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isiEmpresarial n

Año 9 • No. 53 • Marzo-abril 2014

El trabajo hecho con

perfección Las «3S» de san Josemaría

Revista de la Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales universidad panamericana campus méxico


Íntegro y rentable,

EDITORIAL

sí es posible

Estimado lector: En un mundo con cambios cada vez más apresurados, y en donde se dice que el más preparado es quien logrará sobresalir, surge un dilema muy peculiar: integridad vs. rentabilidad. Si bien es cierto que durante mucho tiempo se dijo que ganar dinero era lo importante, a pesar de todo y todos, se ha comprobado que los valores personales y empresariales incrementan la rentabilidad de las personas y empresas. Hoy en día, luego de grandes tropiezos y crisis, la mentalidad de sólo cuidar el nombre y reputación de las empresas, cambió drásticamente. Ahora las organizaciones buscan que se les relacione con la responsabilidad social y, por ende, procuran que sus empleados sean personas que den ejemplo de integridad de vida. A mi parecer, la integridad es un negocio muy lucrativo y son nuestros colaboradores quienes, de forma excepcional, describen en esta edición de la revista cómo es que este fenómeno llegó y seguramente se quedará. Los invito a que sean ustedes quienes determinen si los valores y la rentabilidad son compatibles. El diálogo y la reflexión nos permite a todos tener una mejor y más clara Visión Empresarial… Saludos cordiales,

Maestro Eduardo López Chávez Director de la revista UP Visión Empresarial

Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales Dirección General Pedro A. Salicrup Río de la Loza Secretaría Académica Eulalio González Anta Secretaría de Asuntos Estudiantiles Gabriela Esteban Gómez Secretaría Administrativa Alma Rosa Lima Álvarez Dirección de Administración y Dirección Marcela Fernández Ahumada Dirección de Administración y Finanzas Gerardo Aparicio Yacotú Dirección de Administración y Mercadotecnia Mario Luis Cortés Mencía Dirección de Administración y Negocios Internacionales Jefe del Área de Negocios Internacionales César H. Herrera Castillo

Dirección de Administración y Recursos Humanos Jefe del Área de Recursos Humanos Ma. Luisa Pimentel Zamudio Dirección de Contaduría Miriam Paniagua Pinto Dirección de Economía Jefe del Área de Economía Gabriel Pérez del Peral

Jefe del Área de Finanzas Agustín Pérez Méndez Jefe del Área de Humanidades María de Los Milagros Avelar Soltero Jefe del Área de Matemáticas e Informática José Cruz Ramos Báez Jefe del Área de Mercadotecnia María Azucena Pérez Cascajares

Dirección de Posgrados y Extensión Universitaria Jorge Arturo León y Vélez Avelar

Coordinación General Revista Visión Empresarial Eduardo López Chávez

Jefe del Área de Administración y Dirección Roxanna Romero Meixueiro

Diseño y cuidado de la edición: . Arte final y revista diseño: Mónica Manzano.

Jefe del Área de Control e Información Directiva María Eugenia Ávila Arce Jefe del Área de Derecho Juan G. Araque Contreras

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humanidades

Las «3S» de san Josemaría

E

l servicio a los demás es el requisito en común tanto del trabajo santificado1 como del trabajo hecho con perfección,2 a la luz de las «3S» de san Josemaría Escrivá de Balaguer; así como se habla de las «4P» de Kotler.

Luis Pesquera Olalde Doctor en Teología por la Universidad de Navarra, maestro en Filosofía por la Universidad Panamericana y en Administración de Empresas por el ITESM, profesor de Antropología Teológica del Departamento de Humanidades de la Universidad Panamericana.

SANTIFICAR EL TRABAJO: A SÍ MISMO Y A LOS DEMÁS

San Josemaría resume en una frase poderosa el mensaje de que el trabajo profesional es camino de santidad: «se trata de santificar el trabajo ordinario, de santificarse en esa tarea y de santi-

ficar a los demás con el ejercicio de la propia profesión».3 Una ocupación así, realizada por el cristiano, tiene como resultado un trabajo santificado, es decir, hecho con perfección.4 Por ejemplo, en clave nemotécnica, un alumno de Administración y Mercadotecnia podría hablar de las «3S» del trabajo santificado de san Josemaría; tal como las «4P» de la mezcla de mercadotecnia de Kotler. Hacemos dos consideraciones más bien filosóficas que nos pueden ayudar a entender mejor en qué consiste este trabajo santificado: 1. Las «3S» del trabajo santificado En la perfección cristiana convi-

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humanidades

«Los hombres más rentables santifican a los demás y a sí mismos con la profesión». San Josemaría

ven dos aspectos: el humano y el sobrenatural. Para san Josemaría, el trabajo santificado consiste en «realizarlo con competencia técnica y profesional y, sobre todo, con amor de Dios».5

