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- Así le daría uso a mi regalo de cumpleaños... - empezó Mariangélica. Pero en ese momento Crunchñam saltó desde la cama de Seamos hasta el pecho de Ron y comenzó a hurgar en el bolsillo de su pijama. - ¡SACA DE AQUÍ A ESTA PU*A BOLA DE PELO VERDE! - gritó Ron, viendo correr despavorido a su erizo por toda la habitación. Cogió a Mikimaus y le dio un puntapié a Crunchñam, pero calculó mal y le dio en su lugar al baúl de Larry y se hizo mucha pupa. Crunchñam empezó a bufar y a arañar algo que había caído del baúl de Larry, y que resultó ser la peonza que Ron le había regalado por su cumpleaños y que permanecía quieta en el suelo sin hacer ni caso al gato (es que si le hubiese hecho caso no habría sido una peonza normal y corriente, claro). - Llévatelo - gruñó Ron a Mariangélica, acariciando a Mikimaus para que se tranquilizase. Larry miró al erizo: estaba bastante más delgado que la última vez que lo vio, aunque los saltones ojos seguían siendo los de siempre. Sin embargo, le faltaban algunas púas y tenía mucha cara de susto. - No tiene buen aspecto, ¿verdad? - comentó Larry. - ¡Está estresado! - exclamó Ron -. Necesita unas vacaciones o una buena baja laboral. ¡Si ese puñetero bicho verde le dejase en paz estaría perfectamente! Pero Larry, acordándose de sus escasos conocimientos de biología animal, pensó que Mikimaus lo que necesitaba en realidad era jubilarse, ya que tenía todo el aspecto de un bicho bastante decrépito a punto de irse al otro barrio. Aquella mañana el famoso espíritu de la Navidad estaba ausente de la sala común de Greypeor(cosa extraña, teniendo en cuenta que los pasillos de Jobart estaban tan llenos de fantasmas que era raro no atravesar ocho o nueve de camino desde el agujero del retrato al cuarto de baño). Ron seguía enfadado con Mariangélica por no hacer caso de los constantes intentos de Crunchñam por comerse a Mikimaus, y Mariangélica estaba enfadada con Ron por haber intentado darle una patada a Crunchñam. Así que Larry se dedicó a mirar embobado su Flecha Fogosa, exactamente igual que en el Callejón Melón durante aquel verano pero sin tener al dueño encima quejándose por noséqué historia sobre inundaciones y sin 2.731 pelotas intentando romperle la nariz. Aunque el hecho de pasarse la mañana babeado sobre la fregona parecía poner de peor humor todavía a Mariangélica (las mujeres, que no entienden de deportes de masas). No decía nada, pero miraba la Flecha Fogosa como si tuviese ganas de partirla en trozos muy pequeños o dársela a la Higuera Judoka para que se entretuviese un rato con ella. A la hora de la comida bajaron al Refectorium. Las cuatro grandes mesas de Greypeor, Sulimoncín, Vayaplof y Rumbaolé habían sido retiradas, 136

Profile for Virginia Pérez

Larry  

Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

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Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...

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