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Larry no durmió bien. No por lo que solía ser usual en los jóvenes de su edad, sino porque tuvo unos sueños rarísimos, en los que creía que se había quedado dormido y Oliver le decía que habían tenido que jugar sólo con la Flecha Fogosa, sin él encima, y claro, la fregona no tenía manitas para agarrar la snif y no había podido hacer gran cosa, la pobre. Luego soñó que los del equipo de Sulimoncín habían acudido al partido volando sobre tablas de surf, y que además había desperdigados por el campo una serie de tiburones con muchos dientes y con alas que perseguían a los jugadores de Greypeor y que estaban compinchados con las 2.730 auchs para intentar hacerles toda la pupa posible. Cuando la auch muerde-amígdalas se le introdujo en la boca despertó sobresaltado. Tardó cosa de cincuenta y cuatro minutos en comprender que estaba en la cama, que el partido no había comenzado todavía, que era de noche, que se llamaba Larry Motter y que además de un hechizo represor de hormonas le estaba haciendo mucha falta acudir con urgencia a un psicoanalista. También notó, por la presión que sentía ahí abajo, que tenía una verdadera necesidad de ir al cuarto de baño. Se levantó intentando no hacer ruido (y fracasó estrepitosamente, y nunca mejor dicho, porque organizó un estrépito que habría levantado de la cama a cualquiera que no fuera Ron, Diezmil, Seamos o Lean, que dormían como cuatro auténticos troncos), y fue a hacer pipí al orinal que tenían bajo la ventana para este tipo de situaciones incómodas. El prao del colegio estaba tranquilo y silencioso, sin los berridos habituales de los estudiantes mordisqueados por alguno de los animalicos que Roderick les enseñaba en clase de Bichos Mágicos o por alguna auch perdida. No había viento que moviese las ramas de los árboles, e incluso la Higuera Judoka parecía haberse tomado una sobredosis de Valeriana aquella noche, ya que tenía un aspecto tranquilo e inocente que en realidad no engañaba a nadie (todos sabían que era un árbol psicópata). Larry se guardó todo lo que se tenía que guardar en los pantalones del pijama (de tamaños no vamos a hablar, porque a esas edades los niños son muy susceptibles con estas cosas, y si se entera de nuestro comentario el pobre no volvería a levantar cabeza... ni nada) y estaba a punto de volver a la cama cuando vio algo que le llamó la atención. Algo que se movía bajo uno de los árboles del campo. Larry corrió hasta su mesilla, buscó las gafas, tiró el vaso de agua al suelo, encontró las gafas, se las llevó a la cara, se metió la patilla en el ojo, soltó un gritito agudo, se puso las gafas y volvió a la ventana con precipitación, golpeándose por el camino unas cinco veces con diversas patas de cama y de mesilla en la misma espinilla. Mientras tanto iba rezando para 205
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...
Published on Jul 28, 2013
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...