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- Pero es que cada vez es peor - dijo Larry -. Esta vez ni siquiera me ha dado tiempo a hacer nada antes de que se me quitasen las ganas... Lobatón estaba pálido. - Larry, si no quieres seguir con esto, lo dejamos por hoy... - ¡No! - exclamó Larry -. ¡Tengo que conseguirlo! ¡Tenemos que ganar la Copa de Cuidadín o Malody se estará riendo de mí hasta 1987! - De acuerdo... Cagóntó, no me libro... - Lobatón carraspeó -. Tal vez quieras pensar en algo que te apetezca más hacer, no sé, incluso cosas contra el Decreto Para la Limitada Moderación de las Relaciones Interpersonales en Menores de Edad... Larry lo miró suspicaz. - Te prometo que no me chivaré - dijo Lobatón sonriendo -. Yo también he tenido infancia, sabes... Larry asintió, y levantó la varita. - ¿Preparado? - Sí. Lobatón abrió de nuevo la caja, y de nuevo surgió una figura alta, vestida de negro y con la cara cubierta. Larry se concentró con todas sus fuerzas en la imagen de Mariangélica (era la chica que mejor conocía, no es tan extraño, hombres...), pero notaba cómo se le iban las ganas de hacer cualquier cosa. A ver... Quizá Patati... No, Lavendo... Bueno, o Ginebra, que seguro que querría... Bueno, querría hacer qué? ¿Esperar a la cigüeña? ¿Plantar un repollo? ¿Mirar cómo las abejitas llevan polen a las florecitas? ¿QUÉ demonios es lo que prohibe el decreto? Sus piernas comenzaron a flaquear de nuevo. Quiero... quiero hacer con Ginebra... Pero qué chorrada, para ver a las aves migratorias o a los insectos y la flora me pongo un documental de La2... Quiero... Quiero hacer... Buah, para qué... Sacudió la cabeza. Quizá era que Ginebra no era una tentación suficiente... Intentó concentrarse en la imagen de la señora Ruperta, que tanto había gustado a Ron, a Flandhul e incluso, si le hacía caso, a Blas y a su propio padre. Pero la señora Ruperta no era tampoco alguien con quien le apeteciese contemplar las abejitas, o las cigüeñitas, o los repollitos... Pensó en la bruja del guardarropa de La Olla Regurgitante, pero pronto se le quitaron las ganas incluso de pensar. - ¡Larry! ¡Larry, despierta! Lobatón le abofeteaba el rostro, de forma que Larry notaba cómo se le iban todavía más las ganas de hacer na de na... Le costó cerca de cinco minutos comprender que estaba tumbado, en esta ocasión boca arriba, en el suelo del aula. - No tengo ganas... - balbuceó. Lobatón le dio otras dos tortas. 148

Profile for Virginia Pérez

Larry  

Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

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Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

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