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Salieron en silencio y bajaron por la escalera mecánica, que ya volvía a moverse. En silencio también llegaron a clase de Transmediterráneos, y se sentaron calladitos como buenos niños en los pupitres. Larry se sentó en la última fila, lo que sorprendió a todo el mundo, porque, como buen inadaptado que era, siempre iba de cabeza a la primera. Pero circunstancias especiales requieren medidas especiales, y en aquella ocasión prefería pasar todo lo inadvertido que pudiese, algo harto difícil debido a que tenía los pelos de punta y los ojos como dos coladores. No tuvo hue*os de escuchar lo que decía la profesora MacDonalds sobre los animameas (magos capaces de convertirse en otras cosas que se les viniera en gana), y no hizo ni puñetero caso cuando la profesora MacDonalds se transformó en una lechuga. - ¿Qué os pasa? - dijo la profesora MacDonalds, volviendo a su ser (aunque aún seguía un poco verde, la mujer) -. No es que mi orgullo esté dañado de forma irreparable, pero es la primera vez que mi transformación no consigue ninguna reacción entre mis alumnos... aunque sea un intento de meterme en la ensalada de la comida. Toda la clase volvió la cabeza hacia Larry. - Yo... - Verá, profesora - dijo Mariangélica -, es que venimos de clase de Adivinaadivinanza... - Ah, vale - dijo MacDonalds, arreglándose el moño, que se le había quedado con la forma de una col de Bruselas tras su transformación -. No me digas más, señorita Flanders. - ...y claro, es que... - continuó Mariangélica. - ¡Que no me digas más! - exclamó la profesora MacDonalds -. Decidme, ¿a quién se le ha aparecido el Perrault este año? Hubo un largo silencio. - A mí - dijo Larry. - Ah - dijo MacDonalds -. Bueno, Motter, si se te aparece una sombra con ojos y dientes algún día mientras paseas por Jobart, procura no pegarle muy fuerte, ¿vale? Es mi perro Toby. La clase entera soltó una carcajada, Larry incluído. Si la profesora MacDonalds se lo tomaba así, sería que la profesora Tremendi estaba mal de la cabeza y punto pelota. Sin embargo, no todos estaban convencidos. Ron, por ejemplo, seguía bastante preocupado por el asunto, como quedó claro cuando, a la hora de la comida, le preguntó: - Larry, ¿has visto alguna sombra con ojos y dientes? - Pos mira, sí - dijo Larry -. La noche que le eché el hechizo 50

Profile for Virginia Pérez

Larry  

Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

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Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

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