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de Buroaga, y parecía haber salido de las mismísimas cloacas de los suburbios más infames de la ciudad más tercermundista del planeta más desconocido. O sea: era un asco. Y llevaba una motosierra... [pausa]... Me miró, lo miré... [pausa en la que los oyentes contienen la respiración]... Entonces grité y salió corriendo. [aquí unos cuantos suspiros y gemidos de los oyentes, preferentemente femeninos]. - Lo que no sé es por qué se fue y no se quedó a hacer lo que quiera que quería hacer... - dijo Ron meditabundo a Larry, cuando el club de fans femenino se dispersó y los dejaron solos, sentados en la sala común, esperando al siguiente grupo de fans. Larry se preguntaba lo mismo. ¿Por qué demonios Blas no se había cargado a Ron para después cargarse a Larry y de paso a Seamos, Lean, Diezmil y toda la torre de Greypeor? Blas ya había demostrado que no le importaba despachurrar a toda la cola del cine, así que ¿por qué no se había dedicado al noble deporte del destripamiento con Ron y, después, había seguido sacando vísceras, esta vez las de Larry (que eran las que de verdad le interesaban)? - A lo mejor le asustaste al levantarte tan de golpe y pegar semejante berrido - dijo Larry pensativamente -. No sé, macho, con ese pelo azul y todo revuelto eres capaz de provocarle un infarto de miocardio a cualquiera... Diezmil había caído en desgracia. La profesora MacDonalds estaba tan encabronada que le había prohibido volver a visitar Jomemeo, el lago, los jardines, el Bosque Perdido, las cocinas y hasta los cuartos de baño, por lo que el pobre Diezmil se pasaba las horas pululando por los pasillos con cara de dolor, las piernas muy juntas y gemidos de me hago pis... me hago pis... Larry se apiadó de él y le regaló la bolsa de pañales Dodotis extra-absorbentes que le había sobrado de cuando había estado en La Olla Regurgitante con el hombre feo, feo, feo, feo de huevo al que tuvo que denunciar a Amnistía Internacional. Ninguno de aquellos castigos, sin embargo, fue tan horrible para Diezmil como el que le reservaba su abuela; dos días después del susto de Ron, llegó para Diezmil un paquete embalado en papel de estraza marrón y con una pegatina que tenía una flecha y un cartel: ESTE LADO HACIA ARRIBA. O sea, un paquete completamente normal, pero ante el cual Diezmil se quedó completamente blanco, Ron abrió la boca, Larry esbozó una media sonrisa y el resto de la mesa comenzó a reirse disimuladamente (los muy cabritos). Era lo peor que se podía recibir en Jobart a la hora del desayuno: un bocinador. - Cógelo y vete, Diezmil - le aconsejó Ron, que el año anterior había recibido un bocinador de su madre que había acabado con su buen nombre y casi casi con sus tímpanos. 176
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...
Published on Jul 28, 2013
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...