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que fuese, y entonces... - ¡AAAAAAAAAARRRRGGGLLLL! ¡NOOOOOOOOORRRRLLL! ¡ZUTO, ZUTO! Larry despertó tan repentinamente como si Pibes hubiera vuelto a echarle un cubo de agua helada encima de la cabeza. Desorientado por la oscuridad y por el exceso de tequila con sal y limón, buscó a tientas las cortinas mosquiteras que colgaban de su dosel. Escuchó ruidos a su alrededor y a Seamos Sensatos que murmuraba: - ¿Pascha? A Larry le pareció oir que se cerraba la puerta del dormitorio. Por fin logró encontrar la separación entre las cortinas y las abrió, al mismo tiempo que Lean Dosmás encendía la luz de su mesilla y se volvía hacia él, con los ojos hinchados y la varita en la mano. Ron estaba sentado en la cama, con las cortinas echadas a un lado, el pelo tan revuelto que parecía un felpudo azul, los ojos como los coladores de Tremendi y con cara de mucho susto. - ¡Blas! - No, me llamo Larry... - ¡Suburbius Blas, retrasado! ¡Suburbius Blas! ¡Tenía una motosierra! - ¿Qué? - ¿Cómo? - ¿Tas borrazo? - Quién fue a hablar... - ¡Suburbius Blas! ¡Con una motosierra! Me despertó el ruido, rasgó las cortinas... - Pesadilla por indigestión de fabada asturiana... - ¡Os digo que estaba aquí! ¡Mirad las cortinas! Todos se levantaron de la cama; Larry fue el primero en llegar a la puerta, y la abrió de golpe. En el rellano se encontró con Oliver y con Aceitina. Las puertas se abrían y los estudiantes iban saliendo poco a poco de los dormitorios. - ¿Y esto? - ¿Qué ocurre? - ¿Estáis mal de la cabeza? ¿Sabéis qué hora es? - Ron, ¿estás seguro que no lo soñaste? - ¡Os digo que lo ví! ¡Casi me da un síncope! - A la que le va a dar un síncope es a MacDonalds como nos vea levantados... - ¡Estupendo! ¿Seguimos con la fiesta? - preguntó Brad -. Todavía no me he quitado el tanga... 171
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...
Published on Jul 28, 2013
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...