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HIPÓTESIS PARA EL VACÍO HISTÓRICO DE CONSTANTINOPLA A LIREY por César Barta Gil CÉSAR BARTA es físico y socio del Centro Español de Sindonología en la Delegación de Madrid (CES-CAM). También es miembro del EDICES (Equipo de Investigación del CES). Este artículo fue publicado en la revista Linteum nº 36 (enero-junio de 2006), págs. 25-33.

Los estudiosos de la Sábana Santa o Síndone reconocen sin discusión los antecedentes históricos del lienzo que hoy se custodia en Turín desde que aparece en Lirey, Francia, hacia el año 1356 en manos de la familia Charny-Vergy. Tras unos primeros años de peripecias se venera con normalidad en Chambéry hasta que es llevada a Turín no sin antes sufrir el incendio de 1532 que dejó para siempre sus huellas en la tela. Pero si se quiere sostener que el lienzo de Turín fue la mortaja de Jesucristo, es necesario reconstruir el itinerario desde Jerusalén a Lirey. Hay documentación suficiente1 para afirmar que en Constantinopla hubo una Síndone con imagen hasta el 1204. Ir más atrás en el tiempo es objeto para otra investigación. En cualquier caso habrá que asegurarse de que la de Turín es la de Constantinopla para ir completando la cadena histórica si se quiere desmentir el resultado poco fiable de la datación por C14. Los indicios que contiene la propia Sábana de Turín de su paso por Jerusalén, Edesa y Constantinopla no son despreciables. Al menos cabe mencionar el polen y los pliegues. Las pequeñas quemaduras en ángulo (poker holes) recogidas en la representación de la resurrección del códice Pray anterior al 1195 con origen en torno a la ciudad bizantina es otra prueba contundente de su presencia en Constantinopla antes de su aparición en Francia. Pero desde las últimas noticias en Oriente hasta las primeras en Lirey hay un vacío histórico de unos 150 años. En 1204 Robert de Clary nos informa que desaparece en la toma de la ciudad y en 1205 una carta de Teodoro Ange dirigida al Papa Inocencio III nos señala que está en Atenas. Por el otro extremo del lapso, el primer documento puede considerarse la medalla del peregrino conservada en el museo de Cluny en París con detalles inequívocos de las exposiciones llevadas a cabo antes de la muerte de Geoffroy de Charny que le sobrevino en 13562. Pero ¿cómo rellenar el vacío histórico? ¿Cómo fue trasladada desde la capital bizantina a la Champagne francesa? ¿Dónde está el eslabón perdido? No son pocas las hipótesis sugeridas la mayor parte gratuitas. Raffard de Brienne3 y los hermanos Marinelli4 presentan una relación bastante completa. He aquí una recapitulación breve de todas las que he podido reunir, analizando con especial 1

CÉSAR BARTA, Los textos: Linteum 29 (junio de 200), 14-15 y Linteum 30 (enero-marzo 2001), 22-23.

2

D. RAFFARD DE BRIENNE, Le Secret du Saint Suaire, Chiré en Montreuil, Chiré 1993, 21.

3

D. RAFFARD DE BRIENNE, Enquête sur le Sainte Suaire, Remi-Perrin, Paris 1998, 40-49.

4

MARINELLI, Sacra Sindone (CD-ROM), Spostamenti, Trasferamneto en Francia.

1 www.sabanasanta.org


atención los documentos o pruebas que aportan como fundamento. Unas se esfuerzan en encontrar una pista en la vida y relaciones de Geoffroy de Charny que permita saber cómo la consiguió. Es decir, van desde 1356 hacia atrás. Pero no llegan en su recorrido inverso hasta el 1204. Otras intentan encontrar noticias de cómo salió de Constantinopla y avanzar en el tiempo. Tampoco éstas llegan a completar el trayecto.

