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en el hueco (y, aunque parezca sorprendente, no se dejó ningún diente por el camino). Crunchñam estaba ya lejos de él, y sus ojos brillaban en la oscuridad. Un segundo después, entró Mariangélica. A la luz de la varita, Larry comprobó que se hallaban en un túnel de sección cuadrada, construído con ladrillos rojos, y alicatado con baldosas de color rojizo tanto el suelo como las paredes hasta la altura de la cadera. Frente a ellos bajaban unos escalones, que en los bordes tenían pegada una banda negra de un material extraño que impedía que los pies se escurriesen. Un extraño cartel colgaba en un lateral: representaba una escalera, un monigote monísimo bajando por ella, una flecha que señalaba hacia abajo y una inscripción: PASO PARA PEATONES. Un poco más abajo, otro cartel, éste de color blanco y rojo y de forma redonda, representaba al mismo monigote (o a su hermano mellizo) con ruedas en lugar de pies, y rezaba: PROHIBIDO PATINAR. - ¿Dónde está Ron? - preguntó Mariangélica, con voz aterrorizada. - Nu sé... - dijo Larry -. Supongo que más palante... Comenzaron a andar detrás de Crunchñam, intentando no resbalar sobre las resbaladizas (valga la redundancia) baldosas. - ¿Aónde va este túnel? - preguntó Mariangélica. - Nu sé... - repitió Larry, que tenía la elocuencia subida -. En el Dispositivo GPS sale, pero no se ve el final, aunque daba la impresión de que llegaba hasta Jomemeo. Avanzaban tan deprisa como eran capaces sin piñarse, siguiendo la cola verde de Crunchñam. El túnel parecía tan largo como el del Metro, y parecía que no iba a acabarse nunca... Lo único que Larry era capaz de pensar (y ya es un comienzo, todo hay que decirlo) era en Ron y en la sombra masticándole el páncreas... Y entonces tropezó con otro tramo de escalones, aunque éstos de subida. Cayó contra ellos y, ésta vez sí, se dejó un incisivo pegado a la banda negra antideslizante. Lo cogió con impaciencia y se lo colocó en el hueco de la encía. - ¡Sanasanaculitoderana! - exclamó, intentando emular las dotes curativas de Mariangélica. Pero como era bastante torpe, como creo que ya he dicho en alguna ocasión (o en más de una), en lugar de pegarse el diente se lo transmutó en una rana entera. - ¡Croac! - croó la rana, feliz, desde la boca de Larry. - ¡Hay que ser torpe! - gruñó Mariangélica. - ¡Croac! - croó la ranita, enojada. Mariangélica hizo un requiebro con la varita y volvió a transformarla en el diente de Larry, aunque se lo dejó un poquito más grande. Bueno, de hecho era como el colmillo de un elefante 235
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...
Published on Jul 28, 2013
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...