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inmensa dibujada en el suelo con baldosas amarillas que brillaban en la oscuridad. Continuó por el túnel hasta que vio que una pared lisa le cortaba el paso. Lo único que había en aquella pared era un gran espejo circular en la parte de arriba, y, con la experiencia que tenía con los espejos, decidió que era más sensato no intentar escalar hasta él... Luego vio que en un lateral había una verja donde se leía No pasar, y claro, pasó. Había unas escaleras metálicas y el túnel seguía por allí, aunque ya no tenía el suelo liso sino una especie de raíles de tren. Minutos más tarde, después de subir otras escaleras metálicas, vislumbró a lo lejos otra baldosa romboidal con la misma críptica inscripción: Metro. Debajo: Jomemeo. Y un cartel verde con una flecha que ponía: Salida Joneiduques. Larry siguió adelante y se encontró una escalera mecánica con un cartelito de cartón que ponía No funciona. Subió por ella no sin dificultad, abrió una puerta giratoria de cristal y se encontró en un sótano lleno de cajas de cartón. Miró hacia atrás y observó con un sobresalto que la puerta giratoria había desaparecido. Parece cosa de magia, pensó, y luego recordó que se suponía que era un mago y que estudiaba en un colegio de magia Borrás y que Jomemeo era un pueblo poblado (valga la redundancia) íntegramente por magos, lo que lo hacía todo menos extraño. Larry miró a su alrededor sin saber muy bien qué hacer, buscando una puerta giratoria por la que salir o incluso una puerta normal de las de bisagras de toda la vida. Puertas, puertas, lo que se dice puertas, no vio ninguna, pero sí vio unas escaleras de piedra que subían hasta alguna parte desde la que surgían sonidos extraños. Escuchando con más atención comprobó que el escándalo lo armaban los cienes y cienes de alumnos de Jobart que abarrotaban una tienda de chucherías. Relamiéndose de anticipación, subió las escaleras, esquivó al dueño de la tienda, esquivó a la dueña de la tienda, esquivó al perro del dueño de la tienda, esquivó al hijo de la dueña de la tienda, esquivó al sobrino del hijo del dueño de la tienda (una historia algo escabrosa) y, por fin, se mezcló con los alumnos de Jobart, que no le prestaron la más mínima atención. Ron y Mariangélica estaban en un rincón, observando críticamente una serie de estantes repletos de golosinas de todos los colores. - No sé si a Larry le gustarán éstos... - dijo Mariangélica, mirando dentro de un tarro de gusanitos pero no de maíz sino de los de verdad. - Puaj, como mucho podrá utilizarlos para pescar truchas en el lago... dijo Ron -. ¿Y éstos? Señaló una caja de bolitas que no parecían precisamente de queso sino 109
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...
Published on Jul 28, 2013
Segundo intento: éste es el primer fic que escribí basado en el mundo de Harry Potter. Sí, es mío. Mío, Issuu, nada de dejármelo en cuarente...