Los Templarios Una de las más populares es la de los Templarios propuesta por Ian Wilson5. La similitud de apellidos entre el propietario histórico Geoffroy de Charny y el maestre de la orden del Temple, Geoffroy de Charnay quemado en la hoguera, era uno de sus argumentos. La acusación de que estos monjes guerreros adoraban una cabeza, es otro. Además, el poderío económico y militar que les convertía en guardianes fiables de reliquias se añadía a la lista de razones. Cuando se descubrió en Templecombe (Inglaterra) una tabla con un rostro de Cristo de rasgos de reminiscencia sindónica, parecía consolidarse la hipótesis. Pero a pesar de la similitud de apellidos, no había parentesco entre ambos Geoffroy. La cabeza adorada, si realmente existió, más parecía tratarse de un busto tallado o esculpido con volumen que de una figura plana. Como el relicario de una antigua iglesia templaria de Flandes con un pretendido hueso de la cabeza de San Juan Bautista que tiene un asa en la zona de la nuca para poderlo ofrecer a besar en sus ritos6. En esta época, además, ya no tiene mucho sentido seguir relacionando la Síndone sólo con la cabeza cuando, tanto antes en Constantinopla como después en Lirey, se mostraba todo el cuerpo. Por último, durante el saqueo de Cosntantinopla los templarios no tuvieron ningún protagonismo, reduciendo las probabilidades de hacerse con la Síndone. Se han propuesto varias hipótesis de cómo los Templarios llegarían a obtener la reliquia, pero todo son meras conjeturas a las que no cabe prestar atención mientras no hay algún indicio serio de que alguna vez haya estado en su patrimonio. El mismo Wilson tiende a relajar su apoyo a esta hipótesis en sus sucesivas obras.

Emperatriz bizantina Margarita Para intentar explicar cómo llegó la Síndone a los Templarios7, se argumenta que llegó a través de la emperatriz Margarita, hija del rey húngaro Bela. Después de quedar viuda del emperador de Oriente Isaac II Ángel, se casó con Bonifacio del Montferrat, uno de los jefes principales de la IV Cruzada y de la toma de Constantinopla. Bonifacio, que tendría la oportunidad de quedarse con la excepcional reliquia, llegó a ser rey de Tesalónica en Grecia y en septiembre de 1207 murió en batalla. Margarita volvió a Hungría y se llevó con ella la Síndone (en apoyo de tal tesis

5

IAN WILSON, The Blood and the Shroud, Orion, London 1999, 150-170; MANUEL SOLÉ, La Sábana Santa de 2

Turín, Mensajero, Bilbao 1986 , 65-68. 6

M. LAMY ET AL., El Secreto Final de los Templarios, Martínez Roca (Colección Año Cero), Madrid 1999, 47.

7

MARINELLI, Sacra Sindone (CD-ROM), Spostamenti, Trasferamneto en Francia, Hipótesis 3.

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estaría la presencia en Budapest del manuscrito Pray) y entonces se casó en terceras nupcias con Nicolás de San-Omer del que tuvo un hijo llamado Guillermo, que entró en la Orden de los Caballeros Templarios. A finales del siglo XIII, la Orden llevaría la Sábana a Acre y en 1291 a Chipre para introducirla en Francia en 1306. La novedad de esta versión sobre la anterior es hacerla pasar por Budapest pero sin más apoyo que la imaginación. El manuscrito Pray es anterior a 1195 y a la caída de Constantinopla y se inspiró en la Sábana de Turín cuando ésta estaba aún en la capital bizantina. No puede ser presentado como una prueba de paso por Budapest. La carta de 1205 contradice esta hipótesis. La valoración es la misma que para la de los Templarios en su parte común y, para lo novedoso, no hay ningún dato a favor y alguno en contra.