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Descubrimos, pues, dos componentes, o dos de las «S»: 1) el aspecto humano o «realizado con competencia» al que llama «santificar el trabajo» y 2) el aspecto sobrenatural o «con amor de Dios» denominado «santificar a los demás con el trabajo» porque el amor a los demás incluye el amor a Dios;6 como dice Benedicto XVI «el amor de Dios nos invita a salir de lo que es limitado y no definitivo, nos da valor para trabajar y seguir en busca del bien de todos».7 Y, 3) santificarse con el trabajo es fruto de las dos anteriores.8 Esta doctrina del fundador del Opus Dei se cimenta en el misterio de la Encarnación y de la Redención de Jesucristo «Dios y Hombre verdadero»;9 y en la grandeza del bautismo cristiano mediante el cual el bautizado es «otro Cristo»,10 hijo

adoptivo de Dios11 en el Hijo.12 Si el cristiano es «otro Cristo», su trabajo estará impregnado, necesariamente, de los componentes humano y divino. Esta reflexión, merece todavía una ulterior puntualización. 2. Las «3S» del trabajo santificado El trabajo santificado conformado por los aspectos sobrenatural y humano es una única actividad o realidad. Empleo a propósito el término «conformado» porque ilustra bien, desde una terminología aristotélico-tomista, que en el trabajo santificado13 se descubre tanto un aspecto material –el trabajo bien hecho14 y que para san Josemaría correspondería a santificar el trabajo–, así como un aspecto formal (de allí lo de «con-formado»: con una forma) que es la caridad o la intención de hacer el trabajo por amor a Dios y a los demás,15 y que para san Josemaría correspondería a santificar a los demás con el trabajo.


CONCLUSIÓN

En esta época de tanta competencia profesional, en ocasiones se olvida que el trabajo santificado o hecho con perfección, más allá de estar bien ejecutado, debe incluir necesariamente el afán de servir a los demás y a Dios.16 La doctrina de las «3S» del trabajo santificado de san Josemaría se fundamenta en los misterios de la encarnación y redención del Hijo de Dios y en la teología sacramental del bautismo. Además, se puede esgrimir al menos un argumento filosófico para explicar que el trabajo santificado es una única realidad en la que se descubren dos componentes: uno humano y otro divino. Los hombres más rentables, y a la vez más íntegros, son los que saben que «deben santificarse con la profesión, santificar la profesión y santificar a los demás con la profesión»17 y tratan de ponerlo en práctica cada día en todos sus días.

El fundador del Opus Dei habla de «un trabajo responsable y bien acabado -¡santificado!»: Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, n. 501. Para el cristiano, el trabajo hecho con perfección es un trabajo santificado porque si está en gracia de Dios, ese trabajo lo une a Jesucristo participando de su labor redentora también mediante el trabajo. 2 Explicando qué significa santificar el trabajo, san Josemaría dice que «Lo que he enseñado siempre -desde hace cuarenta años- es que todo trabajo humano honesto, intelectual o manual, debe ser realizado por el cristiano con la mayor perfección posible: con perfección humana (competencia profesional) y

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con perfección cristiana (por amor a la voluntad de Dios y en servicio de los hombres)»: Josemaría Escrivá de Balaguer, Conversaciones con Mons. Escrivá, de Balaguer, n. 10 (abreviaremos el título de ese libro como CONV). Por eso emplearemos la expresión trabajo hecho con perfección. Josemaría Escrivá de Balaguer, Es Cristo que Pasa, n. 122 (la abreviatura utilizada será ECP). Para quien no es cristiano, se trataría de un trabajo hecho con perfección que incluye tanto 1) el trabajo bien hecho y 2) que sea realizado en servicio de los demás. Para el cristiano, ese trabajo hecho con perfección, por la gracia de Dios, se convierte en un trabajo santificado. Efectivamente, como se lee en el n. 48 la constitución dogmática Lumen gentium del Concilio Vaticano II –cita recogida en el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 824– refiriéndose a la santidad de la Iglesia, que en ella «conseguimos la santidad por la gracia de Dios». Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, n. 705. «Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Gal 5, 14) y «en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos» (1 Jn 5, 3). Benedicto XVI, carta encíclica Caritas in veritate, 29 de junio de 2009, n. 78. El beato Juan Pablo II emplea las nociones de dimensión objetiva y dimensión subjetiva del trabajo: Cfr. Carta encíclica Laborem exercens, 14 de septiembre de 1981. La dimensión objetiva del trabajo correspondería –de algu-

