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(ahorraban en luz pero no en calefacción) salían las notas discordantes de los villancicos cantados por los niños de Operación Truño: - Dime niñoooo de quién ereees too vestidico de blancoooooooooo.... Hacía un frío de espanto, los grajos volaban a la altura de los tobillos de Larry, Ron y Mariangélica, y Larry, que era un poco torpe como ya hemos dicho en alguna ocasión, no había llevado ni capa ni espada, así que temblaba como si tuviese el Baile de San Vito. - Mira, ahí está la Tienda de Artículos de Coña y Coñas Marineras de Gonzo. - Y la oficina de Correos. - La Choza de los Berridos está por allí arriba... - Justo al lado de la Torre Eiffel... - Idea - dijo Ron -: ¿Y si vamos a las Cinco Fregonas a tomar un chato? Larry dijo inmediatamente que sí mientras sufría espasmos espasmódicos que de módicos no tenían nada. Cruzaron la calle y minutos después entraban en el bar del pueblo (uno de los bares; pero del otro, La Cabeza del Cochino Jabalín, un antro bastante poco recomendable donde los brujos buenos se disfrazan de brujas malas y cantan We are family, I´ve got all my sisters with me, ya se hablará en otro libro más adelante). Las Cinco Fregonas era un local bastante agradable, si se obviaban algunos elementos de la decoración que no iban acordes con el Decreto para la Moderada Limitación de las Relaciones Interpersonales en Menores de Edad. Sobre todo, pensó Larry, era un sitio calentito, que para él ya era suficiente, pósters aparte. La camarera que atendía las mesas tampoco estaba de acuerdo con el Decreto. Al menos así parecía pensarlo Ron, que se puso un poco rojo (con lo que parecía una bandera del Barça en contraste con su pelo) cuando la miró. Era una chavala de unos cuarenta años estupendamente llevados, que podría haber servido de modelo para la estatua de la que partía el túnel del Metro. - Esa es la señora Ruperta - dijo Ron, babeando un poco -. Voy a pedir, ¿vale? Fue hacia la barra mientras Mariangélica y Larry expulsaban de una mesa a unos borrazos que cantaban Jomemeo Patria Querida medio caídos al suelo, y se sentaban en las sillas. La mesa estaba junto a un árbol de Navidad decorado con una especie de pompones de peluche de color canela que se movían y cantaban soltando gorgoritos y que debían pertenecer a una especie que Larry no conocía, aunque claro, la asignatura de Bichos Mágicos no se le daba especialmente bien... Ron llegó unos minutos más tarde, todavía de color azulgrana y cargando tres vasos de Refresco de Queso. - ¡Salud, dinero y amor! - brindó Ron. Mariangélica lo miró 113
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...
Published on Jul 28, 2013
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...