Esmirna En esta hipótesis es el mismo Geoffroy de Charny quien consigue la Síndone en su única expedición a Oriente8. El señor de Lirey participó en la cruzada del Delfín Huberto II de Viennois entre 1345 y 1346, que les condujo a una única batalla en Esmirna, ciudad que había sido confiada a los Hospitalarios tres años antes. Se supone que lograría la Sábana que estaría en aquellas tierras por esas fechas. Así se justifica el que la nieta de Geoffroy declarase en 1443 que su difunto abuelo la había conquistado9 hablando de los orígenes de la reliquia. Además parece que las ostensiones comienzan una vez que muere Humberto en 1355, que había sido jefe de la expedición y podría reclamarla. Un móvil propuesto por Raffard de Brienne10 es que Geoffroy coincidiera en las milicias con Gautier VI de Brienne, hijo del último Duque de Atenas. De hecho, tanto Geoffroy como Gautier murieron en la batalla de Poitiers. Raffard supone que una amistad previa le habría permitido al señor de Lirey conocer el paradero de la Síndone, que habría estado desde el saqueo de Constantinopla en poder de los sucesivos duques de Atenas, y motivarle para acudir a recuperarla cuando fue a Esmirna. Pero además añade otra posibilidad de que para entonces estuviese ya en los dominios de la familia Gautier del sur de Italia y que fuese allí, de paso, donde la recuperaría. Si bien la expedición a Esmirna es una de las pocas ocasiones que podría explicar la declaración de Marguerite de Charny, no existe el documento que confirme esta vía y la presencia de la Síndone en Esmirna en poder de los Hospitalarios para estas fechas no está justificada y parece bastante improbable.

8

PAUL DE GAIL, Histoire Religieuse du Linceul du Christ, France-Empire, Paris 1973, 119. 127. 131-141; I.

ROJAS, La Síndone en Europa del siglo XIII al XXI, Manual del CES, Tema 7 sin publicar, 68. 9

D. RAFFARD DE BRIENNE, Le Secret du Saint Suaire, Chiré en Montreuil, Chiré 1993, 22: “disoit et

mantenoit… lequel pieça fu conquis par feu Messire Geoffroy de Charny, mon grand-père”. 10

D. RAFFARD DE BRIENNE, Le Secret du Saint Suaire, Chiré en Montreuil, Chiré 1993, 59-62.

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La declaración de la nieta en 1443 es el único documento favorable pero sólo si se interpreta en uno de sus posibles sentidos11.

Dreux, hermano de Geoffroy Geoffroy de Charny pudo heredarlo de su hermano Dreux12 cuya esposa Agnes de Charpigny era descendiente directa de Hugh de Lille Charpigny, señor de Vostiza en Morea (Grecia), participante en la IV Cruzada. Parece que el único argumento para proponer esta hipótesis nace de buscar en la genealogía de los Charny algún ascendiente que hubiese estado en Constantinopla. No se aporta el mínimo indicio de que el cruzado Hugh obtuviese la Síndone, ni ningún documento que hable de la preciada reliquia en manos de Dreux de Charny, el hermano de Geoffroy. Además, Dreux tuvo descendencia directa que tendría derecho prioritario a heredar el lienzo si éste hubiese estado entre sus bienes. El único dato: la genealogía de Geoffroy.

Herencia familiar de Geoffroy Dunod de Charnage13 dice que Geoffroy otorgó la colegiata de Lirey el santo lienzo como reliquia traída de las cruzadas y conservada desde mucho tiempo atrás por su familia en un cofre con sus heráldicas. A continuación paa a escudriñar en la genealogía. Geoffroy lo habría recibido de su padre Jean I de Charny, éste de su padre Huges y éste del cruzado Pons de Mont Saint Jean, señor de Charny, que acompañó a su cuñado Guillaume de Champlite en la aventura griega y en la que habría conseguido el lienzo Esta hipótesis es de corte muy similar a la anterior, sólo que en este caso el cruzado es un ascendiente directo. Pero sobre la consecución del lienzo sagrado por parte de Pons de Charny o de Guillaume de Champlite no se aporta base documental y Dunod se limita a decir “se sabe”. El único documento que se menciona es el acta Lirey del 10 de junio de 1353. Pero tal acta de fundación de Lirey no menciona en absoluto el santo lienzo. Todo lo que Dunod afirma, no sabemos de dónde lo extrajo y, por tanto, no podemos confirmarlo ni corregirlo. Sin embargo, la carta de 1205, mencionada anteriormente, sitúa la Síndone en Atenas, lo que contrasta ligeramente con el hecho de que Guillaume de Champlite estaba establecido en Morea, de donde era señor. Esta hipótesis sólo tiene en su haber la genealogía.