na manera, no con exacta correlación– al santificar el trabajo de san Josemaría; en cambio, la dimensión subjetiva del trabajo acogería las nociones de santificarse y santificar a los demás con el trabajo. 9 Josemaría Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, n. 180, § 3 (AD será la abreviación del libro). 10 ECP, n. 150. 11 AD, n. 2. 12 «Jesús no se disocia de nosotros, nos considera hermanos y comparte con nosotros. Así, nos hace hijos, juntamente con Él, de Dios Padre»: Papa Francisco, Ángelus, 12 de enero de 2014. 13 Se trataría de la especie en sentido filosófico en una realidad compuesta de materia y forma. 14 No empleamos como sinónimos el trabajo bien hecho y el trabajo hecho con perfección: El primero es condición del segundo el cual se realiza por amor a Dios y para servir a los demás hombres. 15 De alguna podríamos hacer un parangón en el empleo de estas categorías –especie, forma y materia– con el que hace Tomás de Aquino al hablar de la moralidad del acto humano. Dice: «por tanto, la especie de un acto humano se considera formalmente según el fin, y materialmente según el objeto del acto exterior»: STh, 1-2, q. 18, a. 6, c. en la 2ª edición electrónica de la BAC, Madrid: BAC 1989. 16 Dicho en negativo, sin afán de servicio a los demás no podemos hablar de trabajo santificado o trabajo realizado con perfección. 17 CONV, n. 70, § 3.

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¿SABÍAS QUÉ? El trabajo hecho con perfección es aquel trabajo bien realizado y con afán de servicio, el cual se concreta para el cristiano en las «3S» de san Josemaría «santificarse con la profesión, santificar la profesión y santificar a los demás con la profesión».

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administración y finanzas

El código

de ética bursátil en México

E Gerardo Aparicio Yacotu Maestro en Gestión de Riesgo por la Universidad Panamericana, jefe del área académica de Finanzas y director de la carrera de Administración y Finanzas de la ECEE.

Si me hubieran aprehendido hace 6 u 8 años sería aún más feliz». Bernard Madoff, el mayor estafador financiero de la historia compartió estas palabras a The New York Magazine, luego de ser condenado a 150 años en prisión por un fraude de 68 mil millones de dólares. Madoff considera que su pena comenzó a pagarse desde antes, por la imposibilidad de llegar a su casa o de compartir información; sospechaba de todos. Además, fue víctima de sus propios actos, ya que al cumplir dos años de aprehensión confrontó el suicidio de uno de sus hijos, quien se ahorcó en su departamento de Manhattan.

Hoy, al reconocerse sus delitos y con una pena a pugnar, Madoff dice haber encontrado la tranquilidad. Pero, ¿cuáles fueron sus faltas éticas en el mercado financiero? Seguramente, como muchas personas, él tenía la sensación de que la ética es un tema opinable y relativo, en el que cada quien expresa su punto de vista y hace lo que le parece más correcto. Por ejemplo, los primeros clientes en el esquema Ponzi se mantuvieron con altos rendimientos durante 20 años; y sólo perdieron el dinero los últimos en entrar a su fondo de inversión.

CONGRUENCIA DIARIA EN NUESTRO ACTUAR

La ética es una ciencia. Como rama de la filosofía, es un conocimiento verda-


dero de la realidad; por sus causas, es universal. Y, por lo tanto, no es relativa ya que no hay ciencia de lo opinable. Las verdades que afirma no se sostienen en el agrado de las personas. Es atemporal. Y define lo que está bien y lo que está mal en las circunstancias concretas de la vida, que a cada uno nos interesa resolver. La ética pone límites a la libertad humana para que, en ese alcance, el hombre actúe en su libre albedrío sin dañar a los demás. En muchos lugares se oye hablar de crisis de valores, pero más bien la crisis es de conciencia y parecería que de comodidad por la muy afamada frase: «No me quiero meter en problemas». La buena intención no basta, en términos de los deberes de una persona, porque si no se ejerce con congruencia y trabajo diario no se alcanza «La ciencia del buen vivir», que se traduce en: felicidad en nuestro actuar. Existe un código de ética para las operaciones financieras bursátiles en México. Éste es claro y simple a fin de no generar la más mínima duda en el actuar de un financiero en bolsa. Será de gran utilidad recordar en qué consiste y contrastarlo con las acciones de personajes como Bernie Madoff, quien faltó gravemente a los principios éticos generales: honestidad, integridad, diligencia, imparcialidad y buena fe; así como a los principios éticos fundamentales que detallo a continuación. 1. Actúa de acuerdo con las disposiciones aplicables y las sanas prácticas del mercado La actuación de los profesionales debe estar apegada a las leyes, reglamentos y disposiciones de carácter general expedidas por las autoridades competentes, así como a la normatividad de las entidades autorregulatorias, por lo cual requieren tener un conocimiento amplio de la normatividad en materia bursátil. De conformidad con este principio, los profesionales deberán:

