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La profesora Tremendi se comportó casi con normalidad (excepto por el hecho de que tenía que levantarse los coladores a cada bocado, porque se le caían sobre el plato) durante dos horas, hasta que Larry y Ron decidieron que ya habían ingerido suficiente casquería y se levantaron de la mesa, con el consiguiente maullido agudo de la profesora. - ¡Chiquillos! ¡Oh, vaya! ¿Cuál de los dos se ha levantado el primero? chilló. - Nu sé... - dijo Ron, mirando a Larry con los ojos muy abiertos. - No creo que importe demasiado - dijo la profesora MacDonalds -. Si a alguno le da dolor de estómago, pues que se tome un vaso de bicarbonato y en paz... La profesora Tremendi pareció molesta, como si fuese ella la que tuviera una indigestión. Ron se volvió hacia Mariangélica. - ¿Vienes? - preguntó. - Sí, ahora... - dijo Mariangélica -. Tengo que... bueno... este... Tengo que hablar con la profesora MacDonalds. - Siempre está pidiendo más deberes, la tía - comentó Ron cuando subían por la escalera de mármol hacia la torre. - No sé. Me da la impresión de que nos ocultaba algo... - dijo Larry, en un inspirado arranque de clarividencia. Cuando llegaron al agujero del retrato, se encontraron al teniente Cagonman celebrando la Navidad con un grupito de cabareteras vestidas con vestidos (valga la redundancia) con muchos flecos y plumas por todas partes. - ¡Fellicesh pashcuassss! - hipó -. ¿Da condrasheñña? - Dicen que fray Sisebuto se cascaba veinte pa*as por minuto, y dicen que fray Tomás se cascaba todavía muchas más - dijo Ron. - ¡Igual gue voshodrosss! - rió el teniente Cagonman, que no debía saber nada de cierto Decreto. El cuadro se apartó para dejarles pasar. Larry subió directamente al dormitorio, pero no porque la contraseña le hubiese metido ideas raras en la cabeza sino porque sentía verdadera necesidad de coger su Flecha Fogosa, que es precisamente lo que hizo. También cogió el pack de Fairy que Mariangélica le había regalado por su cumpleaños (no es que pensase utilizar la Flecha Fogosa para fregar el dormitorio de nadie, era por si acaso podía limpiarla un poquito más, no fuese que hubiera alguna huella dactilar o motita de polvo en la fregona nueva novísima y reluciente). Bajó a la sala común y se puso a investigar la Flecha Fogosa, pero la fregona estaba impoluta y tenía las tiras de bayeta como cortadas con escuadra y cartabón. Él y Ron se limitaron a sentarse junto al fuego a contemplarla, babeantes, hasta que el agujero del retrato se abrió de nuevo, y entró Mariangélica seguida por la profesora MacDonalds. 140
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...
Published on Jul 28, 2013
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...