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11/10 EL ORGULLO DE SER HUMILDE Lucas 22: 24Hubo también entre ellos una discusión sobre quién de ellos sería el mayor.

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ALTURA O GRANDEZA Se le atribuye a Napoleón Bonaparte la frase, “Más alto pero no mas grande”, cuando un general al alcanzarle un mapa le dice, “Permítame majestad, yo soy más grande”. Y es que asociamos la grandeza con el poder y la dicha. El general, probablemente, no pensaba en eso, pero la agudeza de Napoleón, no dejó pasar la oportunidad para asentar la diferencia entre ambas. Entre los discípulos del Señor, los deseos de ser más que otro, no eran ajenos, pues la discusión versaba sobre quien sería el mayor. Él les había dado a conocer que pronto ocurriría su muerte redentora y ellos entablan una discusión sobre quien detentaría la preeminencia en el grupo. Los anhelos de poder y grandeza han acompañado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Ante esa situación, Jesús hace un enunciado que hasta la fecha es muy difícil de aceptar. El aseguró: “—Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores…” 2 Lo normal en esta vida, es enseñorearse de los demás para obtener los mayores beneficios. Es obvio que no todos pueden ser señores, la mayoría ocuparán un papel subordinado. Ocurre en las familias, las empresas y el estado. De modo que la preeminencia está matemáticamente relegada a ser minoría. Si su búsqueda es para alcanzar satisfacciones genuinas, es mejor reevaluar su importancia, porque muy pocos la alcanzarán, pues nadie desea la supremacía ajena. Al reevaluar nuestras motivaciones, cabe preguntarse si habrá otra forma de alcanzar la grandeza. BUSCANDO A LA INVERSA Jesús señaló otra forma de alcanzar grandeza, pues dijo: “26pero no así vosotros, sino que el mayor entre vosotros sea como el más joven, y el que dirige, como el que sirve…” 3 No deja de sorprender esta declaración, pues a primera vista niega una motivación generalizada. Es un acto contrario al que todos le dedican continuamente su mejor esfuerzo. Esta sorprendente declaración no explica ningún beneficio por proceder de esa manera. Su argumento está basado en la autoridad del propio ejemplo, ya que agrega: 27pues, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Pero yo estoy entre vosotros como el que sirve.4

1 Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998. Las referencias bíblicas se harán de esta versión. De lo contrario, se hará la cita respectiva. 2 Lucas 22:25 3 Ibíd. 26 4 Ibíd.

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Este misterioso dicho es explicado por Pablo así: 3

Nada hagáis por rivalidad o por vanidad; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. 4 No busquéis vuestro propio provecho, sino el de los demás. 5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: 6 Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres. 8 Mas aún, hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre .5

Había venido del Cielo, y no rehúsa servirles… y no solo a ellos sino a toda la humanidad. El resultado está a la vista. Si lo que anhelamos es grandeza, el mejor ejemplo lo tenemos en Él. Nadie se ha humillado tanto… y nadie ha sido exaltado como Él. ¿MENOS ES MÁS? Es inexplicable que el camino de la humillación lleve a la exaltación, porque se trata de una verdad espiritual contraria al camino del propio logro. Para poder entenderla y aceptarla hay que dejar de lado la confianza en los propios logros y aceptar la invitación Divina a ser humildes. Por algo es que se enseña este proceder de manera profusa en las Sagradas Escrituras, de las cuales tomo tres ejemplos más: Salmos 138: 6

porque YHWH es excelso, y atiende al humilde, pero al altivo mira de lejos.

Lucas 14: 11Cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». Santiago 4: 6Pero él da mayor gracia. Por esto dice: «Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes». 7Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.6

¡Extraordinario! El más excelso de todos, atiende al humilde. De donde humillarse lleva a la exaltación y viceversa. Hemos de esforzarnos por comprender lo que dice Santiago, con relación a la recepción de la mayor gracia, pues es imposible, sin la ayuda Celestial, comprender los beneficios de la humildad. Y lo que enseña también sobre humillarse y someterse al Señor, pues nos da el poder que hace huir acusador de nuestras almas –al diablo. Es lo mismo que declara el Señor Jesús cuando dijo: “…porque viene el príncipe de este mundo y él nada tiene en mí” .7 Se estaba refiriendo al mismo acusador. 02 de Mayo 2010

5 Filipenses 2 6 Véase también Job 22:29; Proverbios 3:34 y 29:23; Mateo 23:11; Lucas 18:14 y 1ª Pedro 5:5 – 5. 7 Juan 14:30

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