a) Abstenerse de ejecutar instrucciones que sean contrarias a la regulación vigente o a las sanas prácticas de mercado y, en su caso, informar de ello a sus superiores. b) Supervisar que sus colaboradores realicen sus actividades conforme al régimen legal vigente y a las sanas prácticas de mercado. c) Promover con el ejemplo la rectitud de actuación con los demás profesionales. d) No ser complacientes o consecuentes con las conductas incorrectas de otros. e) Informar y, de ser posible, aportar la evidencia de las violaciones de las que tengan conocimiento a las autoridades competentes y a las entidades autorregulatorias. Para coadyuvar al cumplimiento a este principio, los órganos de administración de las personas morales que participen en el mercado bursátil, deberán establecer los procedimientos y medios de control adecuados para asegurarse de que los profesionales vinculados con ellos cumplan con la normatividad aplicable a las distintas actividades en las que intervienen. 2. Actúa con base en una conducta profesional íntegra que permita el desarrollo transparente y ordenado del mercado Es responsabilidad de los profesionales actuar con integridad personal, pues sus conductas no sólo afectan su reputación y la de la persona moral con la cual se encuentran vinculados, sino también la del mercado bursátil en su totalidad. Para permitir el desarrollo transparente y ordenado del mercado bursátil, los profesionales no deberán participar en actividades que: a) Creen condiciones falsas de demanda o de oferta que influyan en los precios o tasas. b) Alteren los precios o tasas por medio del engaño o del rumor.

c) No deriven del libre contacto de la oferta y la demanda. d) Alteren o interrumpan sin justificación la normalidad de las operaciones en el mercado bursátil. Las personas morales que realicen actividades en el mercado tendrán la obligación de vigilar que las operaciones en las que intervengan se hubieren celebrado conforme a los sanos usos y prácticas del mercado. 3. Haz prevalecer el interés de tu cliente El público inversionista es la razón de ser del mercado bursátil, por lo cual es indispensable que los profesionales generen confianza entre sus clientes a través de una actuación transparente, imparcial y de buena fe, sin anteponer otros intereses. De conformidad con este principio, los profesionales deberán: a) Identificar los objetivos de inversión de sus clientes, de tal manera que los productos y servicios que les recomienden sean los más apropiados. b) Proporcionar a sus clientes toda la información que esté disponible y que sea de importancia para que puedan tomar decisiones fundamentadas. c) Al hacer recomendaciones a sus clientes, distinguir entre lo que es información de mercado o de los emisores y lo que constituye la recomendación u opinión que se dé al cliente. d) Asegurarse que sus clientes conozcan la naturaleza de las operaciones que celebren, así como los riesgos que conllevan. e) Hacer del conocimiento de sus clientes las políticas de cobro por servicios, así como de los eventuales gastos que conlleven las operaciones que celebren. f) No inducir a sus clientes a realizar negocios con el único fin de conseguir el beneficio propio o de la persona moral con ellos vinculados.

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Administración y finanzas

g) Ejecutar las instrucciones de sus clientes conforme a principios de igualdad de trato y oportunidad, así como en las mejores condiciones de mercado. h) Ejecutar y asignar las operaciones que celebren con transparencia, y de acuerdo con la normatividad vigente. Este principio exige que las personas morales que participen en el mercado dispongan de los mecanismos y procedimientos que aseguren la transparencia de las actividades de los profesionales con ellos vinculados, incluyendo los relacionados con el registro, ejecución y asignación de las operaciones que celebren. 4. Evita los conflictos entre tu interés personal y el de terceros Los profesionales, en la realización de sus actividades, deberán evitar conflictos de interés con sus clientes, entre éstos o con la persona moral con la que se encuentren vinculados.

De conformidad con este principio, los profesionales:

que eviten conflictos de interés entre sus diversas áreas.

a) No podrán ofrecer, dar, solicitar o aceptar incentivos que les origine un compromiso personal o para la persona moral con la cual estén relacionados, y que pueda restarles objetividad en la toma de decisiones en los asuntos relacionados con la persona a la que se le haya ofrecido, dado, solicitado o aceptado el incentivo. b) Se abstendrán de participar en las actividades que sean incompatibles con sus funciones. c) Deberán comunicar de inmediato a su superior jerárquico cualquier situación que pudiera derivar en un conflicto de interés.

5. Proporciona al mercado información veraz, clara, completa y oportuna La eficiencia de un mercado bursátil depende en gran medida de la calidad de la información que se hace pública, así como de la amplitud y oportunidad con la cual se divulga. De conformidad con este principio, los profesionales deberán:

Las personas morales que participen en el mercado bursátil deberán establecer mecanismos institucionales y, de ser necesario, barreras físicas, o procedimentales, y reglas de actuación

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a) Difundir oportunamente y de manera amplia en el mercado la información periódica y sobre eventos relevantes que pueda influir en los precios o tasas de cotización o en la toma de decisiones por parte del público inversionista. b) Abstenerse de difundir rumores o información que distorsione el proceso de formación de precios o que pueda afectar o dañar la toma de decisiones por parte de los inversionistas.


y entidades autorregulatorias competentes. c) No utilizar la información que tengan acerca de las órdenes que manejen para obtener un beneficio propio, para la persona moral con la cual estén vinculados o para cualquier tercero.