11

DOROTHY CRISPINO, Pour savoir la vérité, Actas del III Simposium del CIELT, Niza 1997, 221, nota 3. La

autora argumenta que en la Edad Media conquis significaba adquirido sin tener necesariamente una connotación bélica. 12

IAN WILSON, The Blood and the Shroud, Orion, London 1999, 155-158; D. RAFFARD DE BRIENNE, Le Secret

du Saint Suaire, Chiré en Montreuil, Chiré 1993, 47. 13

F. I. DUNOD DE CHARNAGE, Histoire de l’Eglise. Ville et Diocèse de Besançon, Besançon 1750, 409.

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Obispo de Troyes El padre italiano Solaro14 nos informa de que durante el saqueo de Constantinopla, el obispo de Troyes, Garnier de Trinel que participaba en la Cruzada, fue designado para distribuir las reliquias15. La Síndone sería una de ellas y el mismo obispo se la quedaría. Después de su muerte en Constantinopla en abril de 1205, Pons de Charny, que estaba emparentado con el obispo, conseguiría la reliquia. A partir de aquí coincide con la anterior hipótesis, con la que comparte todas las lagunas. La única diferencia es que añade un dato sobre el reparto de Constantinopla. La distribución general de reliquias por el obispo está documentada16, pero desgraciadamente no hay mención expresa de la Síndone. Es más, Gaunier envió algunas reliquias a su diócesis de Troyes. Estando la Síndone considerada como una de las más preciosas, hubiera resultado lógico que la seleccionase para enriquecer la catedral en Francia. Y en caso de que hubiera estado en su poder, de nuevo no hay ninguna base documental que soporte la transferencia de la Síndone a la familia Charny. Además de la genealogía, se aporta el dato de un reparto inespecífico de reliquias.

Familia Toucy Dentro de las hipótesis de herencia familiar, Crispino17 propone otra alternativa. Nargeaud de Taucy llegó en 1217 a Constantinopla y se puso al servicio del emperador latino y la familia prosperó hasta hacerse con señoríos en Italia, Sicilia e Inglaterra. Su hermano, Acelin, fue señor de Baserne, y un sobrino del mismo, Guillaume de Baserne, canónigo de Reims. Este prelado era tío de Jeanne de Toucy, primera esposa de Geoffroy de Charny. La pista que señala hacia esta alternativa es una petición que hizo Geoffroy de Charny al Papa Inocencio VI para que su tío viniese a la iglesia de Lirey que estaba fundando. A las críticas a esta nueva hipótesis comunes con los puntos anteriores se añade el que la llegada del primer Toucy a Constantinople se produce en 1217, cuando la Síndone con imagen había salido de la ciudad según la carta de 1205. Y si realmente el canónigo hubiese aportado el lienzo recibido de sus antepasados, lo haría a la colegiata, y no se entiende que los descendientes de Charny y los propios canónigos consideren que la reliquia llegó a través de Geoffroy de Charny.

14

PAUL DE GAIL, Histoire Religieuse du Linceul du Christ, France-Empire, Paris 1973, 141.

15

I. ROJAS, La Síndone en Europa del siglo XIII al XXI, Manual del CES, Tema 7 sin publicar, 5-6; P. CARNAC,

El Sudario de Turín, Lidium, Buenos Aires 1984, 44-45. 16

E. RIANT, Depouilles Religieuses enlevées à Constantinople au XIII siècle par les Latins et des documents

historiques de leur transport en Occident, Paris 1875, 40. 17

DOROTHY CRISPINO, Pour savoir la vérité, Actas del III Simposium del CIELT, Niza 1997, 219-223.

