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que nunca más vuelva a pensar cosas en contra del Decreto... Verás la desilusión de Pasty Alzheimer... Jijiji... Pero qué mal que me caes, Malody... De su varita surgió un rayo de luz de color rojo oscuro, que dio al Desertor en plena entrepierna. El Desertor se dobló, pero continuó mirando a Larry con mala cara. Sin embargo, a Larry se le llenaron los pulmones de una extraña sensación, como si quisiera levantar en armas a todo el colegio para dar la vida por la lucha de clases. - ¡Atomápokkulo! - gritó Lobatón, lanzándose hacia delante. Se oyó un fuerte "¡Blip!" y el rayo de luz roja se desvaneció junto con el Desertor. Larry se derrumbó sobre una silla y apuntó tan mal que cayó de culo en el suelo. Las piernas no querían sostenerlo, pero su cabeza bullía con la necesidad de hacer la revolución. Por el rabillo del ojo vio cómo el profesor Lobatón volvía a meter al Humpfrey en la caja, obligándolo con su varita. Se había vuelto a convertir en la extraña marioneta de peluche amarilla con los ojos saltones. - ¡Estupendo! - exclamó Lobatón, dirigiéndose hacia Larry -. ¡Muy bien, Larry! Ha sido un buen comienzo. - ¿Podemos volver a probar? - preguntó Larry, que se sentía efervescente de ganas de construir barricadas y emprenderla a sartenazos contra los enemigos del pueblo. - Esta noche no - dijo firmemente Lobatón -. Por hoy está bien. Toma dijo, pasándole un palolú -. Cómete esto o la señora Pompis hará cosas muy feas con ciertas partes de mi cuerpo a las que les tengo mucho aprecio. ¿Volvemos a intentarlo el próximo jueves? - Vale - dijo Larry, chupando el palolú. La euforia revolucionaria se fue difuminando, sustituída por las ganas de hacer cosas realmente útiles para sí mismo: escribir un libro, viajar el globo, tener un hijo... Lo de tener un hijo le recordó súbitamente algo -. Profesor Lobatón... Antes me ha dicho que conoció a mi padre... - Sí... - dijo Lobatón, ausente. - ¿También conoció a Suburbius Blas? - preguntó Larry. - ¿Por qué me preguntas eso? - dijo, alarmado. - Por nada... Bueno, porque me han dicho que mi padre y Blas eran amigos en el colegio... Y claro, relacionando ideas... Lobatón pareció calmarse. - Sí, conocí a Suburbius Blas - dijo, entornando los ojos y mirando en la distancia -. O lo conocía... antes de que tuviera que retirarle el saludo por magopsicopatear. - ¿Y también conoció a la señora Roberta cuando era un adolescente? Lobatón sonrió. 150
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...
Published on Jul 28, 2013
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...