Las buenas intenciones no bastan. Hay que actuar con congruencia, en el trabajo diario, para alcanzar «La ciencia del buen vivir», Las personas morales que que se traduce en: participen en el mercado bursátil deberán contar con felicidad en nuestro sistemas de control adecuados actuar. para resguardar la información que c) Formular a sus clientes recomendaciones que representen su opinión fundada y con base en información que sea del dominio público. Las personas morales que participen en el mercado bursátil deberán contar con sistemas de información eficientes que permitan que los profesionales, con ellas vinculados, puedan cumplir cabalmente con este principio. 6. Salvaguarda la confidencialidad de la información de los clientes Este principio tiene como propósito fundamental salvaguardar la confidencialidad de la información que los profesionales poseen de sus clientes como consecuencia de sus actividades y limitar su divulgación únicamente a las autoridades y entidades autorregulatorias competentes. De conformidad con este principio, los profesionales deberán: a) Guardar en forma confidencial la información de sus clientes y de las operaciones que celebren en sus cuentas. b) Proporcionar la información de sus clientes, únicamente cuando exista requerimiento expreso, fundado y motivado de las autoridades

posean de sus clientes e impedir su difusión incorrecta o el uso inapropiado de la misma.

7. No uses ni divulgues información privilegiada Este principio tiene como propósito fundamental evitar el uso y la diseminación indebida de información privilegiada. De conformidad con este principio, los profesionales no deberán: a) Divulgar a terceros la información privilegiada que posean. b) Negociar o inducir a terceros a negociar valores o productos derivados referidos a valores, cuyo precio pueda ser influido por la información privilegiada que posean. Las personas morales que participen en el mercado bursátil deberán establecer mecanismos institucionales y, de ser necesario, barreras físicas o procedimentales que aseguren que la información privilegiada que esté a disposición de algunas de sus áreas de trabajo no se encuentre, directa o indirectamente, al alcance de aquellas otras que, de tener dicha información, pudieran infringir la normatividad en materia de información privilegiada.

bursátil se desarrolle en forma honrada y de buena fe. En virtud de ello, los profesionales se abstendrán de: a) Atraer a clientes potenciales o conservar los actuales, otorgando beneficios no permitidos por la normatividad vigente. b) Ofrecer productos, servicios o combinaciones de ambos a precios o tarifas inferiores a sus costos operativos con el objeto de obtener un negocio en perjuicio de un competidor. c) Garantizar rendimientos a sus clientes que no deriven de la naturaleza de los instrumentos u operaciones. Toda vez que una sana competencia debe basarse en factores objetivamente existentes, las personas morales que participen en el mercado bursátil deberán impedir la difusión al público de datos incorrectos o exagerados acerca de su desempeño. Asimismo, dichas personas no deberán convenir con sus competidores la fijación o elevación de los precios o tarifas a los que deban ofrecer sus productos o servicios. La comunidad bursátil en México se adhirió a este código el 26 de julio de 1997. La ciencia del buen vivir, es decir, la ética, puede ser una gran ayuda para evitar, o por lo menos reducir, la sensación devastadora que desencadenó el señor Madoff.

8. Compite en forma leal Los profesionales deben procurar que la competencia de servicios en materia

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alumno ecee

Ser o no ser ético… no es un dilema ctualmente, la sociedad demanda que todas las carreras tengan un sentido ético en las actividades que desempeñan. Existen prácticas donde los profesionales, sólo por intereses económicos o políticos, no hacen lo correcto, afectan a los demás y a ellos mismos. Tal es el caso del fraude o la corrupción. Pero hay que ser realistas, la sociedad dejó de lado la importancia de la ética y provocó una crisis de valores que afecta al país. Por esta razón, es importante que al elegir una profesión nos dejemos guiar por la vocación: con nuestra carrera profesional aspirar a un mejor futuro social y económico que beneficie a la mayoría.

A Luis Alfredo Osorio De la Mora Alumno de 6to ciclo Licenciatura en Contaduría Dirigido por las maestras Miriam Paniagua Pinto y Martha López Santibáñez McNally

Urge retomar los valores de la ética profesional que poco a poco fueron reemplazados por un profesionalismo vacío, donde el dinero y la posición social son lo más importante. Toda carrera exige un cumplimiento de obligaciones que manifiestan el respeto al prójimo y un servicio a los demás (en sentido ético). El predominio de intereses egoístas y afán de lucro desvirtúan la profesión y niegan su sentido ético de servicio.

