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Llegaron al descansillo. - ¡Apagaluzmariluzapagaluz! - susurraron los dos a la vez, y las luces de sus varitas se apagaron a la vez. Solamente había una puerta abierta. Al dirigirse sigilosamente hacia ella, oyeron un ruido al otro lado, un suave gemido y un maullido. Se miraron por última vez a los ojos, se guiñaron el ojo derecho, se guiñaron el ojo izquierdo, decidieron dejarlo pa más tarde y abrieron la puerta de una patada. Crunchñam estaba hecho un ovillo sobre una enorme cama adoselada, y ronroneó al verlos. En el suelo, a su lado, sujetándose la pierna, que tenía en una postura que o la tenías rota o debía ser bastante incómoda, estaba Ron. Larry y Mariangélica se acercaron rápidamente. - ¡Ron! ¿Estás bien? - ¿Dónde está el Perrault? - No hay Perrault - gruñó Ron, y gimió de dolor -. Larry, es una trampa... - Eso me suena de una peli... - dijo Larry, pensativo. - ¡Larry, él es el Perrault! Es un animamea... Ron miraba por encima del hombro de Larry. Éste se dio la vuelta. El hombre que, como todo el mundo había adivinado menos Larry, se escondía entre las sombras, cerró la puerta. Un hombre delgadísimo, con el pelo más guarro que Spice, los ojos más saltones que Tremendi, más cara de drogata que Flipaín... como un siniestro cruce entre Yola Berrocal y Ernesto Sáinz de Buroaga, parecía haber salido de las mismísimas cloacas de los suburbios más infames de la ciudad más tercermundista del planeta más desconocido. O sea: era un asco. Era Suburbius Blas. - ¡Espeluznantus! - gritó, apuntándolos con la varita de Ron. Las varitas de Larry y Mariangélica salieron volando, asustadas, y Blas las recogió. Dio un paso hacia ellos, con los ojos fijos en Larry. - Supuse que vendrías a buscar a tu amigo - dijo con voz afónica, como si se hubiera metido todo el alcohol del mundo en el cuerpo la noche anterior -. Tu padre, Lames, habría hecho lo mismo por mí. Le habéis echado un par al no haber ido a buscar a algún profesor... - No, es que no nos ha dado tiempo - dijo Mariangélica -. Y total, pa lo torpes que son... - Debería daros las gracias - continuó Blas -. Eso lo hará todo mucho más fácil... Larry, sin embargo, no se aco*onó ante la evidente insinuación de Blas de que iba a empezar en breve a practicar el noble arte de la magopsicopatía y el destripamiento con él. Sentía el mismo ardor de estómago que sintió aquella 237

Profile for Virginia Pérez

Larry  

Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

Larry  

Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

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