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Don de San Luis La Síndone se habría conservado en el tesoro imperial de Constantinopla después del saqueo de 1204 y el último emperador italiano, Balduino II, se la habría enviado a Luis IX quizá en compensación por alguna ayuda financiera y éste la habría guardado en el tesoro de la Sainte Chapelle. Uno de sus sucesores en el trono se la habría otorgado a Geoffroy en premio a sus mucho y leales servicios18. Esta vía está inspirada en la declaración tardía de los canónigos de Lirey que, poco después de 1525, declaran que Geoffroy de Charny la había recibido de Felipe VI de Valois, rey de Francia. Declaración que resulta coherente con la bula „antipapal‟ de Clemente VII del 6 de enero de 1390 en la que dice que a Geoffroy le había sido ofrecida como regalo19. Si bien es cierto que San Luis rescató bastantes reliquias, también lo es que las mantuvo en su posesión haciendo construir la Sainte Chapelle de París para su veneración. Sobre estas transferencias hay documentación, y de la única síndone que se habla es de un trozo que se guardaba en un relicario cuadrado de unos 30x40 cm del que envió parte a varias iglesias. La muestra que llegó a Toledo junto con porciones de otras reliquias de origen bizantino no corresponde al lienzo de Turín20. Por tanto, la documentación y demás pruebas no permiten suponer que San Luis recibiese la Síndone con imagen que hoy está en Turín. El P. Dubarle ha pretendido identificar la Síndone con otra reliquia de la Sainte Chapelle: el Mandilión o Verónica también llegado de Constantinopla21. No parece identificarse ninguna razón que justifique el desprendimiento de una reliquia tan especial para premiar al caballero francés por muy heroicos que fuesen sus actos. Los reyes franceses en esta época mantenían la colección de reliquias de Cristo como símbolo de predilección divina. Es el mismo mito que motivó a los emperadores bizantinos a reunir dicha colección. La ligera diferencia es que en Cosntantinopla el protagonismo lo tuvieron en la Cruz y el Mandilión, y en París, la Corona que, aunque de espinas, no dejaba de identificarse más claramente con la realeza. El siglo XIV fue una época de aumento del tesoro de la Sainte Chapelle poco coherente con un desprendimiento tan importante. Luis IX y su inmediato sucesor nunca habían repartido reliquias completas sino porciones de ellas. Esto entraba 18

A.-M. DUBARLE, Le Linceul de Turin passe incognito par la Sainte Chapelle, Actas del III Simposium del

CIELT, Niza 1997, 173-176. 19

MANUEL SOLÉ, La Sábana Santa de Turín, Mensajero, Bilbao 1986 , 52.

2

20

DANIEL DUQUE – CÉSAR BARTA, Síndone de Toledo y de Turín: Linteum 27-28 (diciembre de 1999 – abril de

2000), 23-26. 21

CÉSAR BARTA, La Sainte Chapelle a logé des suaires de Constantinopla, IV Simposium del CIELT, Paris

2002. En el artículo de Linteum de Duque y Barta mencionado en la nota anterior se afirmaba que no se tuvo noticia del Mandilión después de la toma de la capital bizantina. Sin embargo, gracias al trabajo de J. Durand, conservador del Louvre, se ha documentado ampliamente que el Mandilión de la capilla de Pharos del complejo imperial de Constantinopla llegó a París en el conjunto de 22 reliquias recibidas por San Luis.

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perfectamente dentro de la estrategia de hacer saber al mundo entero quién tenía ahora la colección que había acompañado al anterior poder imperial y que ahora acompañaba al nuevo heredero de dicho poder. En todo caso, el obsequio hubiera ido acompañado de documento legal siguiendo la pauta del envío a Toledo22 y hubiese sido mostrado con orgullo por los herederos de Geoffroy de Charny cuando se cuestionó posteriormente la procedencia de la reliquia. La declaración de los canónigos tiene errores flagrantes23: relata la donación como hecha por Felipe VI en 1351, cuando en realidad este rey ya había muerto, y hace de Geoffroy un conde al que rescatan los ángeles de su cautiverio inglés. La bula papal, que sería su documentación a favor, es relativamente neutra, pero las trazas conservadas están en contra: por un lado, el retal de Toledo y, por otro, los inventarios de la Sainte Chapelle que indican la presencia del „sudario‟ y la „Verónica‟ (Mandilión) de forma continua hasta 1798, y es mera especulación suponer un ¡vaciado para quedarse con la caja y entregar el contenido! Esta hipótesis no tiene en cuenta además la carta de Teodoro de 1205.

