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mugre, había trabajado en el 906 (hasta que lo cambiaron por el 802 o un prefijo similar) y Mariangélica habría sabido perfectamente qué voz poner para que tío Mamon se tranquilizase... o algo así. De modo que Larry había pasado cinco semanas sin saber nada de sus amigos, y claro, como en el mundo mugre era un inadaptado, pues sólo había podido darle conversación su gaviota, Flashback. El por qué Larry Motter tenía una gaviota de mascota (que además rima) no es una muestra más de su encefalopatía espongiforme. Los magos, vaya usted a saber por qué, no usaban el teléfono, ni el correo, ni el e-mail: usaban gaviotas mensajeras. Por qué gaviotas y no palomas, que habría sido lo más normal, sí es una muestra de la encefalopatía espongiforme de los magos. Larry terminó de escribir una redacción absurda que en lugar de hablar de la impotencia de los inquisidores del siglo XV versaba sobre la sordera de los pintores del XVIII y por la que le iban a cascar un suspenso como un castillo medieval, enrrolló el pergamino, tapó el tintero, se rompió dos uñas, cerró el libro, se pilló los dedos, se metió la pluma en el ojo y, por fin, consiguió dejar su cama más o menos arreglada. Se levantó, porque no tenía sueño (algo anormal a las cuatro de la mañana, créanme), atravesó a oscuras su habitación pasando junto a la jaula vacía de Flashback y tropezando con ella, se asomó a la ventana y estuvo a punto de caer por ella, y miró al exterior. Aunque Larry no era ni muy alto, ni muy guapo, estaba mejorando año tras año a pasos agigantados: era un chico esmirriado, aunque poco a poco iba cogiendo fuerza, tenía los ojos verdes tras las gafas y el pelo, que siempre tenía despeinado, este año se llevaba, así que le daba un aspecto de "casual look" que no le quedaba nada mal. El pelo le tapaba una cicatriz en forma de boquerón en vinagre que tenía en la frente. Esa cicatriz era la más extraordinaria de las características de Larry. No era, como le habían hecho creer los Wernesdey durante diez años, un antojo de su madre, que se pirraba por los boquerones en vinagre, porque Lula y Lames Motter nunca habían tomado el aperitivo con los Wernesday y, por tanto, Larry no sabía si a su madre le gustaban los boquerones en vinagre o los chipirones en su tinta; era una marca que llevaba desde el asesinato de sus padres a manos del mago más temido de los últimos años, que sí se pirraba por los boquerones en vinagre, como todo el mundo sabía: Lord Boquerón. Larry había sobrevivido al ataque de Lord Boquerón sin otra secuela que esa cicatriz en la frente y una aversión natural hacia los boquerones en vinagre cuando el hechizo de Boquerón, en vez de matarlo, había hecho una finta y, después de un par de vueltas por la habitación, se había estampado casualmente contra su agresor. Medio muerto, Boquerón había huído... 5
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...
Published on Jul 28, 2013
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...