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argumento

Es importante establecer que todos los tipos de células madre, que se diferencian a un tipo celular específico en el laboratorio, para ser utilizadas en animales o pacientes, una vez trasplantadas pueden presentar problemas tales como la pérdida de la diferenciación en el lugar del trasplante o la eventual inducción de tumores.

esquema 1. Las células madre se dividen para formar una célula hija, que sigue siendo una célula madre y una segunda que puede diferenciarse a un tipo celular específico.

División celular

Diferenciación celular

Célula diferenciada

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revista universitaria uc

La producción y el uso de ellas, en especial las de origen embrionario, ha despertado un gran interés científico y público. La evidencia abre la posibilidad de que se puedan regenerar tejidos dañados en enfermedades que hasta ahora no tenían un tratamiento efectivo y que significan una dolorosa situación para el enfermo y su familia, como la enfermedad de Alzheimer y de Parkinson, entre otras. También esta situación ha provocado un problema ético, referido al uso y destrucción de embriones humanos requeridos para la obtención de células madre embrionarias. Estas se obtienen al comienzo del desarrollo (a partir del quinto día después de la fecundación) y la biología ha demostrado que un nuevo organismo humano comienza con la fecundación. La disputa ética y antropológica se centra, entonces, en reconocer si el ser humano, en esta etapa precoz de desarrollo, es moralmente relevante y posee el derecho a la inviolabilidad de su vida en forma semejante a etapas posteriores. Con el fin de evitar el uso de embriones humanos se han obtenido otros tipos de células madres: las adultas y las pluripotenciales inducidas (iPS). Las primeras se denominan así por encontrarse en diversos tejidos del organismo y ser capaces de formar y regenerar unidades diferenciadas. Es el caso de las células madre hematopoyéticas obtenidas de la médula ósea. También es posible obtenerlas del cordón umbilical. Con el primer trasplante de este tipo, realizado en 1950 para el tratamiento de una leucemia, se abrió por primera vez una forma de regenerar tejidos. El progreso de este procedimiento ha permitido su uso para tratar otras enfermedades. También pueden cultivarse in vitro, pero es más difícil su multiplicación. Así, los ensayos clínicos en curso, aprobados por organismos competentes, superan los tres mil en el mundo. Las iPS, en tanto, son células somáticas diferenciadas que se reprograman al estado pluripotencial a través de la introducción de genes específicos. Estas evitarían el rechazo que se produce en el proceso con células madre heterólogas (de otro individuo), ya que ellas provendrían del mismo paciente. Ya se han iniciado estudios para el tratamiento de enfermedades en animales y humanos.

Es importante establecer que todos los tipos de células madre, que se diferencian a un tipo celular específico en el laboratorio, para ser utilizadas en animales o humanos, una vez trasplantadas pueden presentar problemas tales como la pérdida de la diferenciación en el lugar del trasplante o la eventual inducción de tumores.

La anhelada cura Las expectativas creadas por los posibles beneficios de estos procedimientos, han producido dos hechos que se interrelacionan. Por un lado, quienes padecen enfermedades graves buscan ilusionados una posible salida donde la Medicina tradicional es ineficaz. Simultáneamente, aparecen cada vez con mayor frecuencia clínicas no reguladas a nivel mundial. Como consecuencia, personas muy vulnerables aquejadas de padecimientos incurables son objeto, en muchos casos, de ofrecimientos con expectativas desmedidas, riesgos impredecibles, desinformación y eventual explotación económica. A esto se le ha denominado “turismo con células madre”. La irrupción de estas clínicas ha despertado la preocupación de científicos y bioeticistas. Ellos ven en este hecho un gran riesgo, que pone en peligro el prestigio de las investigaciones en este ámbito y la seguridad de los pacientes. Ya en el año 2006 la Revista Science pesquisaba la existencia de nueve instituciones, en diversas partes del mundo, que ofrecían estas terapias para un espectro de enfermedades muy diversas, tales como Parkinson, autismo, depresión, infarto del miocardio, diabetes, sida, cáncer e impotencia. El procedimiento utilizaba fundamentalmente células madre adultas del mismo paciente, del cordón umbilical o procedentes de abortos. Según consigna la publicación, el costo de los tratamientos es de alrededor de US$ 20.000, sin considerar los gastos de viajes y alojamiento. El número de enfermos tratados llegaría a varios miles y, según prometen, con algunos resultados que serían espectaculares. Además, la información que se recibe por internet es incompleta y puede aumentar las expectativas del público. Todas las clínicas comunican la mejoría de quienes han sido tra-

Revista Universitaria N°115  

Publicación para ex alumnos UC

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