Othon de la Roche Según una tradición invocada por los descendientes de los La Roche, el sagrando lienzo, fue llevado al castillo de Ray sur Saône por Othon de la Roche, cruzado originario del Franco-Condado francés al que se le nombró duque de Atenas por su destacado papel en la toma de Constantinopla. En posesión de sus descendientes fue heredada discretamente por las generaciones consecutivas hasta llegar a Jeanne de Vergy, esposa de Geoffroy de Charny24. Otra variante a menudo citada es la del envío del lienzo al padre de Othon, Pons de la Roche, y su donación en 1206 al arzobispo de Besançon Amadée de Tramelay, quien la depositaría en su catedral de San Esteban. Esta versión, aparentemente mejor documentada, nos lleva a un callejón sin salida por falta de continuidad verosímil hasta lelgar a los Charny-Vergy. Mención aparte merece el incendio de la catedral en 1349 en el que o bien se habría reducido a cenizas o bien ya habría desaparecido sin haber dejado rastro en inventario alguno. Y digo que la mejor documentación es aparente porque, si bien Dunod se basa en cartularios y manuscritos25 para reconstruir la transferencia desde Othon a Amadée, la hace pasar por manos de su padre Pons

22

La carta de San Luis a la catedral de Toledo se presenta en: Manuel Solé, Sobre el fragmento “de

Syndone qua corpus ejus sepultum jacuit in sepulcro” regalado por S. Luis, rey de Francia, a la catedral de Toledo, II International Congress of Turin, 1978. 23

D. RAFFARD DE BRIENNE, Enquête sur le Sainte Suaire, Remi-Perrin, Paris 1998, 45.

24

MICHEL BERGERET, Linceul de Turin: le trou historique 1204-1357, Congreso de Roma, 1993; D. RAFFARD DE

BRIENNE, Enquête sur le Sainte Suaire, Remi-Perrin, Paris 1998, 40. 25

Dunod de Charnage (1750) cita manuscritos de Jules Chifflet (1610-1676) y cartularios de las abadías

de Acey y de la Charité y una genealogía manuscrita de Pierre de Luxemburgo, conde de Conversano.

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en 1206. De fuentes seguras26 se sabe que el padre había muerto en 1203 incluso antes del saqueo de la capital bizantina. La salida de Cosntantinopla en manos de Othon parece la hipótesis mejor documentada. La carta de 1205 nos informa con precisión del paradero del “lienzo en el cual después de su muerte y antes de su resurrección fue envuelto nuestro Señor Jesucristo”27. Está en Atenas, ducado de Othon. Dunod de Charnage y un eclesiástico de Besançon28 citan un manuscrito de El Escorial en el que Jerôme Turrita, gentilhombre aragonés, dice que los príncipes cruzados le concedieron a Othon “la más bella de las reliquias que había en Constantinopla”. Estos documentos juntos soportan fuertemente la posesión de la reliquia por el Duque de Atenas29. Desgraciadamente del manuscrito de El Escorial que debía existir hacia el 165630 sólo tenemos citas de segunda mano y no se ha podido localizar al día de hoy. La absoluta mayoría de cruzados que se hicieron con una reliquia en Oriente la enviaron a su patria para que fuese entregada a la iglesia local. Eso es lo que se esperaría que hiciese Othon con la Síndone. Después de la carta de 1205 ya no se vuelve a encontrar traza en Oriente. Por otro lado, como ya hemos dicho, hay documentos que hablan de su envío al Franco-Condado si bien con la incoherencia de un muerto como receptor. Si el envío a su padre Pons es insostenible, resulta por el contrario de lo más natural la transmisión a Othonin, su hijo mayor, el único de sus vástagos que permaneció en Francia. Éste residía en el castillo de Ray sur Saône donde aún hoy día conservan sus descendientes un cofre de madera con la reputación de haber sido utilizado para trasladar el lienzo a Francia por un tal Ponce de Lyon31. La actual dueña del castillo y del cofre, Diane de Salverte, es descendiente de sangre de Othon de la Roche. Dicho cofre acogería la Sábana de Turín una vez doblada en 96 pliegues. La genealogía es de nuevo el argumento para hacerla llegar a Lirey. Othonin