EL CONTADOR PÚBLICO Y LA ÉTICA PROFESIONAL

Se sabe que un contador debe ser responsable y comprometido con clientes, proveedores, empleados y, en general, con la sociedad. Entonces, ¿qué origina


la falta de ética?, ¿qué se puede hacer para contrarrestar este problema? Es cierto que instituciones como familia, escuela y sociedad deben formar personas éticas, pero en muchos casos, hacen todo lo contrario: no enseñan valores, fomentan el individualismo, el egoísmo y enaltecen los antivalores. La ética es sumamente importante en la formación y labor de un contador público, aspecto que podría diferenciarlo de algún otro profesional. Con este ensayo, invito a los jóvenes que cursan la licenciatura, a que desde hoy fomentemos esos valores y virtudes, para que al salir al campo laboral, influyamos positivamente en los demás, construyendo un mejor país. Y a los profesionales que ya concluyeron sus estudios universitarios, a reflexionar si las actividades que desempeñan son éticas y, en caso negativo, señalar algunos métodos para comenzar a serlo.

¿QUÉ ES LA ÉTICA?

El concepto proviene del término griego ethikos, que significa «manera de hacer las cosas, costumbre, hábito». Por lo tanto, desde su origen, la ética es el modo en que se comporta una persona, su forma de ser. Platón propone como fin supremo la contemplación de la idea del bien, a la cual llega el hombre por medio de la educación, que le permite desembarazarse de los errores del conocimiento sensorial. Por otro lado, René Descartes mantiene que el hombre posee una voluntad libre y por lo tanto es responsable, ante Dios, de su forma de vida. El hombre debe encausar las pasiones y dirigirlas a una vida recta. En cambio, la ética kantiana es una ética del deber; lo bueno es el cumplimiento del deber, con la intención de cumplirlo. Todas estas definiciones nos forman un concepto mucho más amplio de lo que es la ética al considerar que: siempre es para hacer el bien (ya sea para uno mismo o para los demás), con voluntad y responsabilidad, y cumplimiento del deber.

¿QUÉ ES LA ÉTICA PROFESIONAL?

Se podría definir como una disciplina encargada de regular las actividades que se realizan en el marco de una profesión específica. Por eso, el profesional deberá tener un carácter de acuerdo a la moral y comportamientos deseables para el bien común. La ética profesional está inscrita en un código de ética, el cual es ratificado y revisado por los diferentes colegios de las profesiones. Hablando en específico de México, para los profesionales dedicados a la contaduría, el Colegio de Contadores Públicos de México es el que realiza estos principios fundamentales para actuar de manera recta y justa. La profesión contable elabora su propio código de ética profesional, que no sólo sirve de guía a la acción moral, sino que también, mediante él, la profesión declara su intención de cumplir con la sociedad, de servirla con lealtad y diligencia y de respetarse a sí misma. El profesionista que quiera alcanzar el éxito deberá manifestar, además de conocimientos técnicos y científicos, ciertas virtudes o valores morales, que aplique en todas las prácticas a realizar. La honestidad, responsabilidad, justicia y honradez son los pilares que sostienen el profesionalismo de un contador público. A continuación, refiero los principios fundamentales de la ética profesional de un contador público, que van de la mano con los conceptos que acabamos de señalar.

El profesionista que quiera alcanzar el éxito deberá manifestar honestidad, responsabilidad, justicia y honradez en todas las prácticas.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

La ética de un contador público es un conjunto de principios fundamentales que estos profesionales deben observar y cumplir rigurosamente. Según el Cole-

gio de Contadores Públicos de México tales principios son: integridad, objetividad, diligencia y competencia profesional, confidencialidad y comportamiento profesional. Sobre la integridad, el contador público deberá ser leal, veraz y honrado en todas las relaciones profesionales y de negocios. Esto es muy importante, ya que aborda valores fundamentales para su ejercicio. Por ejemplo, cuando se realizan los estados financieros en una empresa, el contador público deberá ejecutarlos rectamente, sin trampas o fraudes, con honestidad y sinceridad. Por lo tanto, la integridad también implica actitudes objetivas, justas y veraces. Es necesario que el contador público no permita que exista una relación entre él y reportes o información confusa, falsa o descuidada. En relación a la objetividad, se debe evitar prejuicios, conflictos de interés o influencia indebida de terceros que afecten el juicio profesional o de negocios. Es decir, no caer en la subjetividad, ni en opiniones e intereses propios para tomar decisiones. Los contadores públicos debemos ser justos y honestos, así como libres de conflictos de intereses, para ver las cosas y actuar. Ser imparcial

