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sus púas en el recipiente, Mikimaus correteó sobre la mesa. - ¡Mikimaus! - exclamó Ron, desconcertado -. Mikimaus, ¿qué haces aquí? ¿Qué haces vivo? ¿Por qué no te suicidaste? ¿Por qué me mentiste? susurró, con voz de melodrama barato. Cogió al erizo, que luchaba por escapar, y lo levantó para verlo a la luz. Tenía un aspecto horrible. Estaba más delgado que nunca, y la mayoría de las púas habían perdido su habitual color marrón para volverse de un tono que tiraba a rosa chicle. Se retorcía entre las manos de Ron, clavándole algunas de esas púas rosas de aspecto lamentable, forcejeando por escapar. - No te preocupes, Mikimaus, que no hay ninguna bola de pelo verde psicótica por aquí, no hay nada que temer... De pronto, Roderick se levantó, miró por la ventana y puso una cara como si realmente sí hubiera algo que temer, y además hubiera que temerlo mucho. - Ya vienen... Ya están aquí... - dijo, con voz de niña poseída o posesa. Larry, Ron y Mariangélica se asomaron a la ventana. Un grupo de gente bajaba dando saltitos las escaleras de entrada al castillo. Delante iba Agnus Chitichitibangbang, cuya barba plateada brincaba a cada escalón, y a su lado caminaba Cornucopius Flandhul, jugando a pasarse la capa de cuadros por encima de la cabeza a cada salto que daba. Tras ellos iban el viejo, renqueante, tosiente, anciano y decrépito miembro de la Comisión Informativa de Mantenimiento de la Inocuidad de los Bichos Mágicos, que más que dando saltitos bajaba rodando los empinados escalones, y el veterinario MacBurger, el único que bajaba como una persona normal. - Tenéis que iros - urgió Roderick, temblando desde las axilas hasta los tobillos -. No deben veros aquí... Marchaos... Ron se metió a Mikimaus en el bolsillo (literalmente), y Mariangélica cogió la Capa Infalible. - Tendremos que salir por la cocina - dijo Larry resueltamente, y repentinamente se sintió mucho más mayor, mucho más barbudo, mucho más alto (no era muy difícil), con las orejas mucho más picudas y mucho más Tanis el Semielfo. Sacudió la cabeza y se prometió a sí mismo que, si Ron no conseguía darle una paliza a la ínclita escritora de esta chorrada de libro, él mismo tendría que tomar cartas en el asunto. Se dirigieron hacia la puerta trasera, que daba al huerto. Allí vieron a Budweiser atado a la valla, detrás de las rupertas. Budweiser parecía presentir algo, porque movía la cabeza nerviosamente de un lado a otro y rascaba el suelo con las zarpas. - No temas, Budweiser - lo consoló Roderick. - Eeeeees quee no meee eeeencueeentro bieeeeeeen... - gimió 228

Profile for Virginia Pérez

Larry  

Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

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Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

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