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de la Hottia y Otras Milongas para el Cuidadín, una tienda repleta de fregonas, túnicas, rodilleras, espinilleras y pelotas de 2.731 clases distintas que se lanzaban contra la nariz de los clientes a la mínima. Era una fregona. El lector dirá: "Este chico es realmente un poco rarito", pero la verdad es que la fregona en cuestión no era una mieldaVileda cualquiera, ni siquiera una de esas que atrapan el polvo y las pelusas como por arte de magia (normal, estamos hablando de magos, so inadaptados): era una fregona de carreras, pero una fregona de la leche, de esas que da la impresión de que van a volar solas. Una fregona que casi, casi, era como el Coche Fantástico pero en fregona. Y sin hablar, que no hay cosa más molesta que una fregona que dice: "¿Dónde estás, Michael?". En un cartelito aparecía escrito: FLECHA FOGOSA Esta fregona de carreras es la caña de España. Punto pelota. Larry babeó un rato delante de la Flecha Fogosa: se le caía tanto la baba que el dueño de la tienda estuvo a punto de echarlo porque, entre la inundación que estaba provocando y las 2.731 pelotas que se lanzaban contra los clientes, iba a tener que abrir la tienda en el hospital San Turce. Larry deseaba aquella fregona (no es de extrañar: al fin y al cabo, al igual que los niños, adolescentes y hombres mugres babeaban por un quítame aquí un Ronaldo Beckam o Raúl - cuando deberían ser las mujeres -, los niños, adolescentes y hombres magos babeaban por el Cuidadín, y aquella era la mejor fregona que hubiese habido jamás para el Cuidadín; incluso el dependiente, después de limpiar refunfuñando toda la baba de Larry, le había confesado que la selección de Cuidadín de Uganda le había reservado casi todo el stock, no sólo para tener para ellos, sino para que las demás selecciones no tuviesen, y es que los de Uganda tenían muy mal perder). Pero Larry decidió que era mejor no comprarse la Flecha Fogosa; al fin y al cabo, él no jugaba en la selección de ningún país, sólo en el equipo de Greypeor, que ni siquiera estaba federado en la liga escolar, y ya tenía la Limbo XXI, que no era la hottia ni la caña de España pero tampoco estaba nada mal (por lo menos, volaba, cuando se la trataba con cariño, claro). Sin embargo, Larry fue todos los días a ver la Flecha Fogosa a Fregonas de la Hottia y Otras Milongas para el Cuidadín. Cada día se encontraba a más amigotes suyos de Jobart: vio a Seamos Sensatos y a Lean Dosmas, compañeros de tercer curso de Greypeor, babeando también delante de la Flecha Fogosa (y eso que ellos no jugaban al Cuidadín). También se 25

Profile for Virginia Pérez

Larry  

Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

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Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

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