del país a la economía mundial, como participante activo y diversificado, es todavía reciente. Por primera vez en su historia apareció una masa compradora amplia e incluso una élite económica capaz de financiar un mercado de objetos de lujo. Todo, por cierto, avalado por las grandes facilidades que entrega el mercado para endeudarse y cultivar esa tendencia que ofrece felicidad, estatus, juventud, belleza y todo cuanto se pueda imaginar. El consumo es un acto cultural complejo. Puede responder a una búsqueda de estatus o a un síntoma de depresión, pero también ser expresión de afectos o un mensaje de identidad por el cual comunicamos quiénes somos o quiénes deseamos ser. La socióloga Marjorie Murray acercó el tema a Chile hace unos meses, tras gestionar la visita a la UC de Daniel Miller, el autor de libros recientes tan célebres como Cultura material y consumo de masas y El confort de las cosas. En la Universidad de Londres fue donde ella se interesó en este antropólogo que, a la sombra de la catedral de St. Paul, en 2011 debatió sobre el orden económico actual con los jóvenes del Occupy London. Su ponencia se tituló “El capitalismo: lo que deberíamos conservar y lo que deberíamos desechar” y en ella valoró las aspiraciones a “tener cosas” en parte de la población. Mezclado con el materialismo, explicó, hay un deseo humano de construir una identidad. Es más, dijo, el que nada consume, se muere. Este es un tema que se volvió problemático luego de la

Revista Universitaria N°115  

Publicación para ex alumnos UC

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