26

JEAN GIRARD, La Roche et l’Épopée Contoise de Grèce. L’Atelier du grand Tétras, Besançon 1998, 26.

27

Carta de Teodoro Angel Comnene al Papa Inocencio III (1205), Cartularium Culisanense, Folio CXXVI.

Traducido al francés en: MICHEL BERGERET, Linceul de Turin: le trou historique 1204-1357, Congreso de Roma, 1993. 28

G. M. ZACCONE, Le manuscrit 826 de la Bibliothèque municipale de Besançon, Actas del III Simposium

del CIELT, Niza 1997, 211-217. 29

Además, la segunda mujer de Othon, Elisabeth de Chappes, era pariente del Obispo de Troyes, del que

ya dijimos que se encargó del reparto de reliquias, pero no se puede argumentar que hubiese influido en beneficio de su marido porque el matrimonio se celebró probablemente después de 1217. JEAN GIRARD, La Roche et l’Épopée Contoise de Grèce. L’Atelier du grand Tétras, Besançon 1998, 102-103. 30

Jules Chifflet, que es la fuente para Dunod y el eclesiástico, fue capellán de Felipe IV en España de

1656 a 1659. El autor del manuscrito no sería Jerónimo Turrita sino Jerónimo Zurita cuya biblioteca había sido depositada para entonces en El Escorial. 31

HUBERT DE SALVERTE, Petit Guide pour les Visiteurs du Château et du Parc de Ray, Ray 1980, 3.

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(Othon II) tuvo tres hijos. Isabel, la menor, se casaría con Huges de Vergy32, bisabuelo de la primera poseedora indiscutible de la Síndone. La hipótesis tiene a su favor la carta de 1205, el cofre del castillo de Ray, aún por datar, y el manuscrito desaparecido de El Escorial. En la genealogía hay un eslabón clave a confirmar: el matrimonio de Isabel de Ray con Huges de Vergy. Pero según esta versión no hay protagonismo de Geoffroy de Charny, pues llegaría a su pertenencia como ajuar de su esposa, lo que no es fácilmente conciliable ni con la declaración de la nieta Marguerite ni con la de los canónigos de Lirey.

Conclusión En resumen, los documentos y objetos disponibles hoy día y relacionados con esta época oscura son: - Carta de Teodoro Ange (1205). - Cofre del castillo de Ray (¿fecha?). - Recorte de Síndone de Toledo (1248). - Pintura de Templecombe (siglo XIV). - Declaración de Marguerite de Charny (1443). - Declaración de los canónigos de Charny (siglo XVI). - Genealogía de los Charny-Vergy. Los documentos y objetos no localizados o perdidos son: - Manuscrito de El Escorial. - Manuscritos de Jules Chifflet. - Tesoro de la Sainte Chapelle de París. Cualquiera reconstrucción de los hechos relacionados con el vacío histórico debería cimentarse sobre estos documentos y objetos y no sobre un bla-bla-bla. Ninguna de las hipótesis listadas tiene todavía argumentos suficientes para ser considerada verdadera y definitiva. Mientras la Sábana de Turín resulta de difícil acceso, restringiendo su estudio directo, las bibliotecas y archivos están abiertos esperando al investigador paciente y experto en documentos medievales que quiera escudriñar entre pergaminos y manuscritos hasta encontrar un párrafo que aporte luz en este oscuro túnel.

32

P. Anselme, Histoire généalogique des maisons de France, Paris 1726. Citado por MICHEL BERGERET,

Linceul de Turin: le trou historique 1204-1357, Congreso de Roma, 1993.

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