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Alumno ECEE

o desinteresado en ciertas cuestiones puede causar algunos problemas. Por ejemplo, revisar los estados financieros de una empresa familiar y aunque estén incorrectos o tengan errores, aprobarlos porque debemos apoyar a la familia. En este ejemplo hace falta ser objetivos, no aprobar los estados financieros e indicar dónde se encuentran los errores para su corrección; no hay que guiarnos por el sentimiento o el parentesco pues, al final, pueden surgir problemas legales. Asimismo, no desempeñar un servicio profesional, cuando una circunstancia o relación afecte o influya de modo indebido en nuestro juicio profesional. Sobre la diligencia y competencia profesional, el contador público deberá mantener el conocimiento y habilidades profesionales al nivel requerido para asegurar que se reciban servicios profesionales competentes y actúe de manera diligente, de acuerdo con las técnicas y normas profesionales aplicables. Por lo tanto, se requiere de la capacidad necesaria para que los servicios profesionales comprometidos se realicen de forma eficaz y satisfactoria para lograr el bien común y el progreso económico y social. Nosotros los jóvenes tenemos la obligación de prepararnos en la universidad para ser profesionales com-

petentes con conocimientos, habilidades y actitudes. Asimismo, los contadores públicos que ya ejercen su profesión deben actualizarse y capacitarse para incrementar su nivel de competencia. Actuar con diligencia, significa ser responsable con uno mismo y los demás. Esto es importante, ya que existen casos donde los profesionales, no se hacen cargo de sus actos y se «lavan las manos» repartiendo culpas. Si queremos ser honrados, necesitamos responsabilidad y esto significa aceptar lo que hicimos mal y bien. Asimismo, hay que responderle a la sociedad y a nosotros mismos por las decisiones que tomamos y podrían afectar su vida positiva o negativamente. Jóvenes y profesionales debemos fomentar estos dos

El contador público debe evitar prejuicios, conflictos de interés o influencia indebida de terceros que afecten el juicio profesional o de negocios.

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componentes, no basta con ser competentes, hace falta responsabilidad para con los demás y con uno mismo. Creo que éste es el punto más relevante en la ética profesional de un contador público.

PRIVACIDAD Y CONFIANZA

Sobre la confidencialidad, también conocida como secreto profesional, el contador público tiene la obligación de respetar la privacidad de la información de relaciones profesionales o de negocios y no revelar dicha información a terceros sin la autorización apropiada y específica. Por lo tanto, el contador público debe ser discreto, ya que tiene al alcance mucha información importante que puede usarse incorrectamente. Es cierto, que si existe la obligación legal de decirlo, el contador público debe hacerlo. Su labor es propiciar la confianza para el buen actuar. Por ejemplo, hay despachos grandes que auditan o


asesoran empresas y los empleados firman una carta de confidencialidad en la que se asienta que no declararán sobre prácticas, problemas, procesos, etcétera. Esto no debiera ser necesario; los contadores públicos sabemos que el secreto profesional es fundamental y que debemos hacerlo valer en cada actividad. Por último, el comportamiento profesional se refiere a cumplir las leyes y reglamentos relevantes y evitar cualquier acción que desacredite la profesión. Por ello, sinceridad, buena fe y lealtad con los colegas, son condiciones básicas para el ejercicio libre y honesto de la contaduría pública. De acuerdo con nuestras prácticas o actividades debemos buscar enaltecer y formar una buena reputación de nuestra profesión. Así, la mercadotecnia y la publicidad no habrán de causar una mala impresión. Por ejemplo, hacer referencias negativas o comparaciones sin fundamento sobre el trabajo de un colega impide el comportamiento cabal de nuestra profesión. Después de analizar cada uno de los principios, podemos observar que existen muchos valores que debemos tener, no sólo como contadores públicos, sino como estudiantes, trabajadores, ciudadanos y personas. Diversas situaciones se pueden presentar, pero si tenemos un buen juicio y un código de ética profesional bien cimentado, tomaremos decisiones correctas y asertivas.

PROBLEMAS DE LA SOCIEDAD ACTUAL

El mundo en el que vivimos sufre constantes cambios que nos afectan positiva o negativamente. Uno de ellos es el relativismo en los valores, cuya percepción varía dependiendo de la cultura y las personas, pues muchas veces algo puede ser considerado bueno para alguien y malo para otra persona. Sin embargo, los valores y virtudes no son negociables y deberían ser siempre los mismos para todos. No podemos de-

cir que somos «medio respetuosos» o «más o menos honestos», simplemente se «es» o no. Este problema afectó a los valores en general y la ética profesional no es la excepción. Debemos estar conscientes de que tener valores sólidos es una ventaja competitiva que nos garantiza que nuestras acciones serán éticas. Otro problema que se presenta en la actualidad es la excesiva estima al dinero y al poder. Se cree que con estos dos atributos se puede conseguir hasta lo imposible: desprestigiar a los demás, cometer fraudes o robos, engañar a los clientes, burlar al Estado, entre otros. Ante este panorama, los contadores públicos tenemos un compromiso con la sociedad y debemos actuar para revertir esta situación. Quizá sea difícil, porque vamos contra corriente, pero al final es lo correcto. Al aplicar los principios mencionados, conseguiremos mejores prácticas que influyan positivamente en la sociedad, pues hacer bien nuestro trabajo es la clave para «contagiar» la ética en clientes, proveedores, empleados, etcétera.

