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archivos uc su mujer. En 1952 se casó con Cecilia Kaulen con quien tuvo 4 hijos. Ella falleció en 2004.

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uerida familia, queridas amigas, queridos amigos: les quiero dar la bienvenida y les quiero dar las gracias por haber venido a reunirse conmigo para celebrar mi cumpleaños. He alcanzado los 90 años y tengo motivos para celebrar con gratitud este día. Agradezco a Dios por haberme dado una vida larga y plena de realizaciones y satisfacciones. Cierto, como en toda vida humana, también yo he pasado por momentos difíciles, por momentos tristes, por momentos en que me he sentido frustrado y en que la vida me ha parecido injusta. Pero en mi existencia también han abundado los momentos ricos y hermosos, momentos en que he dado las gracias a Dios por vivir y sentir lo maravilloso que es la vida. A lo largo de mi historia he recibido mucho cariño y he tenido buenos amigos. He logrado un matrimonio feliz y he recibido y estoy recibiendo el cariño de mi hijo, de mis tres hijas, de mis yernos y de mis veinte nietos, y espero poder vivir todavía algún tiempo para sentir el cariño de mis cuatro bisnietos. Una de las mayores satisfacciones de mi vida ha sido el afecto que me han brindado mis alumnos. Yo tenía veinticuatro años cuando la Universidad Católica me nombró profesor de Historia Universal. Había desarrollado mis estudios en Alemania concentrado principalmente en la Historia Medieval, en la Historia Moderna y en la Historia Contemporánea. Seguí algunas materias relacionadas con la historia de Grecia y Roma, pero no realicé ningún curso del Antiguo Oriente. Sin embargo, en el primer año en la universidad, tuve que

enseñar historia de los faraones, de los emperadores asirios y persas, de los hititas, de Moisés, David y Salomón. Nunca en mi vida he trabajado tan intensamente como en aquel año. Tuve que leer docenas de libros para conocer materias de las cuales no tenía ninguna idea. No poseía ninguna experiencia pedagógica, por lo que debía preparar por escrito cada clase. Me demoraba un día y a veces dos en organizar una cátedra de 45 minutos. Mis lecciones deben haber sido muy pesadas y aburridas. No hablaba libremente, sino que tenía que leer el texto que había preparado. Sin embargo, mis alumnos me seguían con santa paciencia. Con el tiempo mis clases mejoraron y tuve la gran satisfacción de establecer muy buenas relaciones con mis estudiantes. En el curso de mi larga vida académica he tenido a cientos de pupilos y, cuando he viajado por Chile, prácticamente en todos los lugares me he encontrado con algunos de ellos. Y todos se me acercaban, me saludaban afectuosamente y las mujeres me daban besos y abrazos. Y muchos me decían que yo había sido uno de sus mejores profesores. No niego que en esos momentos me sentía muy feliz. Yo elegí libremente mi profesión y en ningún momento me arrepentí de haber tomado esa decisión. La historia es una ciencia maravillosa. En el tiempo en que me he dedicado a esta disciplina, ella se ha vuelto cada vez más interesante. De una historia dedicada principalmente a los grandes personajes y a las acciones políticas y militares, se ha convertido en una ciencia del hombre, de la sociedad y de la vida humana. Hoy en día queremos saber cómo ha vivido, sufrido y gozado el hombre, cómo ha respondido a los desafíos que le ha deparado la historia, cómo ha tratado de descubrir el sentido que tienen los misterios de la existencia. Para mí, la historia es la ciencia más humana, ya que su tema es el ser humano y su gran pregunta es qué es y qué hace el hombre. En los casi seis decenios que me he desempeñado como profesor en la universidad he participado activamente en

Mis lecciones deben haber sido muy pesadas y aburridas. No hablaba libremente, sino que tenía que leer el texto que había preparado. Sin embargo, mis alumnos me seguían con santa paciencia. Con el tiempo mis clases mejoraron y tuve la gran satisfacción de establecer muy buenas relaciones con mis estudiantes.

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Revista Universitaria N°115  

Publicación para ex alumnos UC

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