2. Sociales. Son el desprestigio de la profesión y de uno mismo que destruye la confianza pública. Esto quiere decir que la persona queda mal ante la sociedad y ya no es bien vista ni requerida para realizar prácticas profesionales. Esto afecta de manera directa a la vida del contador público que incumple, pues se le tacha de corrupto o delincuente y no se le contrata ni admite en ninguna institución. Así se frustra la esperanza de los sectores sociales, que justamente esperan la correcta realización del trabajo de los privilegiados individuos que cuentan con una formación profesional.

El trabajo bien hecho del contador público es la clave para «contagiar» la ética en clientes, proveedores y empleados.

SECUELAS DE LA AUSENCIA DE ÉTICA PROFESIONAL

¿Qué pasa si se violan los principios fundamentales de la ética profesional? Esto puede desencadenar diferentes tipos de consecuencias: 1. Personales. Radica en la baja autoestima de quien los incumple, pues se siente culpable o afectado por la violación de estos principios. El cargo de conciencia es la principal forma de coacción, porque además de que se sabe que actuó algo mal, se conocen las implicaciones negativas infringidas en otras personas.

3. Legales. Tienen un impacto mayor para el contador público que viola los principios. Podrá consistir, de acuerdo a la falta, desde pagar una multa, hasta llegar a la privación de la libertad. Lo más grave es que si llega a prisión, el profesional tendrá un historial de antecedentes penales, lo que provoca que su campo laboral se reduzca al mínimo. Para el Instituto Mexicano de Contadores Públicos, según el Código de Ética

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tador público son duras y pueden marcar su vida para siempre. Por eso, invito a jóvenes y profesionales que sigan estos principios fundamentales, pues no sólo se sentirán satisfechos y plenos, sino también su vida será más tranquila y tendrán mayor prestigio y credibilidad ante la sociedad. Sin embargo, si se ha incumplido algún principio del Código de Ética y no ha tenido consecuencias que impactan fuertemente al profesional, yo recomiendo que se retome el camino de los valores y las virtudes. Con nuestras acciones y prácticas construyamos día a día un prestigio personal y de la profesión.

Actuar rectamente no sólo para nosotros mismos, sino para los demás acarrea consecuencias positivas. Por eso, ser o no ser ético, no es un dilema.

Profesional, se sancionará al profesional que incumpla de acuerdo con la gravedad de la falta. Estas sanciones podrán consistir en amonestaciones públicas o privadas, suspensión temporal de sus derechos como socio y expulsión o denuncia ante autoridades competentes. Como podemos observar, las consecuencias por el incumplimiento de la ética profesional en un con-

CONCLUSIONES

Todo contador público que brinde servicios a la sociedad debe actuar con principios morales y valores, necesarios para ejercer su profesión de manera correcta y justa. Además, en la sociedad actual donde el dinero y el poder son lo deseado por la mayoría,

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la ética debe ser la guía de nuestra vida tanto profesional como personal. Debemos tener siempre presentes los principios fundamentales para que, cuando se nos presente una situación difícil, recurramos a ellos y actuemos de la mejor manera posible, velando por la justicia y el bien. Es cierto que la ética no se puede formar de un día para otro, se requiere del ejercicio constante de valores y virtudes para alcanzar este objetivo. Me gustaría invitar a los jóvenes que cursan la licenciatura a que analicen y reflexionen el tema de la ética profesional, para que al salir al campo laboral, la apliquen. A los profesionales en contaduría pública, los llamo a que den seguimiento a los principios fundamentales en su trabajo, los comuniquen a sus colegas y hagan viral esta práctica, a fin de que cada vez más gente los viva. El actuar del contador público es fundamental en una sociedad como la nuestra, pero si lo hace con ética y valores morales, su aportación es todavía mayor. Tiene que cumplir ciertas obligaciones y asumir responsabilidades de los actos que ejecuta y realiza. Actuar rectamente no sólo para nosotros mismos, sino para los demás acarrea consecuencias positivas. Por eso, ser o no ser ético, no es un dilema.  

FUENTES DE INFORMACIÓN Código de Ética Profesional. http://www.ccpm. org.mx/avisos/Anexo_Folio_40_2011_2012_ Codigo_de_Etica_Profesional.pdf Código de Ética Profesional del Contador Público: http://www.oas.org/juridico/spanish/ mesicic3_blv_codigo2.pdf Enciclopedia Universal Sopena, Tomo #VII. Ramos Sopena, p. 247 Etimologías: http://etimologias.dechile.net/?e. tica Ética y desarrollo: http://eticaydesarrollo.wikispaces.com/%C3%89tica+Profesional Evolución de la ética: http://html.rincondelvago.com/etica_descripcion-y-evolucion.html



UP Visión Empresarial #53